¡Hola a todo el mundo!
Siento tanto retraso para comenzar la nueva temporada. Solo puedo actualizar los fines de semana y últimamente he estado bastante ocupada entre el trabajo y la Universidad. En Madrid, bueno en España en general, cada vez están poniendo las matrículas más caras y sin beca es muy difícil estudiar, por eso tengo que estar muy atenta a los estudios. Pero no dejaré esto, aunque tarde algo más de la cuenta en actualizar ;).
Sobre los comentarios a los últimos caps:
AndruSol: Jaja bueno, al final no será one shots. No sé cuanto durará esta vez, pero aquí estamos. Espero que pases por aquí para esta segunda temporada. Un abrazo muy fuerte y gracias ;).
Panquem: Jajaja si, leí esos fics hace bastante. A mi también me encantaron y creo que son de los mejores que hay publicados por Internet.
Guest: No lo voy a dejar aquí por el momento ;). Aquí comenzamos la nueva temporada.
Cintrisax: Jajaja espero que acabaras con la misma opinión la historia entera. Me gusta bastante la amistad Quinn/Santana y me encanta escribir sobre ellas en ese aspecto. De hecho, esta temporada las veremos mucho en los flashback. Espero verte por aquí de nuevo y gracias por tu comentario ;).
Gracias por el apoyo a esta historia en todos los capítulos anteriores, de verdad. En esta nueva etapa, subiré un poco el número de palabras e intentaré actualizar más a menudo.
Comenzamos de nuevo con un pequeño salto temporal...
FLASHBACK
Años atrás. Noviembre, Universidad de Columbia. Nueva York
Santana llevaba todo el día estudiando en biblioteca de la Facultad sin apenas un minuto de descanso ya que hacía un par de semanas que acababa de empezar su segundo curso y tenía que aprovechar el poco tiempo libre que tenía para estudiar.
La latina llevaba más de un año en la ciudad y en lugar de ir todo a mejor, se hacía más difícil. Los profesores, eran diferentes a los del instituto: no te conocían, solo eras un número más en su lista y poco les importaba lo complicada que pudiese ser tu vida. Mandaban trabajos cada vez más extensos y complejos a los que había que dedicar largas tardes. Los exámenes eran más complicados y tenían un mayor temario.
Pensaba que el primer año era duro porque tenía que adaptarse, pero comenzaba a pensar que no era cuestión de adaptación. La carrera seguiría siendo igual de dura o más los años siguientes.
Y si sólo se tratara de eso...
Mirando las cosas desde fuera, realmente había tenido mucha suerte. Encontró un trabajo como camarera en un restaurante cercano al campus prácticamente nada más llegar, que le había permitido compartir un pequeño piso cercano a su facultad con otros dos compañeros de la carrera que estaban tan agobiados económicamente como ella. La jornada laboral era dura: seis días semanales, desde la salida de las clases hasta prácticamente las diez de la noche.
Apenas la quedaba tiempo para hacer caso a los pequeños pinchazos que sufría su corazón cada vez que veía a una chica rubia entrar al restaurante o a la facultad. O al atender a una familia mientras servía las mesas en el trabajo... Había pasado más de un año y aun no había sido capaz de olvidar a sus padres y lo que era peor, tampoco a Brittany.
Era horrible...
Miró su reloj que marcaba las nueve de la noche. Era hora de ir a a lo que ella ahora llamaba hogar, aunque no lo sintiera como tal. Metió lentamente todos sus libros en su bolso y salió por la puerta, intentando hacer el menor ruido posible para no molestar a los que estaban aun estudiando.
Salió a la calle tras atravesar numerosos pasillos, recibiendo el frío de la ciudad en su cara. Si había algo que la había enamorado nada más llegar a Nueva York, era la nieve y el continuo movimiento de sus calles. Aunque realmente todo era muy diferente a Lima.
Se sentó a los pies de la enorme escultura que estaba en la escalinata de salida de la biblioteca y sacó un paquete de cigarrillos del bolsillo interior de su cazadora. Llevó uno de ellos a su boca y con ayuda de un mechero, lo prendió. Inhaló la primera calada con una sonrisa.
Una de las cosas que volvió a hacer con regularidad tras irse de Lima, fue fumar. La calmaba los nervios y para qué mentir, realmente lo había dejado porque Britta...
Sacudió la cabeza evitando ese pensamiento y miró a su alrededor. La gente conversaba y andaba a su lado sin apenas percatarse de su presencia, ni le importaba lo que hacía. Eso era otra de las mejores cosas de vivir en una gran ciudad, pasabas desapercibida si lo querías así.
