Hola¡

Antes de nada, no me maten por tanto había quedado en blanco, tengo prácticamente toda la historia, pero este tramo, no tenía muy claro como continuarlo hasta el siguiente. Gracias por los comentarios y por seguir la historia.

Contestando a algunos comentarios y mensajes:

- Siento no haber puesto lemmon aún, soy bastante novata con el tema FF, (de hecho, como creo que dije, este es el primero que publico) y no me terminaban de convencer todos los intentos que tenía escritos. Pero os puedo asegurar, que en próximos capítulos (muy prontito en serio :) ) lo habrá.

- El tema Brittana - Fabrey. Claro que este es un FF Brittana, me encanta escribir sobre ellas y esa es mi intención principal. Pero Faberry, es una pareja que gusta bastante… por eso desarrollo un poco su historia, además de la relación entre ambas parejas.
Pero si hay mucha gente que no quiere Faberry, muy a mi pesar, reduciré su presencia en el FF.

Contestadas un poco las dudas y comentarios, os dejo con el nuevo capítulo. Siento haberme extendido tanto jeje


Habían pasado ya cuatro meses, desde aquel Diciembre y todo seguía su curso en la vida de las chicas. Santana y Brittany, ya estaban completamente instaladas en su nuevo piso, y su relación iba mejor que nunca.

- ¿A qué hora vas a salir del trabajo? –preguntó adormilada Brittany, incorporándose levemente- ¿quieres que te pase a buscar después de comer?

Santana se giró con una sonrisa, observando a su novia que aun seguía desnuda, enredada en las sábanas, luchando por no volverse a dormir. Se acercó lentamente y la dio un corto beso en el hombro, acariciándola el pelo, provocando que Brittany se estirara totalmente en la cama.

- No tenías que despertarte aun cariño, son las cinco y media de la mañana –contestó la latina- Apenas te mantienes despierta, es muy temprano.

- Sabes que no puedo evitarlo, eres mi almohada preferida –susurró la chica con una leve sonrisa- entonces, ¿quieres que te pase a buscar?

- Claro que quiero que vengas a buscarme al trabajo, me encanta presumir de novia –sonrió Santana levantándose- Pero ¿no tienes mucho trabajo en la academia? Todo el tema del Concurso…

- Si, estamos algo liados –suspiró la rubia abrazándose a la almohada de la morena que aun mantenía su olor- pero hoy Mike dará a los alumnos de mi clase una sesión y saldré antes.

- Te esperaré entonces – sonrió acariciándole la mejilla notando que ya estaba prácticamente dormida- descansa cariño.

Santana la besó levemente en la cabeza y la tapó con la sábana completamente. Cogió su cartera, y abrió la puerta. En ese momento, se encontró con Kyra, esperando en la puerta.

- Kyra –llamó en voz baja la chica a la gata- al salón, en la habitación no puedes entrar, no molestes a Britt, venga.

Cogió a la gata en brazos, y cerró la puerta.


- Rachel, ¿sabes dónde dejé los papeles que estuve mirando ayer antes de dormir? –preguntó Quinn revolviendo su escritorio- Tengo una cita dentro de una, y los necesito.

- Si, los dejaste junto el jarrón que nos regalaron esos clientes tuyos tan raros.

- No eran raros Rach –rió la chica cogiendo los documentos- simplemente porque no sepan cual es la canción "Woman in love" o quién es Barbra Streisand, no quiere decir que sean raros.

Rachel resopló incrédula y salió a por el correo. Quinn se dirigió a la cocina para preparar el café de ambas.
Al ver que su novia tardaba bastante, se asomó al pasillo y vio a Rachel guardándose un papel en el pantalón rápidamente.

- ¿Qué era eso?

- ¿Qué era qué? –contestó Rachel haciéndose la despistada, esquivando a su novia, poniendo rumbo a la cocina.

- El papel –dijo Quinn entrando tras ella enfadada y sirviéndola una taza de café- el papel que acabas de guardarte.

- Yo no me he guardado ningún papel.

- Rachel… -suspiró la rubia dejando la cafetera a un lado- lo he visto, es inútil que me digas que no tienes un papel en el bolsillo trasero del pantalón.

- No es nada, es –dudó la chica mientras jugaba con la taza, evitando la mirada de su novia- una invitación de mis padres para ir a comprar más cosas para el bebé.

- ¿Y por eso tanto drama? –preguntó la chica incrédula- Dentro de unos días sales de cuentas y necesitamos las cosas más urgentes. Además, te encanta ir con ellos de compras…

- Si, lo sé –sonrió la chica acariciándola la mejilla- simplemente no tengo ganas estos días de salir a comprar como una loca. Apenas me apetece moverme y ya sabes cómo se ponen con el tema del bebé cada vez que pisan un centro comercial.

