¡Hola a todos!
Ya estoy de nuevo por aquí con otro capítulo. Gracias por los comentarios y los mensajes =).
Por error colgué el capítulo diez exactamente igual que el nueve. Ya está todo solucionado. Gracias por el aviso guest.
Lo dicho, espero que os guste.
Ninguno de estos personajes me pertenece, pero la historia si :P.
2 meses después del nacimiento de Ian
Histeria. Esa era la palabra exacta para definir el estado de Rachel. Tras el nacimiento de Ian, sus madres habían decidido celebrar cuanto antes la boda. Después mirar varias opciones, la fecha prevista resultó ser cinco meses después del nacimiento del pequeño.
Lo que en principio era una idea fantástica, se había convertido en una tortura para Quinn, que lo único que hacía últimamente era escaparse de su casa para ir a refugiarse en la de Santana y Brittany.
- Rachel me va a volver loca –suspiró Quinn recostándose en el sofá junto a Brittany- y aún quedan tres largos meses de preparativos por delante. No voy a aguantar.
- Quinn, sabes que yo estoy encantada de que nos hagas visitas, pero deberías estar ilusionada por tu boda, no estar evitando a tu futura mujer en casa de tus amigas.
- Brittany, "eso" no es mi boda. Está preparando un evento de alto standing como si fuéramos la realeza, cuando yo lo único que quiero es celebrar mi boda solamente con la gente más cercana.
- ¿Porqué no hablas con ella sobre esto? –preguntó Brittany acariciando a Kyra entre sus brazos- así, como estás hablando conmigo…
- Ya lo intenté B, pero no entra en razón –comentó la chica mirando a su amiga- hay algo desde hace meses, no sé exactamente el qué, que provoca en Rachel un perfeccionismo exagerado y una necesidad de tener todo bajo control. Y ahora con la boda, se ha multiplicado.
- No seas exagerada Q, ya conoces cómo es tu novia… - comentó la chica con una sonrisa- pero a pesar de eso, sabes que es capaz de escucharte si tu se lo pides… ¡Quinn por Dios, es Rach!
Se quedaron unos minutos en silencio, con el sonido de la televisión de fondo, sin saber muy bien qué decir. Kyra se levantó de un golpe del regazo de la rubia, cogiendo una pelota que tenía al lado de la mesa y se tumbó mirando la puerta, con la pelota entre las patas.
- ¿Qué hace?
- Eso es que está a punto de llegar Santana –aclaró Brittany con una sonrisa enorme- todos los días hace lo mismo desde que era pequeña. Santana la tiene muy mimada.
- ¿Santana? –preguntó extrañada Quinn- ¿mimando a un gato?
A los pocos segundos, se oyeron unas llaves abriendo la cerradura y Santana apareció por la puerta dejando la cartera del trabajo y las llaves en el recibidor de la entrada. La latina se agachó cogiendo a Kyra en brazos con la pelota.
- ¿Qué tal estás mi pequeña? ¿Te has portado bien con mamá esta mañana? –sonrió la chica acariciando la cabeza suavemente haciendo que Kyra se acurrucara entre sus brazos ronroneando- ¿Cielo, estás en casa?
- Si cariño, estoy en el salón.
Al entrar en la habitación, Santana se encontró con Quinn sentada junto a su novia. Claramente había oído la conversación con su pequeña gata, porque la miraba con una sonrisa.
- Vaya S, que tierna con… ¿cómo la llamabas el otro día en nuestra casa? –preguntó Quinn a su amiga haciendo que pensaba- ¡ah si! "esa bola de pelos".
Santana la miró de mala manera, dejando a Kyra en el suelo. La gata se quedó en el sitio hasta que la latina se sentó en el sofá junto a Quinn, consiguiendo que Kyra corriera a acurrucarse a los pies de su dueña.
- Aparte de venir a mi casa a meterte conmigo, ¿A qué debemos esta visita?
