¡Hola a todo el mundo!
Después de estos días, os traigo otro capítulo de esta historia. He tardado un poquito más, porque estoy tratando de preparar otra historia algo más corta que esta, para variar un poco.
Gracias por todos los comentarios. Sois geniales.
Un mes.
Ya había pasado exactamente un mes desde que las secuestraron y ambas, ya no eran las mismas que habían sido encerradas entre aquellas cuatro paredes.
Rachel había sufrido un cambio radical a raíz de saber que era Jesse, ya no se pasaba el día llorando, se había vuelto más decidida, más segura de sí misma.
Santana por el contrario, apenas hablaba, ya no buscaba la forma de escapar. Se limitaba a aceptar que se quedarían allí hasta que sus secuestradores las liberaran o en su defecto las matasen.
Rachel podía recordar el día exacto en el cual, Santana se había roto completamente. En el que toda la esperanza de la latina se había esfumado.
FLASHBACK
Rachel esperaba todo lo pacientemente que podía la vuelta de Santana tumbada en la cama que compartían.
Aun seguía sin comprender cómo su amiga podía estar aguantando todo lo que la estaba pasando. Siempre, cada tres días desde que estaban allí, aquel misterioso encapuchado venía a por ella y la devolvía muchas horas después con el cuerpo lleno de golpes. Pero eso no era lo peor, bajo el punto de vista de la diva, al fin y al cabo, los golpes a la larga se pasaban.
Lo malo es que estaba jugando con la mente de Santana. La cual cada vez era más frágil y más moldeable.
Rachel se levantó suspirando, comenzando a dar vueltas por la habitación. En ese mismo instante, entró Santana por su propio pie, con una mano en las costillas y otra mano limpiándose el labio, el cual estaba lleno de sangre. Se tumbó como pudo en la cama y se puso a mirar a la pared.
- ¿Estás bien Santana? –preguntó tímidamente Rachel poniendo su mano en el hombro de la chica.
Santana hacía días que no estaba muy "comunicativa" con ella. Se pasaba el día tumbada, con los ojos cerrados y callada.
- Si, estoy bien.
- Santana creo que tenemos que hablar.
- Yo creo que no tenemos nada de qué hablar.
- Estás mal y yo lo entiendo, estamos en la misma situación y…
- ¡NO ESTAMOS EN LA MISMA SITUACIÓN! –interrumpió la latina mirándola enfadada- Mientras que a ti St. James te hace regalos y te da de comer, a mi alguien, se dedica a meterme palizas. Dime, ¿¡en qué se parece tu situación a la mía!?
Rachel se quedó en silencio, sin mirarla a los ojos. Sabía que en parte tenía razón, pero por otro lado si que estaban en la misma situación: ambas estaban encerradas sin poder ver a sus seres queridos.
- No lo digo por eso Santana, sé que tu caso es mucho peor que el mío –suspiró la morena tumbándose al lado de la otra chica- pero yo también los echo de menos. Añoro despertarme por la mañana y sentir la respiración pausada de Quinn al dormir sobre mí, ver a mi pequeño jugando, verlos a los dos comiendo… haciendo cualquier cosa en realidad... sé lo que estas sintiendo… Pero no pierdas la esperanza, estaremos con ellas, pronto volverás con Britt... verás a Quinn, a Ian, al Glee Club.. a todos...
Santana seguía callada mirándola.
- Un día me dijiste que confiara en ti, que todo iba a estar bien... -dijo Rachel sonriéndola levemente- confía tú en mí ahora...
- No puedo confiar en nadie... no volveremos Rachel… -suspiró la latina cerrando fuertemente los ojos y dándola la espalda de nuevo- asúmelo. Cuanto antes lo hagas, mejor.
- Santana…
- Voy a dormir. Hasta mañana.
FIN DEL FLASHBACK
- El bebé está perfectamente, Brittany –sonrió el hombre tendiendo un pañuelo para que se limpiara el gel del vientre- en la próxima revisión si todo sale bien, podremos ver el sexo del bebé.
