¡Hola de nuevo a todos!

Después de estos días os vuelvo a dejar otro capítulo. Muchas gracias por los comentarios y por suscribiros :).

Ninguno de estos personajes me pertenece, pero la historia, si.


- Tranquilizaros las dos, ¿no veis que poniéndoos así no conseguís nada? –intentó tranquilizas Blaine a pesar de que él estaba igual de nervioso, dando vueltas por la habitación- Tenemos que pensar un plan no podemos actuar a lo loco.

- Mientras que tú estás pensando un maravilloso plan, mi mujer y Santana están allí con esos maníacos y a saber en qué estado –contestó de mala manera Quinn mirándole directamente a los ojos.

- Quinn, a todos nos gustaría salir corriendo dónde están y partirle la cabeza a esos tíos –contestó Sam obligándola a sentarse a su lado- pero Blaine tiene razón. Tenemos que tener un plan y no actuar por impulsos.

- Hemos estado investigando por internet –interrumpió Puck que estaba sentado junto a Finn en la mesa del comedor con su portátil encendido enfrente de ellos- el padre de St. James se hizo con todas las empresas hace años, justo después de que nosotros termináramos el instituto. Montó un gran imperio en el sector del metal, pero estos dos últimos años, la familia ha tenido problemas económicos y se han visto obligados a vender todas las fábricas salvo dos. Por lo que vimos en el DVD, tiene que ser esta.

Puck giró en ordenador portátil hacia el resto de chicos señalando con el puntero una empresa en el mapa.

- Ahora que supuestamente las tenemos localizadas, hay que pensar el plan para poder irnos cuanto antes–continuó Mercedes cogiendo una silla sentándose junto a Finn.

- De eso os queríamos hablar –dijo Quinn- Brittany y yo hemos estado hablado y no queremos meteros a todos en esto. Nos parece bien que nos ayudéis con el plan, pero iremos solas.

- Estáis locas si pensáis que vais a ir solas allí –comentó Kurt cogiendo de la mano a Blaine, recibiendo un fuerte apretón de este- nosotros dos, vamos con vosotras.

- No…

- Si, y nosotros dos también iremos –continuó Finn pasando el brazo por los hombros de Puck.

- No vais a venir…

- No nos lo puedes prohibir Quinn, ellas también son parte de nuestra familia –sonrió Tina acariciando suavemente la pierna de Mike que estaba sentado a su lado en el suelo.

Finn se levantó y abrazó a la psicóloga, besando suavemente su frente de manera protectora.


- Por fin has despertado…

Santana se encontraba muy desorientada. Tenía unas ganas de vomitar enormes, por no hablar del terrible dolor en todo su cuerpo. Levantó la cabeza como pudo llevando una de sus manos a sus costillas y miró al hombre que la había estado torturando durante todo este tiempo, sentado en una silla en las sobras de la habitación.

- ¿Dónde está Rachel?

- ¿Eso es lo único que te preocupa? –preguntó riéndose aquel hombre- ella está bien… aunque sinceramente, me preocuparía más por cómo vas a estar tú dentro de un rato.

Santana se quedó quieta por un instante mirándolo fijamente. Se intentó incorporar pero a los dos segundos, aquel hombre le asestó una fuerte patada en el estómago que la hizo caer de nuevo gimiendo de dolor.

Lo único que se oía instantes después era a Santana intentando moverse por el suelo y la risa de él. Cogió a la chica por el pelo obligándola a darse la vuelta.

- ¿Por qué haces esto? ¿Qué te he hecho?

- Quiero que sufras… pero especialmente quiero que sufra Brittany.

- ¡NO PUEDES HACER DAÑO A BRITTANY! –lloró la latina por primera vez en todo el tiempo que llevaba encerrada, dejando escapar todas las lágrimas que estaba reteniendo de pura impotencia- ¡HAZME TODO LO QUE QUIERAS A MI, PERO A ELLA NO LA TOQUES!

- Todo a su debido tiempo, tú tranquila…

- ¡Estás loco! ¿¡QUÉ TE HEMOS HECHO!?

