¡Hola a todos de nuevo!

Como siempre, gracias por los comentarios y los mensajes por el capítulo anterior. Me alegro que os gustara. Panquem, bienvenida de nuevo ;).

Os dejo por aquí el nuevo capítulo, espero que os guste.


- ¡San! –gritó desde la habitación Quinn saltando a la pata coja intentando ponerse el pantalón mientras buscaba unos papeles- ¡comienza a dar la papilla a Ian por favor! Ahora voy.

Ya habían pasando siete meses desde el nacimiento de Ian, cuatro meses desde la boda y tres desde la luna de miel de Quinn y Rachel. Todo seguía igual para ambas parejas o eso parecía.

- Tranquila, no tengas prisa, le encanta que la tita Tana le dé de comer, ¿verdad campeón? –preguntó la morena al niño con una sonrisa.

Santana cogió al pequeño poniéndolo en su silla en la cocina y comenzó a preparar la papilla. Quinn apareció unos minutos después preparándose un café rápidamente viendo a su amiga sentarse con un plato en la mano.

- ¿Por qué tienes tanta prisa Quinn?

- Hoy tengo que terminar unos trámites para la empresa, antes de presentar oficialmente mi renuncia. Y como no me de prisa, llegaré tarde. Lo siento por hacerte cuidar de Ian...

- Tranquila, me gusta estar con él. ¿Estás segura de lo que estás haciendo? -dijo la morena dando de comer al niño- Todo esto de renunciar… creía que te encantaba tu trabajo…

- Y me encanta –dijo la rubia parando por un instante mirando a la latina- Pero me gusta más la idea de Kurt y Blaine. Echo de menos todo ese mundillo.

Santana se quedó pensativa mirando al pequeño, que la miraba con sus grandes ojos verdes y balbuceando. Ella se había negado en rotundo a dejar su actual trabajo por la idea del teatro, no porque no le gustara la idea, si no por seguridad ¿y si todo iba mal y Brittany y ella se quedaban sin trabajo?.

- ¿Y tú? –preguntó Quinn mirándola mientras se ponía los pendientes- ¿cómo es que no estás trabajando a estas horas?

- Tengo que arreglar unos trámites del piso en el centro y he pedido el día libre. Aún es temprano y no están abiertas las oficinas, por eso me he pasado por aquí a haceros una visita.

Quinn salió un momento de la cocina a buscar unos zapatos que estaban en el salón. Al volver, vio a Santana con Ian, limpiándole la cara haciéndole carantoñas.

- Tiene tus ojos Fabrey... es como mirarte de pequeña...

- Cómo Brittany y tú sigáis mimándole así, os va a querer más a vosotras que a nosotras.

- No os pongáis celosas, hay Santana para todos. Os quiero mucho, a los tres.

Ambas se rieron mientras que el niño jugueteaba con la cuchara volviéndose a pringar. Santana se la quitó, limpiandole las manos y la boca de nuevo, dirigiendo la mirada a su amiga más seriamente.

- Lo sabéis ¿verdad? –preguntó Santana a Quinn que la miraba confundida- Rachel y tú, que a pesar de todo lo que os digo, os quiero mucho.

Quinn se acercó a la chica mirándola extrañada. Santana carraspeo y salió con el niño en brazos dirigiéndose a la habitación para dejarlo en la cuna. Quinn la siguió cerrando la puerta de la habitación para que la latina no huyera. Se acercó lentamente a la chica que miraba Ian, agarrada fuertemente al borde de la cuna. La rubia la giró hasta quedarse frente a frente y la cogió de la barbilla para obligarla a levantar la cabeza.

- San… mírame a los ojos… vamos- la latina la miró por unos segundos, y después volvió su vista al suelo- ¿Qué te pasa San?…


FLASHBACK

Tres meses antes…

Santana abrió ligeramente los ojos, debido a la luz que entraba por la persiana. Estaba boca abajo completamente desnuda en su habitación, tan solo cubierta por una fina sábana. Recordó la noche anterior y cómo había acabado allí con Brittany, apareciendo en su cara una sonrisa. Giró suavemente su cabeza, para encontrarse la cama vacía. Miró confundida a todos lados, incorporándose.

