¡Hola!

Siento tardar tanto entre actualización y actualización. Como ya dije en el anterior capítulo, estoy haciendo bastantes cambios de la idea original, y con estas fiestas apenas enciendo el ordenador.

Y como siempre, muchas gracias por los comentarios. Que el anónimo fuera Ryan Murphy… es mejor que mi idea jajajaja

Os dejo por aquí el nuevo capítulo. Espero que os guste.

Ninguno de los personajes me pertenece.


31 de diciembre.

10:00 horas

Santana estaba tumbada en el sillón del salón, con los ojos cerrados, mientras percibía el olor a chocolate caliente que estaba preparando su novia en la cocina. Desde pequeñas, Brittany siempre había tenido obsesión por esa bebida en fin de año.

- Britt – gritó la latina incorporándose un poco- Se me olvidó decirte algo. Ayer me llamó Quinn para avisar de la hora de la cena de fin de año con todos los chicos. Tenemos que ir sobre las nueve a su casa.

Brittany entró sonriente, con dos tazas humeantes en la mano, dejando una en la mesa, justo enfrente de su chica. Santana le dio un corto beso de agradecimiento, antes de sentarse.

- Lo sé, también me avisó, vi su mensaje en mi móvil al despertarme –contestó y suspiró profundamente cuando notó el peso de la cabeza de su novia descansando sobre su hombro- Me gustaría que me respondieras una cosa Santana… ¿Qué os traéis entre manos Q y tú?

- ¿Cómo? – Preguntó Santana levantándose de golpe con nerviosismo- Cariño, no nos traemos nada entre manos. No sé a qué te refieres.

- Estas semanas habéis estado muy raras.

- Brittany, en serio, no sé de qué estás hablando.

- ¡Es sencillo! ¡Os pasáis el día cuchicheando, hablando y si pasamos Rachel y yo cerca, os calláis! ¡Estáis nerviosas! –Le recriminó cogiéndola de la mano para evitar que se fuera- ¡Quinn apenas habla! y tú…

- Yo, ¿qué?. No me pasa nada Brittany os estáis imaginando todo–contestó la latina evitando la mirada de la rubia, mirando su reloj- Me voy, acabo de acordar que había quedado con Mercedes para un asunto de trabajo… vendré tarde. No me esperes para comer.

- A esto me refiero… -susurró Brittany justo antes de que Santana cerrara con un portazo la puerta principal.


13:00 horas

Quinn estaba sentada en el sofá leyendo un libro, mientras Rachel miraba el televisor. O eso es lo que pretendía aparentar.

- Quinn –dijo apagando el aparato y mirándola fijamente a los ojos- ¿Qué te pasa?

- ¿A mí? –Dijo la rubia levantando la mirada y volviéndola a concentrar en su libro segundos después- nada.

- Estás muy rara.

- Que va.

- ¿¡Me vas a estar contestando continuamente con dos palabras! –protestó indignada- llevas dos semanas que no eres tú.

- No pasa nada Rach. Simplemente estoy muy cansada, en el trabajo falta personal y no damos a basto –evadió la chica dejando el libro a un lado- Esta tarde, tengo que ir a buscar unos papeles al centro. Si quieres, después, podemos ir a una nueva cafetería que han abierto. ¿Te apetece?

Rachel, dejó de mirarla y volvió a encender la tele enfadada. Quinn suspiró y se sentó al lado de su novia.

- Lo siento Rach… -dijo triste- venga, esta tarde salimos un rato y nos despejamos ¿Vale?

Quinn la obligó a mirarla, y la besó tiernamente. La morena sonrió y asintió.


17:00 horas

Quinn se encontraba esperando a Santana, en la entrada del antiguo teatro de la ciudad.

- ¡Quinn! –Gritó desde lejos la latina- Siento haberme retrasado. La tienda estaba cerrada y cuando han abierto, me he entretenido mirando unos pendientes que eran preciosos, de oro blanco con…

- En serio, pareces un bicho… tienes una extraña obsesión por las cosas que brillan, especialmente las joyas -suspiró Quinn mientras la latina reía.

- ¿A qué hora has quedado con tu medio metro?

