Sunagakure, País del viento.
Sabaku No Temari levantó el lápiz apuntando hacia su objetivo, calculando cuánta probabilidad le acertaría si llegaba al ojo y sin avisar disparó el recién afilado lápiz a través de la sala. En efecto llegó a darle en aquel viejo y conservado rostro familiar de hace muchas generaciones, su ilustre tatarabuelo plasmado en un gran retrato, junto a sus demás ancestros quienes adornaban el árbol genealógico familiar que cubría el amplio pasadizo de la casa
Este había sido su pasatiempo favorito mientras esperaba la llegada de su profesora para la clase de Historia, pero vamos, no era suficiente conocer toda la historia de su familia y sus grandes actos que los inmolaron hasta formar parte de la élite del país, Temari podría llenar un libro a ojos cerrados sobre la historia de su familia, de su patria, internacionales, etc –Pasar tiempo en la biblioteca era uno de los lugares de refugio para salir de casa- Pero sus temas predilectos eran los personajes, sí, esos valerosos hombres que dieron su vida por defender a su país o sus convicciones, aquellos como Alejandro Magno, Julio César, Espartaco, William Wallace…
-Lo que daría por una oportunidad… -Suspiró
-Soñando despierta? –Alguien la había interrumpido, asustada pensando que podría ser su padre, volteó y miró hacia el dueño de la voz, pero no, no era su padre, era la profesora Akira, pudo respirar tranquila-
-Buenas tardes, mi lady- Hizo una reverencia inclinando la cabeza y recogiendo su amplio y elegante vestido
-Buenas tardes, señorita Sabaku No- también hizo lo propio como lo indicaba el protocolo, mientras caminaban hacia la sala principal, Temari se atrevió a preguntar:
-Mi lady, hace poco leí acerca de Alejandro Magno…
-Me gusta oír eso…
-Fue un gran conquistador para su época! Su dominio sobre el Imperio Persa fue increíble! Me interesó la táctica que utilizó, la de "el martillo y el yunque" fue sorprendente cuand- pero fue detenida por la profesora
-Alto, escúchame, Temari, entiendo que te guste leer y eso es bueno, eres una jovencita culta y brillante para tu edad, pero esos temas no son apropiados de aprender para una futura dama como tú, nosotras sólo aprendemos cultura general, y eso es gracia a la posición que tenemos, pero nada más, una mujer no puede hablar de eso ni con su marido, lo dejaría en ridículo y eso no nos llevaría a nada bueno… vamos, mejor repasemos la clase anterior-
Por qué tenía que ser así? Odiaba todas las prohibiciones hacia las mujeres por una época tan reservada y jerarquista que ponía al hombre por encima de la mujer, sólo eran vistas como un pedazo de carne perfumado utilizadas sólo para dar satisfacción y dar hijos, nada más, un intercambio a conveniencia entre familias para unir lazos no sólo fraternos, convenientes también… Sólo a las hijas de nobles les daban el crédito para la elegancia, aprendizaje y buen vestir, nada más
Molesta, fingió escucharla y se volvió hacia su escritorio, abrió su libro en la página que habían dejado en su lección anterior-
Pronto todo este ridículo dominio masculino acabará…
-Muy bien, terminamos la clase por hoy, ya sabes, tienes deberes que cumplir, no olvides que mañana tenemos Etiqueta y protocolo, un curso muy importante para ti, jovencita, así que nos volveremos a ver, con su permiso –Tras una reverencia se retiró de la sala…
-Protocolo? Etiqueta? See claro…–Era el curso más aburrido para Temari, que alegre por terminar eternas horas de enseñanza, por fin tenía tiempo libre antes de la llegada de su padre y hermanos, entonces corrió a su cuarto y cambió el incómodo vestido por uno más sencillo para hacer lo que más amaba…
Tras evadir a las criadas por el primer piso, ya podía sentir libertad al coger el pomo de la puerta de salida de la servidumbre, pero fue cogida del brazo por su tía abuela Chiyo-
-Hacia dónde te diriges jovencita? –Temari comenzó a temblar, había olvidado que no estaba sola en casa, que no podría escapar de la tía abuela y si mentía la castigarían porque "una dama jamás miente", tenía que pensar rápido-
-Mi-mi señora, pido disculpas por mi repentina salida, pe-pero el tío abuelo pidió que lo acompañaran en el retorno hacia la casa, usted sabe, es un trayecto extenso –al fin de cuentas no era mentira, el tío abuelo necesitaba ayuda-
-Para eso está la servidumbre, tú no puedes cargar con el peso del tío abuelo, eres una dama, eres muy frágil y mancharías tu vestido, que por cierto el que llevas parece de una hija de criada!
