Capítulo 45 "Libertad"

Cevdet besó los labios de su esposa, se sentía algo raro sin un uniforme puesto, pero se arregló la chaqueta que llevaba y salió de su casa, tenía una dura misión por cumplir…

Era muy temprano cuando llegó al cuartel. Se encontró con un soldado en su camino, que, advertido de su deslealtad, intentó detenerlo, pero Cevdet se lo quitó de encima y lo mató, no le quedaba demasiada opción.

Si todo salía bien, terminaría rápido y toda esa pesadilla acabaría para siempre…

Se preguntó si Yakup haría lo que él le había pedido y por un momento, cuando estaba a punto de entrar al despacho de Vasili lo dudó…

Abrió la puerta con cuidado y lo vio sentado detrás de su escritorio, con el uniforme puesto y terminando de cerrar una carta con lacre y su sello…

-General…- dijo Cevdet.

-Justo a tiempo…- dijo y lo miró con seriedad, sentía lástima por todo lo que había ocurrido, pero al menos alguien saldría ganando con todo lo que estaba por ocurrir…

-¿De verdad hará que lo mate? - le preguntó algo sentido.

-No tengo miedo de morir…

-No se trata de eso…

-¿Entonces?

-Escucha… yo dediqué mi vida al ejército para sobrevivir como pudiera la pérdida de mi hijo…

-¿Y ahora que lo encuentra no lo disfrutará?

-Esta carta es para él y para mi mujer y León… por favor asegúrese de hacérselas llegar…

-No me contestó, general…

-Ayer, por primera vez en muchos años, vi a mi esposa, una mujer que creí que estaba muerta en vida, ser feliz otra vez… sonreír, se pasó el día entero con nuestro hijo… creí que no lo dejaría irse y luego compartimos la cena, nos reímos, Cevdet… incluso tuvimos intimidad… fue una hermosa despedida… y con Dimitri… supongo que él aprenderá a respetarme un poco cuando no esté más en este mundo…

-Pero…

-Cuanto más tiempo pase, menos posibilidades tienes de que esto salga bien…- dijo y abrió su cajón, sacó un arma y la deslizó en dirección a él, para que le tomara…

-General…

-Hazlo ya… libera a tu pueblo…

Cevdet cerró los ojos y los apretó. Todo esto tenía un sentido y él lo comprendía, la situación hubiera sido distinta si él se hubiese resistido… como él creía… pero no lo hizo, simplemente esperó el momento y cuando todo terminó, tomó la carta y la colocó en su bolsillo…

Cevdet escuchó la puerta a sus espaldas y vio a Yakup y un par de hombres entrar.

-Todo está despejado… tomaremos el cuartel ahora…- dijo y Cevdet asintió, todavía algo afectado.

-Háganlo…- dijo y se dirigió hasta la puerta.

-Coronel…-dijo Yakup y Cevdet se volvió para mirarlo.

-Todo terminó… y este es el comienzo de muchos triunfos para nuestra patria, estoy seguro de eso…

-Yo también…- dijo el joven y Cevdet salió.


Caminó un largo rato, y terminó observando el mar, tratando de buscar serenidad…

Sintió una mano en su hombro y vio que se trataba de Azize, que venía con Ali Kemal…

-Está hecho…- dijo y miró a su hijo con algo de culpa…

-Hiciste lo necesario…- dijo el chico con sorprendente seguridad, esos días parecía haber madurado más que en toda su vida.

-Tienes en tus manos la primera victoria de nuestro pueblo…- dijo Azize con lágrimas en sus ojos- lamento que haya sido así… sobre todo por toda la historia que hubo alrededor.

-Lo se…- dijo él y la abrazó un momento- hijo…- dijo y sacó de su bolsillo la carta- tu padre… el general dejó esta carta para ti, la señora Veronika y León…

-Gracias…- dijo el chico con algo de tristeza- ¿estás bien? - dijo y luego de darle un abrazo que Cevdet aprovechó como si fuera el último, asintió- creo que iré a entregar esta carta…

-Bien… hazlo… espero que alguna vez puedas perdonarme…

-Papá…- dijo Ali Kemal y Azize sintió que se le saltaban algunas lágrimas- mi situación es tan complicada… siento mucha pena por esta familia que es la mía, pero que aún no la siento así… pero mi cariño, mi respeto y mi lealtad es con ustedes… así será siempre… aunque decidiera irme a Atenas, como la señora Veronika me propuso…

-Gracias… gracias…- dijo Cevdet y volvió a abrazarlo.

