Hola a todos, quiero agradecer la paciencia a mi actualización y sobre todo a letifiesta, ekida, isabel20, Mimi Star, Datyi, SandraPullman-Pataki, Dayree, rickhunter17, taia himura por los reviews que me han dejado, los cuales respondo al final.
Disclaimer: Hey Arnold y sus personajes son propiedad de Nickelodeon y Craig Bartlett. A excepcion de los creados por mí para este fanfic.
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EL EFECTO DEL SOL DE MEDIANOCHE
El Estrés De Helga
La pequeña Harriet pasó la noche con su tía Phoebe y su "papá" Gerald. De vez en vez, cuando se despertaba, dirigía sus bellas esmeraldas hacia la ventana y solo divisaba los relámpagos que iluminaban por segundos, la oscura y lluviosa noche de Hillwood – buenas noches papá – dijo en un susurro antes de quedarse dormida entre Phoebe y Gerald.
Al día siguiente, la menor Pataki despertó y solo vio al moreno arreglándose en la habitación. Se levanto y aun con sueño, camino hacia él – ¿Dónde está mi mamá, papá Gerald?
Gerald baja la vista a la pequeña que esta agarrada de su pantalón – lo siento mucho princesa, vino temprano pero no la viste porque estabas dormida.
– ¿se fue con Phil y Andy?
– Más bien, se fue a trabajar nena – Gerald se acomoda la corbata y de reojo ve el reloj de pared – espero no te moleste que yo te lleve a la escuela.
La pequeña rodeo las piernas de Gerald y lo abrazo fuerte – no papá Gerald, no me molesta.
Gerald tomo a la niña en brazos y la llevo a la habitación de huéspedes dispuesto a mudarla de ropa. No obstante, el moreno se sorprendió a al ver que la niña se cambio, peino y acomodo el par de moños azules en sus coletas. Para ser una pequeñita de cinco años, sabia como vestirse y arreglarse bien. Después de prepararle el almuerzo, Gerald manejo rumbo al kindergarten con la niña en el asiento trasero – papá Gerald, quiero que conozcas a un amigo.
– ¿un amigo? ¿Ya te hiciste de amiguitos?
La pequeña rubia negó enérgicamente con la cabeza – no es un amiguito ¡crimi…! – Se tapo la boca unos segundos y prosiguió – no es un chiquillo papá Gerald, es un adultote como tú.
El moreno junto las cejas y miro serio a la pequeña, usando el retrovisor – no quiero que andes hablando con extraños en la calle Harriet, no sabes que intenciones tengan ese tipo de hombres.
– Pero él no se ve que sea de los malos.
– Tendré que investigar a ese malnacido – ese pensamiento rondaba la mente de Gerald; apretó fuerte el volante sintiendo una furia en su interior, pues siendo jefe del servicio secreto, había tenido que apresar a muchas "ratas" como esas que se hacían pasar por "amigos" de niños pequeños – no importa amor, si ni tu mamá, ni tu tía Phoebe, ni yo lo conocemos, es un extraño y no debes hablarle a los extraños.
– Pero es amigo de la maestra señorita Sawyer, además que el señor doctor Shortman no es un extraño en el preescolar.
La reacción de Gerald al escuchar el apellido del médico "amigo" de Lila y de Harriet, no fue para menos. Volteo en forma brusca hacia Harriet, con gran asombro en su rostro y sin que se diera cuenta, se pasó un alto y estuvo a punto de chocar. El sonido de los claxon de distintos automóviles fue lo que lo alerto, y con nervios de acero, tomo el control del vehículo, derrapando por lo mojado del asfalto y haciendo un sonido chirriante, para quedar virado sobre la avenida, en sentido contrario. Rápidamente se desabrocho el cinturón de seguridad, rompió la bolsa de aire que le impedía moverse y abrió la puerta trasera, sacando y abrazando a la asustada pequeña del asiento trasero – ¡Dios mío Harriet! ¡¿Estás bien?
– buaaaa ¡me dio mucho miedo! buaaaa… – Harriet no paraba de llorar, aferrándose con fuerzas al cuello del moreno.
– ya mi vida… ya – Gerald abrazaba con fuerza a la criatura que temblaba junto con él. Su corazón saltaba con gran impulso; de tal forma que parecía iba a salirse del pecho. Las piernas de Harriet rodeaban la cintura de Gerald y lo apretaba con todas sus fuerzas, en respuesta el moreno beso en varias ocasiones la mejilla de Harriet para calmarla, analizando lo que dijo instantes atrás –"Es amigo de la maestra señorita Sawyer, además que el señor doctor Shortman no es un extraño en el preescolar"… No puede ser,tengo que preguntarle a Phoebe sobre esto…
– ¡Doctor Shortman! Qué bueno que lo encuentro aquí, buenos días.
– Doctor Torres, buenos días – respondió el joven médico algo desanimado, apartando momentáneamente la vista de los expedientes.
