¡Hola a todos!
Después de esta semana llena de noticias Glee, algunas buenas (Demi Lovato :D) y otras malas (No Brittana :(, Dantana... ) "necesitaba" mi pequeña sesión de ellas. Creo que esta temporada va a ser dura para este fandom.
Sobre los comentarios:
AndruSol: Claro que los echa de menos, pero también conocemos lo orgullosa que es la latina en muchas ocasiones... :S. Kurt y Blaine están demasiado ocupados últimamente con el tema teatro... pero ya tendrán su escena con este tema...
Panquem: En realidad nunca nombré la profesión de los padres. En un flashback dije que estaban muy ocupados con reuniones y todo ese tema, pero nada de a lo que se dedicaban.
¿Yo saco lo peor de ti? jajajaja No creo...
Mmmm pelea... interesante jajaja no estaría mal.
Sobre lo de ver a los hijos adolescentes... no tengo muy claro que desarrolle mucho su historia ya que le queda poco al fic. Ya tengo otra historia en la cabeza y creo que será la siguiente que publique.
Natzuki-rukia: Gracias como siempre :). Sobre el comentario del capítulo anterior, la verdad que conforme ha ido evolucionando la historia y Puck, no quiero dejarlo solo... :'( :).
Coty: Jajaja Muchas gracias :). ¿Argentina? Me encantaría viajar allí :), un saludo para ti también.
Agradecimientos como siempre a Cristaleheart y a Daniela. Creo que todos los mensajes privados los he contestado tanto de este capítulo como del anterior. Si no es así, lo siento ;).
Os dejo ya con el capítulo. Es más largo que los anteriores, compensando la espera :).
...
Sábado por la mañana. Apenas quedaba una semana para su boda y las chicas se encontraban en esos momentos entre las sábanas: Brittany, levemente incorporada, acariciando con su dedo índice todas las facciones de la morena, mientras que Santana sonreía y la acariciaba su espalda debajo de la gran camiseta que usaba para dormir.
- Entonces... ¿me vas a decir ya cómo es tu vestido? -preguntó la rubia mientras acercaban sus labios- sólo una pista... pequeña.
- No. Tendrás que esperar otra semana para saberlo. Estoy deseando verte, estarás preciosa.
Brittany sonrió mientras se sentaba a horcajadas sobre su prometida comenzando a besar y mordisquear su cuello.
Santana gimió, poniendo sus dos manos en el cuello de su chica, presionándola más si era posible contra ella. Cuando notó los besos justo en ese punto debajo de la oreja que la volvía loca, intentó cambiar los puestos y estar ella en la posición dominante, pero no pudo. La tenía fuertemente presionada contra el colchón.
La latina al verse sin otra opción, intentaba por todos los medios levantar la camiseta de su chica mientras que esta, se negaba a apartarse. Después de unos segundos, Santana consiguió su cometido, dejándola desnuda de cintura para arriba. Tomándose unos segundos para admirar su cuerpo, inició un recorrido pasando sus manos por los tonificados abdominales, terminando en la cadera.
Al poco tiempo, se habían desnudado mutuamente.
Brittany seguía sin despegarse de Santana lo más mínimo mientras besaba todo lo que encontraba a su paso: el cuello, la clavícula, el pecho, sus abdominales... La latina la forzó a que juntara la boca con la suya para darle un beso apasionado haciendo que Brittany gimiera fuertemente.
- Vas a despertar a la niña... -sonrió Santana mirándola directamente a los ojos.
La rubia en venganza, deslizó su mano hasta el pecho derecho de Santana, acariciándolo, mientras comenzaba un vaivén con las caderas, consiguiendo que se arqueara y gimiera de placer. Comenzó un recorrido descendiente, mordiendo y chupando a partes iguales, tomando mucha atención a todas las zonas por las que iba pasando, logrando que la otra comenzara a impacientarse.
- Calma San... tenemos todo el tiempo del mundo...
Pero Santana no tenía la misma opinión. Comenzó a elevar repetidamente sus caderas buscando las de la otra, consiguiendo que gimiera y respirara fuertemente contra su cuello.
- No tengo todo el tiempo del mundo, te necesito ahora Britt- Britt.
- No...
Brittany siguió besando su cuerpo hasta llegar al hueso de la cadera, dónde pudo escuchar un lloriqueo de Santana.
- Britt...
