Notas del autor: Aquí otro capitulo, quizás sea muy rápido pero estos dos primeros capítulos ya los tenia hechos, solo retoque detalles.

Agradezco a Tarmo Flake, Arcante y Paradoja del inquisidor los cuales ya dieron sus reviews (pasen por sus fics) espero les guste este capitulo


Capitulo 2


Presencie el inicio del día, el sol salía y el bosque comenzaba a iluminarse, entre las gruesas copas de árboles los rayos solares pasan e iluminan el resto del bosque, los pájaros cantan, esa pequeña melodía me resulta tranquilizante. Sentí como Erika se movía y hacia ruidos, gire un poco mi cabeza hacia atrás, la pude ver despertando, sus alas que me rodeaban se separaron de mi cuerpo, ambos brazos y cola también, creo que será mejor que le dé su espacio y se estire, hace varias horas que los gritos y pasos dejaron de sonar.

Sali de la madriguera y me estire… dios los huesos de mi espalda y cuello tronaron dándome un gran alivio, es como salir de la trinchera o entrar al comedor y encontrar un plato con pan suave y carne sazonada caliente. Una vez que termine de estirarme revise los flancos con mi rifle preparado, me asome entre plantas, árboles y rocas usando estos como cobertura, ningún alma a la vista:

-Bonjour James –note ese acento francés, creo que eso significa buenos días o algo similar

-Buenos días ¿Descansaste?

-Sí, gracias a ti yo no tener frió –dijo estirando sus alas y brazos… ahora que hace eso noto que sus dimensiones, es alta, casi de mi misma estatura de 1.78 metros, quizás posee diez centímetros mas que yo

Por la poca luz de la noche no la pude ver bien, pero ahora noto como parece una humana pero al mismo tiempo no lo es. Sus brazos y piernas son casi iguales a los humanos, exceptuando esas grandes escamas rojas y lo duras que parecen, ambas manos están completamente cubiertas de escamas y parte de sus antebrazos además de que sus uñas son muy largas. Su cola es muy larga y gruesa… su piel humana es de una tez blanca, además que su figura está casi al descubierto, una figura esbelta, tiene un cuerpo grande y atributos igual… debo de sacar esos pensamientos, parece humana y tiene los mismo atributos, unos muy grandes, pero no es humana, es un, un monstruo… un monstruo que me alimento, carajo señor, ahora no sé qué hacer ¿Debo dejarla aquí? ¿Llevarla a mis mandos? Quizás sabe de algún poblado, algún poblado extraño lleno de criaturas como ella, oculto en este bosque:

-Erika, necesito preguntarte algo

Ella me miro con una amplia sonrisa y ambos ojos muy abiertos… debo admitirlo esos ojos azules son hermosos:

-¿Si?

-¿Sabes si hay cerca algún poblado, ciudad o algún lugar con telégrafos?

-Yo no saber eso, pero Madame Marie saber

-¿Podrías llevarme con ella?

-¡Sí! Así podrás conocerla y jugar conmigo y amigas, sígueme

Ella sonrió y se dio la vuelta comenzando a trotar, ante esto la seguí, caminamos entre rocas y arboles… pero ella caminaba por la dirección en la que volví, lo recuerdo bien:

-Erika detente

Ella se detuvo y se giró, me miraba extrañada:

-Esta zona… no es segura, pase por aquí, si seguimos nos encontraran los alemanes

-No, no, casa escondida, camino por aquí, confiar por favor

Ella me miraba esperando una respuesta… no sé si confiar en ella, quizás me lleve demasiado cerca de las líneas enemigas o alguna patrulla nos intercepte, pero si esa tal Marie conoce algún lugar o forma para enviar el mensaje y así poder salvar a mis compañeros, solo puedo confiar en Erika y dios:

-Está bien, te sigo

-Sí, continuemos

Ella comenzó a correr de nuevo y yo la seguí. Mientras corríamos me mantuve alerta en todo momento, mi dedo cerca del gatillo, y mi mano sujetando firme mi arma, granada lista en mi cinturón, mascara anti gas preparada y mi casco me protegería, solo debo de apuntar y disparar, confirmar la muerte y seguir… y proteger a esta mujer.

