¡Hola a todo el mundo!
Después de bastantes días si publicar otro capítulo (por exámenes finales... un agobio) les dejo uno, espero que les guste. Muchas gracias a todas las personas que han comentado y a las que se han pasado a leer :).
Ninguno de los personajes me pertenece.
.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.
Capítulo VI. La conversación
- Bueno futura mamá y mi futuro sobrino o sobrina, ¿cómo os encontráis hoy?
Rachel sonrió mientras miraba a Santana cómo la acariciaba la tripa cariñosamente. La noche anterior, había llamado bastante decaída a la pareja para contarlas lo que había pasado con Brittany y ellas, la habían invitado a comer al día siguiente para intentar que se relajara. O al menos que se olvidara durante un rato de todo lo que estaba pasando.
Ya hacía un rato que habían acabado y Santana y Rachel estaban sentadas esperando a que Quinn volviera de la cocina.
- En general estamos bien, algunas nauseas por las mañanas y algunos antojos raros, pero según nuestro médico es lo normal a estas alturas del embarazo.
La rubia al entrar al salón, sonrió por la escena. La encantaba que su mejor amiga y su novia, se llevaran tan bien después de todo lo que había pasado en el instituto entre ellas.
Se sentó al lado de Rachel, pasando el brazo por encima de sus hombros. Besó su sien y miró a Santana sin saber muy bien como expresar lo que estaba pasando por su cabeza.
- ¿Y tú que tal estás? –preguntó con preocupación Rachel.
- Mejor que anoche. Pero a pesar de que intento convencerme de que estoy preparada para "la gran conversación", creo que nunca lo estaré –contestó la latina sabiendo por lo que preguntaba la otra y se sentó apartando la mirada de las chicas- pero creo que cuanto antes la pase, mejor. Es algo que quiero cerrar.
Tras un rato de charla, Santana miró el reloj de su muñeca. Las cuatro de la tarde, era hora de irse.
- Chicas, creo que es hora de volver al hotel. Aun tengo que pasar por recepción para arreglar un asunto de la habitación, hacer unas llamadas...
La pareja sin decir nada más, acompañó a la puerta a la latina. Rachel se despidió de ella y se fue para el salón, intuía que su novia necesitaba hablar con su amiga a solas.
La rubia, se quedó un rato en la puerta mirando a Santana en silencio.
- ¿Qué pasa Q? Di lo que tengas que decir. Llevas desde que llegué con algo en la mente.
- Yo solo… no sé San, ¿aceptas un consejo? – la morena suspiró y asintió- Hace tiempo aprendí, que si quieres ser feliz en la vida, en muchas ocasiones tienes que dejar de pensar con esta –señaló su cabeza- y comenzar a pensar con este –señaló su corazón- Sabes que no quiero ponerme del lado de ninguna las dos sois como hermanas para mí, pero escúchala y piensa que no todo es lo que parece en un primer momento.
Santana miró a los ojos a su amiga, sonrió ligeramente y haciendo una señal con la mano de modo de despedida, puso rumbo al hotel.
La rubia, se quedó en la puerta, viendo como la otra chica se alejaba. Cuando la perdió de vista, volvió a entrar en la casa preocupada y buscó la mirada de su novia en busca de apoyo.
- Tranquila cielo, estarán bien –contestó Rachel acercándose y abrazándola- son Santana y Brittany. Más tarde o más temprano, se tendrán que perdonar.
- Lo sé, pero tengo miedo de que alguna de ellas o las dos, salgan más heridas de lo que ya están. No creo que puedan soportar otro golpe como el que ya pasaron cuando se separaron.
Quinn se separó del cálido cuerpo de su novia y se tumbó triste en el sillón, viendo como la otra se sentaba a su lado y la invitaba a apoyar la cabeza en su regazo. Al hacerlo, la morena lentamente comenzó a acariciar su pelo.
- Saldrá todo bien, ya lo verás, confía en mí -la susurró Rachel- ¿te apetece que veamos una película tomando helado de curry y zanahoria?
- ¿Helado de curry y zanahoria? -preguntó Quinn con una leve mueca de asco- ¿eso existe?
- Lo vi el otro día en el supermercado y se me antojó, me comí casi una tarrina entera yo sola -sonrió la morena orgullosa- quita esa cara de asco, está muy bueno, verás. Ve escogiendo una película, ahora vuelvo.
