Ocho años después…

Y sucedió que tras un largo periodo de guerras entre naciones por el control y expansión de tierras, que cobraba la vida de miles de quienes defendían el honor del país a la que juraron lealtad y también personas ajenas a todo… Se establecía un "Alto al fuego" por acuerdo de las cinco principales naciones, ya que había generado una grave crisis económica y se enfrentaban a uno de los peores años que debían afrontar gracias a su codicia y reputación… No obstante, cada nación permanecía alerta ante cualquier ataque, la noticia de aquel acuerdo había llegado a otros países que se rehusaban al acuerdo, que aprovecharían su suerte e intentarían invadir utilizando vilmente el nombre de algún país aliado y desencadenando nuevamente la discordia entre aliados… Cualquier medida sería útil para mostrar la lealtad de una nación aliada, cualquiera…

Sobre unas amplias colinas que dominaban la capital de Sunagakure, se erguía una de las más imponentes mansiones señoriales, los frondosos árboles rodeaban como muros los grandes territorios de la familia Sabaku No, los habitantes contemplaban cada amanecer cerca a las colinas para ver la majestuosa vista que ofrecía el lugar, todos conocían la historia de aquella familia, sobretodo de sus desgracias; quedar huérfanos de padre y madre siendo tan pequeños y heredar tantas propiedades sin cumplir la mayoría de edad, cuánto peso llevaban a sus espaldas esos tres niños…

Luego eso quedaba al olvido cuando se escuchaba la noticia del aniversario número dieciocho de la hija mayor de la familia, sí, pronto cumpliría la mayoría de edad y deberá casarse… Una oportunidad para obtener la poderosa dote de la familia Sabaku No, pero no era sólo eso, pues además de la fortuna de la familia, lo más famoso que rondaba por la ciudad era la exquisita belleza de aquella quien lo poseía…

Una hermosa joven de esbelta figura como salida del bosquejo de un artista griego, una rubia cabellera larga con delicadas ondas rozando su cintura, de hermoso rostro níveo y tez sonrosada, una pequeña y respingada nariz, unos labios carnosos, pero lo que llamaba más su atención al observarla eran esos particulares ojos verde azul almendrados, era como contemplar unas esmeraldas bajo el mar, una mirada tan firme y dulce cuando rara vez sonreía

Una mujer hermosa, con buena fortuna y sin desposar la hacía objeto de deseo a muchos hombres, por lo que siempre caminaba en compañía ya sea por alguno de sus hermanos o un sirviente, aunque eso no era necesario porque a pesar de tantos encantos ella siempre tenía la mirada fría, muy reservada y eso repelía algún intento de coqueteo a los caballeros. Cada vez que daba un paseo por las calles o asistía a una fiesta era inevitable no fijarse en ella, su presencia asemejaba a la de un reluciente ángel caído del cielo…

Miren! Allí va lady Temari!

Los rumores superan la realidad, es tan hermosa

Cada día es más bella que antes

Lástima que no aproveche sus atributos, nunca ríe en público!

Cierto, siempre tan fría pero ni eso logra opacar tan fino rostro

Tienes razón, aún no se le conoce prometido alguno…

Con tantos cazafortunas en Sunagakure tienen una difícil elección

Aquel que la despose sin duda alguna será el hombre más afortunado…

-Matrimonio!?

Como un baldazo de agua fría, hizo que Temari apartara la vista del jarrón que antes contemplaba sin descuido y volvió la mirada a su hermano Kankuro que estaba sentado en el sillón principal de aquella habitación. Sin duda alguna la vista de las nubes oscuras y la inesperada lluvia que iniciaba el día de hoy presagiaban uno de los momentos que más temía y odiaba a la vez

-Matrimonio!?