- ¿De verdad no me recuerdas? ¿Tan lista que te creías y no eres capaz de deducir quién puedo ser?

El hombre mostró claramente su rostro, dejando a Santana paralizada.


Brittany y Quinn se bajaron del coche prácticamente en marcha cuando llegaron la fábrica de la familia de St. James. Puck se bajó de igual manera y las cogió por los brazos parándolas.

- Parar las dos, hemos estado pensando un plan para algo, tenéis que tener la mente fría sino os quedareis aquí –dijo seriamente el chico.

Brittany sacudió fuertemente su brazo separándose del chico de mala manera.

- Mira Noah, Santana es mi novia y Rachel es su mujer, tú no nos vas a prohibir nada...

- Me da igual quién seáis –contestó de manera autoritaria Puck- no voy a poner la vida de Santana y de Rachel en peligro. Incluso la vuestra.

- Dejad de discutir los dos, no sirve para nada –comentó Mercedes cogiendo de la mano a Brittany que seguía mirando de mala manera a Puck- vamos, hay que buscar alguna puerta trasera.

Tras dar varias vueltas alrededor de la fábrica en busca de alguna puerta y de la situación de las cámaras, Sam y Mercedes encontraron una puerta de metal.

Sam se quedó intentando abrir la puerta con una ganzúa y Mercedes llamó a todos. Después de unos minutos, Sam consiguió abrir la puerta y comenzaron a pasar uno a uno.

Aparecieron en un largo pasillo, con una única puerta. Antes de seguir avanzando, Quinn los paró de repente ganándose la mirada de todos.

- Esta es la última oportunidad que tenéis de iros, no sabemos lo que está pasando ahí dentro –susurró Quinn sin despegar la vista del suelo dando la mano a Brittany- no seréis menos amigos nuestros si alguno decide irse. Lo veríamos normal.

- No os vamos a dejar solas –contestó Mike apretando su hombro- ninguno de nosotros. Ya te hemos dicho que somos una familia.

- Gracias… -susurró Brittany, abrazando al chico.

Comenzaron a caminar con cuidado. Tras pasar por la puerta, se encontraron con toda la fábrica a oscuras, solamente estaban iluminados determinados puntos de las salas por las que iban pasando. Continuaron andando, habitación por habitación.

- Esto es de locos –susurró Sam parando al resto- Esto es enorme, no tenemos ni idea de dónde están… y estoy totalmente seguro que hemos pasado ya dos veces por esta habitación.

- Será mejor que nos separemos y busquemos otro camino.

Todos se separaron buscando alguna ruta alternativa a la que habían tomado. Brittany, antes de empezar, se apoyó ligeramente en la pared y se llevó la mano al vientre. Se encontraba cansada, pero no quería parar.

Puck se dio cuenta y se acercó cogiéndola por la espalda de manera protectora.

- Ey Britt, creo que deberías parar un poco… Quédate aquí y nosotros buscamos.

Brittany se soltó de mala manera mirándolo desafiante.

- ¿¡Se puede saber qué te pasa conmigo!? –contestó Puck a su gesto enfadado.

- ¿Te gusta Santana?

Puck se quedó totalmente parado frente a la pregunta de la rubia.

- Vamos, dilo, ¿te gusta?

- Brittany, ¿Qué estás diciendo? ¿A qué viene esto ahora?

- Me he dado cuenta Puckerman, la quieres…

- Brittany, voy a culpar a las hormonas y no te lo tendré en cuenta. Pero no estamos en un patio de colegio ¿vale? Ahora mismo hay algo más importante en juego. La vida de tu novia –respondió el moreno serio- pero si tanto te preocupa, no me gusta tu novia, la quiero mucho, pero como se quiere a una hermana.

- Últimamente… tú has estado mucho con ella, y ahora parece que…

- Últimamente nada Brittany –sollozó el moreno, dejando a Brittany paralizada mientras el chico se sentó en un bidón cercano- era con la única que podía desahogarme y hablar… era como mi hermana y ahora estaba siendo un gran apoyo para mi…

- ¿Un gran apoyo? –preguntó la rubia mucho más tranquila sentándose a su lado- ¿qué pasa Noah?

