Epílogo: Llegar a la meta y reflexionar sobre las huellas que dejamos por la senda. Uno es lo que es gracias al camino que ha tomado. Propuesta por Dunnik


Takeru

Takeru golpeó el teclado diversas veces hasta que sus dedos se detuvieron. Estaba inquieto y miraba las letras que brillaban en la pantalla de su ordenador como si fueran pequeñas hormigas que le devolvieran la mirada, cuestionándose si estaban bien colocadas o no.

Takeru se preguntó lo mismo. ¿Estaría bien publicar ese epílogo? Eran sus vidas las que iban a salir públicamente. Ya no eran niños. Todos se han casado y tenían sus respectivos hijos ahora. No es que contara muchas cosas íntimas, pero quizás obligara a que la intimidad de ellos se viera ultrajada y pública.

Todos habían dado su visto bueno en la última reunión que habían tenido. Pero; ¿era suficiente? ¿Estaban dispuestos a ello?

Los Digimon serían conocidos, sí. Muchos dejarían de esperar para encontrar a sus respectivos entrenadores. Ellos podrían guiarlos adecuadamente en el trascurso del tiempo.

Pero esto implicaba perder la poca intimidad que les quedaba. Si lo pensaba bien, casi todos eran famosos. Pero le preocupaba que Hikari se viera envuelta en más problemas. Desde su divorcio con su marido se había resentido algo en su vida y era la que había escogido una vida normal y tranquila siendo profesora de guardería.

Que Taichi o Yamato llamaran la atención ya era de por ellos. Sora y Mimi otro tanto. Hasta Miyako le preocupaba, aunque ya soportaba la fama de su marido desde que eran niños.

Se frotó la cara con ambas manos.

—¿Papá?

—Ah. Dime.

—Es hora de irnos. Los demás están esperando.

Takeru sonrió. Aquello era casi como una señal.

—Un momento, hijo y ya vamos.

—Vale.

Le dio al botón correspondiente y envió el manuscrito totalmente a su editorial. Era un buen epílogo para demostrar que podían ser felices y cargar con el peso del mundo.

Todos.

Y ahora, había una nueva esperanza en el mundo.