¡Hola a todos!

Creo que estoy siendo muy cruel con el tema de no desvelar la identidad o las identidades de los secuestradores jeje. Hoy queda medio solucionado (si fuera totalmente, la trama se acabaría prácticamente…).

He tardado un poco más de la cuenta en colgar este capítulo, lo siento, ha empezado la universidad y estoy hasta arriba de cosas.

Un pequeño aviso: el Flashback, me quedó algo largo y lo he tenido que dividir en varias partes. Como aclaración que seguro que ya sabéis, toda la letra cursiva en esta ocasión, es parte del Flashback.

Espero que les guste. Un abrazo. Sin demorar más os dejo el capítulo.


Ninguno de estos personajes me pertenece, pero la historia si ;).


Tres días.

Tres días sin saber nada de ellas.

Tres días en los cuales Quinn y Brittany no se habían separado la una de la otra y apenas habían salido de casa. Los chicos del Glee Club se preocupaban por no dejarlas solas y hacerlas toda la compañía posible.

Por la mañana, ya que la policía no ponía de su parte, decidieron investigar seriamente por su cuenta, empezando por encontrar posibles culpables en el instituto, dónde Rachel y Santana habían coincidido por primera vez. Habían estado buscando en sus viejos anuarios durante bastante tiempo, ayudadas por Kurt y Blaine. Después de un par de horas y muchas llamadas, Blaine decidió que lo mejor era tomarse un descanso.

- Brittany... Kurt y Quinn dentro de un rato van a ir a hacer la compra, ¿qué te apetece para comer hoy? -se acercó Blaine a la rubia con un bol de cerámica en las manos.

- Cualquier cosa me vale… -dijo desganada la chica sin despegar la vista el anuario- no tengo mucha hambre.

- Toma, te he preparado esto, me ha dicho Quinn que te encanta–sonrió el chico a su amiga tendiéndola el bol, que estaba repleto de mango pelado y picado en trozos pequeños- No has probado apenas bocado en el desayuno... come un poco. Os vendrá bien...

- Blaine, no me apetece…

- Venga Britt, no me hagas el feo… después de habértelo preparado…

Blaine sonrió viendo como la chica cogía un pedazo lentamente y se lo llevaba a la boca. Todos, estaban muy pendientes de que no descuidara su salud, por todo lo que estaba pasando con Santana.

- ¿Te pasa algo? -preguntó Brittany viendo no dejaba de mirarla.

- No...

- Venga, algo te pasa… dímelo.

- Solo… ¿puedo hacerte una pregunta?

- Claro –dijo la bailarina limpiándose las manos con una servilleta que le tendía Blaine- dime.

- Sé que es una tontería preguntarte esto, pero… ¿Lo sientes?

- ¿El qué? -preguntó confundida mirándolo.

- A tu hijo...

Brittany sonrió levemente cogiendo el bol y poniéndolo entre ambos para que Blaine también cogiera.

- El médico me ha dicho que aun es muy pequeño, seguro que dentro de un par de semanas lo notaré… –aclaró la rubia llevándose otro trozo a la boca- ¿Porqué me preguntas?

- Quiero pedirle a Kurt que adoptemos –le susurró con una sonrisa- llevo tiempo pensándolo... viendo a Mike y a Tina convivir con Charlie y a Quinn y Rachel con Ian… La verdad que me encantaría estar también así.

Brittany lo abrazó de repente sorprendiendo a Blaine y le dio un beso en la mejilla.

- Seréis buenos padres, seguro.

- Es un secreto que solo sabes tú, así que no se lo puedes decir a nadie.

- Claro, tranquilo.

Brittany le tendió el meñique en señal de juramento intentando mantener una expresión seria, mientras que el moreno se lo cogió con el suyo con una sonrisa.

- Gracias –sonrió Blaine para quedarse serio después- sólo una cosa más, si quieres hablar con alguien… simplemente desahogarte, solo tienes que decírmelo.

- Lo sé… Gracias...

Ambos siguieron comiendo en silencio, hasta que Kurt entró al salón con el pequeño Ian en brazos, seguidos por Quinn. El niño se cogía fuertemente al pañuelo que tenía el chico en el cuello con una sonrisa.

- ¡Mira cariño! -gritó Kurt a su novio- a nuestro ahijado le encantan los pañuelos… como a mí...