- ¿Puede darme una foto de la ecografía? -pidió Brittany como en cada una de ellas. Siempre procuraba pedir una foto para que cuando Santana estuviera de vuelta, no sintiese que se había perdido parte del embarazo.
Brittany ya estaba de dieciséis semanas. Cada día era más visible su tripa, y cada vez con más frecuencia, tenía antojos extraños que los chicos del Glee Club intentaban saciar, para que la chica no echara aun más en falta a su novia.
Quinn normalmente era la que siempre la acompañaba al médico, las ayudaba a despejarse de todos los problemas que tenían encima. Pero ese mismo día, la policía las había llamado para hablar con ellas sobre el caso y Quinn no podía ir.
La bailarina para no ir sola, se lo había pedido a Blaine que últimamente estaba muy atento de cada uno de sus movimientos y habían reforzado mucho su amistad. La chica ya sentía como fuera un hermano mayor a pesar de ser él el pequeño.
- Hablaré con mi secretaria para que os dé cita para dentro de un mes –dijo el doctor tecleando en su ordenador- pero también quisiera decirte algo. Al igual que estás cuidando al bebé, te tienes que cuidar a ti misma. Tus últimos análisis no están del todo bien.
- ¿Qué la pasa doctor? -preguntó Blaine sentándose más cerca de la mesa del médico.
- No es nada grave, al menos de momento. Este mes tiene que tratar de comer la dieta que la dejé en la anterior revisión. Si no, tendremos que empezar a complementar su alimentación con algún tipo de fármaco ya que sino comenzará a afectar al bebé.
- Tranquilo, el mes que viene estará perfecta –comentó Blaine con una sonrisa, pasando su brazo por encima de los hombros de su amiga.
El médico despidió a ambos en la puerta de la clínica y pusieron rumbo al coche. Blaine, a diferencia de Brittany, apenas dejaba de hablar mirando con una sonrisa la foto de la ecografía, abrió la puerta del coche y se sentó a la espera de la otra chica que estaba parada enfrente de la puerta sin entrar. El moreno abrió la puerta del copiloto invitando a Brittany a entrar.
- De verdad que lo intento… -susurró Brittany nada más sentarse, dejando confundido al chico.
- ¿A qué te refieres?
- Yo quisiera… pero de verdad que no puedo… intento comer con normalidad, dormir con normalidad... pero...
- Tranquila, no te estamos juzgando Brittany… es normal -comentó el chico- si me pasara lo mismo con Kurt... no sé cómo reaccionaria. Quizás mucho peor que vosotras dos. Ambas hacéis lo que podéis.
- A pesar de estar pasando todo esto Blaine, debería pensar en la salud de mi hijo... -sollozó Brittany sin despegar la vista de sus manos- si le pasa algo, Santana no me lo perdonaría...
- Brittany, no le va a pasar nada a nadie ¿Vale? -sonrió el chico acariciando con su mano derecha por un instante la pierna de la chica- Seguro que cuando Santana vuelva, y os vea no se despegará de vosotros dos en ningún momento.
Brittany se limpió las lágrimas de la cara asintiendo y se recostó en el asiento, mirando por la ventana, evitando seguir con cualquier tipo de conversación con el moreno.
Santana se incorporó levemente para beber un poco de agua. Al hacer el movimiento, se resintió de las costillas y volvió a la posición en la que estaba antes. Rachel se dio cuenta y sin decir nada le acercó el vaso.
- No tengo sed...
- Acabas de intentar levantarte para cogerlo... no me mientas...
- No te estoy mintiendo... déjalo en la mesa de nuevo.
Santana se giró de nuevo hacia la pared, dándola la espalda. Rachel no podía aguantarlo más y se lanzó contra la otra chica en la cama.