Lo dijo nuevamente, quizá su hermano se hubiera equivocado al decirle esa palabra y esperara a que se rectificara, pero Kankuro sólo la quedó mirando tristemente

"Tu matrimonio está concertado para la próxima semana, hermana…"

Fueron las primeras palabras de Kankuro cuando ella entró al cuarto de reuniones luego de terminar sus clases con la profesora Akira; su sirvienta Kimi le había estado esperando en su cuarto para atenderla y darle el mensaje que su hermano la estaba esperando en la habitación del primer piso. Gaara había partido de viaje hace unos días para tratar asuntos del gobierno y retornaba mañana

Otro problema con el Concejo? Pensó, sus hermanos eran miembros de Concejo de Sunagakure, tal como papá quiso que fuera, no la tuvieron tan fácil pese a sus influencias; sino por la aceptación de los miembros más permanentes en el cargo y que se mostraban en desacuerdo por la presencia de unos "mocosos" en el gobierno, sin duda tras la muerte de papá hace seis meses, dejaban ver sus verdaderas caras…

Matrimonio…

-Por qué tan de repente estas sacando ese tema, Kankuro?

-Hace un mes cumpliste 18 años, Temari, no podemos ir en contra de los designios de Papá-

-Espera, designios de Papá? qué estás hablando? -

Desde muy pequeña había recibido una rigurosa educación por su tía abuela Chiyo en convertirla en una "excelente dama y esposa", obedeciendo a regañadientes y sin objeciones.

Su padre que siempre pensó en asegurarle un buen futuro para ella y a la familia, se había propuesto desposarla con un heredero entre las familias más poderosas e influyentes del país, con sólo cumplir estos requisitos cualquiera podría convertirse en posible candidato para su hija

Con la crisis económica que atravesaban los cinco países, hubiera sido fácil desposarla con el pretendiente más acaudalado de Sunagakure, fuese quien fuese, antes, pero ahora las familias preferían escoger rigurosamente, más allá del dinero

-Sé que odias que toquemos este tema pero tarde o temprano tenía que llegar, hubiera deseado que Gaara estuviera con nosotros ahora por ser un asunto muy importante pero esto es de suma urgencia-

-Suma urgencia? Qué está pasando Kankuro? –a Temari se le estaba poniendo la piel de gallina

-Papá estaba buscando un esposo para ti antes que aquel accidente hubiera… Todavía recordaba la noticia de la muerte de papá mientras hacía un viaje de negocios

Enseguida se recompuso -Había contratado un investigador para que te escogiera un esposo, estuvo visitando en varios lugares en busca del indicado -

-Investigador? Acaso un completo extraño me ha estado ofreciendo de puerta en puerta como si fuese una mercancía? –Temari estaba furiosa, conocía los límites que podría hacer su padre, pero no creía que él hubiera llegado a ese extremo

-No eras ofrecida de puerta en puerta, Temari –Dijo Kankuro con convicción, también seguía sin comprender cómo Papá hubiera hecho eso con su propia hija, pero ahora él estaba defendiéndolo, desprotegiendo a su amada hermana, continuó:

-El hombre actuó con discreción para no perjudicar nuestra reputación, créeme que no tenía ningún conocimiento acerca de esto, hasta que hace unos días recibí una carta y…-No pudo continuar, algo malo estaba pasando, pensó Temari-

-Qué pasó?

-El investigador se puso en contacto con nosotros, me contó los resultados de su búsqueda… Te desposarás y vivirás en otro país, hermana, lejos de nosotros –La tristeza de Kankuro se reflejaba en su rostro, sus queridos hermanos menores, su familia, su felicidad, su vida aquí, todo estaba perdido…

-Me casaré con un completo extraño? –Acusó Temari, empezando a marearse, su corazón palpitaba muy rápido, tuvo que sujetarse de una silla ubicada al costado del escritorio-Cómo pudieron hacerme esto a mí? Casarme lejos de aquí y sobretodo de quien no conozco nombre ni rostro? –

-Temari, Papá te había dado tiempo para que escogieras un marido porque no quería decidir sobre ti, de no ser por los tíos abuelos lo hubiera hecho sin tu consentimiento y ya estarías casada antes de cumplir los dieciséis –Era cierto, la tía abuela había intercedido por ella ya que le entristecía verla cabizbaja y nerviosa a vísperas de cada aniversario de su nacimiento, Ebizo notaba su desconcentración en cada entrenamiento secreto que daban en la casa de campo. -Kankuro prosiguió