- Yo…

Justo cuando iba a hablar, apareció Tina por un pasillo.

- En el piso superior hemos encontrado una puerta, y detrás se oyen voces…

Puck se levantó ayudando a Brittany dándola la mano. La rubia acarició levemente su hombro en señal de apoyo.

- Ya tendremos esta conversación más adelante –susurró la chica al oído de Puck mientras caminaban siguiendo a Tina.

Sam volvió a abrir con habilidad la puerta. Puck y Mike decidieron pasar primero para buscar un sitio seguro dónde esconderse por si hubiera algún tipo de peligro. Tras dos minutos vuelven a aparecer por la puerta y guían a todos por la oscura habitación, hasta llegar detrás de unas cajas de madera.

Puck hizo un gesto para que guardasen silencio y señaló justo delante de las cajas. Todos se asomaron levemente y vieron a Rachel atada a una silla iluminada únicamente por un foco que estaba justo enfrente de ella.

Quinn sin atender a razones y olvidándose complemente de todo, se lanzó hacia su chica.

- Rach, cariño… -sollozó arrodillándose frente a ella, cogiéndola la cara con ambas manos.

- Hombre, tú por aquí… -susurró Jesse saliendo de entre las sombras apuntando con una pistola directamente a la cabeza de la psicóloga.

Rachel miraba con cara de terror la escena mientras que Quinn intentaba no moverse, mirando a la morena directamente a los ojos para tranquilizarla.

- Eres un cabrón … -susurró Quinn con la voz llena de odio- un maldito hijo de puta.

Escucharon la risa de Jesse y un segundo después un fuerte golpe. Al darse la vuelta, Quinn vio a Finn con un extintor en la mano y a St. James en el suelo sangrando por la sien.

- Vamos, hay que atarle antes de que despierte… -comentó Finn cogiendo el cuerpo inerte del chico con la ayuda de los demás, mientras que Mercedes y Tina quitaba las ataduras y la mordaza a Rachel.

Quinn apartó rápidamente a las dos chicas y cogió la cara de su mujer besándola con pasión. Al separarse, automáticamente Rachel comenzó a mirar hacia los lados buscando a alguien y después comenzó a llorar.

-¿Santana no está con vosotros aún? ¡Tenéis que buscarla! –gritó desesperada Rachel con lágrimas por sus mejillas- Corre peligro.

Brittany sin dar una oportunidad a Rachel para explicarse, intentó salir corriendo para seguir buscando. Quinn la cogió de la mano, parándola.

- Sacar a Rachel de aquí y ponerla a salvo–dijo Quinn apoyando a su novia en Mercedes y Tina- el resto vamos a buscar a Santana.

- No, yo no me voy de aquí sin saber que Santana está bien –anunció Rachel separándose de las dos chicas- lo siento, pero voy con vosotros.

- Rachel, no seas cabezona… estás malherida, vete con ellas –dijo de una manera severa Quinn mirando a su novia intensamente a los ojos.

- Podemos seguir discutiendo y perdiendo el tiempo, o podemos ir a por San… -continuó Rachel mirando con la misma intensidad a su novia.

- De acuerdo… -cortó Blaine la tensión del momento- Alguien tiene que quedarse aquí vigilando a Jesse.

Tina y Mercedes se separaron del grupo y poniéndose al lado de la silla del chico, dando a entender que se quedaban ellas.

El resto, continuó por los pasillos en silencio, intentado oír alguna voz para poderse guiar.

Tras un par de minutos que se hicieron eternos, Brittany comenzó a oír unas voces gritando al otro lado de una puerta entreabierta. Todos se pusieron en fila para entrar y realizaron la misma operación que en el caso de Rachel.

Una vez dentro, nuevamente a oscuras, ven en una zona ligeramente iluminada, un bulto en el suelo, que en un principio creen que es ropa. Pero Brittany ve un ligero movimiento y se acercó corriendo, viendo que es el cuerpo de Santana. Tenía el labio partido, la cara llena de golpes y el cuerpo magullado.