- ¿Britt?

En ese mismo momento, Brittany aparecía con una bandeja con un desayuno completo: tostadas, fruta, cereales… café negro para su novia y un zumo de naranja para ella. Dejó la bandeja en la mesilla y se sentó al lado de su chica.

- ¿Ya te despertaste? –preguntó Brittany dándola un pequeño beso- Creía que necesitaría una bocina para llamarte.

- No seas tan exagerada… -gruñó la morena- la culpa es tuya, anoche apenas me dejaste dormir.

Brittany rió y la abrazó fuertemente, enterrando su cara en el cuello de su novia. Inspiró el suave aroma natural de Santana y besó su cuello.

- No seas gruñona –susurró Brittany- Buenos días San.

- Buenos días mi amor.

La rubia se incorporó liberando a Santana de sus brazos. Cogió su vaso de zumo de la bandeja y tendió a la morena su taza de café.

- ¿Qué hacías despierta a estas horas de la madrugada?

- Santana, a las once de la mañana no se le puede llamar madrugada… -rió la chica.

- Si, si es fin de semana, y si has hecho tanto "ejercicio físico" el día anterior –comentó la morena con una sonrisa bebiendo después de su café.

- Te recuerdo que tenemos a Ian en la habitación de al lado, hasta que Quinn y Rachel vengan de su viaje de novias… Hoy me toca darle el desayuno a mí.

Santana asintió aceptando la tostada que la tendía Brittany.

- Lo sé, mañana me toca a mí y tú podrás dormir hasta la hora que quieras.

- No me gusta despertarme tarde… además, me encanta verte dando de comer a Ian…

Santana rió dándola un beso en la mejilla. Brittany limpió con su pulgar las comisuras de su chica de café, causando que la morena se quedara paralizada durante unos instantes mirando los ojos azules de su novia.

- Vamos Britt, que se enfría el desayuno -dijo rápidamente saliendo de su trance.

Esa misma mañana, un par de horas más tarde, Brittany estaba en el sofá, con el pequeño sentado entre sus brazos, mientras veían la televisión. Santana salió del baño vestida informalmente, aun con el pelo húmedo de la ducha que se acababa de dar. Miró a Brittany y sonrió enternecida.

- ¿Qué haces viendo "La tostadora valiente"?

- Ian tiene que crecer viendo películas de Disney, y sé que estas dos no le ponen ninguna. Tendrá que enseñarle tía Britt su colección.

La latina se sentó al lado de su chica y pasó su brazo por los hombros de ella. Santana sonrió besando la sien de Brittany.

- Te quiero cielo.

Brittany dedicó una sonrisa a su novia, mientras que Ian agarraba fuertemente las manos de la rubia.

- Voy a ir al Centro Comercial comprar algo para hacer la comida y a por pañales para este caballero –dijo Santana acariciando suavemente la mejilla del niño y levantándose- No tardo nada. Así comemos temprano y nos vamos los tres a dar un paseo por el parque.

Santana cogió las llaves y las metió su bolso, saliendo después por la puerta principal. Se dirigió al coche, que estaba aparcado en frente de su casa. Al lado de la rueda delantera de la parte del copiloto, vio un paquete y un sobre. La latina, lo cogió extrañada mirando a ambos lados de la calle, sin encontrar a nadie.

Abrió la puerta, y se metió dentro del automóvil para abrir el paquete, encontrándose un móvil encendido. Abrió después el sobre, encontrándose una nota.

"¿Creías que me había olvidado de ti? Dirígete al Centro Comercial, al último subterráneo del aparcamiento. Busca la plaza x-12, aparca y llama al único número de teléfono que hay en la agenda. No quiero juegos, no digas nada a nadie, si no quieres que le pase algo a Brittany o a Ian"

Santana volvió a leer la nota, con el pulso acelerado. Dejó todo en el asiento del copiloto de mala manera y puso rumbo rápidamente al Centro Comercial.

