Haine había superado la primera gran prueba y fue el escapar ileso de Fujimi y además rescató a la gran mayoría que esperaba, dentro del vehículo blindado de Rika estaban en camino a casa de esta para un merecido descanso, más que nada de parte de él quien hizo su mejor esfuerzo y realmente deseaba hacerlo. Se encontraba observando por la ventana el panorama, ahora se veía tranquilo pero tarde o temprano se volvería un paraje desértico, lleno de cadáveres caminantes que podrían matarlos al instante.
- ¿Qué observas? – La voz de Saeko lo sacó de sus pensamientos, la capitana del club de kendo estaba a su lado en aquel momento.
- No mucho, ahora mismo las calles están calmadas, seguro porque el desastre no se ha propagado tanto pero todo eso cambiará.
- Parece ser inevitable… es cierto que el mundo tal y como lo conocemos dejará de existir en cuestión de horas.
- ¿Qué será de nuestros padres? Quisiera que los míos estén a salvo… - Toshimi bajó la mirada, siendo confortada por su mejor amiga.
- Pronto podremos buscar a sus respectivos padres, si se ha realizado las movilizaciones correspondientes, debieron haberse realizado evacuaciones a sitios seguros. – Respondió Saya.
- Por ahora es mejor relajarse en un sitio seguro y no hay mejor casa que la de Rika. – Haine sonrió para animarlos. – Quedarán asombrados, aunque de plano ya hay uno que lo está. – Miró a Kohta el cual no dejaba de inspeccionar cada arma y emocionarse.
- Tenía que ser un otaku… - la pelirrosa soltó un suspiro.
- Haine, deberemos hablar cuando lleguemos, hay que pensar en nuestro siguiente movimiento. – Señaló Takashi, el castaño asintió.
- Debemos estar cerca según las indicaciones de Marikawa-sensei. – Avisó Hayashi. Para su fortuna las calles no estaban tan concurridas como había vivido Haine en ciclos anteriores, eso fue porque iba directo a la escuela sin preparación y eso quitaba tiempo pero ahora logró realizar las cosas de sobra, ya se podía observar el apartamento.
- Ahí está. – Señaló Haine, Hayashi detuvo el vehículo en frente. – Kohta, perímetro.
- Entendido Haine-kun. – Se asomó por el quemacocos con un subfusil de asalto mientras veía por todos lados, asegurándose que no hubiera ninguno de ellos dentro del rango, algo que no le tomó más que unos segundos. – Todo despejado.
- Ok, es momento de entrar. – Sacó las llaves de su bolsillo las cuales empezó a hacer girar en su dedo. – Podrán relajarse y tomar un baño si así lo desean.
- Yo realmente quiero el baño. – Señaló Shizuka. Sin decir nada más, todos comenzaron a entrar al hogar de la oficial de policía, una vez Haine abrió la puerta, pudieron acomodarse.
- Haine-kun, llévame al almacén de armas, por favor. – Kohta casi lo suplicaba, este soltó una risa por debajo.
- Alto ahí tus caballos, primero hay mucho por lo cual reflexionar, recuerda que no estamos en una situación tranquila.
- Pues yo iré a darme un baño~ - Shizuka, tan relajada como es siempre, fue directo a relajarse y es que prácticamente el apartamento de su mejor amiga era su hogar de la misma manera, así que era la más familiarizada. - ¿Quieren venir chicas?
- A decir verdad, no es mala idea, tengo que cuidar mi piel. – a Yuuki no le disgustó.
- Vamos Toshimi-chan. – Ichijou tomó de la mano a su mejor amiga para dirigirse al baño de la misma forma, así las chicas merecían relajarse después de todo el terror de antes.
- ¡Nada de espiar! – Avisó Saya antes de irse, los chicos poco podían hacer. Ahí fue que solo se quedaron solo los tres.
- Entonces… - Takashi miró fijamente a Haine. – Antes decidí ignorarlo pero el hecho de que llegaras tan bien preparado, parece algo sospechoso.
- … Sé que piensas algo así… - El castaño sonrió por debajo. – No es normal que de repente un compañero venga con un humvee blindado, armas y sepa pelear de repente.
- Yo igual pensé lo mismo. – Señaló Kohta. – De igual modo fuiste a donde estábamos de antemano, como si lo supieras.
- ¿Qué sabes realmente de todo esto? – Takashi no deseaba dudar de Haine, le apoyó en sus momentos duros pero no quedaba duda alguna sobre el hecho de que escondía algo, en ese momento Haine bajó la mirada.
- Takashi, Kohta, realmente quisiera hablar al respecto sobre lo que sé, pero… es algo muy difícil de contar y hay la posibilidad de que no me crean… en un momento lo haré, pero ahora si puedo decirle algo a ambos… y es que pueden confiar en mí, no hago esto por sacar algún beneficio o hacer algo malo, esto es genuino de mi parte.
