Hola de nuevo, aqui les traigo otro capitulo de mi. Agradezco los Reviews de letifiesta, Anillus, Datyi, mari3304, SandraPullman-Pataki, Peste21, Mimi Star, davidrivera54, los cuales respondo al final.
Como se que una imagen dice más que mil palabras, dibuje a los pequeños Phil, Harriet y Andy, por si gustan (o tienen curiosidad) estan en devian :)
Espero lo disfruten.
Disclaimer: Hey Arnold y sus personajes son propiedad de Nickelodeon y Craig Bartlett. A excepcion de los creados por mí para este fanfic.
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EL EFECTO DEL SOL DE MEDIANOCHE
Nuevos Retos
Al día siguiente, Gerald se había levantado temprano para preparar los desayunos de su hijo y sus invitados, procurando no hacer demasiado ruido en la cocina, para no despertar a los recién llegados. Estaba terminando su labor domestica, cuando llamaron a la puerta.
– ¡Enseguida voy! – grita el moreno, apagando la estufa y dirigiéndose a la puerta principal, con un secador en mano.
La rubia al escuchar el llamado de la casa, abrió despacio los ojos, fijo la vista en su reloj de pulsera; dando un enorme salto en la cama, al ver que se le había hecho tarde – ¡rayos! Son las siete y media… ¡maldita sea! – Helga se baja corriendo las escaleras, aun en pijamas, sujetando su cabello en una cola de caballo (la rubia nunca imagino, que el largo viaje no solo pudiera afectar a sus pequeños, sino a ella también, quedándose dormida) – ¡Gerald! ¿Por qué no me despertaste?
Sonriendo, el moreno deja pasar a la persona que llego a su domicilio – mira quién te busca Pataki.
Poniendo ojos como plato, Helga mira con detenimiento a la persona que ingreso a la residencia Johanssen – ¿tú?
Mientras tanto, en Chicago, Arnold se acerca junto con María al stand de los laboratorios Carvagio.
– Realmente lo sentimos mucho, doctor Shortman – comenta la joven representante, aquella con la que la morena hablo el día anterior – La ciudad de Hillwood ya ha sido escogida por otro médico. Solo nos quedan Houston, Texas y Baltimore, Maryland.
María baja su mirada, sintiéndose un poco decepcionada, puesto que tenía todas sus esperanzas en volver a Hillwood junto a su apuesto jefe. Arnold en cambio, no podía sentirse más aliviado. Regresar a Hillwood así de repente, sin haber organizado su agenda, ni analizado con cuidado sus obligaciones y asuntos pendientes en México; no le parecía tan buena idea. Y aunque amara su ciudad natal, el recuerdo de ese triste día, seguía siendo su talón de Aquiles; sin mencionar que aquellas palabras dichas por la joven oriental, de nueva cuenta lo mantuvieron despierto gran parte de la noche, pensando una y otra vez, sobre la posibilidad de que cuando Phoebe dijo Hel, se estuviera refiriendo a Helga… su Helga – De todas formas señorita, muchas gracias.
– Bueno, creo que al final de cuentas, no volveremos a Hillwood – comenta la morena, dando un suspiro, cabizbaja y resignándose ante la respuesta.
– Anímate María, si quieres podemos ir a Baltimore o a Houston… tu solo dime qué ciudad te gustaría visitar.
– Arnold corazón, es muy amable de tu parte… pero la verdad tenía todas mis esperanzas puestas en Hillwood.
– Dicen que en esta época del año, Baltimore se convierte en una ciudad muy romántica – refiere la misma representante, interrumpiendo a María y a Arnold, en un intento por convencerlos para que se inscribieran y apoyaran el estudio de investigación.
– mph, mph – Arnold, abochornado ante las palabras de la representante, comienza a toser, tratando de no perder la compostura – bueno… yo creo que…
– ¡Entonces vayamos para allá! – comenta María emocionada, tomando a Arnold del brazo y viendo una oportunidad de oro para hacer que el cabeza de balón, se enamore de ella – vamos Arnold, ¿Qué dices?
Cuando animo a María a que escogiera otra ciudad, en realidad el rubio nunca pensó que su asistente le tomaría la palabra – Pero María… Aun no sé si mis ocupaciones me permitan tomarme este tiempo… además mi departamento en México…
La mujer lo mira directo a los ojos, tratando de que los suyos se vieran esperanzados y con gran ilusión, juntando sus manos para mayor efecto de convencimiento.
Sin poderse negar, Arnold suspira derrotado al tiempo que se inclina para firmar los papeles del convenio, con los laboratorios – Esta bien María, luego no digas que no te consiento.
Arrojándose en sus brazos, María rodea el cuello de Arnold y comienza a darle varios besos en el rostro – ¡Cielos Arnold, muchísimas, muchísimas gracias!
– Jejeje… tómalo con calma María, yo… – las palabras de Arnold son interrumpidas cuando él se gira hacia ella, y en forma inesperada, la morena le da un beso en la boca, dejando al rubio más que sorprendido, sin saber cómo reaccionar.
