Titulo; Sangre Sucia.

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Capitulo 2: No puedes escapar.

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Nota: Los personajes no me pertenecen si no a Kishimoto, todos los personajes de Naruto son de él.

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Este Fanfic esta inspirado en el mundo Omegaverse.

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Pareja: SasuHina
Contenido: Hetero, Yaoi y Yuri.

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Advertencia:
En esta historia se verán violaciones, falta a los derechos humanos, mal vocabulario, discriminación, escenas de sexo fuerte y/o explicito.

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— Diálogos —

"Pensamientos"

Letra normal, narración de mi parte

Recuerdos o respectiva de un personaje.

(...) Cambio de lugar, tiempo o escena.

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Todavía podía recordar el vivido momento en el que corrió lo mas rápido que sus pequeños pies le permitieron, su respiración acelerada provocando que su corazón latiera tan rápido pensando que en cualquier momento le explotaría y moriría. La adrenalina la lleno completamente porque aunque tuviera sus pies cortados y ensangrentados cubiertos de tierra no le importaba para nada, aunque tropezara varias veces hasta hacerse un gran daño no le importo, simplemente hizo lo que su madre le ordeno... Correr sin mirar atrás.

Eso hizo por un largo tiempo hasta que todas sus energías se acabaron completamente, se recargo en un enorme árbol ya que aun no lograba salir del amplio bosque. Se recargo en el, y tan lento como pudo se deslizo hasta llegar al piso, su garganta se encontraba extremadamente seca, ya que al correr su respiración era tan rápida que no lograba hacerlo completamente por las fosas nasales, cerro los parpados que le pesaban enormemente y se dedico a escuchar la naturaleza, el sonido del viento moviendo suavemente las hojas de los arboles creando una armoniosa melodía natural.

Agudizo mas su sentido del oído como Omega que era y logro localizar el sonido de agua correr, un río para ser exactos. Una ligera sonrisa logro dibujarse en sus pálidos labios, pues se sentían un poco tranquila, los libros que su madre le llevaba trataban sobre supervivencia, algunos románticos, otros de varias materias diferentes. Su pequeña sonrisa no duro demasiado, pues con pensar en su madre, su amada madre su corazón se oprimió. Se llevo su mano derecha hasta su corazón y se dio un duro golpe en el pecho para después apresar fuertemente un pedazo de tela de su vestimenta.

Tenia que sobrevivir... Tenia que hacerlo por ella y por su madre. Con las pocas fuerzas que recupero al descansar se paro poco a poco con dificultad agarrándose de la seca madrera del enorme troncos, ellos eran su sustento para seguir avanzando hasta llegar a su destino. Cuando llego después de una larga caminata una pequeña lagrima se escapo de sus grisáceos ojos, pues en ese momento era lo mas hermoso que había visto en su corta vida, una en la cual vivió encerrada en cuatro paredes y oscuridad.

Ahora era libre, y admirar tan magnifica escena era para conmemorarla en su memoria. Un recuerdo que nunca iba a olvidar. Camino hasta la orilla y pudo apreciar la hermosa y cristalina agua donde se podían apreciar los pequeños renacuajos nadar libremente, su reflejo sucio se mostraba en ese espejo natural, pero aun así no le dio mucha importancia. Se sentó en el borde dispuesta a meter sus pies, un escalofrió recorrió su cuerpo por la helada temperatura del agua, pero aun así era una sensación satisfactoria, necesitada de más contacto con el magnifico liquido, y rápidamente retiro su vestimenta y se zambullo completamente en el.

La sensación para ella era indescriptible, como un nuevo mundo, porque para ella todo a partir de ahora seria nuevo. Cuando tranquilizo sus ansias hizo un pequeño cuenco con sus manos y cogió liquido entre ellas para llevarlo a los labios y beberlo una y otra vez hasta quedar completamente llena. Lavo su cuerpo delicadamente, pues las heridas en su cuerpo aun eran recientes, el recuerdo de ese escalofriante momento la aterrorizo, no quería pasar por eso nuevamente y no se lo deseaba a nadie de su raza.

