Doce Bōnenkai parte 4
—Al menos estaremos con el equipo de seguridad, no hemos tenido ningún incidente de ese tipo en la empresa— Ryoga sopesó las probabilidades.
— Es cierto, Kuno es un poco excéntrico, pero ha manejado la seguridad de la empresa con éxito— Ranma levantó la cabeza de golpe —¿Le advertiste?
— ¿Nada de alcohol, nada de sorpresas, nada de cosas locas?
—Exacto.
—Si, me miró como si estuviera loco pero no dijo nada.
—Más vale prevenir…
Un ambiente helado se instauró en la oficina de los jefes de S&H.
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Bōnenkai 10: Departamento de Seguridad.
Tatewaki Kuno nacido en cuna de oro, nunca tuvo que trabajar para ver satisfechas sus necesidades, pero a la edad de 18 años todo cambió para él y su hermana, su padre regresó a sus vidas y derrochó la fortuna que habían heredado de su madre quedando en la ruina. El descarado hombre huyó a alguna playa de Norteamérica con los últimos millones de la familia.
Obligados a trabajar para subsistir Kodachi Kuno se dedicó a la gimnasia olímpica y Tatewaki a diversos trabajos hasta que llegó a la empresa de seguridad de S&H
Él y sus hombres de confianza eran los encargados de que nadie sospechoso ingresara a la empresa, ni a las sedes, nada de robos y ningún percance sucedía bajo su vigilancia. El mismo Kuno había insistido en ser guardaespaldas de Saotome o Hibiki pero estos lo rechazaron tajantemente alegando que sabían defenderse perfectamente.
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—¿Así está bien para tí?— preguntó Ryoga a Ranma mientras le pasaba una mano por los hombros a su novia.
—Si, perfecto, aburrida, monótona y protocolaria, así me gusta una despedida— dijo levantando un vaso de agua.
— Ranma se ha vuelto amargado—Ryoga le susurró al oído a Akari, quien lo reprendió con un leve codazo.
Música instrumental, frases de cajón, saludos, así transcurrió el bōnenkai. Hasta los trajes negros de Kuno y todo su equipo parecían gritar "aburrido".
Ranma bostezó mirando el reloj, ¿sería muy grosero de su parte irse tan temprano?
Sintió unas delicadas manos cubrirle los ojos y se tensó.
—¿Quién soy?— se escuchó una voz familiar.
—¿Qué?— Ranma reaccionó bruscamente retirando las manos y girando la cabeza. —¡Ranko!
La chica de cabello negro trenzado hacia un lado, llevaba un ajustado vestido rojo a media pierna.
—¡Hola para ti también primo!— levantó una mano a modo de saludo.
Ranko Takahashi prima materna de Ranma, había vivido la mayoría de su vida en el extranjero, pero de vez en cuando, se daba una escapada a Japón para visitar a sus familiares.
—¿Qué haces aquí?
—Vine de sorpresa…mmm ¿Sorpresa?— exclamó abriendo los brazos.
—Me alegra verte, ¿Cómo está la tía Rumiko?
— te manda saludos, dice que ¿cuándo vas a casarte y tener hijos?
Ranma rio — entonces, no ha cambiado en nada.
Ranko negó con la cabeza —igual que siempre.
Ranko se sentó a la mesa y saludó a Ryoga y a Akari.
—Así que por fin conseguiste novia Ryoga, ¿no eras igual de lento que mi primo?
—¡Cállate enana!— la regañó Ryoga.
Ranko ignoró a Ryoga y buscó en la mesa algo que no encontró —¿No me digan que están brindando con agua?
—Fue idea de tú primo, está cada día más amargado— señaló Ryoga.
Ranko lo miró incrédula, Ranma levantó el vaso con agua y sonrió.
La chica puso en blanco los ojos y se levantó de un brinco. No había caminado mucho cuando se encontró de frente con el Jefe de departamento de seguridad. Ranko hizo una pequeña reverencia, dispuesta a continuar con su cometido, pero Kuno no se movió de su lugar, con la boca abierta tembló de emoción.
—¿Quién es usted bella dama?
Ranko miró a ambos lados confundida —¿Yo?— dijo llevándose una mano al pecho.
—Por supuesto, bella Diosa de la coleta.
—Ehh…¿Está ebrio?
—Ebrio de amor por usted hermosa señorita.
Ranko se sintió asqueada, dio un paso a un lado pero Kuno hizo lo mismo.
—Oye, loco, no estoy interesada, piérdete— Ranko frunció el ceño y apretó los puños decidida a darle la paliza de su vida a ese idiota.
—Me temo que esta es una reunión privada de la empresa S&H pero si desea puede ser mi invitada de honor.
—¿Tú qué?...
—¿Qué haces enana?
Kuno se puso firme al escuchar la voz de su jefe.
—Nada, ya me iba— Ranko se escurrió por un lado de los hombres desapareciendo rápidamente.
— Espera diosa del cabello trenzado— clamó Kuno, perdiéndose también de vista.