Blaine asintió mirando fijamente al otro chico con una sonrisa enorme, literalmente derritiéndose por la escena de su chico con el niño. Brittany le miró con una leve sonrisa.


Santana estaba tumbada, inquieta por la ausencia de Rachel. Llevaba toda la noche y parte de la mañana sin aparecer. Estaba tardando demasiado. No quería pensar que la estuvieran apaleando como la hicieron a ella. No podría ver a Rachel en esas condiciones, sólo de imaginarlo se le ponía la carne de gallina.

- Esto no puede seguir así, no nos podemos quedar aquí eternamente, tenemos que pensar cómo en escapar -dijo la latina en voz alta hablando consigo misma- tiene que haber algún tipo de relación entre Rach y yo que se nos esté olvidando... pero ¿cuál?

Apoyó la cabeza en la pared, respirando con suavidad para calmarse y poder pensar con claridad. Pero por más que lo intentaba, no podía recordar nada.

- ¡ESTO ES DESESPERANTE! –gritó la chica pateando la mesa causando un fuerte ruido al volcar- este sitio... yo he estado antes aquí… venga Santana... piensa...

Decidió volver a asomarse por si recordaba algo visualmente. Levantó la mesilla que estaba en el suelo y la acercó debajo de la ventana. Se quedó mirando las naves industriales intentando recordar... cualquier cosa... cuando vio pasar un avión y su cerebro y sus recuerdos se encendieron de repente...


Rachel aun no daba crédito.

Llevaba muchas horas atada y sentada en una silla en la misma posición mirando al suelo, intentando pensar que todo aquello era una pesadilla y que pronto se despertaría al lado de su mujer y su hijo.

Nunca lo habría dicho, nunca. Nunca hubiera pensado que podría ser él el causante de todo esto.

- No puedo creer que hayas sido capaz de hacerlo.

- Te lo he dicho ya varias veces... por ti, sería capaz de cualquier cosa.

- Creía que habíamos acabado bien, Jesse. Que lo habías aceptado.

- Yo no puedo aceptar algo que no tuve opción a decidir Rachel. Lo decidiste únicamente tú.

Llevaban toda la noche discutiendo. Al llegar, después de darse cuenta Rachel de quién se trataba, se volvió loca y empezó a tirar todo lo que encontraba en la sala, contra él. Jesse la cogió como pudo y la ató a la silla.

El chico se acercó por décima vez a Rachel, con una rosa en la mano. La levantó la cabeza e intentó besarla. La morena giró la cabeza asqueada y mirándole con odio.

- Será mejor que todo esto sea por las buenas Rachel, si no quieres que te pase algo.

- ¿Qué me va a pasar, lo mismo que a Santana? –preguntó con odio intentando darle con los pies a pesar de tenerlos también atados- no sé cómo has podido hacerla eso, si era un problema entre nosotros… ¡CASI LA MATAS! ¡LLEGÓ INCOSCIENTE, ANIMAL!

- Aunque me hubiera gustado en su momento hacerlo, porque Santana era insoportable en el instituto… –dijo con una sonrisa- yo no soy el culpable de la paliza…

- ¿Entonces quién es?

- Eso ya lo averiguará ella, tú no seas impaciente cariño.

- ¡NO ME LLAMES CARIÑO! –gritó la morena intentando soltarse- ¡LA ÚNICA QUE TIENE ESE DERECHO ES MI MUJER! ¿¡LO HAS ENTENDIDO MALDITO CABRÓN!? ¡AMO A QUINN!

- Bueno, eso se puede cambiar, tienes toda una vida para entrar en razón. En el fondo de tu corazón sabes que yo soy mejor opción que ella. Además podemos ser una familia, puedo aceptar a Ian como nuestro hijo si quieres, aunque sea un bastardo… –rió el chico acariciando la mejilla de Rachel suavemente mientras que esta le escupió a la cara.

- No vuelvas a nombrar a mi hijo… -susurró con ira la chica- no te atrevas a ensuciar su nombre en tu boca o te juro que en cuanto pueda te mataré. Quinn y yo somos sus madres. Tú, no eres nadie.

Jesse se sacó un pañuelo del bolsillo con una sonrisa, se limpió y soltó a la morena. A pesar de que Rachel se resistió, Jesse era mucho más fuerte, la cogió del brazo sin darle oportunidad a escapar.

- Vamos, no te resistas, que ahora te acompaño a tu habitación con Santana –rió el chico- para que veas que soy todo un caballero.


