Disclaimer: Magi/マギ pertenece a Shinobu Ohtaka y Editorial Shogakukan
Capítulo 3 "Parece tan lejano e irreal"
Aquel recuerdo permaneció por mucho tiempo en su memoria, tan fresco y vivido que no podía simplemente desecharlo, se sentía realmente estúpido por albergar algo como aquello dentro de sí, trato deliberadamente de esconder aquel malestar que le aquejaba día con día, estaba desesperado y quería dejarlo salir, arrojar ese sentimiento que le estaba matando por la incertidumbre de no saber lo que era, entonces había pensado en quien sería perfecto para dicho tema, jamás admitiría que estaba preocupado, pensó detenidamente en quien sería la persona adecuada para alejarse de aquella incomodidad en su corazón, al final se afirmó que Kougyoku era la indicada para ello, fue difícil, hacia un tiempo que ya no hablaban como era debido. Kougyoku se encontraba en una secundaria diferente a la de él y Hakuryuu por lo que el tiempo que regularmente pasaban juntos se había reducido mucho y actualmente solo cruzaban las palabras necesarias.
Pensó por mucho tiempo, antes de que pudiese decidirse a hacer algo, días que se volvían semanas y estas se volvían meses, en los que al fin le había dado un significado a ese sentimiento, le gustaba, esa niña del centro comercial le gusto, de una forma que se le hacía estúpida e ilógica, pero ahí estaba él, sufriendo en silencio por su recuerdo. El recuerdo de alguien que no conocía.
Se armó de todo el valor y se tragó su orgullo, esto sería la cosa más difícil que haría en toda su vida, hablar con la verdad no era algo que le gustase, se sentía incómodo y prefería cambiar de temas esporádicamente, porque no quería verse ni sentirse débil ante los demás. Con pesar toco la puerta de la habitación de su hermana, un "adelante" se escuchó del otro lado y con algo de duda Judal se adentró al lugar, y se dio cuenta del gran cambio en ella desde la última vez que había entrado, era tan distinto pero a la vez tan familiar. Su hermana se sorprendió un poco al verlo ya que por lo general quien siempre tocaba su puerta y se encontraba el mayor tiempo posible en su habitación, era su pequeño hermano Kouha.
— ¿Sucedió algo Judal-chan? –Kougyoku se encontraba sentada frente a su escritorio tenía una enorme pila de libros sobre de este y se veía un poco cansada, fue entonces cuando recordó que los exámenes para el ingreso a preparatoria estaban cerca y su hermana quería entrar a una con un grado muy complejo. La mirada insistente de Kougyoku le saco de sus pensamientos, recordándole el porqué de su inesperada visita. La pelirosa le miro detenidamente, era mucho el tiempo desde que Judal había entrado a su habitación, tres años exactamente, y el que le mirase desde el marco de su puerta le estaba poniendo un poco nerviosa. Se levantó con parsimonia cerrando los libros que estaba utilizando y a paso veloz se dirigió hasta su hermano, el azabache le miro en trance, cuando menos se dio cuenta ya se encontraba sentado sobre la cama de su hermana y ella frente a él utilizando la silla de su escritorio.
—Habla. –fue lo único que le dijo, de pronto Judal se sintió estúpido y un poco enojado, no permitiría que la vieja de su hermana le tratase de esa forma como si fuera un mocoso, aunque pensándolo bien sí que se había comportado como uno cuando se quedó de pie sin hacer nada. —Vamos Judal-chan debe ser muy importante, dímelo ahora ¿sí? –le animo a hablar, mientras mostraba una sonrisa comprensiva, en todos esos años como hermanos Judal nunca se había dado cuenta de lo madura que podía llegar a verse su hermana, siempre la había catalogado como infantil e incomprensible, porque nunca le vio de la forma en la que se encontraba ahora, trato de relajarse, tomando su actitud indiferente de siempre y le respondió como solía hacerlo cuando jugaban de niños.
—Co…como fastidias vieja. –se maldijo, por el tartamudeo del inicio pero se recobró de la vergüenza y le miro desafiante con el ceño fruncido, Kougyoku le miraba algo impaciente, y con la risa contenida, Judal nunca cambiaria y eso era algo que le hacía feliz. —Maldición. Olvídalo mejor lo consultare con la almohada.
— ¡Espera! No puedes irte cómo así como si nada Judal-chan, se cuál es tu problema y estaba esperando a que vinieras a platicarlo conmigo. Esta es una muy buena oportunidad para que estrechemos nuestros lazos ¿no te parece?
— ¡¿De qué mierdas hablas?! –pregunto el azabache algo exaltado, la verdad no le importaban las cursilerías que podían llegar a salir de la boca de su hermana podía reclamarle aquello en otra ocasión, lo que si le había tomado por sorpresa fue el hecho de que Kougyoku hizo mención del porque se encontraba ahora mismo en su habitación, ese hecho le irrito de sobremanera, porque si ella tenía la noción de lo que le estaba aquejando, quería decir que sus demás hermanos estaban al tanto de su extraña actitud. ¿Tanto le preocupaba que dejo de actuar como normalmente lo hacía?