- ¡Santana ya basta! –gritó Rachel sentándose encima de la otra chica obligándola a mirarla con una fuerza que Santana desconocía- dime lo que te pasa, no puedes estar así.
Santana se revolvió entre las piernas de la chica, tirándola al suelo desde la cama, respirando aceleradamente, poniendose ella encima de Rachel con el puño fuertemente cerrado, mirándola con odio.
- ¡VAMOS! -gritó Rachel- ¡PÉGAME, SI CREES QUE ESO NOS VA A SERVIR PARA VERLAS! ¡HAZLO SI TE VA A HACER REACCIONAR!
Santana suavizó por un instante su mirada, y Rachel pudo ver por un instante a una Santana que nunca había visto... una Santana llena de miedos, cobarde.
La latina se levantó lentamente, mirando a la otra chica y a su mano una y otra vez, respirando con dificultad...
- Lo... lo siento mucho Rach... -susurró Santana apartándose todo lo que podía de Rachel.
- Dime lo que te pasa... por favor... -susurró Rachel aun sentada en el suelo- ¿no ves que esto es lo que quieren?
Antes de que Santana pudiese responder, entraron dos personas a la habitación, e intentaron cogerlas. Santana rápidamente se fue junto a Rachel y por instinto, apretó fuertemente la mano de la otra chica.
- Señora Fabrey, de verdad que lo estamos intentando, hacemos todo lo que está en nuestras manos.
- ¡Llevamos un mes!... Un mes esperando que las encuentre y no hace nada –dijo Quinn levantándose de golpe.
- He puesto a más de la mitad de mis hombres en el caso...
- ¡Pues ponga más! Me da igual cómo lo haga y con quién lo haga... -dijo enfadada la chica- ¿para eso nos ha llamado? ¿para decirnos que no tiene nada y que estamos como al principio? ¡Qué detalle por su parte!
- No, estamos como en el inicio. Después de las investigaciones, sabemos que no se trata de alguien del trabajo. Ahora deberíamos de empezar a investigar al círculo cercano de ambas. es lo más probable.
- ¿Se refiere a nuestros amigos de toda la vida? Os ahorro tiempo, pongo la mano en el fuego por ellos.
- Señora, se podría sorprender de toda la gente que "ha puesto la mano en el fuego por mucha gente" y luego han resultado ser culpables.
- Yo lo sé con seguridad. Es tiempo perdido que podrían estar investigando a otras personas.
- Nosotros manejaremos el caso con toda la rapidez que podamos pero lo haremos a nuestra manera.
- Perfecto Agente -respondió con malestar Quinn saliendo por la puerta- hasta el mes que viene.
A la mañana siguiente Quinn se levantó sobresaltada. Como ya era costumbre, estaba tumbada junto a la otra rubia, que dormía abrazada a un peluche en forma de pato que le había regalado Santana y, según ella, tenía su olor.
La psicóloga no quería despertarla, de modo que se levantó con cuidado de no hacer ningún movimiento brusco ni ningún ruido, cogió una sudadera de manga larga, cogió a Ian y salió al salón para hacer el desayuno.
Al dejar al pequeño en la trona, llamaron a la puerta. Aun no esperaban a nadie, los chicos vendrían más tarde. Al abrir, se encontró un paquete con una nota pegada. Quinn lo cogió con rapidez y la leyó:
"Si queréis volver a ver a vuestras parejas, prestar mucha atención a las instrucciones. No cometáis ningún error o ellas lo pagarán. Dentro de este paquete hay un DVD con instrucciones, verlo únicamente vosotras."
Quinn se quedó paralizada por unos segundos y fue corriendo a despertar a Brittany. Saltó encima de la cama, agitando levemente a la otra chica.
- Vamos Britt despierta –susurró Quinn- tenemos noticias de las chicas.
Brittany se despertó de golpe mirando con sueño a la otra chica. Quinn le enseñó la caja del DVD y la nota, que le tendió para que la leyese. En ese preciso momento, llamaron a la puerta Puck y Finn. Quinn se levantó de golpe para abrirles y dejarles pasar con rapidez.