Brittany seguía dando vueltas a su comida sin probar bocado. Si estuviera en otra situación, estaría repitiendo la lasaña especial de Kurt, pero ahora, no le entraba nada. Levantó la cabeza y vio tres pares de ojos mirándola fijamente.

- ¿Podéis dejar de mirarme? –comentó la rubia molesta- me ponéis nerviosa si estáis continuamente haciéndolo.

- Sólo nos preocupamos por ti Britt… -susurró Quinn

La psicóloga intentó cogerla la mano, pero Brittany la apartó y concentró toda su atención en el plato de lasaña, sin decir nada. Quinn suspiró y se levantó de la mesa supuestamente para dar de comer a Ian, desapareciendo por las habitaciones. Kurt suspiró poco después y se sentó al lado de Brittany.

- Britt, Quinn está muy preocupada… -susurró el chico- ella cree que tiene la culpa de que esté pasando todo esto… y se creerá culpable si algo le pasa a tu hijo…

- Eso no es cierto… ella no tiene la culpa de nada. Yo tendría tanta culpa como ella por Rachel...

- Ninguna tenéis la culpa cielo, pero ella si lo cree… sé que es difícil, pero necesita también tu apoyo y ayudarla a asegurar que vuestro hijo va a estar bien hasta que venga Santana. Ese sería un buen paso para animar a Quinn.

Brittany asintió y puso rumbo a la habitación. La puerta estaba entornada y al asomarse por la rendija, vio a la otra rubia sentada en la cama con Ian en brazos y llorando levemente.

- ¿Quinn? –dijo haciéndose notar tocando la puerta.

- Si, espera, ahora mismo salgo –contestó apresuradamente la chica limpiándose la cara- estoy cogiendo algunas cosas para Ian.

Quinn salió con la bolsa del pequeño en un brazo y el niño en el otro. Brittany besó su mejilla y la sonrió levemente, cogiendo al niño después.

- Hoy voy a darle yo de comer –dijo Brittany abrazando al niño y poniendo rumbo al salón- Vamos a terminar de comer los dos juntos, ¿verdad que si rubito?

Quinn sonrió levemente y se sentó en el sillón junto a Kurt y Blaine, viendo con una sonrisa como Brittany y Ian empezaban a comer.


Santana seguía paralizada agarrada a los barrotes para evitar caerse. Respiraba con dificultad, se sentía mareada, desorientada. No sabía quién estaban detrás de esto, pero ya sabía cuando había estado aquí.

FLASHBACK

Cinco meses antes de su partida a Nueva York...

Ya llevaba saliendo un mes con Brittany y se había convertido en el mejor de su vida. Por primera vez, se sentía querida. No es que antes Brittany no la quisiera… pero ahora era distinto. Esa sensación incómoda, extraña, que tenía cada vez que estaba con ella, con su amiga, ahora tenía un nombre. Amor.

Hoy era el cumpleaños de Tina, y habían decidido hacer una fiesta sorpresa en casa de Blaine que estaba casualmente vacía ese fin de semana.

Santana iba conduciendo su coche con una sonrisa en busca de su novia, acompañada por Quinn que iba sentada en el asiento del copiloto. Aparcó justo enfrente de la casa de Brittany y sacó su móvil para enviarla un mensaje y avisarla de que ya la estaban esperando.

"Baby, estamos esperándote justo enfrente de tu casa. No tardes, no puedo estar tanto tiempo a solas con Quinn ;). Te quiero (L). S"

A los diez segundos sonó su móvil, cogiéndolo rápidamente con una sonrisa, causando la risa de Quinn.

"Ahora mismo salgo. LordT me había escondido el bolso para que me quedara con él. Pero ya me ha dicho dónde está. No tardo. Te amo :). B"

- Oh Dios –dijo la rubia que seguía riéndose, sacando de su trance a Santana- deberías de verte la cara cada vez que hablas con ella.

- Cállate ya Fabrey –se quejó la latina con una sonrisa- ¿has llamado a los demás para saber dónde están?

- Me ha llamado Mercedes hace un rato. Ya están todos en casa de Blaine preparando las cosas –comentó la rubia revisando su bolso de nuevo- Si no hubieras tardado tanto, ya estaríamos allí López…

- Siempre quejándote… qué más dará llegar un poco más tarde…

Brittany salió por la puerta despidiéndose de sus padres. Llevaba un short negro, con una blusa blanca y larga que dejaba al descubierto sus hombros, su pelo suelto y ligeramente ondulado, caía sobre ellos. Santana se quedó paralizada, mirándola con una sonrisa mientras se acercaba al coche.

