Yuri on Ice y sus derechos no me pertenecen. Los personajes no me pertenecen.

Una felicidad verdadera y trascendental no significa que será todo fácil. Pero existe, es real y la viven todos los días que despiertan juntos.

Yuuri decide mudarse con Victor a Rusia para continuar su entrenamiento y prepararse para la siguiente temporada. La vida con Victor será diferente a lo que llegó a pensar, en especial ahora que no solo será su entrenador

Sukha 9: Juntos en todo.

Tras los cuatros continentes, el viaje de regreso no fue hasta San Petersburgo, sino a Moscú. Victor le informó el cambio de planes cuando estaba en competencia y Yuuri no pudo ocultar su desconcierto, aunque tampoco tuvo tiempo de preguntar. La competencia fue su prioridad, aunque un nuevo ataque de ansiedad lo había alejado del oro.

Yuuri no se sentía muy bien al respecto, a pesar de que Víctor hubiera dicho que era su responsabilidad. Si no tuviera esos problemas de seguridad, no pasaría por esas crisis. Además, había sido él quien lo tomó del cuello y lo beso con apremio, buscando alguna calma a todos sus nervios. El que no se hayan controlado hasta provocar una erección antes de la presentación de su programa era enteramente su culpa.

Aun así, obtuvo la medalla de bronce, pero se perdió la oportunidad de darle la medalla de oro a Víctor, tal como se merecía. Después de eso habían tomado un avión a Moscú y Yuuri poco podía recordar de cómo llegó alli. No sabía si era algun hotel, estaba demasiado agotado y rendido. Tanto que solo se tomo la ducha y se acurrucó en la cama sin fuerzas de buscar una pijama en su maleta, así que durmió abrazado por Víctor toda la noche.

Por eso despertó esa mañana, confuso, extrañado y buscando a Víctor. Empezó a sentir frío y se acurrucó un momento entre las colchas, antes de decidir buscarlo.

Se puso de pie y arrastró la cobija consigo pero pronto se dio cuenta que habia calefaccion, asi que el frío que sentía Yuuri era por la falta de calor de Víctor que lo estuvo arrullando toda la noche. Sin poder recordar dónde dejó sus lentes, caminó forzando su vista hasta una silla en la consola donde estaba colgada una camisa azul. Era de Víctor, además olía a él, y en un acto inconsciente se vistió con ella y dejó la cobija sobre la cama. Tapó con el dorso de su mano un nuevo bostezo y se animó a asomarse por la puerta de la habitación para ver si se encontraba con otra estancia o con un pasillo. En efecto, no se trataba de la habitación de un hotel.

Más intrigado y asaltado repentinamente por el hambre tras captar el olor de café hecho, comenzó a caminar.

—¡Wow! —Escuchó su sugerente voz y siguió caminando mientras restregaba sus párpados—. ¡Que maravillosa vista!

—Víctor… —El aludido sonrió y se acercó a él mientras sostenía con su otra mano la taza de café. Yuuri no pudo evitar el abrazarse contra su pecho y casi ronronear contento mientras se frotaba la cara contra la camisa—. ¿Dónde estamos?

—En mi departamento. —Yuuri subió la mirada entrecerrada—. Tengo uno aquí en Moscú para cuando toca resolver asuntos oficiales.

No le sorprendía. Yuuri todo lo que hizo fue alzar sus brazos para sentirse más cómodo en el abrazo de Victor y este lo recibió feliz de la vida, abrazandolo de vuelta mientras manoseaba con su mano libre el turgente trasero del patinador.

Claro que le iba a gustar la vista, si con esa camisa de él quedaba al descubierto los gruesos y preciosos muslos de Yuuri y tapaba fugazmente sus tersos y pronunciados glúteos. Para Víctor la imagen era tan adorable como erótica. Una invitación para quedarse que no podía atender en ese momento. Víctor estrujó con mayor empeño ese músculo de su novio y buscó sus labios para propiciar el beso pero Yuuri se apartó escondiendo el rostro en su pecho.