-Mi querida tía abuela, jamás pretendería ir en contra de sus palabras, es sólo que ahora ellos están ocupados en la preparación para la cena, yo acabo de terminar mis lecciones y tengo tiempo para ir por él, me afligiría mucho saber que está solo, triste por retornar sin compañía-
-Qué considerara eres mi querida niña, siempre pensando en los demás antes que en sí misma, eso dice mucho de una dama, vas por buen camino… está bien, puedes ir, pero apresúrate que tu padre y hermanos no tardan en llegar…
-Muchas gracias por su comprensión, mi señora- tras una reverencia salió lo más rápido de la casa con una sonrisa y rubor en las mejillas para ir a la casa de campo de su tío abuelo, amaba esa casa, porque podía entrenar con más libertad y sin temor de ser mal vista por la gente…
Mientras caminaba por el sendero, recordaba a través de cada árbol aquellos momentos familiares, tan imborrables por ser los únicos y últimos también, cuando sus padres los llevaban a un clásico picnic todos los domingos cerca de la orilla, su madre alegremente sirviendo la comida con ella mientras su padre jugaba con sus hermanitos, cuando eran una verdadera familia, quien pensaría que unos meses más tarde una rara enfermedad en su madre desencadenaría una tragedia, la llevaría a cama, ni la visita de casi todos los doctores del país encontrarían la cura, y que un irónico domingo, estaría toda mi familia, pero sólo para despedirse
Acurrucada junto a ella, no pude hablarle, no sabría qué decirle, pero ella acarició mi cabello, levantó mi cabeza y con un beso en la frente, sus últimas palabras para mí estando a solas fueron:
Mi preciosa hija, no pienses ni por un momento que en mi silencio te quiero menos, no creas que porque me alejo no te sentiré aún más cerca, siempre estaré contigo, con tus hermanos, mientras me recuerden viviré en sus corazones; te conozco muy bien, así que haz las cosas que ten miedo hacer, sé valiente, toma tu vida y conviértela en la mejor historia del mundo, te amo con todo mi alma, mi tesoro…
Unas lágrimas corrieron por sus mejillas mientras sostenía fuertemente el collar de su madre en su pecho, una gárgola de oro -su favorito- intentó inhalar y exhalar profundo para que su tío abuelo no notara su tristeza, sacudió su cabeza pensando que iría al lugar más feliz de la tierra…
-Válgame Dios, Temari, si hubieras nacido hombre! –Ebizo la miró con orgullo mientras limpiaba el sudor de su rostro sin descuidar su espada, no confiaba los próximos movimientos de la pícara niña-
-Esto es poco, tío abuelo Ebizo, que tengo muchas cartas bajo la manga –sonreía confiada, sujetando la espada con firmeza, esperando un descuido…
-Es una verdadera lástima, tenemos a un aguerrido guerrero encerrado en el cuerpo de una niña de nueve años, no hay duda que llevas mi sangre-
-No diga eso, tío abuelo, ser niña es un fastidio! –Comenzando a chocar espadas, Temari se tocaba la cinturilla del vestido, mientras esquivaba los lances con facilidad-
-No podemos ir en contra de los designios de Dios, querida- Ebizo se acercaba más a ella acorralándola contra un árbol
-Es verdad, tengo prohibido entrenar, inclusive tengo prohibido tocar un cuchillo, oh- Su espalda chocó contra algo duro, sin darse cuenta estuvo retrocediendo, por su descuido Ebizo le arrancó la espada lanzándola lejos y apuntó la suya bajo su barbilla-
-Creo que tenemos un ganador…- dijo triunfante pero se detuvo cuando ella comenzó a sonreír
-Siento mucho contradecirlo, querido tío abuelo- mientras le apuntaba la espada cerca al cuello, Ebizo sintió un objeto punzando en el estómago-
-Cómo hiciste eso? –Estaba sorprendido por no haber leído sus movimientos-
-Lo tenía escondido en la cinta del vestido, la oculté en mi palma por si necesitaba un último recurso- ella tenía una pequeña navaja, mantenerla oculta le había ocasionado un ligero corte en la mano pero no le importaba
-Eres muy inteligente mi niña, no deberías practicar conmigo, yo ya estoy viejo- terminaron de pelear y fueron a beber al viejo árbol-
-Usted es un gran maestro, sin sus enseñanzas y prácticas no hubiera fortalecido mi manejo en ellas, además es el único que conoce mi amor por las armas, quién querría practicar conmigo sino?