- … Komuro-kun, Haine-kun no parece estar mintiendo. – Kohta miró al castaño, este se mantuvo de brazos cruzados.
- … Bien, la verdad yo tampoco deseo seguir dudando de ti, sea que tengas motivos ocultos o no, no quita en nada que nos salvaste en el instituto… y eso es algo que puedo agradecer, darnos una oportunidad a mí, Rei, Saya y los demás para vivir un día más.
- Es lo menos que puedo hacer por un amigo después de todo, prometo que, mientras yo viva, los protegeré a todos de los peligros que estén por llegar.
- … Estaré contando con eso. – Ambos chocaron puños, eso trajo alivio a Kohta que sentía algo de ambiente tenso.
- Ahora que arreglamos nuestras diferencias ¿podemos ir a ver las armas? – Sus ojos brillaron, Haine miró al de lentes, soltando una risa por debajo.
- Por supuesto Kohta, vamos que seguro vas a ilusionarte.
- No puedo esperar. – No tardó en llevarlos al almacén y Kohta, tan fanático como es, no dejó ver cada arma que estaba ahí.
- ¡No puede ser, hay armas prácticamente prohibidas en el país, esa es una Thompson, y ese subfusil… estoy feliz de ser tu amigo Haine-kun! – Estaba llorando de felicidad, Takashi soltó un gotón de su frente.
- No entiendo bien estas cosas… pero no hay duda de que nos ayudará a pelear contra ellos.
- Luego debemos instruir a las demás, con la situación, es obvio que vamos a estar en muchos peligros y momentos duros, así que el hecho de que puedan pelear será bastante útil a futuro.
- Por supuesto… no nos quedaremos en este sitio por siempre, hay que buscar a nuestros padres, a los de Rei, Saya y mi madre igualmente.
- Por ahora, podremos despachar las armas y municiones necesarias, será una lástima no llevar todo pero no es bueno sobrecargar el vehículo con peso excesivo. – Comentó Kohta. Así los chicos empezaron a escoger armas ligeras y municiones que pudieran portar durante el viaje, claro que Haine ya sabía todo eso de antemano, en ciclos pasados siempre llevaron munición suficiente para pelear pero en cierto momento todo se gastaba.
- Voy a asegurarme de que todo esté bien con las chicas, los dejo aquí. – Takashi se excusó y fue a la cocina, dejando a los otros dos solos.
- Entonces Haine-kun, vamos a encargarnos de esto. – Comentó él, así siguieron viendo las armas, claro que con Kohta totalmente emocionado por cada nueva que encontraba, hubo un silencio entre ambos durante ese tiempo. – Esto… Haine-kun, gracias…
- ¿Hmmm? – El castaño enarcó una ceja. - ¿Por cuál razón?
- Como decirlo… a pesar de ser bajo, gordo y de baja autoestima, no me abandonaste e incluso fuiste mi amigo al protegerme de los abusadores… creo que, sin ti, no estaría en este lugar ahora mismo.
- Eso no es cierto. – Haine sonrió. – No lo sabes pero posees más valor del que piensas. – Esas palabras sorprendieron al pelinegro.
- E-Eso no es cierto, soy un simple otaku que adora las armas, es todo.
- Y sigues con lo mismo. – Soltó un suspiro. – Solo dime, cuando todo esto inició ¿corriste? ¿Te escondiste o tuviste miedo?
- No… cuando vi a Takagi-san en problemas, fui a ayudarla.
- Ahí tienes tu respuesta. – Haine lo miró fijamente. – No cualquiera hubiera hecho lo que hiciste por alguien más, sobre todo en una situación tan crítica como esa, protegiste a alguien por decisión propia y créeme, eso es algo que solo un hombre hecho y derecho haría… eres mucho más que todos esos abusadores que se aprovechaban de ti.
- Haine-kun… - Kohta bajó la mirada, sintiendo algo de vergüenza. – Gracias por las palabras bonitas.
- Para eso son los amigos después. – En ese momento se abrió la puerta, entrando alguien.
- Jeje, escucho el maravilloso sonido de la juventud. – Una Shizuka solo cubierta por una toalla entró a la habitación en aquel momento, parecía que los ojos de Kohta iban a salirse de sus cuencas.
- ¿S-Sensei? ¿Qué hace aquí?
- Jeje Kohta-kun~ ven aquí bonito~ - La enfermera se acercó a él y empezó a acariciarlo. – Quieres un poco de mimos ¿no?
- Jeje, p-pero Shizuka-sensei, ahora mismo estoy…
- Vamos~ quiero un poco de calor. – Lo abrazó por detrás, sintiendo sus grandes pechos, Kohta sangró por la nariz en ese momento.
