¡Hola a todos!

Después de bastantes días de espera, os traigo por aquí otro capítulo. Los exámenes como ya os advertí apenas me dejaron tiempo para escribir y aunque aun tengo un par de semanas algo duras, aprovecho esta semana para ponerme al día.

Sobre los comentarios:

Ashley C: Gracias por pasarte ;). Espero que este capítulo también te guste.

AndruSol: Jajaja me alegro de que estés conforme con esta nueva temporada. Sobre el sexo del bebé Faberry ya se verá... aunque la mayoría me habéis dicho que niña jejeje. Rachel fue la que llevó a Ian, en el primer capítulo la pareja se lo dice a Santana, por si quieres mirarlo tu misma ;). Jajaja por el momento Dani parece que no tiene mala intención ¿no?. Si, esta vez será Santana quien lleve al nuevo bebé Brittana. Gracias a tí por cada comentario y por seguir la historia. XO ;)

Sin más os dejo con el capítulo. Es algo más largo de lo que es costumbre en este fic, pero espero que no os aburra ;).


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Capítulo II. Reunión familiar


Santana se movía nerviosa por toda la casa intentando que todo estuviera perfecto. Llevaba el día entero ausente, pensando en cómo iría la cena con sus padres y con las dos personas más importantes de su vida, Brittany y Sarah.

- San -rió Brittany parando a su mujer y obligando a que se sentara en el sofá- ¿No crees que estás un poco... demasiado nerviosa?

- Quizás un poco -admitió la morena como una niña pequeña haciendo que la otra se riera más fuerte- vale, quizás demasiado. Pero no lo puedo evitar.

- Venga que ya falta poco, termina de poner la mesa mientras voy a la habitación a vestir a la niña.

La latina se dirigió obedientemente a la cocina a coger las últimas cosas que quedaban por llevar a la mesa del salón. Tras poner el último cubierto, el sonido de la puerta interrumpió el silencio que había en la casa. Se dirigió a la puerta y abrió, encontrándose con sus padres que estaban incluso más nerviosos que ella.

Santana los saludó y se hizo a un lado dejándolos entrar a la casa, acompañándolos después hasta el salón, a la espera de Brittany y Sarah para empezar a cenar.

- ¿Qué tal el trabajo? -preguntó Gloria acomodándose en el sofá que le indicaba su hija.

- Bien, aunque en estas fechas siempre hay más trabajos con los nuevos musicales y representaciones...

- ¿Y vosotros?

Tras una conversación de unos pocos minutos, Brittany salió con una gran sonrisa de las habitaciones, colocando la ropa de la niña. Habían comprado un vestido para la ocasión, con casi el mismo color que los ojos de la niña y de su madre. Sarah, que mantenía contra su pecho un peluche, se percató de la presencia de dos personas en la habitación y se quedó completamente callada, con la boca abierta.

- Vamos cariño, saluda a nuestros invitados.

Brittany no quería meter la pata otorgando títulos como "abuelo" o "abuela" sabiendo que su mujer aun no se sentía muy cómoda con la situación. Tanto Gloria como Manuel se quedaron embobados con la pequeña mientras esta murmuraba a ambos con una mano metida en la boca.

- Creo que por ahora es todo lo que tiene que decir -rió levemente la bailarina mientras acariciaba la espalda de la niña- ¿Cenamos?


La cena había pasado con normalidad. Todos habían puesto de su parte para que no pasaran toda la velada en total silencio, sobretodo Brittany y Gloria. Sarah también había puesto de su parte al mancharse totalmente el vestido y terminar vestida con su onesie de patos que le había regalado Kurt hacía unos días.

Cuando terminaron, las anfitrionas los invitaron a sentarse en el sofá mientras recogían pero Gloria se ofreció junto con Brittany a encargarse de la cocina, dejando a los otros dos solos con la niña.

Manuel se sentó en un extremo del sofá y Santana automáticamente en el otro con Sarah en brazos, que debido a la visita, se había olvidado del sueño y estaba totalmente despierta y juguetona. La abogada despegó los ojos de su hija fijándose en su padre que no dejaba de mirarlas.

