¡Hola de nuevo!
Siento tanto retraso, pero no he tenido el ordenador disponible :S. Como siempre, gracias por los comentarios¡
La semana Faberry, me quedó mas bien unos 4 días, pero creo que son bastante interesantes ;). También seguimos con la historia Brittana. Un poco de paciencia... ;).
Contestando a algún comentario, el bebe Faberry, tiene poco tiempo, unas semanas.
Ya os dejo con el quinto capítulo.
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Capítulo V. Faberry
FLASHBACK
- Jueves -
- ¿Iremos mañana a la fiesta en casa de Kurt?
Como cada jueves a última hora, Santana, Quinn y Brittany estaban en la puerta del gimnasio esperando el nuevo entrenamiento de las animadoras. El resto de la gente aún no había salido de las clases, por lo que apenas se oía un ruido y todo parecía desierto.
Quinn estaba en su mundo, mirando a la nada. Un golpe en la pierna por parte de la morena, hizo que diera un pequeño respingo asustada, llevándose la mano al pecho.
- ¿¡Qué pasa López!? Casi me matas de un infarto.
- Llevamos hablando desde hace tiempo, pero tú estás vete a saber dónde –Santana la miró a los ojos por un instante y luego puso la vista en su novia- Desde hace un par de semanas hemos notado que estás bastante rara. ¿Algo que contarnos Fabrey?
La afectada se levantó de golpe aun sin mirarlas y se puso a dar vueltas por el pasillo. No sabía cómo comenzar a contar todo lo que llevaba por dentro a sus amigas.
- No puedo seguir callándome más. He intentado evitar todo lo que siento pero no puedo –suspiró mirándolas- creo que estoy enamorada de alguien.
- ¡Pero eso es genial! ¿Quién es el afortunado? ¿Lo conocemos?
Quinn bajó la cabeza llorando y Brittany, se acercó a consolarla rápidamente. Mientras estaba entre los brazos de la bailarina, Santana se levantó buscando la mirada de su amiga.
- Me estás asustando Q… ¿Quién es? –al no recibir respuesta, siguió intentando encontrar la respuesta- ¿Es Puck? –su amiga negó con la cabeza enérgicamente- Oh Dios, ¿no me digas que es ese chico rarito de primero? Ese tan raro del pelo verde con el que hablabas ayer…
Quinn escondió su cara en el hombro de Brittany y murmuró algo apenas audible. Las otras dos chicas se miraron confundidas sin saber qué hacer.
- Si no levantas la cabeza, no se te entenderá…-susurró Brittany al oído de su amiga.
- ¡Es Rachel! ¿Vale? –dijo gritando mientras se separaba de ella- no sé el momento exacto en el que me fijé pero…
- ¿¡Rachel!? –interrumpió Santana mientras veía como la rubia asentía limpiándose los ojos con un pañuelo que le había dado Brittany- ¿Berry? –Volvía a asentir- por eso pasabas tanto tiempo con ella últimamente… que si clases de apoyo, ayuda para el Glee Club… no me lo puedo creer…
De repente Brittany comenzó a saltar de alegría zarandeando a su novia, mientras esta, buscaba enfadada en los bolsillos de la chaqueta.
- ¡Lo sabía, me debes diez dólares! –gritaba la rubia mientras Santana resoplaba.
- Esto… -Quinn miraba a las dos chicas incrédula- ¿Se puede saber que estáis haciendo?
- Me dijo que estabas rara porque estabas enamorada de Rachel. Claro, una cosa así… yo no me lo tomé en serio y aposté que no era verdad –miró a Brittany- tú y tu sexto sentido… no hay quien lo entienda. Siempre aciertas en estas cosas…
Quinn seguía sin entender nada.
- Perdonar, ¿¡os importa centraros en el tema!? –ambas se callaron de golpe mirando a la chica- ¡Os estoy diciendo que me gusta Rachel Berry! No es el mejor momento para apuestas, parece mentira que seáis mis amigas…
- No te pongas así Q, estás enamorada de Berry ¿y qué? –preguntó Santana volviéndose a sentar en la misma postura que estaba antes comenzando a limarse las uñas- no pasa nada.
- No puede ser, Rachel es... una mujer... yo no soy lesbiana.
