Capitulo 4
"que misión tan aburrida, no puedo creer que baa-chan nos haya obligado a tomarla"- Sasuke escuchó a Naruto quejarse por centésima vez desde que abandonaron el país del fuego. Y considerando que ya estaban cerca de la frontera de nuevo, sus quejidos eran ya insoportables. Pero tenía un punto, la misión fue un fracaso y no porque hubiesen fallado, sino por lo tediosa que fue. raras veces ellos recibían este tipo de misiones.
Los tres caminaban por la frontera del país del fuego, ya se encontraban en casa. El bosque había sido su hogar durante sus días de genin y no existía ni el mínimo rincón por el que no se hubiesen arrastrado. El templado clima era más de su agrado que en otras tierras, o tal vez era la sensación hogareña que estaba afectándole. Durante media hora siguieron a paso lento en un cómodo silencio que pronto el idiota de Naruto rompería, porque no era de los que se quedaban callados. Si le pagaran por cada vez que acertaba con Naruto, pensó, sería un hombre muy rico.
"pero Sasuke, sai como pueden pensar que hubo algo bueno de habernos enviado a los tres? Por los dioses era una misión diplomática"- alzo los brazos en su exuberante manera de hablar- "y eso y nosotros en la misma oración, diablos, la misma página no va junto"
"Naruto, por primera vez en mucho tiempo está en lo correcto"- la monótona voz de Sai se escuchó como un susurro.
"oye!"- Naruto entrecerró sus azules ojos en el ex raíz- " pero si, ¿Qué demonios pensaría la vieja Tsunade al enviarnos?- se preguntó en voz alta, más para sí mismo que para ellos dos- " me refiero. Eres tu Sasuke el antisocial, Sai el inepto social y yo el salido. Una combinación peor dudo que exista"
El Uchiha ignoró el comentario de antisocial porque era cierto, nunca lo diría en voz alta pero lo era. Las descripciones de Naruto y Sai también eran acertadas, ninguno de ellos estaba hecho para este tipo de cosas por más que dijesen que un shinobi debía estar preparado para todo. Así no funcionaba en el mundo real. Todos tenían un área de experiencia. La de ellos era el combate.
"y nos hemos tardado tanto por culpa de esas malditas tormentas eléctricas en el país del rayo"… Naruto seguía quejándose….
"algo típico por la geografía del lugar"- sai solo lo empeoraba, no tenía que darle más cuerda al dobe.
" verdad que si? Y kurama y yo no tuvimos el suficiente tiempo de escanear por la firma de chakra de sakura-chan. Y para colmo el viejo Bee no estaba allí. Todo fue taaann aburrido"- Sasuke parpadeo ante eso, nunca le pregunto a Naruto como hacía para localizar el chakra de cualquiera en un rango muy amplio. Sabía que el kyubi le ayudaba pero no como funcionaba el proceso.
"como escaneas una firma de chakra determinada?- Naruto se quedó muy quieto pensando en una respuesta. Su problema era, en palabras del Uchiha, que la mayoría de las cosas con el rubio eran instintivas y eso hacía difícil el llevarlas a palabras.
Dicho shinobi se rascó una mejilla y lo miro- " es como una sensación, dattebayo. Que el chakra de kurama amplifica como…. Déjame pensar, es como un eco que me hace querer buscar el lugar de origen de la señal."
"resonancia"- elaboro sai- " así se le conoce a este fenómeno. Ejemplo de ello es la firma de chakra de Sasuke y la de su familia. No son idénticas pero si lo suficientemente parecidas para reconocer el lazo que comparten"- se veía interesado en el tema- " de verdad parece un eco?"
"De veras, y se supone que es imposible escapar de un escáner gigante como el de kurama. Hasta cuando extingues tu chakra, algo siempre queda en el aire alrededor pero con sakura nada de eso ocurre. Y cuando es así la respuesta es… "
"la muerte"- acotó Sasuke. Un pensamiento horroroso pero el único que explicaba la extinción de chakra- "pero sabemos por los viajes de Kakashi que esa opción no es válida. La cuestión aquí es como sakura ha sido capaz de evadirnos por tanto tiempo. Cada vez que estamos en una zona haces lo mismo y deberías sentirla, entonces como lo hace?"