Erika siguió corriendo, pasamos entre grandes árboles, rocas cubiertas de musgo, brinque sobre raíces gruesas y de gran tamaño, en un momento ella se detuvo frente a varios arbustos gruesos:

-Por aquí

Ella aparto uno de los arbustos y ahí pude ver un especie de túnel de tierra, pasaba por el medio de una especie de colina cubierta de varias rocas, árboles y demás arbustos, ese túnel es lo suficientemente grande para que pasemos gateando… me pone nervioso, si por algún motivo los alemanes nos encuentran nos acribillarían y no tendríamos a donde huir… la paranoia un día me matara o volverá loco:

-Pasaremos por aquí, sígueme

Ella entro a ese túnel, yo aparte los arbustos y pude sentir las espinas y hojas duras y puntiagudas, ella parece que no se dañó, deben ser las escamas que posee. Me hinque por completo y comencé a gatear por ese túnel, mire al frente donde Erika pasaba… debo admitirlo, es algo estúpido, pero su trasero es grande, esa tela solo cubre su zona frontal y parte de su entre pierna, desde aquí puedo ver su trasero y su cola… golpee mi cabeza contra una pared de este túnel para sacar esos pensamientos, debo de pensar en lo que podría pasar no en el trasero blanco de Erika.

Seguimos gateando por algunos minutos más, hasta que note como ella salió del túnel, llegue hasta la salida del túnel, también cubierta de arbustos, ahora el paisaje es diferente, el bosque es aún más denso:

-Debemos seguir hasta encontrar rió, casa estar cerca de rió –dijo Erika caminando de nuevo

Comencé a seguirla ladera abajo, habían ya pasado algunas horas y mi estómago gruñía, Erika parecía no tener hambre, o quizás lo esconda:

-¿Erika, tienes hambre?

-Esto… si –dijo agachando la cabeza- pero deber estar en casa con Madame Marie, esos Monstres pueden volver

-Quizás es mejor detenernos por unos minutos, al menos comer algo, aquí tengo algunas raciones

-¿No deber cazar?

-No, eso solo nos hará perder el tiempo y energía, espera

Tome la bolsa de mi cinturón y la abrí sin que Erika mirara demasiado las raciones, por suerte aun poseo mis raciones de reserva, con esto bastaría para mi… pero Erika también tiene hambre y ella me sacara de aquí… la mire de reojo, me miraba extrañada con la cabeza inclinada a un lado, como si fuese una niña… una niña con escamas, alas de dragón y cola, un monstruo, un monstruo que me alimento… será mejor compartir, ella así lo hizo conmigo:

-Tengo carne enlatada, algo de pan y agua en mi cantimplora, no es mucho pero bastara

Dividí las raciones por la mitad, le entregue el pan y la carne, ella lo tomo y comenzó a comerlo con prisa, note como puso algunas muecas, no es la comida más buena del mundo, pero es suficiente para que sigamos nuestro camino. Comencé a comer lentamente, debía de masticar bien para no atragantarme, no a comparación de mi compañera que devoro su comida como si se la fuese a quitar, unos pocos minutos más y ella había terminado su ración mientras yo apenas iba en la mitad de mi comida, ella lamió sus dedos y mano, como si de ahí se alimentara suficiente:

-No es una barra libre pero es mejor que nada, ¿la casa de Miss Marie queda lejos?

-No mucho, deber seguir caminando hasta llegar a rió, seguir rió hacia abajo y ahí estar casa

-Bien, entonces sigamos –termine rápido mi ración de comida

Tire las latas en un arbusto para evitar que alguna patrulla alemana nos busque o empiecen a sospechar, con esto Erika comenzó a caminar de nuevo, la seguí por el bosque vigilando la retaguardia y flancos con mi arma, preparado para acribillar a cualquier alemán. Erika se detuvo de repente, comenzó a mirar hacia una cuesta abajo:

-¿Qué sucede?

-Escucha

Me detuve a escuchar, mierda, el silbido de artillería:

-¡Al suelo! –grite rodeando a Erika y arrojándome al suelo con ella

Los proyectiles de artillería chocaron con el suelo provocando que este temblase y las violentas explosiones me sacudieran… esta vez cayeron aún más cerca, puedo presumir que a unos diez metros.

Los silbidos seguían y los proyectiles seguían cayendo, pegue mi cara al suelo, ahora confío en mi casco de acero, Erika gritaba mientras cubría su cabeza y parte de su cuerpo con ambas alas, además de que se sujetó a mí con ambos brazos, yo también la había rodeado con ambos brazos evitando que se moviese, si por algún motivo se parase y corriese moriría al instante si un proyectil la alcanza o resultaría herida por la letal metralla.