La bailarina no se burló más de ella y se situó entre sus piernas comenzando a acariciar su centro ya muy mojado. Mirándola a los ojos la penetró consiguiendo que la latina volviera a arquearse. Santana con los ojos cerrados comenzó a notar como su interior comenzaba a comprimirse más y más, tras cada estocada de Brittany.
- Yo creo que... yo...
Clavó fuertemente las uñas en la piel blanca de la espalda de su chica mientras gritaba su nombre. Brittany sonrió besando la sien de su futura esposa sin separarse.
La mañana iba a ser muy larga...
- Cada día estás más grande -susurró Brittany contra el oído de su hija mientras estaba sentada con ella en su regazo.
Esa misma mañana, después de un largo "encuentro" con Santana, la bailarina había decidido llevar a una pequeña revisión a Sarah por los problemas de la semana pasada. Sabía que era demasiado hipocondríaca con su hija pero la daba igual. La latina, quería haberla acompañado, pero surgió un pequeño inconveniente con su regalo de boda y tuvo que salir de urgencia con Puck.
Al levantar la cabeza, en la sala de espera situada enfrente suya, vio sentada a Ania que la miraba con una sonrisa maliciosa. De todos los lugares posibles, tenía que estar aquí.
Observó con sus ojos azules, cómo se levantaba y caminaba hacia ella.
- Hola Brittany, qué casualidad encontrarnos un fin de semana fuera del teatro.
- Si, mucha.
- ¿Has venido sola?
Brittany la miró entrecerrando los ojos sin apartar su mirada.
- Si, Santana se ha ido a arreglar un asunto de nuestra boda -dijo con una sonrisa, remarcando las últimas dos palabras.
- Supongo que estás aquí por la niña -dijo Ania al ver el cartel de pediatría en la puerta.
- Si.
- Tu hija cada día se parece más a Santana, es preciosa -sonrió la chica intentando acariciar a la niña mientras que Brittany se apartaba con cara de pocos amigos.
- No la toques ¿me estas escuchando? -gruño Brittany sin apartar la mirada- te tengo que aguantar en el trabajo porque no me queda otro remedio, pero fuera de esas paredes no tengo que hacerlo. No te atrevas a acercarte a nosotras, incluida mi mujer.
- Bueno, ahora empezamos a hablar claro -dijo Ania mientras se ponía en una posición más ofensiva, invadiendo el espacio personal de la otra- Tu novia, se merece más de lo que actualmente tiene. No creo que cuando era más joven, quisiera tener una esposa y una niña tan pronto.
Ania con una sonrisa triunfal al ver la cara de la rubia, siguió su discurso.
- Seamos sinceras, como novia adolescente no estás mal, eres guapa y graciosa. Pero una mujer cuando crece, busca otras cosas en su pareja que tú, claramente no la puedes ofrecer porque te quedaste estancada en un mundo de fantasía y...
Brittany apretando fuertemente a Sarah contra su pecho, comenzó a sentir una picazón incomoda en los ojos. Antes de que pudiera decir algo para defenderse, alguien carraspeó detrás de ellas haciendo que ambas se separasen. Gloria, que llevaba unos segundos escuchando todo, miró a Ania con cara de pocos amigos.
- Verdaderamente eres poco inteligente al meterte en una batalla que tienes perdida de antemano. Lo único que espero, es que te quedes sola durante toda tu vida por irte metiendo en parejas ajenas.
- ¿Se puede saber quién es usted?
- Soy la madre de Santana, la suegra de Brittany y la abuela de Sarah -gruñó Gloria con la misma cara de enfado que solía poner Santana, dejando alucinada a Ania.
- Esto no es lo que parece, señora, su hija y yo...
- Me da igual lo que parezca. No quiero que te acerques a ellas, ¿me estas escuchando?. Como te atrevas a tocarlas o a cualquier otra cosa, te las verás conmigo.
Ania sin decir nada más salió por la puerta, sentándose en la sala de enfrente dónde estaba antes de todo el enfrentamiento. Brittany, dejó a Sarah en el carrito y con una de sus manos limpió discretamente sus ojos, mirando después a Gloria que aún seguía mirando la puerta por dónde se había marchado la otra chica.
- No tenías que hacerlo -comenzó murmurando Brittany- Gracias.
- No es nada. ¿Lleva mucho tiempo haciendo esto? -preguntó la mujer mirándola.
