Capitulo 13: Asalto al centro pokemon, parte 2

Saito le hablaba a la nada mientras apretaba su oreja izquierda con un mano en un intento de cambiar las palabras que Ryuji le había dicho hacia unos segundos.
-¿Cómo que no hay nada?- dijo exaltado- Revisaste bien el mapa y decía que los pokemon tenían que estar guardados ahí, no creo que no hayamos equivocado…- murmuró el joven.
-Yo tampoco, las estanterías que tendrían que estar llenas de pokebolas están vacías. No nos equivocamos, alguien movió las pokebolas o algo. No estoy seguro, pero estamos en un problema. Sin esos pokemon no tenemos muchas chances de correr a los tipos del centro sin arriesgarnos el cuello.- Hablaba mientras revisaba por enésima vez cada repisa en busca de alguna pista, algo que le dijera que les había pasado a las pokebolas perdidas.

-¿Entonces qué hacemos?- le preguntó el adolescente.

-¿Ryuji?- volvió a insistir al no recibir respuesta

-¡Ryuji la puta madre, te estoy hablando!- le gritó eufórico al ver que lo ignoraba.
-Podes aguantar cinco segundos, estoy pensando- le contestó finalmente.

Ryuji metió la mano en su bolsillo sacando así su pokegear. Apretó unos botones haciendo aparecer el mapa holográfico de capítulos anteriores. Pasando la mano por el holograma, cambiaba cada habitación que inspeccionaba detalladamente buscando el indicio que los llevara a los pokemon perdidos. Entonces cuando observaba por decima vez una habitación sus ojos se abrieron de par en par.
-Los pokemon no están porque fueron trasportados a otro lado- dijo observando la maquina que tenía enfrente. Unas grandes mangueras salían de ella, se conectaban a una cinta transportadora.
Al ver que su amigo no entendía de lo que estaba hablando, trató de explicar más detalladamente.

-No estoy seguro como funciona, pero parece que esta máquina envía los pokemon a otro lado- el joven se acercó para inspeccionar el aparato tocando una parte de la manguera- está caliente, parece que la usaron hace poco.

-Entonces busquemos a que habitación del centro las llevaron, no es tan difícil.
-No entendés, creo que ni siquiera están en esta ciudad, si no que las teletransportaron a otro centro o algo por el estilo- un miedo en su voz podía notarse, su plan se había ido por el inodoro.

-Estamos jodidos
-Más o menos- le confirmo lo más tranquilo el pelirrojo.
- Entonces va a tener que ser old school me parece
-No creo que funcione muy bien eso- dijo sarcásticamente con una sonrisa que Saito no podía ver.
- Ya les ganamos a varios, no pueden quedar muchos más. Además tampoco es que sean tan fuertes- se jactó el chico.
-Sí pudieron con el S.P.E.A.T (special pokemon squadron and tactics), no creo que nosotros seamos una mayor amenaza. Creo que solo dimos con la punta del iceberg, los tipos con los que nos enfrentamos apenas eran más fuertes que algún matón de calle.
-Habla por vos mismo, a mi casi me desintegran dos dinosaurios robot. No fue como un paseo en el parque que digamos. Pero, por lo menos con Sharp y Spike, tenemos una oportunidad.
-¿Sharp y Spike?- preguntó.
-Sí, aparecieron de la nada y me salvaron de los robots. SI no hubiese sido por ellos, estaría muerto.
-Parece que les estas agarrando cariño- lo molestó.
-Supongo, pero no dejan de ser bichos raros para mi.- Sharp le lanzó una mirada asesina y Spike solamente se cruzó de garras y giró la mirada.
-Ahora se ofenden, lo que me faltaba
-Dales tiempo- rio Ryuji y suspiró- el problema es que nos quedamos sin ningún plan.
-No importa lo hacemos a la antigua, no nos queda otra. Si atacamos desde dos lados diferentes y con tus bombas de humo, tenemos que tener una chance de ganar.
-Si vos lo decís- dijo aceptando la mentira de su amigo.
-Vamos a donde está el quilombo de una vez y terminemos con esto.

El líder de gimnasio tomó en sus brazos al congelado Satoshi y lo llevo a un sillón lejano para dejarlo descansar mientras le pedía a Kato que lo cuidara. Gardevoir levitó a Bayleef y sus otros pokemon junto su entrenador e inmediatamente Morty saco de su bolsillo unos pequeños espray que vacio en los pokemon inconscientes del chico sin poder creer el estado deplorable en el que estaban. Seguramente alguno de ellos no lo lograría, no pudo evitar pensar.

