¡Hola a todos!

Gracias por vuestro apoyo, de verdad animáis a cualquiera. Me alegro que estén de nuevo por el fic muchas personas conocidas ;).

Dentro de poco, a finales de este mes cuando acabe los exámenes, empezaré a colgar el otro fic junto con este. Ya os iré haciendo spoilers jejeje

Os dejo ya con el fic.


- Quinn relax… deja de matarla con la mirada. Creo que la situación es lo bastante incómoda de por sí como para que añadas más tensión –susurró Kurt poniendo una mano sobre su pierna para intentar tranquilizarla.

La chica simplemente le ignoró y apretó aun más los puños.

Todo el Glee Club estaba bastante confundido con el tema de Alma y ese cambio radical por parte de la Santana. Pero Quinn en especial, se lo había tomado bastante mal y no dirigía la palabra a la mujer a pesar de varios intentos por parte del resto para que entablaran algún tipo de conversación.

En ese momento, se encontraban todos en la sala de espera, haciendo tiempo hasta recibir noticias de las chicas. Quinn observaba a su hijo que estaba jugando con su mujer y con Alma.

El pequeño era bastante tímido si no conocía a las personas que le rodeaban, pero para mala suerte de Quinn, según se enteró que esa mujer era la abuela de su tía, no la perdía de vista y reclamaba toda su atención.

- No puedo calmarme, Kurt. Está aquí, como si no hubiera pasado nada…

- La decisión de traerla de nuevo a su vida ha sido de Santana. Tienes que aceptarlo, esté equivocada o no.

Quinn asintió sin estar muy convencida, no quería que siguieran intentándola convencer porque ya comenzaba a dolerle la cabeza con todo este asunto. Frunció el ceño y se inclinó hacia delante, poniendo su cara entre sus manos.

Ian oyó a su madre suspirar y se acercó a ella con ayuda de Rachel. Se soltó de las manos de la morena y apoyándose en su otra madre, acarició con su manita el entrecejo fruncido de la rubia.

- Mami fadada… -murmuró el niño metiéndose el puño en la boca.

- No cielo –susurró la chica cogiendo a su hijo y sentándolo en sus piernas- no estoy enfadada. Me duele un poco la cabeza.

El niño sonrió y abrazó a su madre, enterrando la cara en el hueco de su cuello. Quinn sonrió hasta que cruzó su mirada con Alma, poniéndose tensa de nuevo.

Kurt se levantó suspirando y se acercó a Alma para invitarla a un café. Al salir de la habitación, Rachel se sentó junto a su mujer y tomó la mano de su hijo para acariciarla.

- Quinn…

- No, Rachel, no me voy ni a relajar ni hacerme amiguita de esa mujer. Si tú quieres, estás en tu derecho, pero yo no.

- Vale cielo –susurró- ¿Quieres una pastilla para el dolor de cabeza? Puedo ir a preguntar a alguna enfermera...

Quinn se limitó a asentir y sintió un beso en la mejilla. Al girar la cabeza se encontró con la sonrisa enorme de su mujer.


Kurt pidió un zumo para su acompañante y un café para él acercándose a la barra de la cafetería mientras sacaba su billetera del bolsillo de su chaqueta, para pagar la cuenta.

Tras una corta conversación con el camarero, se acercó donde estaba sentada la mujer y puso las bebidas encima de la mesa. Se quedó parado mirándola con cierta ternura. Llevaba callada desde que habían salido de la sala de espera.

- De verdad que lo siento Alma. Quinn, normalmente es más… -suspiró Kurt mientras se sentaba elegantemente- tranquila.

- Es normal que se ponga así. Hice mucho daño a mi nieta y entiendo que intente protegerla… De hecho, me siento orgullosa que tenga una amiga así. Además de unos amigos como vosotros.

- Aun así no es justificable el comportamiento que está teniendo. Todos queremos a Santana y a Brittany, pero es un problema entre ustedess y nosotros no tenemos que meternos. Además... usted también ha tenido que pasarlo mal estos años...

Alma sonrió levemente mientras miraba el vaso que estaba frente a ella. Kurt comenzó a agitar su café.

- No me digas de usted que me hace más mayor -bromeó la mujer- ¿Conoces desde hace mucho tiempo a mi nieta y a Brittany?

