Akamaru lo sacó de sus pensamientos cuando le dio una lamida a la cara de la chica. Dejo escapar una pequeña sonrisa mientras lo veía.
Muy bien, si es de aquí a un mes, que comience la operación de hacer feliz a Hinata! - declaró triunfal entonces Kiba.- ¿Qué es lo que te gustaría hacer para animar ese espíritu?
Eh ... - Hinata miró pensativa entonces al cielo.- Me gustaría ir a nadar al río.
Excelente! Entonces más rato nos reuniremos para ir a nadar al río, imagino que no traes el traje de baño contigo - el castaño le sonrió y le contagió el gesto a la Hyuuga.
Shino asintió.
Tal vez deberías hacer una pequeña lista de deseos que quieras cumplir dentro del mes - cuando Aburame dijo esto, Hinata quedo un poco sorprendida. Asintió con la cabeza y partieron rumbo a la casa de ella para ir a dejarle y verse de nuevo a la hora acordada. Cuando llegaron a su casa, temblaba un poco. Se notaba que tenía problemas con el asunto o quizás más problemas de los que no quería conversar aún. Finalmente tras tomar un poco de aire, ella entró en su casa. Los chicos al perderla de vista cuando cerró la puerta, siguieron su rumbo juntos por la aldea.
¿ Crees que fue buena idea que hiciera una lista? Quizás eso la deprima más, ya sabes, pensar en las cosas que quiere y no podrá hacer... - Kiba colocó sus manos tras la cabeza mientras veía el cielo.
Tal vez, o tal vez sea justo lo que deberíamos ayudarle a hacer, todo lo que se le ocurra... - Shino no concebía en que la mujer más perseverante de la aldea no pudiese optar a ganarse por lo que estaba dispuesta a luchar. Realmente la estimaba mucho como para poder aceptar ese destino tan egoísta.
Jamás pensé que serías tu quién dijera eso - Kiba seguía caminando y seguía sin mirarle.- Poner a prueba la alianza entre Konoha y Suna es algo delicado, pensé de hecho que esta conversación podría haberla tenido al revés o casi con cualquier otra persona...
Hinata es una de las mujeres más perseverantes, tierna y valiente de la aldea, de entre todos, ella merece la felicidad - Shino termino con ello la charla entre ambos. Finalmente se despidieron entre ambos con un ademan de la mano. Ya en una hora volverían a verse en el río para nadar un rato. Pero era cierto, esa conversación en su mente también se la había imaginado con los roles al revés. Usualmente era él quien mantenía la objetividad en todos los temas. Pero no sospechaba que el pequeño y dulce beso que le había dado Hinata era el que de a poco comenzaría a cambiar su forma de ver las cosas, o de actuar frente a ellas. Por el momento prefirió no darle muchas más vueltas al asunto y comenzó a pensar en diferentes estrategias para abordar este tema. No dejaría por nada del mundo que su querida amiga cayera en la infelicidad o la depresión. Él la rescataría de su tormento.
