A primera vista
Cuando lo encontró por primera vez nunca pensó que terminaría siendo de su propiedad. Si bien Gohan vivía en las montañas y tenía una gran cantidad de animales rodeándolo constantemente, su madre no le permitía traer ninguno a la casa, y mucho menos un dragón. Cuando le mostró en encantador animal, escuchó a su madre alardear en un tono bastante histérico: «¿Quién sabe si ese pequeño tiene una madre y trata de destruir la casa con tal de recuperarlo? ¿Qué tal si se revira e intenta matarme? No podemos tener un animal tan grande dentro de la casa»
—Lo siento mucho, amigo —se lamentó Gohan con angustia—. Te extrañaré mucho, espero puedas visitarme.
Gohan lo abrazó con mucho cariño, como si fuera la última vez que lo hiciera, y de sus ojos se escapó una lágrima que rápidamente borró contra el pecho de Iracus —así como decidió nombrarlo—, despidiéndose, ya que el pequeño animal debía volver a su hogar como debía de ser.
...
A la mañana siguiente, Gohan despertó y, cuando recordó lo de la tarde anterior, su mirada se formó con tristeza. Se vistió cómodo, salió de su habitación sosegado, intentando disimular su tristeza y ocultarla de su madre, quien, si lo notaba de esa manera, seguramente iniciaría un interrogatorio. Se sentó a desayunar y sin vueltas comenzó a comer junto a sus padres.
Cuando Gohan desvió la mirada de su plano, notó la intensa mirada de su padre sobre él, con esa cara boba de siempre, pero esta vez tenía un toque cómplice. Vio que a su padre se le escapó un guiño, una sonrisa y una extraña risa carismática. Ante todo ello Gohan mostró confusión; Goku nunca tendió a comportarse de esa manera, pero ese era uno de esos días extraños en que su padre parecía traerse algo entre manos, a escondida de Milk.
Al acabar de desayunar, Goku se levantó de la mesa y sacó de la casa consigo a Gohan, quien continuaba con sus cuestionamientos.
Volaron lejos de la casa, hasta un campo floreado, con una pequeña cabaña en medio.
—¿Querías ver a tu amigo? —indagó el saiyajin, con los puños en su cintura, bien erguido—. Él nunca se irá.
Y de la casa salió un pequeño dragón, saltando y revoloteando sobre las flores, al encuentro de su amigo, quienes se unieron en un fervoroso abrazo, prometiéndose nunca romper su amistad.
Fin
Nota
¡Buenas noches! Sé que ando un poco desaparecida, pero bueno, aquí regreso con este Drabble en cumplimiento al reto semanal de la comunidad. Siempre me gustan, y nunca dejaré de repetirlo. *-*
Ando con contratiempos amorosos U/U y mi computadora que a veces se vuelve loca, y otras veces es normal.
Solo espero que les haya gustado, y muchas gracias por las review del drabble anterior. Son unos encantos y me encantan xd Solo espero que sigan apoyando, eso me anima.
