¿Un Corazón Destrozado Puede Seguir Latiendo?
EN EL CAPÍTULO ANTERIOR...
-¡Nos vemos, Taro! -vociferó ondeando su mano derecha en lo alto-. ¡Me encantó salir contigo!
Y con ese comentario, Taro se había convertido en el hombre más feliz en la faz de la tierra.
-¡A mí igual me encantó salir contigo! -gritó él con todo su ser rebosante de felicidad.
Ruka le sonrió una última vez, y se perdió en los pasillos del metro.
Ruka dio vuelta a la izquierda en el pasillo frente a ella, dio tres pasos y se detuvo, luego...se desvaneció; sintió todo su mundo girar a su alrededor, así como una gran sensación de mareo, vértigo, y un gran hormigueo en su espalda. Se abrazó a sí misma para tratar de calmarlo, lo que apenas y lograba funcionar. Las personas que caminaban cerca de ella se le quedaban viendo, extrañados por su forma de actuar, pero seguían con lo suyo.
Ruka llegó la mano derecha hasta su boca y cerró con fuerza los ojos.
¿Qué fue lo que pasó?*pensó al abrir los ojos y mirar al suelo*Creí que...yo no...*
Ruka estaba anonadada, pues eso que vivió con Taro fue lo más extraño que había vivido, como si una fuerza desconocida la impulsaba desde el fondo de su ser, como si ella en realidad quisiera...
¡No, no, no!*se dijo a sí misma*¡Eso no puede ser! Mi monitor cardíaco no miente, nunca lo ha hecho; el único que ha logrado acelerar mi corazón es Kazuya. Mi tierno Kazuya*
La urgencia, o más bien necesidad, de ver a al joven Kinoshita cruzó la mente de Ruka como un rayo partiendo en dos el cielo nocturno antes de una llovizna. Ese era su más grande deseo en ese momento.
Necesito verlo, tengo ganas de verlo; sé que aunque tuvimos una cita hace algunos días, ese tiempo no me fue suficiente. Quiero ver a quien por primera vez en años me hizo sentir algo diferente, a quien despertó esa chispa que creía apagada. ¡Quiero ver a Kazuya!*
Ruka se levantó del suelo con gran determinación por delante, se sacudió la tierra de la falda y adentró en el pasillo del metro, dobló a la derecha...
-¡Ah! -por poco y chocó con otra chica, apenas y le dio la oportunidad de esquivarla-. Perdona, es que tenía un poco de... -
Las palabras dejaron de brotar de sus labios, y fueron reemplazadas por un escalofrío...y un sentimiento de cólera.
La persona frente a ella no era una desconocida; esa persona, de cabellos dorados con mechas rosadas, ya la conocía, aunque desearía no conocerla.
-Tú... -dijo con voz profunda y seria. La expresión alegre y determinada de Ruka cambió radicalmente a una de enfado, y repulsión.
La otra chica, después de recuperarse de la sacudida de hace unos momentos, alzó la mirada para luego encontrarse con la mirada afilada de la chica de la cinta azul; entonces dibujó media sonrisa, una amable sonrisa que, para Ruka, podría ocultar a una víbora venenosa.
-Oh... -musitó la chica rubia con mechas rosadas-, pero si eres tú, Ruka.
-Mami Nanami -siseó Ruka, y para ella, pronunciar ese nombre era como beber una jarra entera de cloro.
-¿No te parece una gran casualidad? -señaló Mami ladeando la cabeza aún con su media sonrisa en el rostro.
-Yo no diría eso -corrigió Ruka-, más bien un encuentro desagradable.
-¿Qué? -cuestionó Mami cambiando su alegre expresión por una de angustia. Falsa o no, Ruka lo podía distinguir la diferencia-. ¿Porqué dices eso? Creí que tu y yo habíamos quedado en buenos términos.
-¡¿Cómo puedes decir semejante tontería?! -exclamó Ruka. Las personas a su alrededor las voltearon a ver, pues la chica de la cinta azul había alzado demasiado la voz.
Mami ladeó la cabeza hacia el otro lado y colocó su dedo índice sobre sus labios en un claro gesto de inocente confusión. Ruka odiaba eso de ella, que podía expresar muy bien sus "Emociones", y era muy difícil saber cómo se sentía en realidad en ese momento.
-¿Tontería? Si en eso habíamos... -
-¡Por tu culpa Kazuya casi rompe conmigo! -le reclamó Ruka casi al borde de las lágrimas.
Mami seguía sin cambiar su expresión inocente.
-Pero si en realidad ustedes no estaban en una relación verdadera -aclaró en tono sereno y calmado, lo que hizo enfadar más a Ruka.