Los tres se quedaron callados. Una vez intentaron rastrear a Kakashi, pero años en el mundo shinobi lo hicieron demasiado desconfiado. No era cuestión de habilidades sino de cómo utilizarlas y bueno, por algo era Kakashi del Sharingan. Al principio intentaron preguntando si alguien la había visto, como pupila de la quinta ella era muy conocida y con ese cabello rosa imposible de perdértela. Pero eso sería lo primero que ella cubriría y entonces que se suponía que preguntasen? ¿han visto a una joven mujer en sus veintes que les parezca sospechosa? Las personas se burlarían de ellos al segundo de formular la pregunta.
Y el que ella fuese tan buena ocultándose lo sorprendía aun a cuatro años de su partida. El habría sido tan bueno en el mismo escenario? Su estadía con Orochimaru, fue el mayor tiempo que estuvo fuera del radar, pero eso fue bajo tierra y con la protección de complejos genjutsus. Era improbable el llegar ahí por accidente; la mayoría de los que encontró en las prisiones subterráneas fueron capturados y forzados a convertirse en deformes seres. Los otros llegaron en busca de fuerza, una que obtendrían si pagaban el precio. En esos días y noches hubo mucha ira de por medio, una proveniente de la ya extinta marca de maldición; pero que recordaba cómo le quemaba y dejaba incapacitado por horas. Fue necesario el que aprendiese a dominarla, hubiese sido su fin si no lo lograba.
La crueldad de Orochimaru se mantenía oculta bajo tierra, en las tinieblas. Bajo capas de ilusiones. Pero sakura era brillante y una persona cálida por naturaleza, ella no elegiría un lugar como ese para vivir. Era muy gris para ella. Si Kakashi pudo encontrarla ¿Por qué no ellos? Los ninken ofrecían una ventaja, pero ellos también tenían sus trucos. El problema era que ella era una experta en chakra y no podían competir con eso.
Llegaron a uno de los caminos que llevaba a la principales villas del país del fuego. No había motivo por el que ocultarse y tomar otro de las rutas que los Anbu parecían favorecer. Ninguno de los tres era uno de ellos y aunque de vez en cuando aceptaban esas misiones, realmente no eran su estilo. Naruto adoraba ser reconocido como el ninja más escandaloso y vestir el uniforme negro no contribuiría a eso. Sai abandono Raiz para nunca más volver y Anbu era cosa de su hermano y su primo. Sabia que por aquí un puesto de vigilancia se ocultaba, la picazón en su cuello le decía que estaban siendo observados, pero no les importó. Era rutinario.
"deberíamos tomar algo"- sugirió Naruto
Ambos lo miraron con fastidio.-"vamos chicos a este paso llegaremos al atardecer."
"debemos reportar a hokage-sama".- apuntó Sai- "y nos hemos atrasado mucho por las tormentas"
"exactamente por eso nos merecemos un descanso. Y además, en unas horas estaremos en casa calientitos y felices"- Sasuke y Sai lo vieron adelantarse y compartieron una mirada. La quinta los envió a propósito a esa ridículamente aburrida misión, era justo que se tomasen un descanso. Lo siguieron.
A unos pocos kilómetros de trote una de las primeras villas fronterizas se alzaba. Por ser un lugar de paso, el comercio y las caravanas eran abundantes. Naruto se había adelantado tanto que lo único a la vista era su cabello rubio que estaba largo para los estándares de dicho shinobi, y nada más. La ropa naranja chillón era cosa del pasado, y solamente algunas veces se le veía con esos colores. Un pequeño paso para la humanidad, pero uno gigantesco para el rubio.
Estos lugares siempre eran coloridos. Y atestados de personas, una desgracia para él y Sai que eran enemigos de las multitudes. Todos corriendo para ser los primeros en comprar bienes de primera calidad.
Lo siguieron hasta llegar a un lugar de comida rápida decorado en letras amarillas y rojas. No era ramen, lo que le subió dos puntos al idiota de Naruto. Siendo honestos la comida parecía deliciosa. Mmmm, bien.