– Oh… Arnold… pero que vergüenza… yo, perdóname – la morena se separo de golpe, bajando la mirada, cubriendo su boca completamente sonrojada. Se voltea y aleja en forma apresurada, perdiéndose entre la gran concurrencia.
Arnold queda bastante confundido, pero decide buscar a su secretaria para aclarar las cosas, sin percatarse de que Phoebe lo vio todo.
– Eres de lo peor Arnold… – comenta la pelinegra, en voz baja, antes de entrar a la sala de la primer conferencia.
– ¡Tía Olga, tía Olga! – gritan con gran emoción, los pequeños Phil y Harriet, que aun andan en pijamas, corriendo escaleras abajo hacia la joven mujer, que esta parada junto a su mamá.
– ¡Philip, Harriet! Que gusto me da verlos de nuevo – Olga se arrodilla con un poco de dificultad, abrazando con gozo a sus pequeños sobrinos.
– tía Olga… estas muy panzona ¿Por qué estas tan gorda? – comenta Harriet, al sentir el voluminoso abdomen de Olga.
– ¡Harriet! No digas eso… tu tía Olga no está panzona – Helga reprende a la pequeña. Mientras que junto con Gerald, la ayudan a ponerse de pie.
– jajajaja no amorcito, no estoy gorda… estoy esperando un bebé – comenta Olga sonriente, acariciando su abdomen con ternura – ¿quieren sentir el movimiento de su futuro primito?
Ambos niños, ponen entusiasmados sus pequeñas manos en el voluminoso vientre de su tía, sintiendo el curioso movimiento a través de la tela – ¡se movió, se movió mamá!
Sonriendo con cariño hacia sus sobrinos, Olga pasa una mano sobre los alborotados cabellos de Phil – claro Phil, el bebé les está diciendo hola.
– ¿y cuando te lo van a sacar de la barriga, tía Olga? – pregunta el pequeño niño, emocionado por saber que iba a tener a alguien más con quien jugar.
– Philip, no le preguntes esas cosas a tu tía – de nuevo, Helga corrige a uno de sus hijos.
– Espero que sea muy pronto, o no aguantare un capricho más de su tía – responde una voz masculina, que proviene detrás de la hermana mayor de Helga, no siendo otro sino David, el esposo de Olga, que entra cargando unos regalos para sus sobrinos.
– ¡Tío Dave! – Los pequeñuelos corrieron hacia su tío, tomando cada uno, una pierna del pobre hombre, que está a punto de perder el equilibrio – esperen un momento amiguitos, me van a tirar.
El pequeño Andy baja las escaleras somnoliento, restregándose los ojos por el sueño, pues los agudos gritos de los niños, lo despertaron – papá… ¿qué está pasando? ¿Ya llego mi mamá?
– Tú debes ser Andrew – comenta Dave inclinándose hacia él – me dijo un pajarito que tienes una consola de videojuegos, espero que te gusten las carreras de autos – sonríe ante la mirada emocionada del niño y le extiende una bolsa de regalo.
Andy no cabía en la emoción, tomando el presente que David le había dado, pero Gerald se le adelanta, quitándoselo en el acto – ¡Hey, eso no es justo!
– Te lo voy a devolver cuando regreses del jardín de niños – sentencia Gerald, tomando al pequeño niño entre sus brazos para cargarlo – primero son los deberes.
La pequeña Harriet hace una mueca de molestia, al quedar la carita de Andrew lejos de su vista. Mira hacia su tío Dave y le extiende las manos, esperando a que el hombre la tomara en brazos para quedar a su nivel – tío, tío, tío.
– Claro princesa – con cuidado, David toma a Harriet y la carga, quedando a un costado de Andrew. Se acerca con cuidado para oler su oscuro cabello, no obstante, el niño siente un extraño movimiento que lo hace voltear hacia la menor; quien al ser descubierta, le frunce el entrecejo y muestra la lengua, e inmediatamente se gira hacia David y lo abraza; desconcertando al pequeño moreno. – gracias por el regalo, tío Dave.
– Bueno amigos, Helga sabe donde hay gaseosas por si gustan, se quedan en su casa – se gira hacia su pequeño, que ya se ha recargado en el hombro de su padre – vamos campeón, tenemos que subir rápido a cambiarte y puedas desayunar, para ir a la escuela – Gerald sube junto con el pequeño, dejando solos a los recién llegados, junto con la familia Pataki.
Olga cruzo miradas con su esposo – bueno niños, ¿no les gustaría abrir sus regalos? ¿Por qué no me acompañan afuera a ver que más les trajo su tío Dave? – comenta el esposo de Olga
– Siiiiii – sin pensarlo demasiado, los niños toman de la mano a su tío, llevándolo casi a remolque, hacia la camioneta en la que arribaron.
– Gracias por los obsequios Olga – responde Helga, dirigiéndose hacia la cocina para tomar un jugo del frigorífico – ¿se te apetece algo?
