He vuelto! Después de medio año :'v en resumen la escuela no me dejo escribir y tengo un mundo de fanfics por actualizar… eeeeen fin, capitulo 3 disfrutenlo :3


Ella lo miraba fijamente a los ojos, tan sorprendida como lo estaba él, sin ser consciente, un ligero rubor adornaba las mejillas de la joven princesa.

-Descuida- atinó a decir, desviando la mirada apenada.

Link tardó unos segundos en reaccionar, y lo único que pudo hacer, fue sonreír con cierto aire de torpeza, cosa que no sorprendió a la chica, estaba acostumbrada a que todos los hombres se deslumbraran por su belleza, más él no era el único deslumbrado en esta ocasión.

-Me llamo Link, mucho gusto, eh…- se presentó de manera cortés, dando pauta a que ella le diera su nombre.

La joven volvió a verlo fijamente, a juzgar por su apariencia y el hecho de que no la reconociera, le hizo deducir que él venía de algún otro lugar del reino, sin embargo, no podía presentarse como Midna, la princesa del reino crepuscular del Este, y además, prima de la princesa Zelda.

-Mina- respondió, dedicando una media sonrisa.

-Mina… es un bonito nombre, si me lo permite decir- le dijo, provocando cierta incomodidad en ella.

-Gracias… disculpa, pero debo irme- trató de no sonar muy fría, pero tenía que seguir su camino, había salido del castillo sin previo aviso a recorrer las calles, debía volver antes de que se ganara un buen sermón por parte de su adorada prima, y ni qué decir de su tío.

-Oh, claro, discúlpame a mí por atrasarte- dijo él, rascándose la cabeza apenado.

Ella se dispuso a continuar su camino, más se detuvo cuando apenas había dado unos cuantos pasos.

-Fue… un gusto conocerte, adiós- se despidió la princesa, siguiendo hasta perderse entre la gente. El castaño aún contemplaba el lugar por el que ella había partido, deseando volver a verla en otro momento.

En el puesto…

-No puede ser, le dije que no se alejara mucho, ya casi es hora- se decía a sí mismo el rubio, buscando con la mirada al joven castaño.

La gente comenzaba a caminar en dirección a la plaza principal, ya que ahí es donde el rey daría aquel aviso por el que fueron llamados, había gente que provenía de lejanas aldeas, tal como era el caso de ellos.

-Me pregunto, ¿Qué es aquello tan importante que desea anunciar el rey?- pensaba el mayor, hasta que por fin pudo ver a su hijo, acercándose hacia él con la mirada perdida.

-¿Dónde te habías metido?, ya casi es hora- regañó el rubio al menor, pero éste solo se limitó a observarlo, había algo raro en él.

-Padre… ¿Cómo se siente estar enamorado?- preguntó, de manera súbita el menor.

-¿Cómo?- atinó a decir el rubio, los temas amorosos era algo que a su hijo no parecía importarle en lo absoluto, y ahora de la nada, le hacía tal pregunta.

-Sólo quiero saber- respondió el castaño, desviando la mirada avergonzado, era algo incómodo para él.

-No puedo decirte con exactitud… es como… cuando conoces a alguien, y lo único que deseas es ver feliz a esa persona, cuidarla y… - Se detuvo, la mirada curiosa de su hijo lo avergonzó y no pudo continuar.

-Lo sabrás cuando te toque, ahora vamos- finalizó tajante, dándole la espalda y comenzando a caminar en dirección a la plaza.

-Eso no ayuda, viejo- pensó el menor, con una gotita cayendo de su cabeza, después se dispuso a seguirlo.

En el castillo…

Con mucho sigilo, la princesa Midna entraba por la puerta trasera del castillo, asegurándose de cerrar la puerta sin que esta hiciera algún ruido, se dio la vuelta, queriendo continuar su camino a su habitación pero se topó con Zelda, cruzada de brazos y con el ceño ligeramente fruncido.

-Maldición… pensó, sonriendo nerviosamente.

Zelda soltó un suspiro, algo que anunciaba que su próximo sermón iba a dar inicio, su prima se acercó a ella y colocó una mano sobre su hombro izquierdo.

-Supongo que no tengo que decirte las razones por las que no debes salir así del castillo, ¿verdad?- preguntó, la heredera al trono de Hyrule.

-Lo sé, se puede armar un alboroto en las calles, además de que podría correr peligro… y todo lo demás- dijo Midna, en un tono de total aburrimiento, se lo habían repetido hasta el cansancio, pero ella era joven, y le gustaba recorrer las calles de la ciudadela, pensaba que los gobernantes no deberían simplemente estar en el castillo dando órdenes, no es que pensara que su tío era un mal gobernante, sabía que él era un hombre de corazón puro al igual que su padre lo fue, o eso es lo que recordaba. Ella tan solo quería convivir con la gente como un igual, sin que el hecho de ser de la realeza indicara superioridad, para ella eso no significaba nada, pero así eran las cosas aunque no estuviera de acuerdo.

-Sé muy bien lo que piensas, pero compréndenos, mi padre juró cuidar de ti hasta el último momento de su vida, eres como una hija para él y una hermana para mí- decía Zelda, con un destello de tristeza en su mirada.

Midna conocía bien esa mirada, siempre la tenía cada vez que recordaba a su madre, incluso cuando su padre le mencionaba que estaba próximo a partir, era alguien muy sensible, que siempre se preocupaba por los demás, incluso ella compartía en parte su idea de convivir con la gente de su pueblo, pero siempre estaban aquellas malditas "reglas de princesa" que debían acatar.