- Dios San, que te han hecho… -susurra con lágrimas en los ojos Brittany acariciando su cara- venga cariño, despierta.

Brittany la besa en los labios, derramando sus lágrimas por toda la cara de su novia.

- Vamos San…

Todos estaban paralizados viendo la escena. Tras unos segundos, Brittany es arrastrada de nuevo detrás de los bidones en los que estaban escondidos todos.

- ¿¡SE PUEDE SABER QUE HACES!? –susurra Brittany empujando a Puck- ¿¡LA HAS DEJADO DE NUEVO SOLA CON ÉL!? ¿¡ESTÁS LOCO!?

- Brittany no podemos cogerla y listo, seguro que está armado… nosotros no tenemos nada, necesitamos despistarle.

Ven entrar a Artie, de pie. El grupo entero se miran unos a otros, con cara de confusión.

- ¿Artie… está caminando? –pregunta susurrando Quinn mirando al resto.

Artie cogió del cuello a la morena, con una fuerza que todos desconocían y comienzó a zarandearla, hasta que Santana consiguió abrir levemente los ojos.

Sin decir nada, Artie empezó a golpearla brutalmente. Brittany observaba llorando mientras Quinn la abrazaba, evitando así que saliera corriendo hacia ella. No quería que cometiese la misma locura que ella había hecho antes.

- ¿Ya has tenido suficiente por hoy? –gritó Artie a Santana- Dilo…

Santana desde el suelo, negó con la cabeza ganándose un tortazo por parte del chico. Brittany dejó de mirar en ese instante enterrando la cara en el hueco del cuello de Quinn llorando en silencio. Rachel vio la cara de dolor de su novia y las abrazó a ambas. Los demás miraban con cara de terror.

- ¡Di que no la quieres! –gritó al oído de la chica- vamos…

Artie la arrastra por el pelo hasta apoyarla en una pared.

- Tenemos que salir Puckerman, la va a matar... -susurró Finn al oído del chico.

- Hay que esperar un poco más... va armado... mira la pistola que lleva detrás... -contestó el chico mirándolo seriamente- tenemos que conseguir que se aleje de ella y entramos todos a la vez. Puede cogerla como rehén si no tenemos cuidado y perderemos esta oportunidad.

- ¡Fue tu culpa, me dejó por tu puta culpa! -grita fuertemente Artie señalándola con una vara de aluminio.


FLASHBACK

Viernes, clase de matemáticas. El señor Hunter, profesor de matemáticas, estaba repartiendo los exámenes de la semana anterior.

- No sé a qué estáis esperando para comenzar a estudiar. Este examen ha sido más fácil de lo que será el siguiente y la mayoría de vosotros no habéis superado el 6 de media.

- Está amargado -susurró Quinn al oído de Santana que estaba sentada a su lado.

Santana asintió levemente fingiendo que la estaba prestando atención, pero en realidad, estaba pendiente de Brittany, que estaba tres pupitres delante de ellas. Parecía triste mirando su examen y el profesor estaba hablando con ella.

Quinn al ver la cara de la morena, y a quién estaba mirando, comenzó a hablar.

- Su examen estaba después que el mío y he visto que ha suspendido –contestó Quinn- últimamente todos los profesores la llaman la atención por lo mismo.

Justo en ese momento, sonó la campana, dando por terminada la clase. Todos salieron corriendo al ser la última hora, en cambio Brittany seguía sentada.

Santana salió del aula andando lentamente junto a Quinn que la iba hablando pero ella no escuchaba nada.

- ¿Me estás escuchando Santana? –preguntó enfadada Quinn.

- Creo que me he olvidado el libro de Geografía en la taquilla –comentó Santana a Quinn antes de entrar a la sala del Glee Club- ahora vuelvo.

Quinn sabía perfectamente que iba a buscar a Brittany. Pero si algo conocía a Santana, sabía que intentar hablar con ella sobre el tema, sería una pérdida de tiempo.

- Vale, te espero dentro.

Santana salió corriendo mientras que Quinn no la perdía de vista. Rachel se cruzó en su campo de visión.