Ranma arrugó la cara, ¿había escuchado bien? ¿Acaso Kuno había dicho diosa del cabello trenzado?
El jefe Saotome se dejó caer en la silla frotándose la sien.
—Si quieres puedes irte, yo te cubro— dijo Ryoga.
—No, está bien, no creo que dure…
La música clásica se interrumpió y dio paso a música electrónica que hacía retumbar las paredes. Ranko Takashi, había desplazado al encargado del sonido y de algún lugar había traído un dj.
—mucho— completó Ranma con desgano.
Por la puerta principal empezaron a ingresar meseras con sake y varias jóvenes amigas de Ranko, igual de entusiasmadas que ella por una buena fiesta.
—Ryoga, no está bien que tomes alcohol— dijo con un tono disimulado Akari mientras apartaba la botella de la mesa.
—Pero… si no lo iba a hacer, te lo juro amorcito— lloriqueo por respuesta .
—Está bien amorcito.
El enamorado duo se miró eternos segundos con los ojos brillantes. Ryoga la arrastró hacia la pista de baile, preso de una fiebre que nunca antes había tenido. Se camuflaron entre las personas dándose besos apasionados y caricias cargadas de otro tipo de deseos.
—Genial— dijo con aburrimiento Ranma tomando la botella de sake.
Se prometió a sí mismo que a partir del año nuevo no volvería a probar el licor, se dedicaría de lleno a entrenar.
Con la promesa en la cabeza tomó el primer sorbo amargo.
Dos de los hombres de Kuno llegaron corriendo para preguntarle si debían sacar a las jóvenes, el dj y las meseras, Ranma les hizo un gesto con la mano indicandoles que todo estaba bien. Los guardias se miraron entre sí pero no se atrevieron a contrariar a su jefe, asintieron y se retiraron sin más.
Ranma miró a todas partes, en medio de semejante escándalo nadie notaría su ausencia, ni siquiera su prima que parecía solo querer divertirse con sus amigas.
Se levantó de su lugar y caminó hacia la salida deshaciéndose del nudo de la corbata.
—¡Que me sueltes idiota!
Ranma escuchó la voz amortiguada de su prima en algún lugar.
Corrió en su búsqueda hasta que reconoció su figura siendo aplastada por los brazos de Kuno.
—No tengas miedo, yo te protegeré de todo peligro mi princesa.
Ranko pataleo tratando de zafarse del abrazo.
—¡Suéltala idiota!— exigió Ranma.
—¿Jefe Saotome?— preguntó Kuno soltando un poco el agarre.
—Ranma…— Ranko logró tomar un poco de aire y empujó a Kuno en el pecho, lo suficientemente fuerte para hacerlo retroceder.
—¿Que se supone que haces imbécil?— Inquirió Ranma nuevamente, visiblemente enojado y un poco alterado por el alcohol.
—¡Oh! no se preocupe Jefe Saotome, la señorita y yo estamos destinados, somos el uno para el otro. ¡Ven a mis brazos dulce doncella!
—¡Ni loca!— se estremeció Ranko
—Bueno ya la escuchaste, ¡Largo Kuno!
—Jefe Saotome, ¿acaso está usted también prendado de está hermosa mujer?
Ranma y Ranko se miraron haciendo un gesto de asco.
—¡Es mi prima!— aclaró Ranma
—pero que felicidad, seremos familia—declaró Kuno caminando decidido hacía la joven mujer.
Ranko se echó a correr hacia la salida, seguida por Kuno y por Ranma. Se adentró en un callejón oscuro y allí se preparó para dar una batalla, escuchó los pasos de su atacante y le propinó una patada en toda la entrepierna.
El hombre soltó un quejido y se desplomó en el suelo maldiciendo.
Ranko se aproximó para darle otro golpe pero se puso pálida al ver una trenza.
—Ra-ranma, lo siento, pensé que era el idiota del Kuno, perdón, perdón, mi mamá me va a matar cuando sepa que te deje tío.
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A dos días de finalizar el año, Ranma estaba pensando seriamente en renovar a la mayoría del personal de su empresa, tendría una larga charla con Shinnosuke, pero eso sería en enero, hasta entonces lo que menos quería era más estrés del que ya tenía.
Él y Ryoga tomaron el tren con rumbo a Akihabara en Tokio.
—A los niños les va a encantar, el Game center tiene todo tipo de juegos— declaró con entusiasmo Ryoga.
—Eso espero, después de todo, se han esforzado mucho este año y han traído varios trofeos.
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Bōnenkai 11: Departamento de futuras promesas de las artes marciales.
Ranma y Ryoga caminaron por las ruidosas calles hasta dar con el colorido edificio de 5 pisos, lleno de pantallas con imágenes que cambiaban rápidamente.
En la entrada los esperaban la sensei y el grupo de niños que no pasaban de los once años.
—Sensei Kiema, es un gusto saludarla— se adelantó Ryoga.