- Tiene que estar al llegar –dijo nerviosa mirando el reloj, ignorando el comentario de la morena- no voy a poder hacerlo, me va a dar un infarto antes. Santana creo que voy a vomitar…

- Cálmate Quinn, cada vez te pareces más a Rachel, no seas tan dramática lo harás bien. Toma –dijo sonriente tendiéndole una pequeña caja y unas llaves- os he dejado todo preparado esta mañana según me dijiste. El dueño me ha dicho que tenéis que salir antes de las nueve de la noche.

- No hay problema, a esa hora estaremos ya en casa, tenemos la cena –comentó la rubia cogiendo ambas cosas- gracias por todo San… me alegro que decidieras quedarte, echaba de menos todo esto…

- Yo también –contestó dándole un leve manotazo en el hombro- pero bueno no nos pongamos tiernas… alegrémonos que todo acababa hoy. Dos días más y nuestras novias nos hubieran matado por creer que tenemos algún tipo de relación.

- Creo que han tenido más de una conversación sobre el tema. Disimulamos muy mal –rió- Y tú, ¿ya lo tienes todo listo para esta tarde?

- Casi –suspiró la latina- ahora tengo que pasar por la casa de Mercedes a recoger "el paquete" –dijo haciendo comillas en el aire- después todo estará listo. Espero que le guste.

- Es un detalle muy bonito - contestó Quinn acariciando el brazo de la chica- Eso si, no os entretengáis haciendo guarradas para celebrarlo, que no quiero que lleguéis tarde –rió la rubia recibiendo una sonrisa pícara de la morena.

- Bueno, me tengo que ir antes de que Mercedes vaya a buscar a Puckerman y Finnesa al aeropuerto. Por lo visto, se fueron de viaje de Navidad a Arkansas y aun no habían vuelto -dijo dándola un abrazo- Lo dicho, mucha suerte Quinn, aunque no la necesitas.

No se habían dado cuenta ninguna de las dos, que Rachel se había acercado a ellas, con muy mala cara.

- ¿Qué hacéis aquí? –dijo confundida- ¿No habíamos quedado ahora Quinn?

Ambas se separaron asustadas.

- Nos hemos encontrado por causalidad Berry, y la estaba dando la enhorabuena por aguantarte otro año más –comentó riendo Santana, abrazando cariñosamente ahora a Rachel, que se revolvía para golpearla- tengo que irme pareja. Esta noche nos vemos.

Ambas vieron como la chica se alejaba calle arriba, prácticamente corriendo.

- ¿Qué hacemos aquí Quinn?

- Ven, te lo explico dentro.

- ¿Dentro? –viendo como la rubia intentaba abrir la puerta con las llaves- ¿Cómo tienes las llaves del teatro?

Quinn, ignorando la pregunta de su novia, respiró profundamente cuando consiguió abrir la puerta. Ya no había nervios, ni mareos, ni nada parecido. Estaba segura. Cogió de la mano a su novia y la condujo a oscuras por los pasillos. Las indicaciones de Santana eran claras: "al entrar, tienes que girar a la derecha, luego, todo recto, y la primera puerta de la izquierda es la sala".

Tras hacer el recorrido, abrió la puerta. Todo estaba vacío y oscuro, salvo un camino realizado con velas hasta el escenario, el cual, también estaba perfectamente iluminado.

-Esto es… –susurró la morena mirando la escena- es…

Quinn miró tiernamente a su novia. Sería una de las pocas veces que había visto a Rachel sin palabras. Besó su mejilla y la condujo hacia el escenario.

Antes de llegar, Rachel la paró por un instante con gesto preocupado.

- ¿Cómo has conseguido las llaves del teatro? –Susurró- ¿Me tengo que preocupar?

-Tranquila, ha sido Santana –rió la rubia acariciando la cara de su novia y continuando su camino- Un cliente de su bufete, es el dueño de este teatro, y estuvo hablando con él -hizo una pausa ayudando a subir a su novia al escenario- Ten cuidado no te caigas.

Tras subir la morena, Quinn subió también al escenario.

