¡Hola de nuevo a todo el mundo!
Gracias por el apoyo a la historia :). A petición de algunos comentarios y mensajes, he intentado que en esta ocasión sea un capítulo más largo. No creo que le queden muchos capítulos al fic, pero tengo algunas ideas para el siguiente.
Pero ese es otro tema ;).
Espero que les guste este capítulo.
- ¿Santana?
Santana se quedó callada mirando a la mujer que estaba parada frente a ella. Habían pasado muchos años desde aquel día en el que Alma decidió que no quería verla más y la echó de su casa a empujones.
Siempre había admirado a su abuela por ser fuerte, vital, familiar, capaz de valerse por sí sola, a pesar de todo lo que había pasado. Pero esa persona, a simple vista ya no existía: delante de ella, solo veía a una anciana… triste, apagada, débil… jamás se hubiera esperado nunca ver esa imagen de ella.
- Eres tú… -sonrió Alma mientras Santana asentía débilmente prácticamente sin pestañear- ¿Quieres pasar dentro?
Alma se apartó ligeramente de la puerta, dejando un hueco por el que pasó su nieta rápidamente.
Santana observó en el recibidor las numerosas fotos que su abuela había puesto por las paredes, pero la que más le llamó la atención fue una foto que estaba en un marco de plata apoyado en el mueble del pasillo: ella con dos años, subida en las rodillas de su abuelo, mientras que este, estaba tocando el piano.
- Estabais muy guapos… -sonrió la mujer mientras también miraba la foto a una distancia considerable de su nieta- A tu abuelo le encantaba sentarse contigo en el piano cuando apenas levantabas un palmo del suelo. Supongo que heredaste de él tu afición por la música... ¿Quieres comer o beber algo?
- Un café, gracias.
Alma la hizo pasar hasta el salón y sentarse en uno de los sofás. La sala estaba decorada de una manera muy simple: un par de sofás, una mesa de centro, un mueble para la televisión y algunos cuadros de decoración. Nada más. La mujer desapareció hacia la cocina mientras que Santana se quedó mirando una vieja foto de ella con unos siete u ocho años de edad, cogida de la mano a sus padres mientras que su abuela, la seguía de cerca. Cuánto habían cambiado las cosas.
Tras ese pensamiento, la morena se quedó en blanco mirándola, hasta que entró su abuela con una bandeja con una taza de café y un vaso de leche, junto con un plato lleno de pastas. Aun recordaba el aroma de las pastas de su abuela.
- Veo que ya no tomas café… -comentó Santana cogiendo su taza.
- No… el médico me lo prohibió hace tiempo…
Tras esa aclaración, hubo un silencio en el cual los ojos de Santana se desviaron involuntariamente de nuevo a la foto de sus padres. Alma se dio cuenta del gesto.
- Hace mucho que no sé de ellos. La última vez que hablamos, me dijeron que te habías mudado a Nueva York…
¿Su abuela y sus padres no se hablaban? ¿Desde cuándo?. Siempre había habido diferencias entre ellos pero nunca los había visto discutir hasta el extremo de no dirigirse la palabra... ¿Qué se había perdido en estos años?.
- Si, me fui a estudiar la carrera de Derecho. Al poco tiempo de terminar, por una reunión de amigos, coincidí con Brittany después de tanto tiempo... -sonrió- y me mudé de nuevo aquí con ella.
Alma miró a su nieta con una leve sonrisa, gesto que no se esperaba Santana. Hubiera esperado cualquier otro gesto:- odio, repulsión, asco… pero no alegría.
- A veces el destino es increíble. Hace mucho que no la veo por aquí, aunque ya no salgo tanto como antes y estoy bastante alejada del centro ¿Qué tal está?
¿Realmente estaba preguntando por Brittany? Santana frunció ligeramente el ceño.
- Está muy bien, es bailarina, como quería desde pequeña. Aunque ahora está de baja –dijo decidida la chica sin apartar la vista de su abuela- estamos esperando un bebé.
- Me alegro mucho… por las dos.
