Capítulo 8: El hombre gato

Día 14: Angustia - Día 1: Sin poderes - Día 29: Hombre gato - Día 31: Criaturas sobrenaturales

Después de dejar al akuma incapacitado unos segundos, Chat Noir ayudo a Marinette a levantarse.

—Sal de aquí Marinette. Yo me encargare —se puso delante de ella para darle la oportunidad de que saliera.

—¿Pero, ¿Qué hay de Ladybug? ¿No necesitas apoyo? —pregunto Marinette, para evitar que Chat Noir sospechara de ella.

—Ella llegara después. Ponte a salvo —Chat Noir uso su bastón para evitar que uno de los rayos del akuma le diera.

Marinette asintió y mientras corría sonrió al ver lo responsable que se había vuelto chat Noir. Corrió a la salida, con el objetivo de volver ya como Ladybug para ayudarlo.

Marinette siguió corriendo lo más lejos que pudo de ese lugar y paro para realizar su transformación.

—¡Transformación!

Pero nada paso.

—¿Qué sucede? —dijo ella nerviosa.

Marinette se palpo la oreja. Su arete no estaba allí, estaba segura.

—Tikki, no encuentro mi arete derecho.

Tikki floto había ella, preocupada.

—Debe haberse caído durante la confusión —dijo Tikki examinando su oreja.

—¡Debes encontrarlo rápido Marinette! No te puedes transformar sin él— urgió Tikki.

Marinette volvió corriendo por donde vino buscando su arete en el suelo. Estaba muy asustada de no poder encontrarlo. Ojeo por todo el asfalto tratando de encontrarlo. Volvió en sus pasos con cuidado, esperando poder transformarse en Ladybug pronto.


Después de que logro espantar al akuma de la mansión, Chat Noir tuvo que ir a esconderse para que Plagg recargara energía. Saliendo de la cocina, Adrien vio uno de los artes de Marinette en el suelo. Seguramente se le cayó durante la confusión. Lo recogió y lo coloco en el bolsillo de su chaqueta.

Cuando pudiera se lo devolvería. Se fue a su habitación rápidamente antes de que su padre o Nathalie llegaran a verlo y apenas pudiera iría a rastrear al akuma. Estaba seguro que Ladybug se encargaría mientras llegaba hasta allá.

Adrien entro al baño para mojarse la cara y volver a vendarse la herida que tenía en la mano con un poco de gaza nueva. La examino con cuidado y noto que la tenía bastante irritada, mucho más que los días anteriores.

Adrien se agarró el pecho sintiendo un ardor recorrerlo. Vio que la luna estaba en su punto más alto y estaba en su fase llena, pero había una particularidad. Era bastante azul.

Se inclino sobre la mesera del baño.

—Plagg busca a Ladybug —Adrien se retiró el Miraculous del dedo y tiro el anillo en la mesa.

—Oh no, no puede estar pasando de nuevo —Plagg tomo el anillo viendo lo que le estaba pasando a su portador.

Adrien vio como su mano se transformaba en garra y le salían cabellos amarillos. Se tomo la mano sintiendo como el ardor se extendía por todo su cuerpo. Cerro lo ojos tratando de concentrarse en el dolor. Pero cuando los abrió vio en el espejo que sus ojos se habían vuelto afilados, como los de Chat Noir. Sintió que su mandíbula cambiaba y le salían colmillos bastante afilados.

Plagg y se fue volando lo más rápido posible, para buscar a Ladybug, o en este caso a Marinette por ayuda.

"Tranquilo Adrien, yo te salvare"


Nathalie se acercó a la cama para revisar a Adrien antes de irse a dormir. Pero vio que había algo raro.

Se acerco más a la cama, para poder ver más detalladamente a Adrien.

Solo para encontrarse con un balón con peluca.

Nathalie suspiro de sorpresa y retiro de un jalón la cobija. Las almohadas y el balón que estaban ahí cayeron suelo y cama se encontraba vacía.

Adrien no estaba allí.

—¿Dónde está Adrien? —pregunto Nathalie.

—Se suponía que debería estar aquí—Gabriel se acercó rápido a la habitación dándose cuenta de lo que estaba sucediendo.

Una sombra se acercó a ellos por la espalda. Voltearon para encontrarse con algo que parecía casi indescriptible. Era una criatura casi el doble de grande que ellos. Un pelaje amarillo lo cubría por completo, con una parte más clara en su estómago. Tenía un par de zarpas en la manos y unas patas con garras retractiles. Su cola era bastante larga. Eran características de un gato. Uno muy grande. Sus ojos verdes afilados brillaban en la oscuridad de la habitación.

Era un hombre gato.

El hombre gato le gruño y siseo bastante fuerte cuando los tuvo de frente.

Ambos adultos se abrazaron asustados. Se quedaron mirando como la criatura avanzaba y sus garras sonaban en el suelo.

Aquella criatura se acercó a ellos hasta que pudo tener una vista completa de ellos. Examino los rostros y pudo reconocer a Nathalie, su cuidadora y Gabriel, su padre. Los olfateo un poco notando que ambos estaban bien.

Pero luego detecto otro aroma y una sensación de peligro a unas calles de ahí. Marinette estaba en problemas.

El hombre gato retrocedió y viendo la ventana, corrió para romperla y salir de allí.

Ambos adultos se separaron y vieron el resto de donde vino esa criatura. Sus ojos verdes eran inconfundibles. Además de parte de la chaqueta blanca destrozada que cayó al suelo de la habitación.

Nathalie y Gabriel se agacharon para recogerla notando que en efecto era la chaqueta de Adrien. Adrien se había transformado en un monstruo.

Apenas ambos se levantaron Nathalie no pudo contener su furia.

—¡¿Gabriel que hiciste?¡—exclamo Nathalie agarrándolo de la camisa.

—No hice nada lo juro. Nunca detecte que mi akuma se acercara a Adrien—Gabriel la tomo gentilmente de sus manos para liberarse.

—Tenemos que buscarlo —Nathalie dijo.

—Iré a la guarida para ver dónde está el akuma.

—Yo iré al auto. Estaré comunicándome contigo —Nathalie salió para buscar al gorila para que la acompañara a buscar a Adrien.

Nathalie bajo las escaleras muy preocupada por Adrien. No sabía exactamente porque el termino transformado en esa criatura, pero tenía que traerlo de vuelta. Aunque no tenía ni idea de cómo detenerlo. Antes de salir, se llevó una de las mantas de Adrien. Si lo encontraba. necesitaba cubrirlo del frio de la noche.

Gabriel recogió uno de los pedazos de vidrio que cayó al suelo. Irónicamente, como la última vez que su hijo estuvo en peligro, esperaba que esta vez Ladybug pudiera arreglarlo.

Se puso en camino a la guarida para ver cómo podía detener al akuma que aparentemente se le había salido de control.