Quinn negaba con una sonrisa mientras miraba a su amiga. La encantaba ver así de feliz a Santana. Brittany, rápidamente entró en la parte trasera del coche, asomándose después entre los dos asientos delanteros.

- ¡Hola Quinny! –saludó alegre la rubia dándola un beso en la mejilla.

Antes de hacer cualquier otro movimiento o decir otra cosa, cogió la cara de la morena y a pesar de ser una posición incómoda, la besó suavemente en los labios, cogiendo por sorpresa a la latina.

Cuando Brittany se separó, Santana seguía paralizada y Quinn se empezó a reír por la cara de la chica.

- Britt… -reprochó la morena- no podemos…

- Santana, los cristales de tu coche son oscuros, es de noche y Q ya sabe que somos novias… -contestó triste la bailarina sentándose bien en el asiento- lo siento por quererte dar un beso…

Quinn miró a Santana reprochándola su comportamiento. La latina se giró suspirando para mirar a su chica, pero esta se puso a mirar por la ventana sin ganas de hablar.

- Venga, que ya nos esperan –dijo Quinn rompiendo el silencio incómodo que se había formado- arranca Santana.

A la media hora, ya estaban llamando a la puerta de la casa de Blaine. Kurt salió a recibirlas, un poco más alegre que de costumbre. Entraron directamente al sótano dónde estaba ya todo preparado, por una puerta que estaba en el hall de entrada a la casa.

Vieron a Puck, a Artie y a Finn jugando a la consola con un vaso de bebida; Mike y Sam estaban sirviéndose una copa en una barra de bar improvisada; Tina, Mercedes y Blaine, estaban riéndose sentados en un rincón con las antiguas fotos del moreno que estaban por allí. En los sillones sin beber, estaban Jesse St. James y Rachel hablando.

- ¿Qué hace aquí St. James? –preguntó la latina extrañada bajando por las escaleras.

- Llamó a Rachel esta tarde, ha vuelto de la Universidad por un tiempo. Supongo que estará buscando de nuevo salir con ella –aclaró Kurt dándolas un vaso con bebida a cada una.

Quinn resopló y se unió al grupo de Blaine, esquivando a todo el mundo, sin decir una palabra más. Santana la miró extrañada sin saber el por qué de ese comportamiento.

Cuando se giró a pedir explicaciones a su novia, Brittany ya había puesto rumbo al grupo de Puck. Santana se quedó con cara de confusión sin apartar la mirada de Brittany, que se sentó junto a ellos bebiéndose su copa y la de Artie de golpe.

La latina fue arrastrada al sillón por Kurt al verla paralizada en medio de las escaleras, junto con St. James y Rachel. Kurt entabló conversación con los otros dos chicos, pero Santana no podía evitar estar apagada, sintiéndose impotente, mirando a su chica sin poder hacer nada.

- ¿Verdad Rach? –preguntó Jesse intentando que Rachel participara en la conversación.

Desde que habían entrado las chicas andaba perdida en sus pensamientos mirando al grupo donde estaba Quinn.

- Perdona, no te estaba escuchando. ¿Qué decías?

Santana no pudo evitar soltar una pequeña carcajada por la respuesta de Rachel, consiguiendo que el otro chico la mirase enfadado. Rachel se sonrojó y movió nerviosa sus manos. Kurt, se aclaró la garganta e intentó iniciar de nuevo la conversación para evitar posibles conflictos.


Ya eran altas horas de la madrugada y casi todo el mundo cada vez está más borracho. Todos estaban juntos en círculo jugando al poker en el suelo y hablando de cosas sin sentido, salvo cuatro personas: Quinn y Mike que estaban apartados del grupo sin beber sentados en la barra, uno porque le tocaba llevar el coche, y otra por no estar en el grupo con todos y Artie y Brittany, que también estaban separados del resto, sentados en el sofá. Santana evitaba por todos los medios girarse y verlos.

Puck de repente soltó sus cartas con la boca abierta.

- Dios… si Brittany bailara así para mí, también me quedaría embobado –babeó Puck señalando justo detrás de las chicas.

