Hola :) , hace mucho que no escribía, y hoy por la tarde tuve la iluminación de esta cita, así que lo escribí rápido rápido y lo subí apenas lo terminé.
Espero les guste.
-Entonces … te fue bien? – observó la pelirroja mientras mordía un pastelito –
-Si – la castaña contestó escuetamente y se apresuró a beber un poco de su té de jazmín –
-Tu pelo brilla – observó la rubia de manera soñadora – y desde que llegamos tienes una sonrisa plasmada en tu rostro –
La pelirroja río suavemente – te dije que no sería tan malo –
-Fue … agradable – la ojimiel sintió el calor en sus mejillas –
-Oh vamos – la codeó Ginny – dilo … dilo …
-Yo ya lo sé – canturreó Luna cerrando sus ojos –
-Como lo supiste!? – y sonó más preocupada de lo que hubiese preferido –
-No lo sabía, pero tu acabas de confirmarlo – las tres rieron –
-Supongo que me han pillado –
-Quiero detalles Granger – exigió la pequeña Weasley –
-Eres una pervertida Ginevra – rió para sí misma – les contaré … pero quiero saber quién será mi próxima cita –
-No seas tramposa Hermione – la pelirroja se cruzó de brazos –
-Si sabes quién es tu cita secreta no tendrá mucho impacto cuando lo veas – observó la rubia terminando de beber su limonada – pero para que estés más calmada, a tu cita del viernes la escogí yo – sonrió triunfante –
-Supongo que confiaré en tus gustos Lunita – sonrió mientras procedía a contar con todos los detalles que su sano juicio le permitían relatar .
-Confiar en sus gustos? – Se quejó fuertemente mientras lavaba sus dientes frente al espejo de su baño – confiar en su sano juicio … sano juicio, Merlín santo – se lamentó la castaña – quizás con quien me voy a encontrar encontrar –
Se había debatido mentalmente toda la semana el asistir a la cita o no, y había estado a punto de ganar el no, para ser sincera consigo misma era porque le asustaba la persona que su coherente amiga Luna hubiese elegido para ella, no era que no confiara en Luna, confiaría su vida en las manos de la rubia, pero sus gustos de acuerdo a hombres … Neville … Scamander … feos no eran, pero aún así …
-No tendrás una cita con un loco – se repitió –
Ese día por la mañana recibió una lechuza de Luna con la dirección en donde sería su cita, para su sorpresa era en Londres Muggle.
Estaba fuera de un café justo en la dirección que decía el mensaje, observó su reloj.
18:55 –
Un mensaje de texto recibido.
"Pásalo bien amiga " – Luna
Sintió como alguien se aclaraba la garganta tras de ella, tragó saliva y se giró–
-Granger – No podría creerlo, ahí, parado frente a ella, con su porte elegante de siempre, su piel pálida y ojos azules más brillantes que nunca, nada menos que Theodore Nott enfundado en ropa Muggle, no cabía de la sorpresa –
-Nott – contestó aún sin palabras la castaña –
No conocía mucho de Nott para ser sincera con ella misma, sabía que era amigo de Malfoy en los tiempos de Hogwarts, no obstante nunca recibió ninguna mala palabra de su parte, ni siquiera una mirada que denotara desagrado, era más bien … indiferente. Sabía a la perfección que sus notas en esos tiempos siempre estuvieron a la par de él, había escuchado los comentarios de uno cuantos profesores sobre él, pero siempre mantenía un perfil bajo, es más, sabía que si él hubiese vuelto a Hogwarts después de la guerra, hubiesen compartido torre de premios anuales.
Recordaba que en sus momentos a solas, cuando era libre de leer un libro tranquila en la biblioteca, sin Ron o Harry, lo veía a él también, de hecho, casi siempre se encontraba en la biblioteca ahora que recordaba, habían cruzado un par de palabras en la misma biblioteca pero más que eso nunca, era guapo cuando eran estudiantes, pero ahora … guapo era quedarse corto.
-Granger – volvió a sentir la profunda voz de Theodore – entramos? –
-Si, si, si – contestó rápidamente y al mismo tiempo se mordió la lengua por repetir la palabra tantas veces, de verdad estaba nerviosa –
El lugar era una especie de café literario, las paredes estaban pintadas de un color café claro, habían estantes con libros en cada pared, había una pequeña tarima donde asumía que las personas leían poesía determinados días, el olor a granos de café recién molidos se sentía por todo el lugar, el lugar era de un tamaño perfecto, ni muy pequeño, ni muy grande y las personas que se encontraban ahí hablaban suavemente, otros usaban sus laptops, pero lo que más le gustó y llamó fuertemente su atención fue quela mayoría se encontraba leyendo, en definitiva los libros no eran solo de adorno.
