¡Hola de nuevo!
Después de bastantes días sin poner un nuevo capítulo, os dejo por aquí uno bastante movidito.
Gracias por todos los comentarios :).
Ningún personaje de Glee me pertenece.
.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.
Capítulo VII. Huida
Quinn entró de nuevo a la habitación y vio a su novia tumbada en la cama, durmiendo de lado entre las sábanas revueltas. Sonrió, volvió junto a ella besando su hombro y abrazándola por la cintura.
Era fin de semana. Las siete de la mañana. Aún era pronto para levantarse.
Rachel se revolvió entre sus brazos bostezando y quedando frente a ella, mirándola adormilada con una pequeña sonrisa.
- Buenos días mi amor –susurró Quinn besándola suavemente en los labios- ¿qué tal te encuentras hoy?
- Mejor… -susurró la morena abrazándose a su novia- ¿Qué hacías levantada a estas horas?
- No podía dormir, así que me puse con unos asuntos pendientes del trabajo. Vuelve a dormirte, aún es pronto para levantarnos –murmuró Quinn acurrucándose aun más contra su cuerpo.
- Yo tampoco puedo dormir ya…
Rachel se puso sobre ella y comenzó a besarla lentamente. Fue bajando por su cuello, mientras la otra iba bajando las manos por su espalda hasta acabar en su culo, el cual apretó con una gran sonrisa.
- Me encanta cómo está empezando el día de hoy…
Poco a poco la situación iba subiendo de tono. Rachel, besó más apasionadamente a su novia e introdujo sus manos por debajo de la pequeña camiseta de la rubia, acariciando todo lo que encontraba a su paso, mientras que esta, tenía las manos en la nuca de su novia, intentando profundizar más el beso.
Quinn rápidamente cambió posiciones, poniéndose encima de Rachel.
- Rach… –gimió la rubia mientras jugaba con la cintura del pantalón de la otra, para poco después introducir su mano en la ropa interior de su chica- joder...
Ambas oyeron el timbre en ese preciso momento.
- Cariño… el timbre –suspiró la morena echando a un lado a su novia mientras la otra intentaba por todos los medios quedarse junto a ella.
Con otro leve empujón Rachel consiguió separar de su cuerpo a Quinn y que se levantara a abrir con cara de pocos amigos.
- ¿¡Quién será a estas horas!?
Tres horas después, en otro lugar, la luz de la mañana se colaba por las rendijas que dejaban las persianas de una solitaria habitación. Lentamente, Brittany abrió los ojos, en un lugar que no la era familiar.
De manera automática, recordó la noche anterior y una sonrisa enorme se colocó en sus labios. Al darse la vuelta y notar que estaba totalmente sola en la cama, buscó con la mirada a Santana por toda la sala.
No había nada: ni ropa, ni maletas… solamente una nota encima de la almohada.
- No, no puede ser…
Querida Brittany:
Todo lo que pasó anoche fue muy especial para mí, me hizo recordar sensaciones que en toda mi vida, solo he sentido contigo. Pero todo tiene que acabar aquí. Tú y yo ya tuvimos nuestro momento y ahora, tenemos que volver a la vida real, tú aquí, en Lima y yo en Nueva York. Las dos sabemos que esto es lo mejor en el fondo.
Por favor, facilita las cosas y no me busques.
Santana
Brittany se quedó mirando la nota mientras lágrimas silenciosas caían por sus mejillas. Sacudió con fuerza la cabeza y se limpió la cara con las manos.
Aún no se ha dicho la última palabra.
En este tiempo había cambiado bastante y no la iba a dejar escapar ahora.
- No, esta vez no te vas a ir tan fácilmente Santana.
Se vistió a toda velocidad y se dirigió a recepción a pedir un taxi. A los diez minutos, ya estaba aparcado en la puerta. Tras pensarlo el tiempo que estuvo esperando, puso rumbo su única opción lógica: Quinn y Rachel. Santana nunca se iría sin despedirse de ellas.
Una y otra vez, Brittany intentaba llamar a la latina al móvil, pero lo tenía desconectado. Cuando llegó a casa de la pareja, bajó del coche prácticamente en marcha, encontrándose con Rachel en el jardín regando las plantas.
- Rachel, ¿dónde está Santana?
La chica se quedó paralizada sin saber qué hacer. Dejó la manguera a un lado intentando acercarse a su amiga, la cual dio un paso para atrás, esperando una respuesta.
- Creo... que esto es mejor que lo hables con Quinn –comentó Rachel dando por imposible tranquilizarla, bajando la mirada y abriéndola la puerta de la casa- pasa, está dentro.
Brittany corrió al salón dónde se encontraba su otra amiga, con el ordenador portátil y unos libros aparentemente consultando algo. Al verla, se sorprendió e intentó acercarse a ella, pero Brittany hizo el mismo movimiento que había hecho con Rachel, apartarse.