- Bueno, no es nada extraño que unos abuelos quieran comprar muchas cosas a su primer nieto o nieta, los dos están ansiosos –suspiró la chica con una leve sonrisa- lo raro es que no quieran ni saber de su existencia, como los otros dos.

- Quinn… -suspiró la chica abrazándola- no te tortures con tus padres. No merece la pena.

Quinn asintió y la besó lentamente. Desde que comenzó con Rachel, sus padres no querían saber nada de ella. No era nada personal contra la morena, simplemente no podían aceptar que su única hija, la niña de sus ojos, fuera lesbiana. La habían echado de casa, teniéndose que ir a casa de Rachel a vivir.

- ¿Sabes? –dijo la rubia con una sonrisa, limpiando el resto de carmín de los labios de su chica- tengo unas ganas increíbles de ver al bebé. Verle la cara.

Después de un corto desayuno, Quinn salió rumbo al trabajo. Rachel tras oír la puerta principal, sacó de su bolsillo trasero el papel que había recogido en el buzón y comenzó a llorar.


A la hora de comer, Brittany aun se encontraba en clase, observando los pasos de cada uno de sus alumnos, pero con la cabeza en otra parte. Dentro de un par de semanas, irían a la final del Gran Campeonato de Nueva York de Baile y Danza y tenían que ensayar duramente. Por eso, llevaba más de un mes sin poder salir de allí, nada más que para cenar y dormir. Aunque adoraba su trabajo, echaba de menos su vida. Echaba mucho de menos a Santana.

Su móvil comenzó a sonar, sacándola de su trance, deteniendo el ejercicio.

- Perdonar chicos, tengo que atender una llamada urgente, podéis iros ya a comer, solo quedan cinco minutos de clase. Habéis trabajado estupendamente como siempre. No olvidéis que aun tenéis la clase con Mike. Hasta mañana.

Cogió rápidamente su bolsa de deporte y salió a responder al móvil.

- ¿Kurt? ¿Ha pasado algo? –contestó algo agitada.

- No, tranquila, siento haberte asustado –rió el chico al otro lado de la línea- siento llamar a estas horas supongo que estarás en clase, pero os quería avisar cuanto antes a ti y a Santana. Esta noche Blaine y yo, queríamos celebrar el estreno nuestra nueva obra de teatro con todo el Glee Club antes de irnos de nuevo a Nueva York. ¿Qué me dices?

- Claro, iremos –sonrió la chica- puedo también decírselo a Mike, hoy da una clase a mis alumnos y le veré.

- Me harías un gran favor, me queda aún por localizar a Quinn y Rachel –suspiró el chico- Quinn estará en alguna reunión porque su móvil está apagado y Rachel habrá salido a algún lado sin el móvil, porque no responde.

- Tranquilo, hablaré con Mike ahora y te envió un mensaje con lo que sea. Nos vemos esta noche. Saluda a Blaine de mi parte.

- Lo haré. Besos.

Colgó con una sonrisa y buscó a Mike en la clase contigua. Desde que ambos se habían puesto a trabajar en el mismo lugar, tenía una estrecha relación de amistad con el moreno.

- Mike, ¿puedo hablar un momento contigo? – preguntó en voz baja la rubia asomada por la puerta de clase.

- Si claro, estaba terminando de explicar un ejercicio –se dirigió esta vez a sus alumnos dejando pasar a Brittany- chicos, tengo que hablar con Brittany, podéis iros a comer. No olvidéis que este número tiene que estar listo para dentro de dos semanas.

Mike se acercó a la minicadena quitó la música.

- ¿Qué querías contarme Britt? –preguntó Mike secándose la cara con una toalla- ¿Por qué tanta prisa?

- No soy yo la que tengo prisa –rió- Acabo de recibir una llamada de Kurt, para decirme que esta noche quieren celebrar su nueva obra, y me ha dicho que os avise.

- Preguntaré a Tina si esta noche sus padres pueden quedarse con Charlie. Cuando salga de trabajar, me llamará y te avisó con lo que sea.

Salieron de la clase y pusieron rumbo a la cafetería.

- ¿Y tú, como llevas estos meses de convivencia con Santana? –preguntó el chico mientras bebía de su botella de agua.

- Ahora con el tema del Campeonato apenas nos vemos, pero estamos genial –sonrió Brittany tontamente- como siempre había imaginado en secundaria.

- Tendrías que verte la cara cada vez que hablas de Santana. Necesitaría un cubo para recoger todas las babas.

Mike comenzó a correr riéndose por los pasillos vacíos, perseguido por Brittany que intentaba inútilmente ocultar su sonrisa, como si fueran aun dos adolescentes.