Santana se giró, viendo a Brittany cómo bailaba encima de una mesa, justo enfrente de Artie. Apretó fuertemente la mandíbula sin apartar la vista de su novia.

- ¿Han vuelto? –preguntó confundida Tina a Santana.

- No lo sé… -contestó la latina de mala manera- supongo que si. Paso de este juego, voy a la barra con Mike y Quinn a servirme algo.

Santana se levantó y puso rumbo rápidamente dónde estaban los chicos, con los ojos llorosos. Mike al verla en ese estado y conociendo las borracheras lacrimógenas de la latina, consideró que lo mejor era dejarlas solas, así que, se levantó y se fue junto a Tina, dejando a ambas solas.

- ¿Y a ti que te pasa Santana? –preguntó confundida la rubia.

Santana suspiró y señaló con la cabeza a Brittany como estaba tonteando con Artie. En ese preciso instante, Brittany vio como ambas la miraban y se quitó su blusa, tirándosela después al chico, que la miraba extasiado.

- Dios Brittany… -balbuceó Artie.

- Santana, Brittany está dolida y borracha… sabes que es una mala combinación. Sé que no te va a gustar oírlo y menos en el estado que vas, pero tú tienes la culpa de que esté así. Tú y tu manía de aparentar ser una persona que no eres.

La chica se quedó callada bebiendo largamente de su vaso.

- ¿No crees que deberías de bajar un poco el ritmo? –dijo la rubia apartando el vaso de su amiga- Recuerda que tú llevas el coche.

- Y yo te recuerdo que me dijiste que te volverías con Mercedes y Brittany ya veo que no volverá conmigo. Así que, da igual –contestó de mala manera la latina.

- ¿Y tú?

- Cogeré un taxi.

- Santana…

- ¡Déjame en paz Quinn! –gritó la chica, calmándose al instante al ver el gesto triste de su amiga- Por favor Q… déjame sola…

- ¿Sabes lo que te digo? Haz lo que quieras… -la reprochó Quinn alejándose lentamente seguida por la atenta mirada de la latina- si crees que todos tus problemas desaparecerán así, adelante.

Santana volvió la vista a su vaso bebiéndolo completamente, sirviéndose otro de lo primero que encontró. Brittany no apartaba la mirada de ella mientras seguía bailando.

- ¿Qué te parece si nos vamos luego a mi casa Brittany? –preguntó Artie con una sonrisa mientras veía como Brittany bailaba de manera muy sensual para él.

- No.

- Venga…

- No Artie… -contestó la chica sin apartar la vista de su novia, gesto que no pasó desapercibido por Artie- no quiero.

- ¿Sólo me estas utilizando para calentarla y acostarte con ella? –dijo enfadado el chico- que sepas, que ella es la que te está utilizando y lo sabes… yo en cambio te quiero… no he dejado de quererte…

Brittany lo miraba paralizada sin saber qué decir. A pesar de todo lo que había pasado, ella lo seguía considerando su amigo. Cuando iba a responder, alguien la agarró por el brazo fuertemente.

- ¿¡Se puede saber qué te pasa!? –la susurró al odio Quinn señalando a la latina- Deja de hacer el ganso y lleva a tu novia a casa, que ya está lo suficientemente arrepentida y borracha por hoy. Sé que has bebido, pero salvo los dos primeros vasos, lo demás era todo sin alcohol.

La bailarina se sorprendió que su amiga fuera tan observadora y se lanzó abrazándose a ella sollozando. Quinn suspiró devolviéndola en abrazo, separándose a los pocos segundos para cogerla la cara y obligarla a mirarla a los ojos.

- B, todo esto –susurró sin dejar de mirarla- todo lo que tenéis, no es fácil para ella... tienes que tener paciencia. Te quiere y ahora más que nunca te necesita.

Brittany asintió levemente y besó la mejilla de su amiga.

- Gracias Quinn…

Quinn sonrió acariciando su pelo y llevándola junto a su novia.

- ¿Y ahora me dejas solo? –preguntó enfadado en voz baja el chico al ver a las dos alejarse de la zona- Perfecto…

Cuando ambas chicas estaban a pocos metros de la latina, Puck se acercó a Santana, sentándose en el taburete de al lado. Pasó su brazo por encima de su hombro y apartó un mechón de pelo de la cara de la morena suavemente. Quinn y Brittany se miraron por un instante, viendo la actitud de Puck y lo cariñoso que se estaba poniendo. Ambas se acercaron rápidamente.