-Rechazaste a todos los pretendientes que se presentaron a nuestra puerta, Temari, pensó que si no escogías casarte con alguno de por aquí era porque aspirabas a otros de mejor posición, incluso alabó tu desacuerdo y decidió buscar por otras tierras y al parecer encontró un buen partido en…-Fue interrumpido por su hermana

-No! No lo fue! –Estalló Temari –Eso no era lo que pensaba! Los que se presentaron no eran más que muchachos vanidosos y petulantes! Lo único que les interesaba era cuán ricos se volverían gracias a mí! Cómo escoger entre ese puñado de idiotas!? –y ni olvidar la mirada de deseo sin fingimientos que daban, por Dios, sólo pensaban en cuán magnifico sería estar entre sus piernas-

-Lo sé hermana, lo sé! En cada presentación controlaba mi impulso de no ahorcarlos cuando te veían, Gaara estuvo a punto de matar a Hideki en su intento de llevarte a la biblioteca con engaños-

-Eso fue innecesario, llevaba una navaja en mi abanico, me defendería si intentaba algo contra mí, infeliz, con el pretexto de regalarme los libros que tanto ansiaba… -La rabia de Temari había mermado un poco, olvidando el tema principal-

-Hay otro asunto sin resolver, Temari, no hubieras decidido por ninguno así no importara quién se te hubiera puesto delante, sea conocido o extraño, la sola idea del matrimonio te desagrada, sigo sin entender por qué-

-No hay un por qué –respondió secamente –Si fuera por mí viviría libre sin someterme a ningún hombre… Es mi vida, Kankuro, el mundo tiene tanto por ofrecerme como para esclavizarme a un extraño y criar hijos concebidos sin amor, detesto tan sólo decirlo-

-Todos tendremos que formar una familia, Temari, aunque tu suerte está echada, te tendrás que desposar con el hombre que te haya escogido, lo siento mucho mi querida hermana… -Kankuro giró del sillón, no quería ver el sufrimiento de su hermana, él también sufría por ella-

Quedaron de frente a la chimenea, contemplando arriba de ella el gran cuadro familiar, Papá y Mamá, los tres hermanos bromeando intentando no aburrirse luego de pasar largas horas con el viejo pintor… Cuando eran una familia de verdad

-No quiero separarme de ustedes –susurró Temari, no quería llorar, pero se sentía impotente, si hubiera elegido a cualquiera de Sunagakure ella aún podría visitarlos, sin embargo casarse significaba renunciar a su mayor sueño…Su mente se rebelaba ante la idea-

De qué sirvió entrenar tantos años en secreto por el tío abuelo Ebizo, si nunca levantaría su espada ante una pelea de verdad, demostrar su talento y valentía ante todos y ser reconocida como la primera mujer al frente de una batalla?

Casada jamás lo lograría, un hombre jamás se enfrentaría con un arma a una mujer, sólo la golpearía mandándola directo a la cocina, sería utilizada para satisfacer sus necesidades maritales cuando quisiese y la cambiaría por una sirvienta si no estuviese satisfecho… Tantas historias contadas por mujeres casadas y por conocidas le habían enseñado a odiarlos-

-Somos de origen noble, Temari, qué dirían de nosotros si no te desposas? Seríamos mal vistos por la aristocracia, nadie se fijaría en ti cuando pasen los meses -Un fuerte golpe en el escritorio lo asustó-

-Pues que nadie se fije en mí! –Gritó -Qué me importa lo que esos estirados digan de mí! No me importa! –Llorando tiró la silla lo más lejos posible

-Temari! –Su hermano jamás la había visto tan alterada, cuando se levantó y quiso acercarse para calmarla ella lo detuvo con la mano-

-No, por favor Kankuro, yo… necesito estar sola para… para asimilar la idea –dijo entrecortadamente

-Está bien, lo comprendo, –sugirió su hermano, no dijo más para no empeorar las cosas-