-Si ya terminaste del limpiar la cancha, ¿podemos terminar con esto?- se rio Reno.
-No puedo creer que te hayas rebajado a este nivel- dijo decepcionado.
-La inflación cambia a la gente. Me gano la vida como puedo- se burló.
-Pryce estaría decepcionado de vos. El era un gran hombre ¿Cómo podes hacerle eso a su memoria?
-El viejo esta muerto y ustedes se encargaron de eso.
-Nosotros no hicimos nada de eso y lo sabes.
-Lo dejaron que se pudriera solo y sin un dólar en el bolsillo. Pero supongo que así es como la liga maneja a sus retirados, como basura.
-¡SABIA QUE LO CONOCIA! ¡ES EL NIETO DE PRYCE, EL MEJOR LIDER DE GIMNASIO QUE TUVO MAHOGANY!- gritó Kato sorprendido.
-Decilo más fuerte, creo que en la otra cuadra no te escucharon- suspiro- Nunca fui muy apegado al viejo, así que no sé porque estoy diciendo esto. Solo me llena las bolas que un hipócrita como vos me venga a dar sermones.
-Yo no tuve nada que ver con lo que le paso a Pryce.
-Aunque tampoco hiciste mucho que digamos. Terminemos con esto, ¿querés? No tengo tiempo para estas trivialidades de todas maneras.
-¡NO! ¿Por qué estás haciendo esto, decímelo?- le preguntó Morty irritado.
-Dinero, ¿Qué más puede ser?- dijo encogiéndose de hombros con una sonrisa.
-¡Deja de tomarme el pelo! ¡Decía…
De pronto el líder sintió un dolor punzante en el hombre. Cuando giró a ver, un pequeño cuchillo se había clavado. Con la mano extendida la mujer de cabello verde lo veía con desprecio.
-Qué carajo te importa, ¿no te dijo ya el por qué?- dijo la mujer que acompañaba a Reno.
-¿Por qué hiciste eso Mitsuki?- La chica lo miró extrañada, como cualquier persona normal lo hubiese hecho si la regañaran por atacar a un enemigo. -¿Por qué no apuntaste al cuello?- le dijo seriamente.
Mitsuki rió una vez más.
-Lo hice, pero vos sabes la mala puntería que tengo- respondió mientras jugaba con una daga entre sus dedos.
Morty sacó la daga enterrada en su hombro y la lanzó al piso mientras un gesto de dolor aparecía en su cara mientras el acero iba abandonando su piel. Esta hizo un sonido metálico vibrante que se mantuvo unos segundos hasta que se desvaneció. El piso se manchó con un poco de la sangre del entrenador.
-Bien será por las malas- dijo mientras se sostenía donde tenía la herida- Gengar, nightmare- le ordenó a su pokemon.
El fantasma rió malévolamente mientras el sonido de sus carcajadas inundaban todo el ambiente.