- Sanny… -dijo la rubia intentando llamar la atención de su novia, mientras esta, miraba fijamente su vaso- me quiero ir a casa.

- Me parece genial, que te lleve Artie yo me quedo aquí… -susurró la morena con los ojos llorosos sin mirar a Brittany.

- Santana, por favor… -comenzó Quinn intentando mediar entre ellas- Brittany se encuentra mal y tiene que ir a casa.

- Si quieres podemos ir a un nuevo sitio que he conocido a tomarnos la última –comentó Puck interrumpiendo a las dos rubias con una sonrisa seductora acariciando la mejilla de Santana, ganando su atención.

- Puck, está borracha, déjala en paz –contestó Quinn dando un manotazo a la mano del chico y agarrando del brazo a la latina- Vámonos de aquí Santana

- Haré lo que yo quiera, como todo el mundo de esta sala parece hacer –dijo con mala intención hacia Brittany- Noah, vámonos.

Mientras ellas seguían discutiendo, Rachel seguía sentada junto con St. James. La chica, estaba prestando toda su atención a la discusión que había en la barra, pero el moreno parecía no enterarse de nada.

- Si, tenemos una nueva obra de teatro que… -seguía explicando Jesse mientras que Rachel miraba fijamente a Quinn.

- ¿Qué las pasará? –preguntó interrumpiéndolo.

- Cualquier tontería, ya sabes cómo se ponen cuando beben…

Rachel dejó de escucharle en el momento en el que Quinn se giró enfadada un segundo, encontrándose con su mirada y ambas sonrieron levemente, como si el tiempo se hubiera parado. Quinn vio con quien estaba sentada y con una mirada triste siguió hablando con la latina.

- Podéis llevaros mi coche si queréis yo no lo necesito, me voy en su coche. Vámonos Puck.

Santana apartó a las dos rubias y se apoyó en el chico para salir, porque apenas se podía tenerse en pie. Puck llamó la atención de los demás para decir que se iba con Santana así que todos decidieron que ya era hora de irse. Rachel se acercó corriendo a Quinn.

- Quinn… -comenzó con timidez la chica evitando su mirada- ¿Puedo irme con vosotras en vuestro coche?

- Claro –contestó Quinn con una sonrisa- Puedes… decir si quieres a Jesse que venga…

- Eh… no, el se irá a su casa en su coche… seguro –dijo la chica cogiendo su bolso rápidamente y empujando a las otras dos chicas para salir- Vámonos.

Brittany se dejó arrastrar por Rachel con lágrimas en los ojos con su móvil en la mano. Quinn se dio cuenta, obligando a Rachel a pararse y abrazando a la rubia para intentar calmarla.

- Brittany, cálmate por favor.

- Se ha ido con Puck… -contestó la chica con los ojos llenos de lágrimas- ella va a estar con Noah esta noche por mi culpa…

Quinn la abrazó más fuerte, observando a Rachel que la miraba con confusión.

- Ayúdame a meterla en el coche, dentro te cuento.

Ambas arrastraron a Brittany hasta el coche. Después, Rachel se subió a la parte del copiloto y Quinn a la del conductor. Antes de arrancar, Rachel posó su mano izquierda en la pierna de la rubia para ganarse su atención. Una sensación extraña recorrió sus cuerpos cuando lo hizo.

- ¿Qué ha pasado?

- Rach… -comenzó Quinn poniéndose roja de repente sacudiendo su cabeza- digo… Rachel… no sé porqué te he llamado así…

- Puedes llamarme Rach si quieres… me gusta –dijo con una gran sonrisa Rachel mirando a los ojos de la rubia.

Tras un momento de silencio, Quinn aclaró su garganta y continuó.

- Todo lo que está pasando aquí tiene una explicación… lógica… dentro de lo que cabe, pero no te la puedo decir.

- Ha pasado algo entre Brittany y Santana ¿Verdad? –preguntó la morena mientras que Quinn ponía el coche en marcha- en las relaciones a escondidas siempre pasa cosas así…

Quinn pegó un frenazo y se quedó paralizada agarrada al volante, mirándola con los ojos muy abiertos.

- ¿Cómo?… ¿tú lo sabes? –preguntó sorprendida Quinn.

