Hola¡

Siento por actualizar tan poco, pero estoy cambiando algunas cosillas de la idea original del FF y quiero que cuadre todo :). Gracias por los comentarios :).

Espero que este capítulo os compense un poquito la espera.


Primera semana de diciembre. Todo había cambiando mucho desde aquel día del aeropuerto.

Santana ya había encontrado empleo, no le había costado un gran esfuerzo debido a su buen expediente y las cartas de recomendación de su antigua empresa. En cuanto pudo, trasladó todas sus cosas desde su piso de Nueva York, al piso de alquiler de Brittany. La rubia, estaba mejor que nunca: el trabajo iba cada vez mejor, y lo que más le gustaba, tenía a Santana esperándola en casa siempre que salía de trabajar.

Rachel, ya estaba de cinco meses, cada vez se notaba más su embarazo y Quinn, en este tiempo, había ascendido laboralmente y ahora estaba bastante liada, pero siempre aprovechaba todo el tiempo libre para estar con ella.

Como era costumbre los fines de semana, tocaba comida con todo el Glee Club. En esta ocasión, en casa de Quinn y Rachel.

- Quien las ha visto y quién las ve –comentó Blaine desde el sillón del salón, mirando al jardín donde estaban Santana y Brittany cogidas de la mano, hablando animadamente con Puck y Sam- en momentos como este, es cuando creo en el destino… que existe una persona predestinada para cada uno. Almas gemelas.

Kurt que estaba a su lado, besó su mejilla cariñosamente. Éste sonrió cogiéndole la mano.

- Todo se complicó el último año de curso, especialmente para ellas… –comentó Mercedes sentándose al lado de Kurt- ¿cuánto os quedareis vosotros por aquí?

- Supongo que nos quedaremos todas las vacaciones –aclaró el chico- queremos arreglar unos asuntos de nuestra antigua casa con Finn. Además tenemos que aclarar cuando haremos la cena de Navidad todos juntos, como todos los años.

Kurt pasó sonriente su brazo por los hombros de Mercedes, zarandeándola levemente.

Quinn y Rachel seguían en el dormitorio. La morena, había esparcido casi toda su ropa por la cama, intentando encontrar algo que ponerse, mientras su novia, la miraba embobada sentada en una silla frente a ella.

- ¿Qué pasa Quinn?

- Nada, cada día estás más impresionante cariño.

Rachel sonrió por el detalle y la besó lentamente cogiéndola de la barbilla. Cuando se separaron, Quinn rodeó con sus brazos la cintura de Rachel, quedando su cara a la altura del abultado abdomen de su novia. Puso sus manos en él, y lo besó. Rachel la acarició la cabeza con una sonrisa.

- Tenemos que salir Quinn, están todos fuera esperando.

- ¿Seguro que estás mejor? –Cuestionó la rubia- esta mañana no te encontrabas muy bien, quizás será mejor que descanses y celebremos la comida otro día… o podemos ir todos a casa de Brittany y Santana, para que tú estés más relajada, esta mañana se han ofrecido…

- No, tranquila –sonrió interrumpiendo el monólogo de su novia- me apetece un día en familia y ya sabes cuándo me gusta ser la anfitriona. Y más ahora que estamos todos.


Mientras, todos estaban ya esperando a la pareja para comenzar. Los chicos, estaban hablando animadamente en la cocina, Tina y Mercedes jugueteaban con el pequeño Charlie en la mesa dónde más tarde comerían y Santana y Brittany, estaban sentadas en el sofá, mirando la televisión.

La rubia, tenía la cabeza apoyada en el hombro de Santana, mientras esta, apoyaba su mejilla en el pelo de su novia. Brittany, giró la cara de la latina con una mano, y la besó levemente durante unos segundos.

- ¿Y eso? –sonrió la morena cerca de los labios de su novia.

- Simplemente me apetecía –susurró seria la rubia pasando la mano por la mejilla de la latina- ¿No puedo hacerlo?

Santana asintió con una sonrisa. Brittany pasó su pulgar por el labio inferior de la morena y capturó de nuevo sus labios. Santana sonreía entre beso y beso, mientras que Brittany gruñía.

- Deja de reírte… así no hay forma de besarte.

- ¿Sabes? No te recordaba tan mimosa –decía la morena mientras la rubia intentaba profundizar el beso.

- Es que te he echado mucho de menos mi vida…

- ¡Ey! – Las golpeó Quinn con un falso enfado seguida de Rachel- por favor, controlaros o iros a un hotel. En mi casa, no se permiten escenas que no puedan ser vistas por Charlie o cualquier menor.