- No me meto contigo San, solo digo que eres muy tierna cuando te lo propones… no te quiero imaginar cuando tengas una miniatura de Britt o tuya entre los brazos –rió la chica cogiendo juguetona la mejilla de su amiga ganándose un manotazo de esta- solo he venido a pediros algo. A las dos.
- ¿A nosotras? –preguntó Brittany- ¿Qué necesitas?
-Quiero que me ayudéis con el poco tema de la boda que me concierne… mi vestido de novia, el ramo… –dijo la chica bebiendo un poco de su café- estoy un poco perdida en estas cosas y vosotras dos sois lo más parecido que tengo a una familia. Bueno, en realidad sois la única familia que tengo aparte de Ian y Rach.
- Claro Q –contestó la bailarina con una sonrisa- será un placer.
- Y bueno, ¿cómo se porta mi rubito preferido últimamente? –preguntó Santana cogiendo una galleta del plato de la mesa, dándole un pedazo a Kyra.
- Es un ángel… -dijo la rubia con una sonrisa enorme- Ayer fuimos al parque y…
La conversación fue interrumpida por el sonido del teléfono de Brittany. La rubia se levantó y salió al patio para dejar a las chicas hablar tranquilas.
- ¿Seguro que todo va bien? Te pasas el día metida en nuestra casa cuando deberías estar planeando tu boda.
- No, San, no va todo bien –susurró la chica frotándose la nuca- siempre había creído que cuando preparara mi boda, estaría ilusionada… pero la realidad es totalmente distinta. De hecho… -sollozó mirando a su amiga a los ojos- Sabes que quiero a Rach con toda mi alma, pero con todo este tema… no sé si quiero casarme Santana…
- Quinn… lo que tienes que hacer es hablar con ella… no te desanimes. Quieres hacer esto desde hace mucho tiempo…
Brittany entró de nuevo después de cinco minutos de conversación, viendo a Quinn con los ojos llorosos y a Santana abrazándola ligeramente.
- Chicas -llamó su atención la bailarina, haciendo que las dos amigas se separaran- Era Mercedes, por lo visto se está volviendo loca con tu novia. Voy a rescatarla y a intentar hablar con Rachel.
Brittany besó en la frente a su amiga de manera protectora. Odiaba ver a Quinn así. Después se acercó a Santana, depositando un suave beso en los labios. Cogió su bolso del recibidor, acarició a Kyra y salió por la puerta dejando a las otras dos chicas solas.
- Lo que necesitas ahora mismo Q, es despejarte -dijo la latina levantándose- dame media hora para ducharme y te invito a comer en el Tinnos, ese restaurante de comida italiana que te gusta tanto ¿te apetece?
Quinn asintió con una sonrisa mientras Santana se dirigía a las habitaciones.
Media hora después, Santana aparecía en el salón con el pelo humedecido y vestida informalmente. Recogieron un poco la mesa y salieron por la puerta hacia el garaje para coger el coche de la morena. Al encender las luces, ambas vieron una nota en el suelo cerca de la puerta de salida.
- ¿Qué es eso?
- Publicidad –dijo la latina retirando rápidamente la hoja y metiéndola en su bolso- ya sabes, venta de aparatos que sé que nunca voy a utilizar y toda esa historia.
- Santana –dijo la rubia cogiendo la cara a su amiga con ambas manos- ¿es un anónimo? ¿los sigues recibiendo? –viendo que la morena intentaba soltarse- ¡dímelo Santana!
- No es un anónimo, te estoy diciendo que es publicidad.
- Vale, si no es un anónimo, déjame verlo –dijo la rubia mirando a Santana enfadada, sin soltarla todavía- si es publicidad, no te importará que lo vea ¿no? –viendo que Santana seguía sin mover un músculo- Joder Santana, ¿¡Por qué no me has dicho que todo seguía igual!
Santana se soltó del agarre de su amiga y se metió en el coche. La morena miraba a la nada, agarrada al volante. Quinn abrió la puerta del conductor, poniéndose a la altura de los ojos de Santana, obligándola a mirarla.