—Por supuesto que lo es— aseguró Kiema irguiendo aún más su recta postura — Ranma, Ryoga, ya conocen a algunos de nuestros jóvenes talentos— hizo un ademán con una de sus delgadas manos que terminaban en largas uñas, que las hacían ver como garras de algún animal. Tres niños se aproximaron.
—kuruma, ganador del tercer puesto en las nacionales— dijo refiriéndose al chico de cabello corto ondulado.
—Masara, ganador del segundo puesto —el segundo jóven con un cabello teñido de verde y peinado en puntas, sonrió pagado de sí.
—Saffron, campeón indiscutible— Declaró Kiema sin esconder el favoritismo por el chico. A diferencia de los otros dos, el jovencito de cabello largo en tonos grises y negro, se mantenía serio en su lugar, respondiendo solo con una breve inclinación.
—¡Vaya! Cuando quieran pueden entrenar conmigo—propuso Ryoga asombrado.
—No nos gustaría lastimarlo, jefe Ryoga—afirmó Masara con genuina preocupación.
Ryoga por poco cae al piso —¡Mocoso atrevido!¡Yo también soy campeón mundial!— gritó descolocado.
Ranma aguantando la risa le pasó un brazo por los hombros. —No le hagan caso, está aburrido porque no vino su novia, ¡Hora de divertirse!
—¿De verdad tiene novia? o sea que sabe como son sus...— Kuruma hizo una seña de estar tomando unos pechos con sus manos
La mirada asesina de Kiema y de Ryoga lo hizo darse cuenta de su error. El grupo se dispersó entre risas y cotilleos, algunos se aventuraron por las máquinas de garra para sacar premios, otros por los simuladores de autos y motos de carreras, otros por las de baile y algunos pocos por las de realidad virtual.
Ranma arrastró a Ryoga hacia una de las máquinas de videojuegos de peleas.
—Ranma, no seas infantil— se quejó Ryoga cruzándose de brazos
—Ahh ya entiendo, tienes miedo que te gane.
Ryoga resopló y se remangó la camisa —luego no llores nenita.
Para cuando se dieron cuenta había una docena de niños observándolos.
Ranma apretaba los botones con furia desmedida mientras que Ryoga se acercaba cada vez más y más a la pantalla.
—No, no, no, no ¡Maldición!— gritó Ranma ante su inminente derrota.
— te lo dije nenita.
—¡Cállate P-chan!
—Idiota
—imbécil
Un carraspeo los sacó de su cruce de palabras. La sensei Kiema de pie junto a ellos parecía querer fulminarlos con la mirada.
—Ranma, Ryoga, el grupo de niños d años ya está aquí.
Los hombres se miraron entre sí y olvidaron su pelea por el momento.
—Ah, si, vamos a saludarlos— sugirió Ranma.
— Creo que se van a divertir mucho en el área de indoor playground, tienen trampolines, zonas de escalar, piscina de espuma— enumeró Ryoga mientras caminaban.
—Si, creo que será adecuado para ellos, la mayoría son niños hiperactivos, no pueden estar en un solo lugar. La disciplina del programa los ha ayudado bastante.
Los tres se detuvieron al llegar a un salón lleno de cojines, los niños dieron un brinco al verlos, en cuestión de segundos formaron perfectas filas e hicieron una respetuosa reverencia.
—Sensei Saotome, Sensei Hibiki, Sensei Kiema— Saludaron en coro.
—Me encantaría ver una demostración más tarde— dijo entusiasmado Ranma.
—Por supuesto— Kiema sonrió orgullosa de sus alumnos.
—Pero ahora, vayan a divertirse.
Los niños miraron a Kiema esperando su aprobación, está asintió levemente.
Ranma se asombró de la velocidad con la que desaparecieron del salón.
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Toda la tarde los niños y también los dueños de S&H, estuvieron disfrutando de los 5 pisos de juegos que ofrecía el lugar.
Satisfechos con la despedida Ranma y Ryoga los invitaron a todos al salón de comidas.
Kiema se quedó paralizada en la puerta. Ranma giró para ver su expresión de espanto.
—¿Pasa algo?
—¿Qué hay en la mesa?— indago Kiema
Ryoga miró hacia donde apuntaba la mano temblorosa de la Sensei.
—Ah, es una mesa de dulces, hice que trajeran toda clase de golosinas para los niños.
—¡¿Qué hizo qué?!— Kiema zarandeó a Ryoga por la camisa olvidando que se trataba de su jefe —¡Son niños hiperactivos, no tiene idea como se ponen con el azúcar!
—Eh…oops— Ryoga se encogió de hombros — haré que la reti…
La multitud de niños corrió hacia la mesa dejándola limpia en cuestión de segundos.
Kiema retrocedió un paso, luego otro.
—yo, yo recordé que tengo una cita importante co-co-con el médico. Quedan a cargo de llevarlos a sus casas sanos y salvos— Tartamudeó Kiema mientras corría hacia la salida.
Los niños comenzaron a reír, otros a correr y Ranma pensó que Kiema estaba exagerando.
