¡Hola a todos de nuevo!

Aunque atrasada en las fechas, ya estoy por aquí =).

Antes de nada, dar las gracias por los comentarios y en esta ocasión voy a responder un poco, sin extenderme demasiado. Quien quiera leer el capítulo directamente que se salte esta parte y se vaya directamente a después de la primera separación por el guión jejeje

Mel-kung, AndruSol, txalyx, yoshi, Panquem y viviana, muchas gracias por vuestros comentarios. De verdad, MUCHAS GRACIAS =)

A Scription, siento haberte decepcionado con el capítulo anterior, no me ofende que me digas lo que piensas pero te voy a justificar un poco (todo lo breve que pueda) todo lo que me dices.

Quizás no manejé los sentimientos de todos los que me has nombrado, pero en 4000 - 3500 palabras que quiero que dure cada capítulo para no hacerlo cargante (seamos sinceros, no escribo tan bien como para teneros enganchados al FF durante más de esas palabras, al menos yo lo pienso así), si me extiendo tanto con cada uno de ellos, no avanzo tanto como quisiera. No va a acabar ahora mismo el FF pero tampoco quería estar en esa escena durante más de un capítulo. Si pudiera actualizar más seguido, no me importaría, de hecho, me hubiera encantando hacerlo. Pero es imposible.

Antes de nada, estoy enamorada de las Faberry, de hecho me planteo hacer el siguiente FF de ellas =), pero no me centré tanto en su estado por el hecho que este FF es Brittana. La explicación de su revisión y su interacción con Ian lo tenía escrito para este episodio.
Como dato, aunque no viene al caso, una parte de mi formación es sanitaria... mis FF no tienen NADA de verídico en ese aspecto. Tramitación hospitalaria, enfermedades, síntomas... todo tiene algo de base real pero casi todo es ficción.
La aparición de la abuela de Brittany en lugar de su abuelo, tiene una explicación que vendrá más adelante, no seamos impacientes jeje.

Lo dicho, aun así muchas gracias también a ti ;)

Ahora si =) os dejo con el capítulo.


Brittany aun seguía en la misma posición, sentada al lado de la cama de Santana. Tras quedarse dormida un par de horas después de la marcha de los chicos del Glee Club, se había levantado sobresaltada por el ruido de una conversación entre enfermeras en el pasillo.

Se levantó, estirándose un poco. Le dolía todo el cuerpo, pero no quería separarse de su novia. Sabía que apenas habían pasado unas horas desde el incidente, pero verla con la mascarilla de oxígeno y las vías, la encogía el corazón.

Suspirando, se asomó por la única y minúscula ventana de la habitación, viendo que aun era de noche. Las horas pasaban lentamente entre aquellas cuatro paredes.

Notó como alguien abría la puerta en ese mismo instante.

- ¿Se puede?

- ¿Qué haces aquí aún Noah? –preguntó Brittany extrañada- creía que se había ido todo el mundo…

- Tengo un amigo que trabaja en esta planta como enfermero… -susurró pasando a la habitación con unas bolsas de plástico en las manos, cerrando la puerta tras él- me debía un par de favores y se los he cobrado. No es bueno que pases la noche sola.

- Están Kurt y Blaine en la sala de espera…

- Bueno, y ahora yo estoy contigo en la habitación…

Puck se acercó a ella y besó su mejilla, quitándose la chaqueta después, para dejarla colgada en el respaldo de la primera silla que encontró.

- ¿Qué tal está? –preguntó Puck sin apartar la mirada de Santana- ¿Ha dicho algo nuevo el médico?

- Dice no hay cambios… -susurró Brittany apartando el flequillo de su novia- pero que eso es buena señal… cuando recupere un poco las fuerzas, despertará.

Puck se acercó lentamente por detrás a Brittany y puso las manos sobre sus hombros.

- ¿Y tú y el bebé qué tal estáis?

- Noto algunas molestias… -comentó Brittany acariciando su vientre- pero supongo que es normal, estando como estamos… Quizás el bebé note lo que está pasando.

