Sonámbulo: una persona que camina dormida. Propuesta por Midnighttreasure
Taichi y Hikari (fraternal)
Taiora de extra
.
Hikari siempre había sido la especial. La que podía hablar con las sombras o con los muertos. La que veía la hermosura donde no la había. La mística.
Pero nunca jamás la habían preparado para un hermano adolescente que se comportara como el suyo. Lo amaba. Claro que sí, era su sangre, su hermano. El primer hombre al que decidió admirar.
Pero en ese momento solo le parecía un ridículo chico de secundaria escondido tras una puerta y roncando como si tuviera la nariz pegada a la almohada.
Nada de aquello podría ser muy extraño, si no fuera porque estaba tras su puerta, en su dormitorio.
Hikari se había levantado para ir al baño y cuando regresó, casi gritó del susto al verlo ahí. Sabía que a los sonámbulos en teoría no había que despertarlos porque podía pasar algo grave. Pero si su hermano no se había despertado con su grito, es que estaba bien dormido. Lo que no comprendía es qué hacía tras la puerta de su dormitorio.
Había leído de algunos que iban a la nevera, la abrían y se quedaban ahí por horas hasta que alguien los descubría o se cargaban el electrodoméstico. Otros tenían momentos suicidas y eran peligrosos.
Pero no. Su hermano se quedaba ahí detrás de la puerta, como si fuera un fantasma, hasta que decidía volver a su cama y arroparse como si nada hubiera pasado.
—¿Qué hacías en mi cuarto anoche? —le preguntó al día siguiente.
Taichi dejó caer la cuchara del flan contra la mesa y la boca abierta casi dejó caer la suave comida.
—¿Qué?
—Entraste a mi cuarto y te pusiste detrás de la puerta a roncar. Me diste un susto de muerte.
Taichi buscó a su alrededor hasta que se percató de que Hikari hablaba en serio.
—¿Otra vez lo he vuelto a hacer?
—¿Cómo que otra vez? —cuestionó la castaña.
—Mamá me descubrió de pequeño que lo hacía. Me quedaba de pie, junto a tu cuna, durmiendo. Eso también parecía tranquilizarte, así que mamá no le dio demasiada importancia.
—Pues ayer me asustaste —recalcó—. Lo bueno es que luego te fuiste a dormir como si nada.
—Sí, es lo que hago.
Se frotó los cabellos como disculpa.
—Tendré que volver a cerrar la puerta de nuevo hasta que deje de hacerlo.
—¿Por qué? Ahora que sé que sucede no pasa nada —descartó moviendo la mano.
—No sé lo que hago en sueños, Hikari. Podría confundirte con Sora o algo en algún momento y sería terrible.
La seriedad en su voz la asustó por un instante. Mientras que Taichi maldecía y se levantaba para buscar la llave de su dormitorio por algún lado, Hikari sonrió. Su amor era una ternura de persona cuando se trataba de ella.
Quizás, es que inconscientemente, sabía que Hikari necesitaba que la cuidaran, como había sucedido cuando era un bebé.
Tan tierno él.
Notas de autora:
Realmente siempre es Hikari la que está en estos lios, pero por una vez quise usar a Taichi como algo tierno (l)