- ¿Quieres un café? -preguntó la más joven señalando la cocina.

- No, últimamente me sienta un poco mal el café por la noche -comentó el hombre aflojando un poco su corbata y volviendo a fijar su mirada en la otra con una leve sonrisa- estás hecha toda una mujer, es increíble cuanto has madurado.

- Cuando tienes que valerte por ti misma desde los dieciocho años para poder vivir, maduras de golpe -contestó sin pensar Santana.

Manuel se revolvió incómodo en su asiento, arrascándose la cabeza. Santana suspiró sintiéndose mal por su pronto... sabía que su padre estaba poniendo todo de su parte para que las cosas volvieran a ser lo que eran, o al menos intentar a tener una buena relación y ese tipo de comentario no facilitaba las cosas.

- Lo siento -susurró la chica- no debí decir eso.

- No tienes que sentirlo, realmente me lo merezco -sonrió tristemente el otro tomando unos segundos para continuar- Perdón todo por lo que te hemos hecho pasar Santana. Nadie se merece que su familia lo repudie por quién está enamorado... Solo... me vino toda la información de golpe y no supe como reaccionar, creía que así se te pasaría y volverías a casa arrepentida.

Santana lo miraba abrazada a su hija como si fuera su salvavidas, sin saber muy bien qué decir. Manuel se sentó un poco más cerca de ella.

- Pero no tuve en cuenta que tú eres igual que yo -comentó con una leve sonrisa- cabezona y orgullosa. Cuando perdí el contacto con tu abuela y pasaron unos meses, realmente me di cuenta de que mi niña se había ido y no iba a volver. Intentamos localizarte pero estabas totalmente desaparecida y tampoco sabíamos muy bien por dónde empezar.

- ¿Me estabais buscando? -preguntó extrañada Santana.

- Si, estuvimos unos meses hasta que nos dimos por vencidos. Me prometí a mi mismo que si algún día te volvía a encontrar que intentaría arreglar las cosas, independientemente con quien estuvieras o cualquier otra cosa... porque a pesar de que pudo parecer lo contrario, eres mi hija por encima de todo -sollozó levemente intentando ocultarlo- cuando os vimos en el centro comercial y saliste corriendo, asumí que no querías saber nada de nosotros y no quería insistir... pero tu madre pensaba lo contrario... fue cuando preguntando a alguno de sus conocidos nos enteramos que vivías de nuevo en la ciudad y fue a tu casa a buscarte.

Santana tragó el nudo que estaba en su garganta desde que su padre empezó a hablar.

- Lo siento tanto... siento tanto haberte decepcionado como padre... -susurró el hombre sentándose al lado de Santana mientras miraba a su nieta con lágrimas en los ojos- solo espero que algún día puedas llegar a perdonarme.

Y ahí estaba, tras este tiempo de contacto en el cual solo habían entablado conversaciones superficiales sobre el presente más inmediato e intentando obviar el pasado más doloroso, estaba escuchando la disculpa que había estado esperando años. Santana había estado pensando respuestas en las cuales dejaba a su padre tan roto como lo había estado ella durante su estancia en Nueva York.

Pero verlo así, totalmente hundido... sólo recordaba haberlo visto en otra ocasión así, cuando era muy pequeña: en la muerte de su padre. Recordaba algunas escenas de su padre totalmente derrotado andando por su casa sin rumbo, constantemente encerrado en su despacho y unas largas comidas donde solo reinaba el silencio.

A pesar de todo lo que había pasado, imaginarlo así la estaba matando.

- ¿Quieres coger a Sarah? -preguntó Santana levantando a su hija levemente hacia Manuel cambiando de tema.

Él asintió, limpiándose disimuladamente las mejillas, cogiendo a la niña entre sus brazos. Al verla tan pequeña, vestida con su onesie y su peluche en la mano, automáticamente rió y besó su frente con cariño.

- Tiene unos ojos preciosos, como tu mujer... -comentó feliz sin dejar de mirar a Sarah, que lo miraba con la boca abierta- pero tiene la sonrisa López.