- Santana, mírame –la latina la miró seria con los ojos húmedos- no puedes pensar que la persona que te está haciendo esto es inofensiva por el simple hecho que lleves tanto tiempo recibiendo estas cartas sin pasar nada. Puede ser peligroso, tanto para ti como para Brittany.
Santana asintió volviendo la vista al frente.
- Y tú no quieres que le pase nada a Brittany ¿verdad?
- No quiero hablar de todo esto… ni ahora, ni aquí Quinn… -dijo la latina mirando su reloj- vamos al Tinnos o se nos pasará la reserva.
Brittany llamó a la puerta de la casa de las Faberry, abriéndola Mercedes.
- ¡Menos mal que estas aquí! -gritó cabreada Mercedes- un rato más con ella a solas y juro que la mataré. En serio, ahora sé de primera mano cómo se sentía tu novia en el instituto cuando quería matarla.
La rubia la abrazó y besó su mejilla dándola una sonrisa apaciguadora, para después dejarla salir. Brittany entró a la casa, viendo a Rachel ir de un lado para otro sin parar en la cocina.
- ¿Rach?
- Hola B –dijo dándola rápidamente dos besos y volviendo a su trabajo- ¿¡puedes creer que mi prima Gemma ha tenido un niño hace dos años!. Apenas era una adolescente cuando me cuidaba en la casa de mis abuelos y ahora…
- ¿Gemma? –preguntó confundida la rubia dejando su bolso a un lado y sentándose en la mesa de la cocina- Nunca has hablado de ella.
- Seguro que sí –aseguró la morena.
- ¿Y vas a invitarla a la boda? –preguntó confundida la rubia.
- Claro.
- Rach… -dijo mirando la lista de invitados- aquí tiene que haber por lo menos doscientos invitados… ¿no crees que quizás sean demasiados? La lista de Quinn no supera las treinta personas… y la mayoría están también en la tuya.
- ¿Demasiados? No, que va… la vida es muy corta y puede que no los vuelva a ver…
- Los puedes ver cuando quieras, pero no tiene porqué ser en la boda… ¿te puedo preguntar algo Rach? –la morena paró un momento y asintió mirando a la rubia- ¿Por qué tienes esa sensación?
- ¿Qué sensación?
- La sensación de que todo se va a acabar de un momento a otro…
Rachel dejó a un lado la lista de invitados, y vio a la otra chica mirándola con comprensión.
- Esto tiene que ver con la conversación que nunca llegamos a tener en el hospital ¿verdad?
La morena se levantó de golpe saliendo de la cocina y entrando al salón, para coger unos folletos que había desordenados en la mesa sobre centros florales.
- ¿Crees que las rosas rojas con rosas blancas son demasiado clásicas para los centros de mesa?
- Rachel, no cambies de tema y para de una vez –dijo Brittany cabreada causando que la morena se girara- tenemos que hablar. Llevas evitando esta conversación desde que saliste del hospital y ya es hora de que me lo aclares.
- Britt esa conversación fue un producto del cansancio y de las hormonas –dijo evitando la mirada mirando un folleto de centros de mesa- no tiene importancia.
Brittany la cogió fuertemente por el brazo sentándola en un sillón cercano y se puso enfrente a ella, sentada en el suelo con las manos en las rodillas de su amiga.
- Vamos Rach, ¿no confías en mí?
Rachel bajó la cabeza y comenzó a sollozar metiendo la cabeza entre sus piernas, mientras Britany acariciaba su cabello.
- Tranquila, sea lo que sea, yo te voy a ayudar.
Rachel se levantó poco a poco del sofá y sacó un pequeño arcón de detrás de unos libros en la estantería.
- Unos meses después de que Santana volviera de Nueva York, encontré esto debajo de la puerta principal de la casa.
Brittany cogió la nota que le tendía.
