¡Hola a todo el mundo!
Bueno, otra vez de vuelta por aquí, con el cuarto capítulo. Muchas gracias a todxs lxs que comentáis cada uno de ellos... :). Espero que os guste.
Ninguno de estos personajes me pertenece
.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.
Capítulo IV. El acantilado
- ¿Santana? Por favor no me cuelgues...
Vale... era la segunda vez que la chica escuchaba su nombre al descolgar el teléfono móvil... no estaba soñando.
Miró el pequeño reloj de pared colgado en uno de los laterales de la habitación. Marcaba las cinco y media. Hacía apenas media hora que acababa de acostarse y alguien la estaba despertando. Obviamente no sabía con quien estaba tratando.
- ¿San, estás ahí? –recibió un bufido por contestación- Soy Rachel.
- Enana, ¿sabes la hora que es? –gruñó Santana escondiendo la cabeza debajo de las sábanas aun con el móvil en el oído- quizás en Liliput esta es buena hora de llamar, pero en el resto del mundo dormimos.
- No te llamaría si no fuera por algo grave –sollozó Rachel haciendo que Santana se incorporara preocupada- No sé nada de Quinn y Brittany. Las dejé en la fiesta bebiendo como locas y aun no han aparecido. Ninguna de las dos contesta al móvil... he llamado a Tina y dice que allí no están, que hace tiempo que salieron de la fiesta.
- Dios, ¿¡por eso me molestas!? –Bufó la otra volviéndose a echar en la cama tranquilamente- conociéndolas como las conozco, estarán de fiesta en algún bar de la zona. Espera un par de horas, aparecerán seguro... borrachas, pero aparecerán.
- Santana, te lo digo en serio, me tienes que ayudar a buscarlas –suplicó Rachel pero no recibió respuesta- Está aquí el viejo coche de mis padres, pero yo no tengo carnet y tendré que salir a pie a buscarlas. Está lloviendo... pero saldré contigo o sin ti.
Santana estaba totalmente segura que las dos chicas estarían bebiendo en algún local y aparecerían al cabo de unas horas. No era la primera vez que algo similar había sucedido. Pero también sabía que Rachel no se quedaría tranquila hasta dar con ellas y que saldría a buscarlas por su cuenta si ella no la acompañaba. El frío de esa noche y los nervios que estaba acumulando por cada momento que pasaba, no eran nada beneficiosos para el bebé.
Suspiró y muy a su pesar, se levantó de la cama.
- Está bien, espera en la puerta de tu casa. Dentro de diez o quince minutos estaré por allí, cogeré un taxi para llegar más rápido. No tardo.
Después de quince minutos, ya estaba junto a la casa de las chicas. Vio a Rachel que estaba esperando en la puerta con un abrigo bastante grande resguardándose del frío. Bajó del taxi después de pagar y se acercó rápidamente a la otra.
- Espero que sea importante enana o te partiré las piernas. A ti y a tu querida novia –dijo amenazante señalándola con un dedo- da gracias a que tienes en tu tripa a mi futuro sobrino o sobrina.
Rachel asintió con una sonrisa mientras le daba las llaves del coche y abría el garaje.
- ¿Cuántos años tiene este coche? ¿Ochenta? ¿Para arrancarle hay que darle a una manivela en la parte delantera o algo parecido? –dijo Santana subiendo al asiento del conductor e intentando buscar el sitio de la llave- ¿tienes idea de dónde comenzar a buscar?
- No lo sé, te llamé a ti porque erais amigas desde pequeñas y creía que tú lo sabrías. Que conocerías algún sitio donde ellas irían en estos casos.
- Lima ha crecido bastante y teniendo en cuenta que llevo unos cinco años fuera de aquí, permíteme que tenga ciertas dudas.
Se quedaron en silencio durante un rato. Santana intentaba pensar un lugar donde pudieran estar ahora que las gustase estar antes. Hacía mucho tiempo que no pensaba en cuando estaban las tres juntas, sin problemas de relaciones, malentendidos...
- Creo que sé dónde pueden estar –dijo la latina poniendo el coche en marcha rápidamente- Siempre íbamos a un sitio las tres los fines de semana cuando nos apetecía desconectar. Bueno o hacer otro tipo de cosas –sonrió maliciosamente mientras que Rachel puso los ojos en blanco- se tarda un poco, está a las afueras.