A los quince minutos, ya estaba dentro su coche esperando en la plaza de aparcamiento. No había casi ningún coche ese piso, estaba prácticamente vacío. Cogió el móvil que aún descansaba en el asiento del copiloto y llamó al número de teléfono. Esperó un toque, dos toques…

- Hola Santana –contestó una voz distorsionada- me alegro que aceptaras mi invitación y que vinieras sola.

- ¿¡Quién eres!? –gritó la latina saliendo del coche y mirando a todos lados- no seas cobarde y da la cara.

- Las normas las marco yo. Sé que tienes curiosidad por saber quién soy, pero ya lo sabrás más adelante. No seas impaciente. Ahora, quiero que recuerdes una información muy importante. Quiero que te reúnas conmigo dentro de tres meses, justamente el veintiuno, a las doce de la noche en la fuente principal del parque Lincoln.

- ¿Tres meses? ¿Porqué tres meses? –preguntó la latina con un nudo en la garganta apretando fuertemente el móvil- si quieres hacerme algo, hazlo ya.

- No, te quiero hacer ver la importancia que tienen tres meses en la vida de una persona. No quiero ningún tipo de juego ¿me oyes?.

- ¿Por qué estás haciendo esto?

- ¿Ves el coche amarillo, aparcado unas plazas más a tu derecha? Acércate, abre la puerta del conductor y busca un sobre verde, en la guantera.

Santana miró el coche aún con el teléfono en el oído y paralizada.

- ¡Vamos! No tengo todo el día.

La latina se acercó rápidamente al coche y una vez dentro, abrió la pequeña guantera. Cogió el sobre verde y viendo su contenido, se tapó la boca con su mano izquierda mientras que se le llenaron los ojos de lágrimas. Fotos de Brittany y ella la tarde anterior paseando con Ian, de la rubia en la academia, de Quinn y Rachel abrazadas apoyadas en un puente en lo que parecía París, de Kurt y Blaine de la mano por la calle, de Mike y Tina saliendo del cine con Charlie, de Mercedes y Sam en una cafetería tomando un café, de Puck y Finn en el trabajo…

- ¿Cómo tienes estas fotos? –preguntó con un hilo de voz la morena.

- Por si tenías algún tipo de duda de si voy en serio o no. Los tengo a todos vigilados.

- ¡Eres un pedazo de cabrón! –gritó Santana con la cara llena de lágrimas.

- Si me aceptas un consejo, no insultes a nadie que podría matar a tu familia en diez minutos con una simple llamada. No faltes a la cita, sino pensaré que no te importan y tomaré cartas en el asunto.

Santana agarró con fuerza el móvil saliendo del coche con un portazo, y apoyándose en la puerta del conductor sentándose en el suelo.

- No faltaré.

- Así me gusta. Disfruta de lo que te queda con tu familia.

Y después lo único que pudo oír Santana fue el móvil comunicando. Tiró el móvil contra el suelo con todas sus fuerzas para después romper a llorar sin levantarse del suelo.

Cuatro horas más tarde, Brittany estaba en la cocina, preparando un sandwich cuando oyó la puerta principal abrirse, apareciendo la latina con varias bolsas de plástico.

- ¡Hola cielo! –saludó la rubia alegremente acercándose a su novia- ¿Cómo has tardado tanto?

- Tuve que pasar por el despacho para coger unos papeles –contestó la latina sin ánimo abrazándola fuertemente- te he echado de menos.

- Santana solamente hace cuatro horas que no nos vemos… -contestó la rubia obligándola a separarse para mirarla- ¿Va todo bien?

- Si cariño, vamos a comer.

FIN FLASHBACK


- Estoy bien Fabrey, no seas pesada.

- No, no estás bien. Ni tú, ni Rachel… me vais a volver loca entre las dos.

- ¿Rach? –preguntó la morena extrañada- ¿Qué la pasa?

Quinn se sentó en la cama suspirando mirándose las manos.

- Está triste Santana y no sé porqué. Normalmente derrocha energía, pero desde hace unos meses está apagada.

- Quinn, estará cansada o cualquier otra cosa… acaba de tener un niño es un revuelto de hormonas…

- Hace siete meses del nacimiento de Ian, no es tan simple S como algo hormonal… -sollozó la chica sin levantar la vista de sus manos- son muchas cosas… en la luna de miel, por ejemplo, cada vez que terminábamos ya sabes, de… -Santana asintió cogiendo la mano de su amiga- se dormía abrazada a mí, llorando…

- ¿No la preguntabas que la pasaba?