El Dr. Torres tomo una silla y la puso junto a Arnold – disculpa que te interrumpa Arnold, pero es necesario que vuelvas con la investigación que estabas llevando a cabo en México, ya no podemos retrasarlo. Recuerda la doble finalidad de esto.
– No es necesario que me lo recuerde doctor Torres, traje algunas muestras para continuar con los estudios en el laboratorio del hospital.
– ¿las trajiste? – El doctor torres giro la vista a ambos lados, para asegurarse que se encontraban solos – ¿Y están en el laboratorio?
Arnold negó con la cabeza – Las tengo en mi casa, fue un poco difícil pasarlas por la aduana y no quiero perderlas de vista.
– Comprendo tu punto – el galeno se pone de pie y se encamina a la salida, deteniéndose antes de cruzar la puerta – se me olvidaba, el doctor Céspedes me informo de tu cambio en el estudio de investigación. Sabes hijo, yo también odio el grupo control.
El rubio le dirigió una sonrisa forzada – yo lo odiaba doctor Torres, pero uno tiene que seguir ordenes – responde sintiéndose hipócrita, puesto que su mente se ubicaba en el preescolar; aunque desde la noche anterior no dejaba de pensar en el pequeño Phil, que le había dejado una muy buena impresión – más tarde voy a darme una vuelta para visitar al pequeño hombrecito– pensó e inconscientemente sonrió ante la idea, regresando su atención a los expedientes.
Lejos de ahí, en el centro comercial, Helga junto con las chicas de almacén estaban recibiendo un gran paquete de vestidos.
– Bien señor, son veinte vestidos de novia y diez vestidos de coctel, todo está en orden.
– muy bien señorita, podría firmarme de recibido – el joven de paquetería extendió la tabla junto con una pluma. Susan firmo de recibido y tomo el recibo que venía con el pedido – muy amable señor, gracias.
Susan y Beatriz se encontraban bastante entusiasmadas por la nueva mercancía, en cambio Helga se sentía bastante desanimada. La fiebre de Phil regreso en el transcurso de la noche pero por fortuna para Helga, esta fue más leve y de fácil control.
Esa mañana, Phoebe había llegado temprano y aun así, muy apenas le había alcanzado el tiempo a Helga para bañarse y cambiarse en casa de los Johanssen, y pasar a una tienda de conveniencia a comprar café y unas rosquillas. Ni siquiera su pequeña Harriet se había despertado como para despedirse de ella, solo un beso en la frente fue lo que le dejo Helga a su hija.
– Vamos Helga anímate, mira que llego mercancía nueva – comento Beatriz, sujetando con emoción un hermoso vestido de novia.
La rubia, que permanecía sentada terminando su "desayuno", esbozo una sonrisa fingida – gracias Betty, pero en serio no estoy de humor.
– ¿Cómo sigue tu niño, Helga? – pregunto Susan.
– la fiebre le subió en la tarde que llegue y no quería ceder.
Susan y Beatriz cruzaron miradas – pero ¿ya se le bajo? ¿Cómo lo dejaste?
La rubia primero asintió con la cabeza – durante la noche le regreso, pero ahora solo basto con la medicina para normalizarlo, gracias a Dios.
Una vez más, Beatriz y Susan cruzaron miradas. La primera miro de reojo los vestidos y sonrió, siendo correspondida por la morena – ven Helga, creo que necesitas un tratamiento al estilo Susan.
Beatriz dejo el vestido a un lado y tomo a Helga de las manos – ven querida, esto lo tienes que vivir.
– en serio chicas, no tengo ánimos…
– vamos Helga, ¿no te has preguntado porque Susan y yo nos emocionamos con la entrega?
Enarcando una ceja, la rubia levanto la vista y vio que ambas la tenían tomada de las manos – No van a dejarme tranquila hasta que les haga caso ¿o me equivoco?
Ambas chicas sonrieron – ¡Criminal! ¡Está bien! ¿Qué tengo que hacer?
– no te preocupes linda, esto no dolerá.
Helga abrió grandes los ojos, pues esas famosas últimas palabras para ella siempre significaban lo contrario – Espero no arrepentirme de esto.
Phoebe esperaba con ansias en el pasillo de pediatría, la llegada de su esposo. Con un sonido hueco y el timbre característico, se abren las puertas del ascensor dándole paso a Gerald con la pequeña en brazos y cargando una bolsa de plástico – ¡¿Gerald que fue lo que paso? ¿Se encuentran bien?
El moreno le entrega a la niña la bolsa de plástico – toma Harriet, llévales el nuevo juego a Andy y a Phil.
– ¡yupi voy a jugar con Phil y con Andy! – La pequeña de dos coletas se apresuro y entro a la habitación que Phoebe le señalaba.