Tras esa respuesta inesperada por parte de Alma, Santana se quedó en silencio totalmente sin saber qué decir. ¿Qué se alegraba? Pero si uno de los motivos por lo que se tuvo que ir es porque su abuela estaba totalmente en contra de su relación con Brittany y de que ella fuera lesbiana…
- Creía que seguías viviendo en la antigua casa…
- La otra casa era muy grande y esta zona es bastante más tranquila… a una vieja como yo, no le vienen bien las emociones fuertes…
La latina asintió dejando la taza en la mesa y mirándose las manos. No se percató de que su abuela se acercó lentamente y se sentó justo a su lado.
- No sé por qué estás aquí, pero sabes que no me gusta andar con rodeos… Quería haberme comunicado contigo pero no sabía dónde estabas ni cómo empezar a buscar… lo siento de veras… todo lo que pasó... lo siento tanto… -sollozó Alma
Santana estaba paralizada. Nunca la había visto llorar.
- Abuel… Alma –se corrigió en el último momento, no se sentía cómoda llamándola así- han pasado muchos años y eso ahora ya no sirve de nada. Me fui de casa, hice mi propio camino y no me arrepiento. Pero creo que es hora de arreglar determinadas cosas.
¿Estaba preparada para volver a entablar una relación con su abuela? En su interior aun pesaba todo lo que había pasado años atrás... pero muy en el fondo, sabía que la echaba de menos.
- Si no tienes nada que hacer y quieres, esta noche puedes venir a cenar a nuestra casa. Brittany está preparando un pastel de crema para el postre y le salen estupendos.
Alma miró a su nieta con una gran sonrisa.
- Me encantaría.
Santana y Brittany estaban tumbadas acurrucadas juntas en el sofá viendo un programa de música. Ya era prácticamente la hora de la cena y la latina aún no la había dicho nada sobre la visita de su abuela a su novia. No sabía cómo se lo iba a tomar y tampoco sabía cómo empezar.
La rubia se levantó del regazo de su chica dándole un suave beso y puso rumbo a la cocina para empezar a poner la mesa. Santana la siguió.
- Cariño... va a venir alguien a cenar con nosotras...
- ¿Hoy? -preguntó confundida la rubia mientras se apoyaba ligeramente en la mesa.
- Si... verás yo...
La frase fue interrumpida por el sonido del timbre. Brittany la miró confundida y fue a abrir, encontrándose con Alma, la abuela desaparecida de su novia. Automáticamente, por instinto, se protegió el abdomen con ambas manos.
- ¿Qué haces aquí? ¿Cómo sabes dónde vivimos?
- Hola Brittany -susurró la mujer- esta mañana he visto a Santana y me ha invitado a cenar.
La rubia se quedó paralizada totalmente mientras Santana hacia su aparición pasando un brazo por su cintura y besando su mejilla.
- Esto… -susurró Brittany mirando confundida y enfadada a Santana.
Santana la suplicó con la mirada que no dijese nada y Brittany, se hizo a un lado sin decir ni una palabra.
- El salón está ahí delante –comentó con voz neutra- Santana, ¿puedes acompañarme a la cocina?
Santana cogió a la gata que estaba enredándose a las piernas de su abuela y salió detrás de su novia. Al entrar, dejó a Kyra en la gatera y se apoyó en la encima a la espera de la reacción de la bailarina.
- ¿¡QUÉ ESTÁ PASANDO SANTANA!? ¿¡CUÁNDO PENSABAS DECIRME ESTO!? – gruñó la chica por lo bajo.
- Cariño, tu abuela… -balbuceó la latina viendo el enfado de su novia- cuando estuve inconsciente tu abuela me dijo que mi abuela estaba…
- ¿¡Has traído a una de las personas que te dio la patada cuando te fuiste a Nueva York por un simple sueño producto de los sedantes!? ¿¡EN SERIO!?
Santana se giró enfadada cogiendo el pan para llevarlo a la mesa.
- Vale que te lo tenía que haber dicho antes Brittany, pero relájate… eres tú la que siempre me dices que la gente se merece una segunda oportunidad…
Santana salió de la cocina sentándose en la mesa sonriendo a su abuela.
