¡Hola a todo el mundo!

Después de tanto tiempo sin actualizar vuelvo a aparecer por aquí. No voy a aburriros otra vez con la historia de porqué no había actualizado hasta hoy, toda la explicación está en la cabecera del capítulo XVI de Secuelas del Pasado.

Sobre los comentarios:

Coty: Si, el momento Alma-GloriayManuel, vendrá pronto. La familia López se volverá a reunir en los próximos capítulos. En esta temporada quiero que los temas a seguir sean la familia que están formando y qué pasó en su vida cuando estuvieron separadas. Aunque no serán los únicos... a pesar de que estos capítulos sean algo más calmados, el ff tendrá más "movimiento". Un placer que te pases por aquí, como siempre. Un saludo.

KORE25: Gracias por pasarte. Dani de momento se ha acercado a las chicas de manera amistosa... no parece que vaya a dar problemas ¿no? ;), aun así todo se irá viendo poco a poco. Un poco de drama en cualquier fic siempre está bien... pero sin pasarse ;) jaja.

AndruSol: Yo también creo que no se trata de rencor el sentimiento de Santana, no después de tanto tiempo. Pero hay cosas que necesitas escuchar para cerrar ciertos temas, por mucho que pase. Gracias por pasarte, como siempre. XO.

Y por lo demás ya esta todo. Ahora que tengo clara la línea que quiero seguir, las actualizaciones no serán tan escasas.

Capítulo tres...


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Capítulo III. Confianza.


FLASHBACK

Brittany sacó las llaves de casa de sus padres del bolsillo interior de su cazadora. Eran las doce de la noche y en la callle, apenas se podía ver más allá de dos metros por culpa de una espesa niebla que cubría la ciudad desde hacía un par de semanas.

Con cuidado de no hacer mucho ruido, abrió la puerta principal. Pasó por la larga entrada que conducía al salón para asomarse en silencio. Sus padres estaban sentados en el sofá tapados con una manta mientras veían la televisión. No tenía ganas de entablar conversación con ellos, aunque en verdad últimamente apenas hablaban, solo... se encontraban de manera fortuita por la casa.

Subió a su habitación quitándose los zapatos por el camino para no hacer ningún ruido y cerró la puerta tras de sí. Después, dejó la bolsa que llevaba colgada al hombro encima de su cama y sacó del interior un par de billetes de veinte dólares arrugados.

Con mucho cuidado, se acercó a su estantería apartando un par de gruesos libros que dejaron a la vista una vieja caja de latón. Aun se acordaba cuando Santana se la había regalado con apenas diez años por su cumpleaños porque adoraba las golosinas que había en el interior.

Con una triste sonrisa la abrió mostrando un fajo de billetes al cual añadió los que había sacado de su mochila. Apuntó en una hoja que había al lado la cantidad que había guardado y volvió a dejar todo en el mismo orden en el que estaba. Se acercó a un calendario de la pared y señaló otro día más.

Mirando a su alrededor y viendo el desorden que había en su cuarto, decidió limpiar un poco antes de irse a dormir. Hacía algún tiempo que trabajaba a jornada completa en una cafetería cercana a su antiguo instituto, de mañana a noche como camarera. No era el trabajo que había soñado para ella después de terminar sus estudios pero necesitaba el dinero. Y cuanto antes mejor.

Tras dejar la ropa sucia en el cesto de la ropa, su móvil comenzó a vibrar encima de su cama. Comprobó el nombre que aparecía en la pantalla antes de abrir el mensaje.

Quinn: Britt sé que acabas de salir de trabajar y lo último que te apetecerá es salir, pero Tina va a celebrar su cumpleaños y todos queremos que vengas con nosotros. Por favor, te echamos de menos.

Hacia semanas que no veía a nadie del Glee Club salvo a Quinn y a Rachel. Después de la partida de la latina todos la miraban con cierta lástima. Brittany no quería que la estuvieran recordando continuamente el gran error que había cometido con Santana.

Después de pensar una razón para no salir, simplemente apagó el móvil y lo dejó sobre el escritorio. Se desnudó y se metió en la ducha quedándose un rato bajo el cálido torrente de agua, con la mirada perdida. Si cerraba fuertemente los ojos, aun podía ver a Santana junto a ella en la ducha... sentir sus manos acariciando toda la piel que estaba a su paso mientras sus labios rozaban su cuello... su sonrisa al notar el escalofrío que recorría su cuerpo tras esa acción...

Cuatro meses.

Cuatro meses habían pasado desde que su vida se había roto por completo.