Una vez que la niña entro y que comenzaron a oír el cuchicheo de los niños, Gerald le confesó a su esposa – derrape en la avenida principal y estuve a punto de chocar. Al vehículo se le rompió una banda y fue remolcado al taller. Cuando llegaron los policías, mis compañeros me trajeron en una patrulla y me confirmaron que el área del kindergarten sigue inundada, por eso vinimos para acá.
– Y le compraste un juguete – cruza sus brazos y mira a su esposo, esbozando una sonrisa.
– Bueno… eso más que nada es para que se olvide del susto – responde un poco apenado.
Phoebe se acerca y abraza a Gerald – lo importante es que están bien amor.
– Phoebe… – Gerald se separa de ella y la toma de los hombros – ¿sabes algo acerca de un tal doctor Shortman… amigo de Lila, que va al jardín de niños de Andy? ¿Ese doctor… es Arnold?
La joven oriental bajo la vista y se acomodo los lentes – lo siento mucho Gerald, debí decírtelo desde que Lila me aviso, pero el mismo día que me entere los niños se enfermaron, y bueno, tu sabes el resto.
– Lo sé… – el Moreno se cruza de brazos y se recarga en la pared, asomándose por la ventana del cuarto de su hijo – entonces Arnold regreso a Hillwood… supongo que Pataki aun no sabe nada.
Phoebe vio con seriedad a su marido – ¿no le piensas decir verdad?
Gerald sonrió y le dio un pequeño beso en la boca a su esposa – claro que no mi amor, Helga está pasando por mucho en estos momentos, pero aun así creo que Arnold debe saber de sus hijos… por cierto ¿él aun no sabe que…?
– No… Lila ha estado al pendiente y me aseguro que en cuanto Arnold se diera cuenta, ella de inmediato me llamaría – la pelinegra se cruzo de brazos, mirando seria a su marido – Gerald antes de que lo olvide, recuerda que ya hemos discutido sobre esto, tú mismo pudiste constatar la razón por la que Helga dejo a Arnold – le recrimina acercando su rostro al de él.
Gerald niega con la cabeza, y antes de hablar, la voz de su hijo le llama la atención – ¡papá, papá viniste a verme! – El pequeño Johanssen salió corriendo de la habitación, ya sin el suero en su mano.
– ¡claro campeón!, vine a ver cómo te has portado.
– Hola tío Gerald – Escucha Gerald a un costado, siendo Phil el que se arrimo a saludarlo. El moreno se inclina y observa con detenimiento al pequeño, encontrando como en cada vez, el rostro de aquel a quien llamo tantas veces "mejor amigo" – Hola hombrecito, también vine a verte a ti, ¿Cómo te has portado?
– bien tío Gerald, gracias por venir a vernos.
– Los doctores y mi mamá me dicen que ya puedo irme a casa – interrumpe Andy, esperando una respuesta positiva por parte de sus padres.
– Si Andy, pero eso será hasta que salga de trabajar, ahorita tu padre tiene que llegar a su trabajo y no hay nadie en casa – le responde Phoebe, revolviendo los encrespados cabellos del pequeño.
El pequeño Andy en un principio se deprimió, pero al regresar la vista hacia Phil y Harriet, la sonrisa le regreso a su carita – está bien mamá, mientras mis amigos estén conmigo, no me molesta esperarme.
– ven Andy, Harriet trae un nuevo juego de mesa, ¿quieres jugar? – le comunica con felicidad el pequeño cabeza de balón.
Andy levanto la vista hacia su padre, aguardando le diera luz verde – ándale hijo, es un juego que compre para los tres.
– Gracias papá – el menor entro muy entusiasmo a la habitación, dispuesto a pasar un agradable rato con Phil y su extraña pero divertida hermana Harriet.
Lejos de ahí, Susan y Beatriz estaban "trabajando" en Helga – No te muevas tanto Helga – reclamaba Susan delante de la chica que está de pie, tomando los brazos de la rubia – y no abras los ojos.
– ¡Ash! ¡Demonios! esto ya me está cansando chicas, ¿acaso no se conformaron con hacerme sangrar las cejas?
– Necesitabas una buena depilada mujercita – dice Beatriz, al tiempo que bajaba algo sobre el rostro de la rubia. Ante todas las preocupaciones que traía en la cabeza, Helga había dejado a un lado su arreglo personal.
– ¡Hey! Sentí que algo araño mi nariz.
– perdona Helga, creo que fue una piedra de fantasía.
– ¿Piedra de fantasía? ¿Me están poniendo…?
– ¡Abre los ojos! – gritaron sus compañeras al unísono.
Helga abrió los ojos y se dio cuenta de que ya no estaba en el área de maquillaje, sino en la pequeña sala exclusiva de la tienda. Rodeada de enormes espejos, la rubia quedo sin habla al ver su reflejo en ellos. Susan y Beatriz le habían dado un tratamiento facial, limpiado y maquillado su rostro de una forma sutil, pero elegante. Llevaba puesto un hermoso vestido de novia, corte princesa, que le hacía justicia a su cintura y realzaba su busto; con fina pedrería en la parte del bustier, y la falda estaba confeccionada de una tela muy suave, tipo chiffón. El cabello ya no lo llevaba en cola de caballo, sino que lo traía suelto, cayéndole en forma de rizos sobre los hombros – chicas… no sé qué decir… me veo radiante.