El resto de la comida, abuela y nieta se dedicaron a hablar de todo lo que había pasado esos años, mientras que Brittany se limitaba a asentir y a decir monosílabos por más que su novia intentaba lo contrario.
Prácticamente con la cena terminada, Santana se disculpó un momento para ir al baño y el salón se quedó en silencio.
- No te hace mucha ilusión que esté aquí, ¿verdad? –sonrió tristemente Alma mientras dejaba recogía sus cubiertos encima del plato.
- Santana la ha invitado y esta casa es tanto suya como mía. Así que está todo bien.
Alma suspiró. Conocía a la chica desde que era pequeña, sus expresiones de alegría, de enfado, de frustración... Junto con Quinn era de las pocas personas que conocía del círculo de Santana fuera del entorno familiar.
- Brittany…
Brittany dejó el cubierto de golpe, mirando con odio a la mujer.
- No sé por qué tiene que aparecer de nuevo en su vida. La dio la espalda cuando más la necesitaba y ahora está intentando arreglarlo. No quiero que su familia vuelva a romperla de nuevo, ahora tiene su propia familia y no necesita a nadie más.
Alma la miró con cara de sorpresa y suspiró.
- No actué bien y ahora lo sé. Todo el mundo tiene derecho a arrepentirse… -suspiró- Tú también la diste la espalda y ahora formas parte de su familia ¿no?
- No es lo mismo…
- Si es lo mismo, dejaste a mi nieta para irte con ese chico…
- ¿¡Ahora es tu nieta!? –gritó Brittany encarando a Alma- No tienes ese derecho, lo perdiste cuando sus padres prácticamente la echaron de su casa y tu en lugar de ayudarla, la diste de lado. ¿¡Sabes cuánto te admiraba tu nieta!?
Alma bajó la mirada y comenzó a tener los ojos acuosos. Cuando iba a replicar, vio entrar a su nieta, con expresión triste.
- Basta ya las dos… -murmuró- Brittany no te conviene alterarte... esto no ha sido buena idea… Vamos Alma, te llevo a casa…
Ambas se quedaron paradas viendo la cara de dolor de Santana. Brittany las dio la espalda mientras que su novia suspiraba.
- Lo siento –susurró Alma a su nieta, para después girarse a la rubia- siento haberme puesto así….
Brittany gimió mientras se doblaba con las manos en el vientre.
- ¿Cariño?
- San… el bebé… creo que viene el bebé
Santana y Alma miraron a la chica y después se miraron entre ellas. Santana se acercó rápidamente a la rubia cogiéndola por el brazo.
- Tenemos que ir al hospital… -comenzó a decir la latina- voy a coger la bolsa que preparamos y subiremos al coche cariño.
- Os acompaño –comentó Alma cogiendo su bolso.
- No Alma, quédate esta noche aquí y mañana avisaré a Quinn para que te acerque a tu casa con su coche. Creo que por hoy hemos tenido suficiente.
- No voy a dejar que vayáis solas las dos al hospital, así que vamos….
- Pero…
- Dejar de discutir las dos… -dijo Brittany con cara de dolor- necesito ir al hospital. Vámonos todas.
- Vale… -comento Santana- Alma, acompaña a Brittany al coche. Voy a ir a por la bolsa y a por el móvil para avisar a Quinn y a los chicos.
Santana besó suavemente a Brittany en la coronilla mientras que Alma se acercaba a la chica tendiéndole la mano para salir.
- Hola... mi novia va a dar a luz... -comentó Santana alterada a la secretaria de recepción- necesitamos ayuda urgente.
- Tranquilícese señorita… -digo la mujer con mala cara mientras la tendía una carpeta- una enfermera se llevará a su novia. Mientras tanto, rellene los formularios correspondientes…
Santana resopló por lo bajo mientras Brittany no la soltaba el brazo. A los pocos segundos, un chico de la edad de ellas apareció con una silla de ruedas, ayudando a la rubia a sentarse.
- Voy con ella… -susurró Santana a su abuela.