Ella asintió y se retiró de la habitación, Kankuro se sentía el peor hermano del mundo, no proteger ni ayudar a su hermana, con las horas contadas para su separación de la familia y entregarla a un extraño, la carta mencionaba que el investigador y los padres del novio llegarían mañana al mediodía de su viaje para conocerlos y hacer los preparativos de la futura boda…

Ante tanta impotencia decidió hacer unos papeleos y luego ir a una cantina para relajarse y olvidar el gran problema, tan sólo un poco…

-Perdóname por fallarte, tío abuelo –Temari sollozaba frente a la tumba de sus amados tíos, ella se encontraba en el cementerio local, hace unos años ellos habían partido, desde ese entonces se había encontrado tan sola, su tío abuelo y maestro se despidió regalándole su más preciada espada, con la que participó en famosas batallas saliendo victorioso

"No tuve la dicha de tener hijos, pero esta espada fue un trofeo de guerra transmitida desde muchas de nuestras generaciones, pensé en dársela a tu padre pero lo más probable era que lo aceptara por respeto a mí y luego lo guardaría y sería olvidada, por eso, mi querida niña, te entrego a Goujian, lo conoces muy bien, en tus manos renacerá su poder, lo sé, y tendrás que entregar a la siguiente generación, una persona digna de portarla…"

Goujian se escondía en la mansión, precisamente en su alcoba, junto a otros tesoros…

-No podré cumplir mi sueño, tío abuelo, me esforcé tanto para nada, estoy tan furiosa… Me casaré y lo peor es que no volveré a verlos…

-Te casarás? –Una voz interrumpió el silencio, se limpió rápidamente el rostro por las lágrimas y giró en dirección al dueño de aquella voz, era su mejor amigo, Ryota

-Estabas espiándome? –Cuestionó con cierta molestia, el muchacho vivía cerca a estos lugares, por lo que supuso rondaba por aquí a visitar a su padre, no podía culparlo que al verla se acercarse a saludar

-No, vine a visitar a mi padre y luego ir al trabajo entonces me sorprendió verte tan temprano… Lo que dijiste es cierto? –Ryota estaba sorprendido, ellos se contaban lo que les pasaba en sus días cada vez que se veían, que era casi a menudo…

Se conocieron precisamente aquí, cuando ambos visitaban las tumbas de sus padres, él iba todos los días y Temari los fines de semana, una vez Ryota le ayudó a quitar la mala hierba que crecía sobre las tumbas, a la joven le sorprendió la amabilidad y soltura con la que le hablaba, como si se conocieran de toda la vida, pese a la "fama" que tenía, no se le veía con la intención de aprovecharse de ella, al parecer Ryota sólo quería tener alguien con quien hablar, alguien que comprendiese su dolor, eso a ella le agradó y notó con el tiempo que podía tener un amigo en él

-Discúlpame, no debí hablarte de esa manera, estoy tan molesta… Sí, me casaré muy pronto y no sé qué hacer… -Le contó sobre la conversación con su hermano, él escuchó atentamente y dijo

-No te disculpes, desde un principio sabías que tendrías que casarte, mira que pretendientes te han llovido por montones, sé que nadie por estas tierras te merece como esposa, pero si no lo escogías tú lo harían por ti tarde o temprano- sonaba triste, eran los últimos días que lo vería, su mejor amigo…

-Tengo las manos atadas, ya que no decidí casarme con alguno de ese grupo de idiotas interesados, ahora la situación es peor ya que estoy obligada a hacerlo con un completo extraño

-No hay manera de reconsiderar el compromiso? Podrías rechazarlo nuevamente alegando que, tal vez fue un malentendido por parte del sujeto? –Ryota se mostraba preocupado

-Mal entendido? me temo que no, el sujeto en cuestión está en representación de mi familia, si lo rechazo ocasionaría problemas no sólo entre familias, sino entre ambos países, se correría el rumor que Sunagakure no respeta los acuerdos, por cualquier tema que fuera, nos excluirían de la alianza y ya sabemos lo que sucedería… No permitiré que por mi capricho Sunagakure sufra a mi causa, jamás me lo perdonaría