- Vale. No eres lesbiana, eres simplemente… Berrysexual… - rió la latina, después de un rato y al ver la mirada amenazante de la rubia, la tranquilizó- Quinn, en algunos momentos te puedes sentir atraída por otra persona de tu mismo sexo y no pasa nada… míranos a nosotras.
- Claro Quinn… -sonrió Brittany- ella se lo tomó muy bien lo nuestro cuando lo contamos al Glee Club. Sus padres son gays… habla con ella y…
- ¡NO, NO, NO! Esto tiene que quedar entre nosotras ¿entendido? –dijo mirándolas desafiante- No tiene sentido decir esto, se me acabará pasando... además ella no siente nada más que amistad hacia mí. No tiene por qué saberlo.
Sue apareció de la nada abriendo el gimnasio, indicando que pasaran con un gruñido. Quinn se metió rápidamente al entrenamiento dejando atrás a la pareja. Santana fue a entrar, pero Brittany la paró cogiéndola de la mano.
- ¿Quieres apostar que Rachel siente lo mismo por ella? –preguntó Brittany mientras Santana la miraba incrédula- Se ve de lejos que está enamorada. Tantas llamadas, miradas, quedan casi todos los días por las tardes... Rachel cortó con Finn sin motivo alguno…
- No sé cómo te puedes fijar en esos detalles, tienes un don… -sonrió la latina acariciándola la mano- pero ahora que lo dices, si es cierto que todo es un poco raro, quizás… podríamos darlas un "empujoncito".
- San, nos dijo que no nos metiéramos.
- Simplemente vamos a… -continuó intentado encontrar las palabras acertadas para convencer a Brittany- … ayudar al universo a seguir su curso normal.
- Viernes -
- Bueno… ¿has quedado con tu amante-llavero?
- En serio déjalo ya. No sé para que te cuento nada.
Santana se reía apoyada en la taquilla mientras Quinn cada vez estaba más enfadada. Llevaba toda la mañana metiéndose con ella y su paciencia se estaba agotando. Brittany, como casi siempre, intentaba mediar entre ellas.
- No me gusta que os peleéis –susurró triste la rubia acariciando la espalda de Quinn- Santana, déjala en paz por favor.
La latina asintió tras un largo suspiro de derrota. En ese mismo momento, vio pasar a Rachel y Kurt entretenidos hablando en dirección al gimnasio.
- Lo hago con cariño, no nos estamos peleando –comentó Santana, acariciando la mejilla de su novia y separándose rápidamente- Lo siento Q... Ahora rubias, tengo que ir un momento al baño. Luego nos vemos. Os quiero.
Brittany y Quinn la miraron extrañadas cómo iba hacia el baño corriendo y se metieron a clase. Santana esperó escondida a que cerraran la puerta y cambió de dirección, para ir tras Rachel.
Después de correr por los pasillos sin suerte, la localizó despidiéndose de Kurt, el cual rápidamente se metió en clase de matemáticas. Santana esperó pacientemente a que se alejara un poco y se quedara sola, para después abordarla y que no tuviera ningún tipo de escapatoria.
- ¡Ey, Berry! – gritó Santana, haciendo que la otra se girara y la mirara extrañada- Tengo que hablar contigo un momento. Es urgente.
- Eh… -Rachel seguía igual de confundida asintiendo levemente- Claro, vamos.
A pesar de tener clase, las dos chicas salieron por la puerta delantera del instituto. Tras varios minutos caminando en silencio, la latina se sentó en un banco vacío justo al lado de una fuente. Su acompañante la imitó, esperando que comenzara a hablar.
- Estas conversaciones chica-chica no se me dan nada bien, además desde pequeña he carecido de tacto, así que te lo diré sin rodeos. Te gusta Quinn ¿verdad?
La diva se quedó paralizada sin saber qué decir, simplemente abría y cerraba la boca, balbuceando algunas palabras sueltas, sin sentido. Santana la miraba con una sonrisa en la cara.
- Creo que es la primera vez que te veo sin palabras…
- No digas tonterías… yo no… qué dices… no… es mi amiga…
- No se lo voy a decir a nadie, tranquila –interrumpió la latina en el tono más amable que pudo- Solo quiero que me respondas sinceramente. Quinn es mi amiga y necesito saberlo.