- Sé que desde pequeña, este teatro a significado mucho para ti –dijo Quinn sentándose en los cojines que había preparado en el suelo, invitando a su novia a hacer lo mismo- fue el primero donde actuaste después del instituto y dónde te vieron los jefes de tu actual compañía...

La morena asintió observando a su novia.

- ¿Era por esto por lo que las dos estabais raras?… Brittany y yo pensamos en lo peor -dijo bajando la cabeza- lo siento.

- Lo sé, no pasa nada –suspiró- Santana y yo necesitamos mejorar nuestra discreción. Somos pésimas.

-Y… -dijo ilusionada cambiando de tema mirando a su alrededor con una sonrisa- ¿Qué hacemos aquí?

- Sí, bueno, te he traído aquí para hablar contigo… nunca había sido tan feliz como lo soy ahora. Llevamos muchos años saliendo juntas y esperamos un bebé –dijo Quinn acariciando el abdomen de su novia- Me siento bien, me siento plena, tengo la familia que siempre quise, contigo y los chicos del Glee Club. Siento que no necesito a nadie más mientras os tenga a vosotros. Pero necesito otra cosa, –se llevó la mano al bolsillo sonriente mientras Rachel se llevaba la mano a la boca ahogando un grito sabiendo lo que venía a continuación- Rachel, ¿quieres casarte conmigo?

Rachel pegó un grito y se abalanzó a su novia besándola por toda la cara.

- Claro que quiero -contestó besándola más apasionadamente.


19:00 horas

Brittany miraba ausente su ropa esparcida por toda su habitación, sentada en la cama. Aun no tenía muy claro que iba a llevar esa noche, pero eso era lo que menos le preocupaba en ese momento. Santana y su relación con ella era ahora mismo, lo que más le preocupaba. Al quitar otro vestido del armario, oyó la puerta de la entrada abrirse. Sería la latina que acababa de llegar de la calle.

- ¿Te falta mucho? –Dijo la morena asomándose a la habitación- Tenemos media hora para salir de aquí.

- No, en quince estoy lista –susurró la chica aun con la mirada perdida- ¿qué tal el asunto de trabajo con Mercedes?

Santana entró a la habitación y se sentó en la cama de ambas mirando como su chica paseaba con un vestido en la mano de un lado a otro de la habitación.

- Bien, nos entretuvimos mirando unos temas para su trabajo, por eso he tardado más–mintió la morena mirando a su chica- El azul oscuro, ese que te compraste la semana pasada, te queda perfecto, resalta tus ojos –sonrió de medio lado la rubia por esa respuesta- bueno, en realidad te quedan todos bien, pero…

- Tranquila San, te he entendido –dijo cogiéndola del mentón dándola un pequeño beso- Siento lo de antes…

Santana vio como su novia se sentaba al lado con los ojos vidriosos. La miró extrañada, levantándose y poniéndose enfrente de ella, de cuclillas mirándola a los ojos.

- ¿Qué te pasa cielo?

- Nada – susurró sorbiéndose la nariz- es una estupidez.

- Nada de lo que te puede pasar es una estupidez mi vida –susurró limpiándole las lágrimas- ¿Qué ocurre?

- Santana, ¿confías en mí? –preguntó mirando a los ojos a su novia- ¿En todo esto que tenemos?

- Claro –miró confundida a su novia.

- ¿Porqué no eres capaz de contarme entonces lo que te pasa?

- Brittany –dijo bajando la mirada- yo… no puedo...

- Déjalo Santana –dijo levantándose enfadada- vamos a terminar de arreglarnos o llegaremos tarde.


20:30 horas

Santana conducía el coche mientras Brittany miraba distraída por la ventana sin dirigirle ni una sola palabra. A la latina se le partía el corazón saber que su novia estaba triste y tenía la de culpa. Quizás esas semanas, Quinn y ella deberían de haber enfocado las sorpresas de otra manera. Pero ya no había vuelta atrás.

Indicó con los intermitentes que iba a estacionar en un parque. Brittany la miró confundida.

- ¿Qué haces Santana?

- Brittany, necesito que te pongas esto en los ojos –dijo Santana entregándole un pañuelo - por favor, confía en mí y no preguntes.