– No hermanita, muchas gracias por preguntar.
El silencio surgió entre las dos, Olga miraba a su hermana menor, esperando que le hiciera la pregunta.
– Y dime – al fin Helga, interpreta el silencio de su hermana – ¿Cómo están Bob y Miriam?
– De hecho, también por eso he venido Helga, creo que papá sospecha que has regresado, ayer me pregunto por qué no te podía marcar a New York y la verdad, ya no se que más decirle… Estoy segura de que ya no cree más, las explicaciones que le digo.
– Pues que lastima por Bob ¿no crees? – responde la rubia, encogiéndose de hombros y sirviendo el jugo en un vaso de vidrio.
Negando con la cabeza, Olga toma el hombro de su hermana – Helga… tienes que perdonar a papá… el ya es un hombre viejo y está muy arrepentido de lo que hizo, hasta hoy, no hay día que no se lamente.
Enarcando una ceja, Helga pone el vaso en la mesa de la cocina – ¿acaso el te ha dicho algo?
– No es algo que me lo diga a mí literalmente Helga… además, mamá también me lo ha comentado.
– Entonces tú no lo has escuchado directamente ¿verdad OLGA? – comenta la rubia con cierta amargura, saliendo de la cocina y dirigiendo sus pasos hacia las escaleras.
Olga se apresura, poniéndose delante de ella – Helga, tienes que perdonarlo algún día… ese odio y resentimiento que sientes por papá, también te está haciendo daño a ti, y tú lo sabes.
Helga toma con brusquedad, la mano que su hermana deposito en su hombro – lo que me hizo Bob no fue cualquier cosa Olga… y por primera vez, tu lo viste todo.
Flashback…
Helga iba bajando las escaleras, y no pudo evitar posar sus ojos en esas viejas fotografías, donde en la mayoría, solo salían tres miembros de la familia; y en el resto, se le sumaba una triste niña, vestida de color rosa, aislada de toda esa "aparente" felicidad – ¡Esperen un momento!
– ¿Ocurre algo Helga? – pregunta Lila, antes de cruzar miradas con Phoebe.
Con abundantes lagrimas, Helga se dirigió a Lila – si hay algo que necesito que hagas… algo que hagas por mi Lila.
– claro Helga… tu solo dime y si puedo, estoy segura de que…
Negando con la cabeza, Helga toma a la pelirroja por los hombros – no es un "si puedo" Lila, tienes que hacerlo… yo… no me voy a casar con Arnold…
– ¡¿QUE…? – la expresión de franca sorpresa, no se dejo esperar como reacción en las personas alrededor suyo, incluyendo a Bob y Miriam.
– ¿A que te refieres con que no te vas a casar? ¡Olga no digas tonterías!, en unos minutos tenemos que estar en la iglesia.
– No estoy hablando contigo Bob, y por última vez te lo digo, no soy Olga soy Helga, tu hija Helga… a menos que eso también se te olvide – replico la rubia, tomando su tiara junto con el velo, arrojándolo al piso enojada y retando a su padre con la mirada.
– No me hables en ese tono jovencita, ahora sube al automóvil, que se nos hace tarde.
– Sube tu Bob, porque YO no pienso ir – termina la rubia, tomando su anillo y dándoselo en la mano a la pelirroja – Lila, necesito que le entregues esto a Arnold… dile que no voy a ir… y no le digas nada más.
– pero Helga dime, ¿Por qué lo haces hija? – pregunta Miriam, mirando asustada y al mismo tiempo preocupada, a su hija menor.
Ya no puedo más
Tanta gente y yo en soledad
Llego a casa y todo es igual
– no tenemos tiempo para tus tontos caprichos Olga, subirás a ese automóvil aunque tenga que subirte por la fuerza… ¡gaste mucho dinero en tu estúpida boda y te vas a casar, aunque no quieras! – reclama Bob Pataki, tomando fuerte a Helga del antebrazo, con la firme intensión de llevarla a la iglesia, así fuera por las malas.
Siempre lo han dicho
Soy caso perdido
– ¡por Dios santo! Si es por el dinero Bob, créeme que tengo pensado pagarte hasta el último centavo; y si quieres saber la razón – la rubia detuvo un momento su llanto, mirando con intensa furia a su padre – ¡Tú eres la razón principal Bob!, ¡No quiero tener una familia como la tuya!
Asustada, Miriam Pataki solo pudo dar un fuerte grito – ¡No Bob, por amor de Dios…!
Merezco un castigo
Aay no por favor, aay
Un fuerte sonido hizo que se cimbrara el ambiente en la casa Pataki, el gran Bob, el enorme sujeto que había engendrado a la chica, que mantenía cautiva por el antebrazo, dio una fuerte cachetada a la mejilla de su hija, doblándola lo suficiente para que cayera en forma incompleta al piso, hasta que este la libero.