" pero y mis dibujos, y todo lo demás? Kaa-san eso no va a caber"- la habitación era un revoltijo. Los chicos tenían demasiadas cosas y poco tiempo para sellarlo todo. Era increíble la cantidad de cosas que acumuló en los dos años viviendo en el país del agua. Juguetes, pinturas, colores, abrigos de invierno, otros de otoño. Libros y gruesas cobijas. Las mudanzas eran caóticas y la última vez que se fue del país de la hierba no cargó con tantos objetos. Los dos infantes eran todo en lo que podía pensar.
Era el último día en el que su sensei se quedaba, y el tiempo se le había agotado. Reunió coraje y le dijo que si, regresaría con él. Pasaron la tarde empacando las comidas que pudiesen conservarse mientras que las más frescas se las daría a la clínica. Los muebles se quedarían. Había lugar para ellos en los rollos, pero los dejaría para alguien más tal vez otra mujer como ella. Lo fundamental era guardar sus cosas y las de los chicos.
"y que vamos a hacer con la cama, ¿Dónde vamos a dormir?"- los chicos tomaron el viaje con curiosidad pero también con aprehensión. Era la primera vez que les decía que irían a casa, para ellos era un lugar abstracto:; sabían mucho de el pero en sus cabecitas parecía irreal. Casi como un cuento.
"no te preocupes por eso. Mama lo resolverá."- saco toda la ropa de los gaveteros y la apiló en la cama, mucha de ella no la necesitarían allá, era demasiado abrigada pero igual la llevaría. Estaba cargada de recuerdos.
"estás emocionado?"
Ryu quien estaba con ella guardando sus juguetes la miro con una pequeña sonrisa. Aun no parecían creer que el viaje estaba pasando- " y más o menos cuando vamos a llegar?- le pregunto
"nos tomara una semana o más dependiendo de la ruta que tomemos y las paradas que hagamos, pero será divertido- le sonrió- nos montaremos en el ferry y veremos el océano, luego llegaremos al continente"
"y a ti te gusta ahí kaa-san?- como siempre la perceptividad del niño la sorprendió. Ella no hablaba de Konoha a menos que su sensei la incluyese en las historias, y de su padre mucho menos. La información que tenían era sobre sus raíces shinobi, ni siquiera el nombre del clan Uchiha o de que el seria el futuro heredero era de su conocimiento.
"es un hermoso lugar para vivir y crecer. Hay verde por todas partes y es genial para correr. Ya verán ."- su bebé tenía la carita arrugada por la concentración, era curioso por naturaleza.
"kaa-san ¿Qué es un ferry?
No pudo ocultar su sonrisa- "es un barco, bastante grande y lleva tanto a personas como cargas pesadas"- Ryu tenía ojos de búho. Sin duda algo tan grande era difícil de creer.
"y tenemos que irnos mañana. No otro día"- ella asintió. Para ellos era peculiar su cambio de corazón y francamente ella también estaba sorprendida, pero era lo que había.
"que pasa bebe? No quieres ir?
Ryo miro solemnemente su habitación- " toda ese gente de la que jii-san nos habla va a estar ahí?- inclino la cabeza para hacerle saber que lo escuchaba- " y el también, nuestro padre?- sakura se sintió desfallecer, era la pregunta del millón y una que los chicos no hacían. Pero no había marcha atrás, igualmente lo verían.
"si cariño. El estará ahí y muy contento de finalmente conocerlos"- ella esperaba que su voz no sonara entrecortada- " él es un gran shinobi y muy reconocido por sus habilidades"- sintió una punzada en el pecho al ver como absorbía la información, creyendo todo lo que ella decía. Los dos lo hacían.- " y mientras más rápido empaquemos, en poco tiempo podrán conocerlo"- selló toda la ropa en uno de los pergaminos dejando solamente la de mañana y unas pocas mudas. Lo que seguían eran los libros y juguetes. Todavía había trabajo que hacer.
En la sala Yuki guardaba en periódicos algunos de los pocos adornos que sakura decidió llevar consigo. La casa nunca se vio tan gris como ahora pensó Kakashi, el lugar ya mostraba ese aire de abandono que los hogares tienden a mostrar con el paso del tiempo. Francamente lo hacía sentir algo triste el imaginar los muebles llenándose de polvo, las paredes perdiendo su color, la niña estaba muy tranquila, pero con todo ese cabello en la cara era difícil saber lo que pensaba. "pronto la temporada alta en Konoha empezara, te gustara ver los fuegos artificiales Yuki-chan"
"aquí también habrá un festival"- dijo sin mirarlo a la cara ocupada envolviendo. No un buen escenario.