- ¿No va a quedarse a la clase hoy? –preguntó tímidamente la morena a Quinn.

- Si, ha olvidado un libro –contestó Quinn cortante.

Rachel bajó su mirada y entró a la clase. Quinn suspiró cogiéndola por el brazo.

- Lo siento… - susurró sin mirar a la cara a la otra chica- no tengo derecho a contestarte así.

- No pasa nada… -sonrió levemente Rachel- vamos a clase, están esperando.

Mientras, Santana ya estaba abriendo lentamente su taquilla y mirando discretamente a la puerta del aula de matemáticas que curiosamente estaba enfrente.

Brittany salió en ese preciso instante y se quedaron mirando durante unos segundos. El corazón de Santana iba a toda velocidad, al igual que el de Brittany, ambas estaban en su mundo, hasta que Artie salió detrás de la rubia dándola la mano y mirando de mala manera a la otra chica.

Ambas llevaban semanas sin hablarse, concretamente desde que Brittany la había rechazado por Artie, pero a pesar de que Santana se hiciera la dura, no quitaba que siguiera queriéndola y preocupándose por ella.

La morena se fijo en sus manos, cambió su cara a una expresión triste y disimulando como pudo, salió en dirección a la calle, olvidándose de la clase del Glee Club.


Después del Glee Club, Artie acompañó a Brittany hasta la puerta de su casa.

- Acuérdate Brittany, que esta noche hemos quedado los chicos para ir a ver el partido –dijo mirándola- ¿A qué hora te paso a buscar?

- No puedo ir, tengo que estudiar –sollozó la chica- el profesor me ha dicho que si el lunes suspendo de nuevo, me obligaran a dejar el Glee Club.

- Cariño, no te quiero desanimar –comenzó el chico- pero creo que en un fin de semana, está muy difícil que puedas sacar un examen. Será mejor que tus padres intenten hablar con el profesor.

- Quizás si me ayudaras…

- Brittany, llevo dos semanas estudiando para ir este fin de semana a pescar con unos amigos, no me puedo quedar aquí.

- ¿No puedes dejar el viaje para otro día?

- No, no puedo.

Brittany le miró con cara triste. Sabía que había hecho mal y que tenía que haber estudiado, pero antes tenía a Santana que le ayudaba todos los días, sin ella, estaba muy perdida.

- Lo sé… antes me ayudaba a estudiar Santana, pero ahora…

- Siempre con lo mismo… Santana te ayudaba porque quería costarse contigo, no por otra cosa.

- Santana no lo hacía por eso –dijo enfadada- me ha ayudado desde pequeña. Lo hacía por mi bien. Porque me quería.

- Qué inocente eres... -contestó Artie resoplando- pareces tonta...

- Yo no soy tonta... -respondió la rubia entre triste y enfadada- Santana nunca me ha dicho esas cosas, me defiende y me ayuda... tú en cambio siempre me llamas esas cosas... vete de aquí Artie, ya no quiero ser tu novia.

- Pero… Brittany... lo siento, de verdad...

- ¡FUERA! –gritó la chica abriendo la puerta de su casa y cerrándole la puerta en sus narices.


Llegó la noche, y todos estaban en la casa de Puck. Como era costumbre, había bebida, partido, karaoke….

Santana estaba sentada en el sillón hablando con Tina, cuando vio pasar a Artie camino de la cocina. Se preguntaba dónde estaba Brittany. Quinn se sentó junto a ellas con un vaso de agua al lado.

- ¿Han llegado todos ya? –preguntó Santana intentando sonar descuidada.

- Artie acaba de llegar. Pero aun falta Britt –contestó Quinn dando un sorbo a su bebida.

Artie se puso a ver el partido con los chicos en la televisión del salón, junto con los demás. Al cabo de una hora, Santana comenzó a ponerse nerviosa, no dejaba de mirar el reloj y la puerta principal. Quinn se dio cuenta de la preocupación de la morena y llamó la atención del chico.

- Oye Artie ¿Y Brittany, porque no ha venido?

- Se quedó en casa intentando estudiar para el examen del lunes. Si no aprueba tendrá que dejar el Glee Club.