Los más pequeños asaltaron la pizza y no dejaron ni una rebanada. Kuruma los persiguió con un aura asesina y los pequeños treparon por el techo hacia los conductos del aire acondicionado.
—¡Ohe! Bajen de ahí— gritó Ryoga siendo completamente ignorado.
Otros dos niños treparon hasta los hombros de Ranma y comenzaron a tirar de su trenza.
—¡Auch! Me duele, no hagan eso.
—te dije que no era peluca— aseguró uno
—hala más fuerte— gritó el otro.
Ranma cada vez más desesperado tomó un niño por el pie, pero el otro le dió un golpe en las costillas y lo obligó a soltarlo.
—¡Oye!
Los niños corrieron, Ranma intentó seguirlos, pero alguien lo detuvo.
— Pelea conmigo — ordenó el jovencito.
—¿Qué?— preguntó Ranma sin perder de vista a los pequeños demonios.
—¡Qué pelees!— gritó el joven fuera de sí, dándole un golpe directo en el estómago que lo dejó sin aire.
Ranma tosió violentamente. No quería luchar con un preadolescente en un game center, podría terminar en la cárcel.
—oye niñato, cuando quieras podemos luchar y con luchar me refiero a patearte el trasero, pero en un dojo, como debe ser.
Saffron emocionado por la oportunidad de derrotar al jefe Saotome, sonrió.
Ranma se sintió acorralado, tal vez si detenía los golpes, ¿Se vería muy mal si lo noqueara?.
El joven avanzó hasta dejar a Ranma contra una de las paredes.
—¿Quieres calmarte ya? Te puedo lastimar.
Una risa seca salió de la boca de Saffron. Apretó los puños dispuesto a golpear seriamente. El estómago le dió un vuelvo, la emoción de la batalla, pensó. Pero aquella "emoción" subió por su garganta y salió como proyectil bañando a su oponente.
Ranma pestañeó incrédulo, vio su ropa completa bañada por el vómito viscoso y con algunos trozos de colores, seguramente de muchos dulces. Respiró profundo conteniendo una arcada. Miró a Saffron que se dejó caer en una silla con un tono cetrino en su rostro mientras se limpiaba la boca.
—¿Estás bi…— Ranma interrumpió la pregunta al escuchar los gritos de Ryoga.
Buscó en el salón, Ryoga le devolvió una mirada de angustia mientras varios niños lo llevaban cargado como un bulto, amarrado con cuerdas desde el cuello hasta los pies y amordazado.
—¡Qué hacen! Sueltenlo ya— ordenó Ranma.
Los niños sorprendidos en su travesura lo dejaron caer y se dispersaron.
Ryoga tensó los brazos y rompió las sogas, de un manotón se arrancó la cinta de la boca.
—¿Y no podías haber hecho eso antes?— regañó Ranma.
—Pe-pero son niños y no quería lastimarlos y…— Ryoga arrugó la nariz—¿Qué diablos es ese olor?
—Ah… es que…¡Ay!— Ranma se llevó la mano al cuello donde sintió un picotazo, se arrancó con violencia lo que tenía clavado — ¿Un dardo?
—¡Auch!— se quejó Ryoga también.
En distintos escondites del salón, varios niños sostenían los dardos que habían encontrado en el lugar de tiro al blanco.
—¡Ya basta! Ryoga, llama al chofer, vamos a devolver estos demonios a sus casas.
Ryoga gateó bajo una de las mesas y sacó el celular a la carrera.
Ranma empezó a caminar a grandes pasos aguantando las agujas que se clavaban una tras otra en todas las partes de su cuerpo.
Saltó para atrapar dos de las niñas que se encontraban sobre los ductos de ventilación, las tomó de la ropa y bajó con ellas. Ryoga se apresuró a recibirlas y dejarlas en la van que los iba a llevar a casa.
Ranma continuó buscando primero a los niños más pequeños, tres huyeron a la piscina de pelotas.
Ranma se detuvo con un tic en la ceja —¡ Salgan ya!
Uno de los niños asomó la cabeza —ven por nosotros— retó entre risas.
Ranma enterró su orgullo y se zambulló en la piscina.
—por aquí — emergió una cabeza.
Ranma intentó atraparlo pero de inmediato desapareció.
—Aquí Sensei.
Ranma se lanzó sobre el niño y terminó abrazando el aire. Detrás de él se escuchó —muy lento sensei.
Con la poca paciencia que le quedaba Ranma intentó percibir los mínimos movimientos de los niños, los atrapó por un pie. Ryoga lo esperaba visiblemente cansado de lidiar con los niños que estaban dentro del transporte.
—Faltan dos todavía — se quejó Ryoga.
Ranma se revolvió el cabello y regresó.
—¡Niños! — canturreó — es hora de irnos.
Se escucharon unas risitas lejanas. Ranma suspiró y se encaminó a los juegos de escalones y toboganes que estaban encerrados en malla para mayor seguridad.
—Señor, usted no puede entrar ahí, es para niños pequeños — advirtió uno de los trabajadores.
Ranma lo miró furioso—¿ los quiere ir a sacar usted?