Brittany suspiró y no contestó, sentándose al lado del carrito de nuevo, comenzando a acariciar las manos de su hija. Gloria viendo que no era un buen tema, trató de hacer que se sintiera más cómoda y se olvidara un poco de todo lo que acababa de pasar.
- ¿Está mejor? -sonrió la mujer mientras se sentaba en la silla de al lado y con una leve sonrisa, comenzó a acariciar el pelo de su nieta.
- Soy un poco miedosa con el tema de que la niña pueda tener algo... sé que es un poco tonto, pero simplemente vengo para confirmar que está bien. Supongo que su médico saldrá pronto.
- No es tonto. A mí con Santana me pasaba lo mismo. Si no quieres esperar más y es una revisión, puedo... ya sabes, hacérsela yo. Sé que no soy su médico de cabecera, pero no tendrás que esperar turno.
Brittany la miró mientras la otra estaba totalmente concentrada en los grandes ojos azules de su nieta. La rubia se levantó, cogiendo a la niña para después dejarla en los brazos de su abuela, la cual la miró sorprendida.
- ¿Estás segura? -preguntó Gloria mientras la niña estaba intentando quitarle todos los bolígrafos del bolsillo superior de la bata con una sonrisa.
- Si, vamos dentro.
Tras unos minutos en los que Gloria se dedicó a revistar a la niña y a juguetear con ella, la cogió en brazos levantándola de la camilla, mirando después a su nuera. Sarah comenzó a balbucear sujetando fuertemente un pequeño guante hinchado que la había dado su abuela.
- No la pasa nada. Es muy despierta para su edad, dentro de nada la tendréis hablando y andando por toda la casa.
- Santana cree que Rachel la ha pegado que hable tanto por juntarnos tanto con ella... -rió Brittany sin apartar la mirada de su hija- hay días en los que no para.
Gloria rió también, parando a los pocos segundos y mirando a la niña con ojos tristes.
- ¿Puedo pedirte un favor?
- ¿Un favor? ¿A mí?
- Si... ¿Me dejarías hacerla una foto para enseñársela a Manuel?
Brittany dudó por un instante pero asintió con una leve sonrisa. Se acercó a la la mesa de Gloria, cogiendo su móvil. La mujer fue a darle a la niña, pero ella se negó.
- No, os haré una foto juntas. Seguro que a tu marido le hace más ilusión verla así.
Mientras que la rubia las colocaba, Sarah miraba fijamente con la boca abierta a su abuela lo que causó la risa y unas pequeñas lágrimas por parte de Gloria. Después del sonido del obturador, Brittany tendió el móvil a la mujer mientras que esta le dejó a la niña entre los brazos.
Madre e hija estaban preparando todo para irse, sentándola en el carrito, observadas por Gloria, la cual no pudo evitar pensar en su hija.
- Brittany... ¿Qué tal está Santana?
- Está bien. No ha podido venir porque tenía que arreglar unas cosas con Noah.
La mujer asintió con una sonrisa triste mientras que se ponía a buscar en el ordenador para evitar mirar cómo se volvían a ir, no sabiendo cuándo las volvería a ver.
Brittany cogió con una leve sonrisa la mano de la mujer.
- Os terminará perdonando. Solo... todo esto la dolió mucho, además ya sabes cómo es de cabezota.
- Si, pero no sólo me preocupa ella. ¿Y tú? ¿Serás capaz de perdonarnos?. No sólo la dimos la espalda a ella, tú también estuviste implicada en todo.
- Digamos que siempre he creído que todas las personas se merecen una segunda oportunidad... aunque en unas ocasiones me cueste más que en otras. Sólo diré que en el caso de que os perdone, si la volvéis a hacer daño no tendré ningún tipo de piedad con vosotros.
Brittany llegó a casa empujando el carrito de la niña hacia el salón. Sacó a la niña y se la apoyó en la cadera con mucho cuidado pasando después a la cocina, dónde estaba Santana terminando de hacer la comida.
Se acercó a la mujer dándola un beso en la mejilla y luego puso a la niña entre sus brazos.
- Acabo de llegar, aún no he terminado de hacer la comida -comentó Santana mientras besaba suavemente la coronilla de su hija- ¿Que le ha dicho el médico?
- Está todo bien, tranquila -comentó Brittany viendo como su prometida se sentaba con Sarah en brazos- Hoy he visto a tu madre.