- ¡Claro que lo hacía! Pero me decía que todo era porque echaba de menos a Ian… -Santana se sentó al lado de su amiga- ¡Pero es que ahora también lo hace! ¡No sé que la pasa y no me lo quiere decir! –gritó la rubia poniéndose de pie de golpe soltando la mano de su amiga- ¡Y luego estás tú, que claramente también te pasa algo y tampoco me lo quieres decir!

- Quinn que a mí no…

- ¡San, deja de mentirme porque desde que volvimos de la luna de miel no eres tú! Mírame a los ojos, y dime que no te pasa nada.

Santana la miró por un instante para luego evitarle la mirada, mordiéndose el labio inferior.

- ¡Genial, ha vuelto la Santana López del instituto en estado puro! –ironizó la rubia saliendo de la habitación y pegando un portazo.

Santana suspiró y abrió la puerta persiguiendo a su amiga.

- Q, tranquilízate… ¡Quinn para! Vamos, que tienes que irte a trabajar.

Santana la vio meterse en el baño y echar el pestillo. En ese preciso instante Rachel apareció en el apartamento con unas bolsas de la compra.

- Hola San –dijo la morena dándola dos besos- ¿Qué pasa?

- Que tu novia se ha enfadado y se ha encerrado en el baño.

Quinn salió llorando del baño muy enfadada encarando a Santana, ignorando a su mujer.

- ¿Sabes? creía que eramos amigas, pero ya veo que no.

- Cariño, para, ahora estas enfadada pero no digas cosas de las cuales luego te vas a arrepentir… -intentó mediar Rachel.

- No, Rachel eres la menos indicada para decirme nada, no me voy a callar. Estoy harta de que tú me escondas cosas, de que mi supuesta mejor amiga también lo haga… estoy harta de todo esto -dijo gritando con la cara llena de lágrimas, para después girarse a Santana- No quiero volver a saber nada de ti, ¿me estas escuchando? Fuera de mi casa.

- Quinn esta también es mi casa y no quiero que... -protestó Rachel a su mujer.

- Déjalo Rachel... ¿Has terminado Quinn? –preguntó la latina con los ojos llorosos viendo como su amiga asentía esquivándole la mirada- Dale un beso muy fuerte a Ian de mi parte, Rach.

Santana dio un beso en la mejilla a la morena y salió por la puerta, dejando un intenso silencio en la casa.

- Bravo Quinn, mi más sincera enhorabuena por hacer el mayor imbécil de toda tu vida –la recriminó Rachel enfadada- ¿¡Cómo la puedes decir eso!? ¡Es tu amiga Quinn! No, no es sólo tu amiga, es tu familia, ¡la madrina de nuestro hijo!

- ¡Ya lo sé! ¡Sé que me he pasado! ¿¡Vale!? –sollozó a rubia cogiendo su abrigo y las llaves del coche- me voy al trabajo. Llego tarde.

Quinn pegó un portazo, mientras que Rachel suspiró y fue a la habitación para buscar a su hijo. Dejó su abrigo y el resto de cosas encima de la cama, acercándose después a la cuna.

- Mamá va a estar muy triste cuando se calme y se dé cuenta de todo lo que le ha dicho a tu tía... -susurró Rachel a Ian cogiéndole sus pequeñas manos.


Santana abrió la puerta de la academia en busca de Brittany, había ido en muchas ocasiones a buscar a su novia pero nunca lograba saber en qué clase estaba. Después de unos trámites en el centro, una comida rápida, pasar por su despacho y unas compras, había ido a buscar a Brittany por si tenía algo de tiempo para tomar un café... Necesitaba estar con ella. Quería avisarla, pero no tenía el móvil encima, se lo había dejado en el despacho justo después de ir a casa de Quinn y Rachel.

Tras un rato merodeando por los pasillos, se encontró con Mike sentado en un banco, leyendo un libro.