-Mitsuki, esto se va a poner feo. Ejecutemos el plan de respaldo- le dijo mientras veía como el fantasma se preparaba para lanzar su ataque y la mujer desaparecía de la vista como si de otro espectro se tratara.
-Siempre me toca a mi hacer estos trabajos de mierda- refunfuño- ¿Por qué no enviás a Ralph?, es el más el inútil de todos los generales.
La cara de Ralph había pasado de un color blanco claro o un rojo tomate con esta ultimo. Intentó responder, pero apenas podía articular palabra alguna. Solo podía emitir sonidos como: Vos, grr, matar entre otras cosas.
-Después de que fue vencido por un chico de diez años, no le tengo mucha confianza por ahora. Disculpa Ralph, pero me atengo a los hechos- dijo encogiéndose de hombros.
Mitsuki aceptó la tarea de una vez y desapareció de la vista en un abrir y cerrar de ojos como si la nada se la hubiese tragado.
Entonces la oscuridad se apodero de la habitación por completo. La luz de las lámparas fluorescentes y pantallas holográficas que había en el centro no solo habían desaparecido si no que todo objeto físico también la había hecho.
Reno miró a su alrededor y no pudo ver nada más que negro, aunque sabía que estaba en el centro pokemon y Ralph estaba solo a unos metros no podía ver nada mas que a sí mismo. Había sido aislado del mundo como lo conocía y encarcelado en una prisión de oscuridad eterna en la que las distancias y el mundo físico no existían.
-Es el mejor ataque de Nighmare que he visto, tengo que admitirlo Morty- le gritó Reno a la nada.
Morty, desde su punto de vista, observaba como un pequeño domo negro había envuelto a sus oponentes. Y ordenó con un ademan a su pokemon que concluyera el ataque.
Cientos de hoyos comenzaron a aparecer por toda su superficie. Reno sintió como algo paso a toda velocidad a su lado y se clavaba al suelo a solo a unos centímetros de él. Cuando giró pudo ver en la oscuridad una gran púa negra unida a la oscuridad. De pronto otra más caía del techo y casi lo ensartaba si no hubiese hecho un roll hacia adelante. El verdadero ataque comenzó y cientos de púas en todas las direcciones comenzaron a atacarlo por todos los lados y ángulos posibles. La gran agilidad de Reno le permitía a duras penas esquivar los ataques realizando todo tipo de piruetas y contorciones extrañas, pero cuando uno de las púas doblo noventa grados en medio vuelo para atacarlo, sus reflejos no dieron abasto y le perforaron un hombro.
-"Estamos a mano supongo"- no pudo evitar pensar.
El ataque era devastador por más que corrió en línea recta por más de cinco minutos no podía salir del domo. Parecía un espacio sin fin.
Varios gritos pudieron escucharse desde donde estaba.
Reno giró para ver si los pilares oscuros todavía estaban detrás de él y se sorprendió al ver que no solo lo seguían, si no que una pared de púas de quilómetros de largo lo perseguía a toda velocidad. Volvió la vista al frente solo para descubrir que otra cantidad similar avanzaba hacia él. Lo único que pudo hacer fue detenerse y sentarse de piernas cruzadas en el suelo mientras la sangre se escurría de su herida. Sonrió levemente.
Morty sin ninguna expresión observaba el domo junto a sus dos pokemon, mientras gengar reía frenéticamente.
Un pequeño resplandor rojo comenzó a surgir de dentro del iglú negro que fue creciendo cada vez más y más hasta que ocupo todo el domo y lo hizo volar en miles de pedazos que cayeron al suelo y se partieron como si de vidrio se tratase. Unos segundos después los trozos desaparecieron y pudo verse la figura del hombre sentado y sonriendo satisfactoriamente.
Reno se encontraba junto a sus pokemon oso y pato. El golduck flotaba en el aire con los ojos encendidos de color rojo. Tenía varias heridas en todo el cuerpo debido al ataque del gengar, pero estaba en pie a diferencia de su compañero peludo que se encontraba tirado en el suelo inconsciente. El pobre no había podido esquivar el ataque. Los dos agentes que habían quedado se encontraban tirados en el piso desmayados con las mismas heridas que el oso. Los ojos de Machamp brillaban con el mismo color rojo que los del pato, aunque estaba terriblemente herido. Una vez que el resplandor se fue cayó inconsciente.
Ralph se encontraba junto al pokemon lucha, respiraba agitadamente y tenía las manos destrozadas. Su pokemon lo protegió lo más que pudo, pero se vio obligado a tener que defenderse con las manos desnudas.
-Excelente uso de prophecy, tengo que admitirlo. Hacía mucho tiempo que nadie destruía así el ataque de gengar.- lo halago Morty.

Nota del autor: Prophecy es un ataque que permite destruir las ilusiones de los fantasmas como también permitir que los pokemon lucha puedan golpearlos aunque sean incorpóreos.