Los chicos la miraron extrañados de su comportamiento, pero no dijeron nada y pasaron al interior con dos peluches enormes.
- ¿Qué es eso? -preguntó Brittany cuando entró al salón y los vio con los dos peluches.
- Son dos regalos de nuestro viaje a Orlando para los niños de esta casa... - explicó Puck cogiendo a Ian para darle un beso y sentándole en sus rodillas en el salón- ¿Qué os pasa?
- Hemos recibido un paquete del secuestrador...
- ¿Qué tiene? -preguntó Finn sin dejar tiempo a que la chica se siguiese explicando.
- Un DVD, con instrucciones.
- Vamos, vamos a verlo -dijo Puck arrebatándole el DVD y poniéndolo en la televisión.
En imagen aparecieron dos personas, una más alta que otra, sentados. En el fondo apenas se podía apreciar nada, solamente un pequeño destello de luz que seguramente provendría de alguna ventana.
"Después de todo este tiempo, seguramente os preguntareis quiénes somos. Eso no es lo importante. Lo verdaderamente importante es lo que estáis dispuestas a hacer por vuestras parejas" –comentó uno de ellos con una voz totalmente distorsionada.
El otro se levantó y se fue al fondo, encendiendo una luz, dejando ver a Santana totalmente tumbada y amordazada en una cama inconsciente y a Rachel atada y amordazada a su lado con cara de pánico.
"No os preocupéis... las dos están bien... bueno, en este momento Santana se encuentra algo... indispuesta... no quería venir y la hemos tenido que convencer. Hacía mucho que no las veíais ¿verdad?"
Brittany comenzó a derramar lágrimas por sus ojos al igual que la otra rubia. Los chicos estaban paralizados con la boca abierta, intentando asimilar lo que estaban viendo. Puck inconscientemente comenzó a derramar lágrimas.
"Es sencillo. No queremos dinero ni nada parecido. Queremos vernos con vosotras cara a cara, sin nadie de por medio. ni amigos, ni policía, nadie."
"Dentro de una semana es la exposición de arte contemporáneo en el centro de Lima. Habrá un camión de mudanzas al lado de la fuente del parque Lincoln, os subiréis a él sin decir ni una palabra. En el momento que veamos que algo no marcha como es debido, acabaremos con sus vidas. Eso es todo. Hasta dentro de unos días"
La pantalla se quedó en negro y los cuatro se quedaron parados sin decir nada.
- Tenemos que ir a la policía... -rompió el silencio Finn- seguro que tienen experiencia en este tipo de casos y no se darán cuenta de que están por allí...
- No vamos a avisar a nadie Finn... -susurró Quinn con la mirada aun fija en la pantalla negra- iré ese día que han dicho, sin decir nada a nadie.
- Iremos... -comentó Brittany en la misma posición que la otra chica.
- No es necesario... sé dónde están –comentó Puck limpiándose la cara de lágrimas mientras se levantaba rebobinando el vídeo y señalando a una parte concreta de la pantalla- fijaros en el cartel que se ve por la ventana cuando encienden la luz.
"Almacén de Tim"
- No puede ser... -susurró Brittany.
- ¿Qué pasa? -preguntó extrañada Quinn mirando a la otra chica- ¿Dónde están?
- En el polígono del Aeropuerto... -interrumpió Puck mirando a la chica- sé quien pueden ser.
FLASHBACK
Puck seguía conduciendo sin saber muy bien dónde dirigirse. No tenía ganas de ir de fiesta y mucho menos de ir a su casa.
No podía entender porqué Santana se había puesto así con él. Reconocía que no era nada delicado con ella, pero siempre se había comportado así y creía que a la latina le gustaba. Últimamente no quedaban como antes después de las clases para acostarse y la echaba de menos. Y creía que ella a él también.