- Ya que no aceptas moverte de la habitación para dormir en un sitio decente, al menos deberías de comer un poco… -comentó Puck separándose de ella, cogiendo las bolsas que había traído- el tito Puckerman ha pesado en todo… toma.

Puck sacó un embase con mango picado y un filete de pollo a la plancha. Después siguió sacando unos cubiertos, unas servilletas, dos botellas de agua y otro envase con su comida.

- Blaine me contó que tenías antojo de mango desde que empezaste el embarazo… -comentó el moreno tendiéndole el embase con una sonrisa- y después de hacer un chiste con el tema, entre los dos, preparamos esto…

- Puck, de verdad que muchas gracias, pero ahora mismo no tengo hambre…

- Eh, no puedes estar si comer –dijo el chico mirándola seriamente- y tu hijo tampoco.

Ambos se sentaron en el sillón, y usaron la mesa auxiliar para poner la comida. Brittany se puso a mirar al chico con una sonrisa mientras que la tendía una servilleta.

- Gracias por todo… por cuidarla, por cuidarnos… Siento haber pensado mal de ti durante este tiempo…

- Es normal… si yo tuviera una novia como la tuya, también estaría celoso de todo el mundo –dijo Puck con una pequeña sonrisa- Santana es como mi hermana pequeña, no tienes por qué preocuparte… además, ella está loca por ti.

- En este tiempo nunca te lo he dicho, pero… a pesar de lo bestia y animal que eres a veces –comentó Brittany sonriéndole- Has cambiado muchísimo desde que estuvimos en el instituto…

- Todos hemos cambiado ¿no? –comentó el chico limpiándose la cara con una servilleta- de eso se trata cuando maduramos… sería ridículo que fuéramos iguales que cuando estábamos en el instituto…

- Claro…

Tras un rato en silencio, Puck terminó de comer y comenzó a recoger. Brittany fue a levantarse del sillón pero él la detuvo, poniendo una mano en su hombro.

- Quédate aquí y túmbate… Yo me quedaré despierto por si Santana despierta.

- Puck… tú trabajarás mañana, no puedes ir sin dormir…

- He cambiado el turno de mañana al turno de noche… no tengo que ir hasta dentro de veinticuatro horas… no hay discusión… -susurró Puck poniendo su chaqueta como si fuera una almohada- tú al sillón y yo a la silla.


Quinn salió de su sueño sintiendo una leve presión sobre su pecho. Aun sin haber abierto los ojos, reconocía ese "peso" por su olor, y no pudo hacer otra cosa que poner una pequeña sonrisa en sus labios.

Después de estar prácticamente toda la noche llorando en los brazos de Rachel, se había quedado dormida por el cansancio.

Al abrir un poco sus ojos, se encontró con otros más pequeños pero con su mismo color.

- Enano, ¿qué haces aquí?

El niño sin darle ninguna opción, puso su mano en la boca de su madre y sonrió al notar como se la mordía ligeramente con una sonrisa. El niño comenzó a reírse, girando la cabeza y mirando a su otra madre.

- Luego dices que no le quieres más a él que a mí, que nos quieres a los dos por igual… eso llego a hacértelo yo y me hubieras contestado con gruñidos… -bromeó Rachel con una sonrisa, sentada al lado del cuerpo de su mujer, sujetando a Ian ligeramente para evitar que se resbalase.

- No seas mentirosa… ya sabes que me encanta cuando me despiertas cariñosamente… ¿Hace mucho que os habéis levantado? –preguntó Quinn besando a Ian en la frente sin incorporarse.

- Un rato… tenía ganas de estar con él después de todo este tiempo, asique hemos desayunado juntos, hemos visto los dibujos… y ahora tocaba despertarte –comentó Rachel acariciando la cabeza de su hijo- Me ha llamado Tina y Mike, dentro de una hora hemos quedado con ellos para ir al hospital.

- ¿Ha habido alguna novedad?

- No cariño, todo sigue igual que anoche.

