¡Hola a todo el mundo de nuevo!
Como siempre digo, muchas gracias por el apoyo. Tranquilos un poco de paciencia, todo se descubrirá en su momento, no os preocupéis. Pero me gusta que hagáis suposiciones :). Algunas son muy buenas, incluso mejores que mi idea original jeje.
Este capítulo me ha quedado algo corto en comparación con los que estaba colgando últimamente, pero ando algo liada, y aunque lo tengo prácticamente escrito siempre retoco y añado o quito cosas. Ya llevaba mucho tiempo sin actualizar, así que he preferido colgar este trocito.
Lo dicho, os dejo con el capítulo.
Ninguno de los personajes me pertenece, pero la historia si ;)
- Chicos, prestarnos un poco de atención, tenemos una cosa que deciros…
Tras hablar toda la noche, Quinn y Brittany habían decidido reunir a todo el Glee Club al día siguiente en casa de la psicóloga para contarles lo que estaba pasando. No sería una buena idea ocultárselo y quizás podrían ayudarlas aportando algún tipo de idea para encontrarlas.
- ¿Qué os pasa, os vais a casar ahora vosotras dos? –comentó Puck riéndose.
Mercedes dio un codazo a Puck para que se callara. No sabía lo que estaba pasando, pero observó la triste mirada de Britt y la mirada huidiza de Quinn. Algo no iba bien. Solamente había visto esas miradas una única vez.
FLASHBACK
Quinn reunió a todo el Glee Club un jueves por la tarde. Después de haber terminado el instituto, aun se reunían algunas tardes para no perder el contacto.
Hacía un mes que Santana se había ido. Nadie sabía nada de la latina, salvo ella. Cada vez que la preguntaban dónde estaba su amiga, ella ponía escusas diciendo que estaba enferma, o que se había ido de vacaciones. Pero ya no podía mentir más.
Todos estaban sentados en una mesa de un bar del centro de Lima, a la espera de que Quinn comenzara a hablar. La chica, apenas levantaba la mirada del suelo. Mercedes se acercó lentamente a la rubia, obligándola a mirarla a los ojos. Lo que vio la chica no le gustó nada. Los ojos siempre claros y alegres de Quinn, ahora se habían vuelto oscuros y llenos de tristeza.
- ¿Qué pasa Quinn?
- Os he reunido aquí porque os tengo que contar algo –comenzó la chica- sobre Santana.
En ese momento, Brittany que estaba con la mirada perdida cogida de la mano de Artie, la soltó y prestó toda su atención a la otra rubia. En el mes de ausencia de la latina, apenas se había dejado ver y no se separaba del chico.
- Desde que terminamos las clases, os he estado diciendo que Santana estaba enferma o que estaba de viaje, cuando me preguntabais por ella… y la verdad que… eso es mentira.
Un murmullo general se apoderó de la mesa. Rachel, era la única que no estaba sorprendida, porque aunque no conocía dónde se encontraba Santana, ya sabía que la latina se había ido. Cogió la mano de su novia por debajo de la mesa, dándola todo el apoyo posible.
- ¿Qué ha pasado con ella entonces?
- Se ha ido de Lima.
Todos se quedaron en silencio mirando a la chica. Brittany comenzó a derramar sin control lágrimas por sus mejillas al igual que Tina.
- ¿Cómo que se ha ido? –preguntó Mercedes confundida y enfada- ¡Cómo se va a ir sin despedirse! ¡No puede ser tan perra!
- Mercedes, ya sabéis que no se encontraba en su mejor momento y no creo que pudiera soportar una despedida… Tienes que comprenderla…
- ¿Y dónde se ha ido? –preguntó Tina sin darla opción a continuar.
- Eso… no os lo puedo contar, es una promesa. Sólo os puedo decir, que está bien y que ahora tiene una nueva vida.
FIN DEL FLASHBACK
- ¿Dónde están Rachel y Santana? –preguntó directamente Mercedes.