El camino se estaba haciendo eterno para Santana y Rachel no estaba ayudando. Apenas daba señales de vida, estaba nerviosa, ausente, mirando por la ventana en silencio...
- Rach, van a aparecer. Tranquilízate –la sonrió mirándola a los ojos- tu novia siempre ha sido la responsable de las tres, no pasará nada –volvió su vista al frente- ¿Se puede saber que os ha pasado a Quinn y a ti? Que se vaya así, no es muy propio de ella…
- Fue por una conversación absurda que tuvimos sobre Finn, me puse celosa y nos enfadamos. Al rato me quería ir, pero aún seguíamos enfadadas y la vi tan entretenida con Brittany en la barra del bar, que me volví sola a casa en un taxi.
Santana negó con la cabeza y siguió conduciendo. Sonaba tan típico de ellas dos...
- Lo que no sé, es el motivo de Brittany para comportarse así -comentó Rachel girándose totalmente hacia la otra.
- Yo tampoco –dijo Santana mirando al frente sintiendo la mirada de Rachel sobre ella- Bueno, en verdad... supongo que tengo algo que ver…
- ¿Tú? ¿Por qué?
- Quiso hablar conmigo de los motivos de por qué me dejó el último año de clase delante de todo el mundo. Yo simplemente no la dejé y me fui de la fiesta –viendo que Rachel iba a hablar- y no, no los quiero saber Rach. Ni por ella ni por nadie.
Tras eso, había un silencio bastante incómodo en el coche. Rachel volvió a su posición anterior y se quedó mirando por la ventanilla, perdida en sus pensamientos. Necesitaba decirlo, era algo que se había estado guardando muchos años por respeto a la decisión que había tomado Santana de irse de la ciudad, pero ahora todo se estaba descontrolando y ya no tenía sentido seguir escondiéndolo.
- Brittany te amaba.
Santana pegó un frenazo, ganándose las pitadas del resto de conductores que venían detrás. Mientras la pasaban varios de ellos a toda velocidad diciendo toda clase de insultos, la abogada trataba de serenarse mirando el volante.
- Rachel… ¿qué parte de "no quiero saber nada del tema" no entiendes? ¡No te metas en lo que no te importa! –gritó mirándola a los ojos enfadada.
- ¡Solo estoy intentando abrirte los ojos! La conoces desde que era pequeña y sabes mejor que yo, que no actuaría como actúo sin un motivo. El amor que os teníais era el amor más puro y verdadero que jamás había visto Santana -alzó también la voz Rachel- Y si, si me importa, las dos sois mis amigas y no quiero ver cómo os destrozáis mutuamente, una por orgullo y otra por vete tú a saber por qué motivos -continuó más calmada- Intenta escucharla. Dala una oportunidad, solo una.
- Fue ella quien causó todo esto, no tengo obligación a escucharla ni a darla una oportunidad -dijo más tranquila Santana, que tenía las manos fuertemente en el volante y los ojos cerrados- No quiero escucharla Rach. No quiero.
- Quizás tenía miedo o alguien la dijo algo... ya sabes lo inocente que era Brittany cuando estábamos en el instituto…
- ¡No me valen esas escusas Rachel, yo dejé todo por ella! -gritó enfadada Santana la otra chica- mis padres me dejaron de hablar, perdí contacto con todo el Glee Club, me mudé de ciudad… ¡Todo por decir lo que tanto me había rogado todos los días que dijera delante de todo el mundo, QUE LA AMABA! ¿¡Para qué!? Tantos planes para que en el momento de la verdad, se echara para atrás. No estoy dispuesta a pasar por todo eso de nuevo –volvió su vista a la carretera más tranquila- Nunca.
Rachel suspiró y se acomodó en el sillón mientras Santana arrancó el coche de nuevo y continuó el camino completamente en silencio.
Llegaron por una carretera secundaria a una zona arbolada en la que había un pequeño acantilado. Rachel no conocía el lugar de nada, pero aparentemente no estaba muy lejos de la ciudad vecina de Lima por los carteles que había ido viendo.
Al fijarse un poco vieron bajo un enorme árbol, el coche de Quinn aparcado.
- Mira, ahí tienes a Thelma y Louise –comentó Santana apagando el coche- daros prisa, que tengo cosas que hacer por la mañana.