- No –contestó la recepcionista con cara de pocos amigos- primero me tiene que rellenar todos los formularios…
- Mire, no voy a dejarla sola… si no quiere que le rellene yo la cara de… -comenzó a alzar la voz Santana.
- Niña, esa boca –regañó Alma a su nieta- Rellena las hojas con tranquilidad, aun falta tiempo. Yo me quedaré con ella mientras tanto.
Santana asintió sin apartar la mirada de la recepcionista. Se agachó por un instante al lado de su novia.
- Ahora mismo estoy contigo cariño…
Brittany asintió poniendo rumbo a la habitación.
Santana llevaba una hora dentro de la habitación junto con su novia, cuando recordó que aun no había avisado a nadie de que estaban en el hospital. Aprovechando que estaba la enfermera con Brittany, aprovechó para ir al servicio y llamar a Quinn.
- ¿Q?
- ¿Santana? –murmuró soñolienta- son las dos de la mañana… ¿Qué haces llamando a estas horas? ¿Ha pasado algo?
- Estoy en el hospital… el bebé viene en camino…
- ¿Ya? –preguntó la rubia confundida- Dos semanas antes de lo previsto... ¿os lo ha confirmado el médico?
- Si, le acaba de hacer una revisión. Esto es solo para avisaros, no hace falta que vengáis a estas horas… según nos han dicho aun queda bastante tiempo para que Brittany vaya al paritorio.
Santana escuchó la vocecilla de Rachel por detrás de Quinn preguntando.
- ¿Seguro que no quieres que vayamos? –preguntó la rubia- Rachel me acaba de decir que sus padres están en casa, podríamos llamarles y dejar a Ian con ellos.
- Pobrecillo, no lo despertéis. Estaremos bien.
- Bueno… entonces… Nos acercaremos a primera hora mañana, ¿ok? Y no te preocupes por nada, por la mañana avisaré al resto de que estáis en el hospital.
- Gracias a las dos.
A la mañana siguiente, Quinn y Rachel bajaron del coche con una bolsa llena de cosas para los tres. Rachel llevaba en brazos a Ian, mientras que Quinn llevaba el carrito.
- No creo que haya sido buena idea traer al niño –comentó Quinn sacando su móvil del bolsillo trasero de su pantalón para mirar la hora.
- Mis padres no estaban y yo quiero estar con ellas en estos momentos... Los llamaré en un par de horas para saber si ya están disponibles.
Quinn sonrió mientras pasaba el brazo por los hombros de su chica y la besaba la sien.
- Os quiero mucho…
Rachel sonrió al igual que el pequeño Ian que iba mirando a su madre.
Atravesaron las puertas del hospital y Quinn acompañó a la sala de espera a Rachel para que se quedase con el niño tomando un café mientras ella intentaba localizar a las chicas y verlas un segundo.
La morena escogió una mesa y puso su bolso en el respaldo de su silla para dejar al niño en el cochecito. Antes de llegar a hacerlo, alzó la mirada vio que su chica estaba totalmente blanca mirando detrás suya.
- ¿Alma? –preguntó Quinn cogiendo de la mano a su novia- ¿Se puede saber lo que está haciendo aquí?
Estaba intentando controlarse para no montar un espectáculo. La mujer vio a dos personas que se dirigían a ella, reconociendo a la rubia al instante. Quinn, empujó a Rachel y a su hijo tras ella, encarando a la abuela de la latina.
- ¿Qué haces aquí Alma? –preguntó de malas formas Quinn.
- Esperando el nacimiento de mi bisnieto –contestó echándola una mirada al puro estilo López.
- Para tener un bisnieto hace falta tener un nieto y creo que usted hace años que la perdió.
- Mira Quinn… no es el momento ni el lugar para hablar de esto. Santana me fue a buscar para cenar y dio la casualidad de que Brittany se puso de parto –comentó la mujer mirando a Rachel que la dedicaba una débil sonrisa.
Quinn puso cara de confusión. Eso era imposible.
En ese momento, Rachel salió de detrás de su novia y tendió su mano a la mujer.
- Hola, creo que no me conoce, soy Rachel… -sonrió mientras que Alma la cogía de la mano con una sonrisa- la mujer de Quinn. Y este pequeño de aquí, es nuestro hijo Ian.