Rachel puso rumbo a la cocina mientras la otra la miraba con una sonrisa, sin saber qué cosa había hecho tan buena en el pasado como para merecer estar compartiendo su vida con alguien como ella.
Una hora más tarde, en otro lado de la ciudad se encontraba Santana sentada en el mismo banco de ayer, mirando el reloj con nerviosismo.
Ahora tenía dudas y no sabía por qué había aceptado escuchar a Brittany, si aun no estaba preparada para ello. Notaba su corazón bombeando la sangre a toda velocidad, sus manos estaban cubiertas de sudor y temblaban sin poder parar... estaba demasiado nerviosa.
- Hola Santana –saludó Brittany por detrás.
Santana levantó la cabeza en señal de saludo y esperó a que la rubia se sentara junto a ella. Pero esta no lo hizo muy cerca, quizás por miedo a su reacción.
Hubo unos minutos de silencio, ninguna de las dos se atrevía a empezar ni tampoco sabían cómo hacerlo. Brittany sabía que la correspondía a ella, así que cerró los ojos con fuerza y comenzó.
- Yo… -se quedó bloqueada. Movía la boca sin producir ningún sonido- Dios, no sé cómo empezar todo esto.
Santana mantenía la mirada fija en la tranquila agua del estanque, no quería mirarla más de la cuenta. Cada vez que lo hacía se sentía débil y se mostraba vulnerable… y no quería que la viera así.
La rubia la miró y suspiró.
- Mi madre se enteró de lo nuestro –murmuró Brittany mientras que sentía la mirada atenta de la otra- justo el fin de semana de antes de nuestro aniversario de seis meses.
- ¿Se enteró? ¿Cómo?
- Artie. Un día por casualidad se encontraron por la calle y mi madre se creía que aun salíamos. Al hablar con ella, se lo terminó contando.
- Pero… cuando se lo contamos a todos los del Glee Club, pedimos que no dijeran nada, que no lo podía saber nadie hasta que termináramos el instituto.
- Lo sé, me acuerdo bien –contestó triste Brittany- actuaría por celos supongo.
Santana sabía que habían pasado años, pero estaba muy cabreada, ¿¡cómo podía haberlas hecho eso!?. Nunca había confiado en él, sobretodo después de todo lo que pasó, pero no creía que pudiera haber sido el detonante de todo.
- ¿Por eso rompiste conmigo? ¿Por tus padres?.
Brittany suspiró. Sabía que la historia no iba a gustar a Santana y se iba a enfadar bastante.
- No exactamente. Ese mismo día sin perder el tiempo, mi madre al llegar a casa discutió conmigo, diciéndome que cómo era posible que yo, estuviera contigo y que las dos estuviéramos tan enfermas como para acostarnos con otra mujer.
- ¿¡Enfermas!? – interrumpió alterada Santana sin poderlo evitar.
- Esa noche cuando llegó mi padre del trabajo, mi madre habló con él. Los dos intentaron a base de gritos, convencerme de que lo nuestro, estaba mal. Que no era normal -continuó Brittany mientras derramaba algunas lágrimas por sus mejillas- Yo intentaba hacerles entrar en razón, diciendo que nos queríamos y que nos daba igual lo que ellos o tus padres dijeran, que nos iríamos a vivir juntas en cuanto termináramos el instituto...
La chica tuvo que parar mientras intentar tranquilizarse. Santana estaba totalmente paralizada sin saber qué decir, tenía la necesidad de seguir escuchando la historia, pero tampoco quería presionar a la otra, que estaba llorando y apenas podía hablar.
- Al día siguiente por la noche al llegar a casa, estaban sentados con Artie en la mesa del comedor, para hablar conmigo. Querían saber cómo habíamos pensado mantenernos... pagar una casa, la luz, el agua... si ninguna de las dos trabajábamos. Inocente de mí -sonrió con amargura- les conté todo, creyendo que ya lo habían aceptado... que dejaríamos los estudios por un tiempo y nos podríamos a trabajar. Me hicieron ver que eso era una locura, que aunque yo no tuviera un futuro claro, tú, eras muy inteligente y que sería un error que dejaras los estudios por irnos juntas -miró a la morena- y en parte llevaban razón, mírate, toda una abogada de Nueva York.
Santana la miraba aun sin creérselo, no podía ser verdad lo que acababa de oír. Comenzó a derramar lágrimas silenciosas por su cara sin poderlo evitar.
- Sabían cuál era mi punto débil. Artie vio la oportunidad perfecta y se ofreció para ayudarme a dejarte -limpió su cara con las manos- No sé cómo me convencieron y cómo pude hacerles caso...