-Está bien, perdóname- se disculpó, dándole un abrazo para tranquilizarla.

Después de unos instantes se separaron y escucharon el sonido de las campanas, era el momento en que darían el anuncio a todos en la ciudadela.

-Vamos, mi padre nos aguarda en el balcón-

En la plaza…

El lugar estaba completamente lleno, la gente del reino le tenía mucho respeto y aprecio a su rey, sobre todo a su hija, la princesa Zelda, muchos caballeros y nobles habían asistido tan solo para tener la oportunidad de verla, y quizá, cruzar palabra con ella.

Link y su padre se encontraban entre la muchedumbre, esperando a que finalmente el rey se asomara por el balcón, el único problema era el reducido espacio que tenían. Minutos después, los gobernantes de Hyrule aparecieron a la vista de todos los presentes, siendo aclamados por la muchedumbre, el rey alzó su mano en lo alto, indicando que guardaran silencio.

-Ciudadanos de Hyrule, el motivo que acontece su presencia el día de hoy, es que finalmente ha llegado el tiempo en que mi hija, la princesa Zelda, heredará el trono. Espero que la reciban con el mismo amor y respeto que me han tenido durante todos estos años, mi tiempo está próximo a terminar, pero me iré tranquilo al saber que dejo a mi pueblo en las mejores manos, no sólo las de mi princesa, sino también, de aquel que será su esposo y gobernará a su lado. Es por ello, que me complace en hacer público, que mi hija está buscando a quien será su esposo, un hombre valiente y de corazón puro. ¡Pueblo mío, regocíjense, una nueva era de prosperidad aguarda! – finalizó, ante la sorpresa y el alboroto de la gente.

Muchos de los caballeros y nobles que se encontraban entre la muchedumbre se emocionaron ante la idea, no solo tendrían la oportunidad de casarse con la princesa, sino que también serían los próximos gobernantes del reino de Hyrule.

La muchedumbre aplaudió y aclamó a su rey, así como a la que sería la reina dentro de muy poco tiempo, sin embargo, Zelda no estaba del todo contenta con lo que sucedía, pero una vez más, eran los deberes que una princesa debía cumplir, además, no quería decepcionar a su padre.

Entre la euforia de la muchedumbre, había dos personas en particular que no festejaban al igual que el resto de la gente.

-Esperemos que realmente sea una época de prosperidad- dijo el rubio, llamando la atención de joven Link.

-¿A qué te refieres, padre?- le preguntó, intrigado ante sus palabras.

-No sabemos cómo será el nuevo rey, espero que en verdad la princesa sepa escoger a su prometido- mencionó, dirigiendo la mirada al balcón donde aún se encontraban los gobernantes, saludando y sonriendo a la multitud.

El joven castaño logró distinguir entre ellos una figura conocida, sus ojos se abrieron de la sorpresa al ver junto al rey y la princesa a la chica con la que se había topado apenas momentos atrás.

-Oye, ¿quién es ella?- llamó el menor al rubio, apuntando con la mirada a la chica de piel azulada.

-¿Ella?, es la soberana de los reinos del Este, la princesa Midna- respondió su padre.

-¿Pri…Princesa?…- tartamudeó, incapaz de creer lo que acababa de escuchar.

Repentinamente las alarmas del reino se dispararon, las celebraciones se detuvieron súbitamente, todo quedó en completo silencio por unos instantes, el viento sopló con fuerza, trayendo consigo el olor a muerte.

El rey miraba fijamente el horizonte junto a las princesas y los guardias, los cuales se movilizaban con rapidez, tratando de resguardarlos, el tiempo pasó en cámara lenta, el rey Alejandro miró el temor en el rostro de su hija y sobrina, paradas a su lado respectivamente. Una gran bola de fuego, proveniente de una gran arma de asedio se dirigía hacia ellos.

En un último intento por salvar la vida de ambas, el rey las empujó por el balcón hacia la muchedumbre, Zelda miró a su padre por última vez, él sonreía, despidiéndose para siempre de ella.

-¡PADRE!-

La gran bola de fuego impactó contra el balcón, tomando las vidas de aquellos que aún se encontraban en él, destrozando todo a su paso, provocando que parte de la estructura del castillo cediera y cayera sobre parte de la gente que se encontraba debajo.


Momentáneamente eso es todo, gracias por leer y esperar a este intento de escritor xD

LordFalconX: Gracias por leer! Puede que si sea lo que piensas, o tal vez nada sea lo que parece, me gusta hacer enormes giros de trama en ocasiones, y hay mucho de donde sacarle a este fic :B espero que sean de tu agrado los capítulos siguientes, saludos.

Sheika360: Vale, vale, intentare hacerlos mas extensos n.n y que te puedo decir? A veces me paso con los personajes dándoles dolor, pero no hay mal que por bien no venga :v y creeme, zelda va a tener muuuucho que ver con el viejo link xD y el enano con midna :v un placer leer tu review espero te haya gustado el cap, nos leemos pronto!

SEBAS GG: Ya de vuelta a la sección de origen bro, y pues ando de sección en sección jajaja dentro de poco retomo mi otro fanfic de midlink, quería volver a escribirlo por algunas cosas que no estaban claras, pero mejor la termino y le hago un remasterizado, para esta no pienso tomar lo del héroe elegido, pero ya tengo todo pensado asi que relax, saludos y nos leeremos pronto.