- Gracias, aunque lo teníamos preparado desde un principio. ¿Pensaste que vendríamos a tu ciudad sin tener una forma de hacer frente a tus pokemon?- se jacto- Igualmente es increíble las bajas que tuvimos. Machamp, Teddy, Ralph ya no está en condiciones de pelear y mis últimos dos minions. Pensándolo bien no fue muy buena idea usar la mitad de mi energía en la pelea con el chico ese- dijo observando a un Satoshi que apenas respiraba.
Reno rio alegremente. Era una risa legítima y despreocupada. Disfrutaba la situación por alguna razón.
-Última oportunidad Reno, tira tus pokebolas y entregate. No tiene porque terminar mal.
-Espera, todavía tengo un as bajo la manga. Ustedes los líderes son tan creídos a veces.
Entonces Mitsuki volvió a entrar en la habitación por uno de los pasillos cargando a cuestas a alguien. Se puso al lado de Reno y tiró el cuerpo al suelo.
Morty que hasta ahora no había demostrado ninguna emoción abría los ojos de par en par exaltado. La persona que había traído la chica era Jenny que ahora se encontraba atada de pies y manos y tenía varios golpes en la cara.
-¿Por qué tardaste tant0?
-perdón es que me tope con un obstáculo de camino. Veo que me voy dos segundos y nos bajan a medio team.
-Fue mala suerte, pero si te quedes quedar cerca no me voy a oponer.
-Me tomé la molestia de maquillarla para la ocasión, dijo la chica sacando una daga de su espalda.
-¡Bastarda! ¡¿Qué le hiciste!?- le gritó frenético Morty.
-Abuse un poco de ella antes de traerla, pensé que era obvio. Pero no es nada a lo que voy a hacerle si no guardas a tus pokemon y tiras tus pokebolas.
-Estoy bien Morty, no les des nada- dijo la oficial a duras penas.
Inmediatamente Mitsuki le dio una patada en el estomago y Jenny se retorció del dolor.
Morty guardo sus pokemon y sin dudarlo lanzo su cinturón con pokebolas a los pies de Reno.
-Ahí tenés, dejala tranquila ahora. Esto es entre vos y yo- le dijo conteniendo su furia.
Reno levanto a Jenny y se la lanzó a Morty que la atrapo en el aire y la acurruco en sus brazos. Pasó la mano por su rostro y corrió un mechón de cabello que le cubría la cara.
-Eso es en lo que estas equivocado, el mundo no gira en torno a tu estúpida orden lideres y elites. Y eso es lo que vas a entender dentro de poco.
-Nunca pensé que llegarían a esto, perdóname Jenny- le dijo a la chica que ahora dormía.
-No quería recurrir a un plan tan bajo. Pero es más simple que lidiar con voz. Tenés que admitirlo.
-Nunca te voy a perdonar por esto Reno.- El odio en sus ojos era indescriptible.
-Porque me importa tanto.- dijo sarcásticamente.
Metió la mano en un bolsillo sacando el pequeño llavero en el que se había transformado su arma y volvió a hacer crecer uno de los chakrams.
-Bueno Morty, creeme que no tengo nada en contra tuya, pero sos un gran obstáculo y sacarte de en medio es demasiado tentador para dejarlo pasar.
Reno levantó su arma mientras apuntaba hacia el cuello del líder de gimnasio. Entonces la bajo y todo el mundo quedo en silencio. Ahora el chakram giraba sobre el filo de una espada clavada en la pared.
-Creo que llegamos justo a tiempo, es como una película. El héroe siempre llega tarde- dijo Saito desde la otra parte de la habitación.
-Ahora nos mostramos…, bueno deci que no son tantos.- dijo mirando a las tres personas paradas de traje- parece que ya acabaron con varios antes de que llegásemos.
Sharp y Spike afilaron sus garras.
-Bueno llegaron, pensé que nunca iban a aparecer (?).- dijo Reno confuso.
-¿Quiénes son? Corran antes de que los maten- les dijo Morty.
-Venimos a ayudar. No te preocupes.- le contestó Ryuji tranquilamente.
-¡Váyanse de acá, no es lugar para un par de pibes!
Saito hecho una mirada general a la sala y vio como en el grupo de chicos del extremo de la habitación había varias clases de personas. Estaban los más pequeños, no más grandes de diez años, que lloraban desconsoladamente. Por otro lado estaban los mas adultos que se dedicaban a mirar con ira a los dos enemigos que quedaban en pie y por ultimo estaban los que simplemente tenían la mirada perdida en algún lado, traumados por haber perdido a sus pokemon.
En el suelo varios de los terroristas descansaban, producto del ataque de Morty o de algún pokemon de entrenadores. Pero lo que llamo más la intención de Saito fue una figura inerte recostada sobre uno de los pocos sillones que quedaban intactos, junto a varios pokemon inconscientes desparramados por el piso cerca de él.
El chico dejo caer la espada junto con la funda de la que recién había lanzado y corrió hasta Satoshi. Tenía la cara blanca y helada como si hubiese estado en una tormenta nevada por horas, cortes por toda su ropa de los cuales se escurrían hilos de sangre y apenas respiraba.
Sus pokemon no estaban mejor que él. Sus coloridos pelajes y pieles habían desaparecido como si alguien hubiese borrado los tonos con una goma y reemplazado por blanco y azul. Pequeños trozos de hielo recorrían los cuerpos tanto de los monstruos y entrenador. Junto a ellos un joven lo protegía celosamente.
-¡No te acerques! ¡No voy a dejar que le pongas una mano encima!- le grito Kato con un cuchillo en la mano. Era demasiado pequeño y tenía un filo dentado, seguramente era el que usaba en el día a día para las cosas cotidianas.
Saito no lo escuchaba, estaba perdido en la cara de su amigo, no podía creer que algo así le hubiese pasado, parecía un cadáver y no el Satoshi que él había conocido. Su expresión de amabilidad y felicidad habían sido reemplazadas por un frío vacio. Parecía que ya no sentía nada.

-¿Lo-lo conocés?- tartamudeo Kato

Como un reflejo acaricio su cabeza. La gorra Satoshi se resbalo y cayó al suelo dejando caer una larga cabellera rubia que llegaba a tocar el piso. El nuevo peinado le daba una expresión más femenina al rostro del chico, casi como si fuese otra persona. Entonces Saito se dio cuenta.
-Es una chica. Porque nunca me lo dijo- murmuro Saito- Cuídala por favor, ¿Cuento con vos?- le preguntó a Kato.
-Claro, pero ¿Quién sos?
-Un amigo.
Kato miro como lentamente se alejaba sin decir una sola palabra mas, sabiendo que al ver los ojos del chico había una ira contenida que le daba miedo de solo pensarlo y lastima del que pudiese cruzarse con el en ese momento.
Saito se acercó nuevamente a Ryuji y a sus pokemon y levantó su arma del suelo.

