Hola a todo el mundo =)

Siento tanto retraso, pero como ya dije en el capítulo anterior, estuve de vacaciones sin ordenador y no podía actualizar. Espero que este capítulo compense la espera. Sobre los comentarios:

Panquem: Obviamente a mi tampoco me molestaría jajaja. Pero si tienes una Brittany en casa... mmm creo que no me arriesgaría jajaja. Sobre Quinn tienes razón jajaja las que son así siempre son las peores jajaja.

Natzuki-rukia: Gracias por tu comentario. Jajaja Rachel la da todo lo que necesita... seguro jajaja. Paciencia, aun queda Ania para bastante tiempo..

Andrusol: Lo primero gracias por molestarte en comentar todos los capítulos anteriores :). Jajaja el Nokia se me salía de presupuesto. Pero ya tenéis el capítulo por aquí y espero que compense la tardanza.

Holip: También gracias por tu comentario. Espero que te guste también esta actualización.

Mari_liz, cristaleheart y Daniela: Gracias por vuestros mensajes de apoyo por las otras vías de comunicación :). Espero que os guste.

A los mensajes privados creo que he contestado a todos. Si me olvido de alguien, lo siento mucho. compensaré en el siguiente :). Sin más, os dejo con el capítulo.

Glee no me pertenece, pero la historia si.


...


Era de los primeros fines de semana desde que había nacido Sarah, que Santana se había levantado temprano sin su llanto. La pequeña con el paso de las semanas, había comenzado a dormir más horas seguidas.

Con todo el cuidado posible, Santana se separó de los brazos que la envolvían y la retenían en la cama, incorporándose. Brittany al notar la ausencia del cuerpo de su novia, rápidamente se aferró a su almohada. La latina acarició su rostro con una sonrisa y se levantó totalmente, buscando unos pantalones cortos y una camiseta amplia que ponerse.

Ya que había intentando volverse a dormir sin conseguirlo y no tenía nada que hacer, iba a preparar el desayuno para llevárselo a la cama a su prometida.

Según iba andando por el pasillo, se recogió el pelo en un moño rápido. Entró desperezándose a la cocina y comenzó a preparar un poco de todo: tortitas, café, algo de fruta… un desayuno completo.

Cuando tenía todo puesto en una bandeja, cogió una servilleta de papel e hizo una rosa para ponerla en el vaso. Ahora sí, con todo listo, se dirigió de nuevo a la habitación, dónde Brittany seguía en la misma posición en que la había dejado.

Santana se sentó en el borde de la cama y dejó la bandeja en la mesilla. Después, pasó lentamente su mano entre los mechones dorados de su chica.

- Britt-Britt, es hora de levantarse. Tenemos la comida con mi abuela y no creo que quiera esperarnos dos horas otra vez como la semana pasada.

Brittany abrió un poco los ojos con una sonrisa.

- Fue tu culpa… me hiciste trabajar en exceso durante la noche -comentó frotándose los ojos con sus manos- ¿Cuánto tiempo llevas despierta?

- Desde hace un buen rato, no conseguía volverme a dormir –susurró la latina cogiendo la bandeja y poniéndosela en las piernas de la otra- toma, te he preparado esto, tienes que comértelo todo.

Brittany pegó un pequeño grito emocionada, mientras cogía la rosa de papel con sus manos y la dejaba en su mesilla.

- Hay de todo y tiene una pinta estupenda –dijo la rubia cogiendo un pedazo de fruta, llevándoselo a la boca- ¿Aún no se ha despertado Sarah?

- No. Ya se va haciendo mayor y supongo que va durmiendo más horas seguidas. Por ahora es mejor no despertarla, que descanse todo lo que quiera, sino luego va a estar inaguantable durante la comida.

- Si, ya conocemos de sobra el humor López cuando alguien los despierta… -murmuró la rubia con la boca llena mientras Santana fruncía el ceño enfadada- está delicioso. Mmmm tortitas…

Brittany dejando la fruta a un lado, cogió rápidamente los cubiertos y empezó a comérselas. Como era normal desde pequeña, se manchó parte de la cara con el sirope de chocolate. Santana rió y la limpió con una servilleta.

- Casi no puedo esperar estas tres semanas para casarnos y poder llamarte mi esposa.

Brittany paró de comer, mirando a los ojos marrones que la tenían enamorada.