No te acuerdas de mí, pero yo me acuerdo de ti cada día, cada hora y cada segundo. Me duele pensar que te perdí por estar con esa perra que te trató tan mal en el instituto. Pero todo eso se va a solucionar mi vida, yo te ayudaré.
Te amo Rachel.
- Pero esto… -susurró Brittany con el estómago encogido por la nota- tienes idea de quien…
- No, no tengo ni idea de quien los envía.
- ¿Y todo ese arcón son amenazas? –Rachel asintió con la cabeza tendiéndoselo- ¡Tenías que haberlo dicho antes Rachel! ¿Has ido a la policía?
- No… -susurró la chica- no puedo hacerlo, en el momento que diga algo, correrán peligro Ian y Quinn. Sabe todo de mí, casi todas las semanas recibo una o varias cartas con datos que no es normal que sepa alguien de la calle…
- Rachel, está bien que los protejas, es normal, pero ¿no te das cuenta que también puede ir a por ti? Necesitáis estar los tres seguros, no solamente ellos dos.
- Ya lo sé… Pero no sé qué hacer Britt…
- Esta tarde iremos a la policía ¿Vale? –dijo la chica cogiéndola de las manos- ¿vale Rach?
Rachel suspiró y asintió. No estaba convencida de que esa fuera la mejor opción pero no podía con todo esto sola. Se abrazó a la rubia buscando consuelo.
- Iremos a buscar a Santana y a Quinn para…
- ¡NO! –gritó la morena separándose bruscamente- No le digas nada a Quinn, no la quiero preocupar… esto tiene que quedar entre nosotras.
- Pero Rachel, no es buena idea que ocultes a tu novia todo esto…
- Es la única cosa que te pido, que esto quede entre nosotras. Por favor.
Brittany suspiró asintiendo a su amiga. La única manera que tenía de ayudar a Rachel era teniéndola de su lado y ganándose su confianza. Más tarde la convencería de que se lo dijera a Quinn.
Quinn entró a su casa varias horas después, prácticamente de noche, tras haber estado toda la tarde con Santana. No había logrado hablar más con la latina sobre los anónimos pero al menos ambas habían conseguido despejarse un poco. Más tarde la convencería de ir a la policía.
Dejó su bolso en la mesa del salón y entró a la habitación en busca de su novia y su hijo. Vio a ambos a oscuras cerca de la cuna. Rachel, al darse cuenta de la presencia de la rubia, la hizo señas para que no hablara porque estaba intentando dormirlo. Quinn se acercó lentamente a su chica, besando sus labios y acarició suavemente la cabeza de su bebé.
- Rach, quiero hablar contigo –susurró la rubia- Sobre la boda.
Rachel asintió y vio como salía su chica de la habitación. Antes de irse, Brittany le había comentado los miedos de su chica por comportamiento y por la futura boda. La morena, dejó al pequeño Ian en la cuna y salió entornando la puerta buscando a su chica.
Quinn estaba en el jardín, sentada en los escalones de la entrada a la casa, mirando al cielo. Rachel al verla, se sentó junto a ella sonriendo.
- ¿Esto no te recueda a algo? -susurró la morena agarrándose al brazo de su novia y apoyando la cabeza en su hombro.
Quinn sonrió y besó la coronilla de su chica.
- Rach...
- Quinn, yo también quería hablar contigo sobre nuestra boda, verás...
- Primero yo, lo necesito… –susurró la chica- se acabó todo esto Rachel, yo no quiero una boda así… lo que necesito es una boda intima, con mi familia, no con doscientas personas que no conozco. Poder ver a Blaine, a Finn y a Puck borrachos cantando en el escenario mientras que Brittany y Mike nos deslumbran con unos de esos bailes que solamente ellos pueden improvisar. Que tus padres canten algo al piano y no ver una orquesta los cuales tocan las mismas canciones en todas las bodas… que nuestro baile sea perfecto, con una canción cantada por Kurt, Mercedes y Santana… no quiero que...
- Cariño para… -dijo la morena poniendo un dedo sobre los labios de su chica- Vale, haremos una boda así.