-Mi niña, si no fuera por tu madre, no estaría practicando contigo con riesgo a ser descubierto por tu padre, o tu tía abuela, que Dios nos ampare- sonrieron
-Ella sabía que amo hacer esto, me siento yo misma cuando toco estos maravillosos objetos, son mi adoración –Temari contemplaba su espada, obsequio secreto del tío abuelo-
-Pero esto no será tu destino, mi niña, sabes que cuando seas una señorita tendrás que desposarte a un hombre y atenderás a tu familia-
-Lo sé, tristemente lo sé… Por qué no nací hombre? A veces reniego de mi género –Estaba harta de escuchar lo mismo de siempre
-No digas eso, si Dios quiso que fueras mujer es por algo, alégrate de tener vida y salud, eso es lo más importante…
-Sabe algo, tío abuelo? Algún día perteneceré al ejército más invencible del mundo! Seré reconocida por mi talento, callaré la boca a todos los que piensan que una mujer sólo coge flores, lo demostraré!
-Bueno, vale la pena soñar, no dicen? –bromeó Ebizo
-Tío abuelo!
-Es una broma, mi querida, mejor nos limpiamos y alistamos que la tía abuela Chiyo es capaz de mandar un séquito en nuestra búsqueda si llegamos tarde- la apuró-
-Está bien- ambos ocultaron sus espadas en el sótano de una cabaña y retornaron a casa, aunque el problema principal era cómo explicaría el corte en la mano, Temari lo ocultó bajo algodones encubiertos por sus guantes mientras caminaba-
Al llegar a casa, la tía abuela los esperaba en la entrada, preguntando por qué corrían como alma que lleva el diablo, su respuesta fue que sólo huían de un perro, ganándose unos buenos minutos de reprimenda-
-Querido, ya te he dicho que uses el carruaje! Evitarían tantos problemas…-se retiró hablando para sí misma, Temari y Ebizo comenzaron a reír cómplices de su excusa por la tardanza, al entrar al salón la tía abuela recordó algo y se dirigió a ella:
-Temari, tu padre y hermanos ya llegaron, ve a cambiarte y baja para la cena
Ni bien Chiyo terminó de hablar, Temari se apresuró para cambiarse e ir al cuarto de Kankuro y Gaara, ellos llegaban del trabajo de papá: La gran industria de transportes, una herencia familiar que debían aprender a manejar desde muy jóvenes y más adelante su participación en la política, el trabajo favorito de papá. Por ser hombres tendrían una vida asegurada; pero su futuro ya estaba destinado a conseguir un marido propio de su clase e irse de casa para criar a sus hijos…
-Kankuro! Gaara! -Ella abrió de un golpe la puerta y corrió a abrazarlos, pero se llevó una gran sorpresa al verlos medio desnudos, su visita los tomó desprevenidos e inmediatamente se cubrió los ojos y les dio la espalda-
-Te-Temari! Qué no sabes utilizar la puerta! Gritó Kankuro mientras se cubría con una toalla y Gaara se ponía la camisa-
-Lo siento! No vi nada, lo juro! -Esperó que se vistieran-
-No viste nada! Nos estás insultando!?
-No! No quise decirlo de esa forma! Vi pero no vi, ustedes entienden! –ella se sonrojó de sobremanera, ver a un chico aún sin una camisa estaba prohibido y mal visto-
-No debes jurar en vano, cuando cumplas dieciocho años serás desposada y verás todo lo que quieras de un hombre pero ahora no! –Comentó Gaara, calmadamente-
-Qué insolencia! Para eso me faltan muchos años, la próxima vez tocaré la puerta!
Los tres comenzaron a reír, cuando le dijeron que estaban vestidos Temari los abrazó-
-Hermana, deberías haber ido con nosotros, esas fábricas son enormes! Perdí la cuenta de cuantas máquinas conocimos!