- ¿¡POR ESO ME DEJASTE!? -gritó la latina interrumpiéndola- podríamos haberlo arreglado de otra forma, podría haber compaginado de alguna manera mis estudios un poco más adelante, habérmelos sacado poco a poco. ¡Podríamos haber hecho miles de cosas antes que dejarlo!
- Lo sé Santana, fui una imbécil -susurró la rubia mirando al suelo- te juro que a los pocos meses, intenté buscarte... no podía estar sin ti, estaba rota y totalmente perdida, te quería pedir perdón, intentar arreglarlo. Te necesitaba. Pero no sabía por dónde empezar, Quinn no me quería decir nada, tus padres no sabían nada de ti, el Glee Club apenas sabía que estabas bien y...
Santana tenía las manos tapando su cara, mientras lloraba en silencio y su respiración se aceleraba. Brittany se acercó y pasó su brazo por el respaldo del banco tras la morena, sin llegar a tocarla. No se atrevía a hacer más.
- No sé cómo ha sido tu vida desde que te fuiste Nueva York. La mía aquí ha sido un desastre desde ese momento -dijo Brittany mientras se atrevía a acariciarla el pelo cariñosamente- nunca pude estar con nadie de manera seria, porque nunca he dejado de quererte.
Brittany cogió aire y armándose de valor, puso ambas manos en la cara Santana, obligándola a que se girara y la mirara. Limpió con sus pulgares cada una de las lágrimas que rodaban por sus mejillas. La morena, se limitaba a mirarla a los ojos perdiéndose en el azul que llevaba tanto tiempo sin ver, mientras lo hacía.
Cuando acabó su trabajo, la devolvió la mirada y posó la vista en sus labios. Se acercó lentamente y se quedó a medio camino, esperando algún tipo de negativa por parte de Santana. Esta, sentía en sus labios el cálido aliento de la rubia.
- Todos estos años, todo lo que paso... lo siento tanto San, me gustaría poder volver a vivir esos momentos para actuar de otra manera. Para evitar que pasaras tú sola por todo lo que pasaste, para no dejar escapar a lo único que me ha importado en esta vida… –susurró sin despegarse de ella derramando una lágrima- lo siento muchísimo San…
Y por fin, Santana terminó con la distancia que las separaba.
En un primer momento el beso fue lento, ambas saboreaban los labios de la otra, los que hacía tanto no probaban. Santana no podía mover sus manos, su cerebro no podía procesarlo. Pero como un torrente de aire frío, vinieron a su mente todos los malos momentos que había pasado al irse, tanto tiempo alejada de las personas que quería, sola y tan perdida en una ciudad enorme...
- No –se separó de golpe la morena con una mano en sus labios- esto es un error. Todo esto ya no puede pasar, se acabó.
Se secó rápidamente las lágrimas con los puños de su chaqueta y se levantó.
- ¿Eso era todo lo que me tenías que decir? –la rubia asintió mirándola triste, sabía lo que venía ahora- me voy. Cumple tu promesa, no quiero volver a saber nada de esto. Y tampoco quiero saber nada de ti.
Brittany miraba con la mano en sus labios y el corazón hecho pedazos, como se iba por segunda vez de su lado.
Santana tomaba un vaso de leche bien caliente desde pequeña, era lo único que conseguía calmarla y la ayudaba a dormir toda la noche.
Se asomó un rato por la enorme ventana de la habitación. Era de noche y hacía un tiempo torrencial fuera. Era normal en esa época del año en Lima.
Comenzó a sonar el móvil en la mesilla. Dejó rápidamente el vaso junto a la mesa de la televisión y descolgó.
-¿Quinn? –preguntó la morena- Si, me he supuesto que no vendríais con este mal tiempo y más en el estado de Rach –hizo una pausa mientras la otra chica hablaba- Si mamá, estaré bien. Veré un par de películas que he visto en la programación y me iré a dormir, tranquila.
Después de la conversación con Brittany, Santana acudió llorando a Quinn y a Rachel para contárselo. No las quería poner en medio, pero no lo podía evitar, eran sus amigas y ella, necesitaba apoyo en ese momento.
- Pasa buena noche y relájate –Quinn suspiró por el altavoz- si quieres algo, cualquier cosa, llámanos –Santana oía a Rachel de fondo diciendo algo- si, claro cariño, ella sabe que si quiere puede dormir en casa y dejar el hotel pero ya sabes como es. Si te apetece –dirigiéndose de nuevo a su amiga- puedes venir aquí a dormir, hay camas de sobra. Podemos ver esas películas las tres.