Dio otra calada mientras que sintió como alguien se paraba a su lado.
- ¿Sabes lo malo que es fumar?
- ¿Y tú sabes que no tienes que hablar con personas que no conoces? -espetó Santana sin mirar a la persona de la que procedía la voz- métete en tus asuntos y déjame en paz.
- ¡Wow! para ser una chica tan guapa, tienes muy mal carácter.
Santana giró la cabeza, lista para contestar de mala manera. En ese año se había vuelto aun más borde y cortante con la gente, no soportaba que nadie la tomase el pelo.
Pero cuando la vio no pudo hacerlo... era una chica rubia, ojos oscuros, más o menos de su edad y porqué no decirlo, bastante atractiva. Llevaba una bolsa de deporte y un pequeño libro.
- Me llamo Dani -comenzó la otra al ver que Santana seguía parada mirándola sin decir nada- lo siento si te he molestado. Hay veces que me tendría que quedar callada, pero no lo puedo evitar.
Santana vio a Dani poner una mano frente a ella a la espera de su apretón. Tras unos segundos sin hacer ningún tipo de movimiento, la rubia la retiró riéndose.
- Bueno, empecemos por algo más sencillo... ¿cuál es tu nombre?
- Santana López -murmuró la latina levantándose y sacudiendo su abrigo- me tengo que ir.
- Ya nos veremos por ahí Santana -sonrió la Dani mientras la otra se iba sin volver la vista atrás.
FIN DEL FLASHBACK
- ¡NO ME PUEDO CREER QUE TE ENCUENTRE AQUÍ! -gritó Dani con una sonrisa mientras corría a abrazar a Santana que seguía paralizada en la puerta del despacho de Kurt.
- ¿Entonces es cierto que os conocéis? -rió Kurt mientras se levantaba de su asiento para acercarse a las otras dos- al ver la foto de los profesores que colgué en la pared del pasillo, me ha comentado que os conocisteis en la universidad.
- Si... -murmuró Santana sonriendo al separarse de la chica- Ella estudiaba Teatro cerca de mi facultad. Coincidimos por casualidad una tarde cuando salía de estudiar de la biblioteca.
- ¿Qué es todo este jaleo? -preguntó Blaine mientras entraba al despacho sin llamar, acompañado de Mike que iba cargado con una gran bolsa de deporte- oh, lo siento. No sabía que estabais reunidos. Hemos venido a recoger unos papeles, no tardaremos en salir.
- No pasa nada cariño, este despacho también es tuyo -rió Kurt- aprovecho para presentaros a la nueva profesora de "Teatro contemporáneo y Performace", Danielle. Danielle, estos serán algunos de tus nuevos compañeros. Poco a poco irás conociendo a todos.
- ¿¡Entonces estoy contratada!? -chilló aun más emocionada Dani abrazando a Kurt- ¡Gracias, gracias, gracias!
Kurt sonrió hasta que la chica simplemente lo soltó abrazando otra vez a Santana. Blaine miró confundido a su pareja.
- Se conocen de la Universidad. Es una amiga de Santana.
Brittany apagó la música dando por finalizada su clase después de dos horas, que como siempre, se le habían hecho muy cortas. Despidió a sus alumnos y tras coger su bolsa, puso rumbo a la clase de su mujer que estaba en la planta superior.
Su mujer...
Cada vez que lo decía o lo escuchaba de otra persona, hacía que apareciera una sonrisa de enamorada en su cara. Había pasado por muchas cosas durante toda su vida, pero por fin, había conseguido formar una familia con Santana y su hija.
Sarah... otro de los motivos por los que Brittany estaba más feliz día a día. La niña con el paso de los meses se había convertido en un pequeño clon de Santana, pero con unos enormes ojos azules y tanta vitalidad como Brittany... era el combo perfecto. Ya faltaban dos meses para que cumpliera su primer año, aunque a Brittany la parecía que acababa de dar a luz hace un par de días... el tiempo estaba pasando muy rápido.
Santana y ella habían pensado tras su luna de miel, aumentar su pequeño núcleo familiar... tras mucha espera, hoy iban a la clínica para que el Doctor Mendoza las dijera el resultado de las pruebas y si todo estaba bien, el día que podían ir a realizar la inseminación.
Dobló la esquina y vio a Quinn que estaba hablando con un par de alumnos de cursos inferiores con una gran sonrisa. Su amiga siempre había tenido un don especial para el trato con los adolescentes. Cuando la vio acercarse, Quinn se despidió de los chicos y se acercó a Brittany.