Cuatro meses sin la persona de la que estaba enamorada desde que tenía memoria.

Como cada noche, no pudo evitar que las lágrimas que se estaban agolpando en sus ojos corrieran por sus mejillas. Tras dos meses intentando localizar a Santana por todos los medios que tenía en su mano, no obtuvo ningún resultado. Seguramente la latina quería olvidarse de ella y empezar una nueva vida.

Y muy a su pesar, tenía que aceptarlo. Todo lo que había pasando era su culpa, por ser una completa imbécil.

Ahora, su único objetivo cercano en la vida era conseguir el dinero necesario para poder ser independiente e irse de la casa de sus padres.

La situación con ellos era insostenible... después de todo lo que pasó, no podía ni mirarlos a la cara. Al enterarse de la partida de su exnovia, Brittany sufrió un cambio radical.

Dejó a Artie...

Se alejó de sus amigos...

Apartó a su familia...

Pero hubo un momento que corrompió totalmente el poco alma que quedaba de la Brittany que conocían hasta el momento.

Tuvo lugar una noche, en concreto al llegar a casa del trabajo. Quinn la había ido a buscar para hablar un poco con ella, pero la chica se excusó diciendo que tenía que trabajar al día siguiente y no podía quedarse con ella. Su amiga se limitó a acercarla con una expresión que llevaba tiempo viendo en todos los que conocía... pena... lástima...

Salió del coche y entró en su casa hasta el salón en total silencio. Se entró con sus padres hablando de manera airada sobre ella...

Se habían enterado que había dejado a Artie...

Se habían enterado de que aún amaba a Santana...

"Una deshonra para la familia Pierce"... eso es lo que era para ellos. Una deshonra.

A partir de ese momento, decidió que no quería ser más una Pierce... por mucho que la costara.

FIN DEL FLASHBACK

- Cielo, ¿estás bien?

Brittany levantó la cabeza sorprendida por la interrupción por parte de Santana. Se habían levantado hacia un par de minutos y ahora estaban desayunando con la pequeña Sarah en la cocina.

-Si, si... sólo me he quedado un poco ausente por un rato.

La latina la miró confundida por la expresión triste de su cara. La más pequeña de la casa, sacudió sus manos con una enorme sonrisa mirando a su madre. Brittany no pudo más que reír y dándola un pequeño peluche que tenía frente a ella.

- San, recuerda que hoy al ser festivo hemos quedado para ir a cenar con todo el Glee Club a casa de las chicas. No llegues tarde por quedarte todo el día entre papeles con Kurt y Blaine.

- Tranquila cariño, no nos retrasaremos. Y sobre esta señorita... -comentó la morena mientras se levantaba dejando a la niña en brazos de su mujer- Mi abuela ha llamado diciendo que no puede quedarse con ella muy a su pesar. Tiene que salir de urgencia a ver a unos amigos fuera de la ciudad. He contactado con una canguro de confianza de Mike... muchas noches se queda con Charlie y...

Brittany seguía escuchándola mientras peinaba suavemente el revoltoso pelo de su hija con los dedos. Cada día que pasaba se parecía aun más a Santana.

- ...no la importa desplazase además. ¿Qué te parece?

- No sé.. -susurró la rubia mientras miraba fijamente a la otra- Quizás...

- ¿Qué pasa? -preguntó confundida la abogada- ¿Tienes otra idea?

- Podríamos llamar a tus padres... quizás puedan quedarse con ella y Sarah podría conocerlos sin nosotras...

Santana se quedó paralizada sin saber muy bien qué decir.

- ¿Con Gloria y Manuel?... No creo que...

Había pasado casi un mes desde la cena en casa de las chicas con ellos. Las palabras de disculpa de Manuel habían hecho mella en su única hija y había empezado a contactar más con ellos, al menos telefónicamente. Y los otros dos también las llamaban al menos una vez cada dos días para preguntar qué tal estaban.

- Seguro que les hace ilusión, además... -continuó Brittany mientras se ponía de pie junto a Santana, besándola suavemente con su hija en los brazos, que las miraba embobada- me fío más de ellos cuidando de su nieta que cualquier otra canguro posible.

Santana pareció meditar por unos segundos sin saber muy bien qué decir. Sarah era lo más valioso y lo que más quería en este mundo junto a su mujer y dejarla a solas junto a ellos era un paso muy importante.

- No tenemos por qué dejarla con ellos -susurró Brittany mientras acariciaba con los labios su mejilla- era solamente una idea. Pero también quiero que sepas que si algún día quieres dejarla con tus padres, me parecerá bien.