– No tienes que agradecernos Helga, esta eres tú, solo pulimos un poco a la vieja Helga.
– Pues yo estoy segura que Helga va a ser una hermosa novia… algún día – decía Susan llevando manos a la cintura – además que no tiene nada de malo arreglarse un poco querida rubia: "a mal tiempo, buena cara"
La joven rubia no podía dejar de sonreír, tenía mucho desde la última vez que en verdad se había visto hermosa. Despacio se fue acercando a uno de los espejos, al tiempo que cambiaba la mirada de su rostro, siendo esta más relajada – gracias chicas, yo… ¡DEMONIOS!
Susan y Beatriz no entendieron al principio la reacción de Helga; pero la voz de "la bruja de las novias" fue la que las puso a tanto de lo que iba a acontecer – ¡PATAKI! ¡QUITATE ESE VESTIDO DE INMEDIATO!
Anne Lois se aproximo a Helga (quien la había visto en el reflejo del espejo) y con saña, bajo el cierre del vestido para prácticamente arrancárselo – ¡No puedo creer la clase de trepadoras que son, aunque alguien de su calaña es de esperarse, brujas malagradecidas!
Helga rápido se puso su camiseta/polera junto con los pantalones de mezclilla, mirando molesta a la impertinente joven – la culpa no es de ellas niña presumida, es mía.
La mujer se acerco con una gran ira hacia Helga – desde que llegaste he estado esperando la bendita oportunidad de despedirte tonta rubia, y creo que hoy es ese día.
Ante esas palabras, Helga pasó un amargo trago de saliva. Apretó los puños con tanta fuerza que sin notarlo en ese momento, las uñas de sus manos estaban lastimándola. Sabía lo que eso significaba y quedarse en ese momento sin trabajo, sería sumamente catastrófico. Aun así, los rebeldes zafiros de Helga miraron con ira los ojos color miel de la joven; por nada del mundo iba a darle el gusto a esa mujer de verla temerosa – la debilidad no está en Helga G. Pataki – se repetía para sus adentros.
La melodía de un celular fue lo único que rompió el tenso silencio – hola… oh querida ¿como estas? Sabes, desde que te fuiste yo… ¿con quién…? ¿Es necesario…? – Anne Lois miro con coraje a la rubia antes de extenderle el teléfono – ten…
Helga tomo el celular con desconfianza – ¿bueno?
– Helga querida soy yo, Charlotee. Te he estado marcando pero no me contestas ¿Cómo sigue tu niño?
– ¡Hola Charlotee! ¿Qué tal el viaje? – la rubia se sintió suspiro aliviada, al escuchar la voz de esa dulce señora.
– Muy bien linda, pero dime ¿el pequeño caballerito como esta?
– Philip esta mejor Charlotee, gracias por preguntar.
– me da gusto querida, se me olvido decirle a Anne Lois que iba a llegar mercancía nueva ¿no sabes si ya recibió alguna parte?
– De hecho… – Helga rueda los ojos hacia Anne Lois, que espera con manos en la cintura y haciendo muecas de fastidio – acaba de llegar, Charlotee.
– gracias linda, se que siempre puedo contar contigo… me comunicas de nuevo con Anne Lois por favor, ¡oh! antes de que lo olvide, hoy puedes retirarte temprano querida, vamos a cerrar temprano por inventario, solo se quedaran las chicas de almacén.
– "solo se quedaran las chicas de almacén"… mmmh espero eso no me incluya, quisiera ir al hospital– piensa Helga antes de pasarle el celular a Anne Lois – toma tu aparato.
– ¿bueno? Si tía Charlotee… si tía… aja… si yo le confirmo… aja… veinte vestidos de novia y diez de coctel… está bien tía, diviértete en California. Anne Lois finaliza la llamada y se dirige a Helga – se supone que sales temprano… te salvo la campana rubia… – termina con Helga y sale furiosa de la sala exclusiva.
– Que suerte tienes Helga – comenta Susan, acercándose a la chica.
– Chicas, porque no guardan este vestido – Helga toma el vestido de novia que quedo en el piso y se lo entrega a Susan.
Beatriz junto con Susan tomaron dicho vestido y lo llevaron al armario junto con los otros, para llevarlo a la tintorería – ¿alguien sabe porque la bruja esta tan molesta? – pregunta la pelirroja.
– Escuche que quería ir junto con Charlotee a San Diego, pero Charlotee le pidió que se quedara para recibir los vestidos y a supervisar el cambio del sistema de video vigilancia – responde la morena.