" lo sé, pero los de allá te dejaran con la boca abierta. Podrás pasar las tardes en el rio y…." ella lo cortó.
" y mis clases de baile? y todo?" – todavía no lo miraba, pero dejo de empapelar. Una señal. Se acercó a ella y gentilmente colocó una mano en su mentón, la buena noticia era que no lloraba.
" esas puedes reanudarlas allá. Vamos muñeca, no quieres ir?
"No se"
"Y a quien le preguntamos?"- la vio sonreír un poco y se alivio al notar que no era tan grave.- " ¿ qué es lo que pasa por esa cabecita?
" yo me siento triste…. Si nos vamos ¿nunca vamos a volver?- lo miro con los mismos ojos felinos de sakura. Tenía sentido, este era el hogar que recordaban y por más que la Hoja fuese su verdadero hogar ella no lo veía asi. No queriendo desilusionarla le dijo una verdad a medias.
"todo es posible"- le paso otro periódico. Se quedaron empacando hasta que llenaron otro de los pergaminos. Era tarde y los chicos necesitarían el descanso, el viaje que tomarían sería el primero para ellos y las energías debían estar elevadas. Vio a sakura dejando la habitación de Ryu y dirigiéndose a la de ella, su caminar era firme, pero tantos años vigilándola como genin y luego como compañera de equipo le facilitaban leer su humor. Tenía miedo.
La dejó sola. Ahora mismo lo que sakura necesitaba era el suficiente espacio para respirar. Tendrían poco de eso en el camino, y en Konoha seria inexistente con todos queriendo hacerle preguntas; y dudada que ella supiera como responderlas. Nadie dijo que sería fácil.
Estaba agotada. El estrés la tenía mal y le hacía doler el estómago. Y para empeorarlo todavía era el mismo día. Pensó que de aquí a Konoha el tamaño de su futura ulcera seria gigantesco. Tenía solamente lo más necesario en una mochila, donde los pergaminos estarían a salvo lo único a la vista eran sus libros de medicina que leía para mantenerse al día. Sentada en su cama y rodeada de ellos tomó uno de Principios de la Anatomía , una de las primeras ediciones que tenía más por valor sentimental, que por su contenido en algunos casos obsoleto o planamente erróneo. Palpó la tapa con la yema de sus dedos, estaba raída en unas partes y al abrirlo varias hojas se despegaron. Como siempre algunos dibujos eran perturbadores, otros crueles; tocò su collar y se preguntó que demonios pasaba por su mente cuando lo adquirió. No mucho- murmuró. El daño ya estaba hecho, tendría que cargar con él.
Sacudió la cabeza y empaquetó lo que quedaba.
Una hora más tarde, yacía en su cama arropada y sin animo alguno de dormirse aunque anhelase caer en sueño profundo, de esos que no te permiten recordar el mañana. Su sensei fue una bendición y se encargó de los chicos, honestamente muchos de sus logros en estos cuatro años se debían a èl; ella sola probablemente se hubiese derrumbado bajo la presión sobre su espalda. Cerrò los ojos rezando porque el mañana estuviese mucho más distante que solo a unas pocas horas.
Llegaron a la Hoja la noche anterior, después de varios días de viaje y con poco descanso. Shisui lo quiso así y Genma y a Itachi no les importo en lo absoluto. Bastante temprano se reportaron con la hokage, quien les exigió que recopilasen más inteligencia sobre los orígenes de la misteriosa piedra. Y luego de decirles buen trabajo, los despachó. A su lado Shizune actuaba con su normal nerviosismo, cargando una resma de papeles. Que por la irritación en el rostro de Tsunade-sama serían los primeros de muchos. Los tres notando el cambio de humor se esfumaron de la oficina.