Puck sentía una conexión con Santana que no sentía con el resto de chicas. Era la única que le podía comprender, todos los problemas que tenía en casa, todos sus problemas en el instituto... y en la cama se entendían a la perfección.
- La necesito... -susurró Puck parando el coche en un aparcamiento de un centro comercial abierto, apoyando su cabeza en el volante- y la he perdido por ser como soy...
Se quedó parado dentro del coche sin hacer nada en concreto, simplemente mirando a la nada, viendo como la gente entraba y salía de la tienda. Al rato, notó cómo su móvil comenzó a vibrar en el bolsillo de su pantalón. Era un mensaje.
"Me he enterado que tu noche con Santana no ha ido bien. Los chicos del Glee Club estamos en el Bar El Muelle, donde siempre. Acércate, tomamos algo y te animas. Mike"
Puck no tenía muchas ganas, pero tampoco tenía otro lugar donde ir, así que condujo durante media hora hasta que aparcó a la entrada del bar.
El local estaba repleto de gente, la mayoría mucho más mayores que ellos. Pudo ver a lo lejos a Finn, cerca de la puerta del baño. Como pudo, el chico fue mezclándose entre la gente para intentar acercarse a él.
- Finn… - llamó Puck cogiéndole del brazo.
- ¿Puck? ¿Qué haces aquí?
- Me llamó Mike para decirme dónde estabais. ¿Dónde están los demás?
- Están en una de las mesas del fondo, en la zona VIP.
- ¿En la zona VIP? -preguntó extrañado el chico.
- Si, esta noche corre a cuenta del padre de St. James... -contestó el chico con mala cara.
Puck negó con la cabeza y pegó un ligero manotazo en la espalda alejándose de Finn. Cuando fue a acercarse a la zona VIP, alguien se cruzó en su camino. Un hombre alto y fuerte, vestido con un traje totalmente negro.
- ¿Te apartas? -contestó de mala manera Puck al hombre. Esa noche no estaba de humor para aparentar que tenía modales.
- Invitación -pidió el hombre extendiendo su mano.
- Mis amigos están en esa mesa.
- Sin invitación no puedes entrar -dijo de mala manera el hombre apartando a Puck de la puerta únicamente con un brazo- lárgate de aquí chico, esto es una fiesta privada.
El moreno se dio la vuelta dispuesto a golpear a aquel hombre, pero alguien le sujetó por los hombros. Al darse la vuelta, vió a Finn con una sonrisa.
- Vamos Noah, no quieras meterte en líos -dijo Finn mirándole para después dirigirse al otro hombre- él está invitado por St. James, está con nosotros.
El hombre con una cara de disgusto les dejó pasar. Puck pudo ver a lo lejos a los chicos sentados en unos sillones blancos, algunos pasándoselo mejor que otros. Mike y Sam estaban con sus copas hablando, apartados de Artie y Jesse que estaban sentados con varias mujeres riéndose.
- ¿No ha habido suerte? –preguntó Jesse al verle aparecer serio.
- ¿A qué te refieres?
- Hombre, no hay que ser un lince para saber a lo que ibas con López...
- A ti, no te debería de importar lo que yo hago o dejo de hacer con Santana... -contestó de mala manera Puck- no eres ni mi amigo, así que no intentes tener una conversación de ese estilo conmigo.
Jesse se quedó por un instante con una sonrisa de superioridad por haber conseguido esa reacción del chico. Finn que aun seguía de pie detrás de su amigo, intentó romper la tensión del momento.
- No pasa nada Puck… vamos con Mike y Sam que están hablando del partido de rugby de este fin de semana.
- No estés mal por la perra de Santana... -rió Artie con una chica sentada en su regazo viendo como Puck se sentaba con los otros chicos- ya sabes lo zorra que es... estará acostándose con otro y no le quedarán energías para ti...
Puck se intentó levantar del sillón para golpearle, pero Sam y Mike lo impidieron.