-¡Kazuya me ama! ¡Estoy segura de ello!
-Eso no era lo que yo veía cuando me los encontraba -replicó Mami bajando la mano y entrelazándola con la derecha. Si ella estaba actuando como una chica confundida e inocente, le estaba saliendo a la perfección-; lamento decirte que Kazuya no sentía amor hacia ti.
-Mientes -dijo Ruka con su voz vibrando al final.
-Lo siento mucho, pero yo sólo dije la verdad: Kazuya no te ama.
-Más vale que...que dejes de hablar -Ruka sentía un nudo en su garganta. Estaba al borde del llanto.
-Mira... -musitó Mami alzando ambas manos a la altura de su cabeza-, no quiero que esto se vaya a descontrolar, ¿Ok?
-¿Qué?
Mami buscó algo en su pequeño bolso de mano, y cuando lo encontró se lo entregó a Ruka, se trataba de una hoja con publicidad de una cafetería no muy lejos de aquella zona.
-La cafetería Café Espumoso está teniendo muy buenas ofertas por su aniversario -comentó. Ruka estaba confundida-. Deberías ir a probar su malteada de vainilla y chispas.
-¿Qué? ¿Y eso qué tiene que ver con...? -la pregunta de Ruka quedó flotando en el aire gracias a la repentina acción de Mami al dar media vuelta y comenzar a alejarse de ahí-. ¡¿Qué te pasa?! ¡¿Estás huyendo?!
-Discúlpame, Ruka... -dijo al mismo tiempo que hacía una reverencia-, pero llego tarde a una reunión. Deberíamos reunirnos en otros términos.
Mami se despidió con una dulce sonrisa y se alejó del lugar, perdiéndose en los pasillos del metro y dejando a Ruka con un gran sentimiento de duda.
¿Qué fue todo eso? ¿Y porqué quería Mami que fuera a esa cafetería?
A la mañana siguiente...
Ruka yacía sobre su cama, mirando fijamente la hoja de papel con la publicidad de aquella cafetería que le comentó Mami, preguntándose qué era este gesto en realidad; desde que la conoció, Ruka siempre supo que, cualquier cosa que hiciera, pensara, o dijera Mami Nanami, había algo detrás. Ruka lo presenció, incluso cuando estaba junto a Kazuya, así que...¿Qué estaba tramando Mami ahora?
Decidió ignorarlo por el momento, dejó la hoja de papel a un lado y tomó su celular para enviarle un texto a Kazuya para preguntarle si estaba listo para su cita de cada tres días; esperó, y esperó, y esperó, hasta que por fin le llegó su respuesta. Levantó el teléfono con emoción, pero al ver la pantalla, y lo que decía el texto, su emoción se fue apagando como una flama.
No podré ir. Lo siento
Decía el texto, inmediatamente Ruka se sintió muy triste. Le respondió a Kazuya con un "No hay problema", que en realidad era un "¡¿Porqué no quieres verme?! ¡Te necesito!", y se recostó en su cama, presa de la tristeza y la depresión.
Ruka, desde que se encontró con Mami en el metro, no se sentía bien; tenía una especie de "Vacío" en el pecho que...no podía explicar. Se sentía como un cero a la izquierda, como un juguete abandonado en un rincón, como un anime incompleto esperando semanas a ser retomado. Ruka quería ver a Kazuya, quería hablar con él, quería...su atención; pero simplemente se le fue negada, y para peor: Por él mismo.
En ese momento el tono de llamada de su celular comenzó a sonar, Ruka tomó el aparato con prisa, creyendo que se trataba de Kazuya, pero se desanimó un poco al ver que se trataba de el joven Taro; una pequeña sonrisa se asomó brevemente por los labios de la chica de la cinta azul, pero se fue apagando al recordar al Kinoshita. Ignoró la llamada de Taro. Sabía que estaba siendo injusta con Taro, sin embargo...ahora no estaba de ánimo para hablar con nadie que no se tratara de Kazuya.
Una idea pasó fugazmente por la mente de Ruka: ¿Y si Kazuya y Mami tenían algo? ¿Qué tal si quedaron de verse en esa cafetería para...?
¿Para qué en realidad?
Kazuya no tenía motivos para reunirse con Mami, mucho menos salir con ella en una cita; ahora estaba siendo paranoica. Los nervios y la exaltación de ver a la rubia estaban nublado su mente; no estaba pensando claramente.
De repente, el nombre de una persona llamó su atención; una persona que estaba muy cerca del joven Kinoshita, y no se refería a, literalmente estar cerca, no, más bien...de forma sentimental; una persona que, por breves momentos, Ruka creía que le quitaría el amor de Kazuya.