- ¡Q-Que grandes!
- Jeje, que lindo… Haine-kun, tu igual~ - Ella quiso abrazarlo pero el castaño la esquivó. - ¿Eh?
- Sensei, detente, estás ebria… aunque no sé cómo por haber estado en un baño caliente.
- Vamos Haine-kun, no seas malo, solo quiero mimarte un poco. – Ella hizo un puchero, realmente se veía tierna a pesar de su exuberante cuerpo.
- Lo siento sensei pero soy anti encantos femeninos, Rika lo ha intentado durante tanto tiempo que no me afecta en nada.
- Joo, no eres divertido… - Ella decidió recostarse en la cama en aquel momento. – Solo quería divertirme un poco…
- Igual aprecio el sentimiento. – Haine se acercó a ella, acariciando su cabello, eso la sorprendió. – Incluso en momentos tan duros como estos, es bueno mantener una actitud positiva y animar a otros, ya que la salud física no es la única importante… mantener una buena salud mental también es prioritario y en eso eres una gran enfermera.
- … Joo, Haine-kun, yo soy la adulta aquí. – Ella se sonrojó debido a sus palabras, la hacía verse tierna.
- La edad no es el único parámetro para definir la madurez de una persona. – Comentó Haine, él lo sabía muy bien, después de todo tenía mucha más experiencia que todos ellos luego de los ciclos que ha vivido.
- No puedo refutar eso… eres realmente increíble Haine-kun.
- Es cierto. – Asintió Kohta. – Eres un gran amigo. – Esas palabras trajeron una sonrisa al castaño.
- Gracias.
Takashi fue a la cocina para ver si las chicas salieron del baño, algo que pudo ver al encontrar a Rei con solo una blusa sin mangas y pantaloncillos, la pelinaranja estaba sin pena dejando ver su escote, a lo cual Takashi procuró no observar demasiado.
- (Se están relajando demasiado aquí…) – Si veía demasiado, parecería un pervertido, decidió ir a la cocina en aquel momento.
- Komuro-kun. – Encontró a Saeko la cual estaba cocinando algo pero eso no fue lo que sorprendió al castaño sino como es que ella iba vestida, llevando solo un delantal sobre su cuerpo desnudo.
- B-Busujima-senpai, eso…
- Juju~ es que mi ropa se está secando, por mientras considero que es mejor llevar esto ¿no es incómodo? – Preguntó, Takashi negó rápidamente.
- P-Para nada, se te ve bien… - Respondió con vergüenza, la pelimorada puso una sonrisa suave.
- Gracias por el cumplido, pronto tendré lista la sopa de miso, puedes sentarte por mientras.
- Claro… - Takashi se fue a sentar, observó en el sillón a Saya la cual igual estaba con ropa ligera y durmiendo, su escote resaltaba, las chicas habían terminado su baño en aquel momento y del modo que se relajaban era demasiado, incluso estando un joven como él. – Esto, senpai…
- ¿Sí? – Saeko habló sin darse la vuelta.
- ¿Crees que podremos superar esta situación? – Preguntó de forma seria, ya viendo que apenas y el escape del instituto fue realmente complicado.
- Eso no es algo que pueda responder con seguridad… pero si hay algo que puedo hacer es seguir peleando, lo haré hasta que no pueda más.
- Es lo que pensaba. – Takashi dirigió la mirada a la mesa. – Hace poco hablé con Kiyose sobre las razones por las cuales nos rescató a nosotros específicamente… me hace creer que esconde algo.
- Así que piensas igual… - Saeko estaba cortando verduras en ese momento. – Ciertamente no es algo muy natural, llegó preparado ¿acaso sospechas que tengas segundas intenciones?
- Eso fue lo que hablé con él, pero me aseguró que lo hace por nosotros, se escuchó sincero por lo que decidí confiar en él.
- Ya veo… yo igual sentí que habla con la verdad. – Ella sonrió. – Ya lo conocía de antes, su fama de payaso no pasa desapercibida pero resultó ser más de lo pensado… es alguien muy valiente y decidido.
- Hizo poco pero dejó bastante en nosotros. – Comentó Takashi con una sonrisa suave. – Con este grupo que él mismo reunió quizás podamos llegar lejos, encontrar a nuestras familias y vivir en este mundo que se convirtió en un apocalipsis…
- Eso haremos. – Fue un pequeño rato de plática amena entre ambos, Haine realmente había conseguido escalar bastante en los dos, seguirán contando con su fuerza y habilidad en el futuro.
Haine estaba afuera, luego de ver como todo se encontraba perfectamente, deseaba descansar un poco, hizo bastante trabajo al rescatar a los demás y seguro podrían encargarse de las demás tareas, en ese momento él sacó su reproductor de música y se colocó los auriculares, comenzando una canción.