- Desde el instituto… -sonrió el chico- con Brittany congenie desde que hablé con ella pero con Santana no me llevé bien prácticamente hasta el último año de clases. Tenía… tiene, un humor bastante especial.

- Los genes López…

La conversación acabó ahí y tras unos minutos de silencio, Alma levantó la mirada suspirando, con los ojos vidriosos.

- Me he perdido muchos años de la vida de Santana… su graduación, su relación, el embarazo. No tengo derecho a pedirle nada.

- Tranquila Alma…

- Ya pero… Brittany no quiere ni verme...

- No te tortures más. Brittany tiene el alma más pura que jamás he conocido en una persona. Te perdonará enseguida.

- Eso espero...


- Vamos cielo, un poco más… -susurró Santana sin soltar la mano de su mujer.

Brittany estaba muy cansada. No sabía el tiempo que llevaba allí y cuanto le quedaba, pero ya no podía más.

- Ánimo señorita Pierce, ya está casi con nosotros… un poco más -comentó la enfermera sonriendo a la rubia.

Brittany dio un último empujón, gritando, prácticamente sentándose en la cama. Cayó exhausta y acto seguido, escuchó un llanto.

- Ya está aquí con nosotras mi vida… -sollozó Santana.

Las enfermeras comenzaron a moverse por el paritorio llevándose al bebé. A los pocos segundos, se acercó el médico con un pequeño bulto envuelto en una manta.

- Enhorabuena chicas… es una hermosa niña… -sonrió el hombre dejando a la pequeña en brazos de Brittany.

Era muy pequeña con el pelo color azabache. Brittany sonrió y acarició con su dedo índice la mejilla de su hija mientras comenzaba a llorar de nuevo. Santana se acercó más aun a su novia y mirando a la pequeña, comenzó a acariciarle las manitas.

- Sus manos son… -comentó sin dejar de mirarla- es muy... Es…

- Preciosa… -susurró Brittany.

- Igual que tú –contestó la latina besando la coronilla de su novia.

- ¿Cómo la vamos a llamar?

- Lo he estado pensando… ¿Qué te parece Sarah?

- ¿Sarah? –preguntó mirando a su novia con una sonrisa para luego mirar a su hija- ¿Cómo mi nana?

Santana asintió alzándose un poco y lentamente besó la cabeza de la niña. Tras separarse, cogió del mentón a Brittany y la besó en los labios sin dejar de sonreír.

- Me parece perfecto San –susurró mirándola mientras que esta, la miraba con una extraña sonrisa- ¿Qué pasa?

- ¿Quieres casarte conmigo?


Todos los chicos del Glee Club junto con Alma, estaban en la cafetería esperando noticias cuando una llorosa Santana se acercó hasta ellos.

- Chicos, está todo perfectamente. Ha sido una niña, muy pequeñita, pesa unos dos kilos y medio. Dentro de unas horas podréis verla si queréis.

- ¿Cómo se llama? –preguntó Puck con una sonrisa abrazándola igual que quería hacer el resto.

- Sarah Pierce-López


Un llanto sacó de su letargo a Santana, que estaba con la cabeza apoyada en el brazo del sofá prácticamente dormida. Después de subir a la habitación de avisar a sus amigos del nacimiento de la pequeña, Brittany y Sarah tuvieron que hacerse algunas pruebas de rutina. Era tal el cansancio que al volver, las tres se quedaron dormidas.

Intentando que Brittany aún no despertara, se acercó a la cuna y puso su mano sobre el pequeño cuerpo de su hija intentando calmarla. Ya la habían vestido con un body blanco y un gorro rosa.

- Oh, mi vida, ¿te has despertado? -susurró a la niña mientras la cogía en brazos al ver que seguía llorando- tranquila mami está contigo…

Santana se la apoyó sobre el pecho y la acunó suavemente. Brittany se despertó dolorida pero con una sonrisa mirando a su novia. La latina al darse cuenta de que estaba despierta y mirándola, se acercó hasta la cama dejando a su pequeña en brazos de su madre.

- Tendrá hambre… -comentó Brittany mientras se sacaba un pecho e intentaba que la pequeña mamase.

Santana se quedó mirando a la niña mientras se sentaba junto a ambas.