Me pongo a pensar
En lo que suelen hablar
En lo que ellos me han hecho cambiar
– ¡levántate y arréglate porque te voy a llevar a esa iglesia, viva o muerta!
La rubia continuaba en el piso con la cabeza baja, Bob se inclino con la intensión de incorporar a la rubia en forma no tan gentil, pero Phoebe reacciono pronto y se interpuso entre los dos – ¡Alto señor Pataki, no voy a permitir que le haga daño a Helga!
Que mi mejor amiga, no es buena compañía
Y ese novio a escondidas, que no me merecía
Y esta noche ya no aguanto más
– Siempre lo pensé, ese chico Alfred es demasiado bueno para ti… Con este comportamiento, has deshonrado a los Pataki Helga, ya no eres bienvenida a vivir en esta casa.
Helga por fin levanto la vista hacia su padre, dejándolo petrificado al caer en cuenta, que de los labios de la joven rubia, salía ese liquido rojizo con metálico sabor – eso me parece perfecto Bob.
Hoy me iré de casa
Corriendo descalza
A ver quién me atrapa
A ver quién me alcanza
Hoy me iré de casa
Corriendo descalza
El viento en la cara
Gritándole al alba
Helga se apresuro a ponerse de pie, siendo ayudada por Phoebe ante la mirada atónita de Olga y Lila; esta última solo atino a levantar el velo, apretando fuerte el anillo que Helga le había entregado.
Hoy me iré de casa
Corriendo descalza
A ver quién me atrapa
A ver quién me alcanza
Hoy me iré de casa
Siguiendo de cerca a su hija, Miriam comienza a derramar enormes lagrimas, tomando el brazo de la rubia – Helga amor, no te vayas por favor… ¿acaso te ofendió ese chico con cabeza de balón?
– Déjala Miriam, estoy seguro que ese tal Alfred va a estar mejor sin ella.
Ya no puedo más
Siempre logran hacerme llorar
Esas palabras realmente lastimaron a Helga, soltando un par de lágrimas en respuesta; afectándola mucho más que el fuerte golpe recibido en su mejilla derecha, la cual ya comenzaba a molestarle.
Era niña y ya no lo soy más
No quieren que crezca
Nada les parece
– Hermanita bebé… por favor piénsalo bien, de seguro que cualquier discusión que hayas tenido con Arnold se puede solucionar… es solo cuestión de que se sienten a platicar, tal vez no has pensado bien…
Me han hecho rebelde
Aay no por favor, aay
Sonriendo con amargura, Helga se gira hacia su hermana mayor – Créeme Olga, si llegue a tener dudas sobre mi decisión, el golpe que me dio tu padre me ayudo a pensar "mejor" las cosas.
Me pongo a pensar
En lo que suelen hablar
En lo que ellos me han hecho cambiar
Helga salió "cojeando" (debido a que se le había caído un zapato en la caída) rumbo al vehículo donde sería llevada a la iglesia, abrió la cajuela y tomo su pesado veliz, después se dirigió al coche de Phoebe, quien le abrió el portaequipaje, y ayudo a la rubia a meter su maleta.
Que mi ropa y mi pelo
Y mi comportamiento
Quieren regir mis sueños
Matar mis sentimientos
Y esta noche ya no aguanto más
¿Helga, estás segura de esto? – pregunto la joven oriental, tomando las manos de la rubia al tiempo que una lagrima comenzaba a resbalar por su mejilla.
Levantando la vista, Helga recorrió a las personas que ya la rodeaban, mirando con tristeza a Miriam, Olga, Lila y Phoebe; pero frunciendo el entrecejo al ver a Bob, mirándola furioso desde lo alto del pórtico – ¡ME VOY!
Helga camino rumbo a Lila, le dio un fuerte abrazo de despedida, dejándole ese difícil encargo a una de sus mejores amigas. Después se despidió de Olga y de Miriam, partiendo junto con su mejor amiga rumbo al aeropuerto de Hillwood.
Hoy me iré
Hoy me iré de casa
Corriendo descalza
A ver quién me atrapa
A ver quién me alcanza
Hoy me iré de casa
Corriendo descalza
El viento en la cara
Gritándole al alba
Hoy me iré de casa
Fin del Flashback.
– Tú también tuviste la culpa Helga – Olga ahora permanece sentada junto con Helga; toma su mano y la estrecha con las suyas – si le hubieras dicho a papá lo que te hizo Arnold, pues…
– ¿Viniste nada más para recordarme el día más triste de mi vida, Olga? – responde Helga, retirando la mano de su hermana, sin ser tan brusca, debido a su embarazo.
– no Helga, también vine por ti, para llevarte a tu entrevista de trabajo.
Por increíble que parezca, Olga se mantuvo en comunicación con Helga. Durante los cinco años, la hermana mayor estuvo al tanto de todos los pormenores que aquejaban a la pequeña familia de Helga, y en cuanto se entero por la misma Helga, que regresaría a Hillwood; busco entre sus amistades quien le diera trabajo a su hermana, mientras se solucionaban sus problemas financieros. En cuanto a Bob y Miriam, durante el tiempo que estuvo viviendo en New York, visitaron a Helga junto con Olga en contadas ocasiones; ya sea para conocer a sus pequeños nietos y convivir con ellos, sin embargo, Bob siempre se mostraba demasiado aislado con respecto a Helga.