—No me he lavado la boca. —Victor no lo consideró importante, y dejó un beso en su oreja para luego empezar a restregar la nariz en esa zona y su mejilla.

—Yuuri, no importa —murmuró hasta lograr su cometido: Yuuri respondió buscándolo y unieron su boca en un beso lento y largo, esmerándose en sentir cada labio con suavidad y necesidad—. Mmm… —Ronroneó sin dejar de saborearlo— . Si tienes mal aliento.

—¡Victor! —Yuuri arrugó la cara entre avergonzado y molesto, pero Víctor pareció no darle importancia, porque más bien apretó el agarre a su glúteo y reforzó el contacto de su boca, incluyendo la lengua en el juego. Pronto soltó un gemido tan sentido que Víctor estaba pensando realmente en no detenerse.

Caminó de espalda con Yuuri en sus brazos, tambaleándose hasta llegar al mesón donde dejó reposar la taza de café que tenía en su mano para usarla ahora sobre el trasero de su novio. Yuuri gimió apegándose más a Víctor y bajando sus palmas para acariciar sus duros pectorales. Fue a Víctor a quién le tocó gemir ante el roce en una de sus tetillas.

—Yuuri… —Tembló imperceptiblemente bajo el tacto de su pareja, quien mordió su labio inferior y lo jaló, mirándolo con sus ojos encendidos. Sus dos bellos ojos marrones estaban casi replegados por las pupilas negras y brillantes—. Quisiera quedarme, cariño, y hacerte muchas cosas... pero tengo que irme.

—¿A dónde vas? —Intentó hacer distancia, pero Víctor lo retuvo sin quitar sus manos de donde estaban, muy cómodas debajo de la tela de aquella camisa y sobre los glúteos de Yuuri. Así que, como pudo, Yuuri tomó la taza de café que Víctor había abandonado en el mesón—. Se enfrió.

—No mi café favorito —dijo apretándolo de nuevo para hacerle notar que tenía una erección y que Yuuri estaba en las mismas condiciones. Enrojecido, Yuuri subió la mirada y le sonrió—. Tengo que ir a la federación, regreso en un rato. ¿Me esperas?

No era que pudiera hacer mucho. No conocía a Moscú y no tenía ánimos de salir, así que consideraba buen plan meterse de nuevo bajo las colchas a seguir durmiendo. Yuuri le sonrió e intentó apartarse nuevamente, pero Víctor volvió a apretarlo y su mirada fue comunicativa.

—Víctor…

—No quiero soltarte, solo quiero quitarme toda la ropa, cargarte y llevarte a la cama para no salir hasta que nos de hambre.

—Ya tengo hambre. —Víctor hizo una mueca muy extraña que le provocó risa a Yuuri—. De comida.

—Malvado…

Con un beso corto, Víctor lo soltó para poder encaminarse hasta la federación, no sin antes nalguearlo como despedida. Yuuri en venganza casi lo jaló del cuello para robarle un beso y luego lo empujó fuera de la puerta, dejando a un Víctor superado por la sorpresa. Eso le provocó largos minutos de crisis existencial por la vergüenza y la osadía. ¿Cómo podía avergonzarse tanto de hacer algo que deseaba con tanta fuerzas hacer? ¿Y cómo, al mismo tiempo, podía sentirse tan realizado de atreverse hacerlo y de disfrutar de las expresiones sorprendidas de Víctor?

Lo pensó, mientras regresaba a la cama y se acostaba con la camisa de Víctor aún puesta para no abandonar su delicioso aroma corporal y sentirlo aún a su lado. El pensamiento permaneció incluso tras despertar al mediodía. Al levantarse, se dio una ducha necesaria y se puso su ropa más cómoda de la que traía en su equipaje, para andar con libertad en el apartamento mientras esperaba noticia de su entrenador y pareja. Aunque imaginó que Víctor tenía más propiedades, le llamó la atención que antes no le hubiera hablado de ella. Ese apartamento no lucía precisamente hogareño.