– quiere decir, ¿qué va a venir Vincent? – pregunta Beatriz, mostrando un brillo especial en sus ojos.
– ¿Vincent? ¿Quién es Vincent?
Susan toma a Helga de los hombros y le habla en voz baja – Es el novio "no oficial" de Beatriz jajaja.
– ¡Susan no es cierto, solo somos amigos!
Susan y Beatriz se dispusieron a acomodar junto con Helga los vestidos, bromeando de tanto en tanto para sacar el estrés. En cuanto a Helga, después de varios suspiros, retomo las labores sintiéndose ligeramente menos presionada.
– Harriet, es tu turno… ¿Harriet?
Los niños se habían acomodado en la cama de Phil para jugar, y Harriet no dejaba de mirar a Andy – oh Andy mi amor, mi luz en estos momentos tan solitarios, mi príncipe azul de cuentos de hadas de ondulados rizos y ojos castaños, mi…
– ¡Harriet! – Phil mueve el hombro de su hermana, sacándola de esa ensoñación.
– ¡¿pero qué rayos te pasa Philip?
– Estamos esperando a que tires los dados, pero parece que estabas pensando en algo agradable, porque sonreías bonito – responde el moreno, encogiéndose de hombros sin saber que su comentario había tocado el corazón de Harriet.
– ¡Oh por Dios!, dijo que le gusta mi bellísima sonrisa – piensa la niña rubia, sin embargo frunce el entrecejo y se pone de pie sobre la cama – ¿y eso a ti que te importa pelos de estropajo? Dame los tontos dados que voy a lanzar.
Harriet lanzo los dados y tomo su lugar en el tablero – muy bien… creo que me debes dinero Andrew.
– ¿yo? ¿Pero por qué?
– No Harriet, tu caíste en la casilla del color de las que tiene Andy, tú debes pagarle a él.
Obviamente, la menor se molesto ante esto – vaya, vaya… ¿con que quieren hacerme trampas verdad?
Ambos pequeños negaron con la cabeza – fíjate bien Harriet, tienes que jugar bien.
– Los voy a acusar con mi "papá" Gerald – responde la niña, sentándose de golpe y haciendo un puchero.
Los niños cruzaron miradas – Harriet, el tío Gerald no es tu papá, nosotros ya tenemos uno.
La menor elevo ojos al cielo, perdiendo la paciencia – Ash… ya sé que tenemos uno Philip G. Pataki… pero el que tenemos esta en el cielo y es invisible.
Philip sonrió emocionado y se acerco a su hermana – no Harriet no es invisible, él es un ángel y está entre nosotros y vino a verme y hasta Andy lo vio.
El moreno también con felicidad, confirmo lo dicho por su amigo – es cierto; es alto, rubio y huele bien.
La niña se mantiene con el ceño fruncido y los brazos cruzados, sin decir nada. Estaba más que claro que no creía una sola palabra de los niños.
– Harriet muñeca es hora de irnos, tenemos que llevarte con tu mamá.
– Claro papá Gerald – dijo Harriet en tono meloso, extendiendo los brazos hacia Gerald quien la cargo. Acto seguido se despidió de su hijo y de Phil dándoles un beso en la frente. En cuanto dio la vuelta, la niña les mostro la lengua y parte de su ojo – daaah.
– Creo que tu hermana no nos cree.
– No entiendo… si ella siempre habla con él.
– Mejor vamos a seguir jugando ¿sí? – ante la petición de Andy, Phil continuo con el juego, sintiéndose un poco ansioso por volver a ver a su padre.
Pasaron unas horas y Arnold se encontraba en el edificio conjunto, revisando y valorando la infraestructura del laboratorio de investigación, junto con María.
– Arnold amor, me acaba de llegar un mensaje del coordinador de los laboratorios Carvagio, invitándonos a una cena de gala por el inicio del estudio.
– Una cena de gala, pues no se… con tanto que hacer y todo lo que tengo que revisar.
María rodeo a Arnold por la espalda – vamos Arnold, no puedes decirme que no, desde que llegamos no hemos tenido una velada juntos como en México.
Si bien era cierto que en México habían salido a veladas "románticas", la cuestión cambiaba ahora que Arnold tenía su mente en ciertos pequeñitos, aunque por otro lado, este pensamiento podría favorecer a la morena – María ¿has pensado en tener hijos?
Con el rostro completamente enrojecido, María se suelta del rubio – ¿Hijos? ¡Por Dios Arnold no me espantes!, claro que algún día quiero tener hijos… tal vez contigo – le dice rodeándolo del cuello, mirándolo con especial interés.
– María, sabes que te quiero mucho, pero creo que aun no hemos llegamos a ese grado – la morena se acerco despacio a Arnold, con la firme intención de darle un beso, cuando las palabras del cabeza de balón la detuvieron – ¿sabías que el hermano mellizo de Harriet está hospitalizado?
Esas últimas palabras desconcertaron a la chica, deseando por un momento haber escuchado mal – ¿Q-Qué? ¿Qué dices?