- No chicas, de verdad estaré bien. Pasar buena noche las dos, mañana hablamos.
Y colgó con una leve sonrisa, estaba agradecida por tenerlas siempre que las necesitaba. Cuando fue a dejar el móvil otra vez sobre la mesilla para cargar la batería, sonó el timbre de la puerta.
- ¿Quién será ahora? –dudó la latina mientras iba hacia la entrada- Si yo no he pedido nada.
Santana abrió y vio a Brittany, llorosa y empapada, con la misma ropa de esa tarde. Parecía que hubiera pasado horas bajo la lluvia andando y llorando.
- ¿Se puede saber que haces con este tiempo por la calle? ¿Quieres caer enferma? –miró severa la morena- ¿No te ha dicho nada recepción por subir hasta aquí así?
Brittany no contestó y se lanzó a sus labios desesperada. Las manos de la chica se posaron en ambas mejillas de la otra mientras la empujaba contra la pared más cercana. Santana abrió exageradamente los ojos y se quedó quieta sin hacer nada, sintiendo la presión del cuerpo de la chica contra el suyo.
Sus labios contra los suyos.
Quiso reaccionar, alejarla de ella y cerrarla la puerta en la cara. Pero lo que sentía por dentro cada vez que estaban de ese modo, era superior a ella. Pocos segundos después, cerró los ojos y se dejó arrastrar por el torrente de sensaciones que la rubia le causaba, relajando su cuerpo y posando las manos en la espalda de la rubia mientras seguían besándose.
Brittany bajó una de sus manos y la introdujo debajo de la camiseta de la morena, acariciando su abdomen. Santana al notar el tacto de la mano fría y húmeda en su piel, intentó inútilmente ahogar un gemido y la acercó más a ella. Santana empujó ligeramente a la rubia, separándose un poco de la pared y cerró la puerta como pudo con una pierna, ya que Brittany no dejaba que hubiera espacio entre ellas.
Se estaba empapando con la ropa húmeda de su amante, pero en ese momento daba igual, la quería tener lo más cerca posible. Los besos eran cada vez más desesperados.
Brittany introdujo la lengua en su boca, cosa que volvió locas a ambas. Iban como podían hacia la cama, intentando no tropezar con más cosas de las que deberían. En ese recorrido, se desnudaron mutuamente, dejando a ambas en ropa interior.
Llegaron a la cama, Santana cayó de espaldas mientras la rubia se ponía encima de ella. Comenzó a besar su cuello, su pecho, su abdomen… haciendo un recorrido que estaba volviendo loca a la morena, que no hacía otra cosa que revolverse en la cama conteniendo los gemidos como podía.
La incorporó levemente y le quitó el sujetador. Enterró la cara en el cuello de la chica, mordiéndolo ligeramente mientras acariciaba el torso, ahora desnudo de Santana.
- Te necesitaba tanto… -suspiró pesadamente Brittany mientras le mordía el lóbulo de la oreja- todos estos años he estado soñando con este momento… volverte a tener entre mis brazos. No puedo vivir sin ti.
Santana solamente pudo responder cogiendo su cara y besándola apasionadamente. Intercambiaron posiciones y la morena se situó encima, aprisionando a la otra entre su cuerpo y el colchón. Volvió a atrapar sus labios en un beso que no tuvo nada de suave y la sintió gemir contra su boca. Como pudo, la quitó la parte superior, tirándola lo más lejos que pudo.
Comenzó a mordisquear con suavidad todo lo que encontraba a su paso: el cuello, los pechos, la tripa…
Ambas se rindieron a sus sentimientos durante toda la noche. Sintiendo, todo lo que hacía años no tenían con otras personas, lo que solamente tenían entre ellas.
Santana cayó rendida y se acurrucó junto a Brittany poniendo su cabeza en el hueco del cuello de la chica y pasando un brazo por encima de su abdomen, sin decir ni una sola palabra. Brittany, acarició su pelo y besó su cabeza.
Al poco rato, la bailarina notó la respiración de la chica más lenta, indicando que se había dormido.
- Te amo Santana –susurró- con todo mi corazón.
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Bueno, esto es todo por ahora :). Espero que les haya gustado este capítulo y sus comentarios ;).
...Mune9117...