- Bueno… tenía sospechas, últimamente Santana estaba muy contenta y tiene "esa mirada" con Brittany… además con todo lo que estaba pasando hoy, las estaba viendo y…

- Si Jesse se enterase que no le estabas escuchando… -comentó la rubia con una sonrisa arrancando el coche, dándose cuenta más tarde que había metido la pata- bueno, no es mi problema tampoco, lo siento, puedes hacer lo que quieras…

Rachel la miró extrañada con una sonrisa. ¿Ella también la había estado observando toda la noche? Brittany se asomó entre los dos sillones, interrumpiendo el momento, con la cara bañada en lágrimas.

- La he mandado un mensaje y no me contesta…

- A lo mejor tiene el móvil en silencio… -dijo Rachel mirando a la chica

- Ya sabes cómo es S con el móvil… no te preocupes.

- ¿Os podéis quedar esta noche conmigo? –suplicó Brittany a ambas- no quiero quedarme sola.

- Estarán tus padres cielo… no vas a estar sola –dijo Quinn parando en un semáforo.

- No, no están, por favor…

Rachel miró a Quinn, que la sonrió levemente.

- Claro que nos quedamos contigo Brittany -respondió la morena- Las dos.


"Mi vida por favor, no hagas nada con Noah… yo te quiero"

Santana iba tumbada en la parte de atrás del coche, prácticamente inconsciente. Miró un par de veces más el móvil y lo volvió a dejar en el bolso. Notó como Puck paraba el coche y aparcaba. Levantó como pudo su cabeza viendo que había aparcado a un lado de la carretera de un polígono industrial.

Observó al chico bajándose del coche y se subiéndose a la parte de atrás con ella. Puck estaba de rodillas entre sus piernas cuando cerró la puerta de golpe. La incorporó bruscamente, cogiendo su cara y besándola ferozmente.

- Dios nena como te echaba de menos… -gimió Puck obligando ahora a Santana a tumbarse completamente para ponerse encima de ella.

Santana cerró fuertemente los ojos mientras veía a Brittany con Artie en la fiesta. No era del todo consciente de lo que estaba pasando, hasta que Puck pasó unas de sus manos por su pecho y comenzó a morder su cuello.

- Para Puck… -sollozó la morena empujando los hombros del chico- no quiero…

- ¿Porqué? Vamos nena, relájate… –susurró Puck besándola de nuevo el cuello y desabrochando el botón de su pantalón con una mano y con la otra cogiendo sus muñecas inmovilizándola- sé que me echas de menos…

- En serio Puck, para… -lloraba Santana intentando zafarse del chico como podía, mientras que él la arrancaba la camiseta

- Dios… - siseó el chico levantando la falda de la chica situándose entre sus piernas.

- ¡NO PUCK! ¡PARA! –gritó la chica llorando amargamente bajo la mirada del chico. Puck se serenó de golpe al ver lo que estaba haciendo y en qué condiciones estaba su amiga.

- Joder… -dijo separándose de golpe de Santana abroncándose el botón e intentando tapar a la chica con una manta que tenía en la parte de atrás, pero la latina se alejaba de él- Santana lo siento, de verdad… estoy borracho y no sabía lo que estaba haciendo de verdad… te juro que lo siento mucho… Yo te quiero y te echaba de menos…

- Déjalo Noah –suspiró la chica sin mirarle- déjame aquí y vete por favor…

- No te pienso dejar aquí sola en este polígono industrial… esto está a las afueras, me lo enseñó un amigo, apenas pasa gente por aquí…

- Me da igual, ya llamaré a alguien… ¡VETE PUCKERMAN! –gritaba la chica bajándose del coche tapándose con el abrigo- ¡DÉJAME SOLA!

- Santana llama a alguien y hasta que vengan me quedo contigo… puedes estar dentro del coche y yo fuera… por favor soy un imbécil... no quiero que te pase nada…

Santana se volvió a separar amenazando con correr si el chico no se iba. Puck se subió y arrancó el coche sin decir nada más dejándola sola en aquel polígono. La morena se sentó en el suelo y se puso a llorar hecha un ovillo. Cogió su móvil y llamó a Brittany.

- Cariño… ¿dónde estás? –comenzó a preguntar Brittany sin dejarla responder.

- Britt… -susurró la latina comenzando a llorar- lo siento mucho…

- Santana ¿dónde estás? ¿qué te pasa cielo?

