Hola de nuevo¡

Antes de nada, decir, que el CAPITULO 11 ESTA ACTUALIZADO, no es el aviso, y es un capitulo nuevo. No sé porqué no salen las actualizaciones en el email.

La explicación de todo está en el 11.

Gracias por todo.

Ninguno de estos personajes me pertenece.


A la mañana siguiente, casi todos estuvieron a primera hora, esperando en la puerta de la habitación: Santana, Brittany, Kurt, Blaine, Mercedes y Sam…

Quinn salió a recibirles con una sonrisa que no se le quitaba de la cara. Todos iban pasando dándola la enhorabuena antes de ver a Rachel, que estaba recostada con el bebé en sus brazos, y al igual que su novia, con una sonrisa enorme en los labios.

Todos se acercaron a la chica a preguntar qué tal se encontraba. Mercedes y Sam dejaron un ramo de rosas rojas y una cesta con muchas cosas para el bebé que habían comprado entre todos, como uno de los primeros regalos para el bebé.

Una hora después, todos estaban ya hablando un poco a su aire, Quinn cogió a su hijo de los brazos de su madre y la guiñó un ojo.

- Voy a hablar con Santana. Me llevo al pequeñín.

Brittany, Kurt y Sam se quedaron hablando con Rachel mientras Quinn se acercaba al resto de chicos que estaban hablando al lado de la ventana de la habitación, para no agobiar a la nueva mamá.

Quinn hizo señas a Santana para que se apartara del resto del grupo y saliera al pasillo.

Cuando las dos salieron fuera de la habitación, Quinn se acercó a la chica mirándola con una sonrisa en los labios.

- Vaya con la señorita Fabrey, ya teniendo descendencia y lo que es más impresionante todavía…con Rachel Berry –dijo con una sonrisa acariciando las manos del bebé- lo que no sé es cómo ha salido el niño tan guapo.

- ¿Quieres cogerlo? –viendo que Santana no estaba segura- Vamos, Ian quiere que lo coja su tita Tana… no es la primera vez que tienes a un bebé en las manos.

- No eran tan pequeños –susurró la morena mirando a Ian.

- Venga S… -dijo acercándole aun más a Ian- Tendrás que acostumbrarte, si quieres ser su madrina.

- ¿Su madrina? –preguntó la chica con una sonrisa acercándose totalmente a la chica y cogiendo al pequeño con más confianza.

- Esta mañana hemos estado hablando Rachel y yo, y estamos de acuerdo en que tú y Britt seáis sus madrinas, y Blaine y Kurt, sus padrinos.

- ¿Y los padres de Rachel? –preguntó la latina acunando al pequeño Ian entre sus brazos- Lo normal es que fueran ellos.

- Ellos mismos nos dijeron que preferían ser únicamente los abuelos y que vosotros seáis sus padrinos –comentó la chica con una sonrisa- saben lo importante que sois para nosotras.

Santana sonrió al pequeño y lo besó en la frente. Quinn acarició la cabeza de su hijo maternalmente sin perder de vista la bonita imagen de su amiga con Ian.


La mañana fue pasando y ahora, Santana no se separaba del pequeño Ian, hablaba con él entre sus brazos, mientras Blaine y Mercedes se entretenían en intentar hacerle reír. Sam se había unido a ellos, hablando con Quinn.

Mientras, en la cama, Kurt y Brittany no se separaban de Rachel.

- Me encanta el nombre que habéis escogido para mi ahijado –sonrió Kurt con orgullo después de que Rachel les hubiera comentado su decisión- es perfecto. Ian Berry-Fabrey, suena bien ¿verdad Britt?

Pero Brittany se encontraba a kilómetros de allí, embobada con una sonrisa enorme en los labios. Cuando había visto al bebé se quedó paralizada, ver a Quinn y a Rachel con un bebe, cuando hacía unos años no se podían ni ver… pero lo mejor vino cuando vio a Santana con el bebé en brazos.

Estaba perfecta… en su cabeza apareció una imagen de Santana, con un pequeño moreno de ojos azules, mientras que ella la abrazaba por la cintura… su familia…

- ¿Britt? –volvió a preguntar el chico por tercera vez agitando su mano delante de los ojos- ¿Estás entre nosotros?