Ambos entablaron una tranquila conversación sacando parecidos y contando las trastadas de la niña sin darse cuenta, que estaban siendo observados por Gloria y Brittany con una sonrisa. Intentando no hacer ruido, se volvieron a meter en la cocina para dejarlos solos un poco más.

- Bueno... ¿Quieres un café Gloria?

- Si, gracias -dijo la mujer viendo como la bailarina se desenvolvía por la cocina y pensando en cuanto había crecido desde que la conocía- por el café y por ayudarnos con Santana. Por convencerla de invitarnos hoy.

- Yo no la he convencido de nada -rió la otra cogiendo la leche de la nevera- ha sido ella quien ha decidido veros, aunque parezca mentira.

- Brittany, llevo casada más de treinta años con la versión masculina y más mayor del carácter López de Santana. Por eso sé que si alguien no los da un empujoncito... a pesar de ser aparentemente muy seguros y valientes, luego realmente no lo son. Así que muchas gracias.

La bailarina sonrió levemente asintiendo con la cabeza. Cogió la cafetera ya con el café listo y dos tazas, dejándolas en la mesa y sentándose junto a su suegra. Gloria observó una de las fotos que había pegada en la nevera: el Glee club al completo, con todos los niños sentados en la primera línea y cada uno con su pareja.

- Habéis formado una bonita familia.

Brittany levantó su mirada hacia donde estaba mirando la mujer y rió.

- Algo extraña, pero si. A Sarah no la ha faltado en ningún momento tíos, padrinos, primos... y ahora tiene a su bisabuela y a sus abuelos, creo que no puede pedir más.

Gloria sonrió ampliamente. Era una sonrisa diferente que la que caracterizaba a Santana y a Manuel, pero a la rubia desde pequeña siempre le había dado sensación de calidez y protección maternal.

La mujer siguió fijándose en todas las fotos, echando en falta a dos personas en concreto.

- ¿Y tus padres? -preguntó confundida.

Brittany se quedó callada por unos segundos, mientras dejaba su café a un lado.

- No sé nada de ellos desde casi cuando terminamos el instituto.

Gloria amplió los ojos sorprendida. La rubia no se extrañó, seguramente Santana no la había contado nada de lo que había pasado en sus vidas separadas y mucho menos de su vida en conjunto.

- Mis padres fueron uno de los principales motivos por los que Santana y yo nos separamos antes de que se fuera a Nueva York.

La mujer más mayor se movió incómoda en el asiento y comenzó a acariciar sus muñecas de manera nerviosa, al igual que hacía Santana. Eso hizo sonreír a la rubia.

- No os lo pusimos fácil ¿eh? -comentó tristemente Gloria.

- Bueno... -comenzó Brittany pensando mucho las palabras con las que continuar- la verdad es que no. Todo se complicó mucho de la noche a la mañana. Lo único bueno de toda esa situación, es que me enamoré aun con más intensidad si era posible y me llené de orgullo cuando vino hecha toda una abogada de Nueva York.

FLASHBACK

Brittany. Llegada de Santana a Lima, fiesta de Charlie.

Brittany llevaba ya un rato sentada en una de las sillas de la fiesta para Charlie. La verdad es que no tenía muchas ganas de acudir, llevaba meses sin verse con la mayoría de las personas que estaban presentes y cada vez más se sentía más fuera del grupo de personas a los que antes llamaba amigos. Todos los temas de conversación con el pasado hacían que su corazón ya destrozado, se desmenuzara cada vez más.

Pero al cabo de un rato fue capaz de abstraerse de todo y concentrarse en su copa y en cuanto quedaba para poder irse a su piso sin llamar la atención.

Hasta que la vio.

Llevaba un vestido negro escotado por delante, que resaltaba su espectacular cuerpo que con el paso de los años aun mantenía en una versión aun más mejorada. Sus piernas morenas y definidas que acaban en unos espectaculares tacones a juego. Pero mientras Mike la elevaba y la daba vueltas sobre si mismos pudo ver una de las cosas que realmente siempre la habían hecho que se enamorara perdidamente de ella.

Su sonrisa.

- ¿Santana? ¿eres tú?