Tampoco era que el apartamento de Víctor en San Petersburgo lo fuera, pero la menos lucía que alguien vivía allí. Ese apartamento más bien parecía una muestra de una finca raiz, perfecto en diseño, cómodo, confortable pero frío.

Viendo que tardaba por llegar, Yuuri decidió pedir comida a domicilio ya que no había nada en la alacena de la cocina (como era de suponerse). Buscó buenos restaurantes cercas por su móvil y pidió la comida, sufriendo internamente al ver los precios. Comprendió en ese momento que casi no había gastado nada porque Víctor no dejaba de pasar su tarjeta de crédito por él o cocinar para él. Debería cambiar eso a como diera lugar para que fuera más equitativo. Eran una pareja, Víctor no tenía porqué cargar con todos los gastos y él perfectamente podría ayudarlo al respecto aunque no tuviera más propiedades que las que dejó en su habitación en Hasetsu.

El tiempo a solas mientras esperaba sirvió para pensar en cómo había cambiado su vida en tan poco tiempo, apenas unas semanas desde que decidió su camino para ir a Rusia tras las nacionales. Sin darse cuenta, una expresión de absoluta felicidad vistió su rostro y sus ojos brillantes miraron con aspecto soñador hacía la pared mientras pensaba en todos aquellos cambios significativos. Se sentía mucho más feliz que el día que Víctor llegó a su vida, y pensarlo solo le aceleraba el corazón.

Yuuri sabía que era poco tiempo el que le quedaba como competidor y para Víctor también, pero saber que ahora su relación no solo se trataba de patinaje le hacía pensar en un futuro promisorio para ambos. Viviendo juntos, manteniéndose juntos a través de los años, consiguiendo nuevos sueños de esa manera. Quizás Víctor quisiera seguir patinando en exhibiciones, su fama lo ayudaría a conseguir papeles en los mejores show sobre hielo, eso sin contar que cualquier pagaría por tenerlo en algún concierto patinando con algún artista del medio. Él, por su lado, le encantaría seguir patinando, pero pensaba que quizás ya no sería tan posible hacerlo en exhibiciones, y la posibilidad de entrenar vino como una alternativa real.

Pensar en un futuro sonaba tan bien, pero debería estar más al pendiente de su realidad actual, donde Víctor y él estaban juntos terminando su mejor temporada. Desde que estaba con él, se sentía mejor consigo mismo: capaz de lograrlo todo, con el impulso de intentar lo imposible y volver a lanzarse mil veces al vacío con la certeza de que le esperaba algo mejor. Víctor le daba valor a su propia estima, le reforzaba su confianza y saberlo al lado era como un indicador de que sí debía haber algo bueno en él. Si antes no lo creía del todo, y consideraba que todos sus logros no eran suficiente, esos empezaban a brillar bajo la luz de Víctor Nikiforov y su amor, como si le permitiera ver una valía que antes no veía posible.

Incluso, si se miraba al espejo, ya no sentía que fuera solo un chico desabrido y un patinador de la media que intentaba en vano alcanzar a su ídolo. Se veía como Yuuri Katsuki, el chico que había atrapado la atención de Victor Nikiforov, que podía ganar una medalla de plata y alcanzar un récord mundial porque, desde siempre, tuvo las herramientas para hacerlo pero, hasta ese momento, solo Víctor pudo enseñarle a creer en eso.

Había pensado que podría vivir sin Víctor cuando en Barcelona al verlo desear regresar al hielo decidió sacrificar su sueño por él, pero en ese momento no podía imaginarse una vida sin él. Todo lo que Víctor había empezado a sacar de sí mismo ahora no podía simplemente envolverlo y esconderlo como antes. Toda la seguridad, la picardía, el deseo que Víctor había hecho estallar en su piel, ya no podía volver a ocultarse.