- Sí, claro, dime –dijo la rubia volviendo a la realidad- no te estaba escuchando, perdona.

- Kurt, creo que B estaba muy ocupada intentando no resbalar con sus propias babas –rió Rachel.

Brittany enrojeció de golpe y ambos chicos se rieron, causando que Mercedes se diera la vuelta.

- ¿De qué os reis? –preguntó Mercedes acercándose a la cama- Madre mía Britt, creo que necesitas que te dé un poco el aire, estás muy roja.

- No Mercedes, no se trata de eso, creo que B que está muy sensible con el tema de Ian y que su reloj biológico se ha puesto en marcha al ver a Santana con el pequeño… -rió Kurt acariciando juguetonamente las mejillas de Brittany.

- Creo que a Santana le está pasado algo parecido… -susurró Mercedes intentando que no la oyese la latina- hace dos segundos juraría que estaba llorando…

- ¡No puede ser! ¿¡Estás llorando Santana! –se sorprendió Rachel intentando llamar la atención de la morena y al girarse la vieron secarse las lágrimas- ¡No puede ser! ¡Estás llorando!

Todos miraron con una sonrisa a la latina.

- ¡No seas ridícula Berry! -dijo la chica aclarándose la garganta- Estoy llorando porque a pesar de tener un solo día de vida, ya es más alto que tú.

Todos rieron, incluida Rachel. Hacía años que no tomaba en serio a Santana. Quinn acarició en brazo de la latina y besó su mejilla.


Después de comer todos se fueron a sus casas, prometiendo volver por turnos al día siguiente, pero esa tarde, Santana y Brittany, habían decidido quedarse un poco más haciendo compañía a Quinn hasta última hora. Rachel tenía el cansancio acumulado, se pasaba la mayor parte del día durmiendo, y la rubia, estaba sola.

Cuando estaba empezando a anochecer, Santana y Quinn salieron fuera a buscar algo para picar, mientras que las otras dos chicas, se quedaron solas en la habitación.

- Q, ¿estás bien? –preguntó la latina mirando a la otra chica- Te noto extraña. No triste, pero algo parecido, desde esta tarde cuando vinieron los padres de Rach.

- No es nada –negó la chica ganándose una mirada de reproche por parte de su amiga- es una tontería S… sólo… que estos días, con el tema del niño y ahora viendo a los padres de Rachel como se desviven por él, he echado bastante de menos a mis padres. En realidad, no los echo de menos como padres, eso está superado hace tiempo, sino echo de menos a los abuelos de mi hijo.

- Quinn, siempre hay tiempo para intentar arreglar lo que fuera que se rompiese cuando te separaste de tus padres, aunque no me guste la idea, porque no se portaron bien contigo… –suspiró la chica- pero aunque ellos no estén, tu hijo, no echara en falta a nadie porque tiene una gran familia que cuidará de él. Los padres de Rach, a todo el Glee Club, y a sus padrinos. No estará solo.

- Tengo miedo que algún día me pregunte por ellos y tenga que decirle que odiaban a su madre… -sollozó la chica- o que no querían saber de él. Vivimos en la misma ciudad, es inevitable que algún día no se cruce con ellos… entonces, ¿Qué pasará?

- Q, escúchame a mi ¿vale? No a esa voz de tu cabeza que parece no entender lo que estoy diciendo–dijo la latina cogiendo a su amiga con ambas manos por la cara para que la mirase a los ojos como hacían cuando eran pequeñas- Rachel, tú y los demás le daremos el suficiente amor y cariño. Confía en mí, no le faltará de nada ni echara en falta a nadie. Te lo prometo.

Quinn se abrazó fuertemente a la chica llorando, mientras la morena la devolvía el abrazo y la acariciaba el pelo para consolarla.

Mientras, en la habitación, Rachel miraba a Brittany que se encontraba mirando por la ventana de su décimo piso.

- Britt –suspiró la morena, ganándose la atención de la chica- tengo que hablar contigo.