"Reproduciendo: The Amity Afliction – H.M.A.S Lookback"
Se apoyó en el borde del balcón en el segundo piso mientras escuchaba la música, mirando al frente, las calles contaban ya con varios caminantes que rondaban sin rumbo alguno, pero él se encontraba tranquilo, estaban a salvo por el momento, ya que obviamente no podrían quedarse ahí todo el tiempo, las familias de ellos aún estaban ahí afuera y buscarlos era prioridad, además quedaban ciertas personas que igual Haine deseaba rescatar.
- Aquí estás. – Vio a Yuuki llegar al balcón con él, ella llevaba una blusa de manga corta que dejaba ver su escote y pantaloncillos, el castaño se quitó sus auriculares.
- ¿Qué tal el baño? – preguntó este.
- Era lo que necesitaba. – Estiró los brazos. – Muy reconfortante y todo… a pesar de todo, siento una distancia con las demás…
- ¿Podemos hablar de eso? – Preguntó él, ella fue a sentarse a un lado. - ¿Qué es lo que pasa?
- No es nada realmente grave, es solo que… siento que mi reputación aún me sigue persiguiendo, cuando todos me veían como la chica que se comporta como una perra y desprecia a los demás… eso me fijé en el baño cuando nadie me dirigió la palabra, siento que será un estigma complicado de remover.
- Es cuestión de tiempo. – Empezó a responder Haine, mirando al cielo. – La percepción de una persona es solo eso, una percepción, no es algo que te persiga por siempre si logras demostrar lo contrario con acciones, aportar al grupo y demostrar que vas completamente en serio puede cambiar opiniones, es seguro de que eso será posible.
- Quisiera pensar que será así, todo por culpa de ese hijo de puta de Tsunoda mi imagen acabó siendo totalmente distorsionada y siento que, de haberme ido con él, podría estar haciendo cosas que no quisiera ahora mismo… en ese punto me alegra estar en este grupo.
- El tiempo traerá sus recompensas, solo tienes que esperar y actuar, y en caso de que te sientas acorralada, sabes que estoy aquí para dar consejo, mi consultorio está abierto las veinticuatro horas.
- Es verdad que hablar contigo me hace sentirme mejor… eres el mejor Haine-kun.
- No es por nada Yuuki-san. – Soltó un guiño, la castaña estiró sus brazos.
- Estoy agotada luego de toda la euforia, iré a dormir, nos vemos mañana.
- Claro, descansa. – Ella entró nuevamente para un merecido descanso mientras Haine continuó ahí afuera, sabía que Yuuki aún no recibía la misma confianza que el resto, sabía por medio de los ciclos anteriores, ella hizo maldades cuando estuvo en el grupo de Shido, sedujo a hombres a su placer estando bajo el mandato de este y debido a que estuvo sola, fue nada más que un peón descartable, la abandonaron a su suerte y conoció un destino triste, él buscó salvarla por esa razón, porque, bajo la influencia correcta, puede ser una muy buena chica.
Escuchó el ruido de su estómago rugir, ahora caía que, con todo el esfuerzo que realizó, no había comido nada, soltó una pequeña risa antes de entrar nuevamente al hogar de la policía para buscar algo de comer, llegando vio que no había nadie, capaz y fueron a descansar, igual durante mucho tiempo y en anteriores ciclos sabía cocinar, de forma básica, pero podía hacerlo, así es que buscó algo.
- Kiyose-kun ¿buscas algo de comer? – Vio a Misuzu en ese momento, ella llevaba una playera holgada blanca que cubría su cuerpo.
- Esa es mi intención, preparar algo sencillo para llenarme por mientras.
- Eso no, debes de comer algo saludable. – Ella se llevó las manos a la cintura. – Ve a sentarte que voy a cocinar.
- ¿Puedes hacerlo? – Enarcó una ceja.
- ¿Acaso pensabas que no? Yo preparo los almuerzos para Toshimi-chan y para mí, ahora déjame todo el trabajo. – La pelinegra empezó a sacar ingredientes y empezó a cocinar mientras Haine solo estaba sentado, mantenía una sonrisa ya que sabía que ella podía cocinar, fue a partir del ciclo número doce cuando pudo rescatarla que lo descubrió y ha podido disfrutarla, aunque para ella iba a ser la primera vez que le cocina al castaño, él lo iba a sentir nostálgico. – Esto… Kiyose-kun, hay algo que quiero decirte.
- ¿Sí? – Ella se tomó unos segundos para responder.
- … Gracias… por haberme rescatado antes… y también por hacerme ver que tirar una amistad no es lo mejor. – Ella se sonrojó levemente, Haine sonrió por debajo.