Y sin más, salió de la cocina hacia a las habitaciones. La latina tomó su chaqueta, se la puso y cogió sus llaves, sin dejar de mirar la tarjeta en la que tenía apuntando el número de la canguro y su móvil con el número de sus padres.


- No puedo ni si quiera ponerme una blusa sola -gruñó enfadada Quinn mientras sujetaba con una mano su abultado vientre de ocho meses y con la otra una blusa estampada- esto es muy triste. Deberían avisar de estas cosas cuando te inseminas... "vas a ser totalmente dependiente hasta para vestirte"...

Rachel rió mientras ayudaba a Ian a colorear en su nuevo libro de dibujos que le había regalado su tío Blaine. Subió la mirada concentrándose en los dos orbes verdes que la miraban.

- Cariño, es normal que en tu estado tengas algunas dificultades en tu rutina diaria.

- Pero tú podías vestirte sola... -lloriqueó la rubia haciendo que su esposa se riera con más intensidad.

Quinn bufó ligeramente enfadada por la reacción de la morena y se fue para las habitaciones sin decir nada más. Ian levantó la vista de su cuaderno para mirar a su madre.

- ¿Se ha enfadado mamá?

- No cariño, solo está un poco molesta porque necesita muchos cuidados ahora con tu futuro hermanito o hermanita. Hay veces que quiere hacer algo sola y no puede, entonces se enfada... ¿te acuerdas cuando te enfadas porque no puedes jugar tan bien a la pelota como los chicos grandes del parque aun? -preguntó viendo como su hijo asentía- pues mamá también se enfada por eso. Es frustrante para ella.

- ¿Flustrante? -preguntó confundido el niño haciendo que la otra sonriera.

- Ya te lo explicaremos un poco más adelante ¿ok?. Voy a ver a mamá. Termina este dibujo para poder colgarlo en la nevera...

Se levantó dejando un beso en la coronilla de su hijo. Se adentró por los pasillos encontrándose una imagen bastante graciosa: Quinn totalmente atrapada por la blusa intentado bajarla de su cabeza inútilmente.

Intentando no reírse, la ayudó a bajarla. Después se puso cara a cara con su mujer con una leve sonrisa.

- Tienes que aceptar que necesitas ayuda para muchas cosas. No puedes hacer todo tu sola.

Quinn suspiró y asintió ligeramente mientras los brazos de su mujer la acercaban todo lo posible a ella.


Santana estaba sentada en el aula de profesores del teatro.

La gran mayoría de ellos, como era el caso de su mujer, tenían el día libre por ser no lectivo, pero como también se encargaba de la parte jurídica y administrativa del negocio, tenía que quedarse un par de días extra al mes para ponerse al corriente de las cuentas con Kurt y Blaine y ayudarles.

Sacó de su bolso su móvil y la tarjeta con el número de la canguro de nuevo. Llevaba toda la mañana dando vueltas al asunto, sin poderse concentrar realmente en su trabajo. Aun no había decidido qué hacer, si llamar a la canguro o a sus padres.

Como casi siempre, Brittany tenía razón: dejar a sus padres a la niña, era un voto de confianza por su parte que encauzaría su relación de nuevo. Pero si la niña se encariñaba con ellos y después, por cualquier circunstancia, volvían a desaparecer... no podría soportarlo.

No podría soportar ver algo de dolor en los dos pares de ojos azules que tanto amaba. Ni en los de su hija ni en los de su mujer.

La puerta de la sala se abrió de repente, sacando a Santana de sus pensamientos. Dani, entró sin llamar, un tanto apurada.

- ¿Qué haces aquí? -preguntó confundida la latina mientras dejaba todo lo que tenía entre manos encima de la mesa que había frente a ella- sabes que hoy no es día lectivo y no tenías que venir ¿verdad?

- Lo sé tranquila -rió la otra mientras cerraba la puerta tras de sí, empezando a buscar en su casillero- ayer me dejé la cartera y me he dado cuenta esta mañana. No puedo estar sin documentación hasta después del fin de semana.

Santana asintió mientras volvía a coger el móvil, mirando una foto de su hija y de su mujer que tenía como fondo de pantalla. Notó como la otra chica cogió su cartera y se sentó junto a ella observando también su pantalla.

- Al final salió todo bien ¿eh? -sonrió Dani- si te llegan a decir en la universidad, que finalmente te casarías con ella y formarías una familia, habrías golpeado a alguien... seguro.