Quinn bajó su mirada coincidiendo con la de su hijo, con una expresión triste. Tenía la esperanza que todo lo que había pasado hubiera sido simplemente un mal sueño. Que en una hora o dos, Santana y Brittany llamarían a la puerta y desayunarían con ellas como hacían muchos fines de semana.

Rachel se tumbó al lado de su mujer, besándola suavemente y poniendo su brazo encima del pequeño, abrazando a los dos.

- ¿Tú que tal estás? –preguntó Quinn tras unos segundos en silencio.

- Ya oíste lo que te dijo el médico… sólo necesito descansar –susurró Rachel besando suavemente su mejilla- estar en casa con mi familia es lo único que necesito para recuperarme. ¿Y tú que tal estás?

- Mejor… -susurró Quinn mirando directamente a los ojos de su mujer, besándola después- voy a levantarme, que tengo que ducharme y vestirme…


Santana se notaba débil. Cansada.

Sentía su cuerpo como si pesara tres veces más. Como si su cerebro fuera mucho más deprisa que el resto de su cuerpo.

Intentó en varias ocasiones abrir los ojos, pero hasta los párpados los notaba muy pesados.

"No se ha movido en toda la noche Blaine…"

"Britt cielo ya te dijeron que seguramente estaría toda la noche durmiendo, la anestesia, los medicamentos…"

La escuchaba con claridad. Estaba allí.

No pudo evitar sonreír débilmente. La notaba cerca, su cuerpo se lo decía.

Intentó mover el brazo hacia un lado para buscarla, pero solamente consiguió mover levemente la mano y los dedos. Lo suficiente para que Brittany se girara asustada, viendo las caras de sorpresa de Kurt y Blaine al verla.

- ¿San?

Brittany oyó como Santana gemía e intentaba abrir los ojos. Las lágrimas ya se estaban agolpando en ellos.

- Estoy aquí mi vida, no te preocupes.

Kurt y Blaine salieron rápidamente en busca de un médico por los pasillos.

- Tranquila, todo está bien –susurró Brittany comenzando a llorar también- estamos en el hospital… va a venir un médico ahora mismo…


En ese mismo instante, Quinn, Rachel, Mike y Tina llegaron a la sala de espera del Hospital.

Después de llamar a los padres de Mike, dejaron a Charlie y a Ian en su casa. Su padre insistió que no le importaba cuidar a ambos ya que se llevaban tan bien. Después se habían dirigido directamente al hospital.

Justo cuando Rachel iba a llamar a Kurt para saber dónde estaban, le vieron corriendo hacia ellos con una sonrisa enorme, mientras Blaine hablaba con una enfermera.

- ¡Chicas! –gritó Kurt abrazando a Tina nada más llegar a su lado- Santana se acaba de despertar, todo está perfecto…

Todos sonrieron y se dirigieron a la habitación. Al entrar vieron al médico comprobando los valores de Santana en varios aparatos.

- Bueno, creo que han venido todos tus familiares a verte… -dijo riendo el médico acariciando el brazo amistosamente de la latina al ver a tanta gente apelotonada en la puerta de la habitación.

- ¿Está bien? –preguntó angustiado Mike.

- Tranquilos, la señorita López está estable… no hubo fracturas óseas y gracias a que taponasteis rápidamente la herida, ralentizasteis la hemorragia. Pasará uno o dos meses con un tratamiento especial, notará bastantes molestias y necesitará mucho reposo… pero ya está fuera de peligro.

- Muchas gracias doctor… -susurró Rachel dejando salir al médico mientras todos los demás iban hacia Brittany para darla un abrazo.


En esa misma tarde, Santana fue recuperando un poco el habla. La costaba muchísimo hacer frases largas, y tenía que descansar prácticamente cada dos palabras porque se quedaba sin aire, pero todo entraba dentro de lo normal.

Tras intentar convencerla de que no hablase y darlo por imposible, Brittany había estado contestándole con una palabra a todo lo que ella la preguntaba.

- ¿Qué… te pasa… conmigo? -suspiró Santana con una mano en el costado poniendo la cama en una posición en la que estuviera ligeramente incoporada- estas enfadada…

- Déjalo Santana, ahora no…

- ¿Qué… he hecho?