Rachel tamborileaba nerviosa los dedos en el banco. Santana nunca había sido su amiga, pero a decir verdad necesitaba decirlo en voz alta, delante de alguien y la latina, desde que su relación con Brittany había salido a la luz en el Glee Club, había cambiado bastante.
- Si. Me gusta Quinn. Lo siento.
Santana sonrió viendo como la otra agachaba la cabeza avergonzada. Brittany era un genio, no sabía como lo hacía pero siempre sabía estas cosas, adivinar lo que siente cada persona en todo momento.
- Rachel, no me pidas perdón. Sabes de sobra que no eres santo de mi devoción –aclaró la latina- pero, Q lleva sin ser feliz con alguien desde que estuvo con Finn… incluso diría que tampoco con él lo fue y si tú eres capaz de hacerlo, me alegraré. Por las dos.
- No te entiendo, ¿qué quieres decir con eso?
- Solo quiero ayudaros, daros un pequeño empujón –sonrió Santana- Ves a por ella, Quinn siente lo mismo.
- ¿¡Qué!?
- Que inexplicablemente enana, tú le gustas, no sé porqué la verdad pero es así. En teoría no te debería de estar diciendo esto, porque era un secreto… pero sé que ninguna vais a dar el paso, así que…
- ¿Esto es algún tipo de broma? –dudó Rachel- No estoy acostumbrada a este tipo de favores, sobre todo por tu parte y sinceramente no quiero quedar en ridículo como otras muchas veces.
- Graba este momento en tu memoria porque estas palabras no se van a volver a repetir y si le dices a alguien que hemos tenido esta conversación, te mataré –gruñó la Santana bajando la mirada- os tengo mucho que agradecer a todo el Glee Club. Sé que no lo demuestro, pero de alguna manera os aprecio. Nunca te tomaría el pelo con ese tema, sé como duele querer a alguien que sabes no va a poder ser tuyo... –la miró a los ojos sonriendo- pero hay veces que surge la chispa y tienes la posibilidad de estar con ella. A mí me pasó con Britt y a ti, te puede pasar con Quinn. No lo desperdicies y lucha por ella si es lo que verdaderamente quieres.
Rachel sonrió ligeramente mirándola. Santana se aclaró la garganta y se levantó sacudiéndose la ropa evitando la mirada de la otra chica, para volver a entrar en el instituto de nuevo.
- ¡Santana! –la llamó la más pequeña haciendo que se girara- Gracias.
Santana hizo una señal como despedida y se metió para dentro.
Ese mismo día por la noche, Quinn, Santana y Brittany, iban de camino a la casa de Kurt. Habían estado toda la tarde eligiendo la ropa para la fiesta y las tres iban impresionantes.
Al llegar, Quinn, dio unos toques en la puerta y en apenas tres segundos, las abrió el anfitrión con una enorme sonrisa. Santana puso los ojos en blanco ante la efusividad de Kurt y su novia la dio un codazo para que cambiara su expresión.
- Creía que ya no vendríais –dijo el moreno dejándolas pasar- Adelante, pasar al fondo y a la derecha, todos están ya en el jardín. La bebida está en la cocina.
La pareja pasó al jardín directamente seguidas por Kurt, mientras que Quinn pasó un momento a la cocina a por algo de beber.
Tras abrir la puerta, vio a Rachel de espaldas preparando algo en la encimera, con una blusa descubierta por detrás mostrando su piel, dejando a Quinn totalmente paralizada. La morena al oír el ruido, se giró y la miró con una gran sonrisa para después ofrecerle uno de los vasos que llevaba en la mano.
- Hola, ¿quieres algo para beber?
- Cualquier cosa que no tenga alcohol. Esta noche soy la responsable de aquellas dos –sonrió Quinn señalando por una ventana a Santana y Brittany que ya se habían instalado en el patio junto a los demás.
Rachel se acercó a ella para mirar también a la pareja, que acababan de sentarse juntas en una hamaca abrazadas. La morena tendió un vaso a Quinn con una pequeña sonrisa.
- Es sin alcohol tranquila –comentó Rachel mirándola- Se las ve... felices.