-Pero… Aún no tendrías oportunidad para desposarte con alguno que consideraste aunque sea por una vez? por ejemplo Hideki, con ese rufián, tan tonto y m te habrías asegurado una buena biblioteca y que tras una discusión inventada te hubieras ido a dormir con los libros -rió, tratando de amenizar el momento con una broma pero sólo logró enfurecerla

-Pensé que conversar contigo me calmaría pero eres un idiota, mejor me largo antes de cometer algo que luego me arrepienta –se retiró ignorando los perdones de su amigo, sabía que ante un problema él siempre lo tomaría a buena manera, inventando chistes para relajar el momento, pero en esta situación lo último que necesitaba era eso-

-Temari no lo dije en serio! Perdóname! –Comenzó a seguirla,

-Sabes, escogiste un mal momento para bromas, te lo dejaré pasar porque odiaría enviar tu cuerpo a la casa de tu madre, la aprecio mucho como para hacerle esto –aún seguía molesta

-Oh Temari, siento comportarme como un idiota con un tema tan delicado para ti, pero me molesta no poder ayudarte, significas mucho para mí, eres mi única amiga, todavía sigo sin comprender cómo puedes seguir conversando con alguien como yo, con un simple agricultor –se sentía apenado por su actitud

-No digas eso, tú también significas tanto para mí, eres de las pocas personas en quien puedo confiar, no te menosprecies, eres de mucho valor por el corazón tan noble y bondadoso que tienes, te echaré de menos… -Temari se acercó para palmearle en el hombro, ambos tenían la misma edad, aunque él le llevaba por una cabeza, era fuerte y también guapo, bonitos ojos color caramelo, cabello rizado, tan humilde de su condición y no se avergonzaba de ello, cuidaba mucho a su madre, la única familia que tenía que afortunada será su esposa -pensó –No le conocía novia alguna, siempre quiso preguntar el por qué pero respetaba su privacidad-

-Daría mi brazo o mis ojos con tal de verte feliz –lo dijo con tal convicción que la sorprendió un poco

-Qué dices! No me lo perdonaría jamás, tú necesitas estar completo para el trabajo y para que desposes a una linda chica digna de merecer tu corazón –dijo con dulzura, ante sus palabras su amigo empezó a mostrarse nervioso, él no rehuía su mirada pero sentía que desde hace un tiempo se comportaba extraño con ella

-Te pasa algo? Sabes que puedes decirme lo que sea, excepto esos malos chistes – bromeó, pero el chico haciendo caso omiso a la broma respiró hondo, la miró fijamente y tomó valentía para lo que le diría:

-Si yo… si yo hubiera nacido en cuna noble, Temari, me habrías aceptado como marido?

Oh…

Las palmadas en sus hombros se detuvieron y sus brazos cayeron a sus costados, inertes

Temari jamás imaginó que Ryota, siendo su mejor amigo, sintiera algo por ella, pero estaba equivocada, siempre lo consideró como un buen amigo, aún si su amistad estuviera mal vista ya que eran de clases muy distintas, sabía que jamás podría fijarse en él, no porque sólo sea un humilde agricultor que viviera de lo que ganaba, sino que siempre lo consideraría sólo un amigo, nada más…

Como no respondió palabra alguna, Ryota se le acercó intentando pasar sus manos sobre sus hombros, entonces se quedó rígida, las mejillas comenzaron a calentarse

-Temari, yo… -Quiso continuar pero Temari lo interrumpió apartándose y dándole la espalda, aun así continuó:

-Yo… lo siento mucho, no estaba tratando de… discúlpame

-No, no te disculpes, descuida, qué no se te hace tarde para el trabajo? No quiero atrasarte más, mañana pasaré por aquí, será el aniversario de matrimonio de mis padres… -trató de sonar calmada

-Está bien, entonces te veré mañana –no continuó el asunto, forzó una cálida sonrisa, se inclinó en un acto de despedida y siguió su camino

Temari salió corriendo con el corazón latiendo a mil, muy incómoda y confundida…

Por qué me está pasando todo esto hoy?