Así por pocos minutos la artillería cayó y calcino el suelo, Erika no paraba de gritar, aun cuando dejaron de caer proyectiles ella gritaba desesperadamente:

-¡Erika silencio, ya acabo! –Dije tomándola de los hombros y poniéndola frente a mí sacudiéndola ligeramente, la mire a los ojos, ojos azules llenos de lágrimas que corrían por sus mejillas- ¡Se acabó, debemos de seguir! –Hice lo mismo que hace unos días con un compañero, entro en pánico y no podía reaccionar, solo mirándolo a los ojos y gritándole pudo calmarse y volver al combate -¡Debemos de seguir corriendo!

El sonido de armas disparando me interrumpió, gritos en alemán y disparos siguieron:

-¡Corre! –le grite a Erika

Los disparos vienen del flanco izquierdo, desde un lugar elevado entre plantas y árboles, dispare mi rifle a ráfagas, mientras seguía a Erika la cual corrió hacia delante en esa cuesta baja pasando entre dos árboles muy grandes y grandes rocas que nos servirían de cobertura:

-¡Corre, no mires atrás, te sigo! –grite girándome después de suprimir a los alemanes

Pude seguir a Erika la cual corría cubriéndose con sus alas, mientras corríamos escuchaba los gritos de los alemanes y el silbido de las balas rozándome, pude ver como un par de balas rebotaron en las alas de Erika haciendo que perdiera el equilibrio y cayendo cuesta abajo girando en el suelo, aunque no era muy inclinada su caída y golpe fue duro:

-¡Carajo! –grite a mi mismo

Seguí a Erika la cual no dejo de girar hasta que se golpeó en una roca algo grande, escuche como se quejaba en el suelo y sobaba sus extremidades:

-¡Arriba mujer, muévete!

Ella me miro y la ayude a levantarse de un tirón, me gire de nuevo y dispare contra los alemanes pues estos nos comenzaron a seguir, conté tres soldados que tomaron cobertura detrás de las rocas, dispare hasta que vacié mi cargador de 20 balas, ante esto lo saque y tire en el suelo, corrí de nuevo hacia donde corrió Erika, mientras recargaba mi rifle de nuevo:

-¡Erika, ven aquí! –grite a la mujer

Ella se giró preocupada, se quedó ahí quieta, maldita tonta, la mataran si se queda ahí, corrí hacia ella, enserio se quedó paralizada esperaba que se moviese al ver que corría hacia ella, solo me miraba respirando agitada, no movió ni un solo musculo:

-¡Al suelo mujer! –dije sosteniéndola de los hombros y haciendo que se eche al suelo, me gire de nuevo y los alemanes salieron de entre un árbol, dispare hacia ellos, uno de ellos fue una baja, cayó de espaldas con tres agujeros en el pecho, los otros dos me dispararon con sus rifles semi automáticos

Corrí hasta un par de árboles, ahí saque mi granada de fragmentación, una pelota de hierro, pólvora y plomo con la capacidad de diezmar a un grupo de hombres, saque el seguro y lo arroje a sus pies, al caer ambos gritaron y saltaron tratando de alejarse de la granada, la explosión levanto la tierra y sacudió el suelo, sé que brincaron antes de que explotara debo de revisar y matarlos, si no lo hago nos seguirán o llamaran refuerzos y todo empeorara. Sin bajar la guardia camine agachado hacia ellos, tomando cobertura entre las rocas y árboles, pude escuchar sus gritos de dolor.

Ahí estaba uno de ellos, se retorcía en el suelo, todo su costado derecho estaba quemado, partes de su uniforme mostraban la metralla que se incrusto en su piel, su brazo derecho estaba algo deformado y la sangre brotaba de este mezclándose con la tierra, apunte hacia el… ahí fue cuando el me miro a los ojos, su respiración agitada, ojos llorosos, su cara cubierta de tierra y sangre, el se detuvo, ya no se retorcía ni trataba de aliviar el dolor sujetando su brazo solo me miro a los ojos, después de eso los cerro y dejo caer su cabeza al suelo… sigue vivo, se lo que acaba de hacer, acepto su destino, yo sería el que le quite la vida… en este momento, sentí como mi alma se retorcía y mis labios temblaban, ya he quitado vidas de otros hombres, pero nunca los mire a los ojos como lo hizo ese hombre, solo disparaba al uniforme gris oscuro, recargaba y volvía a disparar, nunca me atreví a mirar a los ojos de un hombre que lucha por su nación… jale el gatillo, un disparo directo a su frente. Lo mire de nuevo… un hombre joven al cual le arrebate la vida, no parece que tenga más de 30 años… dios.

