Resumen:

-El señor del feudo musulmán menciona, algo, que al mirarlo a los ojos ves tu peor temor y te plagas.

-El humano que a acosado a Gs no se ha visto ase mucho.

-Un gran grupo de apaches luna llena tienen un campamento en el jardín privado de Canterlot, a petición de la princesa luna.

-La gran gala del galope arruinada, junto un cuarto de Canterlot, por los luna llena aterrados por los fuegos artificiales de la gala.

-El medio-hermano de Gs "Zorg" murió en la pelea que tuvo con Gs en Canterlot.

-Las 10 espadas de Dragonia (los señores feudales y el rey o príncipe heredero) han decidido atacar la ciudadela capital "San Pedro" la ciudadela jamás derrotada.

Capítulo 16: Fin de la guerra (Segunda parte)

Guerrero salvaje

La batalla estaba perdida desde antes de empezar. Las catapultas arrojaban rocas a los muros, tan gruesos que el estrellar de las rocas contra ellos se comparaba con una mosca chocando contra una ventana.

Escudos mágicos eran levantados por unicornios, para proteger a las catapultas de la lluvia de rocas de las catapultas enemigas que se ocultaban tras los imponentes muros de la ciudadela.

El ejército de Dragonia veía, desde atrás de las máquinas de asedio, a la ciudad que desde que se construyó hace 1000 años jamás ha sido conquistada. Temerosos ante las historias de cientos de conflictos detenidos de golpe ante la primera muralla que defendía a la ciudadela y ahora tenían en frente, historia que todos estudiaron desde niños en primaria. Ninguno creía que podrían entrar a la ciudadela en esta vida…. Y no podían, ni tenían que hacerlo, ya que el príncipe era quien ya estaba dentro.

Una antorcha en sus colmillos era todo lo que iluminaba el oscuro túnel por el que corría el príncipe en sus cuatro patas, escuchaba el fuerte ruido de las rocas chocando inútilmente contra los muros que acababa de pasar por debajo.

La travesía era larga, el túnel parecía no tener fin y el viaje era todavía más duro con la pesada armadura que cubría todo su cuerpo. Pero el entrenamiento templario le daba la voluntad y la fuerza física para soportarlo.

El túnel se dividía en varios puntos, pero su olfato lo ayudaba a identificar el aire limpio que entraban por las salidas, para no irse por ahí, ya que su objetivo era el lugar en donde terminaba el túnel.

Finalmente el túnel termino, una muralla freno el avanzar del lobo, se acercó a ella con la antorcha en alto y vio en ella tallado un emblema tan antiguo que nadie lo habia usado hace más de 500 años.

El recuerdo de su madre hilando en un telar sonriéndole mientras el viejo chaman le narraba historias de sus antepasados. Pero lo que lo llevo a ese recuerdo fue que el anciano levanto una rama y dibujo algo en la tierra, justo lo que tenía delante de él.

Una cruz, representando un pasado en las cruzadas, un lobo, delante de ella, por estar tallado en la roca no podía saber más colores que el gris y el verde del musgo, pero sabía que ese símbolo era usado por su familia antes de portar la roja cruz templaría.

Se permitió sonreírle un momento antes de mirar por todas partes en donde habría una ranura o algo así, apoyando por la luz de la antorcha noto unas letras en la parte de abajo.

-"que…. Que Dios pro…. Protega ¡proteja!... a todas ¡todos! Los que saltan, salgan por esta puerta… buscando vivir"- baja más la antorcha y lee la última frase –"y maldiga…. A los…que…. Entren pa… para…. La camisa, caída, del reino"-

-¡pues maldito seas!-

Al voltearse a esa voz apenas alcanzo a esquivar el corte que iba a su cara.

Entre el atacante y el muro, rápidamente dio una patada a su enemigo para alejarlo y tener tiempo para pararse en sus piernas humanas y pasarse la antorcha de una mano a otra para desenfundar la espada con la derecha mientras el negro caballero se puso en guardia con el hacha en la derecha y la extraña espada e la izquierda.

Su corazón saltaba con fuerza al ver a quien estaba delante de él. A 25 centímetros más arriba de su coronilla se elevaba aquél que lo había atormentado hasta en sus sueños.

Los ojos del templario reflejaban decisión más allá del yelmo que los dejaba en la oscuridad. Tiro la antorcha al piso y se puso en guardia con ambas manos en la espada.

-ya es hora de que termine con esta amarga pesadilla- dice el príncipe.

-tú fuiste quien empezó con ella, no me culpas porque tus malos actos te persigan hasta ahora-

-no gastes saliva con tramposas palabras llenas de acertijos más enredados que la cabellera de Applejack- nota como las manos del caballero se tensan. Dentro del yelmo se ve la amarga sorpresa del príncipe –¿es por ella verdad?... Eres mi indecisión….. ¡TU NO EXISTES!-

-¿¡si no existo podría hacer esto!?- exclama antes de dar un fuerte corte con el hacha helada, la cual es esquivada por el templario para dar un corte con su espada al mismo brazo que sostenía el hacha, pero la gruesa armadura negra era muy resistente.