Brittany suspiró fuertemente intentando calmarse. Sabía que no era el momento de hablar todo ese tema y más ahora que Santana prácticamente no podía hablar.
Pero toda su calma se esfumó cuando cerró los ojos y volvió a ver la imagen de su novia cubierta de sangre entre sus brazos, prácticamente sin vida.

- ¿Por qué no me contaste todo lo que estaba pasando Santana? –dijo la chica comenzando a subir su tono de voz, con cada palabra, mientras comenzaba a llorar- ¿Tenías que hacerte la valiente, no? ¡Tenías que ocultarme que recibías anónimos de un maniaco! ¿¡EN QUÉ ESTABAS PENSANDO SANTANA!?

Santana se quedó totalmente impactada con la reacción de Brittany.

- En ti –contestó la morena a media voz obviando el dolor punzante de su costado- en vosotros.

- ¿Mentirme desde prácticamente cuando empezamos a salir es pensar en mí? –preguntó la rubia acercándose a Santana limpiándose las lágrimas con la manga de su chaqueta- ¿¡NO TE DAS CUENTA QUE SI TE LLEGA A PASAR ALGO, YO ESTARÍA PRÁCTICAMENTE MUERTA SANTANA!? –gritó fuera de sí la rubia- ¡HAY QUE PENSAR ANTES DE HACER LAS COSAS JODER!

Santana sabía que todo esto que estaba saliendo por la boca de su novia, era debido una mezcla de nervios, tensión y hormonas que ahora mismo tenía en su cuerpo. Pero la latina estaba empezando a perder los nervios: no podía hablar, no podía defenderse.

- Cálmate –comentó Santana intentado coger la mano a su chica, que se apartó- intentaba… proteger… a mi familia.

- ¿¡Y TÚ PARA MI, NO ERES MI FAMILIA SANTANA!? ¿¡Yo no tengo derecho a protegerte!?

Santana comenzó a derramar lágrimas de impotencia… no podía explicarla con claridad todo lo que estaba pasando por su cabeza.

- Voy fuera a que me dé un poco el aire…

- Espera… -susurró Santana viendo como su novia salía por la puerta chocándose con las otras dos chicas que entraban…

- ¡Ey! ¿Dónde vas? –gritó Rachel mientras Brittany se iba sin mirarlas- se oían sus chillos desde el pasillo…


Santana miraba a la puerta aun con lágrimas en los ojos. Rachel y Quinn se sentaron al lado de la cama sin decir nada más sobre el tema.

- ¿Qué tal estás Santana? – se dirigió Rachel a la latina.

- Me duele… pero bien… ¿tú?

Rachel comenzó a hablarle sobre lo que había pasado con ella, mientras Quinn se mantenía al margen, callada, sin despegar la mirada de sus manos.

La latina escuchaba con atención pero no podía evitar dirigir su mirada llena de confusión a Quinn.

Rachel se dio cuenta y miró significativamente a Santana.

- Creo que me voy al pasillo, tengo que hacer una llamada, os dejo solas.

Rachel salió de la habitación, no sin antes mirarlas con una sonrisa dejándolas en silencio. Santana miraba a Quinn mientras que esta, seguía en la misma posición desde que había entrado.

- Quinn… –susurró Santana buscando con su mano la de su amiga.

Quinn notó cómo la mano de la latina apretó fuertemente la suya. Levantó la mirada y vio unos ojos oscuros llenos de confusión.

- Lo siento… -susurró Santana.

No quería que ella también saliera corriendo. No podía físicamente ni mentalmente, ponerse a explicar todo lo que había pasado por su cabeza durante estos meses para haber actuado como actuó, pero necesitaba a Quinn.

Quizás con una disculpa no se iría.

Santana sabía que si tuviera la oportunidad de volver a atrás en el tiempo, actuaría del mismo modo, pero no podía negar que visto desde el punto de vista de ellos, sus decisiones no habían sido quizás las más acertadas.

Lo único que ella quería era protegerlos de todo. Costase lo que costase.