– ¿recuerdas a la pequeña niña del jardín de niños? de overol azul, dos coletas, rubia y…
– Si Arnold si la recuerdo ¿Qué con ella? – le interrumpió María en tono irritado, haciendo un gesto de desagrado; aun así, la fascinación que le daba recordar a la pequeña hizo que Arnold no se percatara de la reacción de María.
– Me conto que su hermano está enfermo y pues decidí darme una vuelta en el piso de pediatría.
La mujer, que ya había visto al pequeño en el jardín de niños, no podía entender cómo es que Arnold hablara del encuentro con su hijo de una forma tan tranquila – ¿y… pudiste ver al hermano?
– pues sí, tuve suerte porque estaba a punto de dormirse
En el fondo de su ser, María no quería tocar ese tema, pero necesitaba saber que había sentido Arnold al ver a su hijo – ¿y bien? ¿Qué piensas del niño?
– Según sus palabras, él es el hombre de la casa… y para serte sincero me encanto escuchar eso… es muy maduro para su edad que quiera...
– ¿Hacer lo correcto? – pregunto la morena, interrumpiéndolo y cuidando cada detalle de su reacción, sintiendo un gran temor en su corazón.
– pues… si – respondió Arnold, revolviendo el cabello de su ovalada cabeza, ya que esa idea lo desconcertaba un poco – si lo ves de esa manera, si es muy pequeño para intentar hacer lo correcto.
– Cambiando de tema amor… mph, mph… ¿qué me dices de la cena? ¿Quieres ir?
El rubio sonrió a su asistente – está bien María, paso por ti a las siete.
– ¡Hola mami hola!
Helga estaba barriendo la entrada de la tienda, cuando la voz de su hija la hace voltear – ¿Harriet? ¿Geraldo? ¿Qué hacen aquí?
El moreno, soltó la mano de la niña para que corriera a saludar a su mamá – la traje porque el área circundante al kínder sigue inundada, además que la niña quería verte, espero no te moleste.
Harriet llego y se abrazo de las piernas de su mamá – ¡mami, mami! papá Gerald me compro un juguete nuevo, pero se lo quedo Philip.
La rubia enarca una ceja al escuchar el nuevo mote del moreno, levanta la vista hacia Gerald, quien se sonroja – ¿papá Gerald?
– Pero que hermosa señorita – dice Susan interrumpiendo y tomando a la niña en brazos – ¿Por qué no me acompañas al almacén?
– ¿Puedo mami? – Helga asiente y Susan se la lleva, después desvía su mirada hacia Gerald, mirándolo suspicaz.
– Es un juego entre Harriet y yo – comenta el moreno, con una mano en su nuca por la pena.
Helga sonríe y se acerca a él, dándole un codazo – está bien pelos necios, lo bueno es que la niña salió a su padre, sino ambos tendríamos problemas jajaja.
– jajaja Pataki, eres de lo peor jaja… me tengo que retirar, ya voy tarde al trabajo. Por cierto te ves muy bonita ¿te arreglaste por algo en especial?
La mujer de dorados cabellos se cruza de brazos, negando con la cabeza – gracias cabeza de cepillo pero no; digamos que esto fue un intento por hacerme sentir mejor.
– pues te ves muy bella Pataki, no puedo esperar para cuando te vea…
– ¿Cuándo me vea… quien?
– Digo… este… ¡cuando te vea Phoebe!, se va a emocionar mucho – finaliza mostrándole una sonrisa nerviosa.
Helga entrecierra los ojos, observándolo fijamente, como analizando la expresión en el rostro de Johanssen – mmmh supongo que Phoebe se va a sorprender.
– bueno querida Helga, me marcho. Te espero en casa – se acerca a su amiga y se despide con un abrazo.
– Nos vemos luego Geraldo – una vez que despide a Gerald, Helga entra por la parte del almacén, buscando a su hija. Susan había conducido a Harriet al interior de la tienda, donde le peinaba sus dorados rizos – Helga, tu niña es preciosa, va a ser una hermosa señorita cuando crezca.
Helga no podía estar más que de acuerdo con su compañera, jamás hubiera creído que una niña con cabeza de balón podría ser tan bonita – Gracias Susan – la rubia se acerca y acaricia la cabecita ovalada de su hija, quien le da una tierna sonrisa – por cierto ¿Dónde está Betty?
Con un dedo, la morena señala cerca de la entrada, ubicando a la mencionada. Beatriz estaba parada junto con un chico alto, de piel bronceada, cuerpo fornido y cabello castaño oscuro – aquel con el que esta, es Vincent.
La rubia sonríe y entiende lo que está pasando – vaya… debo decir que Betty tiene muy buen gusto.
– ¡Pataki, Pataki! ¿Dónde estás?
– Ups… enseguida regreso, cuida a Harriet por favor – Helga se apresura hacia el interior del almacén, para buscar a Anne Lois.