Se vistió nuevamente, pues no podía mantener la guardia baja aun, sabia que la estaban buscando para traerla de vuelta y de solo pensarlo era aterrador. Rezo por que su madre estuviera bien, las ganas de regresar por ella eran enormes, pero el esfuerzo que hizo su madre no valdría para nada. Un gruñido proveniente de su estomago la trajo de nuevo a la realidad, tenia mucha hambre. Busco por los alrededores y encontró unas bayas, hongos y raíces comestibles que identifico. Relleno su boca de ellos hasta satisfacerse y tomo unos cuantos para su viaje, pues no podía estar en ese lugar por más tiempo.

Siguió su camino sin rumbo, solamente caminando río abajo, tal vez encontraría un pueblo. Cuando el cielo comenzó a cambiar sus tonos cálidos a obscuros anunciando la fría noche sabia que ya no podía continuar más, busco un lugar en que dormir en la hermosa intemperie admirando los miles y millones de estrellas que iluminaban la noche acompañadas de la hermosa y luminosa luna. Se recargo en un tronco de árbol, admiro el amplio cielo y comió unas cuantas bayas y raíces antes abrazarse mutuamente y caer en el mundo de los sueños esperando no tener alguna pesadilla.

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Los primeros rayos del sol le dieron por completo en todo su rostro, era una luz tan cegadora para sus ojos que estaban acostumbrados a la oscuridad. Bostezo estirando sus brazos y piernas, era tiempo de seguir. Cuando se paro para sacudir sus prendas sus agudos oídos escucharon ramas secas romperse, eran pisadas... El miedo la lleno, no sabia que hacer, lograron localizarla y no quería ni pensar en que volvería nuevamente a esa fría oscuridad. Su mirada se poso en el lugar donde provenía dicho sonido y dos personas se encontraban del otro lado del rió.

Sus sentidos se pusieron alerta, en cualquier falso movimiento que esos seres se atrevieran a hacer ella correría tan rápido como su cuerpo se lo permitiera. Olfateo ligeramente para descubrir la raza proveniente de esos seres, pero ni el olor de un Alfa ni Omega provenía de sus cuerpo, eran una pareja de Betas. Pero eso no significaba que pudiera descuidarse, tal vez era una trampa y unos malolientes Alfas estuvieran detrás de todo solo para capturarla. Porque la naturaleza de los Beta era neutra, pero con obediencia absoluta hacia esos despreciables y ruines seres.

— ¿Quienes son ustedes? — pregunto con nerviosismo, cautela y un poco de hostilidad para encubrir su miedo, porque ella ya no volvería a confiar en un ser humano tan fácilmente, porque ahora todos son sus enemigos. La pareja de Betas la miro con un poco incomodes y sorpresa. Eran un hombre y una mujer, analizaron rápidamente a la pequeña y sonrieron, pues cercas de ahí se encontraba una ciudad y los Omegas sin marcar eran muy codiciados. Con la sonrisa que dieron ese par sus sentidos dieron la alerta de peligro, poco a poco movió sus pies retrocediendo y ellos se dieron cuenta.

— No te muevas, maldita mocosa — advirtió la mujer, pues noto como poco a poco ella se movía para alejarse, maldijo los sentidos desarrollados de los Alfas y Omegas. Le dio una rápida mirada cómplice a su compañero, pues ambos pensaron la misma cosa al ver esa pequeña Omega. Porque si lograban capturarla podrían hacer mucho dinero con ella. A simple vista se podría admirar la exquisitez de la pequeña Omega, tenia una larga melena azabache y unos grandes y grisáceos ojos, tan hermosos y exóticos, y para su edad se podría apreciar muy bien su cuerpo bien desarrollado.