Sin embargo del contacto entre la espada y la armadura, una chispa mágica de color rojo salió de ella. El príncipe, al alejarse de su atacante, vio como el mismo brazo que golpeo le pesaba mucho más que antes.

Al notar lo obvio recordó el enfrentamiento que tuvieron en su tienda y en su mente surgió en plan.

-¿conque armadura y armas mágicas verdad?, debes ser un terrible guerrero para tener que compensar tantas fallas con magia- Una mueca de ira se escuchó desde la oscuridad del yelmo en forma de cráneo antes de que su dueño volviera a atacar.

Con golpes rápidos y débiles, el príncipe entorpeció al gigante haciendo de su gruesa y ligera armadura, un pesado caparazón y las armas mágicas se volvieron armas normales.

-¡¿crees que esto me detendrá?!- exclama con furia el gigante.

-no…- toma la mitad de la hoja de su propia espada, rápidamente se posiciona a un lado del gigante y le clava la espada debajo del brazo haciendo que gritara de dolor y soltara el hacha.

Sacando la espada del cuerpo del caballero negro, el templario volvió a tomar la empuñadura con ambas manos mientras se agachaba tras su atacante, esquivando el corte que su atacante daba desesperadamente hacia su espalda. Aprovechando su posición le da un corte detrás de la rodilla, justo donde no le cubría la armadura.

-pero esto si te detendrá- Con otro grito de dolor el enorme humano callo arrodillado al piso. El príncipe, todavía a su espalda, levanta la espada apuntando al suelo y pone la punta sobre el cuello del individuo, justo donde no cubría ni el yelmo ni las corazas de la espalda ni el pecho.

-tu eres un símbolo de lo que no he elegido- cierra los ojos unos segundos, respira profundo y medita calma su mente mientras busca en su alma –no me he podido decidir…. Ambas son más de lo que merezco que me ame o yo amar….- los abre de golpe –…pero la decisión ya no me atormentara- rápidamente baja la espada -¡YA NUNCA MÁS!- la espada atraviesa el cuerpo del norme humano hasta su corazón, para luego ser retirada por el templario mientras se hacía a un lado dejando caer al ya muerto humano.

Este se toca la frente para persignarse, pero luego se detiene recordando que lo que yacía delante suyo no era real, solo una ilusión suya.

Viendo enorme muerto delante de él, la mente del apache se aclara, los ojos casi se le saltan y los pulmones se le llenan ante la revelación –ya me decidí….- ante estas palabras el caballero negro se vuelve polvo dispersado por todo el suelo –si….. y si vuelvo a Equestria le….- se calla unos segundos y se voltea a la pared llena de musgo –es cierto, primero lo primero-

Enfundo la espada, levanto la antorcha y volvió a registrar la puerta. Al no encontrar nada relevante solo volvió a dejar la antorcha en el piso y retrocedió un par de pasos. Volviéndose lobo corrió a la pared y la golpeo con el hombro imprimiéndole los 150 kilos de su cuerpo más los 55 kilos de su armadura.

Por tan fuerte embestida la pared se movió unos centímetros en una de sus orillas. Presionando contra esta orilla, el enorme lobo le imprimió toda su fuerza mientras la pared se habría lentamente mostrando que no era una pared, sino una vieja y olvidada puerta de piedra.

Al terminar de abrirla vio el definitivo final del túnel, una verdadera pared de tierra, pero antes habían una escotilla en el techo por la cual entraba un delgado rayo de luz. Sin pensarlo dos veces se puso debajo de ella y la levanto con las patas delanteras. Esta era pesada, pero no requería tanta fuerza como la puerta que acababa de abrir.

Al abrirla sintió como le latía el corazón, porque sabía que había al otro lado y no era un buen recuerdo para él. Pero una vez más el recuerdo de su misión lo hiso avanzar. Se sentó en sus cuatro patas y salto al agujero del techo.

Lo primero que vio fue la puerta por la cual salió cuando renuncio al trono, estaba en una gran sala llena de la luz de la luna que entraba por los hermosos vidríales que estaban casi al nivel del muy alto techo. Era el salón del trono.

Pero no estaba adornado como recordaba, por alguna razón las paredes estaban llenas de tétricas pinturas de ponies, grifos, lobos y demases. Todos con los brazos cruzados sobre el pecho como muertos en sus ataúdes.

-me preguntaba si vendrías- de golpe el lobo se volteó a ver la voz que venía de su espalda, del trono de su padre.

La sorpresa casi lo mato, no podía creer lo que sus grises ojos veían sentado en el trono de su padre.

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-¿Zorg?-