- Hola mamá -sonrió Brittany mientras acariciaba el muy abultado vientre de siete meses de su amiga- pareces muy cansada Q... ¿Te encuentras bien?
- Si, ha sido una clase bastante dura, cada vez aguanto menos de pie- gruñó como una niña mientras Brittany se reía- No te rías... Ya lo hace Rachel lo suficiente en casa...
- No te enfades... quizás deberías replantearte lo que te dijo de dejar ya el trabajo...
- En casa todo el día me volvería loca...
- No seas exagerada -volvió a reir Brittany- ¿Has visto a Santana?
- Si, hace un momento estaba enseñando todas las instalaciones a la nueva profesora.
- ¿Nueva profesora?
- Si, resulta que es una antigua compañera de universidad. Creo que iban por el gimnasio.
Brittany se despidió con un beso en la mejilla y aceleró el paso para encontrarse con su mujer.
- ¿Y cómo has acabado aquí? -preguntó Santana
- Cuando terminé la carrera estuve un par de semanas buscando trabajo en Nueva York, pero quería cambiar de aires -rió Dani mientras caminaba junto a su amiga- me enteré por casualidad por Vinzer de... ¡oh! ¿te acuerdas de él?
Santana asintió con una sonrisa. Vinzer Raine era un antiguo compañero de salidas, que junto a Dani habían pasado a formar una pandilla algo extraña.
- Bueno, me contó que Kurt Hummel y Blaine Anderson había abierto un teatro en una pequeña ciudad y decidí probar suerte. Y tú ¿cómo has acabado aquí, abogada?
- ¿Te acuerdas de Brittany?
Dani abrió los ojos sorprendida y paró su marcha. Claro que le había hablado de Brittany, como olvidarla.
- ¿Brittany? -preguntó- ¿Brittany Pierce, tu exnovia?
- Bueno... eso no es del todo correcto. Ahora es mi mujer, pero sí a esa me refiero -rió la larina al ver la cara de sorpresa de la chica- vine por un par de días por el nacimiento del hijo de unos amigos en común y una cosa llevó a la otra... y bueno... aquí estoy, felizmente casada y con una hija.
En ese momento, Brittany se acercó a la pareja con una sonrisa. La bailarina se fijó en la chica que acompañaba a su mujer y la resultaba familiar, pero no sabía de qué.
- Lo siento no quería interrumpiros -comentó Brittany a ambas- soy Brittany.
- Tranquila, no pasa nada -comentó la otra rubia con una sonrisa- me llamo Dani. Creo que seremos compañeras.
- Me alegro. Santana -dijo la bailarina mirando a su mujer- recuerda que tenemos cita con el médico. Tenemos que irnos ya.
Santana asintió con una gran sonrisa mientras recibía un pequeño beso en la mejilla de su mujer.
- Ha sido un placer Dani. Espero verte por aquí.
- Lo mismo digo.
Las dos amigas se quedaron mirando a Brittany hasta que desapareció de la vista. Dani golpeó juguetonamente el hombro de Santana.
- Ya veo que te ha ido bien.
- De maravilla -comentó Santana mientras sonreía enamorada.
- Nunca te había visto sonreír de esa manera. Me alegro.
Hablaron un poco más y se despidieron, dejando a Dani con Mike que casualmente pasaba por allí. Santana puso rumbo a los vestuarios para cambiarse e irse a casa.
- ¿Ves como todo iba a estar bien? -susurró Brittany besando la sien de Santana mientras pasaba un brazo por encima de sus hombros.
- ¿Estabas nerviosa por las pruebas? -preguntó el Doctor Mendoza con una sonrisa- ya te dije que eran unas pruebas rutinarias, no había por qué preocuparse.
Santana asintió con una leve sonrisa. Sarah estaba sentada en sus piernas intentando coger todo lo que se ponía a su alcance. La latina la cambió de postura para que estuviera frente a ella, pero Sarah consiguió girarse y seguir intentando coger el bolígrafo que tanto la estaba llamando la atención del escritorio del hombre.
- Veo que está hecha un torbellino... -rió el hombre dejando un pequeño peluche que tenía para estas ocasiones que había niños- entonces... ¿estáis seguras de esto?
Ambas se miraron por un instante y asintieron con una sonrisa.
- Le diré a la enfermera que os de cita para las tres de la tarde, ¿os parece?
- Perfecto -sonrió Brittany apretando fuertemente los hombros de su mujer.
Quinn estaba totalmente tumbada en el sillón mientras que Ian la observaba sin perder de vista los movimientos de su madre sentado en el otro sillón. Desde que se había enterado que iba a tener un hermanito o una hermanita vigilaba constantemente a su madre.