Luego de abrazar a Azize, el chico se fue y los dejó allí. Cevdet se sentó sobre una roca y Azize se apoyó sobre él, estaba algo cansada y un poco dolorida. La inminencia del parto, en la cual ella no quería pensar, la hacía estar frecuentemente fatigada y sintiéndose insegura…

Se quedaron en silencio un rato, con sus manos reunidas, mirando el devenir del agua en la costa y él giró la cabeza para mirarla…

-¿Acaso la vida nos dará la posibilidad de ser un poco felices? - preguntó él.

-Yo ya lo soy… contigo a mi lado… ¿qué más puedo pedir? - dijo y él sacudió la cabeza.

-Todo… tú te mereces todo lo bueno… has soportado penas y sufrimientos toda la vida… es hora de ser feliz… pero ser feliz en serio y de una vez por todas…

-Hagámoslo…- dijo ella con una sonrisa- seamos felices…- dijo y él se inclinó y besó sus labios.


Azize sonrió en el beso y cuando quiso acomodarse para acercarse más a él sintió una contracción y se separó mirándolo con preocupación…

-Cevdet…- dijo y él la miró sin comprender.

-¿Qué pasó?

-El bebé… ya viene…- dijo con seriedad.

-¿Ya? Vamos al hospital…- dijo e intentó moverla, pero ella lo detuvo.

-No voy a llegar… el bebé tiene que nacer aquí, Cevdet…

-¿Cómo que aquí? No, no… tienes que hacerte atender en el hospital…

-No llegaré al hospital…- dijo jadeando- tienes que ayudarme…

-¿Yo? - dijo a la defensiva, nervioso- no se nada de traer bebés al mundo…

-Pues… has hecho cosas más difíciles, créeme…- dijo buscando un poco de aire.

-Azize…

-Cevdet… ayúdame, por favor…- le suplicó y él la tomó entre sus brazos brevemente.

La hizo sentar en una piedra, les pidió a unas personas que pasaban que fueran al hospital y buscaran ayuda y siguió las instrucciones de su mujer…

-Ya puedo tocar su cabecita…- dijo Cevdet, inclinado sobre ella, sin saber si hablarle para darle ánimos o dejarla que seguramente ella conocía mejor su cuerpo…

-Vamos…- dijo y apretó los labios- vamos bien…

Azize necesitó unos cuantos pujos más para poder dar a luz a su bebé y cuando Cevdet lo sacaba y lo envolvía en el velo de Azize, que era el trozo de tela más limpio que pudieron conseguir, vieron llegar corriendo a dos enfermeras…

Lo ayudaron a cortar el cordón y el niño rompió en llanto…

-Parece sano, es un varón…- dijo la enfermera- felicidades…- le dijo a Azize.

-Mehmet…- dijo Azize y Cevdet asintió.

Azize lo tomó entre sus brazos y lo acercó a su cara. El niño se calmó y abrió sus ojos, mirándola, aunque sin verla… pero tranquilo, sintiéndola cerca… protegiéndolo…

-Es hermoso…- dijo Cevdet con emoción- tú eres hermosa…- agregó y ella sonrió con lágrimas en los ojos.

-Gracias por ayudarme…- le dijo y él tomó al niño en sus brazos.

-Me obligaste, pero fue un placer…- le dijo.

-¿Te diste cuenta de que Mehmet ha nacido en una ciudad libre?- le dijo ella con una sonrisa y él asintió.

-No puede haber bendición más grande… este niño ha sido bendecido por nacer en libertad…

-Gracias a tus esfuerzos…- dijo ella y acarició su cara.

-Y a los tuyos…- le dijo y miraron al pequeño- te amo, mi vida…

-Y yo a ti…- le dijo ella y las enfermeras la prepararon para que pudiera moverse y llegar a un carruaje que la trasladara al hospital para que la revisaran y Cevdet se quedara más tranquilo…


El día le fue dejando paso a la noche y por suerte, en la cena pudieron encontrarse Azize y Cevdet con el resto de la familia, el único ausente fue Yakup, que estaba organizando la vuelta al mando del ejército otomano…

Cevdet propuso un brindis y todos los siguieron… estaban, por primera vez en mucho tiempo, con ganas de mirar hacia el futuro…

Antes de dormir, y luego de amamantar a Mehmet, Azize lo dejó en la cuna y ambos se quedaron mirándolo dormir con una sensación de serenidad que por un momento le envidiaron…

-Es tan hermoso…- dijo ella.

-Lo es… es igual a ti…- dijo él con una sonrisa…


Bueno, la verdad, pensé que terminaría la historia aquí, pero decidí darle un capítulo más para que podamos ver el "después" de esta historia y si realmente, Azize y Cevdet lograron ser felices como deseaban... confíen en mí, una vez más. Gracias por leer!