- ¡Eh! Mike –llamó la atención Santana del chico- ¿Sabes dónde está Britt? Nunca logro encontrarla y esto es enorme...

- Si, está en la clase de baile contemporáneo... Al final de este pasillo, la segunda puerta a mano derecha.

- Muchas gracias –sonrió levemente la morena dándole dos besos como despedida.

Vio que la puerta de la clase estaba entornada y se asomó. Acababa de apagarse la música, y Brittany se encontraba de espaldas a la puerta, recogiendo el material mientras sus alumnos salían por la puerta.

Santana esperó a que todos salieran para meterse dentro y cerrar la puerta. Se acercó lentamente por detrás a su novia y tapando sus ojos con las manos, pegando después totalmente su cuerpo al otro.

- ¿Ashley? –preguntó Brittany con una sonrisa consiguiendo que su novia se separara ligeramente con una mueca- ¿Sophie?... ¿No?... ¿Julie?

Santana se separó enfadada con cara de confusión y Brittany se giró riéndose de ella.

- ¿¡Quiénes son esas!? -gruñó la latina mientras que Brittany intentaba abrazarla.

- San, no te enfades, era una broma –sonrió la rubia mientras consiguió acorralar a Santana entre ella y la pared- ¿Qué haces aquí? Son las seis de la tarde, deberías estar en casa.

- Quería darte una sorpresa, pero me la has dado tú a mí.

Brittany rió viendo la cara de enfado de Santana, lo que aprovechó para besar a la morena suavemente. A pesar de resistirse al principio, la latina se dejó llevar y puso sus brazos alrededor del cuello de su novia, evitando que se separara. Brittany, presionó más a su chica contra la pared con su cuerpo, acariciando sus pechos por encima de la tela.

- Britt, nos van a descubrir –gimió la chica al sentir los labios de su novia en su cuello besándolo suavemente.

- Ahora no va a venir nadie, hay un descanso entre el turno de tarde y el de noche –susurró la chica metiendo las manos bajo la camiseta de Santana- además, sin llave esta puerta solamente puede abrirse desde dentro.

Santana miró a su chica intensamente a los ojos, cogió su cara con ambas manos y volvió a capturar sus labios. Brittany gimió y cogió a su novia en brazos, dejándola tumbada en una colchoneta que había en el suelo.

La rubia se puso entre las piernas de su novia besando cada parte de piel que encontraba de camino a sus labios. Se quitó su propia camiseta, quedándose en sujetador mirando a Santana.

La latina sonrió y se incorporó levemente para quitase su camiseta. Por un momento, se quedaron sus labios a milímetros sintiendo el aliento de la otra.

- Te quiero mucho cariño –susurró Santana con los ojos vidriosos- eres lo mejor que me ha pasado en mi vida.

Brittany la besó apasionadamente como respuesta y la obligó a tumbarse. Después, comenzó a subir la falda de su novia, acariciando sus piernas suavemente a su paso.

- Britt… -gimió la morena.


Mientras, en la casa de las Faberry, Rachel se encontraba colocando la ropa del pequeño Ian en el armario. Oyó las llaves de la entrada, y la puerta abriéndose. Se asomó al salón viendo a su novia con los ojos rojos y muy hinchados, sentándose en el sofá.

- La he estado llamando y no me lo ha cogido -comentó la rubia al sentir que la estaba mirando su mujer.

- Es normal cariño, estará enfadada... -comentó Rachel acercándose a su mujer con una caja de pañuelos- y ya sabemos como es Santana. Mañana será otro día y todo se habrá pasado. Hablaréis de esto y se quedará todo en un mal día, ya verás...

- No Rach, no estaba enfadada... -sollozó la rubia mirando su móvil- estaba triste. Prefiero que esté enfadada a triste...

- Cariño escúchame -dijo la morena cogiendo la cara de su novia y limpiándole las lágrimas con un pañuelo- no te preocupes, hazme caso. Santana no es capaz de estar mal contigo ni dos días.

Quinn asintió sin estar aun muy convencida.

- Esta noche os dejo solos a Ian y a ti, tengo que salir –dijo la morena mirándola- no sé a qué hora volveré.