Con solo escuchar el tono de voz de la mujer su piel se erizo, ellos no tenían buenas intenciones con ella, lo sabia, nadie seria bueno con un simple Omega, porque ellos son el desecho de la humanidad, simplemente objetos con los cuales se podrían jugar y tratar como quisieran, ellos no tenían derecho alguno y lo mejor que un Omega podría lograr en su vida seria dejarse marcar por un Alfa. Una idea repulsiva para ella en esos momentos, porque lo que más odiaba en este mundo son esos malditos seres superiores. Dejo que la pareja de desconocidos se distrajera un momento y rápidamente corrió dentro del bosque escuchando los gritos y maldiciones de ese par.

Esta vez no logro escapar, fue capturada nuevamente, sus pies no la ayudaron en su escape y fue capturada. Un solo descuido y su pequeña libertad termino, todo por un pequeño tropiezo, el hombre la alcanzo rápidamente, pateo fuertemente su estomago y costillas provocando un inmenso dolor en las partes dañas con anterioridad provocando que escupiera un poco de sangre con saliva, la tomo de sus azabaches cabellos jalándolos tan fuerte que sentía como algunos de ellos eran arrancados. Un pequeño quejido escapo de sus labios, el sabor a hierro en su boca era enorme por el puñetazo que recibió en su mejilla izquierda. Recibió unos cuantos golpes mas antes de que su mundo oscureciera nuevamente.

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Poco a poco comenzó a recuperar la conciencia y los últimos recuerdos del bosque azotaron fuertemente en ella, las imágenes pasaban una tras otra hasta terminar donde todo había acabado, quiso abrir sus ojos pero estos se encontraban cubiertos, sus manos y pies amarrados y el dolor en su cuerpo fue acompañado de un enorme dolor de cabeza que sentía como si le fuera a explotar en cualquier momento. Tenia miedo, su cuerpo temblaba levemente y su respiración se agito un poco, no sabia cuales eran las intenciones de esa gente y lo que le pasaría ahora en adelante.

El miedo era lo que mas sucumbía en ella porque no sabia lo que le pasaría de ahora en adelante. Trato de adivinar con sus sentidos mas desarrollados para saber donde se encontraba, con sus dedos detrás de su espalda pudieron sentir el húmedo piso en el que estaba tirada, era una mezcla de cemento y tierra mojada, olfateo con dolor ya que su nariz también fue golpeada con anterioridad en el bosque al momento de capturarla y encontró varios olores, unos de ellos eran como a carbón, tierra y polvo acumulado no por naturaleza, si no por el tiempo. La humedad de la madera que se encontraba allí también era capas de definiría y ahora que se solamente en escuchar se concentraba solamente en su oído para escuchar algo que logro captar con facilidad, eran unos pasos que se acercaban a su localización, tranquilizo su agitada respiración y fingió estar inconsciente nuevamente. Después de lograr lo cometido una puerta se escucho rechinar y de acuerdo a la cantidad de pisadas que escuchaba era una persona.

Su corazón latió rápidamente, cuando sintió a esa persona cercas de su ser casi sentía que se le salia el corazón por la boca. Sintió las manos de esa persona tocando su cabello, rostro y cuerpo. Era una sensación tan desagradable para ella ser tocada, tuvo que aguantarse las ganas de no vomitar en ese preciso momento, pero aun así la sensación de desagrado no disminuía para nada. A pesar que los toque de esa persona era "gentiles" no quería que la tocara por lo cual fingió despertar para ver si podía entablar una conversación con esa persona.

— ¿Q-Quien eres? — fue la primera pregunta que formulo la pequeña, pues de dos cosas estaba segura, las cuales eran; que era un hombre y su raza era Beta ya que era lo único que pudo percibir. No recibió respuesta alguna por parte de esa persona, por lo que deicidio formular otra pregunta. — ¿Que quieren de mi? — pregunto ahora con un poco mas de valor, ya que no podía verse frágil y débil contra ellos. Nuevamente no recibió ninguna respuesta, las ganas de llorar eran inmensas, sus ojos le picaban por las pequeñas gotas saladas que querían salir de esas hermosas orbes grisáceas.