Genma se despidió, buscando a sus compañeros de juerga. Asumió que Shisui se iría con el pero se sorprendió al ver que lo seguía a las oficinas del escuadrón Anbu. Mirándolo de reojo se dio cuenta que el humor de su primo era algo alicaído, solemne. ¿Qué le pasaba? Dejaron la sección habitada por civiles en su mayoría, y poco a poco los rostros sonrientes de los vendedores cambiaron a los más afilados de los shinobi, con paso cauteloso y alertas a cualquier peligro inminente. Por regla general los shinobi se suponía debian carecer de miedo, e Itachi no dudaba de ello en batalla; pero aquí mismo mientras caminaba codo a codo con su primo, muchos de ellos no los miraban a los ojos o se salían de su camino. No eran los únicos, muchos miembros de su clan hacían lo mismo desde que tenía trece años. Después de lo de sakura lo dejaron en paz, cero comentarios de propuestas de matrimonio o sugerencias de los ancianos de cómo debía actuar un futuro líder; todo lo que le tomó fue perder el control, y la paz y el silencio con el que tanto deseaba encontrarse desde el abandono de su amada apareció mágicamente. Todavía con todos los años pasados , mantenían su distancia.
Las personas ajenas al clan eran ignorantes a lo que verdaderamente ocurrio durante esos fatídicos días. Le daba igual si lo sabían. La fachada del cuartel Anbu era gris y sin vida, no había colores para los que llevaban esta vida de asesinato, por más justificados que estuviesen. Entraron y fueron recibidos por varios miembros que descansaban ahí sin sus máscaras. Reconoció a varios pero no los saludó, uno pertenecía al clan Inuzuka -las marcas faciales lo delataban- otros no estaban afiliados a los grandes clanes pero podían ser más letales que los anteriores si se les molestaba.
Shisui si inclinó la cabeza en señal de respeto.
Uno de los pasillos lo llevo a su oficina, tras el su primo cerró la puerta.
"que vas a hacer?"- le pregunto sentándose.
Itachi parpadeo- "buscare en los registros que tenemos por cualquier actividad sospechosa o algo inusual. Debe haber algún cabo suelto"- el problema yacía en en que los registros ocupaban gaveteros enteros en enormes archivadores, el hallar algo seria..
" es ridículo"- bufo su primo-" son demasiados, por donde empezarías? En objetos perdidos? Tendrías que leer cada endemoniado testimonio redactado por todos nosotros. Y si no fuese peor, muchas de esas pistas no te llevaran a ningún lugar. Por kami querido primo, puedo imaginarte con canas en el cabello al momento en el que salgas de esa habitación"
Cierto.-" por algún lado debo empezar, y hay altas probabilidades que alguna pista este enterrada en esos archivos. Es cuestión de buscar las palabras adecuadas."
"¿ las palabras adecuadas?, necesitaras mucho más que eso primo. Te quedaras ciego a ese paso. Y por qué lo haces ahora mismo? Recién llegamos de la última misión y la quinta no nos asignara otra hasta la próxima semana o más, debes tomarte un descanso"- lo mirò con preocupación- " no te ves bien"
La misma historia. Descansa, has comido? Cuando fue la última vez que dormiste toda una noche? Su madre y Shisui eran como una canción vieja repetida un millón de veces, su padre callaba pero su preocupación no le pasaba por alto a Itachi; lo mismo con su hermano Sasuke, hablaban poco y nunca de sakura pero al leer entre líneas comprendía el mensaje. Todos esperaban el momento inminente en el que se rompiese. Años atrás un pequeño vislumbre a su mundo interior les mostró los pedazos cayéndose, pero el gran derrumbe todavía no se divisaba en el horizonte. Ellos no lo entendían. E Itachi no colaboraría con ellos.
" bueno, bueno ya lo dejo. En que necesitas mi ayuda?"
" realmente quieres estar aquí a las nueve de la mañana y un miércoles?"- la respuesta por supuesto era que no.
"no. Pero tu estas aquí y necesito vigilarte como a un niño pequeño"- no las mejores palabras dichas por su primo. Especialmente "niño", nunca le dijo que él era el padre de uno; le dolía demasiado el imaginarlo creciendo lejos y perdiéndoselo todo. Lo enojaba el saber eso.
"vuelve más tarde. Deseo estar solo"- grosero y directo era su modus operandi. Shisui nunca se lo tomó a pecho.
" eso es lo que quieres?- asintió y su primo se puso de pie para retirarse. Al ver su espalda la cresta Uchiha parecía burlarse de el. Sabía que no debía ser tan cortante con Shisui, pero el regresar de una misión sin noticias siempre lo dejaba en un humor terrible. Era la perdida de la esperanza, cuando estaba alla afuera la probabilidad de ver a sakura aumentaba; aquí en Konoha era como estar preso.