—No,no,no, está bien pero si rompe algo debe pagarlo.
Ranma asintió y se agachó para ingresar, tuvo que pasar a gatas por los primeros escalones, al llegar a la parte más alta pudo ver a los niños que se apresuraban a bajar por el tobogán cerrado. Sin pensar mucho se lanzó de cabeza por el apretado espacio y como era de esperarse quedó atorado. Ahogó una palabrota mordiéndose el labio. Apoyado en los codos y empujándose con la punta de los pies llegó al final del tobogán, solo para darse cuenta que los niños ya estaban lejos.
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—Aquí no nos encontrará.
—¿tú crees?
Los niños apretujados tras una de las máquinas de videojuegos, cuchicheaban, cuando sintieron unas manos que los tomaron de la ropa y tiraron de ellos.
Ranma los cargó sin ningún cuidado y prácticamente se los lanzó a Ryoga.
—¡Por fin!— dijo Ryoga aliviado.
—¿Ya están todos?— Ranma miró las caras de los niños, sudadas y sucias, parecía no faltar nadie. Entró y cerró la puerta de un tirón.
Uno a uno fueron dejando a los niños en sus respectivos hogares, solo faltaba una de las niñas más pequeñas.
—Sensei Ranma— llamó con su voz infantil.
—¿Qué pasa plum?
—¿Me duele el estómago?
—¿También vas a vomitar?— preguntó Ranma asustado.
La niña negó con la cabeza efusivamente —¡Necesito un baño!
Ranma y Ryoga se miraron asustados.
—ya estamos por llegar a tú casa, aguanta por favor.
La niña escondió la cara en sus manos —ya es muy tarde.
Los hombres abrieron desesperados las ventanillas asomando la cabeza el resto del trayecto.
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—Ryoga-kun…¿Por qué me preguntas eso?— apenada Akari miró al lado opuesto de su novio.
—¿Ah? Qué, no, no es lo que piensas, es que, es solo que yo no estoy seguro de querer hijos.
Akari parpadeó tratando de entender que podría haberle pasado a su novio con los obedientes y disciplinados alumnos de la sensei Kiema.
— Me-mejor hablemos de otra cosa amorcito. ¿Me acompañaras mañana al último bōnenkai?
—¡Claro! Akane-chan está un poco nerviosa, ya sabes que es la primera vez que está a cargo de algo tan grande.
—Le irá bien, te tiene a ti de su lado.
—¡Aww! Que tierno— Akari se lanzó sobre Ryoga abrazándolo por el cuello.
Él sintió sus mejillas arder cuando la abrazó con más fuerza.
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Bōnenkai doce: Dōjos Femeninos S&H.
—Estás muy hermosa Akane-chan— exclamó Akari mientras daba vueltas alrededor de su amiga.
—Gracias, tú también estás muy linda— respondió apenada.
Akane Tendo, heredera del dojo Tendo y practicante de artes marciales desde que tenía memoria. Siempre había enseñado a mujeres jóvenes y niñas como defenderse, pero el contrato con una gran empresa como S&H fue algo inesperado. Su padre la alentó a tomar el empleo, sintiéndose útil al poder continuar él con las clases de su dojo.
Akane se sorprendió demasiado al ver el presupuesto que el jefe Hibiki le había otorgado para hacer la despedida del fin de año. Había puesto mucho empeño en todo, bueno en todo lo que estaba a su alcance, porque la decoración no era su fuerte, por eso Akari le había estado ayudando bastante. Sería algo sobrio, pero también quería destacar a sus alumnas, así que haría una demostración de sus avances con tan poco tiempo.
Estuvo indecisa el día anterior con su apariencia, su hermana Nabiki quería un vestido con poco lugar a la imaginación, mientras que su hermana Kasumi sugería un kimono tradicional elaborado. Ella no se sentía tan liberada como para el vestido de Nabiki ni tan conservadora para el kimono, así que se inclinó por un vestido turquesa con escote en V y espalda semitransparente. Uno de los pocos que tenía para ocasiones especiales.
Aunque se sentía femenina y elegante, no veía la hora de cambiarse por su traje de entrenamiento para destacarse con sus alumnas.
—Mira Akane-chan, ahí está Ryoga-kun— señaló Akari a dos personas que se encontraban de espaldas a lo lejos.
Las jóvenes caminaron hacia los jefes haciendo sonar sus tacones en el suelo de madera.
—Ryoga-kun, Ranma-kun— saludó Akari — ella es mi amiga Akane-chan.
Ranma la miró incrédulo, tantos lugares en que creyó verla y estaba dentro de su propia empresa.
Akane retrocedió un paso y empuñó las manos.
Akari la miró preocupada —¿Estás bien Akane-chan?
La jóven se acercó para hablarle en el oído.
—¡¿Qué dices?! ¿El jefe Saotome es el pervertido en pijama? — gritó de forma aguda Akari, para arrepentirse un segundo después y taparse la boca con las manos.
Ryoga se miró con su amigo.