- No es por nada, para uno es fácil valorar su propia vida sobre las demás, pero requiere mucha más valentía pararte enfrente para proteger a alguien, así fue conmigo y así hiciste igual cuando protegiste a Miki-san, las personas valoran ese tipo de gestos al momento de juzgar a alguien, por eso puedo decirlo… eres una buena persona.
- Eso… yo no pensaba así, porque por momentos realmente me planteé en abandonar a mi mejor amiga… si no fuera por tus palabras, lo hubiera hecho.
- Solo di un empujón, el resto fue cosa tuya. – Respondió él, Misuzu estaba algo avergonzada pero le estaba muy agradecido por todo, en ese momento terminó de cocinar, dejando un plato de curry con arroz.
- Aquí tienes, espero te encante.
- Claro. – Haine no dudó en comerlo, con una cucharada, expresó su gusto. – Está bueno.
- Jeje, me alegra saberlo… - Se rascó la mejilla, entonces ella se sentó al lado, observando al castaño comer su comida, eso la puso realmente feliz, no pasó mucho para que terminara.
- Estoy satisfecho…
- Eso me da confianza en mi cocina. – Ella se mostró orgullosa. – Si así quieres… puedo seguir cocinando para ti… - Se puso roja.
- ¿En serio? Me encantaría. – Ella no esperaba esa respuesta. – No estoy seguro de si podamos conseguir ingredientes frescos ahí afuera, debido a la situación, se pueden terminar llevando todo o las verduras se pueden pudrir, pero siempre encontrar algo que podamos cocinar como productos enlatados que se conservan por más tiempo.
- Entonces estaría bueno empacar algo de ingredientes de esta casa para llevarlos, nunca podría hacer de falta. – Sugirió ella.
- Claro, cuando estemos por salir, hay que empaquetar lo que podría servirnos.
- Entendido, entonces me voy a descansar… nos vemos Kiyose-kun.
- Haine, puedes llamarme por mi nombre.
- Oh… entonces igual… hasta mañana Haine-kun.
- Hasta mañana, Ichijou-san. – Ella se fue, en ese momento estaba Toshimi escondida, viendo llegar a su amiga.
- Lo hiciste Misuzu-chan.
- Sí… espero de esta forma pueda hacerlo… - Y las dos se fueron. Haine se quedó ahí un rato más, porque sabía lo que estaba por venir, se había adelantado un día respecto a lo que ocurrió en ciclos anteriores, así que para el próximo día tenía que actuar… y eso era el rescatarla a ella.
Haine durmió en el sofá de la sala, ya que otras habitaciones estaban llenas y las chicas las habían ocupado, hizo de guardia por cualquier cosa y no se puede decir que durmiera de forma incómoda, toda la experiencia le ha ayudado a saber cómo acomodarse para no sufrir dolores por una posición incómoda, abrió los ojos, observando que quizás era el primero en despertar, tenía un arma a un costado, así es que subió para ir al balcón y observar el panorama.
- Nada ha cambiado… - Ellos seguían rondando las calles, en una noche obviamente iban a subir los números, ya luego hablaría con Takashi y Kohta para abrir un poco el camino antes de poder viajar a su próximo destino el cual ya conocía.
Escuchó una puerta abrirse y alguien saliendo, Hayashi fue la segunda en levantarse en aquel momento, nada extraño considerando su trabajo de profesora que seguro era su pan de cada día, ella llevaba una camisola en aquel momento.
- Buen día sensei.
- Hmmm… ¿Kiyose-san? ¿Qué haces en mi casa? – Ella seguía adormilada, en ese momento recordó todo. – Es cierto… la situación ha cambiado.
- No es fácil acostumbrarse de la noche a la mañana. – Una vez se aseguró de que no hubiera algún peligro, salió del balcón. - ¿Desea café? Seguro que hay granos en la cocina.
- No sería una molestia… - Los dos bajaron hasta la cocina, el castaño tomó una bolsa de granos de café y encendió la máquina, colocando los granos y luego el agua, dejando que hiciera su trabajo, la profesora se fue a sentar mientras él vigilaba.
- Pronto estará listo.
- Que bien… - Ella se veía algo desganada, viendo como era su vida antes, simplemente ir a la escuela, enseñar y hacerse cargo de su club, para luego ir a beber las noches, un cambio tan súbito de emociones podría descolocar a cualquiera.
- Sensei, si necesita que alguien la escuche, aquí estoy. – Él tomaría ese papel si es que ella deseaba desahogarse.
- Lo aprecio Kiyose-san, pero no puedo mostrarme débil ante un alumno, como la adulta que soy, es mi deber mantenerlos a salvo. – Respondió, Haine vio que el café estaba listo y sirvió una taza la cual dejó en la mesa.