Chizuru*
Eso sí que tenía algo de sentido pues, de una forma un tanto extraña, los dos últimamente eran más cercanos de lo usual; hablaban y salían más seguido. No exclusivamente en una cita, pero sí pasaban tiempo a solas. ¿Y si ahora las cosas eran diferentes? ¿Qué tal si ya todo cambió entre ellos y ahora estaban saliendo? Ruka no quería ni pensar en ello, pero ya era tarde; la sola idea de verlos a los dos juntos de manera romántica...le rompió el corazón. ¿Si los dos estaban saliendo, entonces dónde...? Fue ahí donde Ruka conectó los puntos: El encuentro con Mami y su repentino interés en sugerirle que fuera a esa cafetería; Kazuya negándole una cita; y la repentina desaparición de Chizuru. Ahora todo concordaba.
No puede ser verdad*pensó Ruka con el corazón rompiéndose en pequeños pedazos y con sus ojos cristalizados*me niego a creerlo. Kazuya no me haría algo así...¿O sí? ¡No! ¡Tengo que resolver esto de una vez por todas!*
Y con esa nueva determinación, Ruka se dispuso a llegar al meollo del asunto; creyendo fielmente en el joven Kinoshita hasta el final. Tomó sus cosas y salió como una exhalación de su casa con rumbo a esa cafetería, El Café Espumoso.
Pasadas las doce, medio día, Ruka yacía en el centro de la ciudad buscando aquella cafetería según las instrucciones que su misma publicidad especificaba; no sería tan difícil de ubicar en realidad, además, tenía un letrero enorme con una gran taza estilo anime con una carita tierna mientras le salía una nube de vapor en forma de corazón. Bastante llamativo.
Luego de preguntar un par de veces a algunas personas, Ruka finalmente llegó a la cafetería, y vaya que había ganado bastante popularidad; una enorme fila salía del local y se extendía por toda la calle hasta doblar la esquina, que muy seguramente seguía y seguía de largo. Eso no era lo importante, ahora se concentró en buscar a Kazuya, y más que nada: Que su suposición esté errónea.
Ruka recorrió toda la fila de clientes, esperando ser atendidos, en busca de aquel que reanimó su corazón; pero no logró encontrarlo, luego observó el interior del local, cada una de las ventanas hasta que...
Lo encontró; a él, frente a la chica de cabellera castaña: Chizuru. Ambos tomados de la mano, mirándose a los ojos, seguramente con sus corazones en sincronía, y pasándola bien.
En ese momento...el mundo de Ruka se vino abajo.
Poco después, Taro, sentado sobre su cama, seguía intentando marcar el número de Ruka con el anhelo aún latente de que esta le contestara para charlar un rato, y también para preguntarle cuándo se volverían a ver; el joven Furukawa estaba ansioso por salir una vez más con la chica de la cinta azul. Y ahora que lo pensaba bien, se sentía como una especie de acosador, u obsesivo por una chica; eso era lo último que quería: Llegar a ahuyentar a la primera chica que le hacía caso en años. Taro quería hacer las cosas bien, quería que ese "Algo" que tenían fuera creciendo de manera natural hasta que se convirtiera en una hermosa relación, quería...Taro quería hacer feliz a Ruka. Ni siquiera él podía creer el cómo lo traía esa chica.
Luego de varios intentos fallidos, y de temer llegar a parecer un enfermo mental, Taro decidió dejar por unas horas el celular y darle su espacio a Ruka; después de todo, muy probablemente, esté ocupada en cosas mucho más importantes. Taro dejó el celular sobre su buró y se levantó de la cama, segundos después el aparato sonó y Taro regresó para levantarlo, se dio cuenta de que le había llegado un mensaje de texto...¡De Ruka! Así que lo leyó.
"No vuelvas a llamarme. Déjame en paz"
Taro estaba en shock, y su mente...perdida en la nada. La historia volvió a repetirse.
FINALE.
Hola, jóvenes aprendices, ¿Qué tal, cómo han estado?
Pues aquí uno muriéndose, metafóricamente hablando, pero estando aquí después de todo. Lamento la desaparición pero, por cuestiones personales y de salud, tuve que dejar de actualizar, pero ya regresé...con una mala noticia:
Esta historia ha llegado a su final.
Sin embargo, sin embargo, si quieren que continúe...eso ya depende de ustedes. Les dejaré de tarea que, si quieren que continúe, voten en la historia y dejen su comentario diciendo algo como: "Continúa la historia, prro" o algo parecido.
Existen planes a largo plazo para la historia pero eso, como dije, DEPENDE DE USTEDES.
Sin nada más qué agregar, me despido. Nos leemos luego, y Sayonara.