Santana la miró extrañada mientras acercaba un chupete a la niña.
- ¿Te ha dicho algo?
- No... en realidad todo lo contrario. Me encontré con Ania y tuvimos un encontronazo. Ella... me defendió.
- ¿Cómo que te defendió? -dijo la latina con el ceño fruncido comenzando a enfadarse- ¿Qué te ha dicho esa?
Brittany esquivó su mirada y simplemente comenzó a mirarse las manos.
- Lo de siempre, nada nuevo. Eso es lo de menos. Tu madre...
Santana resopló interrumpiéndola y cogió su teléfono.
- Esto se acabó. Voy a hablar con Kurt y Blaine.
- Ya los llamarás después de comer. Lo importante es el gesto de tu madre...
Santana asintió levemente con la mirada perdida en algún punto de la cocina. Brittany sabía en qué estaba pensando y qué necesitaba escuchar. Todo lo que necesitaba era saber que estaba de su parte, hiciera lo que hiciera.
- Si quieres, puedes hacerles una visita. Sin compromiso, simplemente para dar las gracias a tu madre por el gesto.
- Si... o no sé, tengo que aclararme un poco. Vamos a comer.
- ¿Qué haces aquí hoy? ¿Ha pasado algo?
Alma miraba extrañada a su nieta, parada en la puerta de su casa con cara de angustia. Cuando era pequeña, en ocasiones, cuando la chica estaba agobiada por un problema y necesitaba un consejo de un adulto, siempre recurría a ella.
Santana saludó a su abuela con un beso en la mejilla mientras entraba a su casa, sin ninguna explicación. Después de la conversación con Brittany, tenía que hablar con su abuela.
Alma preparó un poco de café y se sentó junto a ella indicándola con la mirada que empezase a hablar. Tras unos minutos, explicándola todo lo que había pasado con Gloria en la consulta, Alma se quedó bastante callada.
- ¿No me vas a decir nada abuela?
- No sé qué decirte cariño.
- Sólo... -suspiró Santana mientras se miraba las manos- quiero saber si crees que se están acercando con buenas intenciones o no. No quiero pasarlo mal de nuevo y menos ahora que están Brittany y Sarah de por medio.
- Cariño... -dijo Alma con una sonrisa triste- eso no lo puedo saber yo, ni nadie. Es algo a lo que te expones si quieres perdonarlos.
Santana gimió apoyándose totalmente en el sofá mirando al techo. Alma puso su mano cariñosamente en el muslo de su nieta.
- La situación nos superó Santana, nos dijiste que eras lesbiana cuando tu imagen en nuestra cabeza era totalmente diferente. De chica que se salía con muchos chicos, nos dijiste que estabas enamorada de una mujer, de tu mejor amiga, la cual estaba durmiendo contigo desde pequeña. Nos descolocaste, no supimos reaccionar correctamente y cuando fue necesario. Quizás pueden estar arrepentidos. Recuerda que eras el ojito derecho de tu padre y aunque te dijera duras palabras, seguro que en este tiempo te ha echado de menos.
- Pero ellos... no hicieron nada por encontrarme, no hicieron absolutamente nada.
- Ya lo sé. Pero a lo mejor tienen una razón. Un motivo que solo le puedes preguntar a ellos.
Ya era domingo. Todos los chicos del Glee Club estaban reunidos en casa de Santana y Brittany, incluida Alma, que estaba cuidando del pequeño Ian, ya que no se separaba de ella en ningún momento.
- Ian, deja a Alma tranquila -comentó Rachel intentando apartar al niño de la anciana- no seas pesado... ve a jugar con Charlie.
Ian se aferró más fuertemente a las piernas de la mujer mientras que Quinn y Rachel miraban al niño con el ceño fruncido. Alma comenzó a reírse, cogiéndolo en brazos, dándole un pedazo de fruta que tenía en su plato.
- No me molesta, dejarle que se siente conmigo. Hace mucho que no nos vemos, ¿verdad?
El niño asintió mientras terminaba de comerse lo que tenía en la boca, después miró a sus madres y con el ceño fruncido dijo:
- Con ella...
Quinn lo miró con la misma expresión, mientras que Rachel al ver a ambos comenzó a reírse, llevándose a su esposa hacia un asiento libre.
- Es un traidor... -murmuró la rubia sin despegar la mirada de ambos.