Brittany se sentó en la silla justo enfrente de todos y comenzó a sollozar. Ninguno se esperaba esa reacción por parte de la bailarina y desviaron su atención a Quinn en busca de respuestas, cada vez más nerviosos. La psicóloga se acercó a su amiga, poniéndola la mano en el hombro y besando de manera protectora su pelo, intentando tranquilizarla.
- ¿Qué demonios está pasando Quinn? –preguntó Blaine dando la mano a Kurt.
- Es complicado de explicar… veréis… desde que Santana se mudó de Nueva York a aquí, las dos recibían anónimos, pero no le dieron importancia creyendo que era alguien de sus trabajos.
- ¿¡Cómo!? ¿¡Están bien!? –preguntó Tina abrazándose a Mike.
- Nosotras… ellas… -sollozaba Brittany enterrando su cara entre sus manos.
Todos los chicos estaban en estado de shock. Mercedes se acercó a la bailarina, abrazándola y acariciando su pelo. Quinn se agarraba fuertemente al respaldo de la silla de la chica con los ojos fuertemente cerrados, intentando encontrar la fuerza que le faltaba para contar todo. Kurt se acercó a ella, dándola la mano y mirándola fijamente a los ojos.
- No sabemos dónde están… -susurró Quinn.
- ¿Habéis ido a la policía? –preguntó alarmado Puck acercándose también a las chicas.
- Fuimos ayer a denunciarlo, pero aun no saben muy bien por dónde empezar… si es alguien del trabajo, si es alguien del pasado, si hay alguna relación entre ambos secuestros o no….
- Sabéis que para todo lo que necesitéis vamos a estar ¿verdad? –dijo Kurt con una sonrisa triste abrazando a ambas chicas.
- Somos una familia –aclaró Finn uniéndose al abrazo- estaremos unidos y las encontraremos.
Santana se encontraba tumbada en la cama, mirando al techo de la habitación. Había pasado una noche horrible sin apenas poderse mover por culpa de la paliza que la habían dado el día anterior.
Rachel por el contrario, estaba inquieta. Caminaba por toda la habitación intentando pensar alguna manera de salir de allí. Al ver a la otra morena con la mirada perdida, se sentó enfrente de ella intentando llamar su atención.
- ¿En qué piensas Santana?
La latina apartó la mirada del techo por un instante, poniendo su atención en Rachel.
- Ayer por la mañana, Britt y yo teníamos cita con el médico.
- ¿Al médico? ¿Os pasa algo? –preguntó asustada Rachel tocando suavemente el hombro de Santana.
- No, no nos pasa nada, al menos de momento –Santana suspiró volviendo la vista al techo- Teníamos cita con el ginecólogo de una clínica del centro –dijo la latina con una sonrisa triste.
- ¿Con el ginecólogo? –preguntó confundida Rachel, comenzando a abrir exageradamente los ojos cuando comenzó a comprender lo que estaba pasando.
- Era una consulta para saber si la inseminación había ido bien…
- ¿¡Vais a tener un bebé!?.
La morena se acercó a la abogada para abrazarla y darla la enhorabuena, pero la esquivó dándola la espalda y mirando a la pared.
- ¿San? ¿Qué pasa? ¿No te hace ilusión? Brittany estará super ilusionada, estuve hablando con ella hace poco sobre el tema y…
- ¡PARA RACH! –frenó la latina bruscamente el monólogo de su amiga- ¡NO QUIERO HABLAR DE ELLO! ¿VALE?… Solo espero que no funcione…
- ¿¡Cómo puedes decir eso Santana!? –gritó enfadada Rachel- Estás jugando con las ilusiones de tu novia.
- Rachel, no tienes ni idea de por qué lo estoy diciendo asique por favor no te metas…
- ¡Me meto porque Brittany es mi amiga al igual que tú! Estás metiendo la pata Santana… dime que eso que dices no lo piensas realmente, por favor…
- Es lo mejor.