Brittany, cogió el pañuelo que le tendía, tapándose los ojos. El coche se volvió a poner en movimiento durante un rato, hasta que notó que paraban y su novia bajaba del coche.

Segundos más tarde, oyó su puerta abrirse y Santana la cogió de la mano para ayudarla a bajar, cerrando el coche después. Caminaron unos metros, hasta escuchar el crujido de una puerta mientras su novia la abrazaba por la cintura.

- ¿San? –dijo insegura aun con el pañuelo tapando sus ojos- ¿Qué estamos haciendo?

- Un momento… No seas impaciente.

Notó como Santana se separaba de ella y se quedó todo en silencio.

- Si esto es algún tipo de broma, que sepas que no me está gustando nada.

- Espera un segundo, tranquila – su voz sonaba cercana- Ahora, puedes quitártelo Britt.

Al quitarse el pañuelo, ve un salón, aparentemente igual que el de Quinn y Rachel. A simple vista podría decir que es el piso de la pareja, pero vacío.

- San… ¿Qué hacemos aquí?

- Cuando decidimos volver a intentarlo, aunque te quería, no te negaré que pensé que no íbamos a ningún sitio – Brittany agachó la cabeza triste- me sentía insegura, tenía mucho miedo Britt, que pasara otra cosa y me alejaras de tu lado. De tener que huir otra vez, no podría soportarlo.

Brittany se quedó en silencio mirando a su novia a los ojos. Miró de nuevo al suelo llorosa.

- Pero estos meses, día tras día, me has demostrado que me equivocaba –dijo obligando a su novia a levantar la cabeza para que la mirase- que es imposible que eso vuelva a pasar. ¿Sabes por qué? –la rubia negaba con la cabeza con lágrimas en los ojos- porque sé que me quieres, tanto como te quiero yo a ti. Que quieres estar conmigo.

Santana la cogió por las caderas acercándola más a ella. Abrazándola.

- Nunca dudes de cuanto te amo. No quiero que estés triste por mi culpa... -susurró acariciando la mejilla de su novia con su nariz- esto, es lo que estaba planeando con Quinn. Desde hace dos semanas me ha estado ayudando a buscar la casa perfecta para las dos, que si tú quieres, puede ser esta. Nuestro hogar.

Santana se separó ligeramente y rebusco en los bolsillos de su chaqueta, tendiendo a la rubia unas llaves con un llavero de un pato de felpa. Brittany la miraba paralizada. Abrió la boca intentando emitir algún sonido, pero no podía.

- ¿Quieres? -preguntó la latina con la de sus mejores sonrisas- Estamos a tres casas de la de las chicas. Pensé que como te gustaba tanto la zona y su casa, lo mejor era intentar encontrar una cerca –comentó insegura la latina

Viendo que su novia no se movía, empezó a acobardarse.

- Si, es cierto, lo siento, te tenía que haber preguntado antes de haber mirado una casa. Sien…

No tuvo tiempo de continuar porque Brittany había cubierto sus labios con los suyos en un beso apasionado poniendo ambas manos en las mejillas de Santana.

Antes de separarse por falta de aire, Brittany mordió ligeramente el labio inferior de la chica, causando un leve gemido. Sin dejar un momento de descanso, la rubia saltó sobre su novia enredando sus piernas alrededor de su cintura, consiguiendo que Santana perdiera un poco el equilibrio. La latina iba notando un sabor salado en los besos que le iba dando su novia.

- Ey cariño, no llores –sonrió Santana acariciándola la cara y dejándola de nuevo en el suelo- espera, falta una cosa... cuando quieras, puedes ver la primera caja de nuestra mudanza.

Santana se giró señalando un paquete ligeramente abierto tras ella. No podía evitar sonreír, mientras que su novia se iba acercando a la caja, limpiando las últimas lágrimas que caían por sus mejillas. Al abrirla, Brittany pegó un grito y se llevó las manos a la boca. Sacó segundos más tarde una pequeña gata, totalmente negra, con unos grandes ojos azules.

- Tiene un mes –comentó la latina acercándose a una emocionada Brittany- estos días ha estado en casa de Mercedes, y hoy ha estado aquí conmigo pasando la tarde. Aun hay que llevarla al veterinario. Además, tienes que ponerle nombre.

