Disclaimer: Magi/マギ pertenece a Shinobu Ohtaka y Editorial Shogakukan
Capítulo 5 "No es tan sencillo"
El ocaso comenzaba a verse, le gustaba mucho la vista de su departamento, porque era capaz de tener una visión casi completa de la ciudad, suspiró y entonces el recuerdo de su visita al hospital y los resultados que le fueron entregados hicieron que su corazón palpitara con desespero, no podía simplemente dejarse vencer, había luchado por mucho y la enfermedad que le aquejaba era una lucha más, tenía que sobrellevarlo, porque al fin podía estar con su persona predestinada, con aquel ser que había nacido especialmente para él, no podía dejarse arrastrar por sus inseguridades y más grandes temores, porque quería ser feliz.
Error.
Ahora mismo era inmensamente feliz y lo único que deseaba era poder mantener esa felicidad.
Un murmullo indescifrable, el movimiento de las sabanas, seguido de un bostezo, le hicieron voltear su mirada hacia la cama, donde momento anterior se encontraba junto al hombre que ahora mismo le mira con intensidad y cariño.
Sonríe, y con pasos calmos se acerca hasta él. Se sienta al borde de la cama y le mira con infinita dulzura.
—Duerme un poco más Kouen. —pronuncia mientras acaricia de forma suave la cabeza del contrario.
—Entonces duerme conmigo. —responde con la voz todavía adormilada. Kouen le toma suavemente del brazo, obligándole a recostarse a su lado, se remueve un poco, Kouen le gira hacia él y le acuna entre sus brazos, aspira el aroma de sus negros cabellos y en respuesta su compañero le abraza de manera firme —Te amo Hakuyuu —susurra y como si nunca se hubiese despertado, Kouen vuelve a caer dormido, Hakuyuu no puede evitar contener las lágrimas que se habían comenzado a acumular desde que supo que tal vez podía morir.
Debe ser fuerte, por Kouen y por su familia, porque aun cuando había decidido romper todo lazo con ellos, seguía manteniendo el contacto con sus hermanos, simplemente no podía darse por vencido, no podía derrumbarse y dejarse caer ante tal situación, pelearía con todo lo que estuviese a su alcance, y sabía que necesitaría apoyo, por lo que no podía simplemente guardar el secreto ante Kouen.
Estaba seguro de que le apoyaría, después de todo se amaban con intensidad.
Sostuvo con firmeza la camisa de Kouen mientras le abrazaba y escondía su cabeza entre el cuello y pecho del pelirrojo, todavía tenía unas cuantas inseguridades, pero estar de esa forma con Kouen a su lado, todo parecía más fácil. Dejo de pensar en el futuro y antes de dejarse caer a los brazos de Morfeo observo con detenimiento cada detalle del rostro durmiente de su amante, guardo con recelo aquella imagen y por fin se entregó al sueño.
…:::…
—Alibaba, Alibaba abre por favor, Alibaba —el llamado insistente de Aladdin sigue sin ser atendido.
Una vez llegando a su hogar, le informo a Sheba que iría a casa de su mejor amigo, desde el recibidor Aladdin pudo escuchar el "Ve con cuidado" de su madre, después de eso dejo caer su mochila y abrigo, con pasos apresurados se dirigió hasta el hogar de Alibaba y al tocar la puerta fue recibido por el ama de llaves.
—Buenas tardes, Eliam, yo-
—El joven Alibaba se encuentra en su habitación —la mujer se hizo a un lado indicándole a Aladdin que podía pasar, una vez dentro el ama de llaves le indico con un movimiento de cabeza que podía dirigirse hasta la habitación de su amigo, Aladdin asintió con energía.
—Le llevare un refrigerio —fue lo último que escucho de aquella mujer.
—Alibaba, por favor, Mor estaba triste porque te fuiste sin decir nada, ella quería decírtelo una vez que estuviera segura, Alibab-
La puerta por fin fue abierta, Alibaba tenía la cara compungida, parpados hinchados y ojos rojos, el moco le colgaba de una manera lastimera y Aladdin sabía que su mejor amigo se encontraba arrepentido por su infantil comportamiento.
—Aladdin —pronuncio el rubio en un tono lastimero, para posterior arrojarse a su pequeño amigo, Aladdin le tomo lo más firme posible, después de todo Alibaba era considerablemente más alto que él. Alibaba se reacomodo quedando de rodillas frente a su amigo, mientras este le abrazaba y reconfortaba dándole suaves caricias a su cabello, era como si el menor fuese Alibaba y no Aladdin, en momentos como estos los papeles se invertían, porque era necesario, siempre es necesario.
—No quería decirle a Morgiana aquello.
—Lo sé.
—Me di cuenta de lo que había dicho cuando me encontraba en la estación.
—Está bien. —pronuncio de manera comprensiva.