– Está bien Olga, solo déjame ver a dónde puedo llevar a los pequeños.
– Por eso no te preocupes Helga, Dave esta tan entusiasmado por el bebé, que se ofreció a pasar todo el día con ellos.
Mostrando una amplia sonrisa, Helga llamo a Harriet y a Phil; subió rápido para bañarse junto con sus hijos y arreglarse a toda velocidad, puesto que ese viernes debía comenzar una nueva vida; ese día empezaría un nuevo reto para sacar a sus hijos (junto con ella), adelante.
– María por Dios, abre la puerta… – Arnold toca por vigésima vez la puerta de la habitación de María – me voy a perder todas las conferencias de la mañana.
Detrás de la puerta, María responde – entonces ve a las conferencias… yo me quedo aquí.
– vamos María… quiero discutir contigo sobre lo que ocurrió… no puedo irme así como así a las conferencias, no sin haber hablado de frente, no sería correcto.
– si nada más estas aquí por hacer lo correcto, entonces vete tranquilo… yo estoy bien – responde al otro lado de la puerta, donde esta recargada – vete Arnold.
Poniendo la frente en la madera que los separa, Arnold se recarga completamente en la puerta y lanza un suspiro – tu sabes que te quiero mucho María, y no quiero pensar que esto que paso nos pueda distanciar... me harías mucha falta…
La puerta se abrió, provocando que Arnold casi se caiga al otro lado, no obstante, María recibe en sus brazos al cabeza de balón, dándose un sorpresivo abrazo, que termino enrojeciendo el rostro de ambos – ¡Perdón María!
La morena se separa de Arnold, desviando su mirada hacia el lado opuesto – no te preocupes Arnold… debí suponer que estabas recargado en la puerta.
Con cuidado, Arnold tomo la barbilla de su secretaria – María, tu sabes que eres muy importante para mí, y no quiero que ningún malentendido, ni nada, nos separe.
Desconcertada por el comentario, la morena levanto la vista hacia el doctor con cabeza de balón – ¿estás diciendo lo que creo que estas diciendo?
– ¿Qué eres la mujer más importante para mí, en este momento? Si… si es a lo que te refieres – comenta con una sonrisa – anímate María, que Baltimore nos espera.
La morena pudo haberse sentido incomoda, inclusive mal con ese comentario hecho por Arnold (ya que parecería, que se burlaba de sus sentimientos hacia él), pero al ver la tierna y sincera sonrisa que este le daba, podía darse cuenta de que Arnold hablaba en serio; demostrándole que era la mujer más cercana a su corazón, y eso la llenaba de no tan falsas esperanzas – eres un pillo, "lindo pollito"
Ambos se acercaron para darse un abrazo, pero fueron interrumpidos por la representante médico – Doctor Shortman lo he estado buscando por todos lados… disculpe que los interrumpa, pero el doctor que había solicitado la ciudad de Hillwood, en Washington, nos acaba de cancelar ¿no les gustaría tomar su lugar?
Con gran ilusión, María se voltea hacia Arnold, a quien ya mantenía abrazado – ¡Arnold, esto puede ser una señal del destino!
El rubio miro a su asistente varias veces, así como a la representante farmacéutica. Ambas esperaban su respuesta – Está bien señorita, en un momento bajo para hacer cambio de documentos.
Satisfecha, la representante se regreso por donde llego, dejando a Arnold junto a su muy entusiasmada acompañante – ¡Dios mío Arnold! ¡Vamos a regresar a Hillwood!
– si… que emocionante… – Arnold responde no tan convencido, volviendo a su memoria, aquellas palabras pronunciadas por la esposa de su mejor amigo – "¡estoy tan emocionada de que voy a volver a verte!"
Olga le comento a su hermana, que Charlotee (la misma que había arreglado a Helga el día de su boda), era dueña de una tienda especializada, en un prestigioso centro comercial, en el corazón de la zona más pomposa de Hillwood. Pero lo que Helga no sabía, era sobre que se trataba la dichosa tienda.
– Esto debe ser una broma, Olga – comenta molesta la rubia, cruzándose de brazos al pie de la entrada de la tienda – preferiría cocinar hamburguesas en cualquier esquina, que trabajar en este lugar.
– ¡Olga, Helga! Que gusto me da de volverlas a ver; pero pasen por favor, no se queden ahí de pie… ¿no les apetece una taza de café, té?
– Hola Charlotee, por mi estoy bien gracias – responde Helga alzándose de hombros.