Cuando Víctor le propuso descubrir su eros, jamás pensó que las cosas terminarían así. Con Víctor había descubierto fantasías escondidas, había aprendido a dar voz a sus deseos vergonzosos, y aunque aún no se atrevía a más, estaba seguro que conforme pasara el tiempo y la confianza incrementara, podría darle voz a otras situaciones que quisiera vivir no solo en el plano sexual. Hacer sus propios programas, por ejemplo, ir a un teatro con una presentación de la danza de Bolshoi, también. Viajar y conocer lugares emblemáticos más allá de los viajes por las competencias. Tener a Víctor desnudo sobre un escritorio y…

La puerta se abrió y Yuuri casi gritó al sentirse expuesto, como si quien hubiera llegado pudiera ver la morbosa imagen que cruzó en su cabeza. Giró rápidamente para ver a Víctor entrar, sintiéndose completamente enrojecido y con los látidos a mil. En vano intentó ocultar su reciente nerviosismo.

—¡Victor! ¿Cómo te fue? —Se levantó del balconcito frente al mesón de la cocina y se calzó con las pantuflas—. ¿Quieres comer…?

Algo no estaba bien. Apenas le prestó atención a la expresión distante de Víctor lo supo. De inmediato comenzó a preocuparse y buscó un acercamiento para saber qué había ocurrido y que tenía a Víctor… así. No sabría expresar exactamente que clase de sentimiento lo envolvía.

—No tengo hambre.

—Oh… ¿qué ocurrió? Te veo…

—Nada. Voy a acostarme, estoy agotado.

—Luces más que agotado… —Víctor no dijo nada. Solo se quitó el saco y cerró la puerta de la habitación con suavidad, como si con el solo gesto le indicara a Yuuri que lo dejara a solas.

Yuuri tuvo que cumplir con ese deseo…

Al cabo de más de una hora, Yuuri ya no sabía qué hacer. La puerta seguía cerrada, la casa seguía sola y no tenía nada para comunicarse porque tanto su móvil como su laptop estaban en la habitación, uno sobre la mesa y el otro en el equipaje. Decidió sentarse en el sofá y buscar algún canal en la televisión, pero solo había canales en rusos y desistió prontamente al no poder entender nada ni verse interesado en ninguno de los programas. Estuvo moviendo la vajilla de un lado a otro, sentándose entre la cocina y la sala, asomándose en la ventana para notar los locales aledaños y pensando en salir para luego desistir porque solo estaba en pijamas.

Al final, tuvo que asomarse a la habitación, abriendo la puerta con cuidado para no hacer ruido. Víctor estaba acostado en la cama, del lado derecho y aún con el resto de la ropa puesta. Eso no hizo más que levantar su preocupación y mordiendo su labio, decidió quedarse dentro. Rodeó la cama para acostarse del otro lado, y antes de hacerlo tomó su móvil para revisar los mensajes de su familia. Encontró fue la ventana de Phichit abierta y arrugó el ceño cuando vio la cantidad de mensajes recibidos.

Pronto supo la razón.

Alterado, fue a buscar en su navegador sobre la noticia. Su corazón se había paralizado y la sangre le había bajado a los pies cuando empezaba a aparecer la noticia en algunos medios internacionales, pero sobre todo, en las redes sociales. Hablaban de la sanción impuesta por la FFKK a Víctor Nikiforov, la cual no le permitiría participar ni en las Europeas ni en el mundial, peligrando su participación en los próximos juegos olímpicos. Los títulos rezaban la terrible respuesta rusa ante el capricho de Nikiforov por volver tras haber tomado un año sabático y haber ido a Japón a entrenar a un japonés. Los grupos mostraban su completo descontento ante la decisión y el apoyo total a Víctor, a quien lo seguían llamando la mayor leyenda del patinaje, y quien había demostrado en las nacionales que seguía siendo el mejor, al haber vencido a Yuri con una diferencia notable.