- Ni yo tampoco.

Dicho esto, la cogió por las solapas de la camisa acercándola todo lo posible a sus labios, olvidándose de la bandeja que tenía apoyada en sus piernas.

- Cariño, la bandeja, la vamos a tirar encima de las sábanas…

La bailarina ignoró su comentario y comenzó a besar apasionadamente a su chica, haciendo que Santana gimiera levemente. Cuando fueron a quitar la bandeja, el ruido del timbre las sacó de su nube. Resoplando, la morena se apartó ligeramente mirando su reloj.

- ¿Quién puede ser a estas horas? ¿Esperamos a alguien?

Brittany se encogió de hombros y negó con la cabeza, mientras veía como Santana se levantaba hacia la puerta. Al verla desaparecer, se desperezó y se levantó, poniendo rumbo a la habitación de su hija.

Al entrar comprobó que la pequeña estaba despierta, mirando embobada el móvil de estrellas que le había comprado Blaine para su habitación.

- ¿Ya estas despierta enana? –murmuró la rubia cogiéndola en brazos- vamos a bajar, que ya es la hora de tu desayuno.

Según se iban acercando al salón, Brittany comenzó a oír la voz de su prometida bastante enfadada, gritando.

- ¡FUERA DE MI CASA! ¿¡QUÉ NO ENTIENDES DE ESO!?

Se acercó lentamente al recibidor, viendo quien estaba en la puerta delante de Santana, no pudiendo creer lo que veía.

Gloria López.


Puck todos los años desde que era niño, iba a pescar a un pequeño lago que estaba bastante apartado de la ciudad. Le encantaba estar durante horas en su minúsculo bote esperando a que los peces picasen en un silencio total. Era una de las cosas que solía hacer para evadirse de su vida cotidiana.

Solía ir solo aunque en alguna ocasión había ido con Finn o con Santana. No le gustaba compartir esta actividad con casi nadie. Pero en esta ocasión había hecho una excepción. Alexia lo acompañaba.

En estas semanas habían quedado un par de veces. No es que estuvieran saliendo... pero... el chico estaba encantado con su compañía cada vez más. Hacía años que no sentía esa conexión con nadie.

- ¿Seguro que no te estás aburriendo? –preguntó sin apartar la mirada de la chica- tenía que haberte invitado a un desayuno y no a pescar en medio de la nada.

- Ya te lo he dicho muchas veces Noah -comentó Alexia fingiendo una mueca exagerada de cansancio que causó la sonrisa del otro- Me encanta que me hayas traído aquí. Es muy relajante. Además, me trae buenos recuerdos de cuando solía ir de campamento con mis padres biológicos.

Puck miró confundido a la chica mientras dejaba la caña a un lado.

- ¿Padres biológicos?

Alexia sonrió ligeramente mientras apoyó su mano en el hombro del chico.

- Creía que ya lo sabíais por Ania pero veo que no. Ella en realidad es mi hermanastra. Cuando tenía unos diez años, mis padres... bueno, cogieron el coche como todas las mañanas para ir a trabajar y acercarme al colegio. Después de dejarme, al incorporarse a la carretera, un conductor borracho se chocó contra ellos de frente. Murieron en el acto.

- No tenía ni idea, lo siento mucho.

- Tú no tienes la culpa -sonrió levemente al chico- el resto de la historia te la puedes suponer. Los servicios sociales me llevaron a un centro de acogida, dónde estuve unos años hasta que los padres de Ania me adoptaron. A pesar de todo y de echar de menos a mis padres biológicos, mis padres adoptivos me dieron todo lo que pude desear: un hogar, una familia, estudios…

- Ahora me explico que Ania sea tan diferente a ti.

- Ania... era diferente. Para mí era un referente al que imitar. Guapa, buena estudiante, con muchos amigos, amable... pero cuando cumplió la mayoría de edad comenzó a visitar a un familiar lejano y empezó a cambiar. Se encerró en si misma hasta que simplemente un día dijo que se iba de la ciudad. Yo me quedé con mis padres hasta que terminé los estudios.

Puck abrió los ojos sorprendido.

- No me esperaba nada todo esto.

- Llevaba sin hablar con ella desde que se fue. Hace poco la localicé a través de una red social y comenzamos de nuevo a mantener el contacto. Luego me trasladé aquí. Pero cada vez me doy más cuenta que ya no queda nada en ella de aquella chica a la que llamaba hermana.