- Yo… estoy sola… no sé dónde…ven a buscarme por favor…

- San, primero me tienes que decir dónde estás… -comenzó la rubia a vestirse en su habitación con el móvil en su oído- intenta buscar algo que me pueda orientar…

Santana levantó la cabeza y echó un vistazo a su alrededor. De repente pasó un avión por encima de ella, cercano al suelo.

- Tiene que estar cerca del aeropuerto… hay… una tienda de recambios para bicicletas, una nave grande de "Almacén de Tim", esa tienda de muebles que le gusta a tu madre…

- Creo que ya sé dónde estás, no te muevas –susurró alarmada la chica- escóndete, ¿vale? No tardo…

Brittany salió corriendo de la habitación encontrándose a las otras dos chicas viendo una película tumbadas cada una en un sillón.

- ¿Qué hacéis viendo una película en lugar de estar durmiendo?

Rachel y Quinn se miraron incómodas y cuando iban a contestar, Brittany salió corriendo con las llaves del coche hacia la cocina para coger una botella de agua y un termo de café.

- ¿Dónde vas con eso? –preguntó Quinn levantándose del sillón seguida de Rachel.

- Me ha llamado Santana, estaba sola y llorando en el polígono industrial de comercio que está cerca del aeropuerto -comentó la chica alterada- esto es por si necesita entrar en calor y eso por si lo necesita.

- ¿¡Cómo!? –gritaron las otras dos chicas- ¿Y el imbécil de Puck?

- No lo sé, ni lo quiero saber. Por su bien.

- ¿Te acompañamos? –preguntó Rachel mirando a la chica como estaba.

- No, déjala que vaya ella sola. Santana no estará cómoda si aparecemos por allí y será peor –respondió Quinn- vamos, yo te acompaño a casa.

- Da igual de verdad, vivo aquí al lado… -contestó con una sonrisa Rachel.

- No hace falta que os vayáis, la acompañaré a su casa y nos quedaremos allí.


Brittany salió corriendo hacia el coche. Hacía mucho que no conducía. Pero la daba igual, no la dejaría sola más tiempo.

Después de media hora, dejó el coche mal aparcado y se bajó corriendo, buscando a su novia. Vio un bulto negro apoyando en la pared y temblando. Se acercó corriendo abrazándola sintiendo como la latina se abrazaba fuertemente a su novia.

- Britt… lo siento mucho… de verdad…

- La que lo siente soy yo San… -susurró a su oído- vamos a casa… ya hablaremos mañana.

La cogió como pudo y la sentó en el asiento del copiloto, tapándola con una manta. Brittany prestó toda su atención a conducir, pero en cada semáforo que tenía que parar, no podía evitar mirarla.

Esperaría lo que fuese por ella. Días, semanas o años.

FIN DEL FLASHBACK

- El polígono comercial del aeropuerto… -susurró la chica- estamos en el polígono comercial del aeropuerto…

Dos segundos después, un fuerte golpe abrió la puerta, para dejar paso a Rachel, empujada por la persona que la acompañaba.

- Ya vendré más tarde para que sigamos hablando…

Rachel se quedó mirando a la puerta, cuando sintió unos brazos rodeándola por los hombros. Santana estaba fuertemente abrazada a ella, sin soltarse. Rachel suspiró y correspondió al abrazo.

- ¿Estás bien? ¿Te han hecho algo? –preguntó la latina mirándola a los ojos.

- Estoy bien, no me han hecho nada… -susurró Rachel- ya sé quién está detrás de todo esto… al menos uno de ellos.

Rachel se quedó sentada en la cama, mirando al suelo mientras que Santana se sentó frente a ella esperando una respuesta.

- Jesse.

- ¿Qué Jesse?

- El único que conocemos nosotras dos… St. James.

Santana se quedó paralizada sin saber que decir mientras que otra chica se tapaba la cara con ambas manos.

- Creo que entonces ahora tiene más sentido –dijo Santana ganándose la atención de Rachel.

Ambas se sentaron una frente a la otra en la cama. Tenían mucho que contarse y muchos hilos que unir… tenían que salir pronto. Por su bien.


¡Bueno esto es todo por hoy!

Espero que os haya gustado. Ha sido un poco complicado arreglar todo el texto en este tiempo, como ya dije antes he estado algo liada, así que pido disculpas de antemano si hay alguna errata o algún error.

Como siempre, siempre serán bien recibidos vuestros comentarios. Ahora la verdad que me animan mucho a buscar tiempo para continuar el FF. Por eso, gracias a todos.

…Mune9117…