—No creo que quiera verme. —Aladdin era un niño sensible, podía saber exactamente lo que las personas albergaban dentro de sí, y en cierta forma la actitud de Alibaba le daba un poco de ternura, sabía lo que pasaba por la mente de su mejor amigo, por lo que no le sorprendió el hecho de que este, asegurase que Morgiana no le quisiese ver, era típico de Alibaba, creer que las relaciones no podían ser lo suficientemente firmes y fuertes como para sobreponerse ante una pequeña diferencia de opiniones.
—Mor espera que la llames, y si vas a disculparte será mejor que sea mañana a primera hora en el instituto. —Alibaba se levantó y como quien no quiere la cosa miro a su pequeño amigo un poco avergonzado.
—Lo hare. —respondió con un puchero.
—Joven Alibaba, he traído un refrigerio para usted y el joven Aladdin, ¿Lo dejo en su habitación o prefiere que lo lleve a la sala de estar? —la mujer siempre mantenía una voz firme y era precisa en sus acciones, por ello todavía le costaba un poco a Alibaba el poder acostumbrarse a su forma de ser.
—Estaremos en mi habitación, muchas gracias Eliam —respondió Alibba mientras tomaba la bandeja que cargaba la mujer —Si llego a necesitar algo te avisare —exclamo con una sonrisa.
Eliam le miro detenidamente y un suspiro de alivio se escapó de sus labios, sonrió de una manera imperceptible, asintió con un ligero movimiento de cabeza y como si de un soldado se retratase dio media vuelta y se alejó con parsimonia.
Aliababa y Aladdin intercambiaron miradas y sonrisas cómplices, se adentraron a la habitación del mayor y conversaron de muchas cosas sin sentido, antes de que Aladdin regresase a su hogar le pidió fervientemente a su mejor amigo que llamase a Morgiana, Alibaba le prometió que lo haría, y en medio de carcajadas los dos se despidieron.
…:::…
Todos se encontraban en el comedor, el silencio era palpable, nadie se atrevía a decir algo, no después de lo que Kougyoku había terminado de leer.
—Tiene que ser una broma. —Kouha había sido el primero en romper el silencio que se había formado después de que su hermana leyese la carta que Kouen había enviado, iba dirigida a ella, pero el contenido era para todos los presentes.
—Pues… a como yo lo veo no puedo asegurar que lo sea. —secundo Koumei.
—Esto es estúpido. —Hablo Judal de forma cansada.
—Judal cuida tu lenguaje —menciono Kougyoku.
— ¿Qué vamos a hacer? —pregunto Hakuryuu.
—No existe nada que podamos hacer, nuestro hermano ha tomado una decisión respecto a su futuro, es su vida después de todo. Si lo que quiere es esto, entonces no podemos oponernos. —respondió Koumei ante la cuestión que todos tenían en ese momento. —Lo mismo se aplica con Hakuyuu —dijo, mientras dirigía su mirada hacia su primo Hakuryuu quien se encogió un poco mostrándose cohibido ante la mirada de su primo, posteriormente Koumei dirigió su mirada hasta su padre. — ¿Tiene algo que decir ante esto? Padre. —pregunto con un tono un tanto ansioso.
Koutoku Ren se mantuvo firme, no había mencionado nada ni había hecho movimiento alguno después de la bomba que había soltado Kougyoku, cerró los ojos por un tiempo prolongado, meditando la situación, tratando de digerir lo que su hija había leído ante todos, sus hijos le miraban expectantes ante lo que se avecinase, no estaban seguros de lo que su padre haría con semejante situación. Ni siquiera ellos estaban seguros, hasta el mismo Koumei, aun después de haber compartido su opinión, no estaba muy seguro de que fuese la mejor idea que su hermano mayor pudiese tener. Temía por lo que su padre haría al respecto.
De un momento a otro un largo suspiro se escuchó y la mirada de los jóvenes se posó en su padre/tío. Koutoku abrió los ojos y dirigió su mirada hasta su sobrino Hakuryuu, un escalofrió recorrió su espalda y el sudor frio comenzaba a invadir su frente, se sentía fuera de lugar y muy dentro de sí, maldecía el haber visitado justamente este mismo día a Judal.
— ¿Cuánto tiempo hace desde que Hakutoku no ve a tu hermano? —Hablo por fin, su voz gruesa y rasposa hizo que Hakuryuu se pusiera nervioso al igual que sus primos.
—Cu…cuatro años tío —respondió en un tartamudeo y apenas audible.
— ¿Hace cuánto que hablaste con él? —pregunto nuevamente el mayor.
Tanto Hakuryuu como sus primos se sorprendieron ante ello, el primero por no lograr entender el cómo su tío había descubierto tal cosa y los segundos porque nunca se llegaron a imaginar algo así, después de todo Hakuyuu había decidido romper todo contacto con sus padres porque le habían comprometido con la hija del director de una empresa farmacéutica, muy buen partido considerando que había sido criada en una muy buena posición social y además no solo era hermosa sino que también muy educada e inteligente. Hakuyuu no podía asumir tal cosa, no cuando le mandaron a un país extranjero, le metieron a un internado y le privaron de su libertad, además apenas estaba por terminar la preparatoria y lo que era más importante, no gustaba de jovencitas.