- ¡FUERA! -volvió a gritar la latina sin apartar la mirada de su madre mientras hacía que la rubia y su hija se pusieran detrás de ella.

- Hija…

- ¡NO ME LLAMES ASÍ, NO TIENES NINGÚN DERECHO!

- Créeme que me arrepiento de no haber parado a tu padre y de no haberte retenido a ti. Tenía que haberte apoyado en esto, pero necesito explicarte… y…

Santana puso su mano frente la cara de Gloria sin llegar a tocarla, indicándola que se callase.

- Te lo diré una vez solamente y espero que con eso quede claro. No sé cómo has conseguido saber dónde vivimos, pero quiero que te olvides que estamos aquí y de que existimos.

- Pero…

- No. Nada de peros.

Hubo un silencio incómodo. Sarah, extendió sus brazos hacia Santana para que la cogiera. Esta despegó por un instante la mirada de Gloria centrándose en su hija a la cual acarició las manos con sus dedos. Brittany, mientras, miró a la que fue su suegra y la cara que estaba poniendo al ver a la niña.

Sabía que ella no tenía que interferir en esto así que besó levemente la mejilla de su chica y volvió al interior de la casa con la pequeña en brazos.

- Es guapísima -comentó la mujer sin dejar de mirar a Santana con los ojos acuosos- tiene tus hoyuelos pero también los ojos de…

- Adiós Gloria –interrumpió Santana a su madre- Espero que te haya quedado claro. No te quiero ver cerca de mi familia ni de mi casa.

Santana sin esperar respuesta cerró la puerta. Con la mano aun puesta en el marco suspiró y trató de serenarse antes de nada. Cuando hizo un par de respiraciones, fue dónde estaba Brittany: sentada junto con Sarah dándola de desayunar en la mesa de la cocina.

Aun en silencio, Santana cogió una taza de la estantería y se sirvió un poco de café. Era lo único que lograría calmarla, por muy raro que pareciese. Al sentarse y sentir el silencio de la cocina, estalló.

- ¡LOS ODIO! ODIO QUE INTENTEN AHORA HABLAR CONMIGO Y TRATAR DE ARREGLAR TODO CUANDO NO TIENEN NI PUTA IDEA DE LO QUE HE PASADO PARA LLEGAR HASTA AQUÍ.

- Santana, cálmate y baja el tono. Estás asustando a la niña...

- ¡NO PUEDO LO SIENTO! ¡NO PUEDO QUEDARME CALLADA COMO TÚ! ¡A MI ME AFECTA QUE MIS PADRES NO QUISIERAN SABER NADA DE MÍ, TÚ LO TUVISTE MUY FÁCIL, TE QUEDASTE AQUÍ CON TODO MIENTRAS QUE YO ME QUEDÉ SIN NADA!

Justo en el mismo instante de soltar esas palabras Santana ya se estaba arrepintiendo de haberlas dicho. Sabía que todo lo que Brittany había pasado con sus padres también la había afectado mucho. Pero era la fuerte por las dos.

- Puede que te fueras sola a Nueva York y yo me quedase aquí. Pero también, como tú, me quedé sola: sin mi novia, aunque fuera en parte por mi culpa y sin familia. También me duele ¿sabes? no poder ofrecer a mi hija a alguien de mi familia.

Brittany sin mirarla, se levantó de la mesa cogiendo a la niña que estaba sollozando debido al volumen de la conversación entre sus madres.

- Cielo espera. Lo siento mucho cariño… perdonarme las dos.

- Déjalo. Voy a cambiar a la niña.

Y sin más la rubia salió de la habitación dejando en la cocina a una llorosa Santana.


- ¿Tu madre en tu casa? -preguntó confundida por el móvil Quinn.

La chica se encontraba sentada en el sofá esperando a que saliera su mujer para su sesión de cine del sábado por la mañana con su hijo. Ian estaba sentado en sus piernas mientras miraba impaciente la caratula del DVD que había escogido: Toy Story (cortesía de su tita Britt). Zarandeaba la mano de su madre intentando llamar su atención para que la pusiera, consiguiendo solo que Quinn le acariciara el pelo lentamente.