Hubo algunos de odio hacía él que prefirió no leer…

Volvió a los titulares. Prefirió meterse a las páginas rusas y tratar de traducir al inglés con los traductores web para conseguir más información. Vio en una que uno de los representantes de la FFKK había declarado que con la victoria de Yuri Plisetsky, y la cercana edad de retiro de Victor Nikiforov, no veían necesario seguir apostando por un hombre que en la menor de cambio, podría decidir abandonar a su país de nuevo por un nuevo "capricho". Otro mencionó que preferiría invertir toda su infraestructura en levantar la nueva leyenda rusa, Yuri Plisetsky, que ya había logrado lo que Víctor no logró a su edad. Los comentarios subían y Yuuri sentía ganas de vomitar. Le temblaron los dedos en su celular y sus ojos se llenaron de lágrimas de rabia. Tuvo que encerrarse en el baño para seguir leyendo y no alertar a Víctor de sus emociones, tan fuertes y tan intensas.

Todos decían que era una venganza de la federación por la decisión de Víctor. Otros decían que Víctor había cumplido con la temporada y Rusia antes de irse a Japón, y por tanto la decisión era desproporcionada. Algunos más conocedores mencionaban los problemas que Víctor y la federación habían sobrellevado desde el inicio. Y otros más arriesgados, justificaban la decisión de la FFKK por la traición de Víctor de haber ido a entrenar a un patinador extranjero y que este estuviera a punto de llevarse el oro fuera de Rusia.

Yuuri tuvo que dejar de leer, se sintió mareado. En su móvil empezaron a entradas las llamadas y mensajes de Yuri Plisestky, quien se quejaba porque intentaba comunicarse con Víctor y era imposible, y hasta Yakov estaba preocupado por él. Pasó una mano nerviosa por su frente y decidió escribirle diciendo que Víctor no había querido hablar y que acababa de enterarse de lo ocurrido por las redes sociales. De inmediato Yuri le instó a no seguir en las redes.

Decidió hacer caso, mas no por tener miedo de seguir viendo lo que la gente pudiera decir, sino para abocarse a Víctor. Ahora entendía perfectamente porque se encontraba así, pero no sabía qué hacer para consolarlo. Una parte de él se sentía responsable de aquello y otra gritaba que era injusto. La realidad les había golpeado de lleno y Yuuri empezó a darse cuenta de que las decisiones precipitadas de Víctor, de ninguna manera, podrían ser tomadas amablemente por todos.

Recordó como Rusia en Moscú, durante la copa Rostelecom, clamaban por él. Recordó la presión de la prensa buscando su regreso y como él mismo decidió intimidar al mundo para sentir fortalecida su posición al estar al lado de Víctor. Pensó que con retirarse podría dejar el camino de Víctor libre, pero ya no creía que hubiera sido así. La FFKK parecía no pensar en perdonarle lo ocurrido. El que se hubiera retirado o no, seguramente no hubiera cambiado nada.

Aun así, le dolía pensar en las consecuencias que había acarreado sus decisiones y quería apoyarlo. ¿Pero cómo si Víctor no le había dicho nada? Tendría que buscar la forma de hacerlo.

Tomó la decisión y apagó su móvil. No quería que nadie tampoco lo distrajera.

Entró de nuevo a la habitación y dejó su teléfono apagado en la mesa al lado de la cama. Sin pensarlo más, se acostó en la cama y se acercó por la espalda de Víctor, abrazándolo acostado y pegando su nariz sobre el cuello expuesto de su novio. Víctor reaccionó de inmediato, Yuuri no podía estar seguro de si lo había despertado o no, pero sin perder la determinación, se apegó tanto hasta sentirse completamente contra la piel de su pareja y se quedó así, esperando.

—Yuuri… —Víctor susurró su nombre con la voz ronca y el aludido se apretó más.

—Supe lo que pasó. —Víctor se tensó al instante—. ¿Cuándo pensabas decirme? —No respondió, solo se quedó en la misma posición—. Víctor, lo lamento…

—¿Por qué te disculpas? No es culpa tuya. —Yuuri iba a decir algo—. Por eso no quería decirte nada. Ya sabía qué harías esto.

—¿Víctor…? —Yuuri tuvo que soltarlo cuando Víctor se levantó, visiblemente enojado: con la espalda tensa, los músculos hechos de piedra y la mirada negándose a verlo. Fue el turno de Yuuri de fruncir su ceño al ver que Víctor estaba dispuesto a irse—. ¿Cómo quieres que no me disculpe si me tratas como si fuera el culpable?