—¿Pervertido en pijama?— repitió Ranma no muy convencido de haber escuchado bien.
Akane temblaba de ira cada vez más, al recordar lo que había hecho el idiota que se encontraba frente a ella.
—Perfecto— masculló — ya que entrenas artes marciales, no tendré piedad ¡Pelea!— lo retó.
—Oye, oye, oye— dijo Ranma apretándose el puente de la nariz — no sé lo que pienses que dije o hice pero ¡Yo no lo hice! En estas últimas semanas me han estafado, drogado, intoxicado, golpeado, emborrachado, abusado de mi capacidad física, secuestrado, apuñalado en el trasero, por poco quedó sin descendencia y también vomitaron sobre mí.
— y también lo asustó un gatito— añadió Akari.
—Si también me asus…¡No es eso! Era un gato mutante y…— Ranma se estremeció de recordarlo —¡Así que no, no y no, no quiero más problemas!
Akane aunque confundida con la información que le daba aquel hombre no dejaba de lado su postura a la defensiva.
—¡No me interesa si te cayó un rayo! Pelea, no dejaré que vayas por la vida acosando mujeres.
Un cuchicheo inundó el salón. Las alumnas de la sensei Tendo rodeaban a la pareja que discutía.
Ranma se pasó la mano por la cara estirando la piel —ya, qué más da, pero te advierto que te vas a dañar tú hermoso vestido.
Akane se miró, ya había olvidado cómo se encontraba — será tú traje de niño mimado el que quedará hecho trizas.
— mira niñita, ni quien quisiera mirarte, anda a ponerte tu ropa de entrenamiento que no pienso huir a ningún lado…pero, si yo gano me vas a escuchar.
Akane apretó los dientes hasta hacerlos chirriar —Akari, vigila que no se vaya.
—oye Ranma— habló confidencial Ryoga —¿Qué le hiciste a Akane-chan?
Ranma lo miró con desconcierto —¡Nada! No le he hecho absolutamente nada, la ví una vez en el tren cuando iba a buscarte en navidad y otra un día que salí a trotar, eso es todo, no hemos hablado ni cinco minutos.
—Entonces…¿Por qué te llama así?
—Supongo que lo averiguaremos pronto— dijo Ranma tirándole su chaqueta y comenzando a doblar las mangas de su camisa.
—Ten cuidado Akane es fuerte.
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Las mujeres y jóvenes se ubicaron alrededor para observar la pelea mientras cuchicheaban todo tipo de teorías, unas decían que era una pelea de pareja, otras que era una prueba para conservar el trabajo, otras que era uno más de los admiradores/ acosadores de la Sensei Tendo.
Akane no esperó ni un segundo para atacar, se lanzó con un grito y un puño directo hacia su oponente, Ranma lo frenó con la mano abierta retrocediendo un poco una pierna para no perder el equilibrio. Era verdad, la chica era fuerte.
Akane liberó la mano y recurrió a una patada que él resistió con un quejido.
Ella saltó para evaluar la situación, no quería quedar mal delante de sus alumnos y menos faltar a su promesa de darle su merecido a los pervertidos que querían pasarse con ella.
El muy idiota tenía una sonrisa a medias que ella pensaba borrarle lo más pronto posible.
Corrió para tomar impulso, apoyó sus manos en el suelo para atacar con una fuerte patada que Ranma tuvo que frenar con ambas manos.
—oye, eres buena, si quieres podemos dejarlo así— propuso Ranma.
—¡Cállate!— gritó saltando para poder golpearlo por el lado izquierdo, que había calculado era su lado no dominante.
El golpe no lo pilló desprevenido pero si lo movió de su lugar.
Enfurecida aumentó su fuerza y velocidad pero Ranma no paraba de escapar de su ataque.
—pelea en serio— pidió entre golpes Akane.
—Eso…hago.
—Atácame.
—No peleo con mujeres.
—idiota.
—tonta, solo déjame hablar.
Akane agarró a Ranma por la camisa, se lanzó hacia atrás llevándolo consigo para poder golpearlo contra el suelo con fuerza,
quedando sobre él. Ranma soltó un quejido sordo, pero no tuvo tiempo de lamentarse porque Akane le lanzó un golpe directo a la cara, la detuvo por poco y ayudándose de su tamaño y fuerza se dio la vuelta atrapándola con su cuerpo. Akane se revolvió tratando de soltarse, gruñó como un animal.
—Quedate quieta— dijo Ranma tomandola por las manos.
—¡Pervertido!
—¡Te digo que no lo soy! Solo intente que me dieras tú pastel.
Akane se removió inquieta nuevamente —Así le dices a …¿Un momento dijiste pastel?— Akane vio la escena en su mente, ella traía un…
—¿Y que pensabas que te estaba pidien…Oh—Ranma abrió la boca y no pudo reprimir la risa —¿Y dices que el pervertido soy yo?
Akane sintió su cara arder y más con las risitas mal disimuladas de sus alumnas. Ranma tuvo la decencia de levantarse, le tendió la mano pero ella la rechazó y se puso en pie de un brinco, se pasó la mano por el cabello desordenado por el ejercicio.