Rachel salió del coche y se acercó lentamente a la ventanilla trasera.
Las dos rubias estaban durmiendo, Quinn sentada con la cabeza apoyada en la ventanilla y Brittany totalmente abrazada a ella. Rachel golpeó el cristal y lentamente, ambas levantaron la cabeza. Su novia la dirigió una leve sonrisa mientras que la otra la miró y bajó la cabeza. Hacía mucho tiempo que esa expresión de tristeza acompañaba su cara.
FLASHBACK
- Creo que por hoy, has bebido suficiente B -dijo Quinn quitando el vaso de la mano a Brittany- es hora de volver a casa.
- Yo creo que no –la miró desafiante con la cara llena de lágrimas- ¡Camarera! Otra más de lo mismo por aquí.
- Así no vas a solucionar nada –susurró Quinn cogiéndola del brazo suavemente- Santana no va a desaparecer de tu cabeza por muchos vasos más que bebas.
Brittany asumió su derrota y se ayudó de la otra chica para levantarse. Aun no sabían exactamente cómo, pero habían acabado en un bar de carretera casi vacío a las afueras. Quinn apenas había bebido un chupito en la fiesta, desde siempre la había sentado mal el alcohol pero no podía dejar a Brittany sola.
- Vamos te acercaré a casa, que son las tres de la mañana –dijo Quinn mirando el reloj de su muñeca- ya es hora de irnos a dormir. Rachel querrá matarte mañana por hacerme quedarme aquí hasta estas horas.
- Tienes suerte, alguien te está esperando en casa -sollozó la rubia mientras intentaba salir por la puerta- yo no quiero estar sola Q… quiero a Santana…
Quinn la miró mientras caminaban hacia el coche. Después de todos estos años la había visto en muchas ocasiones así... su amiga estaba destrozada, tanto por fuera como por dentro.
- ¿Qué te parece si vamos a "nuestro sitio especial" de cuando éramos animadoras?
- ¿Y Rachel? –preguntó Brittany- no te quiero causar problemas con ella.
- La llamaré para que esté tranquila, no pasa nada lo comprenderá. Hoy noche de chicas.
Brittany sonrió mientras la otra la ayudaba a meterse en la parte trasera del coche, recostándola un poco. Si conseguía que se quedara dormida antes de llegar, irían directamente a su casa y la dejaría dormir en la habitación de invitados. Quinn se puso a conducir rápidamente mientras miraba de vez en cuando por el retrovisor a su amiga. La verdad, que necesitaba ayuda, y cuanto antes.
- Britt, ya hemos llegado –susurró Quinn abriendo la puerta trasera lentamente viendo como su amiga se estaba incorporando- Yo te ayudo.
- No quiero andar, sólo quiero estar aquí un rato –dijo la otra haciéndose a un lado- ven.
Obedientemente se sentó en el lugar libre que la había dejado mientras Brittany se acurrucaba junto a ella. Quinn comenzó a oír sollozos y no pudo hacer más que suspirar y acariciarla el pelo, gesto que desde pequeña la había tranquilizado.
- Tranquila. Todo se va a solucionar.
- Necesito que me perdone. Necesito que me ayudes a hacerla entrar en razón, que me escuche y...
- Britt -frenó Quinn mientras hizo que la mirase a los ojos- te ayudaré en lo que pueda pero tú mejor que nadie sabes como es ella. Sé que es difícil, pero ten un poco de paciencia.
Después de unos pocos minutos en silencio, Quinn notó por la respiración mucho más pausada, que su amiga se había dormido en sus brazos. Intentó sin despertarla, llamar a Rachel con su móvil para avisar que estaban bien pero ninguna de las dos tenían cobertura.
Sólo esperaba que la morena estuviera durmiendo al llegar a casa...
FIN DEL FLASHBACK
Las dos salieron del coche lentamente. Quinn besó en los labios a Rachel tras darla un pequeño abrazo, quedando Brittany un poco al margen.
- Lo siento cariño por asustarte cariño... no tenía cobertura para poder avisarte.
- Me has asustado, tuve que llamar a Santana para ayudarme a buscaros –miró con reproche a su novia- Vamos, es hora de irnos.
La pareja miró hacia atrás donde estaba Brittany totalmente hundida. Necesitaba hablar con Santana cuanto antes y aclarar todo lo que pasó. Ninguna de las dos creyó las excusas de Brittany para dejar a Santana y sabía que había algo más detrás de todo. Y querían mantener esa esperanza.