- Britt, ¿qué haces…
- Quinn –interrumpió la rubia nerviosa- ¿Dónde está San?
- Yo… -dudó la otra evitando la mirada de Brittany- …no lo sé.
FLASHBACK
Quinn rápidamente fue hacia la puerta principal para ver quién era. Al abrir, se encontró con Santana y sus maletas en el suelo junto a ella.
- ¿Se puede saber dónde vas con todo eso? –bostezó Quinn- son las siete de la mañana. No son horas para ir a casa de nadie, son horas para dormir, para…
- Vuelvo a Nueva York –interrumpió la morena con pocas ganas de conversación- vengo a despedirme de vosotras.
- ¿Cómo? –preguntó Quinn confundida despertándose de golpe- ¿Ahora? Pero si te ibas a quedar una semana.
- Debo volver, tengo trabajo atrasado –suspiró Santana intentando convencer a la chica que tenía enfrente que la miraba sin creérselo- vale, simplemente este ya no es mi sitio, estoy incómoda y necesito volver. ¿Te vale esa respuesta?
- Pero…
- No hay vuelta atrás… ¿Está Rachel? Me gustaría despedirme de las dos… -dijo intentando entrar en la casa.
- Es por Brittany, ¿verdad? –preguntó interponiéndose en su camino, sujetándola por un brazo- ¡Deja de huir de una maldita vez Santana! ¡La quieres y ella a ti! ¡Está arrepentida de todo! ¿¡Cuál es tu maldito problema!?
- No puedo Q, todo esto me supera… todo... –sollozó mientras se abrazaba con fuerza a la rubia llorando.
- Vamos dentro, te prepararé el desayuno y hablaremos con calma. Tienes mucho que explicarme.
FIN DEL FLASHBACK
- Q, no me mientras sé que si lo sabes –comenzó a llorar más fuerte- por favor… por favor... necesito saberlo…
- Lo siento Brittany –susurró Quinn sin mirarla a los ojos- os quiero a las dos y te prometo, que me hubiera gustado que esto terminara de otra manera, pero se lo prometí no puedo decirte nada. Es mejor que vuelvas a casa y...
- Sé que me quiere lo sentí Q, anoche lo sentí… -suplicó Brittany apoyando sus manos en los hombros de su amiga- si no me lo dices, iré a Nueva York y buscarla allí. Esta vez, nadie me va a impedir estar con ella. Nadie. Me da igual tardar diez años en encontrarla y otros diez en hacerla ver que ella también me quiere.
Quinn miró angustiada a Rachel. Arriesgaba mucho si decía el paradero de su amiga a Brittany. Santana no confiaría en ella y seguramente, desaparecería por completo. La quería demasiado para no verla nunca más.
Pero luego por otro lado estaba Brittany frente a ella, rota de dolor. Durante todos estos años la había visto consumirse poco a poco y desaparecer durante meses... tampoco quería eso para ella.
No sabía qué hacer... si ayudar a Brittany o mantener la promesa a Santana.
Miró a su novia en busca de apoyo. Esta, abrazó a Brittany, intentando calmarla.
- Britt, todo se arreglará –susurraba Rachel a la chica- espera un tiempo, estoy segura que volverá.
- No, no va a volver... –dijo la bailarina separándose de malas maneras de la morena aun llorando- soy estúpida… pensaba que todo se iba a aclarar con un simple lo siento. Ahora la he perdido para siempre. Soy imbécil...
Quinn bajó la mirada al suelo negando con la cabeza.
- No sé si me voy a arrepentir de esto pero… B, Santana vuelve hoy a Nueva York su vuelo despega en –comentó mirando el reloj del pasillo- cuarenta y cinco minutos. Estará en la zona de embarque.
- Gracias Q –sonrió limpiándose las lágrimas y abrazando a la chica fuertemente- me voy. Llamaré a un taxi y...
- Espera dos minutos –rió Rachel cogiendo su abrigo y dándole otro a su novia- Nosotras te acercaremos en el coche.
Quinn conducía a toda velocidad por las calles de Nueva York. Rachel iba a su lado intentando calmar a la chica que iba en el asiento de atrás, llamando una y otra vez por el móvil.
- Tranquila Britt –miró por el retrovisor la morena- tendrá el móvil apagado antes de tiempo pero aun no despegado, tienes tiempo. Además los vuelos siempre llevan cierto retraso...
Al llegar a la puerta del aeropuerto, la pareja se quedó en el coche dando vueltas por el parking buscando un sitio, mientras Brittany salió del coche corriendo y pegando un portazo.
- Cariño, has hecho lo correcto –comentó Rachel acariciando la pierna de su chica que se encontraba mirando a la nada mientras esperaba que otro conductor continuara su marcha- Has ayudado a las dos, Santana es muy cabezona, pero lo entenderá.
- Eso espero… -suspiró Quinn dando un breve beso a su novia.