-Son tres y ese esta herido. Vamos por ese y después nos encargamos de los demás- le dijo Saito- Ustedes dos, cúbrannos con lo que puedan.
El pelirrojo asintió, Sharp lo miró determinado y lanzo un cuchillazo en señal de aprobación y Spike se cruzó de garras y erizó sus espinas.
-Vos viejo, alejate de acá y llevate a esa chica con vos- le ordenó señalando a Jenny que yacía en su brazos.
-No sé quien sos, pero ese hombre que ves ahí no es alguien normal, no vas a poder ganar. Si seguís con esto lo único que vas a lograr es que te maten.

-Puede ser, pero si no lo hago yo ¿Quién lo va a hacer? ¿Esos inútiles de allá?- dijo lanzando una mirada hacia los entrenadores que bajaron la cabeza en vergüenza.

Todos corrieron a una velocidad frenética hacia Ralph que se puso en guardia inmediatamente. Reno no dudo, llamó a su arma que aun giraba sobre la espada y agrandando la otra las lanzó hacia ambos. El topo se interpuso en medio de su trayectoria y estas golpearon contra sus espinas que de alguna forma se habían vuelto tan duras como el acero. Mientras tanto Sharp creaba un pequeño pilar de hielo que bloqueaba los cuchillos de Mitsuki.
Ralph, ahora sin apoyo, lanzó dos puñetazos hacia delante para interceptar a alguno de sus nuevos rivales, pero estos simplemente fallaron mientras los jóvenes lo rodeaban. Mientras tenia los brazos extendidos ambos le dieron un golpe con sus armas a cada uno al mismo tiempo. El resultado fue un sonido de "crack" mientras observaban con las extremidades del hombre se volteaban en un ángulo imposible. Inmediatamente le dieron un golpe en la nuca y cayó completamente derrotado.
-Uno menos, faltan dos.
Reno y Morty miraban asombrados como habían actuado en pocos segundos liberándose de uno de ellos aunque este hubiese sido Ralph. Los entrenadores vitoreaban ahora a Saito y Ryuji que se dirigían contra Mitsuki.
Un rayo amorfo y azul dibujo una línea frente a ellos del cual surgió inmediatamente un muro de hielo deteniéndolos por completo.
-Todos calmados un segundo- dijo Reno deteniendo a su pokemon- No sé quien pansas que somos, pero no tenemos nada en contra tuya y si frenas ahora, no vamos a tener que matarte.
-Lo lamento, pero ya es muy tarde ahora. Ven a esa chica…
-¿Chica?- preguntó Ryuji
-Después te cuento- le contesto- Es un buen amigo, nunca les voy a perdonar lo que hicieron- dijo furioso.
-Hey nosotros no tuvimos nada que ver el se abalanzó sobre nosotros y no nos quedo más que defendernos- le contestó sarcásticamente Reno.
-Van a pagar con sangre
Pero antes de que el chico se lanzara al ataque, Ryuji lo detuvo con una mano.
-Díganme, para que están haciendo esto. ¿Buscan algo en particular?- preguntó Ryuji tranquilamente.
-Es obvio lo que buscan Ryuji, ellos quieren a Sha…- El pelirrojo inmediatamente le tapo la boca.
-Que no te ciegue la ira Saito, estos tipos claramente no tienen ni idea de quienes somos, ni tampoco están al tanto de Sharp. Si jugamos bien nuestras cartas podemos seguir en el anonimato por un tiempo más- le susurró al oído.
Morty los vio intrigado y supo de inmediato que algo escondían.