—No te estoy tratando de esa manera.

—¡No me dices nada, no me quieres ver, no me quieres contar y ahora te enojas!

—¡Estoy enojado, Yuuri! ¡Simplemente no quiero hablar!

—Entonces dime lo que sea, ¡así sea un no quiero hablar! ¡Deja de ignorarme como si no estuviera aquí!

—¡Solo quiero que te quedes y no digas nada!

—¡Bien!

Dicho eso, Yuuri se cruzó de brazos y lo miró cerrando fuertemente su boca, en actitud defensiva, pero haciéndole ver que haría lo que estaba pidiendo. Se quedó como una estatua a su lado y no mencionar palabra alguna, aunque sus ojos estuvieran fijos en él y comunicándole mil cosas en silencio. Víctor apretó los labios, para luego suspirar y arrastrar su mano por el cabello, hasta acariciar su cuello. Entendió de inmediato lo ridículo que sonaba su pedido.

Se sentó en la cama, con una pierna flexionada contra el colchón y la otra sirviendo de soporte en la rodilla de su codo. La otra mano echó su cabello hacia atrás, antes de decidir subir su mirada y buscar la de Yuuri, la que permanecía igual de intensa sobre él. Pronto se suavizó, Víctor también suavizó la suya y sin la necesidad de decir nada, Yuuri se acercó hasta Víctor y buscó un abrazo que no se negó a responder. Al contacto sus cuerpos se sintieron muchos más relajados, y pronto apretó aún más, para sentirse completos así.

—Lo siento… —Susurró Víctor contra la oreja de Yuuri, con voz sentida—. En verdad, lo siento… estoy tan enojado y no quería pagarla contigo.

—Sé que no soy el mejor para esto, pero… puedes confiar en mí.

—Yuuri, no se trata de que seas el mejor o no. —Reclamó apartándose para mirarlo a los ojos.

—¡Es que quiero hacer algo por ti, Víctor! Y no sé qué hacer…

—Solo sigue patinando, Yuuri. —Le tomó su mano, y la besó con devoción, antes de levantar su mirada amorosa y transmitirle a Yuuri todos sus miedos y todo su amor a través de sus vidriosos ojos azules—. No dejes de hacerlo.

El tiempo como patinador es corto… Yuuri volvió a recordarlo en ese momento. Sus ojos se llenaron de lágrimas y abrió sus brazos para colgarse del cuello de Víctor y buscar abrazarlo de forma más efusiva. Víctor lo apretó contra sí, dejó besos en su piel y luego dejó descansar su rostro contra el hombro de Yuuri, dejándose arrullar.

Ambos se acostaron casi en la misma posición, sin romperla, y al estar tendidos en la cama juntaron mejor sus cuerpos. Víctor se apoyó en el pecho de Yuuri mientras entrelazó sus piernas, y las manos de Yuuri acariciaron su espalda a modo de consuelo. Estando así, Víctor dijo algo que le removió las entrañas a Yuuri, y su llanto fue mayor, en respuesta a ese dolor que Víctor había estado guardando. El temor de que tras saber lo ocurrido con la FFKK, Yuuri cumpliría esas palabras que le dijo en Barcelona. Terminarían… Renunciaría. Jamás pensó que a Víctor podría afectarle de ese modo y se sintió inmensamente culpable.