Honestamente no sabía por dónde comenzar. No existía una designación tal como objetos perdidos- se recostó en su silla mirando al techo- era una roca. La persona común y corriente desconoce el origen y los componentes de las piedras preciosas y no preciosas, en que países es común encontrar ciertos yacimientos y como es el proceso para convertirlas en objetos de lujo. El tampoco. Nunca fue un campo de su interés. Solamente un historiador o alguien versado en las ciencias sabría que buscar, un shinobi debía haber visto el objeto con anterioridad. ¿eso a dónde lo llevaba? A un traficante de antigüedades?, un geólogo?
Mmm eso no sonaba tan descabellado. Si el objeto estaba perdido un especialista podría encontrarlo con menos dificultad, y no tendrían que robar todas las gemas del mundo conocido en el proceso. El problema es que el submundo de los traficantes- de cualquier tipo- se mueve por la reputación ganada, solo un idiota negociaría con un primerizo un hallazgo de alto valor. El riesgo de ser engañado es altísimo Ese tipo de infiltración lleva tiempo, uno que no tienen.
Decidió comenzar con aquellos pergaminos confiscados en las misiones. Un paso a la vez, luego buscaría que tipo de jutsu era tan poderoso como para eliminar un rastro hasta de la mente de otro shinobi. Eso era preocupante, y una técnica de la que jamás había oído o visto. Una invocación como ninguna otra. Pero se enfocaría en la piedra y le diría a Shisui que se dedicase a lo otro, sus ojos no podrían con tanto. Salió de su oficina sin ventanas hacia el cuarto de los archivos, le esperaba un largo día.
Despedirse de sus pocos amigos fue doloroso para sakura, quien no se imaginó que se sentiría tan cercana a ellos. Megumi lloró un poco cuando le dijo que se mudaba, que tenía asuntos por resolver- si eso la tomo de sorpresa no dijo nada, una buena amiga- Sora también se vio sorprendido por lo apresurado de la decisión, le pregunto si tenía problemas y en que podía ayudarla. Ahora eso la hizo querer llorar, el anciano era como una especie de abuelo siempre ofreciéndole su apoyo. En la clínica solo se despidió de dos enfermeras; Naomi estaba allí también con su patentada expresión de suficiencia, parecía decirle ¿"estas huyendo otra vez?". Decidida a ignorarla se dio la vuelta, para encontrar a su sensei parado como si nada con ryu y Yuki de cada mano, no tenía su chaleco jounin pero si su habitual uniforme. Las armas ocultas, parecía un civil.
En las anteriores despedidas se mantuvo oculto con los niños pero aquí estaba, en todo su esplendor y viéndose impasible ante la impactada mirada de las enfermeras. No las culpaba, era el primer hombre con el que la veían y que sostenía a sus dos niños con la mayor confianza del mundo. Sakura jamás dejo que otros se les acercasen a sus bebès, eso la hacía más rara a sus ojos. Ya no importaba. Solamente les dijo que tenían que irse, y eso hicieron los cuatro.
Las primeras horas transcurrieron rápidamente mientras el sol se alzaba muy alto en el cielo, iban tan rápido como dos niños a pie se los permitían-traducción a paso de tortuga- y preguntando por todo a su alrededor, flores, animales, y hasta de los árboles. Vestían ropa cómoda, diseñada para viajar. Sandalias shinobi, pantalones y faldas cómodas, y chaquetas para protegerse del clima. A su lado su sensei ya tenía su uniforme de combate completo. Sin icha-icha, ella no era la única nerviosa por estar tan al aire libre.
Pasaron las horas, a ratos cargaban a los niños y avanzaban a paso shinobi. Un gustazo para ellos que nunca se habían movido a velocidades tan rápidas; y no eran los únicos. Ella pasó tanto tiempo sin sentir que volaba, que ahora mismo sonreí con una tonta, mejor dicho como una genin en su primera misión Kakashi- sensei también parecía divertido, la arruga en su ojo derecho lo delataba. Se detuvieron a almorzar a petición de Yuki, su reloj interno avisándole que ya era hora, sakura sintió simpatía por sus bebès; quienes nunca se salieron tanto de su rutina diaria.