Brittany se sentó sobre las piernas de su novia dejando un hueco para la otra pareja. Santana la rodeó con sus brazos, y besó su mejilla.

- Por cierto S –dijo Quinn mirándola seriamente mientras Rachel se apoyaba en su regazo en la misma posición que las otras dos- tengo que hablar contigo antes de irte sobre un asunto del trabajo. Consejo profesional, será un momento.

Santana asintió mirándola extrañada.


Después de comer, Brittany comenzó a sentirse mal. Llevaba toda la semana trabajando sin descanso, y era normal que todo el estrés saliera de alguna manera. Santana decidió llevarla a casa, y descansar toda esa tarde. Se despidieron de todos y se dispusieron a salir de la casa.

- Cariño –dijo mientras veía como Britt cogía los abrigos de ambas- voy a hablar con Quinn antes de irnos, espérame aquí un segundo.

Brittany asintió y mientras, se dirigió al cuarto de la pareja, para despedirse de Rachel.

Santana localizó a Quinn hablando con Mercedes en la cocina.

- Chicas, nosotras nos vamos ya –dijo mirando a ambas- ¿de qué querías hablar Quinn? ¿de un caso?

- Si vais a hablar de trabajo –dijo Mercedes mirando a ambas- mejor me voy al salón con los demás. Nos vemos San.

Mercedes dio un beso en la mejilla a la morena, y salió. Quinn cerró la puerta y comenzó a hablar.

- El fin de semana pasado, cuando te fuiste con Britt a Nueva York, para terminar de traer tus cosas… me dijiste que recogiera el correo de vuestra casa, porque esperabas una carta urgente ¿verdad? –Santana asintió- cuando las recogí, las junté con las mías, y abrí una tuya por error al no tener remitente. No te lo he dado antes porque siempre estás con B y no quiero asustarla.

Quinn tendió la carta a la chica. Santana al sacar el papel que contenía, lo miró confundida:

"Has vuelto y ahora, voy a por ti Santana. No tienes escapatoria"

- Tranquila Q –dijo rompiendo la carta y tirándola al cubo de la basura- se tratará de algún tipo de broma.

- Deberías de ir a la policía, Santana –dijo preocupada la rubia- las cosas como esta, no son para tomarlas a broma.

- Déjalo estar –miró tranquilizadora a la rubia- no es nada preocupante, me ha pasado más veces. Será algún cliente resentido que no ha estado muy de acuerdo con el resultado de su caso.

A Quinn no le convenció la idea, pero asintió levemente. La latina con una sonrisa, para aliviar la tensión, cogió la mejilla de la rubia juguetonamente, pellizcándola. Quinn la dio un manotazo mirándola preocupada.

- Todo está bien Quinn, no te preocupes -dijo Santana mientras se dirigía a la puerta para salir- Nos vemos mañana.

Quinn la cogió por la muñeca. La latina se giró extrañada.

- Santana, quiero hablar contigo por otro tema… -susurró la rubia- sobre Rachel y sobre mí.

Santana miró confundida a su amiga. Quinn se sentó en la mesa, invitando a su amiga a hacer lo mismo.

- Llevo mucho tiempo con Rachel y sé que es la mujer de mi vida… hace tiempo que lo tenía pensado, pero nunca llegaba a decidirme… no encontraba el momento oportuno… -suspiró- pero ahora, el bebé… creo que ya es hora… de dar el paso…

- ¡Oh Dios!… no puede ser… -dijo Santana con una sonrisa y la mano en la boca- ¿Vas a pedir a Berry que se case contigo?

Quinn asintió con una leve sonrisa y Santana se abalanzó a abrazarla.

- No tiene que enterarse nadie –miró severa la rubia cuando se separaron- tampoco Britt… quiero que las dos seáis mis damas de honor, pero ya sabemos lo que le cuesta a tu novia mantener un secreto…

- Pero…. Brittany… -puso pucheros juguetonamente, pero al ver la cara de su compañera…- vale, no lo sabrá. Tranquila.

- Tengo todo pensado… -sonrió la rubia- solo necesito tu colaboración…

- Lo que quieras. Cuéntame.


Mientras los demás estaban en el salón disfrutando de una película, Rachel estaba en su habitación recogiendo toda la ropa que había esparcido antes. Demasiado maniática del orden como para dejarlo así toda la tarde. Brittany sentada en la cama, la hacía compañía mientras le iba pasando las prendas.

- Estoy deseando saber si es niño o niña –dijo la diva mientras doblaba una camiseta- Quinn no lo quiere saber hasta que no lo tengamos. Pero tiene claro que va a ser un niño.