—No es así Judal-chan –Kougyoku le sonrió de manera comprensiva, desde su llegada a la familia ella había sido la única que no descanso hasta ver a Judal integrado plenamente con ellos, por lo tanto se la pasaba encima de él y gracias a ello conocía a la perfección cada uno de los gestos y hasta los más insignificantes hábitos de su hermano. Por eso estaba cien por ciento segura de que ahora mismo el azabache probablemente se maldecía por dejar escapar indicios de debilidad. —Mo~ ¿Cómo puedes ser tan insensible? antes de Hakuryuu yo era la única que pasaba el tiempo contigo, así que se sinceró ¿Quién es la desafortunada?
— ¡¿Haa?! ¿Qué demonios quieres decir?
—Oh vamos, sabes a lo que me refiero, la chica de quien te enamoraste, pobrecilla, con el tipo de personalidad que tienes no creo que sea sencillo conquistarla –le decía de manera divertida. Y entonces por segunda vez en su vida Judal se sintió de una manera indescriptible, quería gritarle a Kougyoku que estaba equivocada que no era lo que creía y que simplemente le quería consultar algo más, pero las palabras nunca salieron y en lugar de ello lagrimas silenciosas rodaban sobre sus mejillas, el pecho le dolía y frente a él la imagen de aquella niña de grandes ojos azules se hacía cada vez más clara.
Kougyoku no sabía qué hacer, se sintió culpable, tal vez se había pasado un poco con la broma de la chica desafortunada pero no pudo evitarlo. Con cuidado se levantó de la silla y se acercó hasta su hermano, quien se encontraba perdido en sus pensamientos, no estaba segura de que clase de chica era, pero para ser capaz de mover los sentimientos de alguien como Judal, debía de ser una muy buena mujer, Kougyoku deseaba desde el fondo de su corazón que su querido hermano llegase a ser feliz, porque aun cuando llegaba a ser insoportable y egoísta, se lo merecía, merecía ser feliz como cualquier otra persona.
Le abrazo fuertemente dándole pequeñas palmadas en la espalda mientras le susurraba palabras confortantes, y le soltó solo hasta que Judal se había calmado y con pequeños empujones le hizo saber que estaba bien.
Maldición
—Es bueno el mostrar tus verdaderos sentimientos Judal-chan, cuando la situación se vuelve impensable y no puede ser llevada a cabo por nosotros, debemos darnos un respiro y apoyarnos en los demás, y por eso tienes a tu familia. -una mirada llena de calidez y una sonrisa comprensiva, dejaron a Judal un poco avergonzado, Kougyoku tenía razón, pero él no quería mostrarse débil ante nadie, él no quería que los demás le mirasen con compasión y lástima, porque él era fuerte y había aprendido más cosas de las que hubiese querido en el orfanato, la debilidad era algo que se debía guardar. Los verdaderos sentimientos también.
Pero…
—Tú ganas vieja. –Menciono con resignación. Kougyoku frunció el ceño, todavía no se acostumbraba a como le llamaba su hermano, pero al menos podía decirse que era su forma de demostrarle que la quería.
— ¿Entonces? ¿Quién es? ¿La conozco? ¿Es de tu mismo grado o están en el mismo salón? ¡¿No me digas, es alguien mayor?! Porque de ser así enton…
— ¡Basta, maldición! ¿De dónde mierdas sacas tanta basura? –Ahora sí que Judal se estaba arrepintiendo.
—Esto no está funcionando Judal-chan –decía Kougyoku con un enorme puchero.
Silencio.
Y entonces.
—No tengo ni la más remota idea de quien sea, cuantos años tenga o donde viva, si es que aún vive. –menciono lo último apenas audible.
— ¡Eso es cruel, Judal-chan no puedes matar a las personas así como así, se más optimista! ¿Quieres?... –entonces Kougyoku por fin se dio cuenta del significado de las palabras de su hermano y no pudo evitar enternecerse ante tal situación.
—Maldición, quita esa cara, es asqueroso.
Pero ante tal comentario, solo pudo sonreir más, Judal se había enamorado, de la manera más cliché posible, esas formas de enamorarse que solo ocurren una vez cada… no está segura de cada cuanto tiempo pero si está segura de que no es muy frecuente.
El amor a primera vista.
Suena tan ilógico, pero eso es, algo que parece lejano e irreal.
…:::…
Lamento desde el fondo de mi corazón la demora, también lamento que sea tan corto, pero no me encontraba con el tiempo suficiente para escribir este tercer capítulo (aunque logre avanzar para el cuarto xD), llegó el segundo parcial en una y las evaluaciones globales en otra (estudio dos carreras, totalmente distintas), más trabajo y mi novia que se siente sola Q.Q, pero aquí está el tercer capítulo, me saque un tiempo libre jejeje :^) muchísimas gracias por leer y debo decir que me sorprendió ver la cantidad de personas que se habían tomado la molestia de leer tanto el primer como el segundo capítulo, muchas gracias.