- ¡COMO PUEDES DECIR QUE ES LO MEJOR! –gritó Rachel indignándose y apartándose de la latina- ¿¡NO QUIERES TENER UN HIJO CON BRITT!?
Santana se puso boca abajo y enterró la cara en la almohada intentando dar por finalizada la conversación. Rachel muy enfadada tiró sin ningún tipo de cuidado del brazo de la latina causando que cayera de la cama. Cuando levantó la cabeza, Rachel vio que la chica estaba llorando.
- Santana… ¿qué… -Rachel se acordó en ese instante de la paliza del día anterior- lo siento Santana de verdad, no me acordaba de lo de ayer, ¿estás bien? Lo siento…
- ¡CLARO QUE QUIERO TENER HIJOS CON BRITTANY, RACHEL! ¡LLEVO TODA MI VIDA PENSANDO CÓMO SE LLAMARÍAN! ¡CÓMO SERÍAN!… -gritó Santana desgarrada- ¡LO QUE NO QUIERO ES DEJARLES SOLOS! ¡ESO ES LO QUE NO PUEDO SOPORTAR!
- No te entiendo…
- Si la inseminación ha funcionado, Brittany estará embarazada y, ¿qué pasa si no salgo de aquí? Brittany, complemente sola. No es justo.
Rachel la miró triste sin saber qué decir. Nunca había visto así a Santana.
- Lo decidimos un par de días antes de enterarme de recibir el anónimo citándome en el parque… -aclaró la latina más calmada, limpiándose la cara con las manos.
- Cálmate, saldremos de aquí y tu tendrás un precioso bebé… -intentó calmar la chica a la latina- Si pensabas todo esto San, ¿porqué accediste a ir a la clínica e iniciar el tratamiento, porqué no te negaste?
- ¿Cómo le dices a tu novia que no quieres tener hijos con ella, cuando dos días antes estabas mirando cosas para el bebé? No pude Rach… no pude…
Sam se acercó a la cocina donde estaba Quinn preparando cafés sin hacer ruido. Después de hablar con los chicos del Glee Club, decidieron que lo mejor era no dejar a ninguna de las dos solas, asique se quedarían por turnos haciéndolas compañía y ayudándolas en todo lo posible. Sam y Mercedes serían los primeros.
Al abrir la puerta, Sam vio llorando a Quinn sirviendo las tazas. El chico se acercó corriendo abrazándola por la espalda. La rubia se derrumbó en sus brazos, llorando desconsolada. Sam sin saber muy bien qué hacer, comienza a acariciar lentamente su pelo, sin soltarla.
- Tranquila Quinn… las vamos a encontrar, ya lo veras.
- Sam… yo… Rachel… mi niño… -sollozaba intensamente la chica entre los fuertes brazos del chico- San… a ella… la eché de casa… estaba enfadada…
Quinn comenzó a llorar más fuerte, causando que Brittany y Mercedes aparecieran de inmediato, alarmadas por el ruido.
- ¡QUINN! –gritó Mercedes entrando a la cocina corriendo junto a la chica- Sam, la está dando un ataque de nervios…
Sam soltó a la chica nervioso, haciendo que Quinn cayera de rodillas al suelo, murmurando palabras sin sentido mientras seguía llorando. Antes de darse cuenta, Brittany la refugió entre sus brazos. Nunca la había visto así.
- Lo siento tanto B…
- Deja de echarte la culpa, ¿Vale?... No tienes la culpa de nada cariño. Respira lentamente Quinn, tranquilízate….
- Tenía que haberla obligado Britt… si hubiera denunciado, Rach quizás también lo hubiera hecho… ahora vuestro hijo…
- ¿Hijo? –preguntó Mercedes con los ojos muy abiertos- ¿Vais a tener un bebé?
- Si, estoy embarazada de tres meses –aclaró Brittany con una sonrisa de lado, acariciando suavemente la cabeza de su amiga, mientras esta se abrazaba fuertemente a su amiga, con los brazos alrededor de su cintura y la cara enterrada en el cuello de la chica, comenzando a controlar su respiración.