Santana se levantó del sillón seguida por Quinn. Se dirigieron a la puerta de salida sin decir una palabra, mientras el resto del grupo se quedaba en el salón.

- ¿Porqué no te has quedado con ella para ayudarla? O podrías habérnoslo dicho a alguno de nosotros para que la ayudásemos –preguntó Mercedes enfadada- Eres su novio, tienes que mirar por ella.

- En realidad creo que ya no lo somos –comentó el chico sin inmutarse- mañana tengo planes y no puedo estar perdiendo el tiempo.

Santana había bebido un par de copas, pero nada que no pudiese controlar. Cogió su abrigo y su bolso en la mano dispuesta a irse a casa de Brittany.

- ¿Vas a ayudarla verdad? –preguntó Quinn detrás de ella sujetándola el brazo.

- Si, Quinn, necesita ayuda… -dijo parando un instante mirando a su amiga- Britt no es tonta como todos creen… solo necesita ayuda para concentrarse… solo eso. No debí dejar que estudiara sola. Es mi culpa que ahora esté así, tengo que ayudarla.

- ¿La quieres verdad? –preguntó la rubia.

La chica las conocía desde pequeñas y sabía que lo que había entre ellas no era una simple amistad… solo necesitaban darse cuenta. Pero a pesar de saberlo, necesitaba oírlo de su amiga.

- Quinn, claro que la quiero, es mi amiga desde que éramos pequeñas.

- Santana, sabes que no me refiero a ese tipo de amor –dijo la chica viendo como su amiga bajaba la mirada- no voy a decir nada ¿Vale?

- Está con ese sin piernas, ya no importa si la quiero o no. Solo la quiero ayudar.

Quinn suspiró y la abrazó.

- Me gustaría acompañarte, pero creo que Brittany y tú tenéis cosas que arreglar. Mañana por la mañana me pasaré por su casa para ayudaros ¿ok? –Sonrió ligeramente la chica- ten cuidado con el coche.

Santana sonrió ligeramente y asintió saliendo por la puerta principal.


Brittany estaba llorando en su cama acariciando a LordTubbington cuando oye el timbre. Bajó lentamente y abrió la puerta, viendo a Santana jugueteando con las llaves del coche y bebiendo un café.

- ¿San? –dijo con una pequeña sonrisa la rubia- ¿Qué haces aquí? Es tarde…

- Estaba en casa estudiando y me dí cuenta que mi calculadora científica no funciona... he venido por si podía estudiar aquí y utilizar la tuya –dijo mirando hacia otro lado- y además así repasamos.

Brittany sabía que era mentira, Santana olía a tabaco y a bebida. Además, Quinn la llamó para saber que tal estaba, que todos se habían enterado lo que estaba pasando. Sonrió y se hizo a un lado para que pasara.


Después de un rato haciendo ejercicios, Brittany no tuvo ninguna dificultad para hacerlos por ella misma. Pero, lo que más alegría le daba a la chica, era que Santana estaba relajada, cercana, como antes de que la rechazara por Artie.

- ¿Ves como sabes hacerlo? –dijo Santana con una sonrisa corrigiendo los ejercicios y dándola un abrazo que fue rápidamente respondido- solamente necesitabas concentrarte. Después de este fin de semana de repaso, el lunes aprobaras el examen con nota.

- Eres una buena profesora...

Santana se separó de ella ligeramente y se quedó mirándola sonriendo. Ambas lo sintieron, durante un leve instante algo hizo "click". Se quedaron serias sin separarse. Brittany bajó su mirada a los labios de Santana.

Esta carraspeo fuertemente incómoda por la situación y se separó de su amiga.

- Creo que es hora de irme –dijo mirando el reloj que marcaba las 3 de la madrugada- mañana por la mañana Quinn y yo nos volveremos a pasar para ayudarte. Ahora duérmete, sino tendrás sueño.

- Gracias por todo San…

Santana asintió y comenzó a recoger. No podía quedarse allí mucho tiempo más a solas con ella. No en la situación en la que estaban.