—Perdóname Víctor… Perdóname. —Dejo una estela de besos pequeños en su coronilla, y cuando Víctor subió su rostro, dejó otra estela de besos más en sus labios—. Sé que fui egoísta, y nunca me disculpé apropiadamente por eso. No solo fui egoísta contigo, sino conmigo, porque yo… yo no quería dejar de estar a tu lado. Pero sentí que estaría mal que yo pudiera hacerlo, que yo deseara más…

—Sé egoísta con el mundo, Yuuri, pero no contigo. Toma lo que quieres, lo que te hace feliz. Sé feliz con eso por encima de los demás. Porque tú te lo mereces, te has esforzado mucho para merecerlo. Siempre fuiste oro, por eso me conquistaste…

—Yo no hice nada…

—Sí lo hiciste. Fuiste solamente tú. —Volvió a besar su frente—. El dulce, terco y honesto Yuuri. El sorprendente Yuuri, el increíble Yuuri, el temeroso Yuuri. Cada vez que conozco más de ti, Yuuri, más deseos tengo de tenerte conmigo.

Yuuri solo sonrió conmovido, respondiendo así a la sonrisa enamorada de Víctor, quien muy a pesar de lo sucedido, no podía dejar de demostrarle que lo quería a él en su camino. El resto, fueron caricias y besos arrullados por el silencio en esa habitación a oscuras. No hubo necesidad de más que eso, la confirmación de sus sentimientos y la necesidad de sentirse se podía traducir a través de esos gestos sutiles e íntimos. Víctor consiguió calma en los brazos de Yuuri y Yuuri fue capaz de transmitirle su fortaleza, al mismo tiempo de sentirse fortalecido por el amor de Víctor y dispuesto a defenderlo ante el mundo tal como Víctor había hecho con él.

Al cabo de las horas, cuando el hambre llegó, salieron de la cama y pidieron un encargo de una panadería cercana para cenar. No quisieron encender el televisor para ver ninguna noticia, solo se enfocaron en mirarse y hablarse, también en encender sus móviles para comunicarse con sus allegados. Yuuri le dijo a Yuri que Víctor estaba bien y que retornarían a San Petersburgo el día siguiente. También llamó a Phichit para hacerle saber que todo estaba bien y que luego le contaría los detalles. Tuvo que enviar notas de voz a Japón, porque ya era tarde allá y al haberse enterado se habían comunicado con él por la preocupación. Yuuri les hizo saber que sí, las cosas estaban tensas en Rusia, pero que podrían con ello y Víctor estaba con él.

Víctor hizo lo mismo con sus personas allegadas, respondiendo llamadas y hablando en ruso mientras abrazaba a Yuuri al verlo preparar los emparedados, o acariciaba su mano con el anillo tentativamente. Al sentir que ya habían cumplido con todos, apagaron de nuevo sus celulares y se dedicaron a solo ellos. Víctor le contó a Yuuri lo que ocurrió en la federación mientras comían, ambos abrazados y rodeados por una frazada en el mueble, compartiendo un enorme termo de chocolate caliente. Y en ese sentido, Yuuri no escatimó para hacerle ver lo injusta que era la decisión, porque Víctor había demostrado el despliegue de su talento en las nacionales, y seguía siendo un campeón sin duda alguna. No creyó que la situación en Rusia con el deporte fuera así de sanguinaria, porque nunca vivió algo parecido en Japón.

Aprovechó la oportunidad para contarle a Yuuri su dura relación con la FFKK y todo lo que había ocurrido en su carrera, algo que nadie sabía, algo que nunca había compartido. Solo Yakov tenía la mayor idea de lo que había sido, pero había muchas cosas que negó contarle para evitarle mayores molestias. Yuuri escuchó, escuchó asombrado, aterrado y entristecido al imaginar todo lo que Víctor tuvo que soportar solo. Le tomó la mano para hacerle saber que ya no sería así, respondió con su atención a cada palabra de Víctor, y le hizo saber que estaban juntos ahora para todo. Víctor no dejó de acariciar su mejilla, su frente, su mano, alternativamente mientras contaba todo y empezaba a sentirse bien.

Tanto tiempo solo, ahora entendía lo bien que le hacía Yuuri a su vida.