-¿Que es lo que ganan con esto?- volvió a preguntar.
-Digamos que no nos interesa un centro de morondanga, lo que buscamos podría decirse que es tiempo- contestó Reno.
-Siempre tan boca floja Reno, no sé como llegaste a jefe sinceramente
-Ups, siempre se me escapan estas cosas. Tratar de parecer cool todo el tiempo es agotador- se rio mientras se frotaba la nuca.
-Ya veo- susurró el chico, mientras Morty lo miraba de reojo.
-¡Basta de charla! Van a pagar por lo que le hicieron a Satoshi- dijo Saito no pudiendo resistir su rabia por más tiempo.
Sharp ahora afilaba sus garras mientras varios recuerdos pasaban por su mente, creía que había visto a aquellas personas en algún lado, pero no podía recordar bien en donde algo le nublaba la mente y no entendía por qué. De pronto se vio arrodillado tomándose la cabeza con sus garras. Spike se acercó preocupado para ver qué era lo que le pasaba, pero el gato lo alejó como pudo con un arañazo.
Un hombre, un líquido, burbujas y varios tubos eran las imágenes que se le presentaban. Ahora no podía detener los recuerdos y cada foto mental nueva era una aguja que se le clavaba en la cabeza aumentando el dolor aun más.
Saito ahora lo miraba preocupado y corrió en su ayuda por alguna razón que no podía comprender. No sabía desde cuando le importaba tanto esa criatura, pero ahora estaba a su lado levantándolo del suelo y tomándolo en sus brazos.
Sharp miro a su supuesto entrenador y no vio su rostro, si no otro que le causaba el más inmenso desprecio y terror. Entonces un acto de puros reflejos lanzo un zarpazo a la cara del joven que sin poder verlo venir lo recibió de lleno. Su rostro se lleno de sangre rápidamente. El corte recorría toda la mejilla izquierda hasta el cuello.
Sharp gritaba agitadamente en los brazos del chico como si alguien lo estuviese lastimando seriamente.

El grito ahora había hecho despertar algunos recuerdos de parte de Reno.
-¿Ese no es…?
-No tengo idea, pero es nuestra chance ahora. Deja de pensar, que nunca lo haces, y ataca ahora- le regaño Mitsuki.
-Está bien, está bien no me retes- le dijo mientras ambos se lanzaban al ataque junto al golduck.
Ryuji tomo su espada en ambas manos y se puso en guardia.
-¡Te voy a dar todo el tiempo que pueda, trata de controlar a Sharp! ¡Rápido saca la poción de mi bolsillo!- le dijo desesperado.
-¡El no está herido, fue a mí al que le cortaron la cara! – decía mientras el sneasel seguía pataleando y lanzando zarpazos a la cara del joven.
-¡Es para vos boludo! ¡Al menos te va a detener la hemorragia!
Saito hizo lo que le ordeno y tomando la poción se alejo del campo de batalla unos cuantos pasos junto a Spike que lo acompañó sin dudarlo. Saito le dijo que ayudara a Ryuji en lo que pudiese, pero el pokemon negó con la cabeza. No podía actuar por si mismo necesitaba un entrenador, pero Saito le insistió y el pokemon accedió preocupadamente.
-¡¿Sharp soy yo, no me reconoces?!- le gritó a su pokemon.

Ryuji bloqueo el chakram que Reno ahora usaba cuerpo a cuerpo para atacarlo con su espada que sostenía con ambas manos. Reno intentó atacarlo con el otro, pero no pudo por que el chico se las ingenio para desviar su brazo con una patada improvisada mientras daba un salto hacia atrás con la otra pierna ya que había perdido el punto de apoyo para poder seguir deteniendo el primer chakram. Mientras tanto Mitsuki se puso a sus espaldas y lanzó varios cuchillos mientras el chico estaba en el aire y le era imposible esquivarlos.
Algunos entrenadores gritarle "Detrás tuyo", pero no tenía tiempo de esquivar las mortales dagas. Spike acudió en su ayuda y con un brillo de su garra golpeo todos los cuchillos que cayeron al suelo con un sonido tintineante. Lo que no pudo ver fue al Golduck que ya había lanzado un rayo de hielo a su posición que dio de lleno en el pobre pokemon que salió despedido hacia una de las paredes cercanas chocando fuertemente. Varias de sus extremidades estaban congeladas , pero intento levantarse con toda su fuerza de voluntad solo para ser rematado por otro rayo de hielo. El pokemon había quedado completamente inconsciente.
-Gracias Spike- susurró Ryuji.

Saito seguía tratando de hacer entrar en razón a su pokemon mientras veía como su Sandslash mordía el polvo. Cerró los ojos fuertemente en su impotencia e intento una vez más.
-¡Vamos Sharp, recordá las cosas que vivimos juntos, ese bosque de mierda que trato de matarnos, como le ganamos al pelado que destruyo mi casa, el viaje que hicimos!- Sharp no reaccionaba- No solo estoy haciendo esto por mi hermana, también lo hago por vos. Antes de esto nunca pensé que iba a tener un pokemon. Pensaba que la gente los usaba como herramientas nada más y aun lo hago, pero yo no te veo como eso ¡Vos sos mi amigo Sharp! ¡Somos amigos!

Por un segundo el pokemon recordó la tranquilidad de la sombra de un árbol y una persona que le sonreía alegremente.