Siguió al pelinegro hasta una esquina, justo en medio de dos estantes –
-Bueno … - comenzó a hablar ella saliendo del letargo en el que estaba sumida –
-También es un gusto volver a verte – sonrió el pelinegro, la castaña no cabía en su sorpresa, de hecho, creía que nunca lo había visto sonreír –
- Si – respondió atolondrada – te seré sincera – suspiró – no pensé alguna vez en volver a verte –
-Oh vamos – sonrió el pelinegro mientras le hacía señas al chico que atendía las mesas – nunca fui tan malo contigo en el colegio … verdad? –
-No, no es eso … -
-Buenas tardes – saludó el chico de pelo color caramelo – Theodore, que gusto verte –
-Igualmente Robert – Sintió la mirada verdosa del chico sobre ella y no pudo evitar hacer contacto visual con el joven – Ella es Hermione – la presentó el ojiazul –
-Un gusto también, supongo que te gusta la literatura, Hermione, porque si no, créeme que te aburrirás pronto – bromeo el ojiverde –
-Me encanta – sonrió la castaña – es un lugar muy bonito –
-Ahora lo es más – el chico le guiñó el ojo rápidamente – entonces, qué sirven? -
-un cappuccino para mi – lo sintió aclararse la garganta – qué tal tu querida? – "Querida?"
-que sean dos – sintió de pronto la incomodidad en el ambiente –
-Y dos pasteles de chocolate, Rob, a Hermione le encantan – el chico desapareció de la vista de ambos –
-Como sabes que me gustan los pasteles chocolate – observó con una sonrisa la castaña –
-Siempre comías pastel de chocolate cuando estábamos en Hogwarts, ya probé este y se parece bastante –
-Vaya … no sé si estar alagada o asustada – rio suavemente –
-por qué crees que estamos aquí? –
-Porque arreglaste una cita conmigo con Luna – mordió su labio – por qué?
-Es correcto – lo vio reír y acercarse un poco más a ella- siempre me agradaste cuando estábamos en Hogwarts, bueno … quizás nunca fuimos amigos, pero siempre llamaste mi atención, no te lo negaré –
-Llamar tu atención – rió con gusto la castaña –
-Hey, estás rompiendo mi corazón – bromeo el pelinegro –
-Debería tomarlo como una confesión de amor? – ambos rieron –
-Puede ser – rió al momento en que recibieron sus cafés y pasteles – muchas gracias Robert –
La castaña probó un poco del pastel de chocolate, y de verdad que sabía maravilloso, en serio que competía fervientemente con el pastel de chocolate que comía en Hogwarts.
-Tienes muchas preguntas supongo – lo vio observar el contenido de su tasa –
-Hace mucho que no sabía de ti … desde que se desató la guerra supongo – mordió su labio ligeramente, odiaba hablar de la guerra –
-Si … - rió sin ganas –
-no tienes por qué contarme si no quieres – se apresuró a decir –
-No, no tengo, pero quiero hacerlo … un poco antes de que se desatara la guerra mi padre me envió lejos – narraba el ojiazul – estuve viviendo en Francia unos años, mi padre fue una pésima persona no lo podría negar jamás, pero a último momento quiso ser un buen padre y alejarme de los problemas que la marca oscura contrae … supongo que no quería lo mismo para mí –
-Hizo lo correcto …
-Lo hizo, para mí al menos … - bebió un poco de su café – terminé mis estudios por correo y cuando cumplí la mayoría de edad me fui a vivir de lleno al mundo Muggle donde estudie Literatura en una universidad de Paris … regresé a principios de año a Inglaterra, un día vi un anuncio donde necesitaban un columnista en El Quisquilloso y ahí conocí a Luna -
-Vaya … entonces tu eres el columnista anónimo – recordó la castaña –
-Si, no he querido firmar con mi nombre la verdad – sonrió- debo suponer que lees lo que escribo –
-Así es, y eres muy talentoso –
-Muchas gracias, es un gran cumplido viniendo de ti –
-Oh vamos – sintió sus mejillas colorearse –
-Siempre te he admirado, Hermione – sintió un escalofrío al escuchar su nombre salir de los finos labios del ojiazul – Luna siempre me habla de ti, y no te mentiré, cuando estábamos en el colegio tuve un pequeño crush contigo , se lo comenté a Luna una vez y ella me insistía que debíamos conocernos, hasta que hace una semana le pregunté hipotéticamente hablando si estabas disponible para una cita … y aquí estamos –