No podía ser más feliz.

Se acercó todo lo que pudo a su novia y pasó su brazo por detrás de sus hombros, besándola en la sien cariñosamente.

- ¿Iba en serio?

Santana levantó la vista confundida.

- ¿El qué?

- Lo de casarte conmigo…

Santana la miró con una sonrisa, levantándose para alcanzar su bolso que estaba junto a la cama. Rebuscó por unos instantes, sacando al poco tiempo un pequeño estuche. Se acercó de nuevo a la cama y se sentó dónde estaba antes. Cogió a su pequeña con mucho cuidado y tendió el estuche a Brittany.

La rubia, confundida, abrió el estuche y automáticamente se llevó la mano a la boca emocionada.

- Quería haberte preparado una gran proposición, una gran cena… Pero cuando te vi con nuestra hija en brazos… solo quería que fueras mi mujer para siempre y no pude esperar. Siento que la proposición no haya sido alg…

- Es perfecto –interrumpió la rubia mientras se ponía el anillo en su dedo anular- te amo.

- Yo también te amo.


Al cabo de unas horas, un leve toque en la puerta hizo que Santana apartara la vista de su prometida y su hija, que estaban durmiendo. Se levantó sin hacer ruido y abrió la puerta

- ¿Qué tal estás mami? –preguntó Rachel mientras la miraba con una sonrisa.

El resto empezó a murmurar, despertando a Brittany. Antes de que su novia soltara alguna frase de las suyas por haberla despertado, la sonrió haciendo un gesto para que dejara que todos pasasen.

Todos entraron a la habitación y Santana cogió a su hija de nuevo de su pequeña cuna. Se acercó a Rachel que estaba llorando y le puso a la niña entre sus brazos.

- Sarah, esta es tía Rach –comentó la latina acariciando su mejilla mientras que Rachel derramaba algunas lágrimas- dentro de unas pocas semanas serás más grande que ella, así que aprovecha ahora para estar en sus brazos…

Quinn la miró de mala manera, mientras que Rachel la ignoró y se concentró en la niña.

- Es… muy guapa…

Después de varios adjetivos sueltos sin sentido, Quinn pidió a Rachel que se la dejara coger mientras que el resto del grupo miraba a la niña embobados. Santana al notar la ausencia de su abuela, se acercó discretamente a Kurt que estaba cerca de la cabecera de la cama.

- ¿Y Alma se ha ido?

- No, está en la cafetería. La dije que subiera pero me insistió que creía que no era buena idea, que esto era algo familiar y no se quería inmiscuir…

Santana suspiró y asintió. Tampoco quería que nadie se sintiera incómodo en un día como hoy. Brittany la cogió de la mano, sacándola de sus pensamientos, apretándosela suavemente.

- Trae a tu abuela… seguro que quiere conocerla… -comentó la rubia con una ligera sonrisa.

- ¿Estás segura? No quiero que estés mal. Antes que nadie estáis vosotras y no quiero que…

Brittany asintió y empujó ligeramente a su novia para que se moviera.


Santana bajó las escaleras corriendo y buscó en la cafetería a su abuela, encontrándosela en una mesa mirando por la ventana con la mirada perdida.

- ¿Alma?

La mujer levantó la vista encontrándose con su nieta con una sonrisa que no le cabía en la cara.

- ¿Si cariño?

- La bebé está en la habitación… puedes ir a verla si quieres…

- No creo que a tu novia le haga especial ilusión. No es bueno que se altere mientras está en reposo.

- Ha sido ella quien me ha dicho que bajara a buscarte…

Alma abrió los ojos de la sorpresa. Se levantó de la silla y siguió a su nieta, a la cual era difícil seguir el ritmo.


En la habitación, Brittany miraba con una sonrisa a su hija mientras que iba pasando de uno a otro con sumo cuidado.

- Es guapísima Britt… -comentó Rachel sentándose a los pies de la cama sin apartar la vista de la niña que ahora estaba en manos de Blaine.

Quinn sonrió y se sentó al lado de la nueva mama. Al ir a cogerle la mano, vio el anillo en su dedo anular. No pudo abrir más los ojos señalando el anillo a su amiga. Brittany discretamente se lo quitó y la guiñó un ojo.