Lo último que sus padres habían escuchado de él fue: "Desde el día de hoy dejare de ser un Ren"
—No nací ayer sobrino, sé que Hakuyuu se ha mantenido en contacto contigo y tus hermanos, ¿sabías algo al respecto? ¿Sobre su relación con Kouen y ahora… esto? —lo último fue dicho con un tono de ira contenida y por ello Hakuryuu no pudo evitar temer. Koumei se dio cuenta del estado de su primo y trato de intervenir, pero su padre era bastante perceptivo, así que antes de que pudiese auxiliar a Hakuryuu, Koutoku le miro de forma severa, advirtiéndole con la mirada que se mantuviera al margen de ello.
Hakuryuu no tuvo más remedio que decir todo lo que sabía.
—Te…tenía entendido, que salía con alguien pero nunca menciono su nombre, eso fue hace un año, Hakuei parecía saber quién era, mi hermano sonaba tan feliz que no pudimos decirle nada, nunca creí que la persona con la que saliese fuese Kouen, tío yo…
—Es suficiente —interrumpió Koutoku con voz firme y tono alto, suavizo sus expresiones y decidió dejar a un lado sus ideales y la educación que había recibido por su padre. Era muy bien sabido, por sus empleados, sus más allegados e incluso las empresas competidoras, que Koutoku Ren el vicepresidente de las empresas Ren, era un hombre frio y de duro corazón, no estaban muy alejados de la realidad, esa había sido su educación, no existía nada más que la persona propia, por ti y por nadie más, esas palabras habían sido las que su padre le mencionaba sin descanso, tanto a él como a su hermano mayor Hakutoku, pero el hecho de haber nacido en segundo siempre le supo a una gran desventaja respecto a con su hermano.
Koutoku había nacido bajo la sombra y la comparación insistente de su hermano Hakutoku, y eso había causado que su personalidad se retorciera a un grado extremo, donde los demás no significaban nada, y fue por ello que perdió a la única persona que le había aceptado tal y como era, la única que no le miraba con odio o desprecio, la única que le dedico su vida y alma entera, le brindo felicidad y una familia, pero no pudo mantenerla a su lado, porque su egocentrismo y egoísmo le alejaron a tal extremo que cuando se quiso dar cuenta de ello, ya era demasiado tarde, la había perdido y lo único que le quedaba de ella, eran sus hijos y los recuerdos, desde ese momento se hablando un poco y ahora mismo quería creer que su hijo mayor estaba rompiendo sus enseñanzas, porque no quería terminar como él.
Sus hijos y sobrino le miraban con ansiedad y temor, le dolía, pero se lo merecía, no sabía ser un buen padre.
—Iremos a Inglaterra. —menciono Koutoku para posterior soltar una carcajada esperando que aquello aligerase un poco la tensión que se había acumulado en el comedor, levantarse del lugar que ocupaba y alejarse sin ningún otro comentario.
Si no fuese porque la situación era un tanto tensa, las mandíbulas de cada uno de los presentes se desencajarían en extremo y sus ojos saldrían desorbitantes. Todos se encontraban incrédulos ante la situación.
— ¿Alguien podría explicarme, que mierda le paso al viejo? —Judal fue el primero en preguntar, con un tono de voz incrédulo.
—No tengo la menor idea Judal —respondió Koumei un tanto contrariado por la actitud de su padre.
—Si esto ya termino ¿Puedo ir a mi habitación para jugar videojuegos? —pregunto Kouha de forma desinteresada, y sin esperar respuesta alguna se marchó.
—Hermano Koumei —hablo Kougyoku —Papá ¿está bien verdad?
—No lo sé Kougyoku.
—Yo creo que… es mejor que regrese a casa, tal vez Hakuei sepa algo y…
—No creas que te iras tan fácilmente Hakuryuu, tu hermano y Kouen se casaran, eso es todo, ¡Demonios! ¡¿Es tan difícil de entender?! Ahora mueve tu trasero a mi habitación, tenemos cosas más importantes de las que hablar. —dictamino Judal de forma demandante y un tanto alterada, dejando el lugar así como Kouha sin nada más que decir.
Koumei y Kougyoku se miraron un largo tiempo, era cierto, algo muy sencillo, solo eso y nada más.
Kouen se casaría.
No había nada más que agregar.
El problema era que no se casaría con cualquier persona, Kouen se iba a casar con Hakuyuu, su primo.
…:::…
NOTAS: jajajaja xD si bueno, no sé qué escribir, tenía tiempo y nada más que hacer, asi que termine escribiendo este quinto capítulo. Ayer leí el último capítulo publicado de Magi, si, ya se que hace mucho había salido pero yo no lo había leído, OwO me encanta la relación de Alibaba y Morgiana xD son tan adskdksjhd jejejeje, y el final fue tan ¡AGH! ¡Judal y hakuryuu aparecen!, no me lo puedo creer fue tan genial, no puedo esperar para el siguiente capítulo T.T
PD: No me importa que Sinbad se volviese loco xD lo sigo queriendo con todo mi corazón.
Espero que les haya gustado, nos leemos en el siguiente. :D
