Terciopelo: tipo de tela velluda en la cual los hilos se distribuyen muy uniformemente, con un pelo corto y denso, dándole una suave sensación. Propuesta por Genee
Mishiro
—¿Qué es lo que traes ahí?
Mimi levantó la cabeza del libro de repostería que estaba leyendo para clavarla en él. Koushiro estaba nervioso, con las manos en la espalda y hasta sudaba ligeramente. Mimi podía leerle como un libro abierto cuando se ponía así.
—¿Yo? —cuestionó el chico como si hubiera alguien más en el salón. Mimi aguantó una sonrisa.
—¿Quién más? Solo estamos tú y yo.
Dejó el libro a un lado y esperó. Koushiro a veces necesitaba hacer las cosas importantes a su ritmo. Mimi lo había aprendido con la larga.
Koushiro lo sopesó. Como si fuera un animalito enjaulado que decidiera confiar en su nuevo amo. Se sentó a su lado y sacó lo que escondía. Una cajita cubierta de terciopelo. Mimi agrandó los ojos con sorpresa, con el corazón latiéndole de una manera exagerada.
—Shiro —murmuró llevándose las manos a la boca.
—Lo siento. Soy un necio para hacerlo elegante y pomposo.
—Pero eso ya lo sé yo —rió ella aceptando la cajita. Al abrirla y ver el hermoso anillo de compromiso las lágrimas se le saltaron—. ¡Pónmelo!
Koushiro obedeció y Mimi se detuvo a mirarse el anillo, prendada, antes de comérselo a besos.
—¿Eso es un sí?
Mimi se detuvo.
—Ni siquiera me has hecho la pregunta —objetó frunciendo las cejas.
Koushiro lo sopesó.
—Cierto. Pero si te la hubiera dicho. ¿Sería un sí?
Mimi le dio un beso en la nariz.
—No voy a caer en un trampa. Si quieres saberlo, tendrás que currártelo más.
Koushiro realmente lo hacía. Porque siempre que era por tal de hacerla feliz de algún modo, se lo curraba de sobremanera para compensar la veces que estaban en contra.
Aunque esa vez, no le bastaría solo con una cajita de terciopelo.