- Santana –la miró a los ojos- esto es demasiado… la casa, el gato… yo no…

- Quiero que estemos bien, en nuestra casa. La gata… –dijo con una sonrisa acariciando la cabeza del animal, que estaba dormida en brazos de Brittany- puede ser, de momento, el tercer miembro de nuestra familia ¿no?

- Te amo Santana.

- Yo también te amo.

Brittany dejó al animal dentro de la caja donde estaba su comida, y comenzó a besar apasionadamente a Santana.


22:00 horas

- Te dije que no os entretuvierais, Rachel ha estado a punto de mataros cuando habéis llegado -susurró Quinn a Santana al oído.

- Créeme, me da igual que me mate mil veces tu novia, ha merecido la pena -susurró la morena con una sonrisa- además, no serás capaz de decirme que vosotras no habéis entretenido en el teatro ¿no?

Quinn miró hacia otro lado sonrojada consiguiendo una carcajada de la latina, que la golpeaba ligeramente con el codo, sentada al lado de ella.

El resto de invitados, también estaban ya sentados alrededor de la mesa, apunto de comenzar a cenar. Puck y Finn estaban contando todas las cosas del viaje a Arkansas a Sam y a Brittany. Blaine y Kurt estaban hablando sobre su nuevo piso en Nueva York con Mike, Tina y Mercedes.

En ese momento, Rachel apareció de la habitación y se sentó junto a Quinn.

- Antes de comenzar a cenar, me gustaría decir algo… –comenzó a hablar Rachel.

- Wow, si llego a saber que tocaba discurso Rachel, me hubiera traído la cámara de vídeo… esas cosas las tienes que avisar con tiempo mujer- comentó Santana.

Todos se rieron, menos Rachel que la miraba de mala manera y Quinn que la dio un codazo.

- Santana, siempre tan simpática y graciosa –dijo con ironía mientras la latina alzaba su copa a la salud de la chica con una sonrisa- Bueno... este año, por fin, nos hemos reunido todos, la familia está completa. Y aprovechando, Quinn y yo os tenemos que dar una noticia.

Quinn se levantó cogiendo la mano de su novia.

- Íbamos a dejarlo para después de la celebración, pero creo que es mejor que lo digamos antes de que estén todos ebrios, como es costumbre cada vez que hacemos fiesta en casa de Rachel -bromeó la rubia- Rachel y yo, nos vamos a casar.

Todas las personas presentes se quedaron en silencio, tardaron unos segundos en reaccionar, hasta que comenzaron a dar la enhorabuena a la pareja.

- Ahora mismo no, por el niño –continuó Rachel- pero en cuanto dé a luz y pasen un par de semanas, lo haremos.


23:55 horas

Todos estaban junto a su pareja mirando la televisión. Santana estaba sentada junto a Brittany, que tenía a su pequeña gata en brazos. La latina pasó su brazo por los hombros de su chica y besó su sien.

- Tiene sueño –comentó Brittany triste- teníamos que haberla dejado en casa…

- Después de la cuenta atrás, nos iremos temprano al piso y se irá a dormir, tranquila.

- Tendremos que comprarle sus cosas, para nuestra casa -sonrió- ¿Cuándo nos mudaremos?

- Cuando tú quieras -contestó Santana, acariciando el pelo de su novia- mañana llamo a la agencia y es nuestra.

La rubia miró a la chica y la besó levemente. Cuando terminó, la rubia acarició el labio inferior de su chica, y esta sonrió. Santana, recibió un ligero maullido del gato, lo que provocó la sonrisa de ambas.

- Creo que a tu gata no le hace mucha gracia que te bese… -comentó Santana acariciando al animal.

- Nuestra gata.

Brittany volvió a sonreír besando lentamente a su chica, mientras escuchaban al resto de personas a su alrededor comenzar la cuenta atrás al nuevo año…


Bueno, esta vez me ha salido más largo. Se esperan comentarios, ya saben, del tipo que quieran ¡mientras sean constructivos! ;)

Un Saludo¡

…Mune9117…