"Somos amigos"

Esas palabras resonaron en su cabeza. Abrió los ojos y ahí estaba Saito abrazándolo mientras la sangre de su rostro caía sobre su cabeza. El pokemon corrió la sangre de la cara de su entrenador y vio lo que había hecho. Inmediatamente las lágrimas empezaron a brotar de su ojo y comenzó a llorar desconsoladamente mientras lo abrazaba.

-Está bien boludo no llores, esto se puede curar – pero el pokemon no le hacía caso- ¡Que no llores que me vas a hacer llorar a mí!- le gritó e inmediatamente el también comenzó a llorar por alguna razón.

Saito dejo a su pokemon en el piso y se aplicó la poción en el rostro que inmediatamente dejo de sangrar, aunque el corte seguía doliendo como mil demonios.

A solo unos metros Ryuji cubría nuevamente los ataques de Reno a duras penas mientras intentaba esquivar las dagas de Mitsuki. La batalla ya le había cobrado, sus ropas tenían varios cortes manchados con sangre y tenía una saga clavada en un brazo. Aun así seguía luchando como si nada.

-Me sorprende la habilidad que tienen para combatir- dijo Mitsuki deteniendo el ataque.
-A mi también te digo la verdad, para ser un par de pibes pelean como profesionales- le contestó Reno- Me causa mucha intriga, ¿se puede saber quiénes son?- dijo mientras se tiraba el cabello hacia atrás con una mano.

-¿y por que tendríamos que decirles algo?, si ustedes ni se presentaron- le contestó Saito que ahora se unía a Ryuji- Disculpa Ryu, pero creo que ahora está bien, ¿Cómo tenés ese brazo?

-No es nada, solo un rasguño. Lo importante ahora es terminar con esto.

-Oh cierto que modales los míos- dijo Reno golpeándose la palma de su mano con un puño- Yo soy Reno y esta de acá es Mitsuki, ambos somos parte de Heather.

-No era necesario que dijeras eso ultimo- le reprochó la chica.

-Heather… pensé que era solo un mito- dijo Morty con la oficial en brazos.

-¿sabes quienes son Morty?- le preguntó el pelirrojo.

-Algo, pero en realidad nadie sabe a que se dedican. Se los cree un mito urbano.

-Sinceramente esto no es muy encubierto que digamos- acotó Saito.

-Los tiempos cambian kid y dentro de poco vas a ver como nada va a ser lo mismo que ahora conoces.

-¿podes cerrar la boca por un segundo Reno? Tenés esa costumbre de hablar de más siempre.

-Perdón, perdón- dijo apresuradamente- Es que ese chico se me hace familiar como si lo conociera de toda la vida o algo así.

-Pero siempre estas largando cosas que…

Mientras discutían Ryuji aprovecho el tiempo para interrogar un segundo al Gym leader.

-¿Por qué nadie escapa Morty que es lo que están esperando?

Morty sorprendido por la pregunta tan coherente del pelirrojo en semejante situación no dudo en contestar.

-Se encargaron de sabotear el sistema de seguridad y todas las salidas. Los pasillos que dan al exterior están bloqueados por paredes de automáticas de metal que bloquean el paso. Y a la mayoría de los entrenadores les fueron arrebatados su pokemon por lo que no pueden escapar del lugar.

-Ya veo, por eso la alcantarilla por la que vinimos se cerró y bien pasamos. Se puede entrar pero no salir- contestó Ryuji.

-Entonces lo que tenemos que hacer es desactivar el sistema de seguridad el centro. Pero mientras tengamos a estos tipos enfrente no vamos a poder. Pero más importante: ¿Qué carajo es eso de Heather? ¿Son los mismos tipos que atacaron mi casa no?- pregunto Saito.

-Usan los mismos uniformes, por lo que puedo deducir que son las mismas personas. Pero es la primera vez que escucho hablar de ese grupo. Es algo así como el team rocket de hace veinte años por lo visto.

-No, ellos son diferentes, nadie sabe lo que buscan y hasta hoy yo dudaba de que existieran. La elite tiene que enterarse de esto.

-Bueno, bueno, lo hablamos cuando terminemos con el trabajo- dijo Reno terminando la discusión con la chica- Por tus prejuicios Mitsuki nunca nos dijeron quienes son, te das cuenta.

-No les importa quienes somos, quiero saber donde esta Reiko.

-¿Reiko?- preguntó intrigado Saito.

-La chica que raptaron, no te hagas el pelotudo conmigo- le contestó enojado.

Morty miró a Saito seriamente. Ahora entendía que era lo que movía al chico.

-Vas a tener que ser un poco mas especifico, raptamos gente todo el tiempo- le contestó sin importancia.

-La chica de Goldenrod que vivía en la casa que ustedes quemaron.