- Claro –dijo acercándose a la cama con una sonrisa, sentándose en la cama junto a la chica- dime.

- Antes de nada, no quiero preguntas después de lo que te voy a decir ¿vale? –la rubia asintió confundida- si… algún día nos pasara algo a Quinn y a mi –hizo una pausa y al ver la cara de horror de la chica- cualquier cosa, me tienes que prometer que Santana y tú cuidaréis de Ian, quiero que el niño se quede con vosotras.

- Rachel, ¿por qué me estás diciendo esto? sé que el trato era no hacer preguntas, pero ¿qué está pasando?

De repente, Rachel se aferró fuertemente al cuerpo de la rubia llorando, mientras que la otra chica la acunaba sin saber porqué estaba pasando todo esto.

- Todo está bien Rach… tranquila…

Cuando consiguió calmarla, justo entraron por la puerta Santana y Quinn con una bolsa llena de cosas. Brittany se giró tapando ligeramente a la otra chica y dándola un pañuelo para que se limpiase la cara.

La conversación con Rachel no había acabado. Tenía que encontrar el momento, antes o después.

Dos horas después, las enfermeras comenzaron a repartir la cena, Santana se levantó del sillón y se acercó a la rubia.

- Brittany, es hora de irnos –dijo la latina tendiéndola la mano- Rachel tiene que descansar. Mañana por la tarde al salir del trabajo, vendremos a verlos.

La pareja se despidió de las chicas, no sin antes Brittany dirigir una mirada de confusión a la morena por su anterior conversación.


Santana y Brittany entraron a su casa muy cansadas, prácticamente cuando había anochecido. Kyra salió a saludarlas, y Santana la cogió en brazos para acariciarla.

- Cada día está más grande Britt, creo que dentro de poco no cabrá por la gatera del jardín –bromeó la chica- ¿quieres algo para cenar o nos vamos a dormir directamente?

- No… no tengo hambre –susurró de forma automática la rubia, aun estaba pensando en la conversación con Rachel.

Santana se quedó parada por un momento con la gata en las manos mirando a su chica.

- ¿Estás bien?

- Si San, solo necesito dormir, tranquila… -sonrió Brittany intentando calmar a su chica- Ian es precioso…

- Si es muy guapo… ¿Te acuerdas de las fotos que nos enseñó Quinn de cuando era un bebé? Aquella con un peluche de un cordero al lado –preguntó Santana a la rubia mientras entraban a la habitación- Ian es exactamente igual, es un clon suyo. Y sé que es imposible, pero tiene gestos y algunas cosas de Berry –comentó la chica dejando a la gata en el suelo y girando para quedar en frente de su novia.

Brittany tenía la mirada perdida en algún lugar de la habitación. Era incapaz de disimular la preocupación que tenía por Rachel. Muchas preguntas se agolpaban en su cabeza y ninguna tenía una solución.

Cuando salió de su mundo, vio a Santana que la miraba expectante, hizo un amago de sonrisa, cosa que no convenció a la latina.

- Cariño, ¿qué te pasa? –preguntó la chica cogiendo la cara de su novia entre sus manos y besándola suavemente- Desde que hemos salido del hospital estás triste. No intentes negármelo.

La rubia no sabía si contarle todo a su chica o no. Rachel no la había dicho que no pudiera, pero si había escogido estar a solas con ella, sería por algo ¿no?.

- Nada, es solo que… estoy cansada supongo, llevamos un dos días sin apenas dormir nada.

- ¿Solo es eso?

Brittany se quedó en silencio y la esquivó la mirada. Si algo se le daba tremendamente mal a la chica, era mentir. Santana suspiró.

- No me lo quieres decir, ¿verdad? –susurró la latina cerca de sus labios cogiéndola por la cintura con una mirada decepcionada- bueno, vamos a dormir que es tarde–terminó la chica separándose con un corto beso y dirigiéndose al baño- aunque antes voy a darme una ducha. Necesito despejarme un poco.

Brittany no apartó la vista de su novia hasta que cerró la puerta del baño. Odiaba ocultar cosas a Santana, pero no podía hacer otra cosa. Se desnudó completamente y se tumbó en la cama a oscuras esperando a que la morena se terminara de duchar.