— No quiero hacerte daño — hablo la tranquila voz masculina mientras le retiraba la venda de los ojos con sumo cuidado para no lastimar mas las heridas de su rostro. La Omega parpadeo un poco tratando de localizar a esa persona en la oscuridad del lugar. El dueño de esa tranquilizante voz era un castaño de no mas de veinte años, alto de piel bronceada y unos hermosos ojos color zafiro. — Mi nombre es Arion, pequeña. — se presento amablemente mientras su azulada mirada chocaba con la grisácea de ella. — ¿Cual es tu nombre? — le pregunto mientras la miraba fijamente esperando alguna reacción o respuesta de parte de ella.

— H-Hinata — respondió apenada mientras apartaba su mirada hacia el suelo, sus mejillas se colorearon levemente por la intensa mirada del castaño y su trato tan especial hacia ella. Porque nadie en su vida había sido tan amable con ella sin ninguna razón o interés de por medio, la única que lo había sido fue solamente su madre. Fue entonces que se dio cuenta de lo que pensaba, pues era cierto, nadie era amable con una persona sin ninguna razón. — ¿Que es lo que quieres? — le pregunto con un poco de duda en su voz, algo en ella le decía que no era nada bueno.

Él le dio una dulce sonrisa mientras la mirada tendida a su merced. La tomo de sus adoloridos cabellos levantándola levemente del suelo admirando su expresión de dolor. — Lo que quiera no es asunto tuyo, pequeña — dijo con su anterior sonrisa provocando que un escalofrío recorriera todo el cuerpo de la pelinegra. — Solo se buena niña y nadie te hará daño. — enfatizó la ultima palabra cuando la tomo de sus dolorosos cabellos azabaches.

Trago fuertemente saliva, había salio de un infierno para entrar a otro. Siguió al castaño con la mirada hasta verlo salir del lugar donde la mantenían cautiva. Su grisácea mirada observó todo lo posible de ese lugar el cual era un sótano lleno de cosas que percibió cuando tenia sus ojos vendados. Cerro lentamente sus ojos hasta solo ver oscuridad, la única cosa que conocía más que nada en toda su vida, su mejor amiga podría decir, ahora solo le quedaba rezar para que nada malo le pasara y huir antes de que su celo nuevamente comenzara.

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Después de su captura había pasado un mes, un largo y lento mes. Sus heridas habían sanado completamente, ya que su raza podría acelerar un poco más rápido de lo normal sus células y también gracias a los cuidados médicos del castaño y como él le había dicho que si era niña buena nada malo le pasaría y eso fue cierto hasta cierto punto, ya que cuando el castaño no se encontraba la mujer Beta se encargaba de ella. Al provocar a la pelirroja le era muy fácil a la pelinegra sacarle información, fue así que se dio cuenta del porque la capturaron y la mantenían en ese lugar sin hacerle algo por el momento, y de solo recordar el motivo su estómago se revolvía hasta tal punto de querer vomitar sus intestinos.

La pareja querían venderla a un prostíbulo donde anteriormente habían vendido a más Omegas como esclavos o maquinas de placer y también en alguna subasta donde algunos ricos e importantes Alfas asistirían para comprarlos. Se negó rotundamente a esas sucias e inmundas opciones, lo que más quería hacer era escaparse de ese destino que le esperaba dentro de poco, pero el enorme grillete amarrado en su tobillo izquierdo era una de las tantas cosas que se lo impedían. Se sentía como una estúpida muñeca vacía en un mostrador donde en cualquier momento alguien la compraría. — D-Debo salir de aquí pronto... y-yo se que puedo — se dijo a si misma como palabras de apoyo mientras con una piedra golpeaba a la cadena oxidada y gastada una y otra vez.