- En esta situación, ya no hay barreras que nos separen sensei. – Se sentó en aquel momento. – Puede que, si la situación se calme, se necesite de un profesor, alguien que sepa poner orden, pero ahora mismo lo que se requiere es gente valiente, el menospreciar el trabajo de alguien más, por menor que sea, hace una gran diferencia, por mi parte, yo que me arriesgué en adentrarme al instituto con un arma y todo, con la intención de salvar a la gente que me importa ¿cree que es algo que no podría hacer solo por ser menor?
- Yo… no quise decirlo de esa manera, admito que cuando mordieron a mi compañero, quedé paralizada y aterrada.
- Hace falta mucha valentía para dar el primer paso, no es una virtud que todos puedan tener, yo considero que con la gente aquí posible se puede lograr ese paso, confío en Takashi para que sea aquel quien logre inspirar en otros para actuar en momentos de peligro, yo simplemente hice lo que debía de hacer y es pavimentar el camino, ahora les toca el transitar por este.
- No esperaba que pudieras ser de esta forma. – Tomó un trago del café. – No hacías más que causar problemas con tus bromas, eso me daba dolores de cabeza, lo admito, pero… creo que ahora, mantener un espacio alegre es más importante que nada.
- Al final ser un payaso es vital para un grupo. – Este sonrió. – Yo seguiré lo que los demás decidan, simplemente me limitaré a escuchar las preocupaciones del resto y si quieren algo de ánimos, aquí estoy, no hay mejor forma de animarse que con una buena risa.
- Eres realmente considerado… - Hayashi valoraba en parte el trabajo que Haine había hecho, tomar a un grupo y darles una oportunidad para seguir adelante, ella esperaba poder aprender un poco de él, ya que, hasta un profesor puede aprender algo de sus alumnos.
Poco a poco el resto fue despertando, Saeko, Rei y otras se encargaron de preparar el desayuno, al menos esa mañana no hubo demasiado problema y se encontró un ambiente muy ameno a pesar de la situación.
- Ya deben de saber, pero no nos vamos a quedar en este sitio por toda la eternidad. – Señaló Saya. – Tarde o temprano los recursos se acabarán.
- Eso lo sabemos. – Takashi miró al resto con seriedad. – A partir de esta tarde tendremos que partir, recoger todo lo que sea necesario, armas, municiones y alimento y entonces viajar a nuestro próximo destino ¿alguien tiene una casa cercana para que busquemos a su familia?
- La mansión de mis padres es la más cercana. – Respondió Saya. – Además, al ser un sitio grande será un gran refugio, no cabe duda de que mi padre está recogiendo gente para resguardar.
- Entonces será donde nos dirigiremos primero… lo siento Rei, sé que deseas ver a tus padres igual. – Se dirigió a la castaña, esta lo entendió.
- Lo sé… pero igual entiendo que no soy la única que está preocupada por su familia, mi padre es jefe de la policía así que deberá estar bien y mi madre debe estar segura.
- ¿Qué hay del resto de su familia? – Preguntó Takashi.
- Yo me fui de mi casa y vivo sola en un apartamento, así que no tengo nada de lo cual preocuparme. – Respondió Yuuki.
- Nuestras casas están juntas en la zona oeste de la ciudad. – Misuzu miró a su mejor amiga.
- Por ahí se encuentra igual la primaria donde trabaja mi madre, así que sería un último lugar al cual ir luego de pasar por la familia de Rei ¿Qué dices Hirano?
- Bueno… mis padres están en el extranjero, mi padre se encuentra en Alemania, es un joyero.
- ¿Cómo que joyero? ¿Acaso provienes de una familia rica? – Saya no podía creerlo. – Ahora me dirás que tu madre es una actriz.
- Esto, en realidad es una diseñadora de modas, ella se encuentra en Paris. – Era increíble saber que su familia es alguien con grandes trabajos, Haine soltó una risa por debajo.
- Por mi parte, mi padre se fue de viaje de negocios a Estados Unidos, es un investigador en una compañía, así que por nuestra parte, no tenemos más familia aquí.
- Mi padre deberá estar bien, no es alguien que muera fácilmente, así que tampoco se preocupen por mí. – Respondió Saeko. Una vez Takashi hizo el recuento, quedaba claro a donde es que debían dirigirse.
- Entonces no hay problema alguno que nuestro próximo destino será la mansión de Saya, contar con el apoyo de sus padres será vital para luego localizar a los nuestros.
El desayuno continuó como si nada hasta que terminaron, Kohta y Haine hacían vigilancia en el balcón mientras el resto se dispersó, la televisión estaba encendida para ver las noticias.
- La gente está cada vez más alterada. – Takashi soltó un suspiro. – Eso solo causará más pánico en la gente.