- Lo están. En lo que las llevo conociendo nunca las había visto así, sobre todo a Santana –sonrió- Tiene que ser bonito estar con la persona que amas y que ella te ame tanto -susurró mirándola tristemente a los ojos- un amor correspondido. Es bonito.
Rachel se acercó lentamente a Quinn mientras la miraba a los ojos. La rubia no sabía que estaba pasando, pero se encendieron todas sus alarmas internas cuando comenzó sentir su respiración en sus labios.
¿Por qué se estaba comportando así con ella?. No sabía los motivos, pero estaba muy agradecida.
En ese momento, escucharon una tos detrás de ellas seguida de una pequeña risa.
- Ey –interrumpió Puck con una sonrisa al verlas tan cerca- ¿interrumpo algo importante? ¿puedo participar?
Las chicas se separaron de golpe, totalmente coloradas sin saber qué decir.
- Kurt ha dicho que salgamos fuera ahora que estamos todos, que va a empezar el karaoke… os vengo a avisar.
- Si, buena idea –murmuró Quinn saliendo a toda prisa de la cocina- vamos.
Según fueron pasando las horas, todo se convirtió en un verdadero descontrol. Casi todos habían bebido más de la cuenta: Brittany estaba sentada a horcajadas sobre Santana en el salón, siendo más cariñosas de lo debido; Kurt, Blaine y Mercedes estaban dando su personal concierto junto a ellas, con Puck, Finn y Sam de seguidores gritando las canciones a coro… Tina y Mike estaban en el jardín sentados en unas hamacas durmiendo...
Únicamente estaban sobrias Rachel y Quinn.
La rubia llegó al punto que no podía con todos los gritos de la sala, así que salió y se sentó en la entrada delantera de la casa, con un botellín de cerveza sin alcohol en la mano, mirando al cielo.
- ¿Qué haces aquí sola? –preguntó Rachel saliendo del interior y sentándose a su lado en el escalón- la fiesta está dentro.
- Si bueno, ahora mismo necesito tomar un poco el aire. El ambiente ahí dentro, está un poco cargado.
La otra asintió y se quedó en silencio mirando hacia el cielo también.
Quinn giró la cabeza y se quedó mirándola. Era preciosa… tenía que reconocerlo, Quinn Fabrey, estaba perdidamente enamorada de Rachel Berry. Sonrió ligeramente, justo cuando la morena se giró para mirarla. La rubia sonrojada, rápidamente evitó sus ojos y bajó su vista al suelo.
Sin esperarlo, sintió una mano agarrándola de la barbilla. Rachel la levantó la cabeza con delicadeza mientras se miraban a los ojos. Necesitaba hacerlo, necesitaba besarla. Lentamente, Quinn cerró el espacio que existía entre ellas fundiéndose en un beso.
Perfecto, simplemente perfecto.
Nunca habían sentido ninguna de las dos con nadie más, lo que estaban sintiendo con ese beso.
Al cabo de unos segundos, al separarse, Quinn la miró a los ojos mientras la sonreía. Puso su mano en su mejilla y rozó levemente su nariz con la de la chica. Volvió a acortar la distancia que las separaba, esta vez la morena y se fundieron en otro beso, algo más apasionado.
Rachel se sentó a horcajadas encima de ella sin romper el beso, volviéndolo aun más apasionado si podían. Quinn se separó un poco y comenzó a besarla suavemente por toda la cara, acercándola más aun a su cuerpo.
- Ohhh que bonito, corre San corre, ven no te lo pierdas –gritó Brittany tras ellas sacando el móvil- ¿puedo haceros una foto? Me la quiero poner para cuando me llaméis. Sois taaan tiernas.
- ¡Brittany baja el volumen que se va a enterar todo el mundo y deja el móvil quieto! –gritó Quinn mientras que Santana ya se había unido también a las risas de su novia- Rach… creo que tengo que llevar a estas dos a casa, antes de que hagan alguna tontería más –dijo mirándola a los ojos- ¿Podemos vernos mañana?
- Claro –sonrió besándola la mejilla muy cerca de la comisura de los labios como despedida- Llámame cuando llegues a casa.
- Domingo -
Quinn miró una vez más la puerta principal de la casa de Rachel mientras se preparaba mentalmente para llamar. Al llegar ayer por la noche a su casa, llamó a la chica para avisar que había llegado. Tras una corta conversación, habían quedado por la tarde en casa de la morena para según la otra, hablar de lo que había pasado.