Se acercaron al coche en el que esperaba la latina y la hicieron con señas y con pequeños golpes en el cristal, bajar la ventanilla.
- ¿Puedes llevarla su casa? –preguntó Quinn señalando a Brittany que estaba tras ella escuchando- tengo que hablar con Rachel a solas antes de ir a trabajar en menos de una hora. Puedes quedarte el coche hasta que vayas a mi casa otra vez o sino puedes pasar, voy después a por él al hotel.
- Vale la acercaré a su casa -comentó Santana con cara de pocos amigos- ¿Sigue viviendo con sus padres?
- No -contestó Brittany saliendo de detrás de la pareja- ahora vivo en alquiler en una casa por las afueras... me independicé después de irte tú.
Todas se quedaron en silencio durante unos segundos sin saber muy bien como continuar la conversación. Santana carraspeó y se aferró más fuertemente al volante.
- Está bien. Te acerco igual –comentó abriendo la puerta del acompañante desde dentro- Sube.
Llevaban un rato dentro del coche, únicamente con el sonido de la radio y la respiración de ambas. No habían abierto la boca desde que habían dejado a Rachel y Quinn en el acantilado.
- Santana… –comenzó insegura Brittany sin saber muy bien por donde empezar.
- Que te acerque a tu casa, no quiere decir que esté dispuesta a hablar contigo -cortó fríamente Santana mientras seguía mirando la carretera- La situación es la misma de anoche. Desde ayer, hasta que me vaya a Nueva York.
Brittany dio las indicaciones de su casa a Santana y se quedó cayada, simplemente mirando por la ventanilla.
Mezclados con la música, se comenzaron a oír sollozos. Santana los ignoró sin decir nada, pero lo que no pudo obviar fue la fuerte presión que iba creciendo en su pecho... Brittany estaba llorando y la morena estaba reprimiendo las ganas de consolarla... algo que había hecho desde pequeña de manera prácticamente automática.
Después de un trayecto de media hora, Santana aparcó cerca de la acera junto al portal de Brittany.
- Gracias por venir a buscarnos –dijo la rubia ya más calmada, cerrando la puerta del coche con la ventanilla bajada- supongo que ya nos veremos.
Santana agitó la cabeza en señal de despedida sin mirarla a los ojos y salió rumbo al hotel.
Mientras, en el acantilado se encontraban Quinn y Rachel abrazadas sentadas en el capó del coche. Estaban en silencio, mientras que Quinn, acariciaba distraídamente la tripa de la morena.
- Nosotras ¿estamos bien? –preguntó la rubia mirando a la otra a los ojos- ya no sigues enfadada ¿no?
- No –negó Rachel con una sonrisa- siento la escena de celos con Finn. Sé que es una tontería después de estos años, pero ya me conoces. Sé que me quieres tanto como te quiero yo a ti.
- ¿Y nuestro pequeño –dijo Quinn cambiando de tema- qué tal se ha portado esta noche?
- En la cama te echábamos de menos, estaba inquieto… pero ahora apenas me molesta, está tranquilo. O tranquila.
La rubia negó con la cabeza y sonrió.
- Estoy segura que será un niño, ya lo verás. Tengo un sexto sentido para estas cosas.
Ambas se quedaron calladas, simplemente mirando el acantilado. Quinn suspiró largamente y empezó a contar lo que había pasado con Brittany esa noche sin soltar a su novia.
- Nunca la había visto así... ni en las primeras semanas en las que se fue Santana –susurró- está totalmente destrozada por dentro.
- San está muy dolida con ella – comentó la morena acariciando la mano de la otra chica- No quiere ni hablar del tema. Me duele no poderlas ayudar.
- No podemos hacer nada, esto lo tienen que solucionar entre ellas. No nos podemos meter más de lo que ya estamos.
- Lo sé cariño, pero me gustaría ayudarlas como cuando nos ayudaron ellas a empezar.
Quinn asintió mientras se metían en el coche rumbo a su casa. Por el camino, a la pareja iban recordando esa semana en la que todo cambió.
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Ya veremos qué le pasó esa semana a Faberry y cómo continua Brittana. Saludos, espero sus comentarios ;)
...Mune9117...