- No seas exagerada y no te enfades. Aprecia mucho a Alma y cuando coinciden quiere estar con ella, eso es todo.
Quinn resopló, bebiendo un poco de zumo, recibiendo un codazo por parte de Puck.
- No me quiero imaginar cuando comience a tener novias y las empiece a llevar a casa...
- Mi niño no va a tener novias en mucho tiempo. Mejor dicho, no va a tener novias nunca.
- Con lo guapo que va a ser -continuó el chico riéndose, ignorando a la psicóloga- cuando te quieras dar cuenta, traerá a esa niña del colegio, la cual tendrá unos padres que te caerán fatal...
- Eso no va a pasar... -gimió Quinn mientras enterraba su cara entre sus manos.
- Noah, deja a mi mujer en paz... -dijo Rachel con una pequeña sonrisa mientras acariciaba la espalda de su esposa.
Por otro lado, Alexia, a la cual había invitado Puck y el resto de Glee Club al ver cómo estaba de enamorado el chico (apesar de que aún no tenían nada formal), lo miró de muy mala manera.
- Noah, no deberías de tratar así a tus amigos...
- Pero... -comentó asustado al ver la cara de Alexia- ella sabe que es broma... ¿Verdad Q?
Santana al escuchar la conversación comenzó a reírse e hizo el sonido de un látigo, diciendo por lo bajo "calzonazos". Brittany vio la escena y la miró de mala manera haciendo que esta, se sentara sin hacer nada más.
- Ya veo quién domina en cada pareja... -murmuró Blaine al oído de su novio.
- Ya basta, todo el mundo a comer.
Gloria se encontraba haciendo el café en su pequeña cocina. Era casi la hora de la cena y Manuel iba a a llegar en cualquier momento. A su marido le encantaba tomarse una taza para despejarse del trabajo. Una manía que pegó a Santana. Ella también estaba pegada al café todo el día.
Sonó el timbre de la casa, sacando de sus pensamientos a la mujer. Cogió un paño de cuadros que estaba colgado en un pequeño enganche cercano a la nevera y limpiándose las manos se dirigió a la puerta principal.
- No son horas de visitas... -murmuró para sí misma mientras ponía su mano en el pomo- será Manuel que se ha dejado las llaves. Un día se deja la cabeza y no se entera hasta que vuelva a casa.
Abrió la puerta, encontrándose de frente con Santana. Su hija no la miraba más de un segundo directamente a los ojos, se concentraba en juguetear con su móvil de manera nerviosa.
- ¿Santana? -preguntó la mujer también paralizada al verla allí parada- ¿Está todo bien? ¿Ha pasado algo?
- No, no ha pasado nada. ¿Puedo pasar?
La más mayor de las dos, se apartó ligeramente de la puerta dejando un hueco para que Santana pasara.
La abogada tras ver el interior, recordó su antigua casa. La distribución del piso, aparentemente era diferente, pero los muebles y la decoración, era muy similar. Prácticamente la misma. Cruzó todo el recibidor, intentando fijarse en todos los detalles, hasta que llegó a un pequeño salón, dónde Gloria la invitó a que se sentase.
- ¿No has venido con Brittany y la niña?
- No. Britt me ha dicho que es mejor que venga sola a hablar con vosotros.
Ambas permanecieron sentadas sin decir nada durante algunos segundos. Gloria notar la incomodidad de Santana comenzó a ponerse nerviosa también.
- ¿Quieres un café o algo? Estaba preparándolo para tu padre, no tardará en llegar.
- No, tranquila, sólo quería darte las gracias personalmente por defender a Brittany hoy. Esa chica trabaja con nosotras en el teatro y estamos teniendo ciertos problemas con ella.
- ¿Problemas?
Santana suspiró mientras no dejaba de mirar sus manos. Sus padres habían desaparecido durante años, no tenían derecho ahora de preocuparse por ella. Pero en su cabeza se presentó Brittany, implorándole un poco de paciencia y que también pusiera de su parte si quería llevar ese acercamiento a algún sitio.
- Era un pequeño problema que con el tiempo se ha ido haciendo más grande. Esa chica, Ania, tiene una obsesión por mí. Se cree que haciendo determinadas cosas a mi entorno lo voy a dejar todo y me voy a ir con ella. Comenzó a intimidar a Brittany, a meterse con ella por apenas tener ningún estudio...