Al llegar la noche y estar los dos en la cama, bajo las colchas y con su desnudez, el deseo pudo más. Víctor no quiso perder la oportunidad de sentir a Yuuri más cerca de sí a un nivel íntimo y placentero, incluso visceral, que confirmara de una nueva forma su presencia en su vida. Yuuri no opuso resistencia alguna, se entregó a los deseos de Víctor con felicidad, con libertad, disfrutando de cada tramo recorrido por esas manos y esos labios con más fuerza que nunca. Lo sedujo desde el colchón, moviéndose para instarlo a hacerlo con más fuerza, llamándolo con sus ojos encendidos, susurrando su nombre entre quejidos erógenos y no escatimando nada para sentir placer. Yuuri dejó todo rastro de vergüenza y a Víctor le fascinó saberlo tan completamente suyo.

Antes de alcanzar el clímax, Víctor lo sujetó de las caderas y lo convidó a sentarse sobre sus muslos, cambiando la posición para darle control a Yuuri. Este respondió sin demora a sus designios y se abrazó de su cuello, temblando de deseos, con su piel enrojecida por el placer, el calor y el fuego y sus ojos ennegrecidos por la pasión. Las manos de Víctor recorrieron su espalda, sus caderas y sus glúteos, amasando la piel a su paso mientras Yuuri comenzó a ascender y descender. Recogió cada temblor placentero de Yuuri con sus dedos, y dejó una lluvia de besos en su cuello mientras Yuuri se movía y casi gritaba de goce. La lujuria a flor de piel los superaba, la necesidad de sentirse y tenerse era mayor y todo lo que podían hacer era mirarse, desearse, poseerse.

El orgasmo llegó con aire de plenitud y se sintieron exhaustos y contentos.

Cuando Víctor despertó, apenas estaba amaneciendo y Yuuri estaba sobre él, acomodado contra su pecho con media pierna en su abdomen y los labios entreabiertos, profundamente dormido. Pensó en las pocas oportunidades que había tenido en esas semanas de disfrutar de esos momentos, de despertar y simplemente quedarse allí, observando a Yuuri dormir y apreciando sus expresiones, mientras acariciaba sus labios o sus mejillas. En lo mucho que le gustaba ahora poder hacerlo.

Viéndolo de ese modo, las repentinas vacaciones sonaron positivas, y Víctor pudo ver a esa oportunidad con nuevos ojos.


Agradezco a todos los que han leído estos nueve capítulos! Tenía pensada esta escena desde hace tiempo y apenas la inicié como hace un par de semanas pero no había tenido tiempo de temrinarla ahtas ahora. Me ha costado demasiaod escribir porque etsoy demasiado agotada, sin embargo no tengo abeza para pebnsra apropiadamente en Matryoshka, así que vine con Sukha y creo que se contagió un poco el ambiente xD ¡Pero final feliz, yeh!

Aprovecho y los invito a leer mi fic Matryoshka, es un fic al que le estoy poniendo mucho cariño :3

But I'm Creep: Me alegra que te haya gustado el lemon anterior. Muchas veces me siento insegura porque siento que descruibo de más y al mismo tiempo que me queda soso. Peor si les gusta al final entonces recupero mi confianza. Es algo así xDDD la relación Sukha y Matryoshka es como tomar azucar antes del buen cloro (?)

Luna Kagamine: ¡Me alegra mucho que te haya gustado y gracias por leer todos los capítulos! No suelo tener mucho tiempo para actualizar esta y lo veo más copm escenas separardas de una relación juntos, pero me gusta trabajarlos así y me permite sacar ideas de la cabeza. Espero que puedas leer ahora la continuación.

GI.2: Me alegra que te haya gustado el capítulo y que haya sido una sorpresa. Espeor que te guste también este. Me encantó poner a Victor cambiando de posición xD

zryvanierkic: Me alegra mucho que te haya gustado este capítulo y lo que puede ser Yuuri como amante xD Victor aún no ha conocido todo lo que le puede traer.

VicNikiforov87: Me alegra mucho saber esto. Si la pareja es tan amorosa, no puedo imaginarme más que escenas así, donde puedan expresar su amor y deseo de la forma más pura. Es gratificante ver que puedo transmitir eso con las palabras y que tu lo puedas ver como algo sublime. ¡Espero que te guste el nuevo también!