- Pero no entiendo. Sabían que estabais aquí porque os vieron, pero ¿Cómo han conseguido vuestra dirección?

- No lo sé. Te recuerdo que mi padre por su profesión conoce a bastantes personas. Supongo que habrán ido preguntando por ahí.

- Pero ¿Ha pasado algo o estáis bien?

- Estamos bien. Sólo...

- ¿Qué pasa? -preguntó la rubia al notar que su amiga estaba sollozando- Santana...

- He gritado cosas horribles a Brittany sin motivo. Me salí de mis casillas y...

Quinn suspiró al otro lado del teléfono dejando a Ian en el suelo. Sabía cómo se podía poner si amiga si perdía los nervios.

- ¿Dónde está ahora?

- Con la niña, creo que la está leyendo un cuento. Lleva más de media hora encerrada en la habitación sin salir he llamado a la puerta pero no me contesta.

Santana comenzó a oír la voz de Rachel y de Ian al otro lado del teléfono.

- Siento interrumpir vuestra sesión de cine...

- No pasa nada San. Pero ahora en lugar de estar hablando conmigo, haz lo que sea para arreglar las cosas con B. Te tengo que dejar. Esta noche nos vemos en casa para la cena. Dale un beso a la niña y a Brittany.

- Claro.

Quinn tras colgar, dejó a un lado el móvil suspirando. Rachel observó la cara de su mujer mientras ponía el DVD seguida de Ian que la miraba con una sonrisa aplaudiendo.

- ¿Quién era?

- Santana. Hoy ha pasado por su casa su madre.

Rachel abrió los ojos quedándose paralizada de pie frente a su chica.

- ¿Cómo que su madre? ¿Gloria?

Quinn asintió besando la coronilla de su hijo que se había sentado de nuevo entre sus piernas para ver la película. Rachel se sentó al lado de ellos sin decir nada más.

- Luego ha metido mucho la pata con Brittany y no sabe que hacer...

- Esta noche las veremos, no te...

- Mamis -susurró Ian mientras se llevaba el dedo a la boca en señal de silencio- shhh Buzz.

Ambas se callaron con una sonrisa mientras el niño concentraba toda su atención en la película.


- Sabes que yo no he dicho nada a nadie ¿verdad? -comenzó Alma mientras servía la comida en los platos- llevó sin saber de ellos años.

- Ya lo sé abuela, sé que no has sido tú. Supongo que habrán preguntado un poco por ahí. Esto no es una gran ciudad todo se sabe.

Brittany apenas había abierto la boca desde que habían llegado a la casa y su expresión era de tristeza. Cosa que no pasó por alto Alma.

- Cielo, ¿estás bien?

La rubia asintió mientras no despegaba su mirada del plato. Santana la miró triste mientras continuaba con su comida. En todo el recorrido había intentado hablar con ella pero solo la había contestado con monosílabos y en algunas ocasiones ni eso.

El ruido del teléfono interrumpió sus pensamientos.

- Tengo que contestar, es Kurt. Tengo que hablar con él. Ahora mismo vuelvo.

Santana salió de la habitación dejando a las otras dos mujeres en silencio de nuevo.

- ¿Está todo bien?

- Si -murmuró la rubia- sólo hemos discutido por algo. Es una tontería.

- No será una tontería cuando te tiene así -comentó la mujer viendo que la otra seguía permaneciendo en silencio- mira, no se que habrá hecho mi nieta y estoy convencida que es culpa suya por ese carácter tan difícil que tiene. Pero también sé que todo lo que tiene de burra, lo tiene de amor por ti. Sea lo que sea, piensa en eso.

Brittany asintió sin dejar de mirar su plato.


Tras una corta comida y haberse despedido de Alma, se fueron a casa.

Sin apenas haberse dado cuenta, ya había llegado la tarde y Santana y Brittany se encontraban sentadas con Sarah en el sillón viendo los dibujos más separadas que nunca. La morena había intentado acercarse en varias ocasiones logrando que la rubia se alejara aun más.

Santana suspiró sin mirar a su novia directamente.

- Siento todo esto. Haber sido tan bocazas contigo cuando no pienso nada de lo que estaba diciendo. Pero ver de nuevo a mi madre, pidiéndome perdón ha conseguido descolocarme. A pesar que siempre he dicho que no me importaban, no se si estoy emocionalmente preparada para enfrentar todo esto.