Brittany continuó corriendo por la terminal esquivando las maletas del resto de pasajeros y a las personas que se le iban cruzando. Aún no sabía que iba a decir cuando tuviera a la latina enfrente a ella.
En realidad pensándolo fríamente, no tenía porqué recriminarla nada. Ella fue la que fue a buscarla y no pidió nada a cambio.
A lo lejos, vio a Santana sentada en la sala de espera, con el Ipod puesto y la mirada perdida en la ventana.
- ¡TÚ!
Santana no la oyó gritar, lo que provocó que Brittany al llegar a su lado la quitara el casco del oído bruscamente. La latina se giró enfadada, pero al darse cuenta de quién era, se quedó muda con los ojos muy abiertos.
- No puedo creer que…
- ¿Qué haces aquí Brittany? -interrumpió Santana- ¿Cómo?... Dios, claro, Quinn… esto es impresionante. No tenía que haberme despedido en persona, tenía que haberme ido a Nueva York y llamarlas desde allí directamente porque...
- Después de todo lo que paso anoche –acusó herida la rubia ignorando las palabras de la latina- ¿te vas así, sin más? ¿Por qué?
Santana agachó la cabeza, no se esperaba aquella escena en el aeropuerto. Empezó a escuchar el sollozó y la respiración descontrolada de Brittany. De nuevo el nudo en el estómago, no lo podía evitar…
- Estamos dando un espectáculo Brittany –susurró Santana mirando a su alrededor- nos está mirando todo el mundo.
- Me da igual. No te vayas… no me dejes sola de nuevo…
- Mira, tengo que volver a Nueva York, allí tengo mi casa, mi trabajo y mi vida… y tú te tienes que quedar aquí, donde tienes todo…
- ¿Solamente es por eso? Si no te quieres quedar aquí o no puedes –susurró Brittany pegando su cuerpo totalmente a la otra chica, sin tocarla con las manos- yo lo dejo todo y me voy contigo… el trabajo me da igual y mi casa será donde estés tú… por favor San…
Santana la abrazó fuertemente y besó su sien. Dejó que la otra chica la abrazara, pasando los brazos por su cintura y hundiera su cara en el hueco de su hombro. Notaba las lágrimas cayendo una tras otra sobre su cuello de la que siempre fue su mitad, Brittany.
- Cuando me dejaste… -susurró la morena mirando al frente mientras apretaba fuertemente los puños en la espalda de Brittany- nunca me había sentido tanto dolor como en ese momento… algo dentro de mí se rompió… no volví a ser la misma, no quiero sentirme así otra vez… No quiero…
- No volverá a pasar Santana… por favor confía en mí… sólo te pido una oportunidad para demostrarte todo lo que no te pude demostrar en su momento.
Se oyó de fondo la llamada del vuelo a Nueva York. Santana negó con la cabeza.
- Ya confié una ocasión en ti y me fallaste. No podría soportar dos veces lo mismo. Todo esto, ha acabado aquí. De verdad deseo que todo te vaya bien en la vida Brittany.
Se separó lentamente de Brittany, que aun seguía llorando, besó su frente y se fue por la puerta de embarque con lágrimas en los ojos.
Brittany siguió en la misma postura hasta que la perdió de vista y comenzó a llorar con más fuerza, derrumbándose en el suelo. Otra vez la misma historia se repite. Santana se iba de su lado sin poderlo evitar… el amor de su vida volvía a desaparecer.
Apretó sus manos fuertemente contra sus ojos sollozando fuertemente. Sabía que todo el mundo de la terminal la estaba mirando, pero la daba igual... todo se había acabado. Su historia, había llegado a su fin.
Justo antes de levantarse, una mano se posó en su barbilla que la obligándola a mirar hacia arriba. Sus ojos se encontraron con los de Santana. No comprendía porque la latina estaba aun allí cuando su avión ya estaba despegando.
Santana se inclinó hacia delante, capturando sus labios en un beso, el cual Brittany rápidamente respondió.
- Te amo -susurró Santana junto a sus labios mientras con las manos limpiaba las lágrimas que caían por las mejillas de la chica dándole otro pequeño beso después- por más años que pasen y por más que intente evitarlo. Te quiero Brittany.
La bailarina aun llorando, se levantó y pasó los brazos tras el cuello de la morena, abrazándola, como si su vida dependiera de ello. Santana la susurraba cosas al oído con una sonrisa mientras acariciaba su pelo.
Desde lejos, Quinn y Rachel, observaban la escena abrazadas.
- ¿Lo ves? –dijo Rachel sonriendo- era cuestión de tiempo. Son Santana y Brittany, su amor puede superar cualquier barrera.
- Será mejor que vuelvan en un taxi. Tienen mucho que hablar –comento Quinn sonriendo a su novia cogiéndola la mano- ¿Te apetece ir a comer fuera?.
.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.
Espero que les guste, intentaré publicar el siguiente pronto. :) Espero sus comentarios.
...Mune9117...