- ¿Vale? –Quinn la miró extrañada con un vaso en la mano- ¿cómo que vale? Llevas dos semanas planeando una boda totalmente distinta a lo que te estoy diciendo y no…
- Si y lo siento cielo, esta boda es de las dos, no únicamente mía… reconozco que estos días he estado un poco rara… y lo siento mucho cariño –suspiró la chica- he estado pensando en todo esto de la boda y creo que tienes razón, será mucho mejor una boda familiar. Quería… no sé tener algo bajo control, porque ahora siento que todo se escapa de mis manos…
- Rachel… si quieres invitar a más personas, también lo entiendo cariño… si tú tienes más familia que yo, y las quieres invitar… estas en tu derecho.
- Ian y tú sois mi familia ahora. Junto con el Glee Club y mis padres. El resto, aunque sea mi familia oficialmente no lo son, a todos llevo años sin verles y ni si quiera tengo noticias de ellos. No son necesarios.
Quinn rió abrazando a su chica fuertemente
- ¿Y ese cambio de parecer?
- He estado hablando con Brittany y la verdad que me ha tranquilizado bastante y me ha hecho ver cosas que me ha costado ver por mi misma –dijo la chica acurrucándose en el pecho de su novia- sé que he estado extraña estos meses y lo he pagado contigo y ahora con el tema de la boda… pero me gustaría, mucho, que la planeásemos juntas. Menos los vestidos, me niego a que veas el mío hasta ese día.
- A mí también me encantaría –dijo la rubia con una sonrisa, besando suavemente a su novia después.
- Venga Quinn –dijo separándose con una sonrisa- vamos cenar que ya es tarde y no quiero despertar al pequeño cuando nos vayamos a dormir. Tiene tu genio cuando se despierta.
- Santana, venga… -suspiró Brittany desde el sofá con un bol de palomitas- pongo la película en diez segundos, lo siento si no estás aquí…
- Ya voy, ya voy… -dijo haciendo su aparición en el salón con dos vasos de bebida- estaba cogiendo hielos… no sé porque tienes tanta prisa, hemos visto esta película desde pequeñas más de un millón de veces.
- Si, pero hace mucho que no la vemos…
Se tumbaron las dos en el sillón, Santana totalmente apoyada en la rubia, abrazada a su cintura y su cabeza en el pecho.
- San… quiero preguntarte algo.
- Claro cariño –sonrió la latina mirándola a los ojos.
- Si tuvieras un secreto, el cual sabes que afecta a las personas que quieres o incluso a ti si lo dices, pero si no lo dices, a ellos no les afecta, pero seguro que te afecta a ti ¿se lo contarías a ellos o no?
Santana se levantó ligeramente extrañada mirando a su novia.
- ¿Porqué me preguntas eso? ¿Ha pasado algo?
- ¡No! No soy yo… -dijo negando con la cabeza- lo he visto esta tarde en la televisión… en un programa de esos del corazón.
Brittany soltó lo primero que se le ocurrió sin llega a convencer a la latina. Aun así Santana sabía que su novia de vez en cuando le preguntaba cosas de ese estilo sin tener ningún motivo.
- No sé, supongo que si los protejo a ellos no lo diría… aunque, si te pones en el lugar de las personas que no saben nada… se sentirían engañados al saber que quizás pudieron evitar lo que me pasara… -a Santana en ese instante le vino a la cabeza los anónimos- pero supongo que depende del caso cariño.
- Si, claro…
Santana se quedó mirando como su chica miraba ausente la televisión mientras ella le acariciaba la cara suavemente.
- Te quiero mucho mi vida.
Brittany la miró con una sonrisa y la besó suavemente, prestando después de nuevo toda su atención a la película.
Bueno, espero que cumpla vuestras espectativas =). Como siempre, se admiten todo tipo de comentarios/sugerencias. Ayudan mucho.
Colgaré el siguiente en poquito tiempo.
...Mune9117...