– ¿y cómo va el mundo del modelaje, querida Olga? – Pregunta la dueña del local, que llevo a sus invitadas a una pequeña y exclusiva sala, mirando entusiasmada el enorme abdomen, de una de sus mejores modelos – estoy segura que te vi el mes pasado en la revista "Madres triunfadoras"
– fue una maravillosa y enriquecedora experiencia Charlotee, y aunque quede exhausta, me encanto que el fotógrafo y el diseñador me dejaran quedarme con las fotos – responde Olga, juntando las manos en su vientre, muy contenta.
– ¿Y qué me dices de ti Helga? Olga me regalo tu primer libro de poesía y debo decir que es uno de los mejores que he leído.
– gracias Charlotee, es agradable saber que te haya gustado – responde con cierta indiferencia, viendo con algo de incomodidad los artículos de la tienda.
Charlotee y Olga cruzaron miradas – Helga… espero que te guste la idea de trabajar aquí, porque yo la verdad estoy más que encantada – comenta la primera, observando un poco preocupada la reacción y los sentimientos de la rubia.
– tía, ya llego la señorita Melnitz a recoger su… oh tienes invitadas – comenta la joven y hermosa sobrina de la señora Charlotee, de unos veinte años, cabello castaño, ojos color miel y finta de modelo – disculpa mi atrevimiento, querida tía.
La señora Charlotee se puso en pie y junto con Helga, ayudaron a Olga – ¿Olga porque no me acompañas?, ahora que te alivies me gustaría que modelaras unos nuevos diseños que llegaron; mientras tu Anne Lois, puedes mostrarle a Helga el interior de la tienda.
– con mucho gusto tía Charlotee, por aquí Hilda – Anne Lois le indica el camino a la mujer de dorados cabellos.
– Sí, terminemos con esto – responde con igual indiferencia, siguiendo a la jovencita.
Una vez que la jovial sobrina perdió de vista a su madura tía, se giro hacia Helga, mostrándole su verdadera cara – si crees que por ser hermana de esa modelucha, voy a dejar que me quites lo que por derecho me corresponde, estas pero muy equivocada rubia.
Enarcando una ceja, Helga mira un poco extrañada a la sobrina de Charlotee – ¿DISCULPA? ¿De qué rayos me estás hablando, hermana?
Cruzándose de brazos, la fastidiosa jovencita camina alrededor de Helga, recorriéndola con la mirada y frunciendo el entrecejo al percatarse, que la rubia era mucho más alta que ella – así que tu eres Hilda, Helga o como te llames… mi tía me conto tu trágica historia; dejada en el altar, embarazada, y ahora quieres entrar a trabajar en una Tienda Exclusiva para Novias jajajaja que patética. Estoy segura que muchos recuerdos dolorosos van a cobrar fuerzas en tu corazón ¿verdad cariño?
Helga tenía los ojos completamente abiertos, así como la boca. No podía creer que aquella dulce jovencita que entro, fuera una completa arpía – Mira princesita, yo no sé en qué cuento de hadas andas viviendo, pero si estoy aquí es solo para…
– yo sé porque estás aquí, querida… vienes a que mi tonta tía te de trabajo, luego de forma inesperada, va a necesitar una modelo para su pasarela y ¡qué casualidad! Tú vas a estar disponible; así como le sucedió a la perdedora de tu hermana… ¡Pero ni creas que yo vaya a permitirlo! – la castaña se acerco hacia Helga, mirándola directo a los ojos – Si intentas ganar mi lugar como modelo, voy a hacer tu vida tan miserable, que vas a desear jamás haberme conocido.
Tomando a la chica del cuello de su blusa, Helga la amenaza – mira princesa presumida, no sé como una alimaña como tú puede ser familiar de tan dulce señora, pero te aseguro que el mundo del modelaje no me interesa… así que guárdate tus comentarios, porque mi única intensión es trabajar como vendedora.
– uy… parece que esta gata tiene uñas – replica Anne Lois con sarcasmo, elevando una ceja.
Sonriendo con burla, Helga toma un portalápices de madera un poco grueso, que se encontraba sobre el mostrador. Se lo muestra cerca del rostro, apretándolo con la vieja Betsy y rompiéndolo delante de sus ojos – como no tienes idea… querida.
Esto sirvió para que Anne Lois abriera grande los ojos, pasando un poco de saliva al tiempo que Helga la soltaba, rompiéndose la tensión al escuchar unas pequeñas voces conocidas – ¡mamá, mamá! Tío Dave nos trajo a verte – dice la pequeña Harriet.
– ¡oh Dios bendito! ¿Pero que tenemos aquí? Una hermosa señorita y un apuesto caballerito – expresa Charlotee, que va llegando junto con Olga, tomando a la pequeña entre sus brazos – ¿no te gustaría modelar vestiditos de damitas?
Rodando la vista hacia los aparadores, señala a lo lejos un hermoso vestido de novia, color ivory, con un pequeño y delicado listón azul, bordeando la cintura – quisiera ponerme ese – dice al tiempo que sus mejillas se tornan rojizas, sonriendo al imaginarse a cierto niño de piel morena junto a ella – Andrew, cuando sea grande me voy a casar contigo.