Aquí se veían obligados a orinar tras los arbustos y a tener que racionar la comida y bebida, algo bastante común porque se enseñaba en la academia, pero para ellos una completa molestia y no entendían el por què de ello ¿eran pobres? Pregunto Ryu. Algunas veces cuando se fastidiaban les contaban historias de sus experiencias en el camino, pero al fin y al cabo eran niños por lo que la distracción no duraba demasiado. Cuando ya no querían seguir caminando, pisaban más fuerte y pateaban las rocas, o hacían como si sus mochilas fuesen muy pesadas.
Sintió una onza de culpabilidad porque si hubiesen crecido en la villa, comprenderían un poco mejor el concepto de viajar. Porque a pesar de las formas en las que podían utilizar el chakra, como escalar árboles y caminar sobre el agua , quitándoles el aspecto del combate en el que eran ágiles, conocían muy poco del mundo ninja. En Konoha estaban por doquier, en los techos, caminando, entrenando; pero aquí lo único que los conectaba a esa vida era Kakashi, quien nunca les enseñó la magnitud de sus habilidades.
Era casi el límite del atardecer cuando llegaron al puerto.
" sensei ¿crees que haya boleto para hoy?"
"nah, ningún de estas embarcaciones está hecha para llevar carga pesada. Solo pasajeros y unas que otras caravanas, eso significa nada de viajes nocturnos. Pero compraremos los boletos para mañana a primera hora"- lo vio buscar por la caseta de ventas, hasta que un hombre rellenito bastante entrado en años con un uniforme verde y marrón salió de lo que parecía ser un baño portátil y se movió a ocupar su puesto.
Ella rezaba porque se lavase las manos.
Kakashi le entregó a Yuki, lo que hizo que ahora cargara con los dos. La besó en la frente, sus bebès ya no podían más y el golpe del primer día de viaje era muy pesado para ellos. Esperaba que mañana les fuese mejor. Buscó una posada, algo común en una zona de intercambio y creyó ver el aviso de una a lo lejos; Kakashi ya se alejaba cuando lo llamó-" iré a la posada, te espero allá"
No camino más lejos porque le tomo de un brazo, del que sostenía a Ryu-"tu chakra sakura, ahora mismo eres una contradicción ambulante para cualquier shinobi que este alrededor. Te ven pero no pueden sentirte y eso te hace peligrosa. Debes dejar de ocultarlo"- el parpadeo una vez y la dejó sola.
Era cierto. Tras tantos años de ocultarlo, se convirtió en una segunda naturaleza para ella. El de los niños era más fácil de escanear que el de ella, y eso decía mucho; cuando llegara a la posada eliminaría el jutsu. Una acción grande por parte de ella porque la pondría en el radar. El lugar se veía lo suficientemente limpio como para darse cuenta que no era un lugar de prostitutas, sin embargo el ligero olor a humedad no se escapó a su olfato. Tomo una habitación grande sin importarle que fuese costosa, sobre su cadáver los llevaría a un sitio más bajo.
"chicos- los recostó en la cama matrimonial, en una esquina un bastante mullido sofá marrón era el único testigo de su presencia- sé que están cansados, pero necesito que se cambien- se quejaron- lo sé, lo sé, pero podrán descansar hasta mañana y después nos iremos en barco. Nada de caminatas"
"entonces ya vamos a llegar? Ryu hablo al mismo tiempo que se quitaba la chaqueta y con los pies las sandalias shinobi que caían en desorden.
Sakura hizo una mueca, era el primer día y ya estaban desesperados – " no cariño, un poco más y estaremos ahí"- Yuki ya buscaba por su piyama en su mochila rosa, toda su ropa en el suelo. Los dejó vistiéndose para dormir sin obligarlos a tomar un baño, prácticamente caerían muertos en la ducha.