Sus días se dedicaban a eso, a golpear continuamente el oxidado grillete con su cadena para romperlo. Su trabajo se había atrasado ya que solo podía hacerlo cuando no estaba la pareja en la casa, por que habían comenzado a sospechar sobre el ruido que hacia al golpear. El tiempo pasaba y los dos meses se cumplieron, su cuenta regresiva había comenzado. Tenía que apresurarse antes de que su celo comenzara nuevamente. La desesperación quería apoderarse de ella porque en ese mes que llevaba golpeando el grillete no veía casi ningún progreso.

Suspiro pesadamente mientras se recargaba en la fría pared de piedra, cerro sus grisáceos ojos tratando de pensar en una solución, ya que solamente quedaban una semana para que su celo comenzara, tenia que huir lo mas rápido de ese lugar, pero siempre se preguntaba a que lugar iría, porque ella no tenia a nadie en este mundo ademas de su madre y del asqueroso clan Hyuga. Las lagrimas se aglomeraron en sus ojos cerrándolos fuertemente para no permitir que estas lograran salir, sorbió fuertemente su nariz y soltó un pesado y doloroso suspiro, porque en el pensaba que sus pocas esperanzas de escapar se iban para nunca regresar y resignarse nuevamente a su destino.

Pero algo en ella no lograba rendirse por completo, aun quería seguir luchan por mas inútil que sonara, porque no quería ser una maldita cobarde que se rendía cada vez que la vida desidia ponerle un obstáculo, tomo esa piedra con la que tanto luchaba día con día para romper esa cadena que la ataban, golpeo con fervor una y otra vez ese oxidado grillete tan fuerte que ella misma comenzaba a hacerse daño, pero eso no le importo, siguió y siguió hasta que por mi esa cadena que la ataba desistió y la libero. Las heridas en sus manos y pie eran insignificantes ahora que obtuvo su libertar.

— Así que la pequeña gatita demostró sus verdaderos colores — la piel de la pequeña pelinegra se erizo por completo y su sangre se heló provocando que permaneciera inmóvil en su lugar, sus pequeñas manos y pero no decir que todo su cuerpo comenzó a temblar, pues la voz del castaño tenia el mismo tono de voz frió y amenazador como la primera vez que hablo con ella, sus sentidos le gritaban una y otra vez que era peligro y que huyera, pero no podía. — ¿Creíste que no me había dado cuenta, pequeña puta? — pregunto con esa voz tranquila pero cortante y peligrosa, porque se encontraba furioso y mucho mas al no recibir ninguna respuesta por parte de ella. — ¡Responde! — grito mientras la tomo de sus azabaches cabellos con agresividad.

El dolor en su cabello llego en un abrir y cerrar de ojos, sin embargo no quería sucumbirse ante las amenazas del castaño, mordió su labio inferior con fuerza para no soltar ni un misero y sonoro quejido de dolor, lo cual provoco en aumento la furia del castaño. — Supongo que tendré que sacarte la respuesta por las malas. — pronuncio con un poco de diversión en su voz para después darle un puñetazo en el rostro a la pequeña provocando un gran hematoma en dicho lugar al ser su piel pálida y delicada. Se mordió tan fuerte su labio que con el golpe se lo rompió probando el sabor a hierro en toda su boca, pero no solo fue ese golpe, ese solo fue el primero.

Evito provocar un mayor daño en el rostro, pero aun así se divirtió golpeando el resto del pequeño cuerpo de la Omega. Ahora se encontraba completamente inmóvil en el suelo sujetándose su estomago y protegiendo uno que otro pedazo de su cuerpo inútilmente, la mayor parte de los golpes los recibió en su espalda y estomago debería de maldecir a dios por aun mantenerla con vida para seguir sufriendo ese infinito dolor, porque entre esos golpes que recibía uno tras otro deseaba que uno de ellos la matara por completo de esa mierdosa forma de vida que tenia. — Realmente golpearte me ha excitado demasiado. — confeso mientras que en su pantalón se podía ver el abultado miembro que despertaba y palpitaba. Se acaricio de arriba a abajo su miembro aun sobre la ropa mientras relamió la comisura de sus labios mientras veía a la pequeña tirada en el suelo adolorida.