– Mamá… creo que Harriet está enferma, de repente se sonríe así como tonta y no dice nada – le comunica Phil, jalando la falda de su madre y señalando a la niña.
– ¡mamá! Phil me dijo tonta, además que eso no es de tu incumbencia Philip – responde la pequeña, que aun es cargada por la señora Charlotee.
– tienes unos hermosos ángeles Helga, espero algún día me los prestes para la ropa infantil.
– Por cierto rubia – le dice Anne Lois a Helga, en voz baja y cerca del oído – si llego a ver a tus pequeños demonios corriendo alrededor de mi tienda, te voy a meter en un enorme problema.
Ignorando el comentario de la veinteañera, Helga se acerca y toma a su pequeña en brazos – muchas gracias Charlotee, tu solo avísame cuando necesites de mis niños.
– Entonces Helga linda… ¿mañana a las nueve?
Estrechando la mano de la dulce señora, Helga mira de reojo a la sobrina de su nueva jefa – Charlotee, tenemos un trato.
Por la tarde, en la sala del lobby, Phoebe se sentó para hacer una llamada – ¿bueno Hel? Siempre que te dijeron ¿te van a contratar?
– por desgracia si Phoebe, pero no tengo otra opción, más que esperar a que se resuelva lo de la demanda.
– Me da tanto gusto amiga. Durante la comida fui al aeropuerto para apartar mi boleto, no tienes idea de la felicidad que me va a dar, en cuanto te vea Helg… – la pelinegra miro sobre su hombro y pudo reconocer la sombra de cierta cabeza en forma de balón, que estaba muy cerca de ella; cambiando el nombre que iba a pronunciar – Helen, tiene tanto tiempo que no te veo Helen, llegando a Hillwood te voy a invitar a cenar Helen.
Helga al otro lado de la línea, retiro el celular de su oído – ¿Helen? ¿De qué Helen estás hablando Phoebe?, soy Helga, Helga
– ¿Helen?... bueno, parece que al final de cuentas no estaba hablando de Helga – suspira el rubio, caminando un poco cabizbajo y sintiéndose extrañamente desilusionado – como dijo María… tal vez esto sea una señal del destino…
– Doctor Shortman – se acerca el doctor Torres, junto con el doctor Céspedes – nos enteramos que de aquí vas rumbo a Washington – hace referencia el primero, acomodando sus gafas y poniendo una mano en su nuca – ¿Qué va a pasar con la investigación de la nueva droga?
– No se preocupe doctor Torres, traigo en mi maletín unas muestras del "sol de medianoche" y puedo continuar con los ensayos en el laboratorio del área de investigación, del hospital de especialidades de Hillwood.
Asintiendo con la cabeza, el doctor Céspedes toma a su colega del hombro – espero no te tardes mucho Arnold, necesitamos ese estudio.
– claro doctor, no se preocupe.
Al otro lado del salón, una vez más el cabeza de balón es cuidadosamente observado por un extraño sujeto, que se comunica con otra persona por teléfono celular – No se preocupe doctor, estamos al tanto de su viaje… – cuelga y mira fijamente a Arnold, desde las sombras – No importa a donde vaya doctor Shortman… de todas formas tendrá que hacer lo que queramos jajajaja.
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ConTinUarA...
Arnold va de regreso rumbo a su ciudad natal, convencido de que tal vez, no vea a Helga... pero entonces ¿porque se tiene que sentir desilusionado? si se supone que el ya saco a Helga de su corazon, o por lo menos es lo que el cree. Por otro lado, parece que la suerte de Helga no va a mejorar de forma inmediata; la rubia no tiene la menor idea de como esa tal Anne Lois, le va a hacer desear regresarse a New York. De nueva cuenta, alguien vigila a nuestro cabeza de balón, y hablando de misterios ¿que será el "sol de medianoche"? ¿tendra algo que ver con la extraña vigilancia sobre Arnold?.
Como verán ya falta poco para que esos dos se encuentren ¿como tomara Arnold la increible e inesperada doble noticia? y sobre todo ¿que hara Helga cuando lo enfrente? La cancion se llama "Hoy me iré de casa" y es de Gloria Trevi.
letifiesta: Hola amiga, gracias por tu apoyo, besos
Anillus: ¿como que vas a estar atenta a cada explicacion y cada problema que se mencione? niña me vas a poner nerviosa jajaja ahora me voy a cuidar de no escribir burradas jajaja. Gracias por decir que es una mezcla genial entre novela y realismo... Y ni idea tienes de lo que va a vivir Helga, pero cuando lo leas se te van a caer los calcetines jajaja ntc. Y digamos que por lo pronto, Arnold no tiene la menor idea de sus hijos, ni el porque Helga huyo el dia de su boda... no puedo decir mucho, pero tu me entiendes jaja.
¿Y el tratamiento que te indique? veo que no quieres curarte del sindrome de Anillus jajajaja (te dedique el dibujo de los peques en Devian, para que tengas animos y actualices) Nos vemos amiga.