- Si… -contestó el chico- igual que Brittany se ha quedado sin ganas para aguantarte...
Artie apretó fuertemente los dientes, dejando de golpe el vaso en la mesa que había cerca de ellos, y poniendo rumbo a la pista de baile con una mujer rubia sentada en sus piernas.
- ¿Y tú no habías venido a conquistar a Rachel? -preguntó Finn enfadado a Jesse viéndole como se daba un beso apasionado con otra chica que estaba borracha.
- Si, pero mientras tanto... un hombre tiene sus necesidades... -rió St. James causando que todos los que estaban allí le miraran de mala manera- la conquistaré tú tranquilo... me lo dejaste muy fácil después de que te dejara por otro...
- No me dejó por otro... -contestó Finn bebiendo de su vaso- Rachel me dijo que no sentía lo mismo que al principio de nuestra relación y que lo mejor era dejarlo...
- Eso es una excusa... verdaderamente era porque no le dabas todo lo que necesitaba... -comentó con mala idea Jesse.
- Si Rachel está mejor con otra persona... me alegrare por ella... - comentó el chico comenzándose a enfadar- ante todo es mi amiga...
- Jesse, no me importa que hoy salgas con nosotros, pero ni Rachel ni Brittany son ganado que hay que ganar o marcar… -dijo Mike mirándolo enfadado- son nuestras amigas, así que si no quieres problemas, será mejor que te calles.
Artie seguía hablando con aquella chica, hasta que se dio cuenta de la situación en la que estaban el resto de chicos. Sam y Mike prácticamente gritando a Jesse, mientras que el otro chico se limitaba a contestar con una sonrisa de superioridad en los labios. El chico en silla de ruedas, dio un apasionado beso a su acompañante, y puso rumbo al grupo de amigos.
- ¿Qué está pasando aquí? -preguntó Artie mirando a todos.
- Mike tiene razón –gritó Sam muy cerca de la cara de Jesse- si Rachel rompió contigo era porque no la hacías caso, estabas más pendiente de cómo llevabas el pelo que de cómo se encontraba ella...
- Eso no es verdad...
- ¡Claro que si! -ayudó Puck- Y ahora te arrepientes de haberla perdido...
- Tú eres el menos indicado de hablar de estos temas Puckerman -salió en defensa Artie de Jesse- llevas acostándote con Santana desde hace tiempo y ahora te acuerdas de que la quieres. Una lástima, para una vez que muestras sentimientos por alguien, resulta que es una puta.
Después de esas palabras se quedaron todos en silencio. Puck se quedó paralizado, mientras que Finn salió en defensa de la latina.
- ¿¡ERES IMBÉCIL!? -gritó Finn empujando fuertemente a Artie.
Sam se acercó a Finn poniendose enfrente de él, parándole. Finn se calmó y se fue junto a los otros dos chicos que estaban recogiendo sus abrigos para irse. Artie y Jesse resoplaron y se alejaron a la pista de baile en busca de otras chicas. Puck suspiró y Mike pasó su brazo por encima de los hombros del chico.
- ¿Estás bien? –preguntó Mike preocupado.
- Si supongo... -suspiró Puck- En el fondo, Artie tiene razón, fui tonto al no darme cuenta antes de que estaba enamorada de ella... pero, se me pasará tranquilo. Lo único que estoy preocupado...
- Tiempo al tiempo Puck –animó Finn dándole un manotazo en la espalda- ya encontrarás a alguien.
- No es por eso… Santana se ha quedado sola en medio del nuevo polígono del aeropuert…
- ¿¡Cómo la has dejado sola!?
- No la quería dejar sola, pero ella se ha puesto a gritar y a llorar… es complicado de explicar...
- No debías de haberla dejado ahí –regañó Sam- vamos a por ella antes de que…
- No, tranquilos, llamé a Quinn y me dijo que Brittany la había ido a buscar…
Jesse y Artie volvieron a prestar atención al grupo.