- Brittany siempre ha sido una excelente bailarina, con una inteligencia diferente a una niña normal. Que no haya ido a una Universidad, no quiere decir que tenga menos valor que una persona que si haya ido. Ella mejor que nadie lo debería de entender y no debería dejarse intimidar.
- Se lo intento explicar cada vez que pasa algo así, pero se siente bastante insegura con ese tema y Ania ha visto un buen punto para intentar romper nuestra relación.
El sonido de la puerta interrumpió la conversación de las dos mujeres. Manuel, dejó sus llaves y su maletín en el pasillo y pasó al salón, encontrándose con su hija sentada en el sofá. Ambos se miraron a los ojos sin decir nada. El hombre tenía una expresión en el rostro que Santana no era capaz de descifrar: era una mezcla de ¿pena? ¿arrepentimiento?, no lo sabía con exactitud. Lo que si sabía que en muy pocas ocasiones la había visto.
- Creo que es mejor que me vaya a mi casa. Se está haciendo bastante tarde, es la hora de la cena.
Santana se levantó, seguida aún por la mirada de Manuel, que continuaba sin moverse.
- Puedes... -pareció reaccionar el hombre- Si quieres, quedarte a cenar. Seguro que tu madre ha hecho comida de sobra como siempre.
Ambos se quedaron callados sin decir nada más. Gloria se acercó a ellos, poniendo su mano en el hombro de su marido. La situación era bastante difícil de por si y el carácter de ambos, no hacía que fueran más fáciles.
La mujer con una sonrisa los observaba: a pesar de todo lo que estaba pasando, Santana seguía siendo una niña de papá y Manuel la quería con locura. Se podía ver a simple vista.
- Manuel no agobies a la niña. Seguro que tiene cosas que hacer y cenar con su familia que estarán preocupadas si tarda.
- Si, tengo que irme ya. Es la hora de la cena de Sarah.
Santana rápidamente cogió su bolso y se dirigió a la entrada, seguida de cerca por sus dos padres.
- Puedes venir a visitarnos cada vez que quieras -continuó Gloria- Podrías traer a Brittany y a la niña también.
Santana los miró por última vez y salió sin decir nada más hacia la puerta de su coche. Sabía que tenía una larga conversación pendiente con ellos, pero no quería precipitar las cosas.
Después de un fin de semana de descanso, llegaba el lunes y tocaba volver al trabajo. Santana y Brittany acababan de dejar a la niña con Alma como todos los días y ya estaban aparcando el coche a la entrada del teatro. El reloj marcaba las 8:30 de la mañana, demasiado temprano para la latina que aun seguía medio adormilada en el asiento del copiloto.
Al notar que el coche paraba, bostezó y se quitó el cinturón. Al hacer este movimiento, pudo ver la cara de enfado de Brittany, poco común en ella. Claro que la rubia se enfadaba en muchas ocasiones con ella o con otras personas. Pero sus expresiones no eran de total enfado, nunca había rastro de rencor en ellas.
- Britt-Britt, no dejes que te afecte, ya hemos hablado de esto. Hoy hemos quedado con Kurt para que ponga algún tipo de solución. Con pruebas o no, no podemos seguir así y esto se va a acabar.
- Lo sé, solo... -gruñó mientras apretaba fuertemente la correa de su bolso- nada, déjalo, es una tontería.
- Cariño nada de lo que te pase es una tontería para mí, ya te lo he dicho muchas veces. Dime.
- Cada vez que habla... cada vez que me dice algo, me siento más insegura. Sé que me repito y hemos hablado de ello muchas veces, pero... siempre que vuelvo a estar bien, aparece.
- Vamos a hacer una cosa ¿vale?
Brittany asintió aún sin mirarla.
- Cierra los ojos -la latina esperó un rato, pero al ver que su novia no lo hacía frunció el ceño- vamos, cierra los ojos, confía en mí.
La bailarina suspiró y los cerró. Notó la mano de Santana, cubriendo sus ojos.
- Sólo por si acaso, que solías ser una pequeña tramposa cada vez que hacíamos esto... -rió Santana ganando una sonrisa por parte de Brittany- Ahora que no ves nada de lo que tienes delante, imagina esta escena por un instante. Ha llegado el sábado que viene, estas en el pasillo del brazo de Blaine, esperando que se inicie la música para comenzar la ceremonia.
Brittany sonrió levemente mientras que la latina con su otra mano, apartó un mechón rebelde detrás de su oreja.