No pudo evitar acercarse sin apenas darse cuenta y hacer esa pregunta tan estúpida. Obviamente era ella, la reconocería en cualquier lugar, pasaran los años que pasasen. De la calidez oscura de los ojos que miraban a Mike se convirtieron en un marrón frío al percatarse de su presencia. Vio como de manera cortés, la tendía la mano... ¿alguna vez la había saludado de ese modo a lo largo de su vida?

- Me alegro de verte, Brittany.

Al estrecharse las manos Brittany lo notó. Esa sensación extraña que siempre notaba cuando Santana acariciaba su piel de algún modo. Y sabía que la latina también lo había notado, a pesar de su intento por mantener esa fachada de indiferencia que mantenía desde que la había visto.

Antes de poder decir nada más, Santana se alejó en dirección al grupo formado por Mercedes, Tina y algunos amigos. Brittany suspiró y se fue en dirección opuesta, donde estaban otros chicos del Glee Club.

...

Mike apareció al cabo de un rato con Charlie en sus brazos, prácticamente vestido como él. Brittany sonrió ante la expresión de alegría continua que estaba reflejada en la cara del moreno... ella llevaba años preguntándose con cierta envidia si alguna vez conseguiría lo mismo. Una familia.

El bailarín se dirigió directamente a Santana tendiéndole el niño para hacerles una foto y para que lo cuidara por un rato mientras saludaba a unos amigos. A los pocos minutos, Charlie ya no se quería separarse de sus brazos y la latina tampoco quería dejarlo ir, ya que estaba muy entretenida jugando con él.

Brittany siempre lo había pensado: la morena sería una madre estupenda, tenía un don con los pequeños.

No sabía cuanto tiempo llevaba observándola, pero en un instante se cruzaron sus miradas como no lo habían hecho en años. De una manera tan cálida que los restos de su corazón volvieron a latir por unos segundos. Pero tan rápido como vino se fue y Santana volvió a levantar sus murallas en torno a ella, centrándose en el niño y olvidándose de esos ojos azules que seguían sin apartarse de ella.

...

Todo el dinero del mundo. Cualquier cosa, por ser la persona con la que estaba Santana. El Glee Club llevaba un par de horas bailando, bebiendo y cantando sin parar... Finn y Quinn saltando alocadamente junto al escenario, Rachel y Kurt encima de él... pero una persona en concreto, la latina, se entretenía desde hacía un rato bailando con Mercedes que ya estaba más que borracha.

Si cerraba los ojos, Brittany aun podía verla con su traje de animadora, haciendo los mismos movimientos junto a ella... Todos estos años, cada vez que salía de fiesta, había anhelado el calor que desprendía su cuerpo contra el de ella cuando bailaban. Y también, cómo terminaban normalmente esas noches... en la oscuridad de su habitación diciéndose una a la otra cuanto se querían.

Después de una breve conversación con Blaine al cual no le estaba prestando mucha atención, Brittany se sentó en una de las sillas más apartadas del grupo de gente. Nunca había sido una persona solitaria pero estos años la habían transformado.

Se sentía como una completa acosadora, pero no podía despegar su mirada de Santana, viendo como hablaba y reía con Mercedes. Al cabo de un rato, vio como se separaba de su amiga para ir al exterior. Seguramente agobiada por el calor que se estaba acumulando en el interior de la sala.

Puede que físicamente Santana hubiera cambiado algo, pero en lo demás, Brittany la conocía como la palma de su mano. Su cuerpo casi involuntariamente la siguió, deseando hablar con ella más que un corto saludo. Tenía que explicarla todo lo que llevaba años guardando para sí misma y poco a poco la había destrozado por dentro.

Intentando ser sigilosa para evitar que huyera, se acercó lentamente hasta prácticamente estar a su altura.

- Lo siento San...

"Lo siento" no era lo único que quería decir... quería contarle cuanto la había echado de menos todos los días... cuanto se arrepentía de haber hecho lo que hizo... pero "lo siento" era lo único que su garganta consiguió decir.