-Entonces se le agradeceré a Luna – sonrió la castaña –
-No tanto como se lo agradeceré yo – sintió la mano del joven encima de la de ella –
-Enserio Hermione, cuando golpeaste a Malfoy fue el mejor momento de mi vida escolar – ambos rieron fuertemente, el ambiente del café estaba un poco más diferente de lo que estaba hace un par de horas, un dúo de Jazz se encontraba tocando y las personas hablaban un poco más fuerte –
-No me digas eso – rió también la castaña – me da un poco de pena recordar ese golpe a decir verdad –
-Que no te de pena, fue un gran golpe – volvió a reír –
-Creo que hemos tomado demasiado café – Y era cierto, sin darse cuenta habían tomado tres tazas de café cada uno, ahora sí que tendría problemas para dormir –
-Y comido demasiado dulce, te parece si vamos por algo salado? - lo vio levantarse y ofrecerle su brazo. –
-Vamos –
Caminaron por las calles de Londres, el sol había desaparecido hace una hora pero su cuerpo aún sentía que era medio día, quizás por la gran cantidad de cafeína que se encontraba en sus sistema, pero no tenía ni una pisca de sueño. Comieron patatas fritas con queso en un puesto de un parque y disfrutaron del refrescante viento de la noche de Londres.
-La pasé excelente – se detuvieron justo frente a la puerta del departamento de Hermione –
-Yo también, Theo – sonrió la castaña y se acercó a besar su mejilla, en verdad no sabía por qué se sentía tan nerviosa -
Se detuvo justo con sus labios en la mejilla de Theodore, y sin planearlo se acercó lentamente a su boca, dando pequeños labios hasta llegar a la comisura de los labios de ojiazul. Y él hizo el movimiento, sintió una de sus manos aferrarse a su mejilla y la otra a su cintura. Sus labios se movían lentamente sobre los de ella, de verdad que sabía exquisito, se sentía extasiada nada más que con un beso, que de pronto dejó de ser inocente al sentir la lengua del ojiazul tocar la suya y la mano que permanecía en su cintura apretarse un poco más para acercarse a él . Se detuvieron.
-Nos vemos en otro momento – besó su mano el ojiazul y se giró –
-Theo! – lo llamó – No te gustaría pasar un rato? –
-Seguro – sonrió de lado el pelinegro –
Qué buena amiga era Luna, le haría un monumento a sus ideas, ella misma le haría una estatua con sus propias manos.
Sentía los labios de Theo en su cuello y sus manos en su cadera. Los besos que se habían dado en la puerta habían sido nada más que la entrada, puesto que ahora se encontraban en uno de los sillones de Hermione, la verdad, poco podía pensar pues solo se podía concentrar en cómo se sentía el tener a Theodore en su interior. Se encontraba cabalgando al ojiazul, y se sentía de maravilla, sentía esa sensación exquisita formándose en su bajo vientre.
Los labios de Theodore bajaron a sus pechos, no daba más de éxtasis –
-Estas tan … exquisita – lo sintió gemir contra su cuerpo, a ella le encantaría poder hilar alguna idea coherente en este momento para poder decir, algo sexy y atrevido quizás, pero las sensaciones la estaban matando, solo podía contestar con monosílabos y gemidos, nada más, el pelinegro era un maestro en esto, sin dudas.
Solo podía sentir, nada más que eso, a pesar de encontrarse arriba, se sentía a merced de Theodore, y es que lo valía, sentía su orgasmo a la vuelta de la esquina, lo sintió llegar justo cuando un dedo de Nott tocó su clítoris, poco después el la siguió.
Cuando pudo recuperar el aliento, levantó la vista y lo observó –
-Quieres continuar? – le preguntó ella, para después besar los labios del pelinegro –
-Tu quieres?
-Toda la noche– le ronroneo en el oído –
-Demasiado café? – Sintió como mordía uno de sus pezones –
-Demasiado café -
Sería una larga noche.