La pequeña Harriet levanta la vista hacia Susan, quien también la está viendo – ¿Por qué esa señora grita así?
– Bueno la verdad… – la joven morena trataba de explicarle a la niña, pero es interrumpida por una cliente – Discúlpeme señorita, ¿será posible que me pueda dar el precio de estas campanas?
– Un momento por favor – Susan se inclina hacia la niña – Harriet linda, no te muevas de aquí y no vayas a tocar nada.
Una vez que perdió de vista a la morena, Harriet se bajo de la enorme silla donde estaba sentada y se puso a recorrer la enorme tienda, teniendo cuidado de no tocar nada valioso y perdiéndose por instantes entre las largas telas, que formaban las faldas de los lujosos vestidos. Anne Lois salió del almacén y vio como la pequeña hija de Helga salía una vez más, de entre los vestidos.
– Esa niña ya la había visto antes… ¿pero de donde? – Con mala intención, la castaña se acerco a Harriet, mostrando una vez más su falsa mascara – hola pequeña ¿Cómo te llamas?
– Harriet… ¿y usted?
– Que niñita tan simpática – Anne Lois toma la mejilla de Harriet, dándole un pellizco que incomoda a la pequeña rubia – Soy Anne Lois… Dime, linda niña ¿Quién es tu mamá?
– mi mamá se llama Helga.
– Ahora sé porque sentía que ya la había visto – pensó con gran sonrisa, pues de inmediato una idea bastante malévola llego a su mente – ya veo linda… ¿no quieres ver algo muy bonito?
Ante la propuesta, Harriet sonrió, asintió y se encamino junto con Anne Lois al área de la cristalería. La mujer levanto sus brazos y bajo una hermosa caja musical, hecha de fina madera con incrustaciones de cristal cortado. Al levantar la tapa, una bailarina de ballet hecha de porcelana, comenzó a girar al ritmo de la dulce música – ¿te gusta?
La niña estaba bastante impresionada con el artilugio; extendió sus pequeñas manitas para tomarlo y fue cuando Anne Lois frunció el entrecejo, abrió las manos y lo dejo caer, rompiéndose en miles de pedazos, provocando un fuerte estruendo que termino asustando a la menor y llamando la atención de todos los que allí se encontraban.
– ¡PATAKI! ¡Ven a ver esto de inmediato!
Con presura, Helga llego hasta donde estaban Anne Lois y Harriet – ¡Tu hija rompió una carísima caja musical que recién había llegado! – Enfatiza al tiempo que señala al piso con una mano y con la otra sujeta fuerte el brazo de la niña – ¡esto lo vas a pagar con tu salario!
– No es cierto mami, yo…
– ¡Por Dios Harriet! ¿Ya viste lo que hiciste? Te he dicho muchas veces que no toques nada.
– Pero mami… – Helga toma a la pequeña Harriet en brazos y se la lleva al área de almacén, donde permaneció sentada en una esquina el resto del día, sollozando con algo de enfado, hasta que le dieron la salida a Helga.
– No lo olvides rubia… tienes que pagarla – le recuerda Anne Lois a Helga, antes de marcharse.
– No tienes porque recordármelo chiquilla – respondió Helga, retando con la mirada a la joven – Ven Harriet, nos vamos al hospital.
Susan y Beatriz no pudieron evitar notar algo extraño en Anne Lois, ya que cuando Helga se volteo, la "bruja de las novias" sonrió con satisfacción.
– creo que Harriet no tiro la caja Susan, ¿tú qué crees?
La morena niega con la cabeza, mirando molesta a la sobrina de Charlotee – creo que aquí hay gato encerrado.
Arnold y María tenían una hora de haber abandonado el hospital, y pasó a dejar a su asistente a la casa – ¿Sabes María? Desde que llegamos no he buscado a mi mejor amigo Gerald.
La morena se gira hacia el galeno – ¿Qué mi compañía ya te aburrió, Arnold?
– No María como crees, es solo que Gerald es mi mejor amigo… de toda la vida de hecho y así como platique con Lila, quisiera charlar con él. Hace tanto que no nos vemos.
Esta nueva noticia, no pudo ser más sorprendente que la anterior – ¿Platicaste con la pelirroja? ¿Cuándo? ¿Ayer? ¿A qué horas? – pregunta María, frunciendo el entrecejo.
– jajajaja calma María, ¿no crees que son muchas preguntas?
– De las cuales no has contestado ninguna, Arnold Philip Shortman – lleva manos a un costado y se quita el cinturón de seguridad para poderse acercar con molestia al rubio.
Con paciencia, Arnold toma las manos de la chica – María, Lila es una de mis mejores amigas y no quiero que te molestes por eso, y en serio me gustaría ver a mi viejo amigo Gerald.
– bueno, si lo pones de ese modo, prefiero que te veas con el guapo de tu amiguito Gerald que con esa pelirroja.