Brittany levantó su vista fijándola en la de su novia. Estaba jugando con sus manos y se sorbía la nariz señal de que estaba apunto de llorar.

- Dios, lo pasé francamente mal cuando me fui. No tenía dinero, tenía el corazón y el alma rota: mi familia no me quería y mi novia, de la que estaba perdidamente enamorada, me había dejado. Todos mis amigos estaban a muchos kilómetros de distancia. Sé que me fui porque quise, pero prácticamente me echaron. Todo lo que me pasó fue por su culpa y no sé si quiero perdonarles o simplemente tener contacto con ellos.

- San...

- Una y otra vez me preparé un discurso en mi cabeza -continuó Santana mientras comenzaba a llorar y a hipar- para este momento. Pero llegan aquí para fastidiarlo todo, consiguiendo que haga daño a mi familia y que te diga cosas que realmente no pienso porque tú también lo debiste de pasar fatal. Siento haber sido tan estúpida hoy y...

Brittany se puso a su lado y la abrazó con fuerza haciendo que la latina llorase contra su pecho mientras la abrazaba también.

- Ya está cielo. No pasa nada. Estas con nosotras.


Pasaron las horas y llegó la noche. Santana se había calmado al igual que Brittany y estaban como siempre. La latina estaba haciendo fotos a sus dos amores que estaba jugando con un nuevo peluche que la había comprado el día anterior. Daba igual que tuviera el móvil lleno de fotos de ella y de su novia. Siempre quería tener más.

- Cada día se te cae más la baba... -rió Brittany mientras Santana miraba con una sonrisa tonta la foto de las dos en la pantalla de su móvil- vamos, es de noche, no es hora de hacer fotos...

- No lo puedo evitar... Igual que tú, que te he visto haciéndoselas a Sarah mientras iba a la cocina...

Brittany rió consiguiendo que la pequeña la mirase con una expresión de confusión, calcada a la de Brittany cuando estaba confundida. Santana se la quitó de los brazos y se la llevó a la habitación, dejándola en la cuna.

- Vamos, es hora de dormir.

Sarah bostezó y cerró los ojos. Santana volvió a salir de la habitación apagando la luz y entornando la puerta. Fue apagando todas las luces de la casa hasta llegar a la habitación, dónde ya estaba Brittany con una camiseta ancha debajo de las sábanas. Santana hizo lo mismo: se puso una camiseta larga y se metió entre las sábanas con ella.

- Ha sido un día duro ¿eh? -murmuró Brittany mientras se sentaba sobre las caderas de Santana a horcajadas- odio discutir contigo.

Santana asintió mientras notaba los suaves besos de su chica desde el cuello hasta la mandíbula.

- Te quiero -dijo la rubia contra los labios de su chica antes de besarla apasionadamente.

Santana pasó sus manos por la espalda de su chica hasta llegar a su culo. Brittany apretó sus caderas contra las de ella causando que ambas gimieran.

- Creo que vamos a tener una larga noche...


Era domingo por la tarde. El fin de semana estaba acabando y Brittany se había quedado sola en casa con su hija. Santana había tenido que salir de urgencia hacia el teatro a petición de Kurt, por unos asuntos legales. Odiaba que la latina tuviera que salir algunos días así, tan de repente, pero la encantaba pensar todo lo que se había comprometido con el proyecto y con sus amigos.

- Bueno bebé, ¿te apetece que veamos los dibujos hasta que llegue mami?

Sarah la sonrió mientras se metía el puño en la boca. Dios mío, no se cansaría de decirlo, nadie podía negar que era hija de Santana, tenía exactamente su misma sonrisa. Al cogerla en brazos, la pequeña se cogió fuertemente de la camisa de su madre y comenzó a balbucear. Cuando comenzó a acariciarla el pelo, sonó el timbre de la puerta principal.

- ¿Quién puede ser? En teoría Santana se ha llevado llaves.

Al abrir, se encontró de nuevo con Gloria. Iba vestida tal y como la recordaba estos años atrás: sencilla pero a la vez elegante. Como su hija. Sin dejarla opción, Brittany puso una expresión dura y comenzó a hablar.

- Santana no está en estos momentos en casa. Se ha ido a trabajar, pero creo que le dejó claro que no quería verla más.