Llegó la noche y para no variar la rutina, Santana y Brittany, llegaban tarde. Ambas se habían entretenido "celebrando" su tarde libre y viendo una película. Sin querer, se habían quedado dormidas en el sofá, despertando bastante tarde, casi a la hora que habían quedado.

Después de una hora de espera, de la ya común bronca por parte de Rachel por llegar tarde y la discusión entre ella y Santana, entraron al restaurante. La cena iba genial, todos tenían algo que contar a los demás, había muchas novedades, sobretodo Puck y Finn, que estaban contando su próximo negocio. Santana, no prestaba mucha atención a los chicos, se entretenía riéndose con las ocurrencias que le estaba diciendo Brittany al oído sobre la historia de los chicos.

Otra cosa por la que no estaba atenta a la historia la latina, era Quinn. Desde que empezó la noche, la rubia la miraba de manera extraña, enfadada.

- Santana, ¿puedes acompañarme un momento al baño? –preguntó Quinn débilmente al oído- tengo que hablar contigo.

- ¿No sería mejor que te acompañara tu prometida? Se puede poner celosa, ya sabes, tú y yo en el baño, solas… -rió la chica, mientras recibía una mirada severa de la rubia- vale, vamos, te acompaño.

Las chicas se dirigieron al baño.

- ¿Qué pasa Q? – Preguntó Santana nada más llegar- ¿por qué tanto misterio?

- Ayer por la mañana, quedamos tu novia y yo para ir a desayunar. Cuando recogió el correo, la ví que cogía esto –dijo seriamente tendiéndole una carta a Santana- se la quité como pude de las manos, al ver que no tenía remitente, como en la anterior amenaza.

Santana cogió confundida el sobre, abriéndolo.

"Estas jugando con fuego y terminarás quemándote. Vete de aquí"

Santana miraba a Quinn, mientras esta, estaba apoyada en el lavabo, de espaldas al cristal, esperando algún tipo de respuesta por parte de la latina.

- Quinn, esto es… no tenemos que darle mayor importancia... - comenzó la chica.

- ¡Ya basta Santana! –gritó la rubia golpeando el lavabo con los puños- todo este asunto se te está yendo de las manos, esto –dijo la chica cogiendo con furia la carta de las manos de Santana- no es una tontería. Tienes que pararlo, o lo haré yo.

- Quinn, primero tranquilízate ¿vale? –dijo cogiéndola de ambas manos y abrazándola después- mañana iremos si quieres las dos a denunciarlo a la policía.

- Sabes que lo único que quiero que no te pase nada –apretó con más fuerza a su amiga- a ninguna de las dos. Además, no quiero seguir engañando a Britt.

-Lo sé Quinn, lo sé –dijo la morena acariciando la espalda de la chica- volvamos a la mesa, o la futura señora de Fabrey vendrá a buscarnos.

Quinn sonrió y cogiéndola de la mano, salieron del baño. Santana se volvió a sentar al lado de su novia dándola un pequeño beso al sentarse.

- ¿Qué tal todo? –preguntó Brittany señalando a Quinn- ¿pasa algo? Llevaba toda la noche mirándote raro.

Santana negó con la cabeza mientras evitaba la mirada de su novia. No quería mentirla, pero tampoco quería asustarla. Y eso es lo que conseguiría diciéndole lo de los anónimos.


A las dos de la mañana, únicamente se escuchaban las voces de las chicas por la calle. Las cuatro se dirigían al coche de Quinn, para volver a casa.

En el coche, Brittany y Santana iban atrás. La morena iba dando pequeños besos en mejilla de su chica, mientras esta la cogió de la mano con una sonrisa en los labios.

- ¡Por Dios Santo! –dijo con una sonrisa Quinn mirándolas por el retrovisor - Sois unas pegajosas, en serio, iros a un hotel.

Santana rió mientras apoyaba la cabeza en el hombro de su novia, comenzando a dormirse gracias a las leves caricias que su novia le hacía por todo el cabello.

Quinn se giró para mirar a su novia, dándose cuenta que estaba con la mandíbula fuertemente apretada, y sus manos en el abdomen mientras miraba hacia abajo.

- ¿Qué te pasa Rach? –preguntó la chica- ¿Rachel?

Quinn al no recibir respuesta de la chica, paró el coche donde antes pudo y se inclinó hacia su novia para que la mirase. Santana y Brittany también se preocuparon y se asomaron entre los dos asientos.

- Vamos al hospital –susurró Rachel a su novia- creo que ya viene el bebé.


Lo dicho, siento muchísimo el retraso.

De momento, esto es todo por hoy, espero que les haya gustado.

…Mune9117…