Se apoyó junto a ella en la barandilla, en la misma postura, intentando no invadir su espacio personal. Santana se giró para mirarla por unos instantes, con una mirada tan fría que nunca la había visto dirigida hacia ella, después volvió su vista al frente.

- No me llames San ¿vale?. Perdiste ese derecho hace mucho tiempo. No quiero hablar contigo, no es el momento.

Por más que intentó mantener sus lágrimas a raya, no evitó sollozar.

- Escúchame Santana, siento haber sido tan tonta. Todo tiene una explicación, de verdad. Siento haberme dejado engañar por terceras personas cuando estaba claro que me amabas y no haberte escuchado a ti, que eras mi novia. Y sobretodo, siento no haberte parado cuando me dijiste que te irías.

Sabía que no era la mejor forma de empezar esa conversación, pero no lo pudo evitar. Las palabras de disculpa salían por su boca casi sin ningún orden, intentando que la latina no la volviera a mirar como lo hizo. Nunca.

Santana se aferró fuertemente con sus manos a la baranda intentado ocultar su rostro. Estaba evitando llorar delante de ella y Brittany no pudo ocultar un gesto de dolor. Pero en el fondo sabía que se merecía todo ese desprecio. La había abandonado en el momento que más la necesitaba y había sido lo que la latina llevaba desde pequeña diciéndola que no era: una estúpida.

FIN DEL FLASHBACK

Gloria sonrió tristemente ante la historia contada por su nuera, dando un sorbo a su bebida.

- Fue un comienzo duro.

- Realmente si -comentó Brittany mirando sus manos, acariciando el anillo de casada- después de varios años buscándola, la tenía frente a mí y lo único en lo que podía pensar era en pedirla disculpas y no volverla a perder. Que no se volviera a ir.

- Al menos lo conseguiste.

- Si -sonrió la rubia- Nana siempre decía que las almas gemelas siempre se encuentran, a pesar de la distancia y cualquier contratiempo.

- Creo que Nana siempre fue la única que vio todo lo que pasaba entre vosotras, incluso siendo unas crías -comentó Gloria dando un sorbo a su bebida- Santana estaba completamente obsesionada por ti. No había conversación en la que no te nombrase... con Quinn también lo hacía, pero era algo completamente diferente. No sé porqué nos asustamos tanto cuando nos dijo todo lo que pasaba.

Brittany vio como la mujer comenzó a derramar lágrimas silenciosas por sus mejillas. Nunca había visto llorar a esa mujer, si había algo que caracterizaba a la familia López era su fortaleza de cara a la gente exterior, aunque luego en familia se derrumbaran completamente.

- Crecisteis en otra mentalidad Gloria. Ahora, en parte lo entiendo como reaccionasteis -susurró la rubia- todo fue muy rápido.


Ya estaban todos en el salón después de dejar bastante tiempo al padre y a la hija hablando a solas. Sarah no se había separado aun de su abuelo, a pesar de algunos intentos por parte de Santana, consiguiendo solo que comenzase a sollozar y se aferrase a la corbata del hombre. Eso solo hizo que la sonrisa de Manuel se ensanchara y sonriera ante los gestos de su nieta.

- Creo que tenemos a otra niña de papá, en este caso "de abuelo" -murmuró Gloria a Brittany que estaban sentadas en uno de los sofás.

La rubia rió asintiendo mientras veía a su hija manoseando la cara de su suegro y también la cara de adoración que ya no escondía o simplemente no se daba cuenta de Santana a su padre.

El momento lo interrumpió el sonido del timbre, Brittany se levantó extrañada, no esperaban a nadie y menos a esas horas. Al abrir se encontró con Quinn y Rachel que llevaba al pequeño Ian en brazos.

- Hola B -saludó con una pequeña sonrisa Quinn- lo siento si hemos despertado a la pequeña, pero Ian se encuentra un poco mal y queríamos saber si tienes sobres de esa sopa de animales que le haces cuando está aquí... se ha levantado esta mañana con dolor de estómago y lo único que quiere en su sopa es eso.