Santana rió mientras la otra también lo hacía. La latina suspiró lentamente mientras miraba a la otra.

- Si tuvieras oportunidad de perdonar a alguien que quieres, pero te ha hecho mucho daño... ¿Qué harías?

Dani la miró confundida y miró al techo pensativa durante un rato. Nuevamente la miró a los ojos con una pequeña sonrisa.

- No sé a qué te refieres exactamente, pero hasta dónde sé de tu historia... Brittany te hizo mucho daño y en algún punto de tu vida os volvisteis a juntar porque la perdonaste de corazón... y no te ha ido tan mal ¿no? -comentó mientras se levantaba con una pequeña sonrisa señalando la foto del móvil- si no te arriesgas nunca, nunca conseguirás nada que verdaderamente valga la pena.

- Gracias Dani.

La chica la guiñó un ojo y salió de la sala. Santana se movió entre los contactos de su móvil marcando un número en concreto.

- ¿Gloria?


- Y este es su peluche para dormir... -continuó Santana mientras seguía mostrando cosas a su madre en el salón- no puede hacerlo sin él. Esto es para que...

Mientras Santana seguía explicando a Gloria todo lo que "necesitaba saber", sobre lo que habían traído para pasar la noche, Brittany observaba a su suegro con una gran sonrisa.

Nada más entrar en la casa de la pareja, la niña se lanzó a los brazos de su abuelo con una sonrisa tan similar a la de él... Manuel al ver el gesto no la había soltado en ningún momento ni había dejado de mostrar esos hoyuelos en las mejillas que también tenía su hija.

Ambos estaban dando vueltas por la casa, mientras el hombre conversaba con ella y su pequeña nieta le contestaba con monosílabos. Parecían entenderse a la perfección.

- San, creo que sabrán apañárselas bien solos -cortó la conversación Brittany entre Santana y Gloria la cual no dejaba de ver a su hija con una enorme sonrisa- al fin y al cabo, tienen más experiencia que nosotras.

Santana suspiró y asintió dirigiéndose dónde estaba su padre y su hija para despedirse. Mientras, Gloria dejó todo lo que tenía entre las manos encima de la mesa y se puso frente a la rubia.

- Gracias por esto. De verdad -susurró- nunca voy a tener palabras suficientes para agradecerte todo lo que estas haciendo por nosotros.

Brittany sonrió levemente mientras asentía con la cabeza. Después se acercó también a la niña y la dejó un pequeño beso en la coronilla mientras que Sarah no dejaba de aferrarse al cuello de su abuelo.

- Es hora de irnos -comentó Santana mientras comenzaba a ponerse el abrigo mirando a sus padres- mañana por la mañana vendremos a recogerla. Si en algún momento pasa algo, nosotras...

- Estará bien -interrumpió Gloria acercándose a la niña acariciándola la espalda con una gran sonrisa- Ir tranquilas y pasarlo bien.


Brittany y Santana habían decidido dar un pequeño paseo antes de ir con las chicas. Hacía mucho tiempo que no tenían un rato para ellas solas... entre diario trabajaban y los fines de semana no querían sobrecargar a Alma con la niña después de que prácticamente se quedaba todos los días con ella.

Al cruzar una esquina, la latina entró a una pequeña tienda 24h en busca de un libro que había encargado para sus clases. Brittany decidió quedarse fuera, mientras intentaba llamar a Blaine, al notar que tenía un mensaje urgente suyo.

Antes de que el chico descolgara, la bailarina alzó la vista encontrándose con alguien que llevaba mucho tiempo sin ver.

Sus padres, caminaban tranquilamente por la acera de enfrente cogidos de la mano, ajenos al par de ojos azules que los observaban con detenimiento. Su madre, estaba muy cambiada: su tono rubio de cabello había dejado paso a las canas y su tono de piel era mucho más blanquecino de lo que recordaba. En cambio su padre estaba como lo recordaba, salvo por el pelo cano y un tono mucho más apagado en sus ojos azules.

Justo cuando estaban a su misma altura, la pareja se volvió mirándola de frente por unos segundos. Los tres se quedaron sin hacer nada hasta que su madre, tiró del brazo de su padre y continuaron su camino.

- ¿Britt? ¿estás ahí?

La bailarina salió de su pequeña burbuja cuando escuchó a Blaine llamándola a través del móvil. Sus padres ya habían desaparecido totalmente.

- Si si, Blaine estoy por aquí. Estaba... yo... da igual -suspiró- ¿Qué querías?

