Afable: Agradable. Propuesta por Selenee Nelia
Wormon y Kenyako
Wormon sonrió mientras que Ken le cubría con parte de la colcha antes de volverse hacia sus hijos. Al Digimon no le importaba haber sido relegado a la habitación de los niños después de que Ken se casara con Miyako. Según le había explicado su compañero humano, los humanos hacían cosas cuando estaban en parejas que los demás no tenían que ver y menos escuchar o enterarse.
Cosas de puertas cerradas.
A él no le importó demasiado mientras que Ken fuera feliz y, cada día se levantaba con una sonrisa de oreja a oreja y bromeaba con Miyako a cuenta de quién había ganado o no el juego que hubieran estado practicando entre ambos. El caso es que gracias a esos juegos habían empezado a llegar los retacos.
A Miyako se le ensanchaba la barriga y luego, pasado unos meses, se marchaban para regresar unos días después cargando con un ser humano. Según Ken, era como ellos y los digihuevos. Iban a un lugar llamado hospital que podía parecerse a la ciudad del comienzo.
A Wormon le hubiera gustado ver y conocer ese lugar, pero Ken le dijo que los Digimon no tenían permitido la entrada.
Igualmente, no le importa. Pues tarde o temprano los traían a casa y entonces, podía ver ese lado afable de Ken para con esos niños.
Le gustaba arroparlos con el mismo cariño que hacía con él. La única diferencia es que los besaba también y les ponía las manos en la piel como si quisiera comprobar su temperatura. Los trataba con el mismo cuidado y amabilidad que a él, así que Wormon entendió que debía de protegerlos a costo de su vida si fuera necesario.
Por eso él decidido ir en busca de alguna ayuda y sus plegarias se vieron correspondidas cuando en las cunas de los niños fueron apareciendo dispositivos digitales y, más tarde, huevos con Digimon que serían sus futuros compañeros. Incluso había uno como él.
La sorpresa de Ken y Miyako fue muy agradeble y hasta Hawkmon, quien solía pasar más tiempo en el mundo Digimon por decisión propia, lo felicitó por haber pedido algo tan bueno para el bien de sus compañeros digitales.
Él lo único que quería es que esa sonrisa afable no desapareciera del rostro de Ken.