Se sentó en una esquina de la cama mientras los niños preparaban para dormir. Esa temprano, pero veía en sus caritas lo mucho que el camino los agotó. Bien por ellos, empezó a hacer sellos con ambas manos; eran complejos y al principio le tomó un tiempo ajustar el flujo de chakra adecuado para lograr su cometido. Ahora mismo era cosa del pasado, sintió su cuello arder a medida que la sensación de su chakra manifestándose corría como fuego por sus venas y se concentraba en su clavícula; todo duró aproximadamente como un minuto y estaba de vuelta a la normalidad. Se sentía como de dieciséis otra vez, con la energía brincando por salir. Movio de un lado a otro la delicada jaulita donde su amatista estaba protegida, era un gesto que hacia cada vez que consideraba algo y ahora mismo era ¿eliminaba el genjutsu de su cabello o lo conservaba marrón por más tiempo? Nah, esperaría cruzar el mar y lo haría en la frontera o en territorio del país del fuego.
No se arriesgaría a delatarse tan rápido. Si la viesen como realmente era, junto al inconfundible Hatake Kakashi y dos niños pálidos y de cabello oscuro, solo un idiota no haría la matemática y la respuesta correcta seria que sacaron la lotería. Nada mejor que el premio gordo, dos príncipes de un clan prestigioso en el viento y sin la protección de los muros de su aldea.
Escucho la puerta abrirse y su sensei apareció. "todo bien?"
"perfectamente, y el si se lavó las manos"- lo vio desplomarse de golpe en el sofá marrón.
"porque lo obligaste"- rio.
"por supuesto. Como si fuese a tomar esos tickets todos asquerosos.-apunto a Ryu y Yuki-chan- "tan mal?"
" Ryu-chan me preguntó si ya íbamos a llegar- suspiró- y eso que vamos empezando. Mañana pasaremos el dia en el mar y otros más en tierra antes de que lleguemos. Sensei los nervios van a matarme, ¡seré la noticia del día, la semana, el mes! Yo no puedo….
"más bien del año sakura. Y es posible que tus nietos hablen de cuando su querida abuela volvió a la aldea impactando a la sociedad conocida, causando ataques cardiacos y chismorreos"- Kakashi tuvo el descaro de sonreír a lo último.
Soltó un quejido- " eso no es bueno para mi salud mental sensei. Seré la comidilla de toda Konoha. Empezaran a susurrar y a mirarme como un bicho raro y yo querré golpearlos, lo que empeorara la situación."
"Pasará como tenga que pasar sakura, relájate. No tienes nada que temer; ellos hablaran cuanto quieran pero eres tu quien decide si escucharlos o no"- ondeó una mano en señal de indiferencia- " en todas partes es lo mismo, gente que habla, otros que ocultan la verdad, otros que mienten. Cada quien hace lo que desea pero es cuestión de nosotros si seguimos ese camino. Recuerda que yo una vez también fui foco de comentarios"
Sakura se quedó con los ojos como platos. Este era un elemento desconocido, casi tabu para ella, para todos en general. Pero lo que debe haber sufrido su pobre sensei apenas siendo un niño y siendo criticado por como su padre terminó con su vida al no poder cargar con la culpa, iba más allá de ella. Si el pudo continuar con su vida siendo apenas un niño, demonios que ella podría hacerlo; era una mujer y una madre , una hazaña nada fácil.
Y su shishou se enteraba de lo que pensaba, la golpearía con una botella de sake vacía quejándose de cómo ella no la entrenó para que fuese tan indecisa.
Quiso preguntarle sobre el pasado. Pero Kakashi-sensei parecía distante, a millas de distancia y dudaba que fuese una memoria agradable en la que pensar. – " dime un buen lugar para vivir. Mi antiguo apartamento está más que perdido y si no lo estuviese, sería muy pequeño para dos niños que cuentan como diez"
"mmm, esta difícil pero puede ser resuelto. Podrías quedarte con Naruto ¡imagínate eso!"
"eso podría matarme. Ryu aprendiendo el jutsu sexy, los dos andando por las paredes, Naruto viviendo en un mayor desorden. Los chicos solamente comiendo ramen. Perderé los nervios en un minuto"
El ojo de Kakashi sonrió- " bueno dije que era una opción. Ni buena ni mala, solo una idea. Por otra parte tendrías que estar desesperada para hacerlo"
"no he llegado a ese punto sensei, ni de cerca"- observo a los chicos dormir. Sus respiraciones eran profundas y tranquilas; rezó porque pasase mucho tiempo antes de que las pesadillas apareciesen.