- Hoy es el día de Sarah, lo diremos mañana… -susurró mientras la otra chica la abrazaba- pronto seremos la familia Pierce-López.

Al levantar la vista y abrazar fuertemente a su amiga, Brittany no era capaz de expresar con palabras la suerte que había tenido de tener a todas las personas que estaban en esa habitación con ella, como su familia.

- A ver, ven con el tito Puckerman -sonrió el moreno, cogiendo a la pequeña de los brazos de Blaine.


Tras recorrer todo el hospital a la carrera, Alma y Santana llegaron a la puerta de la habitación. Santana cogió de la mano a su abuela con una sonrisa y abrió con la otra la puerta.

Todos los presentes, al ver la escena, se quedaron en silencio. Puck fue el único en reaccionar, dejando a la pequeña en brazos de Brittany.

- Vamos, creo que es hora de dejar a las chicas que descansen.

Todos fueron saliendo poco a poco dando un beso a la pequeña y despidiéndose de las tres personas que quedaban en la habitación. A los pocos minutos, la sala se quedó en completo silencio.

Alma, no podía apartar la mirada de su bisnieta. No sabía si la dejarían, pero quería cogerla en brazos, aunque sea un pequeño instante.

- Puedes cogerla si quieres… -comentó Brittany leyéndola la mente, con una ligera sonrisa al ver la cara de la mujer- hace un rato que comió. Necesita que la cojan para que se duerma.

Alma asintió aun sin moverse. Santana se acercó a su prometida, besando su coronilla y cogiendo a su hija. La mujer se sentó en el sillón de la habitación y Santana dejó a su hija en brazos de su abuela.

La pequeña bostezó y después de acurrucarse, a los pocos segundos se quedó dormida en sus brazos. Alma empezó a llorar y a acunar a la niña, mientras que Santana y Brittany la miraban con una sonrisa.

- Se parece a ti de pequeña Santana -murmuró sin apartar la mirada del bebé- siento haberme perdido todo esto... el proceso tuvo que ser duro...

- En realidad, Brittany se quedó embarazada en el primer intento. Yo doné mis óvulos escogimos a un donante muy similar a Brittany: ojos claros, rubio... Lo decidimos así porque las dos queríamos tomar parte de esto y... bueno... aquí está Sarah...

- Espero que tenga los mismos ojos y el carácter de tu novia... -comentó con una sonrisa mirando a Brittany- no podrás con dos López en casa...


Cuando el horario de visitas se acabó, Santana llamó a Blaine para que fuera a recoger a su abuela al hospital. Tras insistir, Santana la convenció para que fuera a descansar a casa y no se quedara en vela con ellas.

Tras despedirse de la niña y de Brittany, abuela y nieta bajaron por el ascensor hasta la planta baja. Después se quedaron en la puerta esperando a Blaine.

- Alma te quería dar las gracias por estar hoy con nosotras.

- Tú y Brittany sois mis nietas y ahora tengo un bisnieto, era lo que tenía que hacer –sonrió la mujer mirando su reloj de pulsera.

- Aun así… Gracias... abuela.

Alma asintió mirando a su nieta con una sonrisa y los ojos llorosos.

Un gran coche negro aparcó frente a las dos y tocó el claxon llamando su atención. Al instante, Blaine bajó la ventanilla con una sonrisa.

- Buenos días, a las señoras. Alma seré su chófer esta noche –dijo el con un mal acento francés causando que la mujer riera y que Santana rodara los ojos- ¿Qué tal están Brittany y la niña, Santana?

- Ahora mismo durmiendo, están muy cansadas –sonrió la chica apoyándose ligeramente en la ventana del coche.

- Y tú mami, también deberías descansar.

- Lo haré Blaine –confirmó la chica abriendo la puerta trasera a su abuela para que subiera.

Santana se quedó mirando el coche hasta que desapareció de la vista, poniendo rumbo a la habitación.


Esto es todo por hoy. Espero que haya cumplido sus expectativas y que la pequeña Sarah sea de su agrado ;). Ha sido cortito, pero lo tuve que partir para que no me quedara excesivamente largo.

Espero sus comentarios buenos o malos, pero que sean constructivos ;).

…Mune9117…
mune9117