Capítulo 4: Cumpleaños de mitones

Día 4: Cumpleaños - Día 8: Mitones para gatitos

Marinette durmió tarde ya que paso tiempo diseñando la bufanda. Al día siguiente fue a la tienda de lana a comprar un carrete hipoalergénico de lana color verde y un carrete de color negro. Lo llevo a su casa y se dispuso a buscar entre sus cajones sus agujas de tejer. Luego de revisar bien sus cajones, por fin logro encontrarlas.

Se fue a sentar en la silla de su computadora. Puso algo de música para mejorar su ambiente de trabajo. Realizo unas cuantas puntadas de prueba, antes de comenzar a darle forma a los mitones que estaba a punto de crear.

Empezó a tejer de acuerdo a lo que había dado diseñado. Duro un par de días trabajando en aquel regalo. Hizo unos patrones bastante complejos en la bufanda, y algunas figuras con la forma de la garra que estaba en el anillo de Chat Noir.

Cuando hubo terminado de aseguro de que estuviera firme y no tuviera desperfectos. Tikki lo examino detenidamente.

—Marinette está muy bonito. Es muy dulce de tu parte que hayas hecho esto para Chat Noir, estoy segura de que le van a encantar.

—¿Tú crees Tikki? —pregunto ella.

—Claro, estoy segura que agradecerá tener algo que ponerse en los días fríos, especialmente cuando este de patrulla —Tikki tomo uno de los mitones y se lo puso en la cabeza para hacer reír a Marinette.

Tikki le llevo el papel de regalo de la mesa. Marinette logro conseguir papel de regalo con diseño de gatitos y lo envolvió con él, tratando de que él papel no se arrugará demasiado en el proceso. Lo dejo encima de la mesa y escribió una tarjeta con su firma pegándola en la superficie del paquete.

—Ya terminé—Marinette se tiro en la silla, feliz de haber acabado a tiempo —Ahora solo tengo que esperar a que Chat Noir llegue.


Adrien finalmente había terminado con su tarea. La guardo dentro de su maleta y reviso su contenido.

—¿Vas a ir a ver a Marinette?

—Claro Plagg. Me prometió que me iba a dar algo especial —dijo Adrien mirando de reojo a Plagg.

—¿Algo especial? Sera algún tipo de queso acaso —insinuó Plagg.

Adrien se rio ante la idea.

—Tu solo te preocupas por tu queso. Además, ¿Por qué Marinette me daría queso? Se supone que ella no sabe de tu existencia y es mejor que no lo sepa.

"Si supiera" pensó Plagg rodando los ojos.

Adrien terminó de organizar sus cosas para el día siguiente.

—Ya es hora de irnos, Plagg. ¿Ya estas listo? — Adrien dejo su maleta colgada en la silla.

Plagg se comió de un bocado uno de los quesos que tenía en las patas.

—Ya estoy listo.

—Plagg ¡Transfórmame! —Grito Adrien.

Chat llego a verla justo como se lo pidió días atrás.

—Hola, princesa. ¿Qué estás haciendo? —Chat Noir camino hasta donde se encontraba sentada Marinette.

Marinette levantándose le dio un beso en la mejilla.

—Gracias por venir.

Chat Noir se sonrojo un poco después de que sintió los labios de Marinette en su mejilla.

—Ahora, cierra los ojos —Marinette hizo el gesto de cubrirse los ojos con su mano.

—Cerrar los ojos, ¿Acaso me vas a besar? —dijo el de manera picara.

Marinette rodo los ojos.

—Claro que no. Esa no es la sorpresa —Marinette le mostró una cara de enojo bastante forzada —Ahora, cierra los ojos o no te voy a dar nada.

El hizo lo que le pidió. Chat Noir abrió a medias uno de sus ojos.

—Sin mirar, Chat Noir. No hagas trampa —Marinette escondió lo que le iba a entregar en su espalda.

Chat Noir rio cuando ella se dio cuenta de los que estaba haciendo.

—Estira las manos, Chat.

El hizo lo que ella le ordeno. Sintió como Marinette puso un paquete en sus manos.

—Ahora abre los ojos.

Chat Noir volvió a abrir los ojos. En sus manos estaba un paquete envuelto en papel de regalo con diseños de gato.

—¿Qué es esto? —pregunto él.

—Es un regalo, para ti—le respondió Marinette tímidamente.

Chat Noir emocionado abrió el empaque. Se encontró con un par de mitones de color verde, de un tono similar al de su miraculous. Chat Noir estaba boquiabierto.

—Es para los días fríos. Se que París puede llegar a ser muy helado a veces, pero con esto no te congelaras.

Chat Noir se enterneció con lo que le dijo. Nunca ningún civil había sido tan considerado con Chat Noir.

—Son perfectos.

Marinette se acercó más a él casi invadiendo su espacio personal

—Me alegra que te gusten.

El portador del Miraculous del gato volteo a ver a el reloj.

—Creo que ya tengo que irme. Tengo cosas de gato que hacer.

Marinette lo acompaño a la terraza de su casa para despedirse.

—Agradezco mucho tu regalo, Marinette. Realmente lo aprecio— Chat Noir se inclinó para darle un beso en la mejilla a Marinette antes de tomar su bastón para marcharse —Adiós, Marinette. Nos veremos pronto.

Chat Noir salto del balcón de vuelta a su hogar. Marinette se despidió de el a la distancia.


Adrien iba camino a casa. En el camino se preguntaba si este año, su padre o Nathalie le darían un regalo diferente al del año pasado cuando fuera su cumpleaños. No podía decirle a Marinette que aún no era su cumpleaños porque aún faltaba un mes para eso. Si lo hacía estaba seguro de que descubriría de inmediato quien era en realidad y no quería ponerla en peligro.

Mientras tanto Nathalie estaba trabajando en algunos informes. Y antes de que se le olvidara y no le pasara lo que sucedió la última vez, decidió dejar un recordatorio para el cumpleaños de Adrien con un mes de anticipación.

Nathalie estaba pensando que regalarle, porque se sentía mal por haberle mentido sobre el regalo de cumpleaños anterior.

Vio que Adrien entro a la casa.

—Bienvenido a casa, Adrien. ¿Cómo te fue? —pregunto ella.

—Muy bien, gracias Nathalie —respondió Adrien, frotándose las manos.

Nathalie lo examino detenidamente hasta que se dio cuenta de lo que Adrien estaba usando.

—Adrien ¿Qué es eso que llevas ahí? —Nathalie señalo sus manos.

—Ah, son unos mitones—Adrien le mostro sus manos con los mitones puestos.

—¿De dónde los sacaste? —Nathalie tomo sus manos para examinar los mitones.

—Fueron un regalo de Marinette. Me los dio porque vio que tenía frio en algunas ocasiones —Adrien mintió con esa afirmación. Obviamente no podía decirle la verdad a Nathalie.

En ese momento vio como la expresión de Nathalie cambio. Era como una expresión de ¿Culpabilidad? Adrien no lo entendía.

—¿Nathalie, pasa algo?

Ella noto la cara de preocupación de Adrien.

—No pasa nada Adrien —ella le apretó las manos con cariño —Son problemas con la compañía, nada de lo que tengas que preocuparse.

Ahora Nathalie temía que Adrien descubriera la verdad sobre la bufanda. Tendría que pensar que debía hacer ahora antes esa posibilidad. Pero sabía que lo correcto sería decirle la verdad.

Solo que este no era el momento adecuado para hacerlo.