Datyi: Gracias por compartir en tu review que te gusto el enamoramiento de Harriet con Andrew, quise poner a la pequeña hija de Helga en una situacion similar a la de su madre, y solo se me ocurrio lo del parque :). Hasta donde saben Arnold (y sobre todo María) Helga ya no vive en Hillwood, perdiendole la huella desde el dia de la boda (obvio, Maria no le iba a insistir a Arnold, que regrese a un lugar donde esta la mujer de la que sigue enamorado) ademas que de Phoebe solo escucho Hel y tu y yo sabemos lo denso que puede ser Arnold jajajaja. Te mando un gran abrazo y espero contar con tu review.
mari3304: Pues si amiga, otra novela más para tus tardes de no tan ocio jejeje, no se si va a ser tan larga como la otra (porque la vdd solo escribo las cosas como se me van ocurriendo, cuando me doy cuenta ya llevo 13 o 15 hojas en word) pero te aseguro que te va a gustar (eso espero). Lo que le hizo Arnold a Helga, bueno el muy lento ni sabe que le hizo algo, como lo pongo en el capitulo uno (que aunque Phoebe le reclama, no entiende nada de lo que le estan hablando).
La escena donde Andy se acerca a Harriet tambien me gusto mucho, Gerald lo ha educado en el sentido de que debe respetar a las niñas y no hacerlas llorar, por esto cuando la vio triste se acerco gustoso a darle animos, sin imaginar que iba a dejar una huella en el corazon de la pequeña Pataki. Y en cuanto a Phoebe, digamos que los largos años que ha estado conviviendo con Helga, han dado sus frutos :) GRACIAS por decirme GENIO CREATIVO jajaja esas palabras me quedan grandes amiga, no me considero uno, pero de todas formas gracias :):):):)
SandraPullman-Pataki: ¿porque se fue Helga? Caray... cuando lo leas van a pasar o dos cosas (pensaras que Helga es una exagerada, que no creo... o en su defecto, tambien querras quemar en leña verde a Arnold, tal como le sentencio Phoebe al cabeza de balon) Gertie digamos que se entero de la misma forma que Helga... y Gerald, te voy a comentar que en un principio no creyo lo que Phoebe le conto, pero en cuanto paso el tiempo... ¡AAH! no te puedo decir mucho sorry :(:(
Arnold no tiene la menor idea de que es padre (y mucho menos de mellizos), ¿que crees amiga que pasara cuando se entere?... Por cierto, ya vi que tienes un fic, y como soy mala para el ingles lo voy a leer pausadamente, cuando termine te dejo mi review :) Saludines :)
Peste21: Hola amiga, antes que nada, como me gustan tus fics, en cuanto vi que comenzaste uno luego luego me inscribi jejeje, espero no tardes en actualizar. Helga dejo al cabeza de balon en el altar y bueno, sus razones las iras leyendo conforme vaya avanzando el fic. Y si, tienes mucha razon en cuanto la personalidad de la rubia, es fuerte y dulce a la vez, y precisamente quise plasmar esas dos cualidades en el fic. Espero seguir contando con tu Review :)
Mimi Star: hola ciberamiga, me dio mucha risa leer que te hice reir en el trabajo (valga la rebusnancia) y pues aunque Helga quiso hacerle una broma pesada a su mejor amiga, el cazador resulto cazado jajajaja (pobre Gerald, el fue el unico que casi se infarta por eso) en cuanto a la relacion entre Arnold y Maria, el como bien lo dices, sabe perfectamente que la morena suspira por el, pero en estos momentos (y desde hace mucho) se la ha pasado de relacion en relacion, sin sentir más que "gusto" por sus parejas, ya que lo de Helga en si, si lo afecto muchisimo y eso María lo sabe (por esto no lo presiona para que sea su pareja) Y aunque el siente que ya ha superado el profundo amor que sentia por Helga, la verdad es otra.
Tal vez cuando leas la razon por la que Helga dejo al cabeza de balon, decidiras si la muy terca de Pataki se complico la vida solita o si Arnold de plano, la rego.
En cuanto al porque Gerald no le dijo nada a Arnold, pues digamos que en un principio estaba 100% del lado de su mejor amigo, pero al pasar los años y escuchar por Phoebe lo que ocurrio entre ellos, la balanza se hizo hacia la rubia.
Como ya le dije a mari3304, Gerald ha educado a su hijo para que sea un caballerito con las niñas, dejando un pequeño e infantil enamoramiento en Harriet (y al estar viviendo en la misma casa, ese pequeño amor de Harriet, va a ir creciendo sin que el niño se de cuenta :)). Espero seguir contando con tu Review (largisisisisimos reviews jaja) ya sabes que es uno de los mas esperados, junto con los de Anillus y de EsGoHer :)
davidrivera54: Hola, muchas gracias por tu review :) te mando un gran abrazo de agradecimiento