- ¿Vemos una película?
Ian asintió mientras salía corriendo a su habitación a coger una película del estante bajo de su habitación. Desde que Quinn estaba reposando la mayoría de día en el sofá, habían convertido en una costumbre ver películas durante toda la tarde.
Antes de que llegara el niño al salón, Rachel entró murmurando malas palabras mientras dejaba la bolsa de la compra en la cocina. Aun murmurando, pasó al salón sentándose al lado de su mujer.
- ¿Qué te pasa cielo que estás así? -preguntó Quinn aguantándose las ganas de reír al ver a su mujer con cara de pocos amigos. Era demasiado tierna para tomarla en serio.
- Nada, no entiendo como pueden poner a gente tan incompetente cara al público. Un dependiente que no quiere atender a sus clientes mientras se dedica a jugar con su móvil... ¡lo que me quedaba por ver!
- No es para tanto cielo... -rió Quinn ya sin esconderse mientras acariciaba lentamente la cara de Rachel, mientras esta la miraba con cara de pocos amigos- vale, no te enfades cariño.
Justo en ese momento entró de nuevo al salón Ian que iba cargado con más de diez películas entre sus brazos. Al ver a su madre, las dejó todas encima de la mesa y besó en la mejilla.
- ¿¡Qué haces con todas esas películas!? -preguntó Rachel haciendo cosquillas a su hijo- ¿Vas a ver una película con mamá?
Ian asintió con una sonrisa mientras volvía a coger todas las películas dejándolas enfrente de su madre. Quinn escogió una y se la tendió a Rachel para que se la pusiera en el DVD. Mientras, Ian fue corriendo a tumbarse en el sillón que estaba vacío.
Al darse la vuelta, Rachel simplemente sonrió.
- ¿Os apetecen palomitas? -preguntó recibiendo la respuesta afirmativa de ambos.
- No tardes, que te he reservado un sitio -guiñó un ojo Quinn mientras acariciaba la parte entre ella y el respaldo del sofá.
Rachel rió y fue a preparar las palomitas. Después de dos minutos, apareció de nuevo en el salón con las palomitas y se tumbó justo detrás de su mujer mientras veían el comienzo de la película.
- ¿Qué tal se ha portado el bebé? -susurró Rachel acariciando lentamente el vientre de Quinn mientras besaba su nuca- ¿Mejor que esta mañana?
- Si, la siesta me ha sentado genial.
La morena levantó ligeramente la camisa de la otra y con una gran sonrisa comenzó a acariciar su vientre mientras miraba distraída la película.
- Tengo muchas ganas de que esté con nosotros -dijo Rachel aun en voz baja. Ian se enfadaba bastante si interrumpían constantemente la película que estaban viendo. Algo que había aprendido de su tía Brittany.
- Y yo...
- ¿Qué crees que será esta vez? -preguntó la morena enterrando la cara en el pelo de su mujer.
- Mientras que esté sano... - comentó la chica pero al girar la cabeza vio la cara de espera de su mujer- aun no he tenido ningún pálpito si es a lo que te refieres.
- Oh... -murmuró decepcionada.
Quinn rió mientras cogía suavemente con ambas manos la cara de Rachel. Lentamente rozó su nariz con la de la otra y suavemente la besó.
- Ya no queda nada cariño solo unos me...
Un ligero gruñido las interrumpió. Ambas miraron a su hijo mientras este las miraba enfadado con los brazos cruzados. Se llevó el dedo a los labios pidiendo silencio y se volvió a tumbar.
Ambas sonrieron mientras se volvían a acurrucar en el sofá.
Después de una tarde relajada en casa tras venir del médico, había llegado la noche y las chicas se encontraban en el salón, acurrucadas en el sofá viendo la televisión. Sarah, que acababa de cenar, se entretenía jugando en la pequeña zona que había construido Puck para que estuviera segura en el suelo. Era un torrente de energía continuo al igual que Brittany de pequeña.
- Esta mañana me ha vuelto a llamar mi madre -comentó Santana mientras iba cambiando los canales de la televisión.
- ¿Qué quería? -preguntó Brittany mientras se abrazaba aun más a su mujer.
- Nada serio. Simplemente preguntarme qué tal estábamos nosotras y cómo estaba la niña.
- He estado pensando que quizás sea buena idea, no sé... los podríamos invitar a cenar algún día -sugirió la bailarina mientras la miraba- todos juntos.
- ¿Tú crees?