- Comienza la música y tú, comienzas a andar. Comienzas a ver a personas conocidas, pero, en las primeras filas, están las personas a las que quieres. Sarah está en brazos de mi abuela, que está intentando por todos los medios no llorar. Quinn y Rach estarán a nuestro lado... Rachel seguramente llorando como una magdalena, porque créeme que no intentará evitarlo. Kurt estará histérico porque una flor no combina con el resto de las puestas en el centro de mesa. Tina y Mike estarán grabándonos junto con el resto de Glee Club. ¿Y sabes quién está impaciente esperándote?
Santana besó su mejilla mientras notaba como su mano estaba humedeciéndose por las lágrimas de su chica.
- Estaré yo, esperándote con ese vestido que deseas ver desde hace tanto tiempo. Estaré esperándote cielo, para darte ese si quiero que tengo tantas ganas de darte desde pequeña.
Santana separó su mano de la cara de su chica cogiéndosela con ambas para que la mirase directamente a la cara.
- En esa escena, no está Ania. Ni lo estará nunca, no es nadie para nosotras.
La bailarina besó apasionadamente a su prometida mientras que esta correspondía al beso encantada.
- ¿Sabes que puedes ser muy cursi cuando te lo propones?
- Si, algo me han dicho... -murmuró contra los labios de su chica- pero no se lo puedes decir a nadie porque...
Fueron interrumpidas por golpes en el cristal de Quinn que estaba mirándolas con una sonrisa gritando "buscaros un hotel, degeneradas". Santana rápidamente salió haciendo que la psicóloga corriera hacia el teatro riéndose. La latina no tardó en reaccionar saliendo a la carrera tras ella, siendo observadas por alumnos y el resto de profesores que estaban entrando también.
Rachel y Brittany se quedaron atrás, observando la interacción de ambas con una sonrisa.
Santana entró de la mano de Brittany al despacho de Blaine y Kurt. La habitación estaba decorada muy al estilo del segundo, de hecho, nadie que conociera al chico podría decir que no era suya. Era normal. Kurt siempre estaba encargado más de la parte de los despachos y Blaine se encargaba de la cara externa del teatro y apenas pasaba por allí.
- ¿Kurt?
Kurt salió de detrás de un biombo con una serie de discos en las manos y con cara de agobio.
- Lo siento, se me ha pasado la hora y no me acordaba de nuestra cita, ni si quiera de que era la hora de la comida. Rachel me mandó buscar un CD de cuando eramos adolescentes y no lo encuentro.
- A pesar de ser el jefe, Hummel, esa pequeña dictadora sigue siendo igual ¿eh? -bromeó Santana recibiendo un codazo y una mirada de enfado por parte de Brittany.
- Si supongo que si -rió el chico- cuéntame lo que pasa. Ayer me dejaste bastante preocupado con lo poco que me contaste. Ania... acoso...
Santana comenzó a relatar toda la historia de lo que había pasado desde que llevaban conociendo a la chica. A pesar de que sabía que Santana era suya y ella de Santana, a Brittany aun la seguían afectando todas esas cosas.
- Dios... siento no haberme dado cuenta chicas. Estaba tan concentrado con el tema del teatro y de vuestra boda que no me di cuenta de lo que tenía delante de mis narices.
- Kurt no pasa nada, yo lo entiendo, de verdad. Lo único que quiero es que todo esto acabe antes de que alguien salga mal parado.
- Hablaré con la junta. Quiero que deje el teatro de inmediato.
- Tendrás muchos problemas, no tengo pruebas. Es su palabra contra la mía.
- Santana, eres mi amiga y para mi tu palabra vale más que la suya. Y si te preocupa el resto de junta, es cuestión de hablar con toda la gente que os ha visto del teatro. Por lo que me has contado no ha sido precisamente muy discreta.
Brittany que había estado callada sin decir nada hasta entonces, levantó la cabeza mirando a ambos.
- ¿Y no creéis que intentará vengarse de alguna manera?
- No creo que sea hasta ese extremo ¿no?
Ambas miraron al chico, non totalmente convencidas de lo que estaba diciendo.
Y esto es todo por hoy. Espero que haya cumplido las expectativas. Un poco al menos :). Como siempre, espero sus comentarios, MP o twitts o cualquier cosa jajaja.
Un saludo ;)
...Mune9117...