- ¿Por qué la llevaste allí?
- Al estar alejado apenas pasa gente, solo están los trabajadores del aeropuerto y transportistas de algunos almacenes que hay por allí -susurró Puck.
- Vamos que es un picadero perfecto... -rió Artie.
- Está bien saberlo… Venga, quedaros un poco más... -dijo Jesse levantando su copa- ¡por nosotros!
FIN DEL FLASHBACK
- Pero eso pasó hace un montón de tiempo… no tienen por qué ser ellos… -comentó Finn mirando a Puck y a la vez, intentando calmar a las chicas.
- El padre de Jesse en los años siguientes, se ha hecho con la mayoría de las fábricas de la zona. Puede que las tengan allí encerradas.
- Puck, es una locura, después de todos estos años ¿para qué van a hacer todo esto? -preguntó Finn agarrándole por los hombros- hubiera sido más fácil que lo hubieran intentado con ellas cuando estaban separadas.
- Puede que no sean ellos, pero ahora mismo es la única opción que tenemos de encontrarlas –comentó Puck enfadado- seamos sinceros, la policía no sabe por dónde seguir, y lo único que tenemos es esa cinta y una posibilidad de encontrarlas en aquel polígono.
Brittany se levantó de golpe, cogiendo su chaqueta del perchero. Quinn cogió al pequeño Ian y lo puso en su carro, dispuesta a llevarlo a casa de los padres de Rachel. Ambos ya estaban enterados de lo sucedido.
- ¿Se puede saber dónde vais vosotras? –preguntó Finn cogiéndolas del brazo para pararlas- en el caso de que estuvieran por allí, es una locura ir solas, os recuerdo que tú Britt estás embarazada de cuatro meses y tú Quinn tienes un hijo al que cuidar.
- Suéltame Finn o no respondo de lo que haga –respondió de mala manera Quinn- tengo que ir a buscarlas.
- No, hay que llamar a la policía -contestó Finn apartándolas de la puerta de salida.
- ¿¡No has visto la cinta!? -gritó Quinn soltándose del agarre del chico- no podemos presentarnos allí con la policía o las matarán. Están dispuestos a todo... y yo también.
- No iréis solas, os acompaño –continuó Puck buscando las llaves de su coche en la chaqueta- Dejamos al niño, cogemos unas cosas que...
- ¿¡ESTAMOS TODOS LOCOS!? –gritó Finn interponiéndose en el camino de los tres- Si tenéis razón, son dos psicópatas, no podéis plantarnos allí como si tal cosa. Suponiendo que estén allí.
- Finn, no voy a esperar a que le pase algo más a Rachel o a Santana –respondió Quinn intentándole hacer a un lado- ¿¡No has visto en la situación que estaban!? ¡Aparta!
- ¿¡Queréis ir!? -gritó Finn enfrentándose a la psicóloga- De acuerdo, pero al menos antes de irnos podemos llamar al resto del Glee Club para avisarles. Llevamos a Ian a la casa de los padres de Rachel y nos vamos. Pero que sepáis, que ni Santana ni Rachel permitirían la locura que vais a hacer. ¿No os dais cuenta que no solo ponéis vuestras vidas en riesgo, sino también las suyas?
- Tienes hasta la noche para hablar con el Glee Club. En cuanto oscurezca iremos –contestó de mala manera Quinn abrazando a Brittany que estaba callada sin decir nada- Tu cariño te puedes quedar aquí…
- No, yo voy.
- Britt, estás embarazada y…
- No Quinn, yo voy a ir. Necesito ir.
Bueeno... espero que os haya gustado este capítulo y que me deis vuestra opinión. Sois de mucha ayuda. =)
El próximo capitulo prometo colgarlo esta semana que entra en pocos días. Estoy intentando hacerlos más largos por compensar un poco la espera.
Lo dicho, muchas gracias por todo. Hasta pronto.
...Mune9117...