¿"Hablar de lo que había pasado"? ¿Rachel se habría arrepentido de lo que pasó la noche anterior?
Esa frase nunca traía nada bueno y Quinn lo sabía. Llamó al timbre y esperó pacientemente.
- Hola Quinn –saludó Rachel al ver a la otra chica esperando con una pequeña sonrisa- pasa al salón. Tranquila, no hay nadie, mis padres están de viaje por unos negocios.
Quinn pasó fijándose en todas los detalles que podía y se sentó en el sofá, con las manos en las rodillas intentado tranquilizarse. Rachel se sentó unos segundos después a su lado, en la misma postura.
- ¿Qué tal llegaste a casa? -preguntó la rubia aun sin mirarla.
- Me quedé a dormir en casa de Kurt. No podían quedarse solos estando como estaban.
- Bien... bien…
Después de esa respuesta, hubo un silencio bastante incómodo entre las dos. Se miraban durante poco tiempo, buscando el inicio de la conversación que tenían pendiente pero ninguna se atrevía.
Tras unos minutos, Quinn no pudo aguantar más y comenzó a hablar:
- Rach, sobre lo que pasó anoche –dudó- tú… ¿te arrepientes?
- ¿Cómo? –preguntó la otra sorprendida girándose para mirarla.
- Que si te arrepientes de lo que pasó anoche… Sé que hemos estado mucho tiempo juntas estas semanas y quizás no debí besarte porque tú sientes cosas diferentes, pero no lo pude evitar y…
La diva, la calló con un beso apasionado, enredando sus dedos en el pelo rubio mientras saboreaba sus labios. Cuando se separaron por la falta de aire, Quinn la miraba con cara de sorpresa.
- ¿Crees, después de eso, que me arrepiento? –dijo con una sonrisa Rachel mientras la otra también sonreía.
Sin pedir permiso, Quinn volvió a la carga, besándola de nuevo, pero esta vez introduciendo su lengua en la boca de Rachel, lo que provocó un gemido por parte de ambas. La morena, se recostó arrastrando a la rubia encima de ella. Sólo se separaron ligeramente por la falta de aire.
- Estaba deseando que esto pasase –susurró Quinn muy cerca de los labios de Rachel.
- ¿Qué va a pasar con nosotras? Después de esto…
- Vamos a ser lo que quieras que seamos –miró a los ojos intentando sincerarse- con nadie he tenido esta sensación que tengo ahora mismo… las ganas que tengo de besarte, de sentirte… - apartó ligeramente la mirada - te quiero Rach.
Rachel sonrió y tiró de ella para juntar sus bocas.
- Yo también te quiero
FIN DEL FLASHBACK
Santana se levantó al día siguiente con un gran dolor de cabeza. Ayer, después de acercar a Brittany a casa, se dirigió a hacer unas compras que tenía pendientes y buscar un libro que necesitaba para llevarse a Nueva York. El resto del día, estuvo en el hotel con Kurt y Blaine que la fueron a hacer una visita.
Esa mañana, necesitaba aire puro, despejarse, así que decidió pasear un rato por la zona. Salió del hotel y después de una larga caminata, instintivamente acabó sentada en un banco donde años atrás había estado tantas tardes.
El parque de Saint-Marie, era muy grande y bastante solitario debido a su situación en las afueras. En su centro, había un gran estanque, repleto de patos, rodeado de una zona de sauces.
Era su zona para desconectar. Al menos, antes de que su vida se fuera a la basura y pusiera rumbo a Nueva York.
FLASHBACK
- ¡Corre Santana! –gritó emocionada Brittany agarrada a la barandilla del estanque- Mira que pato tan pequeño… ¡Es un bebe pato!
Santana estaba tumbada en un banco, tomando el sol. Tras escuchar la llamada de la otra, se quitó las gafas y levantó la cabeza. Ambas se habían saltado Literatura inglesa para poder estar un rato a solas antes de los ensayos con el Glee Club.
- No te quedes ahí tumbada y acércate… -sonrió la rubia tendiéndole la mano.