-Para una mujer eso está prohibido de ver, hermano- dijo con molestia-
-Es una lástima, me pregunto cuánto tiempo tomará para que todos entiendan que una mujer puede hacer lo mismo que hombre, sólo mirándote me doy cuenta de ello –bromeó Kankuro-
-Pronto te demostraré eso, que podemos hacer más que ustedes los chicos- lo dijo con determinación –tras un momento de silencio comenzaron a reír pero la puerta se abrió y pararon
-Chicos, la cena está list…Temari? puedo saber qué diantres haces en el cuarto de tus hermanos? –su padre estaba en el borde de la puerta, sin duda el cansancio de notaba en su rostro por el trabajo tanto en la industria como en los asuntos del gobierno, pero también notaba el enojo al verla allí-
-Padre… yo… siento mucho la intromisión, estaba…- no le entraban las palabras, estaba petrificada y su tartamudeo la delataba más…
-Estaba enseñándonos sus lecciones, padre, como no estuvimos en casa, no entendió una clase y vino a buscarme, no la regañe, por favor- Su hermano la salvó en esta ocasión, su padre se relajó-
-Hija, si tienes dudas de algo puedes consultarlo con tu hermano pero en la sala, no en su cuarto, eso no está bien, que sea la última vez, bajen a cenar-advirtió-
-Como usted diga, mi señor- su padre cerró la puerta y los tres exhalaron con tranquilidad-
-Gracias Gaara, estaría castigada por una semana si no fuera por ti –ella lo miró con ojos brillosos-
-Ni lo digas, eres muy bonita para verte encerrada en tu cuarto y marchitarte en tu soledad-
-Además no irías a la casa de campo con el tío abuelo, no sé por qué tanto afán tienes de siempre ir allá, en fin, mañana tenemos lecciones con el profesor Makoto y quiero descansar temprano –Kankuro se levantó de la silla y empezó a salir
-Sí, vamos que mañana también entrenamos con el profesor Baki, es implacable- Gaara dijo y esperando a que su hermana lo siguiera a la puerta, se quedó observándola
-Gaara, si tan solo hubiera nacido como un hombre podría practicar con ustedes, hacer muchas cosas prohibidas y sin miedo al que dirán - le habló a su hermano menor-
-Qué dices, estamos contentos de tener una futura mujer con nosotros, para nosotros los hombres el mundo nos ofrece calamidades y debemos tener corazón de fierro para no asustarse; en cambio por ustedes las mujeres, sabemos que no todo está perdido, que tenemos un motivo para retornar a casa, ver un sus rostros la felicidad extrema de vernos con vida, también ustedes tienen el trabajo más importante en el mundo: Dar vida y de cuidar a nuestros hijos, yo las admiro en verdad, y si en mis manos estuviera acabar con tanto machismo, lo haría, y estoy seguro que Kankuro diría lo mismo –se sentó con ella y le tocó la mejilla
-Ay hermano, qué haría sin ustedes… -Temari se inclinó y le dio un beso en la mejilla, Gaara se levantó y le ofreció su brazo como un caballero para llevarla, ella lo aceptó pero notó que la manga de su hermano se tiñaba de rojo por la herida en la palma, para decepción suya Gaara lo notó-
-Qué te hiciste en la mano? –Quiso saber su hermano pero ella se puso los guantes con prisa
-Fue culpa mía, sostuve mal la navaja, pero estaré bien –Fingió una sonrisa
-Te creeré esta vez, vamos que Kankuro nos espera-
Bajaron las escaleras juntos y antes de avanzar por el pasadizo su hermano los estaba esperando, Kankuro estaba contemplando algo en la pared
-Kankuro, qué pasa?
-Oigan, quién le lanzó ese lápiz al tatarabuelo Akihito?
Próximo capítulo:
8 años después…
Hola!
Estoy muy feliz por la acogida que tiene esta historia, tengo muchos mensajes por correo *.* muchas gracias por su apoyo ;) Recomiéndenla porfiss xD
Tengo un problema en wattpad, ya en 3 ocasiones anteriores subí a la plataforma pero al pasar varias horas se elimina, sólo puedo actualizar en fanfiction, creo que es por un problema en la red wifi que utilizo, lo solucionaré lo más antes posible, disculpas ante el caso.
Espero poder actualizar lo más temprano posible "Un cambio sin retorno" y "Mi rosa del desierto" les deseo buen inicio de semana!
Besos!
Patience21