Cuando pasaron 20 minutos, Santana salió del baño con un pantalón corto y una camiseta y el pelo algo húmedo aún. Era una manía que detestaba la rubia de su novia. Una de las pocas. Que se acostara con el pelo mojado.

La chica se tumbó en la cama y en el mismo instante, notó como el peso de la cama se había aligerado un poco.

- No tengo el pelo mojado, está húmedo –susurró Santana como si alguien las escuchase- No quería usar el secador por si acaso te despertaba.

Brittany se acercó a su chica por detrás, abrazándose a ella todo lo que podía.

- Lo siento San… no te quiero ocultar nada, pero no es un problema mío, por eso no te lo puedo decir.

Brittany no escuchó contestación. Comenzó a besar la nuca de su chica, su oreja, su mandíbula, consiguiendo que santana se girase, y quedara frente a frente con ella.

Santana la miró directamente a los ojos y conectó sus labios con los de su chica, en un beso suave. Brittany sin esperar un momento más, se sentó a horcajadas encima de ella, para tumbarse totalmente encima de su novia y comenzar a besar suavemente toda la cara de Santana.

- Te amo –susurró sin separar apenas sus labios.

Santana sonrió fue bajando sus manos por toda la espalda de Brittany hasta acabar acariciando suavemente su cadera.

Brittany comenzó a mordisquear el labio inferior de la latina consiguiendo que ésta gimiera levemente e intensificara el beso. Las manos de la rubia ya no paraban, fueron ascendiendo por sus costados levantando la camiseta que llevaba la morena. Después lentamente, jugando antes con la cintura de su pantalón corto, introdujo la mano en su ropa interior comprobando la humedad de la morena.

- Dios San… -gimió la rubia, quitando rápidamente la poca ropa que quedaba en el cuerpo de su novia.

Los movimientos se empezaron a acelerar. A Santana se le acabó la paciencia e intercambió posiciones rápidamente y se situó entre las piernas de la rubia, que automáticamente se enredaron a la cintura de la chica. Lentamente la latina iba tocando las piernas de su chica, suavemente, sin despegar sus labios, acelerando aun más sus respiraciones.

Al llegar sus manos a las caderas de Brittany embistió suavemente a su chica, consiguiendo que arqueara la espalda y gimiera más alto.

- Britt… -suspiró la morena.

Santana fue dejando un rastro de besos por la mandíbula, el cuello, la clavícula… que estaba volviendo loca a Brittany. Llego a sus pechos, los cuales mimó con esmero con sus labios consiguiendo que Brittany empujara sus caderas contra las de su novia en busca de un mayor contacto.

Las manos de Brittany estaban en el cabello de su novia, mientras que las de Santana, una estaba en su pecho y la otra descendía entre los dos cuerpos. Cuando notó la humedad de su chica, gimió, separándose momentáneamente de los labios de su chica para dirigirse a su cuello.

Mientras la latina succionaba su zona de pulso, daba leves caricias a la zona más sensible del cuerpo de su novia, causando que Brittany apretara fuertemente las sábanas con sus manos.

Sin esperarlo, Santana introdujo dos de sus dedos en el interior de Brittany consiguiendo que arqueara su espalda y se aferrara fuertemente a la espalda de su novia con un brazo, y con el otro, descendiera también entre sus cuerpos hasta el sexo de su chica, para realizar el mismo movimiento.

Ambas gimieron a la vez y comenzaron un vaivén de caderas cada vez más rápido hasta que ambas cayeron rendidas sintiendo el orgasmo en todo su sistema.

- Te amo B… -dijo la latina escondiendo la cara en el cuello de su novia, inspirando su aroma.

- Yo también te amo.


Lo dicho, espero que os guste. Como siempre se admiten criticas constructivas y cualquier tipo de ayuda/aportación.

No creo que tarde tanto en actualizar porque lo tengo prácticamente escrito. De hecho estoy comenzando otro, para continuar después de este.

Nos vemos¡

...Mune9117...