Continuaron hablando por un rato, aunque Brittany no se estaba enterando muy bien de todo lo que estaban conversando. Ya tenía claro que sus padres no querían saber nada de ella pero lo que acababa de pasar había sido una pequeña puñalada en su corazón. Saber que no te quieren tus padres es una cosa, pero verlo...

Unos brazos la rodearon por la cintura y una pequeña sonrisa apareció automáticamente en su cara al notar unos cálidos labios en su mejilla.

- Blaine, luego te llamo -cortó la bailarina la llamada sin decir nada más.

- Lo siento cariño por tardar, he estado pensando que mañana podemos...

Brittany la interrumpió con un beso. Santana abrió los ojos sorprendida pero no tardó más de dos segundos en responder mientras la acercaba todo lo que podía a su cuerpo. Al separarse, Santana notó un tono extraño en los ojos de su chica.

- ¿Todo bien?

- Ahora si. Te amo.

Santana sonrió besándola de nuevo.

- Yo también te amo.


- Creo que deberíamos de ir a buscar a la niña.

Santana y Brittany hacía unos minutos que se habían acostado. La rubia abrazaba por la espalda a su mujer mientras que esta jugueteaba con sus manos en el abdomen.

La cena había ido genial. Cada uno de los que estaba allí tenía novedades que contar y prometieron no estar tanto tiempo sin hacer alguna cena para verse todos juntos. Tras una larga cena y un par de copas, habían vuelto cada uno a sus casas.

- San...

- No es que no me fíe de ellos... -se justificó la latina mientras apretaba los ojos intentado pensar- es... yo...

Brittany la obligó suavemente a girarse y se puso sobre ella con una pequeña sonrisa.

- Has dado un paso muy importante dejando que Sarah se quedara con tus padres. Estoy muy orgullosa de ti.

- ¿De verdad?

- Va a poder disfrutar de sus abuelos, porque su madre ha sabido perdonar algo que pasó hace mucho tiempo y ellos han sabido pedir perdón en el momento exacto -comentó la rubia besando suavemente la nariz de la otra- No te acobardes ahora, dales una pequeña tregua... deja que conozcan a su nieta y vean que de nuestro amor no ha salido más que esa cosa tan perfecta.

Santana sonrió de medio lado, pasando sus manos por toda la espalda de su mujer.

- ¿Siempre sabes qué decir en todas las situaciones?

Brittany rió mientras se tumbó totalmente encima del cálido cuerpo de su chica, comenzando a besar su cuello.

- Además... así podemos aprovechar un poco esta noche solas...


Santana se movía nerviosa en la entrada de la puerta de sus padres sin soltar la mano de su mujer. Se habían despertado temprano y habían llamado a Gloria para ir a buscar a la niña a la hora de comer.

- Buenos días chicas -saludó la mujer mientras las invitaba a entrar- pasar al salón. Tu padre está dando de comer a Sarah.

La pareja se adentró por el pasillo hasta el salón. Brittany pudo ver en un marco de la pared, la fotografía de su boda y otro justo al lado, de una foto de su hija al lado de ambas.

En el sofá estaba Manuel con Sarah entre los brazos, sentada en sus piernas mientras comía y miraba los deportes en la televisión, atendiendo a las explicaciones de su abuelo sobre el fútbol como si estuviera entendiendo algo.

- Eso ha sido fuera de juego... el delantero estaba clarísimamente en la espalda del último defensor, ¿verdad?

La pequeña morena se limitó a reírse mientras apretaba fuertemente la mano del hombre.

- La próxima vez que la dejéis en casa, intentar que no esté él -bromeó Gloria mientras el otro levantaba su mirada, quedándose en silencio, mirando a las chicas con los ojos muy abiertos- no me la ha dejado ni un solo momento.

La niña al ver a sus madres estiró los brazos hacia ellas. Automáticamente Santana se acercó recogiéndolas y besando a su padre como saludo, de manera casi automática. Por unos segundos su padre se rozó la mejilla con una pequeña sonrisa mientras que la chica comenzó a alejarse un poco incómoda hasta volver junto a su esposa.

- ¿Os queréis quedar a comer? -ofreció Manuel mientras se acercaba a ellas de nuevo y acariciaba la mano de la niña- tu madre ha hecho lasaña.

Santana miró a su mujer que se encogió de hombros con una leve sonrisa y se dirigió a la cocina con su suegra.

- Está bien.


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Y esto es todo por hoy. Espero que la actualización compense la larga espera, el próximo capítulo será de secuelas del pasado.

Un saludo,

...Mune9117...