Un grito me saco del trance, el otro soldado alemán corría hacia mí con su pala de trinchera de bordes filosos preparados para rebanar carne, alce mi rifle pero fue tarde, en su arranque de ira le dio un golpe tan fuerte a mi rifle con su pala que me lo quito de las manos y en ese momento me derribo, en el suelo se puso encima de mi, levanto su hacha y lanzo un golpe directo a mi cara, pero logre moverme a un lado, ese golpe impacto en mi hombro izquierdo, con un grito de ira y dolor junto con la adrenalina corriendo por mis venas logre empujarlo, gritando tome el cuchillo de mi cinturón y estuve a punto de clavarlo en su pecho, el alemán fue rápido y con su otra mano desvió mi ataque… pero aquel hombre no se dio cuenta que lo desvió directo a su costado derecho, mi cuchillo se enterró en su brazo derecho, con el cual sujetaba la pala, al entrar en su piel, atravesar su carne grito de dolor y soltó su pala.

Ante esto y sin dudar tome su pala y sujetándola con ambas manos golpee su cara con el lado afilado de la pala, uno, dos, tres… seis veces golpee su rostro con su propia pala, lo golpee hasta que dejara de moverse, fueron tantas veces que lo desfigure, su mirada de pánico y dolor antes de que le diera el primer golpe se quedó en mi mente… su rostro cubierto de sangre, sus ojos azules y dientes cubiertos de tierra y esa expresión de terror se quedó guardada en mi ser… me acompañaras a la tumba.

Respirando pesadamente me senté en el suelo, no solté la pala, la mantuve en mi mano derecha, respiraba pesadamente, agitado y mirada perdida, mi hombro comenzó a arder y mi pierna derecha presento otro dolor… una jodida bala atravesó debajo de mi rodilla, no lo entiendo, cuando ni como, pero ahí estaba ese agujero, ahora que me doy cuenta arde demasiado, la sangre comenzó a correr por mi pierna manchando mi uniforme y mezclándose con la tierra y lodo:

-¡Erika! –Grite… pero no la escuche- ¡Erika estoy aquí, ya no están esos hombres! –seguí gritando, pero ella no respondió- ¡Erika responde por favor! –no, no debe está muerta, yo hice que se echara al suelo así no la alcanzarían, yo la protegí

Trate de levantarme, pero el dolor de mi pierna hizo que me cayera de costado:

-¡Erika responde por favor, disculpa si te grite pero respóndeme! –grite desesperadamente… no, esa mujer no debió de morir, aquella que me alimento y me hizo sentir seguro y regalo una vista de un par de hermosos platos azules- ¡Respóndeme, necesito tu ayuda!

Es inútil, debió de huir… quizás ahora ella está segura, mis compañeros están encerrados, por un lado siento tranquilidad por Erika pero al mismo tiempo ira y desesperación, mis compañeros ahora están condenados… falle en mi misión. Me arrastre hasta mi fusil, ese alemán lo arrojo hasta unos arbustos, recupere mi arma y me arrastre hasta un árbol cercano ahí me recargue, no revise mi cargador, pero confío en que aún tiene balas:

-Perdón Erika… perdón por gritarte, y lo siento muchachos, no pude entregar el mensaje –el rugir de la artillería me acompaño una vez más, la única sinfonía que sé de memoria- lo lamento mama, no llegare a casa con mis hermanas para navidad, espero y me perdonen -dije mirando al suelo

Una explosión a cinco metros frente a mí me aturdió ligeramente… artillería, al mirar al frente pude ver aun la tierra cayendo y el hueco que dejo… ahí fue cuando la vi, Erika corría hacia mí, salió de la nada, me miro preocupada, me tomo de las piernas y detrás de mí nuca y me cargo como si fuese un niño que se quedó dormido en el sillón de la sala… esta mujer posee aún más fuerza de la que creí:

-Tranquilo James Bullock

-Erika… gracias

Dije antes de que las penumbras conquistaran mi visión y la sinfonía de la artillería desapareciera, ahora la oscuridad me rodea.


Notas del autor: Bueno, espero que algo de violencia les guste, por ahora trabajare en el siguiente capitulo,¡Hasta luego!