Brittany asintió dejándolas pasar al pasillo, a pesar de que no sabía si sería buena idea que la pareja se viera con los padres de Santana, sobretodo Quinn que no llevaba muy bien todo el tema. Ian al levantar la cabeza y ver a la bailarina automáticamente levantó los brazos en su dirección para que lo cogiera.

- Tranquilo cariño -murmuró al niño mientras este, enterraba su cara el cuello de su tía- veréis... hoy tenemos una visita especial.

- ¿Visita especial?

- Pasar al salón y lo veréis.

Quinn la miró extrañada y puso rumbo a la sala. Había estado con Santana esa misma mañana y no la había dicho nada de visitas, aunque si que era verdad que había estado totalmente ausente. Rachel la seguía de cerca, rebuscando su móvil en el bolso.

- ¿Quinn? -preguntó Gloria con una ligera sonrisa haciendo que la rubia se quedara totalmente parada y Rachel se chocara con ella.

- ¿Gloria, Manuel? -murmuró Quinn mirando a Santana frunciendo el ceño- ¿Qué hacen...?

- Han venido a cenar -interrumpió Santana levantándose y poniéndose junto a su amiga, diciéndola con los ojos que no continuase con esa conversación- ¿ha pasado algo?

- Ian se encontraba mal y hemos venido a pedir la sopa maravillosa de Brittany... -suspiró cansada como si llevara horas con el mismo tema- Ian no quiere comer otra cosa.

- Mi mad... Gloria -se corrigió rápidamente Santana, pero no pudo evitar que la afectada lo escuchase y sonriera ligeramente- puede revisar al niño si os quedáis más tranquilas.

Rachel miró a Quinn que se encogió de hombros asintiendo ligeramente. Brittany entró en ese momento con una bolsa en la mano y con el rubio en brazos el cual estaba murmurando cosas a su oído. Al ver a tanta gente en la sala, se aferró fuertemente al cuello de la chica.

Estaba tan encariñado con Brittany...

- Cariño, no te preocupes -susurró cariñosamente Rachel acariciándole la espalda- No te van a hacer daño, son los abuelos de Sarah.

El niño miró extrañado a la mujer y se giró de nuevo a Brittany confundido.

- ¿Abuelos?

La bailarina miró por un instante a su mujer que se encogió de hombros ligeramente.

- Si, sus abuelos. Los papás de San -comentó con una sonrisa, mirando después al resto de adultos- Vamos a la habitación para que puedas explorarle más cómoda.

Gloria cogió su bolso de la percha del pasillo y siguió a Brittany al igual que Quinn y Rachel.


Brittany tumbó al niño encima de su cama, llamando después la atención de Gloria, que miraba entretenida todos los detalles de la sala. Ian comenzó a sollozar hasta que su madre se sentó en la cabecera de la cama dándole la mano.

- Tranquilo cielo.

La bailarina salió disimuladamente de la habitación dejándolas a solas con el niño. Gloria sacó de su bolso el fonendoscopio y se lo puso en los oídos comenzando a explorar a Ian.

- ¿Aun sigues llevando eso en el bolso? -preguntó Quinn mientras veía como el pequeño comenzaba a relajarse tras darle un muñeco de Sarah que estaba por la habitación.

Gloria sonrió ligeramente asintiendo. Rachel se sentó en una silla justo enfrente de la cama explicando los síntomas del niño.

- Entonces... ¿Está todo bien? -preguntó Rachel al ver como la mujer se separaba ligeramente de la cama.

- Si, solo se trata de una gastroenteritis leve, nada de lo que debáis preocuparos en exceso. Que tome una dieta blanda y si todo va bien, en unos días estará perfecto.

- Gracias -sonrió la morena cogiendo al niño de encima de la cama.

- No es nada. Tenéis un niño precioso -comentó la mujer acariciando suavemente la coronilla del rubio que estaba comenzando a dormirse en los brazos de su madre- es igual que Quinn de pequeña.

- ¿¡Ves!? -recriminó Rachel a su mujer con una sonrisa para luego dirigirse de nuevo a Gloria- Se lo digo siempre.

Tras unos segundos en silencio recogiendo todo lo que habían puesto por la habitación, Gloria se atrevió a preguntar lo que estaba en su cabeza desde que había visto entrar en la casa a la pareja.