- Tu novia siempre ha querido que su primer hijo fuera un niño, cuando éramos pequeñas tenía una lista enorme de nombres pensados, ya la verás seguro que aun la guarda – sonrió la rubia. Segundos después, suspiró profundamente dejando a un lado lo que tenía en las manos y miró a la chica- ¿sabes? Es bonito todo esto que tenéis…

- Nunca me hubiera imaginado mi vida así, viviendo en Lima, con mi novia y ahora embarazada –se sentó junto a la otra chica- pero realmente no podría ser más feliz ahora mismo –hizo una pausa- Y vosotras, ¿no os planteáis nada de esto?

- De momento no. Estamos aún muy lejos "de ese punto" –dijo gesticulando las comillas en el aire con sus manos- De hecho, creo que después de todos estos meses, aun duda de mí y de lo nuestro…

Rachel la miró confundida.

- Hace unos días pensé en dejar la casa que tenemos alquilada y comprarnos una entre las dos… ya sabes, ahora que ella tiene un trabajo fijo en el bufete y yo estoy dando más clases… pero siempre que intento sacar el tema, lo evita y cambia de conversación. Sé que me está escondiendo algo... desde pequeña Santana miente fatal.

- No te lo tomes así, no tiene porqué ser esa la razón… -acarició el brazo de su amiga- Quizás pueda sentirse algo insegura, pero yo diría que no. Santana te quiere, se la nota.

- Si claro… -sonrió levemente- da igual, no me hagas caso, me preocupo por tonterías.

Rachel suspiró viendo como su amiga de nuevo se ponía a doblar camisetas con la mirada perdida. No sabía que podía estar pasando por la cabeza de Santana para no querer dar ese paso con Brittany, pero no podía ser eso. Era imposible. Si había un amor, aparte del suyo por Quinn, del que nunca había dudado ni un segundo, era el de Santana y Brittany.

- Lo siento por tardar tanto cariño… ya nos podemos ir a casa –dijo la latina entrando en la habitación con los abrigos en la mano. Cogió la mano de su novia levantándola- Cuídate, Rach, no me estreséis a mi sobrino.

- Tranquila, estaremos bien –sonrió Rachel despidiéndose con la mano- Hasta mañana…


- ¿Qué quería Quinn? –preguntó la rubia desde el asiento del copiloto del coche.

- Una tontería sobre una carta que recibí el fin de semana pasado –la miró y la sonrió- nada importante. Documentación de un antiguo caso en el que trabajé cuando estaba en Nueva York.

- ¿Documentación? ¿Solo eso? Habéis tardado mucho...

- Si... -intentaba inventar una escusa creíble en poco tiempo- luego hemos estado hablando de un caso de un paciente suyo, y nos hemos entretenido más de la cuenta.


Llegó la noche, y en la casa de Quinn y Rachel, todos estaban a punto de irse. Habían decidido salir a tomar algo, pero las chicas decidieron quedarse, dado el estado de la morena. Quinn salió a la puerta para despedirlos a todos.

- Bueno –dijo Rachel al ver a su novia entrar de nuevo- creo que me voy a ir a leer un rato a la cama.

- Tengo una idea mejor… -miró sugerente la rubia.

Quinn se acercó lentamente rodeando a su novia con los brazos.

- ¿Sabes? –susurró Quinn al oído de la otra chica acariciando levemente el lóbulo de su oreja con sus labios- Creo que eso puede esperar.

La rubia se lanzó a los labios de su novia. La morena correspondió al instante al beso, que cada vez se hacía más intenso.

Como pudieron fueron a la habitación, a la cama. Quinn se puso encima de Rachel, dedicando especial atención al cuello de su novia, cubriéndolo de caricias y besos. La morena había perdido la capacidad de hablar hacía algún tiempo, y lo único que era capaz de hacer, era aferrarse al pelo de su chica.

Quinn levantó la cabeza y muy cerca de los labios de su novia susurró:

- Os amo. Dios, estoy deseando verle la cara a nuestro hijo.

Rachel sonrió levemente y eliminó la distancia que las separaba, en un beso tierno mientras introducía las manos bajo la camiseta a su novia.

Quinn gimió cuando notó las manos de su chica sobre sus pechos. En ese momento, la morena aprovechó y quitó la camiseta a su novia dejándola en sujetador. Acto seguido, Quinn también quitó rápidamente la camiseta a su novia.

En apenas unos minutos más, ambas estaban desnudas, una sobre la otra, explorando con las manos todos los rincones del cuerpo de su novia. Demostrándose una y otra vez, con cada caricia, con cada beso, el amor que se tenían.


¡Bueno! Espero sus comentarios, sugerencias, quejas... lo que quieran ;)

Intentaré en un par de días colgar el siguiente.

...Mune9117...