Un Takari para la peña =). Tengo el HC de Takeru se declara de formas ingeniosas :D


Inmarcesible: que no puede marchitarse. Propuesta por Midnighttreasure


Takari

.

Para él eso es lo que ella significaba. Algo Inmarcesible. Cuando se lo contó, Hikari le miró sin comprender. Disfrutaba siempre sacando palabras extrañas o poco utilizadas fuera de su jerga para sorprenderla y hacer que se interesara más en él.

Le proponía retos. Que buscara el significado de una palabra sin utilizar el ordenador, el diccionario o buscar ayuda en los profesores. Tenía que buscarlo entre sus escritos o en la vida misma.

Hikari siempre aceptaba estos retos completamente dispuesta a llevarlos a cabo. Incluso tenía una libreta con todas y cada una de las palabras que le había dicho siempre y su significado. Takeru se preguntaba cuándo se daría cuenta Hikari de todo. Porque esta era la última palabra que utilizaría para declararse.

Se había roto los sesos buscando una forma original de hacerlo. De declarar su amor por la castaña y conociéndola, seguro que esperaba algo increíble. Quizás no estuviera en sus planes, pero al menos esperaba sorprenderla con lo que mejor se le daba: Las palabras.

Hikari se esforzaba mucho por encontrar un significado. Que apareciera la palabra por sorpresa y donde menos lo esperaba. Takeru siempre se la jugaba, pues no sabía a ciencia cierta si la chica se encontraría con algo que le ayudara a descubrir el significado de esa palabra y así, andar un paso más al final.

Pero había llegado hasta la palabra final. La que la catalogaba como algo que nunca se marchitaría en su corazón. El fin de sus palabras de amor.

El fin de sus declaraciones.

Takeru solía pasar esos días mordiéndose las uñas, nervioso, pero ese día era peor todos los demás. Estaba ansioso porque ella lo descubriera, pero le gustaba tanto verla concentrada en ello que no podía tampoco presionarla más. Porque Hikari realmente se lo tomaba en serio. Quizás no por el mismo motivo que él pensaba, pero que lo hiciera era como una flecha directa a su corazón.

—¿Por qué te lo tomas tan en serio? —cuestionó una de esas veces.

Habían ido de excursión al parque natural y prestaba atención a todo, hasta haciendo fotografías. A Takeru le preocupaba que cogiera una insolación, pero la chica aseguraba estar felizmente y fuerte.

—Porque creo que hay un secreto en todo esto y cuantas más palabras tenga, más pronto lo averiguaré.

Le dedicó una de esas sonrisas brillantes y Takeru sintió que se enrojecía de la sorpresa. Hikari se había dado cuenta de su plan. De la idea que tenía en mente y quería llegar al final.

—Ciertas plantas pueden parecer que son Inmarcesibles, pero no es así. Para aquellos que no lo sepan, significa que no pueden marchitarse y…

—¡Takeru! —exclamó Hikari felizmente—. Mira qué casualidad.

Takeru asintió. Se lo había imaginado con la excursión, pero había una posibilidad de un cincuenta por ciento que no pasara. Hikari apuntó en una libreta cualquiera el significado, llevándosela al pecho al cerrarla.

—Esta tarde mismo la pondré en su lugar. Ya te diré cosas.

Horas más tarde, Takeru estaba más inquieto que esa mañana. Hikari tardaba en llamarle y casi era la hora de cenar. Miró su móvil para asegurarse de que tenía batería, señal y que no le pasaba nada malo. Incluso el teléfono fijo estaba sin utilizarse. Su madre enarcó una ceja al verle.

—¿Esperas una llamada importante?

—Sí. No. No lo sé —confesó—. Quizás me partan el corazón o quizás crea que puedo ir a las estrellas.

Natsuko sonrió, indudablemente segura de qué se trataba.

—Dejemos que sea tu hermano el que se encargue de las estrellas. Pero, te deseo mucha suerte. Aunque quizás no la necesites.

Takeru se fue a sentar en el sofá con ideas de que la televisión le quitara la molestia de la duda. Justo antes de que sus nalgas rozaran el sofá el timbre sonó. Se levantó como un resorte y abrió.

Hikari estaba sorprendida al verle y soltó una carcajada.

—Me lo imaginé, que estarías completamente nervioso.

Takeru suspiró y se apartó unos mechones de la frente.

—Esperaba tu llamada.

—Creo que una llamada es algo muy impersonal para una respuesta a algo que te has esforzado tanto por hacer, Takeru —reprendió—. Por eso decidí venir. Tengo a Taichi esperando abajo.

Takeru se asomó para ver al castaño patear una lata con enfado. Esbozó una sonrisa y se volvió hacia ella.

—¿Lograste descifrarlo?

—Sí. Y es realmente precioso —halagó—. Muchas gracias por verme de ese modo, Takeru. Y estoy realmente impresionada. He leído y visto muchas declaraciones, pero esta es… increíble. Me encanta, en serio.

—¿Pero?

Takeru se frotó el pecho. Seguro que había un pero. Hikari frunció el ceño.

—¿Cómo qué pero?

—Siempre lo hay.

Hikari se acercó hasta tomarle de las manos. Para su sorpresa, le besó los nudillos.

—No hay más pero que valga que el que te quiero también. Takeru, te has tomado el tiempo de hacer que me diera cuenta, de declararte de una forma tan hermosa y me has esperado hasta hoy.

Takeru sentía el corazón latirle con fuerza en el pecho. Sus esfuerzos habían dado sus frutos.

—¿Puedo estrecharte entre mis brazos?

—Vale. Pero…

—¿Ves cómo siempre hay un pero? —suspiró. Ella sonrió tirando del cuello de su camisa.

—Pero… has de besarme también.

Takeru se rindió a ella. Como no podía ser de otra forma.