—¡¿Y entonces por qué me perseguiste en el parque?! acosador.
Las risas se callaron y fue el turno de Ranma de pasar por todos los colores.
—Yo-yo, yo solo quería saludarte.
—¡¿Y por qué harías eso si no me conoces?!— repuso Akane aún a la defensiva.
—Bu-bueno yo…¿Podemos hablarlo en privado?— rogó con voz baja.
—Di lo que tengas que decir.
Ranma tragó saliva. Le dedicó una mirada a Ryoga pidiendo salvación, pero su amigo no sabía qué hacer, solo le devolvió un gesto preocupado.
—Bueno, solo quería disculparme por haberte molestado en el tren— dijo una verdad a medias.
—Ah, eh, yo— la furia de Akane se disipó.
Las mujeres soltaron un ¡Aw! Enternecido. Ranma y Akane enterraron la mirada en el piso.
—¡Ok, señoras, señoritas, el Jefe Saotome y la Sensei Tendo ya terminamos su encuentro, es hora de empezar la despedida, tenemos agradables sorpresas para ustedes!— llamó Akari, llevando a las alumnas a las respectivas mesas.
Akane le hizo un gesto de agradecimiento y Akari le guiñó un ojo en respuesta.
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Si fuera el desierto una planta rodadora habría pasado entre ellos. Apenados, sonrojados y sin palabras, dejaron pasar unos minutos antes de romper el silencio.
—Yo…lo siento, no suelo acercarme a la gente que no conozco a pedirle que me venda un pastel.
Akane rió por lo absurdo de la situación.
—Yo…también lo siento, a veces tengo que lidiar con idiotas acosadores y pensé…bueno ya no importa.
Akane se había concentrado tanto en odiar al "pervertido en pijama" que no había notado sus ojos azules. Había escuchado que el jefe Saotome era apuesto, la mayoría de sus alumnas suspiraban por él y no entendía que podía tener un hombre para causar tanto revuelo entre las chicas.
Ranma frunció el ceño —¿De verdad te acosaban pervertidos?— preguntó preocupado.
—Si, bueno, en el instituto y la universidad, era muy desgastante tener que pelear a diario para que me dejaran en paz—
Akane notó la cara contraída de Ranma y los puños apretados— pero no te preocupes siempre les daba una paliza.
—No me preocupo — dijo girando la cara intentando parecer despreocupado.
Akane ignoró aquel comportamiento infantil, se acercó hasta quedar a escasos centímetros y no sin antes mirar que nadie los estuviera escuchando preguntó —¿De verdad te apuñalaron en el trasero?
Ranma la miró desconcertado —Si, con un shuko, así de grande— abrió los brazos exagerando.
Akane se rió con más ganas , Ranma sintió un cosquilleo que le inquietó el corazón, se ve linda cuando sonríe.
—No te burles, todavía me duele cuando me siento.
—Entonces supongo que tendrás que bailar toda la noche, por suerte hay muchas mujeres aquí.
—¿Quieres que bailemos?
—¿Qué? Digo no, es decir no era lo que insinuaba, yo …
—¿vamos?—murmuró extendiendo la mano. Rogando con todo su ser que no se notara que temblara.
—Ehh, si , espera un minuto.
Akane corrió dejando a Ranma con la mano en el aire.
—Parece que te dejaron plantado amigo— Ryoga le puso una mano en el hombro— no te preocupes, no todos tienen mi encanto — se burló.
—¡Cállate P-chan! Tienes suerte que Akari te - te -te…
—¿Te? Perdiste el habla ¿Ohe Ranma? — Ryoga le pasó una mano por el frente.
Miró hacia donde Ranma y pudo encontrar el motivo de su turbación, Akane regresaba con su vestido de gala mientras Akari terminaba de peinarla.
—perdón por la espera.
—Está bien… va-vamos.
De nuevo se escuchó un —Awww— entre las mujeres del dojo, está vez mucho más sonoro y largo.
—tengo que decirles que dejen de hacer eso— comentó Akane.
—si, por favor— rogó Ranma
Se pararon en el centro de la pista, por suerte Akari alentó a todos a salir a bailar para encubrir a la pareja abochornada.
A mitad de la canción Ranma sintió la vibración de su teléfono en el bolsillo, quería ignorarlo pero ante la insistencia, lo miró de reojo.
—¿Mamá?
Akane se detuvo y le hizo un gesto para que saliera y pudiera hablar. Ranma no tardó en salir al pasillo para poder escuchar mejor.
Al regresar encontró a Akane riendo en la mesa con Akari y Ryoga, también noto que tomaban cócteles.
Akane se puso el cabello detrás de la oreja y Ranma sintió de nuevo un cosquilleo en el estómago.
—¿Va todo bien?— preguntó ella, ajena a todo lo que causaba en él.
—Era mi madre, dice que no va a poder estar mañana para fin de año, cancelaron su vuelo por mal clima.