Reno miró hacia el techo y comenzó a pensar.
- Creo que uno de los agentes en Goldenrod murió ahí o algo por el estilo buscando algo si no me equivoco. Pero que yo sepa nunca raptamos a nadie de ese lugar. Es una organización muy grande y no esperes que esté al tanto de todo lo que pasa. Pero estoy seguro que no trajimos a nadie de Goldenrod en los últimos meses.

-¡MENTIRAS!- dijo Saito mientras se lanzaba al ataque con sus armas desenvainadas.

Reno bloqueo el golpe con uno de sus chakram. Ahora lo único que los separaba era el filo de sus armas.

-¿Qué gano con mentirte kid?- le dijo mientras hacía fuerza para no ceder ante la presión de la espada del chico.

-¡NO ME MIENTAS, SE QUE USTEDES LA TIENEN!- le gritó frenéticamente.

-Por Arceus que sos cabeza dura, no podría mentirte aunque quisiera. Soy un terrible mentiroso.

-Es verdad- acoto la chica.

Unos cuchillos de Mitsuki hicieron que Saito diera un salto hacia atrás y se alejara de Reno.

Si ellos no sabían nada y eran por lo visto de cargos altos en esta extraña organización. Saito ya no sabía qué hacer. Sus ánimos estaban por el piso al no recibir ninguna clase de pista acerca del paradero de su hermana. Quería saber, se sentía frustrado e impotente frente a la situación que tenia encima. Y además de todo estaba Sharp, ellos no sabían que el pokemon que tanto querían estaba frente a sus narices.

-Van a pagar, por lo que le hicieron a Satoshi y a mi hermana. Los voy a hacer pagar, se los juro.

-¿vos, hacerme pagar a mi? ¿Escuchaste lo que dijo Mitsuki? ¿No es gracioso el pibe?
-Creo que habla en serio. Yo no me descuidaría si fuera vos- dijo mientras balanceaba un daga entre sus dedos.
-Como quieras, igual ya es la hora- Dijo mientras comenzaba a hablar por un pequeño comunicador- Equipos alpha, bravo y todo aquel que ande dando vueltas. Reúnanse en el punto de encuentro para evacuación.

Segundos después todas las puertas del lobby se abrieron y comenzaron a entrar un agente tras otro hasta que hubo alrededor de treinta personas de traje en la habitación. A pesar de que la cantidad de gente era importante el lugar era tan grande que apenas se notaban.
A la señal de Reno todos lanzaron pokebolas al aire y la habitación se lleno de tres decenas de monstruos, uno más feroz que el otro listos para el ataque.

-¿Tenés algún otro?- dijo Saito confiado. Aunque sabía que no tenía ninguna oportunidad.
-Es toda la gente que tenemos en el centro- contesto Reno.
-Mejor, así cuando acabe con todos no voy tengo que ir a buscar a los que queden dando vueltas.

Los jóvenes volvieron a empuñar sus armas mientras Ryuji liberaba a su Charmeleon. Sharp ahora recuperado afilaba sus garras junto a ellos y cuando estaban a punto de lanzarse al ataque las pantallas holográficas del centro cambiaron la imagen que versaba: "No Signal". En su lugar una figura encapuchada con un par de anteojos de lentes violeta estaba sentada frente a un panel lleno de botón palancas y luces.

-Hey Bitches! Aquí DJ Pon 3 trasmitiendo en vivo desde la sala de seguridad del centro pokemon de Ecruteak. La primera canción se la quiero dedicar al estúpido del pelo azul por dejarme el camino libre hacia la sala de control.

De pronto las puertas que bloqueaban cualquier escape de la sala se abrieron.

-¡Es Sara! No puedo creer que haya venido la muy trola- dijo Saito.
-Puedo escucharte Saito. No podía dejarte con toda la diversión- dijo la chica en la pantalla- Y ahora el tema principal, gracias a mi amiga Marin. Decí hola Marin- en la pantalla se pudo ver como la imagen giraba y enfocaba a una de las enfermeras del centro que saludaba alegremente –Tengo el acceso al sistema de transporte de pokemon del centro.
-Esa es la chica que nos atendió hace unas horas ¿Cómo llego hasta allá si estaba acá hace solo un rato?- dijo uno de los entrenadores.
-No sé, pero se ve más linda en la tele- dijo otro.

-Así que cientos de pokemon de toda la región fueron transportados desde sus centros pokemon y se dirigen ahí en este momento- dijo con una sonrisa- Yo si fuera ustedes correría.

De pronto decenas de pokemon comenzaron a entrar en la habitación y se pusieron frente a las criaturas de los agentes de Heather.

-Let's get this party started! - gritó Sara al microfono mientras todos se lanzaban al ataque.