- Quinn... -comenzó la mujer ganando la atención de la chica que estaba dejando el peluche donde se lo había encontrado- ¿De cuanto tiempo estás?

- Siete meses -comentó mientras acariciaba su vientre de manera protectora.

- Felicidades a las dos. Me alegro mucho.


- ¿Todo bien? -preguntó Rachel mientras caminaban tranquilamente de camino a casa.

- Supongo que si -comentó Quinn apartándose el flequillo que caía sobre su cara- Me ha impactado verlos junto a Santana en su propia casa después de tanto tiempo.

- Pero ya sabías que Santana se veía con ellos...

- Si pero esta ocasión era diferente... era como si nada hubiera pasado. Estaban tranquilamente tomando un café mientras Manuel jugaba con Sarah...

- ¿Y no estás bien con eso?

- Mirándolos ahora, claro que me alegro por ellas y sobretodo por Santana.

- Manuel y Santana son... -comenzó Rachel mientras acariciaba la espalda de Ian que estaba totalmente dormido en sus brazos.

- Tan iguales que asustan ¿Eh? -continuó Quinn con una leve sonrisa buscando las llaves de su casa en el bolso- A pesar de las largas temporadas de ausencias de sus padres por culpa del trabajo, sobretodo de Manuel y todos los problemas que ha habido cuando era adolescente... Santana siempre será una niña de papá y Manuel siempre ha sido un modelo a seguir para ella. Nunca entendí cómo pudieron echarla de casa.

- Bueno, siempre asustan los cambios tan radicales supuestamente de la noche a la mañana... que te dejen de gustar los chicos cuando Santana era conocida justamente por todo lo contrario... al igual que pasó con Brittany.

- Lo de Britt es diferente. Sus padres eran un caso un tanto especial... al igual que mis padres. Tienen varios condicionantes que complican que alguna vez podamos llegar a entendernos. Manuel y Gloria simplemente se vieron ahogados por información que no esperaban y no supieron reaccionar.

Rachel sonrió tristemente mientras acariciaba la espalda de su hijo. El abandono y el desprecio por parte de sus padres siempre iba a ser una espina clavada en el corazón de su mujer aunque lo negase.

Quinn abrió la puerta y encendió las luces haciendo que el pequeño se revolviera entre los brazos de su madre.

- Voy a llevarlo a dormir. Ve a la cama y yo apagaré las luces. No tardo.


- Gracias por la cena -dijo Manuel ya en la puerta de casa de las chicas junto con Gloria- y por invitarnos a vuestra casa.

Santana y Brittany estaban en la puerta despidiéndose de ellos tras la partida de la otra pareja. Se hacía tarde y aunque la niña no estaba cansada, seguramente mañana se levantaría de mal humor por la falta de horas de sueño.

- Bueno -sonrió la bailarina despidiéndose de ambos y cogiendo a Sarah de los brazos de su mujer- voy a llevarme a la enana a la cama. Espero veros pronto. Buenas noches.

Y sin decir nada más, se perdió por la oscuridad de la casa. Santana se aferró más fuertemente al picaporte de la puerta principal, gesto que no pasó desapercibido por sus padres.

- Gracias por invitarnos, de verdad Santana -comentó su madre con una sonrisa- tienes una familia estupenda.

- Gracias... -susurró- yo... también espero veros pronto.

- Cuando tu quieras cariño -sonrió Manuel- solo tienes que llamar.


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Y esto es todo por hoy. Espero sus comentarios y sugerencias, como siempre. Siento los errores y daré otro vistazo al capítulo por si he metido la pata.

La próxima actualización, si no se complica mucho los estudios, será el próximo fin de semana de Secuelas del Pasado. Aun así para cualquier cosa pueden preguntarme por aquí mediante MP o en twitter, con el mismo nombre que aquí.

Un saludo.

...Mune9117...

PD: Estoy reorganizando este fic y subiendo de nuevo los capítulos algo modificados, pero la historia no cambia ;). Simplemente son correcciones de algunos errores. Para la siguiente actualización estará todo corregido.