Gloria suspiró mirando los ojos azules de la chica. Hacía muchos años que no se veían pero para la mujer, Brittany seguía teniendo ese halo de bondad que no la hacía creerse su expresión de enfado.

- Bueno, en ese caso mucho mejor. Así tengo la oportunidad de hablar contigo a solas.

- No es una buena idea. Todo lo que tenga que hablar, lo tiene que hacer directamente con su hija y no conmigo.

- Yo sólo... quería pedirte que por favor... hagas que Santana quiera hablar con nosotros.

- Mire, ahí no puedo meterme. Santana hablará con ustedes cuando quiera, si es que algún día quiere. No me tengo que meter en eso. De hecho si dependiera de mi, no me gustaría verlos cerca de ella.

Cuando fue a cerrar la puerta, Gloria la detuvo por un instante.

- Sólo una cosa más -susurró llorosa la mujer sin mirar a la cara a la rubia- sé que ahora poco importa, pero quería pedirte perdón por todo lo que os hemos hecho pasar. A las dos.

Brittany se quedó mirando por un instante la cara de la mujer. Sarah que había permanecido todo el rato acurrucada en el cuello de su madre, giró la cabeza encontrándose de frente con Gloria.

- Es mi nieta ¿verdad?

La rubia asintió sin decir nada más mientras apretaba fuertemente a la niña contra su pecho. La pequeña sonrió a la mujer que se encontraba frente a ella.

- ¿Cómo se llama?

- Sarah. Sarah Pierce-López.

- Es un nombre precioso. Ideal para ella...

Brittany volvió a sentir y se dio la vuelta para meterse de nuevo en casa. Gloria la volvió a detener cogiéndola del brazo y tendiéndole una tarjeta.

- Es nuestra nueva dirección. Vendimos la casa hace algún tiempo y nos mudamos. Si algún día os veis capaces de… Si podéis perdonarnos, estamos aquí. Prometo no volver a molestaros a vuestra casa.

Y con esto, se puso las gafas de sol y se fue al coche, saliendo sin dejar tiempo a ningún tipo de respuesta.


- Morena... ¿Qué haces aquí?

Santana llevaba un rato sentada en el despacho de Kurt revisando algunos papeles. Lo que comenzó siendo un trabajo sencillo la estaba llevando toda la tarde. Al escuchar la voz, levantó la vista encontrándose con Ania, apoyada en el marco de la puerta con una sonrisa. No la contestó y se limitó a ignorarla. Pero la otra no se iba a dar por vencida tan fácilmente, así que se acercó y se sentó en la mesa junto a los papeles que estaba mirando la latina.

- No tengo tiempo para esto... déjame en paz de una vez.

Ania sonrió mientras la miraba.

- ¿Qué haces un domingo en el teatro? ¿Tenías ganas de verme?

- Eres un poco egocéntrica. Ni si quiera sabía que estabas aquí... -comentó metiéndose unos papeles en su maletín para volver a casa- si por mi fuera, seguiría con mi prometida y mi hija en el salón de nuestra casa.

- Ah sí, tu mujer... ¿te ha dicho antes de salir lo bien que te queda esa blusa? -comentó la otra mirándola lasciva- porque te queda realmente muy bien.

Santana resopló dejando su maletín en el suelo y la plató cara.

- Ania basta. Me pareces atractiva, no te voy a mentir, pero ni la octava parte que mi mujer -esto hizo que la sonrisa de Ania desapareciera- Eres capaz de meterte en una pareja, lo que no dice nada bueno sobre ti. No quiero tener una aventura contigo porque todo lo que necesito, lo tengo en casa. Así que déjame en paz de una santa vez porque me estas cansando. Si sigues así, te denunciarte por acoso y tu carrera acabará sin apenas darte cuenta.

Ania la miró sin ningún tipo de expresión. Se acercó lentamente a la chica besándola la mejilla, haciendo que la latina la empujase y diera un par de pasos hacia atrás. Después salió del despacho sin decir nada más.


Y... esto es todo por ahora. Espero sus comentarios para cualquier cosa. También estoy vía twitter (arroba)mune9117.

PD: Siiiii, no hay lemmon xD. Paciencia, sino no puedo avanzar en la historia. No quiero hacer capítulos muy largos sino me quedan muy descompensados con los anteriores. En próximos habrá. No os preocupéis. xD

...Mune9117...