- Sólo es una sugerencia San, depende de ti. Cada vez habláis más y bajo mi punto de vista, te están demostrando que están muy arrepentidos. Además no han vuelto a ver a la niña desde el día de las fotos para tu regalo de boda y seguro que están deseándolo.
- No sé si es buena idea...
Brittany observó la reacción de su mujer. Sabía que estaba deseando volver a tener un trato normal con sus padres, pero su orgullo y el miedo de que se volviera a repetir la historia, pero esta vez con ella y con su hija implicada, la hacían dudar. Y así llevaban todos estos meses: avanzaban y a la vez retrocedían una y otra vez.
La bailarina se encogió de hombros sin decir nada más, separándose de Santana y cogiendo a la pequeña del suelo, que estaba prácticamente dormida. La apretó contra su pecho y antes de salir del salón en dirección a las habitaciones, miró significativamente a su mujer.
- Si no lo intentas, nunca lo sabrás. Solo quiero que sepas que jamás va a ser como la última vez cariño, ahora tienes a tu familia apoyándote en todo lo que pase -hizo una pequeña pausa besando la coronilla de su hija- ¿Sabes? Aun no es muy tarde para llamarlos por teléfono si te apetece. Quizás puedas invitarlos para cenar algún día de esta semana.
Y después desapareció por el pasillo dejando en el salón a Santana paralizada mirando la pared. Después de la luna de miel, habían hablado casi todas las semanas y la latina había pasado en alguna ocasión a visitarlos. Manuel y Gloria nunca habían intentado ir más allá sabiendo que lo poco que su hija les iba dando era suficiente para ellos después de todo lo ocurrido
¿Estaba preparada para una cena familiar? No. Pero quizás sus padres se merecían una recompensa por estos meses, porque realmente Brittany tenía razón (como casi siempre), habían cambiado por ella y estaban aceptando cualquier pequeña muestra de cariño por su parte a pesar de querer algo más. Como poder ver a su única nieta.
Cogió el móvil de encima de la mesa y buscó en la agenda el número de sus padres. Antes de marcar, suspiró largamente intentando tranquilizarse. No iba a ser nada fácil y no podía evitar sentir un pequeño remolino de emociones en la boca del estómago.
Un toque...
Dos toques...
Tres toques...
Quizás estaban durmiendo. Era raro que sus padres se durmieran tan temprano, pero las costumbres cambian y...
- ¿Santana? -preguntó Gloria al otro lado del teléfono interrumpiendo el monólogo interior de su hija.
- Hola Gloria.
- Hola cariño -contestó Gloria y Santana sabía que la mujer estaba sonriendo simplemente con escuchar su voz- ¿Qué tal?
Al ver cómo su hija no respondía, comenzó a asustarse por si la había pasado algo a ella, a Brittany o a su nieta.
- ¿Ha ocurrido algo? -preguntó mientras Santana escuchaba la voz de su padre detrás de ella preguntando qué pasaba- ¿Estáis bien las tres?
Por más que quiso responder la abogada, se quedó totalmente callada hasta que una caricia en su baja espalda la sacó de su ensoñación. Al girar la cabeza, vio la cara de su mujer, sonriente como casi siempre.
- No, nos pasa nada -comentó Santana poniendo su mano encima de la pierna de Brittany que se había sentado a su lado- siento si es tarde para llamar.
- Ya sabes que tu padre siempre se acuesta de madrugada por culpa de los malditos deportes. ¿Qué querías?
- Bueno... Brittany y yo habíamos pensado... que si queréis y no tenéis nada que hacer, podéis venir a casa a cenar mañana... todos juntos.
Santana no escuchó nada como respuesta. Simplemente oía respiraciones cada vez más aceleradas y un pequeño llanto. ¿Gloria estaba llorando?. Antes de poder hablar, escuchó la voz masculina de su padre.
- Estaremos encantados de ir -dijo con la voz profunda que le caracterizaba.
- Podéis acercaros sobre las nueve. Sarah suele cenar a esa hora y ya nos hemos habituado nosotras también.
Escuchó como su padre reía mientras que su madre volvía a pedirle el teléfono. Tras una larga discusión, se escuchó a su padre de nuevo resoplando mientras Gloria volvía al teléfono.
- Estaremos allí mañana sin falta. Da un beso enorme a Brittany y a Sarah.
- Lo haré... Hasta mañana.
- Buenas noches cariño.
Y esto es todo por ahora. Espero que cumpla las expectativas de comienzo de la nueva temporada.
Estoy deseando leer sus comentarios, sugerencias... como siempre ;). ¿Niño o niña el bebé Faberry? ¿Nombres? Jaja.
...Mune9117...