Aun consiente por el dolor sus ojos se cerraron, el castaño estaba enfermo, se estaba masturbando mientras la veía tan frágil y mal herida. — Sabes... Dicen que a los omegas les duele hacerlo cuando no están en celo — el terror y el asco la inundo, su respiración se agito y trato de moverse para escapar de ahí aunque se estuviera arrastrando, el recuerdo de hace tres meses regreso a su memoria, mentiría si dijera que no tenia miedo, porque realmente lo tenia, no quería volver a tener ese tipo de contacto con un Alfa y ni pensar con un Beta, con el cual ni la mínima atracción le daba. — ¿Deberíamos comprobarlo? — la excitación en su voz era asquerosamente notoria, la pequeña Omega comenzó a sollozar al sentir las inmundas manos del mayor en sus piernas.

— P-Por favor... para — suplico en un hilo de voz, pero aun así el mayor no se detuvo, le arranco las pequeñas braguitas que tenia y sus suplicas incrementaron al verlo sacar su miembro completamente erecto de su pantalón, sus suplicas fueron completamente inútiles ya que él siguió ignorándolas y de un solo golpe entro en ella. El dolor era desgarrador, podía sentir como si la partieran en dos y las salvajes envestidas del Beta solamente la lastimaban. — P-Para... Para. — repetía una y otra vez como una mantra pensando que en cualquier momento el se detendría, pero no fue así.

Después de terminar dentro de ella, saco su miembro cubierto por una mezcla de semen y sangre vaginal. — Al parecer si era cierto. — soltó con burla antes de acomodar su ropa y dejar a la pequeña pelinegra tirada en el frió suelo aun en su pequeño estado de shock, pero antes de cerrar la puerta del sótano y salir por ella le dijo par de palabras. — No puedes escapar. — fueron sus ultimas palabras después de cerrar bruscamente la puerta y asegurarla dejando en una profunda oscuridad a la oji-luna, a la cual estaba completamente acostumbrada. Porque desde que nació la oscuridad fue y sera su única amiga.

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Continuara

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Hola Takis ~

Me di cuenta de que soy una maldita con Hinata x'D

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~ Hora de resolver dudas ~

¿Que pasa si un Omega tiene relaciones sexuales fuera de su etapa de celo?

Si los Omegas tienen relaciones sexuales fuera de su etapa de celo, para ellos es extremadamente doloroso y para nada satisfactorio, ya que cuando están en dicha etapa de celo ellos pueden lubricarse a si mismos para recibir satisfactoriamente a su pareja sin necesidad de "prepararse", a demás de que sienten gran placer en ese tiempo.

¿Hay parejas Alfa-Beta, Beta-Omega?

La respuesta es: Sí.
Si pueden haber pareja, pero eso es muy poco común, ya que los Alfas se sienten mas atraídos por los Omegas por su "olor, esencia o aroma". Aparte de que hay parejas Alfa-Omega las cuales están predestinadas a ser pareja. (suena muy romántico) Ya que normalmente los Alfas se sienten mas atraídos por los Omegas, y las "feromonas" que tienen los Omegas son inútiles en los Betas al no tener sus sentidos muy desarrollados como los Alfa's.

¿Las parejas Alfa-Beta, Beta-Omega pueden tener hijos?

Si, pero es MUY difícil que puedan procrear, pero cuando logran hacerlo el embarazo corre muchos riesgos y peligros.

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Perdón si hay faltas de ortografía y errores ;u;

By; Akira Fullbuster.