Mercedes se quedó paralizada. Todo este asunto se complicaba por momentos.
- Ahora debería de estar dando de comer a Ian… -susurró Rachel sentada en el suelo, mientras Santana trataba de llegar al único ventanal de toda la habitación.
- No te preocupes, estarás dándole de comer dentro de nada –sonrió levemente la chica- ven Rachel, ayúdame a llegar a la ventana.
- No sé cómo te puedes mover después de lo de ayer… -comentó Rachel ayudando a la chica a asomarse- ¿Ves algo?
- Es… una especie de polígono industrial… -comentó confundida la latina- no sé cuando, ni por qué, pero yo he estado aquí antes…
Santana cambió posiciones con la otra morena para ver si a ella le sonaba algo de por allí.
- No me suena de nada San… ¿Seguimos en Lima?
- Espero que sí… -dijo suspirando la latina acercándose a la cama- Esto no sirve para nada, de vuelta al principio…
Santana suspira y se tumba dolorida, pensando de qué conoce aquel polígono. Rachel se tumba acurrucándose a su lado sin decir nada y comienza a dormirse.
Las dos chicas están totalmente dormidas cuando un ruido tras la puerta las sobresaltó. Instintivamente se cogen de las manos y se miran buscando apoyo.
- Tú –dice la voz del hombre una vez dentro, señalando a la morena más baja- te vienes conmigo.
Rachel miró con pánico a Santana, la cual pasó el brazo por encima de sus hombros y besó su sien de manera protectora.
- No va a pasar nada –intentó tranquilizar en vano la latina- ten mucho cuidado ¿ok? Yo te estaré esperando aquí.
Rachel se levantó y se fue junto con el hombre.
Quinn y Brittany estaban en el salón de las Faberry, hipnotizadas mirando a Ian en su carrito. Había estado todo el día con los padres de Rachel, que aun no sabían nada. Quinn apartó la visa de su hijo, para mirar a su amiga por unos segundos.
-¿Sabes? –comentó la psicóloga con una sonrisa triste- Ian ya la echa de menos.
Brittany acarició suavemente la mejilla de su amiga, en señal de apoyo mientras volvía de nuevo la vista al pequeño.
- Te quería decir una cosa Britt, sé que no es fácil esta situación… -dijo Quinn cogiéndola de la barbilla obligándola a que la mirase- pero te tienes que cuidar. Por el bien tuyo y del bebé.
- Quinn… ya me cuido…
- No mientas B… en estos dos días te he estado observando. Apenas pruebas bocado y no hablemos de dormir. Ahora mismo tú eres la única responsable de vuestro hijo, tienes que cuidarlo y cuidarte hasta que Santana vuelva para mimaros.
Brittany asintió con los ojos llorosos.
Rachel pasó por un largo pasillo, cogida del brazo por aquel hombre. Llegaron a una puerta metálica, la cual se abrió automáticamente.
- Dentro hay ropa. Date una ducha y abre la puerta que da a la otra habitación. Tienes media hora.
Rachel esperó que aquel hombre desapareciera para entrar al cuarto. Era una reproducción exacta del vestuario de su antiguo instituto. No le faltaba un detalle. Las taquillas, las duchas, los bancos. Tal como ella lo recordaba.
Extrañada, cogió la primera ropa que encontró, se duchó y se dirigió a la otra puerta.
Al pasar al cuarto contiguo, no puede creer lo que ven sus ojos. El gimnasio del instituto. Lo único que ve, es una mesa en el centro de la pista, la cual está iluminada con velas y a alguien esperándola sentado.
- Hola Rachel, te estaba esperando.
¿Quién será ese desconocido? Jaja bueno, os dejo hasta el próximo capítulo. Como avance, decir que conoceréis un poco la vida de Santana en NY y la vida de Brittany sin ella.
Espero sus comentarios, como siempre. Ayudan mucho ;).
...Mune9117...