El pequeño miró con sus grandes ojos verdes a su madre y luego miró a Alma con una sonrisa. La mujer acarició la mano del pequeño.
- Cielo, esta señora, es la abuela de la tía Tana.
- Tía Tana… -murmuró el pequeño con una gran sonrisa mientras miraba a Rachel.
- Si cariño, de tía Tana.
- Es guapísimo –comentó Alma sin soltar la mano del pequeño- Así que la pequeña Quinn Fabrey está casada y tiene un hijo... es una calco tuyo de pequeña…
- Santana y Brittany dicen lo mismo… -sonrió Rachel apartando el flequillo de su hijo de su cara.
Quinn seguía con cara sería sin contestar, mirándola. Rachel la dio un codazo y terminó asintiendo.
- Creo que voy a ir a planta a ver si puedo ver a las chicas… –contestó Quinn evitando el contacto visual con Alma- Rachel, espera aquí en la cafetería con Ian… después bajaré para que puedas ir a verlas ¿ok?
- Vale cariño… -susurró besando suavemente a Quinn en los labios.
Quinn miró la reacción de Alma, pero no hizo la reacción esperada. Simplemente sonrió.
Quinn subió por el ascensor murmurando hasta la planta 3. En serio no entendía todo lo que estaba pasando, ¿porqué Alma había vuelto a aparecer? No iba a permitir que volviera a hacer daño a Santana…
Después de preguntar a una enfermera por dónde quedaba la habitación, recorrió los pasillos hasta encontrarse con la 342. Tocó la puerta y con un débil pasen entró.
Brittany estaba tumbada, tapada hasta la cintura, agarrándose de la mano de Santana mientras esta la abanicaba con una revista. Quinn se acercó y besó suavemente la frente de su amiga. Antes de si quiera poder hablar, una enfermera entró a la habitación con cara de pocos amigos.
- Me ha dicho una auxiliar que había gente andando por los pasillos, lo siento señorita pero sólo puede haber una persona por habitación…
- Lo siento no lo sabía…
- Tranquila Q, en un segundo mientras que revisan a Brittany, te cuento todo en el pasillo…
Santana besó suavemente a su chica en la coronilla y la susurró:
- Volveré en un minuto.
Brittany a regañadientes soltó la mano de su novia y la latina se apartó, dejando la revista en la mesa. Se acercó después a la enfermera que aún seguía esperando con la mano puesta en la manija de la puerta, la salida de las chicas.
- ¿Sois igual de simpáticas todas u os hacen hacer algún curso de perfección de la técnica antes de contrataros? –comentó Santana cogiendo su móvil.
Quinn resoplando pero con una sonrisa, cogió a la chica y la sacó al pasillo.
- No pongas esa cara Q… -gruñó la latina mientras cerraba la puerta- llevan desde ayer haciéndome la vida imposible y…
- Da igual Santana, sé cómo eres… -suspiró la rubia- ¿Qué os ha dicho el médico?
- Nos dijo que queda nada para ir al paritorio…
- Eso es bueno… pronto tendremos al pequeño Pierce-López entre nosotros.
Quinn la cogió ligeramente del brazo con una sonrisa. Santana pareció entrar en su mundo cuando la sonrió. Quinn al ver a una enfermera mayor, recordó su encuentro con Alma en la cafetería.
- Sé que no es el momento oportuno, pero os quería avisar… -susurró la rubia mirando a su amiga, para ver su reacción- tu abuela está en la cafetería del hospital… supuestamente porque estaba cenando con vosotras y…
Santana suspiró mirándola.
- Es una historia larga de contar Q, simplemente creo que la gente se merece una segunda oportunidad…
- Pero San no entiendo como…
Antes de terminar la frase, la enfermera llamó a Santana a la habitación.
- Señorita López, nos falta la confirmación del médico, pero todo indica que su novia puede ir al paritorio de inmediato.
Y esto es todo por hoy :). Espero sus comentarios mientras sean constructivos ;)
Un saludo.
...Mune9117...