—Es una lástima— aseguró Ryoga— si quieres puedes venir con nosotros a la granja de Akari-chan.
—Ah, no está bien, ya he tenido demasiadas fiestas, estaré bien en mi apartamento, es más creo que voy a dormir temprano.
—Está bien, tú te lo pierdes, ven mi amorcito vamos a bailar— Ryoga arrastró a Akari a la pista.
—No seas tan insensible Ryoga-kun, Ranma es nuestro amigo, no podemos dejarlo solo para año nuevo— Reclamó Akari con un puchero.
—No te preocupes. ¿No confías en Akane-chan?
—Oh…
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— ¿De verdad te vas a la cama temprano?
—Si, eso creo.
—Bueno, si quieres podrías… mi hermana Kasumi cocina delicioso.
—¿Kasumi? ¿Kasumi Tendo? Claro cómo no lo vi antes— interrumpió Ranma — solo dile que por favor no le ponga raíces de Hakone.
Akane recordó lo que le había contado su hermana Kasumi al borde del llanto y entendió que realmente sí lo había intoxicado.
—Mi pobre hermana jamás volverá a utilizar esas raíces— dijo Akane con pesar—créeme…pero…entonces, quiere decir que ¿sí irás?
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Fin de año
Conforme el auto se acercaba al dojo Tendo Ranma apretaba más y más el volante, sintiendo el miedo agarrado de su estómago. La noche era fría pero Ranma parecía padecer de un calor interno.
Él, el más tímido de todos los hombres, había decidido ir a la casa de la mujer que le gustaba en fin de año y además con toda su familia.
Trago saliva antes de dar el primer golpe con el aldabón.
No tardó mucho en escuchar unos pasos.
—¡Cuñadito!— fue el saludo que recibió de Nabiki Tendo.
—¡Nabiki! — la regañó Akane atrás de ella.
—Hermanita,¿ me vas a decir que la primera vez que traes un hombre a la casa en tus veinticinco años es porque es solo un amigo?
—Ranma es un amigo— aseguró
—Nuestro jefe millonario, nada mal hermanita — Nabiki arrastró a Ranma a la casa —¿Cómo debo decirte? ¿Cuñadito, Jefe Saotome, Ranma?
—Ehh, Ranma está bien, como siempre señorita Tendo.
—Ay por favor, mínimo dime Nabiki… ¡Papá mira quién llegó!
El señor Soun Tendo se apresuró a saludar al invitado— Ranma muchacho, que gusto conocerte.
—El gusto es mío señor Tendo— Ranma hizo una reverencia.
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La cena estuvo deliciosa como de costumbre en la casa Tendo. Nabiki se escabullo pasadas las doce para ir a un club con sus amigas. Kasumi agotada por todo el trabajo de la cocina se retiró temprano.
El señor Soun feliz por las visitas sacó su mejor sake, pero al llevar tanto tiempo sin beber , cayó dormido al poco tiempo.
Ranma apoyó las manos en el suelo y con los pies colgando miró hacia la fuente del patio.
—¿Estás mareado?, Traje un poco de té— dijo Akane sentandose a su lado.
—Estoy bien…eso creo.
—Mi familia está un poco loca, disculpame— Akane sintió remordimiento por todas las indirectas de Nabiki y los comentarios fuera de lugar de su padre . En que momento había pensado que era buena idea traer a un hombre, a su jefe, con su familia.
—¿Por qué luces tan abatida? A decir verdad y aunque suene un poco loco, me sentí extrañamente familiar.
—¿De verdad?
—Si… gracias. Pensándolo bien y apesar de todas las locuras que viví en los últimos días, esta ha sido una buena navidad.
Porque te conocí a tí pensó Ranma mirando el bonito perfil de la chica que se encontraba a su lado.
—por favor no me golpees— pidió Ranma.
—¿Gol-pe…
Ranma se acercó con el corazón en la boca y las uñas enterradas en las manos depositando un tímido beso en los labios de ella.
Después de todo, si fue la mejor navidad para el Jefe Saotome
Fin
Notas
Hoy es 51 de diciembre no? Todavía puedo hablar de cosas navideñas jeje . Perdón por la tardanza.
Quería que Ranko fuera la hermana de Ranma, pero ya había dicho que era hijo único, así tuvo que ser prima y Takahashi por la creadora de Ranma. No quise ponerla peliroja porque en el manga nunca se dijo que lo fuera, por eso Kuno la llama #chica de la coleta".
Espero que hayan disfrutado de esta pequeña historia de navidad, si me regalan un comentario me pondrán muy feliz, los leo todos y generalmente los respondo todos.
Besos y abrazos, nos leemos en el siguiente capítulo de Esta no es mi vida
Gatopicaro831 acertaste con la amiga de Akari. Gracias por tus comentarios espero te guste este capítulo también.
Guest aquí la continuación
yo también me divierto escribiendolas
Vanessa112 al menos la última no fue tan tortura jajaja
Benani0125 invitadísimo a Colombia y a comer todo lo que quieras.
Stalinaser23 aquí la actualización