- Es inevitable. – Saya estaba igual sentada. – En escenarios como este, la paranoia se genera cuanto antes se piensa y la gente tiende a tomarlo todo con molestia y enojo contra gente que no tiene nada qué ver, como la policía. – Justamente mostraban el reportaje de gente que metía presión para estar a salvo, entonces se vio a unos cuantos de ellos avanzar y los oficiales empezaron a disparar.
- Eso es horrible… - Rei bajó la mirada. – Seguramente mi padre…
- No hay que perder la esperanza. – llamó Takashi a ambas. – Debemos de creer que siguen vivos, una vez viajemos, así nos reuniremos con nuestras familias.
- Eso no tiene ninguna base científica… pero lo creeré. – Expresó la pelirrosa por debajo. Haine y Kohta seguían haciendo el trabajo de vigilancia, al menos ninguno de ellos se había metido en los terrenos.
- Este parece ser el trabajo más pesado, pero es importante. – Comentó el de lentes. – Igual, me sorprende que supieras disparar bien Haine-kun.
- Hace un par de semanas que comencé a ir a una galería de tiro y conocí a la dueña de esta casa, cabe decir que ella me ayudó a mejorar. – Claro que no iba a responder que igual lleva mucha experiencia de ciclos anteriores.
- Una galería de tiro, tienes mucha suerte, al menos yo aprendí directamente de un ex marine de las fuerzas armadas estadounidenses, ha sido el mejor campamento de mi vida. – Este sonrió.
- Puedes considerarte privilegiado, ya que esa misma habilidad nos sacará de muchos aprietos en el futuro. – Señaló Haine, entendía bien que Kohta es un pilar fundamental del grupo y así ha sido en ciclos anteriores, hubo al menos unos ocho ciclos donde murió antes de tiempo y debido al suceso, el grupo acabó desmoronándose, por esa razón el mismo Takashi lo dijo, sin él no son nada.
- No creo, solo lo dices para alagarme.
- Pienso eso en verdad y seguro el resto se dará cuenta. – Sonrió el castaño, en ese momento vio algo y era justamente lo que esperaba, entrecerró los ojos. – Kohta, mira eso.
- ¿Hmmm? – Vio a donde señaló Haine, ahí se vio a una pareja de padre e hija que estaban corriendo de los cadáveres en ese momento, buscando refugio en las casas. – Tiene una niña… eso no es bueno.
- Me adelantaré, veré si puedo rescatarlos, mientras avisa al resto. – Haine no perdió el tiempo y saltó de ahí para aterrizar sobre el muro, a pesar de las advertencias del pelinegro, este fue, en ciclos anteriores nunca había logrado salvar al señor Maserato, no entiende por qué pero este siempre acababa muerto antes de que llegara con él, no quería que Alice se quedara sin una figura paterna así que daría todo lo posible por salvarlo de ese destino.
- ¿Haine-kun? Mierda. – No pudo evitar que se fuera, tenía que hacer algo. – Tengo que avisar a Komuro-kun. – Entró para decirle.
Haine logró bajar hasta el suelo pero su truco hizo el ruido suficiente para llamar la atención de unos cuantos que fueron a su dirección, necesitaba hacer algo y era mejor no hacer demasiado ruido para atraer a más, en ese momento él tuvo que tomar una pala que estaba a un lado y golpeó a este en la cabeza con fuerza para derribarlo, ahora podría ir sin problema alguno a salvar a ambos.
- (A este paso llegará a esa casa y le dispararán al padre de Alice-chan, tengo que evitar que suceda.) – Se fue adelantando mientras buscaba evitar la calle llena de ellos, pero con un solo día que pasó el número ha crecido y eso cortaba demasiadas vías, por lo que solo podía abrirse paso a base de golpes. – (Es cierto, debo intentar ese truco que Takashi ha hecho en ciclos anteriores)
Haine fue hasta subirse a un muro de una de las casas y empezó a avanzar en este, no importaba lo estrecho que era, lograba mantener el equilibrio mientras llegaba al punto, aunque ahí ya vio que llegaron a esa casa en específico.
- (Mierda, no llegaré a tiempo) – Estiró la mano pero antes de darse cuenta, le dispararon al señor Maserato, vio a la pequeña Alice llorar junto al cuerpo de su padre. – Maldición, esto es inevitable.
El llanto de la pequeña pelirrosa llamaría a los demás cadáveres así que ya no había razón para ser sigiloso, tomó la Thompson que llevaba en el bolsillo y empezó a disparar contra estos.
- ¿EH? ¿Qué fue eso? – La pequeña, aún con lágrimas, observó con asombro mientras vio al castaño saltar en aquel momento frente a ella.
- ¿Puedes quedarte atrás de mí? Te protegeré.
- Esto… - Ella no entendía que pasaba.