Quinn, apretó fuertemente su mano, y suspiró intentado calmarse. No quería llorar.

Al igual que a Brittany, una y otra vez se repetían en su mente las mismas imágenes: Santana llena de golpes. Santana cayendo al suelo por el disparo. Santana agonizando entre sus brazos, prácticamente sin vida.

Sabía que en el momento que abriera la boca para decir algo, lloraría.

- Lo siento… de veras… yo… –murmuró Santana al ver su silencio.

Quinn sin decir nada, se levantó y con cuidado, la abrazó llorando por el cuello.

Santana se quedó un poco bloqueada, pero al cabo de unos segundos, la abrazó con un brazo mientras que con su otra mano, la acariciaba el pelo.

- Creía que no te iba a volver a ver, que te iba a perder otra vez… y no… no puedo… cuando oí el disparo y te vi caer… yo no… -sollozaba Quinn en su hombro.

- Tranquila…–susurró Santana en su oído.

- Te eché de mi casa… el mismo dia… no tenía que…

- Tranquila Q… -calmó acariciando el pelo de Quinn- tú me salvaste… taponaste la herida…

- Yo no te salve… -dijo la rubia separándose de Santana limpiándose las lágrimas.

Quinn se sentó en la orilla de la cama, dándola la espalda. Santana sin dudarlo puso una de sus manos en el hombro de su amiga.

- Te quiero mucho Q…

Quinn se dio la vuelta y sonrió, sentándose de nuevo frente a ella.

Comenzó a contarle cómo habían pasado esos meses ella, Ian y Brittany… el embarazo de su chica, sus antojos… Pero una pregunta rondaba por la cabeza de Santana.

- Q… Jesse… Artie…

- Los detuvieron… después de que se fuera tu ambulancia, a ellos se los llevaron en un coche patrulla. Sam ha ido a informarse a la comisaria, pasará por aquí cuando salga de trabajar –comentó Quinn acariciando el brazo de Santana- ha intentado librarse del trabajo, pero no ha podido.

- Da igual… -sonrió la latina.

- Sé que es una tontería, porque los dos están detenidos… -dijo Quinn mirando su alianza- pero me da miedo dejar a mi mujer y a mi hijo solos…

Santana quería decir algo para tranquilizar a Quinn… pero ella sentía el mismo temor.


Rachel observaba discretamente desde fuera, la interacción de su mujer con Santana. Realmente Quinn necesitaba todo esto.

Kurt se acercó a ella con un café caliente en las manos.

- Parece que Quinn ya está mejor…

- Si… -sonrió Rachel- para Quinn, Santana y Brittany siempre han sido muy especiales… prácticamente hermanas. Si Santana no llega a sobrevivir… no se qué hubiera pasado con ellas dos…

- Ni lo pienses –negó Kurt con una sonrisa abrazando a Rachel- ya pasó y todo están bien. Ahora solamente tenemos que pensar en el regalo para el nuevo miembro del Glee Club, el pequeño bebé Pierce-López.

Rachel sonrió bebiendo de su vaso mientras que el chico comenzaba a decir ideas.


Brittany estaba sentada en una silla de la terraza del hospital. No hacía ni miraba a nada. Simplemente necesitaba estar sola y fue el primer sitio que encontró.

No sabía por qué se había puesto así con Santana, estando como estaba. De verdad que no quería explotar…

Comenzó a sentir un hormigueo en su vientre.

- Ya estás mostrando los genes López… -susurró acariciando su vientre- no la defiendas… sabes que tu mami no ha actuado bien…

Notó una pequeña risa detrás de ella.

- Esos genes son más bien los Pierce… –rió Blaine acercándose a su lado- Britt, tendrás que hablar con ella tarde o temprano… hasta el o la pequeñina te lo está diciendo…

- Ya lo sé Blaine… sólo… necesito pensar un rato… calmarme.

- ¿Puedo hacerte compañía mientras?

Brittany asintió con una leve sonrisa, viendo como Blaine cogía otra silla y se sentaba a su lado.