Sintió la presencia de Brittany detrás suya, su nariz en su pelo, inhalando su aroma. Después notó los brazos alrededor de su cintura, dándola la vuelta.

Brittany la miró intensamente a los ojos, acercándose lentamente a los labios de su amiga hasta quedar a escasos milímetros. Santana sentía su cálido aliento mezclándose con el suyo y lentamente acabó con la distancia que las separaba, dándose el beso más suave que jamás se habían dado.

- Brittany, esto no está bien, tú estás con el ruedas –dijo la latina separándose de ella derramando lágrimas por sus mejillas- yo no quiero ser la segunda opción de nadie.

- No estoy con él –contestó la chica limpiándole una a una las lagrimas que estaban en su cara con besos- no quiero estar con nadie que no seas tú. Te echo de menos Sanny.

Brittany volvió a acercarse, comenzando a besar su cuello. Santana intentaba resistirse pero no podía.

- Britt... yo no quiero estar como antes –suspiró la chica inclinando más su cuello dandola un mejor acceso, consiguiendo que la rubia la acercara aun más a ella- no puedo estar simplemente acostándome contigo y compartiéndote con cualquier imbécil del instituto. Simplemente no puedo.

Brittany no contestó y la sentó en su cama. Se sentó a horcajadas encima de ella, cogiéndola de la cara, para quedarse a unos pocos centímetros de su rostro.

- Yo tampoco quiero compartirte con nadie –susurró besándola apasionadamente acariciándole la espalda- ni quiero estar con nadie más.

- ¿Entonces estamos.. ya sabes… saliendo? –preguntó Santana con cierto temor, acariciando la parte baja de la espalda de su amiga.

Brittany sonrió ampliamente asintió, mordiendo después ligeramente el labio inferior de la que ahora, era su chica.


A la mañana siguiente, las dos estaban durmiendo abrazadas, tapadas únicamente por las sábanas. Comenzó a sonar el teléfono de la rubia.

- ¿Si? –contestó sin mirar el número, con la voz ronca, despertando a Santana, que enterraba aun más la cara en el cuello de su novia.

- ¿Britt? Soy Quinn. Estoy llamando a la puerta de tu casa pero nadie me abre, ¿estás en casa?

- Si, ahora mismo te abro…

Santana levantó la mirada mirándola interrogante. Sería Quinn pero, quedaron por la mañana ¿no? Que hacía a las… oh, espera… ¿¡Eran las dos de la tarde!?

- ¿Sabes algo de San? –preguntó la chica- la llevo llamando toda la mañana y no contesta.

- Si está aquí conmigo –dijo con una sonrisa enorme, consiguiendo que Santana abriera exageradamente los ojos- me voy a vestir en un momento y ahora te abro. Te la paso.

- Que te vas a vestir ahora… y estas con…

Quinn se quedó con una sonrisa mirando a la puerta principal mientras que Santana se quedó totalmente helada con el teléfono en la mano.

- Bueno Santana… ¿a eso te referías con ayudarla? –rió la rubia desde el otro lado del teléfono al notar la respiración acelerada de la chica al otro lado- eres un caso aparte.

- Yo… ehh…

Quinn colgó debido a que Brittany ya la había abierto la puerta principal. Santana se vistió rápidamente con ropa de su chica que encontró por los cajones y bajó encontrándose a dos rubias sonrientes mirándola.

- Buenos días dormilona –rió Quinn con un café en la mano- vosotras dos me tendréis que explicar muchas cosas ¿no?

FIN DEL FLASHBACK


- Tú lo has querido –susurró el chico lleno de odio- Ahora vuelvo…

Artie salió de la sala dejando a Santana semincosciente en el suelo. Lo último que vio, fue varias formas acercándose a ella y simplemente cerró los ojos, cayendo totalmente inconsciente.


Esto es todo por el momento... me ha quedado algo largo, pero bueno, me he retrasado bastante en la actualización. Para compensar un poco ;).

Cualquier consejo/sugerencia será bien recibida...

No se que piensan sobre el capítulo de mañana de Glee, pero solo espero que tenga buenas noticias para las Brittana...

Un saludo,

...Mune9117...