- ¿Esta noche? Yo tenía pensado invitaros a los dos a cenar fuera… ¿Dónde vas?

- Me han llamado esta tarde la secretaria de mi antigua compañía, me queda aún algunos papeles por firmar de mi renuncia y el director solamente puede esta noche antes de irse a Nueva York.

Quinn se limitó a acercase a su novia y la besó lentamente.

- Vale, entonces nos iremos Ian y yo a dar un paseo por el parque, cenaremos y después nos iremos a dormir pronto –dijo con una sonrisa triste.

Rachel sonrió y besó a su chica.


Brittany y Santana se vestían sentadas en los bancos de la clase con una sonrisa.

- Creo que esta clase no volverá a ser lo mismo –rió la rubia- ¿A qué habías venido, ha pasado algo?

- No, venía a invitarte a un café –sonrió tristemente la chica besando la sien de Brittany- pero creo que ya no te da tiempo.

- Me da tiempo uno rápido en la cafetería de la escuela, ¿te apetece?

- Claro, vamos.

Ambas salieron de la clase de la mano, en dirección a la cafetería. Se sentaron en una mesa apartada de los alumnos para tener algo más de intimidad.

- He estado esta mañana en casa de las chicas –bebió de su café la latina intentando sacar tema de conversación- Quinn estaba bastante preocupada… cree que Rachel esconde algo, y la verdad, Rachel está bastante rara...

Brittany, se limitó a asentir mientras bebía de su vaso. Sabía lo que le pasaba a la morena, y aunque no quisiera tener secretos con Santana, no era responsabilidad suya contar esa historia. Eso correspondía a otra persona.

- ¿Crees que llegarás muy tarde hoy a casa? –preguntó Santana cambiando de tema.

- No lo sé la verdad, me tienen con todo el papeleo de las competiciones… seguramente no llegue ni a la hora de la cena, lo siento cariño.

- Vale, tranquila –susurró la morena- no pasa nada, sólo… me hubiera gustado estar esta noche contigo.

- Santana –miró con ternura a su novia- Solo será esta noche, mañana estaré contigo todo el día.

Santana asintió triste, sin levantar la vista del vaso.

- No creo que esté ya cuando llegues Britt, tengo que ir esta noche a una cena de negocios.

- ¿Cena de negocios? –preguntó extrañada la chica- vale, te esperaré viendo una película.

- No mi vida, tu vete a dormir ¿vale?, no te quedes despierta hasta que yo vuelva, que mañana tienes que trabajar.

La morena se sentó cerca de ella, y cogió su cara entre las manos.

- Britt, te amo, con toda el alma… -susurró con los ojos vidriosos.

- Cielo, ¿qué te pasa? –preguntó confundida Brittany- ¿por qué lloras? Antes cuando estábamos...

- No me pasa nada tranquila –se aclaró la garganta la chica separándose lentamente cogiendo sus cosas para irse- me voy que llego tarde. Te quiero.

- Yo también –sonrió Brittany- intenta no venir muy tarde, que mañana tenemos cita en el médico y ya sabemos lo que te cuesta madrugar.

Santana asintió tristemente saliendo de la sala, dando un último vistazo a la que ha sido, es, y será siempre la mujer de su vida.


Doce de la noche. Santana estaba esperando con una nota en la mano, en el parque Lincoln. No pasaba nadie por allí, estaba en las afueras de Lima. Esa noche le recordaba a aquella en la que salió corriendo de allí para ir a Nueva York.

Acercándose a ella, vio una figura, un poco más baja que ella. Pero apenas podía ver nada. Cuando vio quien era de cerca, no se lo podía creer.

- ¿Se puede saber que haces tú aquí? ¿Eres tú quien me escribe los anónimos?

De repente sintió un fuerte golpe en la cabeza y todo se volvió oscuro.


Bueno, creo que ahora empieza la parte movida. No todo podía ser felicidad ¿no? :P

Espero sus opiniones y sus comentarios. ;)

El próximo capítulo intentaré colgarlo antes, pero este mes estoy trabajando más que nunca y apenas puedo estar en el PC.

Nos vemos¡

...Mune9117...