Arnold enarca una ceja, extrañado y ligeramente celoso por el mote de Gerald – ¿Guapo?
La mujer se aproxima al cabeza de balón, revolviendo sus alborotados cabellos – no tanto como tú, pero tengo que admitir que el chico tiene su lado fuerte y sensual. Te veo de rato cariño – le da un fugaz beso en la mejilla junto con una suave caricia a la otra, antes de salir del vehículo.
– Hasta más tarde María.
Arnold llego a su casa y apenas estaba revisando algunas anotaciones en su libreta, cuando recibió una llamada a su celular.
– ¿Doctor Shortman? Habla la asistente del doctor Taylor, me pidió que le preguntara si podría llevar a la cena del grupo Carvagio, una carpeta azul con logotipo, que dejo en el laboratorio.
– Una carpeta azul con logotipo… mmmh creo que se cual es. Está bien señorita, dígale que se la llevare a la cena – termino la llamada y ante este contratiempo, el rubio decidió arreglarse temprano – será mejor cambiarme desde ahora e ir directo al hospital, sirve que veo al pequeño hermano de Harriet... sí, ire a verlo.
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ConTinUarA...
Arnold tiene que ir al hospital al igual que Helga, y cada uno desconoce la presencia del otro en la ciudad, ¿que pasara cuando se encuentren? ¿Cómo podrá Helga encarar al padre de sus hijos? ¿Qué sentirá Arnold cuando se entere de su no tan reciente paternidad? Y lo más importante ¿cómo lo tomaran los pequeños? Phil esta más que gustoso ante esto pero ¿Harriet? ¿que hará ante esta impactante noticia?.
En cuanto a Helga, la pobre rubia esta bastante presionada, entre la enfermedad de Phil, la irritante de Anne Lois y el supuesto mal comportamiento de Harriet la tienen al borde del colapso, ¿lo soportará?
No dejen de leerlo ;)
letifiesta: Hola amiga, te agradezco mucho tu review y tambien el que me dejaste en mi one-shot, la verdad llegue a dudar sobre subirlo, simplemente comencé a escribirlo como una idea que llegó a mi mente. Espero te guste este y me dejes tu review :)
ekida: hija mía, solo puedo decirte que lo que viene, te va a sorprender mucho :)
isabel20: Gracias amiga, que bueno que te gusto este y mi one-shot :)
Mimi Star: Hola amiguita :) como ya habrás leído, Helga va al hospital al mismo tiempo que el cabeza de balón, sin saber que tan cerca estan uno del otro. En lo que sigue, solo te puedo adelantar que muchos de los involucrados no van a saber que hacer cuando estos dos se enfrenten.
He estado bastante ocupada, (Ekida no me dejara mentir) tratare de actualizar lo más pronto posible para seguir con MAS QUE AMIGOS y HECHIZO FELINO (que es un trabajo primario de Ekida) :D. cuidate mucho y te mando mis sinceros agradecimientos por cada review que me has dejado. Eres una de las que me mantiene en esto :D
Datyi: Amiga, prometo ya no hacerlo tanto de emoción... bueno solo un poquito jejeje. En cuanto a la patada en el trasero para María, pues aun no, todavía tienen que salir muchas cosas para que veas en lo que muchos de los colaboradores de Arnold andan metidos. Nos vemos :)
SandraPullman-Pataki: Gracias por decirme que los tengo al borde de la silla, y gracias por el review de mi one-shot, en serio te lo agradezco mucho. Arnold se identifica mucho con Harriet, pero desde que platico con Phil se siente más extraño, como que la actitud del pequeño le recuerda a alguien (recordemos que Arnold es muy denso) y si, a la malvada de María le salió la jugada al revés. Sobre lo que orillo a Helga a desaparecer junto con sus hijos, cuando sepas la verdad te sorprenderás, (espero no fallarte en eso de sorprenderte :D)
Dayree: Hola amiga, gracias por el review y estar atenta a las actualizaciones, falta poco para que estos dos se crucen, simplemente ya no se puede prolongar tanto. Solo esperemos que Arnold sepa como reaccionar.
rickhunter17: jejeje tal vez este se vuelve favorito también, quien sabe :) Gracias por tus review y espero el proximo :D
taia himura: Hola amiga antes que nada gracias por decir eso de mi historia, aunque no creo que sea de las mejores jeje hay muchisímas muy buenas pero en serio, agradezco tu review tan lleno de apoyo :D
Igual te deseo mucho éxito en todo lo que hagas y espero sigas siendo paciente, aunque no falta mucho para que Arnold se lleve esa impactante noticia acerca de sus hijos. (si te gustan mis historias, hice una recien que se llama UN CIGARRILLO Y UN CAFE y si te gusta, espero tu review)
Y para finalizar, agradezco a las personas que anonimamente leen mi humilde fic, y espero que lo sigan hasta el final.
MaRyMoRaNTe:)