- Hace un par de semanas cuando fui a buscar a Kurt al aeropuerto, vi a Sebastian. Estaba a punto de embarcar rumbo a Florida con su familia.

Brittany giró su cabeza extrañada. Hacía años que no sabían nada de él.

- ¿Sabes con quién se casó?… -comentó el chico con una sonrisa- con Karofsky. Y ya tienen dos hijos.

Brittany abrió los ojos impresionada. La última persona que se imaginaba con una familia era a Sebastian. Pero, a pesar de alegrarse, no sabía a qué venía todo eso.

- Vaya… que bien…

- Kurt y yo, estuvimos hablando con ellos y… hemos empezado el papeleo para adoptar a través de la asociación por la que ellos lo hicieron…

- ¿¡Vais a ser papas!?

Blaine asintió con una sonrisa enorme mientras Brittany lo abrazaba fuertemente.

- ¿¡Porqué no habíais dicho nada!?

- Todo era demasiado complicado… el secuestro, lo que está pasando con Santana…

- Me alegro mucho por los dos, de verdad.

Blaine rió levemente y siguió mirando al frente.

- Santana estará preocupada ¿no crees? –comentó el chico cuando notó la cabeza de Brittany apoyada en su hombro- Sé que ahora no lo puedes ver, pero piénsalo. Si tú hubieras estado en su lugar… hubieras hecho lo mismo… no lo niegues. Te guste o no, solamente estaba tratando de protegeros.

- Si… creo que es hora de volver… además dentro de poco se acaba la hora de visitas y os tendréis que ir.


Ambos caminaron hablando sobre el tema por los pasillos hasta llegar a la puerta de la habitación de Santana.

- Creo que es hora de irnos –dijo Blaine cogiendo la mano de Kurt que estaba esperando en el pasillo.

Todos, después de despedirse de Santana, decidieron irse a descansar y volver mañana e intentar llevarse un rato a Brittany a casa. Antes de irse, Blaine la susurró al oído.

- No seas dura con ella...

Brittany asintió con una sonrisa y pasó a la habitación. Santana, antes de que Brittany pudiera decir nada comenzó a hablar, haciendo un sobresfuerzo.

- Britt, cielo. Perdóname. No…

Brittany la mandó callar y se acercó a la cama. Cogió la cara de la morena y besó sus labios, lentamente.

- Quien lo siente soy yo, San –dijo muy cerca de sus labios- no debí ponerme así contigo, sé que yo hubiera hecho lo mismo.

Santana acarició la cara de su chica con una sonrisa.

- Además nuestro bebé no me deja enfadarme contigo… -comentó Brittany con una sonrisa- me replica si hablo mal de ti…

Santana sonrió como no lo había hecho en todo el tiempo que llevaba en el hospital y besó la frente de su novia.

- Deberías irte a dormir a casa de Quinn y Rachel…

- No me voy a ir cielo, nosotros dos estaremos bien, si estamos contigo.

Santana volvió a cerrar la distancia entre ambas con un corto beso, mientras se acomodaban para pasar la noche en el hospital.


La morena comenzó a bostezar, comenzaba a tener mucho sueño.

Brittany se sentó en el sillón, acomodando una almohada y una manta que le había dado la enfermera.

- Ayer… mientras me estaban operando… -comenzó Santana ganándose la atención de su chica- soñé una cosa…

- ¿Soñaste? –preguntó la chica levantándose y sentándose en el borde de la cama.

- Tu abuela cariño… habló conmigo…

- ¿Mi abuela? –preguntó extrañada la rubia- ¿Nana?

- Si… me dijo… -comentó la chica bostezando, cada vez la costaba más mantenerse despierta- un medallón… para el bebé…

- ¿Cómo sabes lo del medallón? –preguntó Brittany asustada con los ojos muy abiertos- nunca te lo he dicho…

Santana prácticamente dormida se encogió de hombros. Brittany se acercó y besó su frente.

- Ya hablaremos mañana… ahora descansa cielo.


Esto es todo por hoy. Como siempre, espero sus comentarios ;)

Nos vemos¡ un saludito,

...Mune9117...