Dos mundos
Dos tiempos diferentes; dos vidas desiguales. Y una misma persona.
Mirai había sido todo un joven valiente, enfrentando riesgos cercanos a la muerte. Vivía junto a su madre, sin su padre, a la espera de que la máquina del tiempo estuviera lista. Nunca tuvo la oportunidad de vivir una vida tranquila; desde que tenía memoria y uso de razón, recordaba cuan horrible había sido su vida, desde la infancia hasta su adolescencia. Todos sus cortos, pero a la vez, largos años de vida, debió someterse a distintas situaciones: primero saber que su padre no estaba junto a él, desde que era un bebé; luego los guerrero Z, aniquilados uno por uno por máquinas que no tenían una pizca de piedad; después su ciudad, donde se había criado por tantos años, y a pesar de que estaba en ruinas, aquel lugar albergaba lindos recuerdos, escasos pero inolvidables; y por último, a poco tiempo de viajar, antes de que la máquina finalmente estuviera terminada, Gohan terminó asesinado como los demás guerreros sin remedio alguno.
Por tantos años vivió con cólera, ira, rencor e indiferencia hacia aquellos fenómenos, pero a su madre, la única persona más importante que le quedaba para ese entonces, la trataba como una reina, por más sufrido que estuviera por dentro. Más adelante, luego de acabar con los androides, apareció Mai, su nuevo propósito en la vida después de que Bulma terminara asesinada.
Tantos años de sufrimiento; tantas desgracias y perdidas; parecía ser un círculo vicioso, algo de nunca acabar: su vida.
El pequeño Trunks tuvo suerte, vivir con sus padres era lo más maravilloso y algo que apreciaba. Ser bendecido con una hermana fue lo segundo más increíble; ahora tenía una responsabilidad como hermano mayor; a pesar de eso, él siempre había querido tener un hermano mayor, tal y como lo envidiaba de Goten, pero eso no era más que un insignificante capricho.
Vivió la muerte de su padre; vio a su madre llorar por tal perdida; también le tocó la muerte. Pero por más imposible que pudiera parecer, siempre, siempre, las cosas terminaban con un color de rosa, dulce... empalagoso. La felicidad con el tiempo, con el pasar de los años, se hacía una cosa constante, incrementando su fulgor. Vivir una vida tranquila y fuera de riesgos, sin preocupación y miedo, era algo que ocurría cada día, cada año, por mucho tiempo.
Nada podía compararse a la amarga vida de su versión adulta. Cuando Mirai le contó al pequeño Trunks todo lo que debió pasar pensó en una sola cosa, en un insignificante y cómico detalle: «Parece que sentirme mal de no haber tenido un hermano mayor es algo tonto»
Ambos rieron en unísono. Si había algo que compartían en común era esa enfática sonrisa, esa misma que demostraban que uno y otro eran tan fuertes como nadie se lo imaginaba, capaces de enfrentar al miedo como si fuera pan comido.
Ellos eran Mirai y Trunks; vidas diferentes; tiempos desiguales; mismas personas, con un mismo espíritu.
Fin
Nota
¡Hola! Mis amores. Gracias por leer este drabble al reto semanal: Contraste; 500 palabras.
En esta ocasión los elegidos como protagonistas son Mirai y el pequeño Trunks. Son, ambos, personajes favoritos después de Vegeta y Bulma. Y bueno, puse un poco de Love en este drabble, porque los amo a ellos y a ustedes.
Sin más, esto se lo dedico a mi querida Schala, eres sensacional en tu trabajo *-*
PD: Me sorprende que el drabble anterior hubiese sido confundido con el reto universal xd Son cosas que pasan.