- Yo… lamento no haber llegado a tiempo para salvar a tu padre, si solo hubiera sido más rápido, no estarías sufriendo… - Haine bajó la mirada, primero sus amigos, ahora el padre de Alice, se lamentaba mucho jamás el haber cambiado sus destinos, en eso sintió una pequeña mano tocarle.
- Onii-chan… no estés triste… es doloroso que papá haya… muerto, pero no te culpes ¿sí? – Ella hizo su mejor esfuerzo por sonreír a pesar de lo que sufría, Haine siempre vio que ella era alguien muy fuerte a pesar de su edad y eso la hacía respetarla… por eso iba a conseguir que ella sobreviva igual ese año.
- Claro… ¿puedes levantarte?
- Sí. – La ayudó a pararse, pero en aquel momento el grupo empezó a rodearla, eso la hizo aterrarse, Haine la sujetó para ponerla atrás de él.
- (No sé por cuanto pueda resistir pero…) – Sus pensamientos fueron interrumpidos por un disparo en ese momento, vio a la casa donde Kohta disparó del rifle, ahí también estaban Takashi y Saeko.
- ¡Ey Haine, resiste! – Exclamó el castaño, este sonrió.
- Claro… entonces, sujétate de mi espalda ¿sí?
- Claro. – Ella se subió a la espalda de Haine y este comenzó a avanzar, subiendo nuevamente al muro para correr de nuevo a salvo, los cadáveres querían tirarlo pero los disparos de Kohta lograban derribar a varios para darle vía libre, ya entonces se acercaba nuevamente al terreno del refugio pero necesitaba dar un salto, había un par de vehículos de diferencia.
- Es momento de mostrar mi habilidad atlética. – Saltó en aquel momento, sintió a Alice sujetarle con fuerza, de tal modo logró aterrizar sobre el techo del primer vehículo y ahora necesitaba saltar al otro pero había todo un grupo por debajo. - ¡Ahí voy!
Hizo el segundo salto con todo el impulso que tenía pero era una mayor distancia, sintió que estaba por caer y no podía dejar que Alice muriera, esperaba por llegar.
- Toma mi mano. – Saeko logró bajar y estirar su brazo, Haine agradeció, logrando sujetarla y le ayudó a subir. – Vamos. – Haine asintió, ella fue por detrás mientras tenía su espada de kendo, golpeando a cuanto cadáver estuviera para limpiar el sitio, así la puerta se abrió gracias a Rei, entrando ambos, la capitana de kendo retrocedió una vez acabó y entró de nuevo, así cerraron la puerta.
- Lo hicimos… - Haine pudo relajarse.
- ¡Ey Kiyose, que diablos intentabas hacer! – Le regañó Saya, este se rascó la nuca.
- Lo siento, pero esta niña estaba en peligro y no podía dejarla así… aunque no pude salvar a su padre, ella está a salvo.
- En serio… - Soltó un suspiro. – Puro idiota me rodea.
- Yo hubiera hecho lo mismo. – Bajo Takashi en aquel momento. – Es irresponsable, pero… una vida inocente no puede perderse.
- Gracias onii-chan. – Ella abrazó a Haine, este sonrió.
- Esto podría volverse algo cotidiano. – Saya nuevamente suspiró. – Es mejor mantener el orden de alguna manera.
- En todo caso. – Takashi llamó al resto. – Es mejor empezar a empacar, hay que ir al siguiente destino, la casa de Saya. – No hubo ninguna objeción, ya habían descansado lo suficiente en esa casa, ahora era el momento de avanzar, así llevaron todo lo que pudiera ser necesario en la hunvee, Alice pudo conocer a los demás y prometieron cuidarla y entonces ya estaban listos, Haine miró por última vez la casa.
- (Gracias por todo Rika, pronto iremos por ti.) – Shizuka encendió el motor para avanzar, ya era el siguiente tramo por seguir y lo que esperaba más adelante, Haine haría los cambios suficientes para que suceda un milagro, lo haría.
ZereftheWitcher: Gracias por leer, espero hacer algo distinto y me alegra que te haya agrado la forma en la que narré todo hasta el momento, intentaré seguir el mismo ritmo durante los siguientes caps.
Alfredo12StarLegionaire: Ya veremos más con el resto, tengo algunos planes para los pjs y espero desarrollarlos como se debe.
Aquí ya traemos el tercer cap, fue abarcado el tiempo en la casa de Rika y tuvimos algunas pláticas importantes con algunos personajes, además del rescate de Alice que se llevó a cabo y ahora a avanzar a la mansión Takagi donde igual haré algunos desarrollos, ya veremos a Haine siendo un gran apoyo emocional durante este momento, por ahora es todo, nos vemos en el próximo cap. Saludos.