Santana se acercó, entrelazando su mano con la de ella. Brittany al verla tan distraída, la cogió de la barbilla y la besó muy cerca de la comisura de los labios.
La latina, miró nerviosa alrededor y volvió su vista al estanque.
- ¿Sabes? –suspiró Brittany apoyándose en la barandilla separándose de ella- Tengo ganas de poder besarte cuando quiera y como quiera. Y no a escondidas ni viendo como miras alrededor por si alguien nos ve.
- De verdad que lo siento… –susurró triste la morena acercándose de nuevo a la otra- en cuanto acabemos el instituto, tú y yo, nos iremos a vivir juntas con lo que tenemos ahorrado hasta que consigamos un trabajo. Nadie será un obstáculo. Ni los apestosos del instituto, ni nuestros padres.
Santana sabía de sobra que estaba haciendo daño a su novia, pero también sabía que si las descubrían posiblemente sus padres las harían más daño.
- Venga, sonríe, que no me gusta verte triste Britt-Britt… no hemos venido al estanque, para que estés con esa carita...
Brittany intentó mantener, sin éxito, la cara seria mientras Santana, se ponía enfrente de ella poniendo caras raras y sonriéndola. La morena besó su mejilla y se quedó ahí, entre la barandilla y el cuerpo de su novia.
- He pensado San… en nuestra casa, decoraremos todo como queramos ¿verdad? –Santana sonrió y asintió- ¡yo quiero patos en las paredes! Mis padres no me dejaron la última vez que pintamos la casa…
- ¿Patos?... creo que eso ya lo discutiremos más adelante –reía la morena mientras la cogía de la mano rumbo a los ensayos del Glee Club.
FIN DEL FLASHBACK
Santana sonrió levemente por ese recuerdo. Siempre pasaba lo mismo cada vez que se acordaba de algún momento bueno junto a la rubia. Alguien puso una mano en su hombro, sacándola de sus pensamientos.
- Ya no me gustan las habitaciones con patos en la pared… con un simple muñeco de peluche me conformo –bromeó Brittany- ¿Te acuerdas de ese día? ¿De aquella cría de pato tan pequeña?
Santana giró la cabeza y vio a la chica. Iba preciosa, con el pelo suelto y liso, unos vaqueros de pitillo negros, una camiseta blanca ajustada y un abrigo largo abierto.
- No, no me acuerdo – negó la morena haciéndose la despistada, mirando de nuevo al frente evitando su mirada.
Brittany suspiró, sabía perfectamente que la chica se acordaba, pero prefirió no seguir con el tema y se sentó a su lado.
- A mí también me sigue gustando venir aquí a pensar, todos estos años lo he hecho -hubo un silencio algo largo- ¿Dónde estás viviendo estos días, en casa de Quinn y Rachel?
- No, estoy en el Hotel América –contestó Santana viendo cómo la otra asentía- no creo que me quede mucho tiempo asi que es la mejor opción, no quiero molestarlas. Y más ahora con el tema del embarazo.
- Rachel embarazada –sonrió nostálgica Brittany - Parece increíble que ellas dos estén esperando un niño ¿verdad?.
- Si, hace unos años nunca lo hubiera creído.
Brittany asintió levemente. Después de varios minutos sin decir nada más, solamente escuchando el sonido que las rodeaba, Santana se levantó y comenzó a sacudirse la ropa con las manos, rompiendo el momento de calma.
- Me tengo que ir, he quedado con Quinn y ya llego un poco tarde. Ya nos veremos.
- Santana –suspiró Brittany mientras se miraba las manos- no sé cuando tienes previsto volver a Nueva York, pero antes me gustaría que hablemos sobre lo que pasó antes de irte. Por favor. Te juro que después de esa conversación si no quieres que vuelva a hablar de ello o no quieres verme, lo aceptaré.
Santana sabía que se iba a arrepentir, pero años después, aún no podía resistirse a la mirada de súplica de Brittany.
- Estará bien que cerremos este asunto cuanto antes –suspiró la morena- mañana a las cinco, en este mismo sitio.
Brittany sonrió y asintió
- Gracias San.
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Esto es todo por hoy, espero sus comentarios, ya lo saben se aceptan todo tipo de sugerencias.
Pronto colgaré el siguiente si quieren.
...Mune9117...
